Claudio, tio de Hamlet en el Sol de York
Siempre se ha dicho que la historia queda para la posteridad en función de quién la cuenta. Shakespeare escribía muchas de sus obras a partir de acontecimientos de su época, por tanto, lo contó según su punto de vista. Cualquier acontecimiento podría variar dependiendo de qué personaje lo explique. En esta obra que se presenta en El Sol de York, espacio que está dinamizando culturalmente la zona de Quevedo, se le da ocasión a Claudio de contar la historia a partir de su experiencia, de este modo, cambian algunos detalles fundamentales y eso es lo interesante; ya no son los malos tan malos ni los buenos tan buenos como en el Hamlet de Shakespeare. El problema no está en el texto, está en la puesta en escena, si bien hay que valorar que tres estupendos actores resuelvan todos los personajes, confunde, en cambio, la atmósfera espacial y sobre todo el vestuario que nos sitúa en la época en la que ocurrió todo, cuando en el lenguaje y la metateatralidad se nos acerca al presente el conflicto de poder y manipulación que ocurre en la obra.
Adolfo Simón


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