Ghost Road en el Festival de Otoño a Primavera en los Teatros del Canal
La vejez en nuestra sociedad no es un valor, más bien se piensa que los viejos no tienen lugar y puede ser cierto porque su tiempo no corresponde al presente y por tanto se ignora la memoria que se acumula en sus arrugas. Es curioso como un joven director como Fabrice Murgia haga un canto poético en defensa de los viejos y su periplo vital, de como el tiempo desgasta las cosas pero mantiene los recuerdos intactos. También hay en este extraño y hermoso espectáculo una mirada sobre la naturaleza como ese mundo que se evapora en las grandes ciudades y de la necesidad de ir a recuperarlo aunque sea atrevesando desiertos. En este montaje hay muchos elementos de documental y road movie pero se intercalan perfectamente en un teatro extraño a medio camino entre el musical operístico y la instalación plástica. Dos actrices virtuosas de más de setenta años llenan la escena de silencio y poesía durante más de una hora.
Adolfo Simón
Ricardo Muti con Don Pasquale en el Teatro Real
Ricardo Muti es uno de los directores más queridos y respetados por el público. El que fuera Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2011, ha regresado al Teatro Real para dirigir musicalmente Don Pasquale de Donizetti. El director retoma una vez más su ópera talismán, al frente de la Ochestra Giovanile Luigi Cherubini, una agrupación que él mismo fundó en 2004 y con la que ha desarrollado una intensa labor de difusión de la música italiana. Ambos, orquesta y director, ya trabajaron sobre la partitura de ‘Don Pasquale’, llevándola a Ravenna en 2006 y al Musikverein de Viena en 2008. Aunque estaba prevista en programa en un principio La rappresaglia de Mercadente, Ricardo Muti, quien se sometió hace unos meses a una intervención quirúrgica, decidió cambiarla por una obra de su repertorio como Don Pasquale, antes de enfrentarse a una obra nueva sin estar en plena forma. Don Pasquale es también una ópera particular dentro del catálogo de Donizetti, fue una de las últimas del compositor, de hecho, marcó el final de su carrera y de su vida, pues su estado de salud se agravó mucho justo después de componerla. El argumento, inspirado en personajes de la Comedia del Arte, mezcla rasgos melodramáticos con situaciones cómicas habituales de la ‘ópera buffa’, algo que también se percibe en el plano musical, en el que Donizetti realiza una auténtica revisión del género y que el director de escena, Andrea de Rosa, plantea claramente en su propuesta escénica a través del juego de teatro dentro del teatro, dejando constancia así de lo trágico y lo cómico, algo inherente a las personalidades protagonistas del libreto. El elenco de voces estuvo compuesto por Nicola Alaimo en el papel de Don Pasquale, Alessandro Luongo, como el Doctor Malatesta y Eleonora Buratto y Dimitri Korchak como los enamorados Norina y Ernesto. La Ochestre Giovanile Luigi Cherubini y el Coro Intermezzo, titular del Teatro Real, acompañaron a este fascinante reparto con el gran Ricardo Muti a la cabeza.
Adolfo Simón
Don Giovanni en el Teatro Real
La historia de Don Juan ha sido contada desde múltiples perspectivas. Todos los grandes creadores han sido seducidos por este personaje, al igual que la larga lista de mujeres que han caído en sus redes amatorias. Wolfgang Amadé Mozart y Lorenzo Da Ponte también tuvieron la necesidad de crear alrededor de este inquietante ser. En el Teatro Real se ha presentado una nueva producción coproducida por el Festival de Aix-en-Provence, Teatro Bolshoi de Moscú y Canadian Opera Company de Toronto. Este drama en dos actos dirigido musicalmente de manera magistral por Alejo Pérez y con la concepción escénica de Dmitri Tcherniakov ha provocado de nuevo a un público que parece no aceptar que los tiempos cambian y que para contar a Don Giovanni no hace falta que los actores lleven pelucas y se comporten con decoro. La lectura de esta propuesta es rabiosa y caótica. Empieza en un mundo civilizado y cuadriculado para ir degradándose y mostrando que no solo Don Juan es un manipulador y abusador si no que él, también es víctima de un sistema que muchas veces aprovecha la figura del díscolo para desviar la atención de las catástrofes humanas. Por suerte, los cimientos de la opera también se mueven, le pese a quién le pese.
Adolfo Simón
Marina en el Teatro de la Zarzuela
Marina con libreto de Miguel Ramos Carrión y música de Emilio Arrieta fue estrenada en 1855 como zarzuela, en 1871 el propio compositor realizó su refundición como ópera. La acción transcurre en Lloret de Mar y cuenta los amores y desamores de Marina, Jorge y Pascual. Se trata del título más conocido de su autor y de la adaptación lírica mas celebrada del periodo romántico en España. Esta producción, que va a combinar material musical de sus dos versiones —la ópera y la zarzuela—, avanza en el tiempo desde el puerto de pescadores original hacia un puerto industrializado, en que el petróleo y el acero marcan el ritmo de vida de los personajes. En esta nueva producción del Teatro de la Zarzuela se nos presenta una producción cuidada, con una espectacular escenografía que recrea los espacios precisos y un vestuario peculiar para la época en la que transcurre la acción. La dirección musical fue potente pero la puesta en escena, en esta ocasión, ha sido demasiado estática y oscura, dando un aire de propuesta de otra época.
Adolfo Simón
La serva padrona en el Teatro Real
La compañía Etcétera está presentando en el Teatro Real la ópera bufa más famosa de todo el repertorio: La serva padrona de Giovanni Battista Pergolesi. En ella, cantantes y títeres se confunden entre el juego teatral y la magia que propone la ópera, potenciando los códigos de la commedia dell’arte. La ópera se estrenó en Nápoles, en mil setencientos treinta y tres y está considerada como la primera obra maestra de las óperas bufas. Fue compuesta como intermedio de una ópera seria y larga, su duración es de cuarenta y cinco minutos repartidos en dos actos que correspondían a los dos intermedios de la ópera que se representaba, después se escenificó ya con enorme éxito en toda Europa como ópera de repertorio. El espectáculo está dirigido a público familiar y a niños a partir de siete años. No deben perderse, alguna de las funciones que quedan este fin de semana, todo aquel amante del bell canto y del mundo de los títeres, en esta propuesta, ambos lenguajes de dan la mano creando un espectáculo preciosista.
Adolfo Simón
Così fan tutte en el Teatro Real
Michael Haneke, el director de cine austríaco ha regresado a la ópera con una de las obras más emblemáticas de Mozart…Così fan tutte bajo la dirección musical de Sylvain Cambreling. Wolfgang Amadè Mozart es el compositor estrella de la actual temporada del Teatro Real, Gerard Mortier, su director artístico, ha programado tres óperas del genio de Salzburgo: La flauta mágica, Don Giovanni y Così fan tutte.
Con una trama en la que dos jóvenes deciden probar la fidelidad de sus prometidas, Così fan tutte constituye la última de las tres óperas de la trilogía surgida de la colaboración entre la música de Mozart y los textos del libretista Lorenzo Da Ponte. Dos actos, tres hombres y tres mujeres, dos parejas y prácticamente el mismo número de arias para todos los solistas hacen de esta ópera, un auténtico homenaje a la simetría, tan característica de la ópera italiana del siglo XVIII.
La profunda y compleja mirada de Michael Haneke ha creado un doble plano escénico en el que conviven el pasado y el presente, los personajes de época se cruzan con los actuales en un espacio que suma poéticamente ambos paisajes, dejando al espectador suspendido en un tiempo sin tiempo en el que el poder y la manipulación de las emociones y sentimientos tiene el mismo valor. Sin duda, una visión inteligente a través de la cual se actualiza la obra sin modernidades.
Adolfo Simón
La Verbena Postmoderna en los Teatros del Canal.
¿Cuantas veces habrán intentado actualizar La Verbena de la Paloma desde 1894? Seguramente muchas. Ahora nos encontramos en los Teatros del Canal con la Noche en la Verbena de la Paloma de Marina Bollaín. Una adaptación que pretende ser un reflejo de nuestra sociedad actual, revisitando el libreto y reinterpretando de nuevo el manido tema del amor, los celos y la sociedad que nos rodea. Pero hay cosas que nunca cambian, o por lo menos no han cambiado desde el XIX, y hay cosas que cambian demasiado rápido como para adaptarse constantemente: cambiemos las corralas por la peluquería, cambiemos al viejo boticario por un chulo-liga-maduras, cambiemos las tabernas por un disco bar, cambiemos las chulapas por chonis (total, empiezan por ch), cambiemos a Julián, el cajista a la profesión de butanero…y hagamos un retrato de este momento…y tendremos una zarzuela postmoderna. Una visión colorista, un divertimento, unos diálogos bien adaptados y mezclados con típicos chascarrillos de actualidad. La escenografía, a lo 13 Rue del Percebe, o a lo colmena humana potenciada por la burbuja inmobiliaria, es potente y efectiva, ofreciendo un resultado innovador y ágil.
Nos encontramos entonces con una obra fresca y entretenida, para pasar un buen rato y que merece la pena ir a ver pero tenemos un problema: Reponer obras. Lo que hace un año podía ser fresco ahora ya se ha pasado de moda, el año pasado se llevaba el cardado a lo Amy Winehouse, este año no podemos ni ir a la peluquería, ni salir a tomar una copa y lo de ir a la verbena, no nos engañemos, ya no se lleva.
Este es el peligro de hacer adaptaciones…
Luis Mª García.
Todos caníbales de Nou Ensemble en Pradillo-Escena Contemporánea
¿Quién no ha dicho alguna vez, en un arranque emotivo…»Te comería vivo»?…Claro que de el dicho al hecho hay un trecho…Y sin embargo, hace unos años, en Alemania, dos hombres contactaron por internet y se encontraron para que uno de ellos devorase al otro. Esta noticia real sirve de excusa para que el colectivo Nou Ensemble realice un proyecto experimental en los apartados musical y escénico. Con un resultado bastante potente puesto que hay varios planos desde el que nos hablan de como nos devoramos los unos a los otros. El recorrido dramaturgico es sugerente en atmósferas y planos estéticos. La pieza comienza con un extraño espacio laboratorio donde los instrumentos musicales son las herramientas que seccionan un cuerpo desnudo mientrás van creando musicalidades. El transcurrir de la pieza integrará el trabajo físico de un intérprete mientras otro ejecutante, vocalmente, crea sonidos guturales. La obra terminará en una destrucción poética donde todos los elementos en juego se acumularán frente a la mirada atónita del público.
Adolfo Simón
Programa doble en el Teatro de la Zarzuela
El Teatro de la Zarzuela, presenta estos días en programa doble La Reina Mora y Alma de Dios, es bueno que se representen las zarzuelas y sería mejor que hubiera temporada todos los años de este género que recupera nuestras raíces y que nos hace sentir que somos nosotros mismos, nos mueve la emoción y nos hace vibrar, sabemos que muchos de estos libretos, dada su antigüedad van cargados de tópicos machistas y de asignación de géneros que hoy en día difícilmente se comprende per se, pero dicho esto, la zarzuela es un espectáculo completo de teatro, texto y música, en esta caso, la primera, un sainete de los Álvarez Quintero y la segunda una comedia de costumbres de Carlos Arniches y Enrique García Álvarez, ambos con música del maestro Serrano. En este caso un poco desiguales, ya que en La Reina Mora se presenta un poco rancia, no sé, no me acabó de convencer, quizás por lo obvio del gracejo andaluz, que se queda en eso, pese a las intervenciones de Miguel Caiceo y Charo Reina. En cambio, en la segunda, con magníficas y sorprendentes actuaciones, me encanta verlas en el mundo de la zarzuela, Cristina Marcos y Manuela Velasco entre ellas y un tenor fantástico, que recuerda a los mejores, hacen que se recupere el buen sabor de boca y se sale del maravilloso marco que es el Teatro de la Zarzuela, con la sensación de haber pasado una estupenda tarde, hay que seguir con la zarzuela, hay que sentirse orgullosos de lo nuestro.
Ángel Savín
The Perfect American en el Teatro Real
Mucho tiempo se ha tardado en hacer un espectáculo sobre Walt Disney, tal vez, a partir de esta opera, podamos contemplar múltiples visiones escénicas y audiovisuales sobre la vida del inventor del arte del dibujo animado. Y se podrán realizar muchas obras porque la biografía del personaje se presta para ello. En este caso, la pieza que nos ocupa, un estreno mundial a partir del encargo realizado por el Teatro Real y el English National Opera de Londres, está basada en el libreto realizado por Rudy Wurlitzer, inspirado por la novela Der Köning von Amerika de Peter Stephan Jungk. La música se ha encargado a Philip Glass que en este caso ha creado una partitura más compleja y rica de las que nos tiene acostumbrados y que se acopla perfectamente al guión que recorre los aspectos más sugerentes y polémicos de la vida de Disney. Todo este material podría quedar solo en algo interesante si no fuese porque la puesta en escena de Phelim McDermott consigue, sin grandes complejidades, una múltiplicidad de lenguajes…escénicos, visuales, atmosféricos…con los que construye, ante nuestros ojos, una idea fascinante…el tiempo y la muerte puede conseguir que uno termine convirtiéndose en una pieza más de la propia obra y así, Walt Disney termina siendo un dibujo animado más.
Adolfo Simón
TRES DESECHOS EN FORMA DE ÓPERA en LA GUINDALERA
Con la excusa de Satie, porque otra no le encuentro, nos exponemos ante una nueva composición musical con adivinanzas como principal y repetida base textual. La firma Jorge Fernández Guerra. Pero entras en la sala y te encuentras un paisaje de otoño reconocible y un ambiente cálido de la mano de Vanessa Montfort en su mágica primera dirección. Y los cantantes y los músicos de una calidad poco usual, muy destacable.
Ana Martín Puigpelat
Macbeth de Giuseppe Verdi en el Teatro Real
Siempre que se da vida a Macbeth en un escenario se le suele dibujar como a un ser anodino que se tropieza con la posibilidad de acceder al poder, surgiendo de este modo el monstruo ambicioso y torpe que todos llevamos dentro. En esta nueva producción del Teatro Real, dirigida escénicamente por Dmitri Tcherniakov, aparece un nuevo aspecto de la personalidad de este personaje…Aquí, se le muestra como un juguete en manos del poder de una sociedad adocenada que necesita un títere para desbancar al tirano que les ha oprimido, convirtiendoles en clones que viven en un mundo de frios recortables. Cuando Macbeth destruye el poder establecido y se instala en la comodidad de un espacio íntimo y acogedor que podría haber soñado el pintor Hooper…La bestia de la masa decide que ya no quiere este juguete y que otro ha de ocupar su lugar. Así, Macbeth acaba siendo victima de su misma trampa…el que a hiero mata… La propuesta es muy novedosa, a través de un audiovisual, dirigen nuestra mirada, a vista de pájaro, hasta el lugar donde la masa se pone de acuerdo contra Macbeth y tras otro recorrido visual, aterrizamos en la íntimidad donde disfruta y sufre el protagonista su ascenso y caída del poder. Un plantel de lujo de cantantes-actores arropados de un coro espléndido…y acariciados o arañados por la genial música de Verdi que, en esta ocasión, dirigió con mano firme el maestro Teodor Currentzis, convierten este drama de otra época en un reflejo de nuestra realidad actual.
Adolfo Simón
El juramento en el Teatro de la Zarzuela
Hay obras que deberían reponerse con más asiduidad, es el caso de El Juramento, zarzuela en tres actos de Luis de Olona con música de Joaquín Gaztambide. ¿Razones?… varias…por un lado, un dirección musical impecable, realizada por Miguel Ángel Gómez Martínez…un coro que actúa y se mueve con precisión y preciosismo…Una escenografía de Gerardo Trotti que transita del espacio casi vacio a un universo de recortables muy efectivo y sugerente…el vestuario espectacular de Jesús del Pozo que debería haber tenido más ocasiones de mostrar su genialidad en producciones de zarzuela, teatro y ópera. Y poniendo en sintonía todo esto, Emilio Sagi, un director de escena que tiene la inteligencia de montar zarzuelas como si se tratase de óperas, con el mismo respeto y espectacularidad que lo hace cuando realiza una puesta en escena operística…esto lo agradece nuestra mirada y sensibilidad porque eleva el género chico a obra de arte total.
Adolfo Simón
Il prigioniero y Suor Angelica en el Teatro Real de Madrid
Il prigioniero y Suor Angelica en el Teatro Real de Madrid
La última producción operística presentada en el Teatro Real es un programa doble compuesto de dos operas cortas: Il prigioniero de Luigi Dallapiccola y Suor Angelica de Giacomo Puccini. El hallazgo de esta producción es el espacio escénico creado por Paco Azorín; seguramente propuesto por Lluís Pascual que ha dirigido la puesta en escena. En medio del escenario del Teatro Real, surge de la bruma y la oscuridad un tótem piramidal de rejas, para mostrarnos la cárcel del cuerpo en la primera pieza y del espíritu en la segunda. Este monstruo de metal gira sobre su eje para exhibir el interior de ese lugar, en el que se tortura a los prisioneros para arrebatar les la identidad en Il prigioniero y para hacer visible, el debate de una mujer por enfrentarse al mundo o seguir escondida en la cárcel elegida en Suor Angelica. Aunque en la primera prima la oscuridad tenebrista a diferencia de la luz aparentemente espiritual de la segunda, en ambas, el ser humano está atrapado en la trampa de las convenciones y traiciones del mundo. Lluís Pascual ha conseguido enlazar ambas piezas como si una fuese el desencadenante de la otra…Los cantantes lo entienden perfectamente y se ponen a disposición de este discurso al que acompaña magníficamente la batuta de Ingo Metzmacher.
Adolfo Simón
¡Ay, Amor! a partir de El amor brujo y La vida breve de Manuel de Falla en el Teatro de la Zarzuela
¡Ay, Amor! a partir de El amor brujo y La vida breve de Manuel de Falla
La música de Manuel de Falla ya es inmortal, en este peculiar espectáculo se han conectado dos piezas del insigne autor: El amor brujo de Gregorio Martínez Sierra y La vida breve de Carlos Fernández Shaw. Pueden ir juntas aunque no tengan nada que ver la una con la otra. El problema no está al unirlas en la dramaturgia sino el espacio en el que se instalan. Constantemente hay un intento por actualizar las obras que ya debieran ser clásicos; no por eso intocables, pero si es necesario que se estudie más a fondo cómo traerlas a la actualidad sobre un escenario. En una plataforma circular inclinada transcurre la acción, el cante se instala inmóvil en el centro y alrededor se baila y se transita…Poco luce el baile y el movimiento de los actores, más bien parece que huyen del lugar lo antes posible…El espacio escénico es hermoso pero no funciona para este material dramático. El cante y el baile sobrevive a la propuesta escénica, tan solo la música en su foso protector, suena como el autor la creó.
Adolfo Simón
Boris Godunov de Modest Musorgski en el Teatro Real de Madrid
Boris Godunov de Modest Musorgski en el Teatro Real de Madrid
Cuando vemos un documental sobre el desastre nuclear de Chernobyl y nos asomamos a esos edificios abandonados, donde la vida se interrumpió, es inevitable pensar que por allí pasó la mano del hombre y arrasó con todo. La historia de la humanidad es un bucle constante, parece que todo tiene que llegar a un punto para volver a empezar. El problema es que el ser humano no ha aprendido la lección y de nada le sirve la memoria, el horror vuelve a instalarse de nuevo tras los abusos del poder y aunque el pueblo retome las riendas terminará dándoselas de nuevo al tirano de turno. Boris Gudonov es la historia de un personaje del pasado pero también podría ser la de muchos que gobiernan hoy y el planteamiento de la puesta en escena deja muy claro esto, todo en la vida son ciclos y casi siempre nos terminamos encontrando con los mismos perros con distintos collares. Cuando sube el telón, ante nosotros se levanta un monumental edificio en ruinas, podría ser un ministerio, un edificio de viviendas o un hospital…lo que importa es que allí se aloja el pueblo que vive en la más absoluta miseria…Ese lugar se verá camuflado para ser trono de coronación, espacio de reflexión o salón donde urdir traiciones, pero debajo de los adornos o el oropel, el lugar sigue siendo el mismo…un mundo en ruinas sobre el que se construye y ya se sabe que si se edifica sobre muertos, estos se instalan en nuestras pesadillas. Al final de las cuatro horas de magnífico espectáculo, uno sale del teatro pensando y con el corazón encogido por la emoción…La grandiosidad de este montaje no tapa el discurso que contiene y es de agradecer. Al trabajo artístico de los distintos colaboradores del director de escena Johan Simons, hay que sumar la batuta sensible y firme del director musical Hartmut Haenchen y por supuesto, un elenco de actores-cantantes encabezados por Günther Groissbôck en el rol de Godunov que se entregan a esta propuesta con pasión y excelencia técnica; el coro de adultos y niños está también soberbio.
Adolfo Simón
Viva Verdi en el Centro de Arte Fernán Gómez. Dirección: Gustavo Tambascio
Viva Verdi en el Centro de Arte Fernán Gómez. Dirección: Gustavo Tambascio
Hay ideas interesantes que si no se desarrollan pueden terminar aplanando una propuesta escénica. Gustavo Tambascio ha acertando eligiendo piezas de diferentes óperas de Verdi sin tener que elegir las más conocidas del autor; esto le da más libertad para crear una dramaturgia que aglutine todas ellas, componiendo una puzle operístico autónomo…La dificultad para el espectador, que si no conoce profundamente las obras en juego y al no tener subtítulos con los que seguir las historias; por mucho que la actriz-narradora hace un impecable trabajo para acercarnos a la acción dramática, llega un momento en que la presencia de las pintadas de fondo y la leve evolución del vestuario, provoca que nos parezca la misma escena, que se repite una y otra vez, bellamente iluminadas si y bien situados los intérpretes en escena, pero sin avance dramático. Lo que es un placer en este espectáculo es disfrutar del trabajo actoral de los cantantes, nada habitual en los espectáculos de bell canto y el fantástico acompañamiento al piano.
Adolfo Simón
Luisa Fernanda en el Teatro COMPAC Gran Vía
Teatro Compac Gran Vía
“Luisa Fernanda”
Producciones Nieves Fernández de Sevilla
Libreto: Federico Romero y Guillermo Fernández Shaw
Música: Federico Moreno Torraba
Hay piezas de nuestra querida zarzuela que ya forman parte de la memoria personal de todos nosotros. Seguro que tenemos asociada alguna canción a momentos inolvidables…Así, cuando presenciamos un espectáculo se da un cruce particular, ante un tema conocido, aparece, superpuesta a la imagen de la escena, aquella otra en la que también oímos esa canción. En Luisa Fernanda hay muchos temas que nos resultan populares y que nos apetece tararear al tiempo y la historia tiene los mimbres dramáticos necesarios para que haya una trama sugerente que apetece seguir cada vez que se monta esta hermosa pieza. El montaje que se ha estrenado en el Teatro Compac Gran Vía tiene los elementos necesarios para resultar atractivo al público afín…Unos decorados sencillos que se complementan muy bien con las proyecciones que se realizan al fondo, una orquesta bien dirigida que nos deleitó durante toda la representación y unos actores-cantantes que permiten seguir la historia sin perder un ápice del argumento…Y el vestuario e iluminación precisos. Seguro que el público que acuda este fin de semana no saldrá decepcionado.
Adolfo Simón
«La Verbena de la Paloma». Compañía Lírica Dolores Marco. JARDINES DE SABATINI – VERANOS DE LA VILLA.
JARDINES DE SABATINI – VERANOS DE LA VILLA.
«La Verbena de la Paloma»
Compañía Lírica Dolores Marco
Dirección: Ángel Fernández Montesinos.
La «maestra Marco» se preocupó por mantener siempre vivo y con mucha dignidad un género como la zarzuela que se va extinguiendo poco a poco y creó escuela. Una escuela exigente y dura como a ella misma la definían muchos de sus sus alumnos. Escuela que siguen sus hijos y escuela que ha formado a muchos de los grandes «zarzueleros» españoles.
Su compañía siempre ha sido referencia de lo que es el «montaje clásico» de la zarzuela en España y por eso merecía estar en Los Veranos de la Villa.
Sin embargo se nota su falta en muchas cosas. Obviemos esos decorados de cartón piedra y bajo presupuesto que yo he definido siempre como de «teatro fin de curso de las monjas» dentro del marco incomparable de los jardines con fondo de Palacio Real porque, eso, el presupuesto es el presupuesto y una compañía de más de cuarenta personas que mantener pues sale muy cara. Eso es lo que menos importa. Pero no obviemos que Don Hilarión parecía sacado del actual parlamento y no del pueblo llano. ¿Dónde estaba la picaresca, socarronería y gracia del boticario? Se debió quedar en la botica junto a las pastillas del Prozac.
Los descendientes de La Marco mantuvieron el nivel en esta verbena «pobre» y triste que se salvó por los números excepcionales -Lorenzo Moncloa y Enrique R. del Portal– y que supusieron un buen paréntesis para superar el aburrimiento de ver a una Susana sin emoción y una Casta con pelucón (lo siento pero no encuentro la foto con el pelucón) ya que no encontraron a una rubia teñida que recitase dos frases. Hasta Milagros Martín estaba apagada y eso que ella sabe de esto más que la Señá Rita. Amelia Font, que empezó sin voz de cazallera-tía-Antonia luego se desató al final y encandiló al público con su «ebria» locura.
El coro estuvo muy correcto, uno de los puntos fuertes de esta compañía.
Una pena de Verbena para los tiempos que corren…
Luis M. García.
“Los Gavilanes”. Francisco Matilla. VERANOS DE LA VILLA – JARDINES DE SABATINI
“Ainadamar – Fuente de lágrimas”. Osvaldo Golijov. Osvaldo Golijov
“Poppea e Nerone». Teatro Real. Sylvain Cambreling
Teatro Real
“Poppea e Nerone”
Dirección Musical: Sylvain Cambreling
Dirección Escénica: Krzysztof Szczesniak
Este espléndido montaje, ajeno a la ópera de Poppea e Nerone sería un placer para los sentidos si transcurriese con otra música de fondo. El director de escena crea un universo estético fascinante a medio camino entre La caída de los dioses y el universo de la factoría de Warhold, no hay ni un instante en las cuatro horas y pico que dura la función en el que no haya algo inquietante o sorprendente en la propuesta escénica, a veces en dos planos simultáneos. Es verdad que hay un exceso de provocación sexual que muchas veces peca de gratuidad y eclipsa la esencia de la situación creada. Pero, la cuestión es que no íbamos a ver una creación propia de Krzysztof Szczesniak si no la puesta en escena que acompañase y completase el texto y música de Poppea e Nerone. No hay un solo momento en que confluyan la ópera con la propuesta escénica y aún así, la orquesta y los cantantes, apuestan por esta idea y la defienden al máximo, con una generosidad y entrega inaudita. Lástima de la inutilidad de tanto esfuerzo…Al final pensé que me hubiera gustado cerrar los ojos y oír las esplendidas voces y a la maravillosa orquesta dirigida por Sylvain Cambreling. O tal vez sería interesante ver el montaje del director en una grabación muda, seguro que también resultaba, por si misma, interesante.
Adolfo Simón
“La Chulapona” Música: Federico Moreno Torroba. Teatro de la Zarzuela
No me extraña que cuando llegan extranjeros a nuestro país y descubren la zarzuela se queden sorprendidos al comprobar que no hemos aprovechado mucho más nuestro género mal llamado chico. Si la ópera es la diosa de la escena, la zarzuela no es la criada. En muchas ocasiones, los libretos de la ópera son meras anécdotas que se alargan para acompañar la partitura musical; en la zarzuela, suele haber un gran equilibrio entre el libreto y la partitura, a menudo grandes autores han sumado sus historias a la música del compositor de turno, creando verdaderas y completas piezas dramático-musicales. La Chulapona es un claro ejemplo de esto, tiene una pieza dramática perfectamente estructurada en tres actos con momentos escénicos que permiten hacer números musicales que enlazan perfectamente los distintos bloques. La música se ensambla con la historia, creado mucho más que una obra musical; oyendo y viendo la puesta de Gerardo Malla y perfectamente dirigida musicalmente, me preguntaba por qué no se veía la obra dramática de manera autónoma en un teatro y por qué no se oía en concierto la música de esta excelente zarzuela. Por suerte, en esta ocasión, ha estado al mando de la puesta en escena, un hombre de teatro que ha aprovechado al máximo el inigualable reparto que tenía a su disposición y todo lo que en el libreto le permitía jugar, creando, con todo ello, una fantástica obra de arte escénico.
Adolfo Simón


























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