El principio de Arquímedes de Josep María Miró
Lillian Hellman ya trató en La calumnia, el tema de las mentiras que se convierten en bolas de nieve que destruyen al que se pone en el punto de mira de la falsedad, también lo hizo John Patrick Shanley en su guión de La duda. En estos precedentes podría haberse inspirado el autor y director de El principio de Arquímedes que, de nuevo, nos sitúa ante una situación intrascendente que la mirada turbia del otro convierte en una situación terrible, desencadenando el drama y que sitúa a los personajes al borde del precipicio personal, mostrando lo peor que se oculta en la condición humana, aquella que nos lleva a ser animales salvajes que cuidamos de la manada y el territorio a costa de destruir al desconocido. El miedo no siempre está en nosotros, a veces se esconde en la mirada del otro. El texto hace reconocible a los personajes, viéndonos en el espejo que ellos nos reflejan. La puesta en escena muestra de manera literal dos perspectivas de la situación, como mostrando el ángulo de los dos personajes protagonistas.
Adolfo Simón
Lola Baldrich: El teatro, para mí, es una forma espiritual de estar viva y descubrir cosas.
¿Cómo fueron tus inicios en el teatro?…¿Realizaste otras facetas además de la actuación?…
He tenido la suerte de no tener que hacer otra cosa, por lo menos hasta ahora. Siempre he hecho cosas relacionadas con el teatro, la TV, etc.
Mis inicios consistieron en que una niña de 17 años que termina COU hace sus pruebas para la RESAD y la cogen. Entonces me encontré con un grupo de gente en la clase que respiraba como yo, empecé a no sentirme tan rara y a conocer el mundo del teatro y de la interpretación.
¿Qué es el teatro para ti?…¿Por qué haces teatro?…
Durante el camino, el teatro para mi se ha convertido en mi vida entera, donde quiero estar, lo que quiero ser, y donde quiero invertir mi tiempo, esfuerzo, mis creencias. Para mi es una forma espiritual de estar viva y descubrir cosas.
¿Qué balance harías sobre tu trayectoria?…
Depende con quien me compares, pero la verdad es que yo estoy contenta. Si hablamos desde el punto de vista del trabajo, afortunadamente casi siempre he tenido, he empalmado unas cosas con otras. Y desde el punto de vista de descubrimientos, he tenido la oportunidad de trabajar con gente muy distinta una de otra, y eso te enseña muchas cosas, entre ellas, facetas de ti misma muy diversas.
¿En qué proyectos has participado durante el último año?…Háblanos de ellos… Y próximos proyectos…
En el último año, he participado en “Los Justos” con 611teatro, ahora voy a estrenar una cosa que se llama “El Principio de Arquímedes” en el Teatro Arriaga de Bilbao, y durante los últimos meses he hecho alguna cosa más de microteatro.
¿Cómo surgió tu participación en la obra Los Justos?…Háblanos de este trabajo…
Me llamaron para trabajar en “Los Justos” y la verdad es que leí el texto y me gustó mucho, a la vez que lo vi difícil. Entonces conocí a Javier Hernández-Simón y a todo el equipo, y la verdad es que trabajar en 611teatro es entrar con una compañía, una productora, que arriesga, y que se sale de lo convencional.
¿Cómo creas tus personajes?…¿Tienes un método?…
En esto soy muy ‘polimétodos’. A lo largo del camino voy descubriendo cosas. Ahora mismo, en esta etapa de mi vida, mi trabajo tiene mucho que ver con el cuerpo, la organicidad, con hacer las cosas a través del origen, de lo que soy, una masa de carne, hueso, sangre, y, a partir de ahí, ver cómo activarlos. Por supuesto, también hay trabajo de mesa, que nunca falte, profundizar en los personajes, estudiarlos, etc… pero una cosa asociada a la otra.
¿Cómo crees que están afectando los recortes y el aumento del I.V.A. a los proyectos de teatro?…
Está afectando mucho y mal, están destrozando la profesión, y no sólo la profesión, sino que también le están haciendo ‘la pascua’ al público, ya que no todo el mundo puede pagar una entrada tan fácilmente porque ha subido el IVA. La mayor desgracia es para el espectador, aparte de destrozarnos nuestro método de vida.
¿Qué montaje que hayas visto últimamente, te ha interesado?¿Por qué?…
La última obra que he visto ha sido “Los Miserables” en el Palacio Euskalduna, tenía muchísimas ganas de ver esa ópera, y bueno he disfrutado con toda la grandeza que supone un gran musical y he sentido las ganas de cantar y de salir a darlo todo.
Josep María Miró: El teatro aún es uno de los mayores agitadores de consciencia que tiene la cultura.
¿Cómo surge el proyecto de El principio de Arquímedes?…Háblanos del texto y del montaje…
Para mi la escritura es vocacional y por tanto siempre parte de una necesidad. En el caso de «El principio de Arquímedes», de la necesidad de hablar de una sociedad que se mueve bajo la presión del miedo y de la sospecha y del triángulo entre padres-hijos-educadores. La obra gira alrededor de un beso que da un monitor de natación a un niño que no quiere sacarse la burbuja porqué le da miedo el agua. Me parecía interesante plantear que nos está pasando como sociedad para que ya no tengamos claro cual es el límite entre un gesto de ternura y uno de peligro. Es evidente que tenemos una sociedad cada vez más asustada y que le ha pasado factura en términos afectivos y de relaciones humanas. La pregunta es clara: ¿Preferimos una sociedad en la que aún sea posible un gesto de ternura o activar todos los mecanismos de control? En cualquier caso… ¿Alguna de las dos opciones nos da algún tipo de garantía?.
¿Hubo ocasión durante el proceso para que los actores aportasen ideas en el texto o en la puesta en escena?…¿Cómo ha sido el trabajo con ellos?…
Diferencio dos aspectos: la escritura como espacio íntimo y los ensayos como trabajo de equipo. El proceso de ensayos es un momento maravilloso en que contrastas ideas con los actores y con el equipo artístico. Es un tiempo de constante debate y contraposición de ideas. El director tiene una mirada general sobre qué quiere contar y de qué manera pero también es un momento en que todo eso se pone en común con los actores, el escenógrafo, las personas responsables del espacio sonoro, iluminación, vestuario… Cuando -como en este caso- dirijo un texto que he escrito, los ensayos es el mejor momento para cerrar definitivamente la escritura. Siempre modificas alguna cosa en función de las necesidades actorales y porqué es el momento en que contrastas la escritura con el sentido teatral. He tenido la suerte de rodearme de un equipo artístico comprometido que siento como una familia. No entiendo el teatro sin rodearme con un equipo humano comprometido con el texto y el hecho teatral. Talento y talante, eso es primordial.
¿Hay algún referente técnico o artístico del que has partido para crear esta obra?…
Más que un referente técnico o artístico, «El principio de Arquímedes» nace de un momento vital, de una mirada sobre el mundo. Estaba especialmente preocupado en hablar de las sociedades del miedo, de los nuevos modelos que se nos imponen por ello. Quería escribir una obra que jugara con el espectador y que fuera el espectador quien resolviera, quien se posicionara moralmente. En esta obra el espectador resuelve a partir de su moral. Y supongo que… como en cada obra… Siempre hay algo de todas aquellas personas que admiras o que te gusta su trabajo.
¿Por qué haces teatro?…
El teatro es uno de los rituales más antiguos que tenemos y que nos permite una cosa única: el aquí y ahora. El encuentro entre el público y una ficción. Lo irrepetible de cada función. Y el teatro nos permite ser un canalizador en tiempo presente de emociones, reflexiones… El teatro aún es uno de los mayores agitadores de consciencia que tiene la cultura.
¿Qué balances haces de tus trabajos como director-autor de teatro?…
Pienso que el balance más importante que uno debe hacerse es preguntarse si es honesto y está satisfecho con aquello que ha hecho. Y a partir de aquí, intentar seguir trabajando en la línea de pensamiento que crees e intentar mejorar y dar nuevos pasos o proponerte nuevos retos. En este sentido, hay unos años que coinciden en mis inicios en el Institut del Teatre en que hay las primeras probaturas de escritura y que entro en contacto con algunas personas que admiro y respeto y que han sido muy importantes en mi trayectoria como Lluïsa Cunillé, Josep Maria Benet i Jornet o Xavier Albertí. Diría que es sobre 2009 con «La dona que perdía tots els avions» (XXXIV Premio Born de Teatre) que considero que escribo la primera obra de la que me siento satisfecho. «Gang Bang» fue otro momento crucial. Recibió muchas críticas, incluso un ataque en una de las funciones; siempre he dicho que «Gang Bang» y su recepción me dio la libertad definitiva para seguir escribiendo lo que quería, sin concesiones; sin ese texto posiblemente no habría escrito «El principio de Arquímedes» que es una obra que me ha dado múltiples alegrías y proyección internacional; «Fum» y un nuevo texto que acabo de escribir y que estoy corrigiendo son un paso más y creo que ahondan más en las complejidades humanas. Con todo… Sigo sintiendo que escribir es tan apasionante como difícil.
¿Qué función crees que ha de tener hoy el teatro para la sociedad en la que vivimos?…
El teatro no ha de tener una única función. El teatro han de ser muchas cosas y con funcionalidad muy distintas. Siempre digo que el teatro es un diálogo entre lo que sucede en el escenario con la platea ya sea haciendo reflexionar, generando debate, provocar una discusión de ideas, entretener, enojar, sorprender… Reconozco que a mi, personalmente, como autor y también como espectador, me gusta el teatro que interroga, que habla del mundo que nos ha tocado vivir, incluso que es capaz de poner al espectador en espacios frágiles y desafiarlo. En todo caso, pienso que en un paisaje teatral sano tiene que haber un amplio abanico teatral y que el teatro público tiene que ser especialmente sensible en promover las nuevas dramatúrgias, lo experimental y la recuperación y reinterpretación del repertorio y de la tradición.
¿Cómo crees que está afectando la subida del I.V.A. y los recortes al teatro en España?…
Es una obviedad que la subida del IVA y los recortes al teatro son una estocada a un sector ya de por sí frágil. Estas medidas, evidentemente, nos demuestran que tenemos un gobierno que no le interesa la cultura porqué la cultura es un generador de ideas, de debate, de pensamiento… No se trata tan solo de medidas económicas, si no con una motivación sobre la población. Un buen tejido cultural nos hará mejores ciudadanos, nos ayudará a crecer como personas. Tengo mis dudas más que razonables que este gobierno le interese tener ciudadanos inquietos, con ideas propias. Sus políticas en materia cultural así lo demuestran.
¿Qué obra de teatro has visto últimamente?¿Qué te pareció?…
La verdad he estado tan ocupado con varios proyectos y con el estreno en castellano de «El principi de Arquimedes» que poco he visto. Así que tiraré un poco atrás y te citaré tres espectáculos de la pasada temporada: «En tierra de nadie» de Harold Pinter en el Teatro Nacional de Catalunya, con un Lluís Homar que es sin duda uno de los grandes actores de nuestro país; «Proyecto Felisberto» dirigido por Mariana Percovich en Uruguay y que me descubrió la figura y el mundo fascinante del escritor Felisberto Hernández; y en Madrid el Macbeth de José Martret en la Pensión de las pulgas, un espectáculo ambicioso, sobretodo si tenemos en cuenta que se trata del off y que no tiene nada que envidar a grandes producciones.
¿Proyectos?…
En el Festival Temporada Alta participo en dos proyectos, «Esperança Dinamita», un espectáculo de cuplés versionado por el grupo Le Croupier y en «Llibràlegs», cuatro piezas breves de Pau Miró, Marc Artigau, Jordi Prat i Coll y de un servidor, que dirige Prat i Coll. Actualmente también hay varias producciones en marcha de «El principio de Arquímedes» en otras ciudades del mundo. Se ha estrenado ya en Buenos Aires -ya van por el quinto mes en cartel-, México D.F, San Petersburgo, Puerto Rico y Londres y se estrenaran en los próximos meses en Croacia, Alemania o Grecia, por ejemplo. Como autor he acabado un texto nuevo y tengo un par en marcha. Y me gustaría poderlos levantar. En 2015 dirigiré un «El carrer Franklin», un texto de Lluïsa Cunillé que se estrenará en el Teatre Nacional de Catalunya dentro del Festival Grec 2015.



















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