Chimpancé, una máquina biológica en el Teatro Galileo
Chimpancé: una máquina biológica es una obra escrita por David Colorado. Un par de ladrones que afirman ser narcos, -pero que no son narcos- irrumpen en una fiesta de artistas. Uno de los delincuentes es atacado por los invitados. La historia tendrá un desenlace trágico…Y mientras llega ese desenlace, el espectador asiste a la descomposición psicológica y física de los detonadores de la violencia que en todos está amortiguada. El ejemplo de un chimpancé como metáfora de la evolución castrada crea un paralelo muy sugerente en la puesta en escena que, a rítmo cinematográfico, nos muestra las secuencias hacia el abismo de la violencia.
Adolfo Simón

Doble experiencia escénica en el Corral de la Cuesta de Moyano
Hay que agradecer la iniciativa de ocupar la Cuesta de Moyano con un despliegue que homenajea a nuestros bellos corrales de comedias, dándole un aire moderno y trasgresor. Este fin de semana se ha cerrado la programación y entre los más sugerente, se pudo disfrutar de una sesión de ImproMadrid con la contrucción de una pieza clásica y varios entremeses con la colaboración del público asistente. Y para público familiar, una versión divertida a partir de sombras chinas de «El coloquio de los perros». Esperamos que el verano próximo se lleve a cabo una nueva edición de este evento.
Adolfo Simón

Ensayo de Pascal Rambert en el Teatro Pavón Kamikaze
Cuatro amigos –dos parejas– se citan para ensayar una nueva obra. Trabajan juntos desde hace tiempo, tienen un pasado lleno de vivencias y de deseos que les une, les confiere una identidad. Son un grupo, una “estructura”, una familia que se ha elegido a sí misma. Pero este pequeño grupo explota inexorablemente ante nosotros. El primero en tomar la palabra activará una máquina implacable que nos asoma a todos los abismos por los que caemos cotidianamente. Hace unos meses se estrenó en el mismo escenario La noche de las tríbadas y en el principio de la aventura Kamikaze estuvo La función por hacer, las tres tienen un denomiador común, mirar la vida a tavés del teatro. Observar los misterios de las relaciones de la mano de personajes o situaciones meta teatrales que nos enseñan, de manera profunda…”Qué somos y qué deseamos”. En esta ocasión, en Ensayo, los personajes no tienen máscara, se llaman como los actores que los interpretan y les dan su fisonomía, se vuelven transparentes. Un ejercicio de exposición salvaje de los miedos y deseos que todos ocultamos en el teatro de la vida.
Adolfo Simón

Cosa negra en IDEM de la Casa Encendida
De animalia, luz y sonido va esta pieza a la que puedes acercarte mucho, casi tocarla, diluirte en ella, sentir tu pulso con el suyo y viajar al origen de un ser silbante. Es una experiencia performática en la oscuridad, un viaje sensorial a los sonidos de la memoria, una pieza inquietante que devuelve la respiración dramática a la escena.
Adolfo Simón

Gross Indecency en el Centro de Arte Fernán Gómez
Oscar Wilde, el irlandés de la sentencia fulgurante era, por encima de todo, un inigualable conversador que también escribía. En esta función “oímos” por primera vez su conversación con una fuerza dramática y retórica no atenuada por la literatura. Wilde despliega aquí toda su agudeza sin enredarla en los artificios de la ficción. Gross Indecency es una “tragedia legal” comparable al juicio de Sócrates narrado por Platón. Los juicios no suelen ser material interesante para la pantalla o la escena, se convierten en un partido de tenis vebal que rara vez mantiene la atención del público. Aquí, en cambio, en este doble juicio, se consigue una teatralidad paralela al discurso que atrapa al espectador, duplicando y complementando el dilema atemporal sobre la libertad del deseo y el arte. Una propuesta sugerente donde los actores se convierten en materia dramática que narra sin cesar.
Adolfo Simón

Russafa Escènica con aroma lorquiano
Dentro del apartado «Viveros» de Russafa Escènica; donde espectáculos de 25 minutos aproximadamente y en espacios privados para un aforo reducido de entre 25 y 35 espectadores, se pueden vivir experiencias diferentes como las que tuvímos ocasión de ver el fin de semana pasado. Ambas piezas tenian un elemento común, lo lorquiano como imposibilidad de hacer realidad los deseos presentes o futuros. En Ingravidez, una pareja experimenta la soledad en compañía y la maternidad como sentimiento trágico diario y como en Yerma, los hijos que existieron y los que nunca nacerán, hacen inmenso el precipicio emocional que les separa. Y en Bernarda, un drama cantado, la viuda Bernarda y la joven Bernarda en visperas de casarse, se encuentran en una ensoñación para advertirse sobre lo que el futuro les deparará. Otra forma y formato de ver teatro, piezas breves en la trastienda de un herbolario o en un taller artesanal. Vida y creación para un barrio singular: Russafa.
Adolfo Simón

«La Calderona» en el Corral Cervantes
Dentro de los actos que la Fundación Siglo de Oro ha organizado este año para difundir a nuestros clásicos en «Fiesta Corral Cervantes», en la Cuesta de Moyano, se encuentra programada esta pequeña joya, La Calderona, dirigida por David Ottone, de Yllana.
La pieza pretende mostrarnos el verso clásico de una manera moderna y accesible a todos los públicos y, para ello, se ha montado a ritmo de Hip hop. Con un Dj que es el trazo de unión de la historia se va contando la peripecia vital de Maria Inés, más conocida como La Calderona, actriz reconocida durante el Siglo de Oro y amante de Felipe IV, con el que tuvo un hijo bastardo. Una historia fascinante que se va montando gracias a la musicalidad del verso sumergido en el Hip hop. Dos técnicas que se complementan y que nos dejan una original visión del teatro clásico y de su composición. Los actores se encuentran en su salsa y, mediante rápidas transformaciones de vestuario, disparatado y original, van soltando su repertorio de canciones como si estuvieran en una pista de baile en la que se interpreta la canción de sus vidas. Una propuesta interesante, que surge del método de trabajo de Yllana en equipo y a golpe de intuición que nos muestra un resultado fresco, entretenido y de calidad.
Luis Mª García Grande


El cíclope y otras rarezas de amor de Ignasi Vidal en los Teatros del Canal
El amor no es ese cuento de hadas que nos contaron cuando éramos pequeños. El Cíclope es una obra de vidas cruzadas en la que los personajes tienen que volver a aprender a amar. La desaparición fortuita de uno de ellos hará que el resto se replantee su forma de entender la vida y de experimentar el amor. A veces, el juego de la vida nos obliga a partidas donde el riesgo a perder está en la primera mano. A menudo, una mirada, un cruce inesperado cambia nuestro destino, da igual que estemos disponibles para jugar, la partida está en marcha. El cíclope plantea esa mirada frágil sobre la elección del amor o sobre la perdida del mismo. Aquí, los actores, como niños, escriben los lugares de sus recuerdos en pizarras con las que van tejiendo la escena. Una experiencia para descubrir los entesijos del amor y sus rarezas.
Adolfo Simón
http://www.teatroscanal.com/espectaculo/el-ciclope-y-otras-rarezas-de-amor/

En la Ley en Cuarta Pared
Los Laboratorios ETC de Cuarta Pared facilitan que textos y propuestas escénicas arriesgadas llegen a la escena. Creo que En la ley de Sergio Martínez Vila, dirigida por Juan Ollero, no habría tenido una buenas condiciones de proceso de creación si no hubiese surgido de este proyecto de investigación. En una primera fase, en diciembre pasado, se mostró lo que podríamos llamar un boceto de la búsqueda entre la palabra y la escena. Ahora, es una realidad donde las atmósferas que se crean, la disposición del público y la sintonía de los actores, crean un universo hipotético que tal vez no está tan lejos, ese en el que todavía seamos más títeres de lo que ya somos. Un futuro que tal vez nos espera a la vuelta de la esquina y donde si no estamos prevenidos, puede que terminos atrapados en ritos ancestrales donde todo se defienda y se excuse bajo el lema de la ley…¿Y qué y para qué existe la ley?.
Adolfo Simón

Mago Sun en el Teatro de la Luz Philips Gran Vía
La magia entendida de forma «espectacular» ha llegado a Madrid de la mano del Mago Sun, Premio Nacional de Magia. En el espectáculo podemos disfrutar de números clásicos que ya hemos visto en muchas ocasiones a través de la televisión, pero que no es lo mismo verlos en directo. Mago Sun se ha inspirado en grandes y mediáticos magos como David Copperfield, Houdini, Harry Blackstone o el nacional Juan Tamariz para mostrarnos todo un repertorio de grandes éxitos. «Magic Spectacular» está pensado para toda la familia, para que disfruten también los más pequeños. Los números de magia van insertos en unas pequeñas coreografías ejecutadas junto con sus ayudantes femeninas que dinamizan el espectáculo y deja para el final la guinda con un número de escapismo dentro de un tanque de agua.
Aunque Iñaki Ruiz de Galarreta, el mago Sun, es aún bastante joven, el espectáculo tiene ciertos toques «a la antigua» que debería pulir, innovando en la política de igualdad de género, incluir ayudantes masculinos que no solo sean el mozo de carga, por ejemplo, y tratar de limpiar el encorsetamiento en su actuación, buscando más naturalidad a la hora de dirigirse al público.
Luis Mª García Grande
Imprescindible Antígona
Hace un año aproximadamente, un grupo de teatreros locos se planteó gestionar un teatro de manera privada pero haciendo el máximo de servicio público. A priori parecía un proyecto imposible, era difícil imaginar que desde la gestión privada se podría ofrecer, de manera continuada, producto de calidad en diferentes formatos para todo tipo de públicos. Además han realizado en el Teatro Pavón Kamikace, encuentros, cursos y múltiples actividades. Tal vez, unir diferentes experiencias con la escena en el equipo de dirección ha propiciado que se tenga un conocimiento profundo sobre la profesión y se han podido establecer estrategias múltiples para acercar al público al teatro. Muchos han sido los estrenos que han presentado durante esta primera temporada y también han vuelto a poner bajo el foco algunos de los espectáculos que ya tenían en repertorio. El verano es un tiempo complicado para el teatro, nunca se sabe qué oferta dar a los que pasan por Madrid y a los que se quedan en la ciudad, que cada vez son más. De nuevo han vuelto a arriesgar y han recuperado una propuesta que surgió en el Teatro de la Ciudad y que fue mostrada en el Teatro de la Abadía hace unos meses, como el público disfrutó con la pieza y se llenaron todas las representaciones han tenido, a buen criterio, la idea de recuperar la personal Antígona que dirigió Miguel del Arco. Una versión en la que el pasado y el presente se dan la mano en una especie de ensueño febril. La historia sigue vigente y más en estos tiempos de horror que vivimos. La puesta en escena no aligera nada el texto, va al corazón de la trama para provocar preguntas en nuestras conciencias. Y el reparto es excepcional donde, Carmen Machi, hace de nuevo un salto vertiginoso en la creación de un personaje que podría haberse quedado en un estereotipo y que, sin embargo, nos provoca una mayor reflexión sobre el poder, el bien, el mal…y la justicia. No se pierdan esta Antígona en agosto, una buena forma de soportar el calor de la ciudad y salir con el corazón helado.
Adolfo Simón

Nadie me lo ha contado; yo lo he visto

La vida, que está siendo razonablemente generosa conmigo en todo, también ha alfombrado con tejidos de diversos colores –que todo hay que decirlo– mi carrera teatrera. Esta ya larga trayectoria me ha permitido unas veces calzar zapatos de hebilla y otras acordonar zapatillas todoterreno, pero, ya sea con maleta o mochila, siempre me he sentido “gato con botas” tragando leguas y zancajeando de un lado a otro para asistir a jornadas, seminarios y congresos de pretendido fuste, y también a conferencias más de andar por casa… en España y fuera de ella, en universidades renombradas y centros culturales de presupuestos varios.

…Y cuando ya creía haberlo visto todo, el incesante ajetreo del “viaje a ninguna
parte” ha tenido a bien regalarme una sorpresa impagable: me ha dejado caer por Mira, un pueblecito, de alboradas de kikirikí y atardeceres sosegados, perdido no ya en la geografía conquense, sino yo diría más: engullido por la recóndita belleza de su propio entorno. Pero… ¿dónde está Mira?, ¿qué hay en Mira?

Acomódense a conveniencia, silencien los móviles y presten la atención requerida en casos como este: Mira –una de cuyas casas vio nacer hace medio milenio a Antón Martín– hoy está en un mapa inexistente, dibujado tan solo en la imaginación de Adolfo Simón. ¿Pinceles…? Los de sus férreas voluntad y constancia. ¿Pinturas…? Las de su inmenso amor al teatro…Y en Mira hay, hay… ¡No sé cómo describirlo! A ver… Yo diría que me he encontrado unos tarros de genuinos aromas escénicos, unos frascos que, al destaparlos, me han obsequiado con las fragancias del teatro en su estado más auténtico, con las esencias puras del carro de Tespis.

¡Cuánta sabiduría cabe en Adolfo, que no olvida sus orígenes y edifica sobre ellos…! ¡Cuánto amor al teatro y cuánto amor a su pueblo…! En ningún otro sitio he experimentado sensaciones como las vividas en su Centro Dramático Rural… Sí; he dicho bien: en “su” Centro…

Porque en él, entre sus desconchadas paredes, he descubierto la inmensidad del alma de Celia, de quien aseguran que en vida fue analfabeta de ortografías y gramáticas, pero su espíritu deambula por el teatrito –a imagen y semejanza del de don Ramón, de mi querido Pepe Martín Recuerda– al lado de Yermas, Belisas, Desdémonas y otras eternas inquilinas de la escena.

Porque en él, entre sus rincones de variopintos anaqueles, me he tropezado con el imperecedero recuerdo de Paulina, que, ceñida con el aura de la sencillez y la humildad que regalan los aires rurales, a partir de ahora también custodiará páginas de mi propia cosecha, personajes que mi musa ha tenido a bien regalarme.

Porque en él, a la puerta de este mundo recubierto de añil, no hay leones que vigilen “cosas”; porque la “cosa” que ha de ser guardada no se ve, va impresa en el interior de Adolfo, en el corazón del teatro. Bajo el dintel de entrada, sus jambas están flanqueadas por Celia y Paulina. Nadie me lo ha contado; yo lo he visto.

Mi lengua siempre contará que mi Federico, de la mano de Elena Bolaños y Matthieu Berthelot, se hermanó en «Ca de Celia» con tan ilustres anfitrionas; que en su biblioteca le di el primer abrazo a su descendiente Adolfo Simón; y que deambulando por el dédalo de callejuelas sellé con Dave Hitchcock una amistad cuyo origen se pierde, allá por las postrimerías de la pasada centuria, en el Ateneo madrileño.

Si Mira es teatro y Adolfo es teatro, yo, que he hecho del teatro uno de los ejes centrales de mi vida, al hablar de él no puedo olvidarme de la cuarta pared, de la línea imaginaria que separa la escena de ese patio habitado por quienes realmente dan aliento a los personajes: el público. Amantes del universo de Talía, como JJ, Lorena, Jenny, Coralys, Jackeline y Mendy, capaces de acompañar a Dave desde las Américas hasta este punto difuminado en la imaginación de Adolfo, en pos de un encuentro con el teatro desnudo, desprovisto de todo aditamento comercial, nos señalan –quizá sin pretenderlo– que el camino que hay que seguir es el de Mira. Porque Mira es el Teatro (sí, con mayúscula). Nadie me lo ha contado; yo lo he visto.
José Moreno Arenas
Albolote, 19 de julio de 2017.

Karenina Express en Fóra do Mapa
A principios de junio se celebraba en Ferrol el Festival de Artes Escénicas Fóra do mapa, que se caracteriza por la realización de actividades y espectáculos en lugares descontextualizados, abandonados o en desuso. En este contexto pudimos asistir al espectáculo de Adolfo Simón.
Karenina Express tuvo lugar en La espuma, una de las tiendas más antiguas de la ciudad. Había gran expectativa, se hizo un pase a mayores, aún así tuvo que quedar público fuera y Adolfo no defraudó.
Nos adentramos en la oscuridad del viejo ultramarinos y allí, sobre el mostrador una leve luz ilumina lo que parece una montañita de nieve. Con las manos a los lados y dejando su rostro en la penumbra vemos Adolfo Simón, cual medium esperando a ser invadido por el espíritu de la historia que nos contaría a continuación, a través de los personajes y los símbolos de sus relaciones, que van emergiendo de entre la nieve y de ese maravilloso libro de artista. Como si de un sueño se tratase, arropados por la música, viajamos por las pasiones que arden en la nieve.
Quince minutos después acaba el espectáculo y allí estamos todos. Inmóviles, como niños esperando que no se haya acabado realmente. Queremos ver todo lo que se ha utilizado aún más de cerca, nos cuesta salir y lo hacemos de mala gana. Ya fuera, comprobamos que nuestras miradas tienen un aire común, una chispa que delataba que habíamos estado expuestos a alguna clase de extraña magia.
Cristina Mariño

foto: Juanpa Ameneiros
De Sirenas, tormentas y naufragios en Fora do Mapa
“Lo barato sale caro”, dice el refrán popular. Cada vez que un espectáculo es gratis yo, francamente, desconfío. Acaso mis prejuícios se basan en que, como público, estoy harto de la buena voluntad, la improvisación sin contexto y las interpretaciones más o menos sesudas de acontecimientos escénicos irrelevantes.
Es por estas razones que me quedé muy sorprendido con el espectáculo “Jurni Jope”,
resultado del taller impartido por Adolfo Simón, dentro de la segunda eición del festival de artes escénicas de Ferrol Fóra do mapa.
El inicio fue un tanto inquietante: una larga cola de público esperaba su turno para
deambular por el interior ruinoso de un edificio decimonónico, sin más iluminación que velas y linternas. Por fuera el viejo cartel de la ferretería Santos, Suministros Navales, por dentro había de todo, máscaras de gas, cuentos infantiles, travestismo, fetichismo, bastante infancia, cantos de sirena y toda una colección de recuerdos propios y ajenos, que aparecían y desaparecían delante del público. Restos de un naufragio y de unos náufragos con los que era imposible no sentirse identificados.
La peculiar magia que tienen los universos privados, cerrados a nuestros ojos, pero
expuestos a la luz, donde cada quien y cada uno encuentra cuál es su posición exacta en ese cielo o infierno, que sin duda se merece. Deambular. Como en las catedrales, de imagen en imagen, de personaje a personaje o de altar en altar ya es sólo cuestión del público, que tiene que aportar el significado a esos enigmas vivientes que nos sugieren director y actores.
Sé que no es la primera vez que se realiza una instalación interactiva y viviente dentro del teatro contemporáneo, que a cada cual nos afecta, sorprende o disgusta un imaginario particular, pero éste era tan rico, oscuro y diverso, que pocos paladares podrían recorrerlo con indiferencia.
Al acabar el espectáculo, una brusca salida hacia la luz, donde todos somos muy listos y estamos acompañados de nuestras certezas y manías. Intentando definir lo que había visto, me quedé como un idiota leyendo el cartel, que afortunadamente rezaba “Muestra del curso Dramaturgia del espacio actoral, impartido por Adolfo Simón”. ¡Uf! ¡Qué alivio! Justo lo que había visto…
Volví contento a mi casa. Para mi, esa vieja ferretería ya siempre sería un nido de sirenas, tormentas y naufragios. Así lo recordaré…
Carlos Castrillón Doce




Fotos: Juanpa Ameneiros
Inconsolable de Javier Gomá en el CDN
Un hombre de cincuenta años comparece en escena y sin más preámbulos inicia una exposición íntima, lúcida y conmovedora. Explica que la muerte de su padre, todavía reciente, ha atravesado su vida como un acontecimiento. Asombrado ante la magnitud del suceso, que él no había podido ni imaginar, desea compartir públicamente el itinerario de sus primeros cuarenta días de duelo. Segismundo sobrevuela constantemente sobre el escenario del María Guerrero, como un Ariel Shakesperiano, espíritu alado y emotivo, se instala en la mente y el corazón de este personaje desconsolado que Fernando Cayo interpreta de manera sencilla y trascendente. Pocas veces, un intérprete a solas, en el escenario, se convierte en un domador de fantasmas ajenos, haciendo transmutar el dolor en poema privado. Un espectáculo donde la palabra y el actor son la esencia y así parece proponerlo Ernesto Caballero.
Adolfo Simón

Pieza plástica en los Teatros del Canal
“Pieza plástica” es la última propuesta del actor y director argentino Luciano Cáceres. En ella podemos encontrar la realidad absurda de la sociedad de hoy en día, una sociedad cargada de discriminación, prejuicios, hipocresía y sus múltiples descendientes, que hacen de estos seres humanos unos seres enfermos. A pesar de la cagar y dureza ética que se nos presenta, la obra abarca una propuesta fresca y ligera que cabalga entre la retranca y la sátira. Pasando por el modelo familiar actual, la sexualidad frustrada, la explotación y el consumo, no dejan títere con cabeza para servirnos un buen plato frío.
África Anamú

Los amores oscuros en el Teatro Español
La adaptación dramática de la novela Los amores oscuros nos traslada a los felices últimos días de Federico García Lorca. El autor de Yerma disfruta de su consagración gracias al éxito como poeta y como uno de los autores dramáticos más aclamados. Pero lo que definitivamente convierte a Federico en un hombre pleno es su relación con un joven que, por primera vez, se compromete con él y le corresponde en un amor firme, maduro y apasionado. Sin embargo, toda la felicidad desembocan en el trágico fin del poeta que su amado llevará toda la vida como una silenciosa carga. Conversando con Federico, con sus versos, encarnado en la figura cantarina y onírica de una mujer que podría ser la misma personificación de la poesía lorquiana, Clara Montes, la vida, la obra y los secretos de este joven y de Lorca se irán desvelando sobre la escena salpicada con los acordes en directo de la guitarra de José Luis Montón. Una propuesta de plásticidad múltiple en la que se dan la mano, la música, la videocreación, la actuación y el canto, haciendo un bello homenaje a Lorca en estas fecha de conmemoración.
Adolfo Simón

«Comiéndote a besos» en Nave 73
Todavía existen tabús difícilmente superables y estigmatización a la hora de hablar de ciertas enfermedades que condicionan nuestra vida y comportamiento personal y social. Y afectan a todos, tal y como se refleja en la pieza: la diversidad en las relaciones sexuales.
«Comiéndote a besos» es una fábula moderna basada en la canción de Rozalén que trata de construir de manera imaginada cómo la autora pudo llegar a crear a esa canción. La creatividad para la puesta en escena con pocos recursos y la interpretación comprometida de los actores nos permiten experimentar ciertos sentimientos son los pilares para sostener esta pieza. Una buena oportunidad para reflexionar y ponerse en la piel de personas que pasan por estas experiencias.
Luis Mª García
Martingala en Sala TU
En los cuentos y las piezas breves, a veces hay pequeñas historias llenas de mundos de los que aprender el sentido de la vida y el misterio que anida en el fondo del alma humana. En Martingala hay personajes perdidos de rumbo que, en un espacio sencillo y jugando con el lenguaje, van descubriendo sus sueños rotos y sus deseos futuros. A veces el mañana hay que inventarlo para que, si toca la lotería, podamos darle un espacio posible. Cuatro personajes alrededor de una hoja de lechuga y un vaso de vino; cuatro mundos pasados para reinventar el futuro.
Adolfo Simón

“Yo, Álvaro, he sufrido acoso escolar.” de Alvaro Caboalles en Dt
A veces hay que abrir las habitaciones de la memoria para ventilarla y para que entre la luz que ahogue la oscuridad. Mirarnos en los espejos rotos del pasado no es un ejercicio amable, trae de nuevo el vómito y el dolor a nuestras gargantas. El teatro no ha de ser un espacio cómodo, si allí no se convocan los fantasmas sociales y los temas silenciados durante años, no tiene sentido que se levante el telón imaginario. La escena ha de ser un espacio de repulsa, de denuncia, de catarsis y desde ahí trabaja Álvaro Caboalles, él pone su piel al sol para que se cuartee y para que todos nos veamos reflejados en su imagen. Un trabajo de performance documental que todavía podrá verse la próxima semana en Madrid, en Dt Espacio Escénico.
Adolfo Simón

El fin de la violencia en Cuarta Pared
¿Por qué existe la violencia en tantos ámbitos de nuestra vida? ¿Por qué no somos capaces de terminar con ella? Como en tantos temas trascendentes, no basta con preguntárselo o lamentarse de ello, hay que ser capaz de ir al origen de la cuestión y reflexionar-debatir profundamente. Esto han hecho los componentes del Proyecto Prometeo y el resultado de ello es el texto escrito por Sergio Martínez Vila llevado a la escena por Rosa Briones. Para el público es un viaje difícil porque le poner frente a situaciones o hipótesis que muchas veces no nos las planteamos y miramos a otro lado. En ese trayecto, se llega a diferentes puertos con preguntas que no siempre tienen respuestas… Su barco a Ítaca atraca en lugares sombríos y reconocibles, espacios en penumbra con aire mítico…Poco a poco, el trayecto va cobrando intensidad lumínica hasta que un fogonazo, con los actores sin máscara, nos pone frente a la realidad, para pasarnos el testigo e intentar construir un mundo sin violencia.
La semana próxima todavía hay funciones, hasta el 1 de julio.
Adolfo Simón

25 (venticinco) en La Usina
25 [veinticinco] pone en escena todas esas situaciones cotidianas absurdas con las que nos encontramos porque nos han creado un mundo teledirigido. Todas esas realidades que pensamos y a menudo no decimos, porque el aburguesamiento nos ha convertido en autómatas de una sociedad hostil. Y con una puesta en escena sencilla donde los actores se desdoblan en personajes y cómplices del público, proponen dos opciones como futuro: Quemar o sembrar, para ello, en el programa de mano nos dan las herramientas posibles.
Adolfo Simón




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