Revista digital de Artes escénicas -Año 9º-

La brújula teatral de Madrid

Hace más de treinta años, cuando llegué a Madrid, conocí esta ciudad asociando las calles y los lugares a los teatros que iba descubriendo… Cada vez que me tenía que mover u orientarme para ir a algún sitio, me decía…»Esto está cerca o al lado de tal teatro». Así fui activando la brújula que me ha permitido orientarme en esta caótica ciudad que tan difícil es para situarse en ella y saber dónde está el norte y el sur. En aquellos tiempos, la cuadricula por la que dividía la piel de la capital del Reino era grande, ya que, por entonces solo había unos cuantos teatros comerciales y alguno con aspiración a centro nacional. Hace veinticinco años surgieron las salas alternativas y tuve que re sintonizar la brújula para incorporar esos espacios diferentes…Y hace tres años, apareció La casa de la portera y la brújula enloqueció porque a su sombra surgieron un montón de teatros diferentes, ahora, casi tengo una referencia teatral en cada esquina…Hoy he de modificar el código de búsqueda porque desaparece La casa de la portera; hay que seguir transformando el paisaje y tal vez han de desaparecer cosas para que otras aparezcan. Pero, para los que hemos estado en ese lugar muchas veces, dentro y fuera de sus salas verde y roja…No olvidaremos la inagotable creatividad que por allí ha desfilado, la gran cantidad de profesionales que hemos tenido la suerte de contar allí alguna historia y hacer historia de las fábulas que se inventaron entre sus paredes. La casa de la portera quedará como referente de un tiempo en crisis donde los artistas no aceptaron las restricciones ni los límites y allí encontraron la complicidad, el buen trato y disponibilidad de sus anfitriones: José Martret y Alberto Puraenvidia, apoyados por su equipo. En algún momento se hará recopilación de lo que allí ocurrió y se comprobará que se han descubierto y apoyado, en este tiempo, más autores, directores y actores que en otros estamentos cuyo cometido debería ser ese, sin La casa de la portera, tal vez no habrían tenido un lugar donde mostrar su trabajo. Hoy se cierra La casa de la portera pero cada vez que suba por la calle Embajadores hacia Cascorro no podré dejar de mirar hacia la derecha y pensar…»Ahí estaba»… y si he de ir a algún sitio por la zona, pensaré…»Esta cerca de La casa de la portera». Con el tiempo, habrá una placa en la fachada que dirá… «Aquí se creó La casa de la portera, otra forma de hacer teatro». Por suerte, nos queda su hermana mayor: La pensión de las pulgas, pero claro, ya se sabe, la madre siempre es la madre. Larga vida a La casa de la portera y a todos los bellos fantasmas que quedarán alojados entre sus paredes para siempre!!!.
Adolfo Simónportera

portera1

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