“Las Muchas” en La casa encendida
“Las Muchas” esboza la atemporalidad de la ternura, la sensibilidad, la seducción, la soledad acompañada de cada cuerpo de mujer, singular e irrepetible,… igual en la verdad de su movimiento. Perfila el recato de una época que perdura, la resurrección de la carne.
Nos habla del arte de la vida, de la estética de la existencia; de la conversión del objeto en sujeto, visibilizando la presencia de la mujer madura, desafiando a través de la belleza de cada gesto las reglas del biopoder y de la economía del deseo, dejando de lado el sufrimiento causado por las prohibiciones y restricciones a las que ha sido sometido durante siglos el cuerpo de la mujer, su sumisión al mercado de la misma mirada.
Desecha la poshumanidad de simulacros corporales reconstruidos artificialmente a la luz de la publicidad como tentáculo del poder, insinuando imágenes enunciadoras de la libertad del cuerpo como esencia de cada mujer.
El cuerpo como lenguaje en construcción de una nueva identidad corporal ajena a la cárcel-escrita, derribando los muros del matrimonio, la familia, la contaminada sexualidad.
Diferencia en la igualdad. Poder en el cuerpo. Cuerpos rebosantes de alegría.
Lo de Mariantònia Oliver es una apuesta por la Vida de las Mujeres: ¿Quiénes son? ¿Qué necesitan? ¿De qué son capaces? La tridimensión corporal puesta en escena, no sólo el cuerpo físico, también el interior. La esencia de las mujeres es un misterio que debe ser desvelado. Ella, se ha puesto manos a la obra, revelando a nuestros ojos el tesoro de esas infinitas profundidades.
Un gesto tímido coreografiado, el sutil roce de unas cuidadoras manos,… la victoria sobre la atávica vergüenza del cuerpo femenino.
No sólo veo aquello que se mueve… percibo lo que no se oye. Sus piernas se asemejan al viento. Me llevan a lugares que no conozco, cercanos a la realidad. Ávidas de vida, en sus cansadas extremidades la vida.
Liberadas manos reprimidas… ¡Míralas, empápate de su presencia!
Deja caer la venda de tus prejuicios…
Es… ¡tan sólo belleza!
Paloma Martín


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