Entre Marta y Lope en la sala II del Teatro Español
La Sala Pequeña del Español presenta un espléndido texto de Santiago Miralles y Gerardo Malla titulado “Entre Marta y Lope”, que recrea una conversación entre Lope de Vega y su última amante o barragana, el era ya sacerdote, Marta de Nevares. Un diálogo vivo, desaforado, vibrante que nos hace pensar en lo poco que han cambiado muchas cosas en casi quinientos años. Un Lope, ya viejo, enamorado y una Marta celosa por los fantasmas de amores pasados y en ellos la vida del Madrid de entonces, de dimes y diretes, de los personajes que fueron coetáneos, Cervantes, Góngora, Quevedo, un joven Calderón y su lucha por el reconocimiento, sólo prospera el que tiene amigos y sabe venderse dice Marta a un Lope que solo sabe de su arte. El genio que aparece hombre y como tal simple y complejo a la vez y que ama el teatro sobre todas las cosas, es puro teatro y por eso Marta le adora y le aborrece. Gerardo Malla, que dirige esta pieza, recrea a Lope con una actuación naturalista, sencilla, llena de emoción y Montse Díez lo hace con Marta desde una técnica de declamación teatral que nos llena de musicalidad los oídos, tanto en el amor como en el reproche, en la locura como en su vibrante cordura, con que admiración le mira y le mima. Lope el mujeriego esta entregado al amor de esta hermosa y brava mujer. Les acompaña Cesar Diéguez, que nos regala unos momentos cómicos dando vida a Felipe IV, al Conde-Duque de Olivares y al Ayudante de Lope. El genio no se destaca nada más que por su obra, puede estar sentado a tu lado y no ser precisamente atractivo, pero su obra permanecerá siempre. Así sus versos también permanecen eternos y eso es amor, quien lo probó lo sabe.
Ángel Savín
“La Chulapona” Música: Federico Moreno Torroba. Teatro de la Zarzuela
No me extraña que cuando llegan extranjeros a nuestro país y descubren la zarzuela se queden sorprendidos al comprobar que no hemos aprovechado mucho más nuestro género mal llamado chico. Si la ópera es la diosa de la escena, la zarzuela no es la criada. En muchas ocasiones, los libretos de la ópera son meras anécdotas que se alargan para acompañar la partitura musical; en la zarzuela, suele haber un gran equilibrio entre el libreto y la partitura, a menudo grandes autores han sumado sus historias a la música del compositor de turno, creando verdaderas y completas piezas dramático-musicales. La Chulapona es un claro ejemplo de esto, tiene una pieza dramática perfectamente estructurada en tres actos con momentos escénicos que permiten hacer números musicales que enlazan perfectamente los distintos bloques. La música se ensambla con la historia, creado mucho más que una obra musical; oyendo y viendo la puesta de Gerardo Malla y perfectamente dirigida musicalmente, me preguntaba por qué no se veía la obra dramática de manera autónoma en un teatro y por qué no se oía en concierto la música de esta excelente zarzuela. Por suerte, en esta ocasión, ha estado al mando de la puesta en escena, un hombre de teatro que ha aprovechado al máximo el inigualable reparto que tenía a su disposición y todo lo que en el libreto le permitía jugar, creando, con todo ello, una fantástica obra de arte escénico.
Adolfo Simón



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