Lluvia constante de Keith Huff en los Teatros del Canal
Es difícil encontrar en el panorama teatral actual, un nuevo autor con un texto potente, de esos que sabes que sobrevivirán al tiempo y se convertirá en un clásico. Lluvia constante es un título que no hace honor al texto, la obra es mucho más que una atmósfera temporal, es un viaje complejo a la psiquis del ser humano, es una radiografía de este tiempo convulso que vivimos en el que muchas veces dejamos que se asome por nuestra boca y nuestro corazón el animal que se esconde en los pliegues de nuestra piel. En este texto, el autor nos pone frente al muro de nuestras pesadillas más profundas para encontrar la salida del laberinto. Es de una teatralidad brutal por el juego que establece con el público y entre los personajes. Te atrapa desde el minuto uno y no te deja escapar hasta el final, cuando descubres el juego que oculta este viaje. Para una propuesta tan esencial, en la que hay que dejar que las emociones y palabras atraviesen a los actores como dardos hacía falta un par de intérpretes de riesgo y compromiso total con la escena, ellos son: Roberto Álamo y Sergio Peris-Mencheta que están todo el tiempo al borde del precipicio. Y David Serrano les ha dirigido con templanza y pasión. Una obra imprescindible.
Adolfo Simón


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