Revista digital de Artes escénicas -Año 9º-

Las heridas del viento de Juan Carlos Rubio en el Teatro Lara

¿Qué hace falta para que haya teatro-teatro?…Pues muy sencillo, una buena historia y unos actores en la cuerda floja de la escena. En Las heridas del viento hay una historia interesante que sorprende a cada paso de la pieza, no hay un momento en el que la atención del espectador decaiga porque la sucesión de giros que da la trama obliga a que no pestañeemos. Y además, el autor vivo, lo es más que nunca en esta función, acompaña la acción durante todo el tiempo, siendo cómplice con los intérpretes de todo lo que va sucediendo, dando el relevo a la voz de ellos para que cuenten su historia. El director está aquí sutilmente, solo da ocasión a que el autor se encuentre con los actores en esa frontera entre realidad y ficción. La historia nos atrapa porque todos hemos vivido un amor al límite o hemos dejado que nos amasen sin cortapisas, aunque después hayamos tenido que lamernos las heridas que el viento deja a su paso. Solo unas sillas, unos focos y a Mina de fondo…Ah! no, me olvidaba de los más importante, dos actores en un combate emocional contundente: Dani Muriel dando réplica a Kiti Manver que aparece bajando una escalera desde otro tiempo, otra realidad y frente a los ojos del público se transforma, en un juego queer, en el hombre que guarda todos los secretos de la función. Kiti Manver alcanza en este trabajo un nivel interpretativo difícil de superar, a partir de ahora habrá que llamarla: La Manver.
Adolfo Simón

kiti

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