Todo muy castellano, todo muy Delibes, todo pasa en Zamora. Vestir Chaneles de copia es un signo de señora bien castellana, tomar rosquillas fritas a la hora de la merienda es un must zamorano, aunque faltó el anisete de media tarde en copita pequeña. Cantar romanzas entre amigas y residentes en Zamora es típico y usual. Pobre Hilario, que murió rodeado de estas damas sapientes y concupiscientes y ahora descansa en las jardineras de su balcón, abonando la lírica de las flores. Peina y mantilla negra para pasar su luto y aparentar, aparentar en la iglesia, como debe ser en la meseta. Pero qué mejor que estar viudas en Zamora e incluso solteras, porque «mejor sin hombre que viuda».
Enrique Viana demuestra todo lo que sabe del mundo lírico y le da tres vueltas de campana, pasando de Shakespeare a Delibes, Lorca, Alonso… todo muy a la Real Academia Española, sin «laísmos» a ser posible…que también son muy zamoranos. Acompañado de Ramón Grau al piano, disfrutamos de su voz y su sabiduría y experiencia en la interpretación.
Disfrutemos de este divertimento que nos propone, dejémonos llevar por sus melodías y démonos cuenta de que la vida pasa en un instante y, al final… nada era tan importante como parecía, pero, antes de pasar a abonar las flores, que nos quiten lo bailao.
13,14 y 15 de junio en Teatros del Canal
LMG











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