Revista digital de Artes escénicas -Año 9º-

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SIGFRID MONLEÓN nos habla de sus experiencias para la escena

sigfrid¿Cómo surge la propuesta que se presentas en Surge Madrid?…
“Un cielo” surge de la lectura de la obra de Genet, concretamente de algunos textos narrativos suyos, de un programa radiofónico y de algunas entrevistas donde el autor ha hablado de los orígenes de su pasado criminal y de las cárceles infantiles donde pasó su infancia y adolescencia.

Háblanos de Un cielo…Del texto, de la puesta en escena…
La obra pone el foco en las relaciones entre el testigo y el testimonio en la palabra poética, desde la sospecha de que uno ha suplantado a su prójimo y vive en lugar de él. ¿Qué significa hablar por aquellos que no pueden hacerlo? Se trata de responder a esta pregunta, no desde la perspectiva de los hundidos o de los salvados, sino desde lo que sobrevive a la misma posibilidad de hablar, un resto desde el que es posible testimoniar. La puesta en escena intenta explorar con la mayor sencillez este recorrido íntimo donde uno acaba siendo otro.

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¿De qué referentes estéticos o temáticos te has nutrido para este montaje?…
La referencia del montaje es Genet, pero más su narrativa que su literatura dramática. También está presente en la obra el “universo concentracionario” de autores como Primo Levi.

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¿Cómo surgen las ideas y los proyectos en los que te embarcas?¿Qué te anima a participar en ellos?…
Este proyecto nace tras mi primera dirección teatral, que fue La rendición, un monólogo interpretado por la actriz Isabelle Stoffel. Como vengo del cine, quise a continuación plantearme otro monólogo, pero esta vez con un actor (Francesco Carril), para ir abriéndome las puertas del teatro poco a poco. Llevaba mucho tiempo deseando dar el salto a las tablas, pero quiero hacerlo paso a paso, sin caerme por un precipicio.

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¿Has realizado otras tareas en teatro además de dirigir?…
A la dirección teatral llego desde la dirección cinematográfica, pero tras atesorar como lector un largo idilio con la literatura dramática y, como espectador, con el teatro. Cine y teatro se han trenzado en mi carrera, de hecho mi próximo proyecto cinematográfico es una película documental sobre Alfonso Sastre.

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¿Qué te parece la iniciativa de Surge Madrid?…
Es lo que hay, una exhibición de la precariedad imperante. Un clavo ardiendo.

| La rendición, makma.net

¿Cómo ves la situación teatral en estos momentos en nuestra ciudad?…¿En nuestro país?
Hay una explosión de creatividad, con nuevas propuestas, nuevos espacios y nuevos públicos, pero creo que el voluntarismo, la precariedad y la sobrevivencia tienen un límite. Cuidado con desfallecer.

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¿Qué montaje que hayas visto últimamente, te ha interesado?¿Por qué?…
Me ha gustado Misántropo, más allá de sus valores como montaje, porque transmite la “joie de vivre” el teatro de una compañía estable, sostenida contra viento y marea en estos tiempos que corren. Es un verdadero acicate.

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¿Alguna sugerencia para seguir creando y haciendo teatro en tiempos de crisis?…
No me atrevería a dar ninguna sugerencia general, desde la certeza de que cada cual encuentra su propio camino cuando se trata de colmar la necesidad de expresión y comunicación que conlleva el teatro.

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Chamaco en el Círculo de Bellas Artes

El viernes pasado, 31 de mayo, se estrenaba en “Chamaco” de Abel González Melo, en el Teatro Fernando de Rojas del Círculo de Bellas Artes de Madrid, había expectación, mucho público que llenaba la sala, no siempre es así. Una escenografía a la vista que representaba los distintos espacios de la trama, práctica y resuelta con pocos elementos, gracias a Alain Ortiz. El texto duro y sórdido, una historia fuerte, con muchos regustos y misturas, una observación de la realidad que se retuerce en sí misma para que los personajes transiten por sus lados más oscuros. Eficaces y desenvueltos en sus personajes, el travestido Rey Montesinos y Luis Castellanos como el tío libidinoso de Kárel, se hacen creíbles y reales, lo que por desgracia no ocurre con los demás personajes, que interpretados por actores a los que ya había visto y de los que había disfrutado en otras ocasiones, caso de Ernesto Arias o Francesco Carril, y que ahora no están a la altura de las circunstancias; un desconocido para mi, Fidel Betancourt, que brilla con intermitente resolución. Creo que es más una cuestión de dirección que de talento, quizás un texto extraordinario al que le falten funciones para su credibilidad, una música que entorpecía más que ayudaba y una propuesta con tantos perfiles que se perdía parte del dialogo desde la segunda fila, no sé cómo habrá sido en las siguientes funciones; en fin, una buena obra de teatro que podía a ver sido magnífica y que no colma las expectativas.
Ángel Savín

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“Todo por el dinero” de Antonio Gil y Zárate en la Compañía Nacional de Teatro Clásico

El teatro Pavón, sede la Compañía Nacional de Teatro Clásico, dentro de un ciclo de dramatizaciones, ha presentado ayer, bajo la dirección de Rosa Briones, “Todo por el dinero” de Antonio Gil y Zárate, en una rica versión de Ana Martín Puigpelat, y para gusto del espectador asistimos a una auténtica representación teatral, donde el hecho de que los actores llevaran el texto en la mano queda como una anécdota de la función, una ambientación acertadísima, moderna, de Jone González Sistiaga, una iluminación de Pedro Yagüe que recorre el espacio escénico generando ambientes y un espléndido vestuario hacen de la propuesta una auténtica representación, el ritmo de la pieza, que se adorna en las transiciones con la guitarra de Rainer Seiferth, genera una agilidad que convierte el verso de Gil y Zárate en una delicia, que en ocasiones nos lleva a la carcajada. Los actores soberbios, Francesco Carril, guapo galán, vivo y fresco, Petra Martínez, para llevársela a casa, Helio Pedregal magnifico, y Marian Arahuetes, Marcial Álvarez y Ángel Solo siempre al quite, que elenco tan estupendo, Rosa Briones que lleva la batuta, conocedora del teatro clásico como lo es, reivindica y eleva la comedia a un cielo que nos hace concebir esperanzas de que el teatro clásico sigue siendo una buena apuesta para hacer TEATRO con mayúsculas.
Ángel Savín

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