Revista digital de Artes escénicas -Año 9º-

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«El Eunuco» se pasea por La Latina

El Festival de Mérida en Madrid nos permite disfrutar de esos clásicos que nos hemos quedado con ganas de ver todos los que no podemos desplazarnos a tan romano lugar en verano… No es lo mismo verlo en un anfiteatro, pero el teatro de La Latina es el lugar idóneo para trasladar esta comedia revisitada por Pep Anton Gómez y Jordi Sánchez.

La comedia se tiene que tomar como un juego, como un divertimento en el que también se pueden tratar temas serios pero barnizados con grandes toques de humor. Esta ha sido la consigna de los autores para crear una versión muy libre de la obra homónima de Terencio. Ellos mismos reconocen que el texto original está de plena actualidad y que no habría que tocar mucho para llevarlo a escena, pero que les perdió la imaginación y su espíritu lúdico a la hora de reinterpretar la obra y claro, han creado un gran desparrame, un bombón para cualquier actor ávido de demostrar todo lo que sabe hacer.

Si además se elige bien a los actores y se cuenta con pesos pesados cómicos como Anabel Alonso, Marta Fernández Muro, Jorge Calvo, Pepón Nieto o María Ordoñez,… si se pone el punto erótico festivo con un poquito de carne fresca y se rompen los esterotipos…el resultado es una gran comedia a la española, para todos los públicos, digna de La Latina y que nos brinda la oportunidad ver a los actores en todo su esplendor cómico y con todas sus tablas puestas al fuego para que arda bien. Pero ahí no queda la cosa. El Eunuco es una obra redonda, en la que la escenografía, el diseño de vestuario, la coreografía de Chevi Muraday, y las creaciones musicales de Asier Etxeandía y Tao Gutierrez ponen la guinda a un pastel muy apetecible.

Luis Mª García Grande.

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Blanca Li: Entre la poética y el estrés tecnológicos.

robot blanca li 2Para Blanca Li el mundo siempre va para adelante y ella le planta cara sin miedo. A través de «Robot» ha logrado convencernos de que la «Revolución tecnológica» tiene más ventajas que inconvenientes y que hay que adaptarse a lo que venga, aunque sea a fuerza de un duro trabajo. A Blanca le ha costado comprender cómo baila un robot y cómo puede ayudarle en su trabajo, pero al final ha salido fortalecida y ha ganado la batalla tecnológica.

La reflexión que se realiza en la obra sobre el mundo contemporáneo y la adaptación del hombre a la máquina es profunda, partiendo de un trabajo corporal de los bailarines que pasa de lo orgánico a lo robótico en continuas evoluciones. La experimentación sobre el movimiento comienza con un acercamiento y,  a medida que sube el ritmo de la música los bailarines experimentan en sus carnes ese cambio tecnológico que cada día nos va invadiendo. La metáfora es pura, lo que se ve no necesita aclaraciones.Blanca Li

Estas reflexiones crean una coreografía para 8 bailarines cuyos movimientos activan los extraños instrumentos musicales de Maywa Denki y la música del español Tao Gutiérrez.

Pero el Talento de Blanca, aparte de residir en una buena formación y coreografía, reside en su manera de ver la vida y de reflejarla en sus espectáculos: El humor y el contraste de visiones sobre la danza se reflejan fielmente en este espectáculo que pasa por la música japonesa, la africana, la electrónica, la samba y el cuplé mezclándose con retazos de escenas pop y pas à deux con robots que nos enternecen y nos recuerdan a Fred Astaire y Ginger Royers.

En fin, un espectáculo que ensalza el arte de la danza y que nos hace pensar, emociona, llega al corazón y nos recuerda  que merece la pena arriesgar en la vida y andar con paso firme y tacón alto por la vida.

Luis Mª García Grande.Robot-A.Jerocki-07-copie-620x440

www.teatroscanal.com/espectaculo/robot-danza-blancali


Entrevista a Blanca Li

 

 

¿Cómo surge el proyecto de ROBOT?…

image_383_image_frTodo empieza del cotidiano, no hay un momento concreto en el que digo ¡Ay! voy a hacer este espectáculo, sino que, poco a poco, me voy dando cuenta de que las máquinas están invadiendo mi vida y están cada vez más presentes y esto me va creando una reflexión sobre un cambio que está ocurriendo y un día me entran las ganas y pienso que podría ser interesante trabajar sobre este cambio, la adaptación del hombre a la máquina… Hojeas la prensa y ves los robots, te metes en Internet e investigas un poco en nuevas tecnologías, y cosas que se utilizan ahora en la relación contemporánea: música, cine, … en la robótica hay un mundo increíble de posibilidades para crear y en Japón están muy obsesionados por encontrar un robot de compañía para, de alguna manera, ocuparse de una población que es cada vez más vieja y que necesita asistencia… hay un mercado a la vista. En Francia también existe una de las mayores empresas de robótica desarrolladas: acaban de sacar un nuevo robot que se llama Romeo, que es el hermano mayor de Nao, el que yo uso en el espectáculo, y cada vez se acerca más al robot de compañía.

Así  que me fui a Japón para interesarme por todo ésto, inspirarme, ver exposiciones, encontrarme con gente que investigaba, ver los artistas que usaban máquinas y tecnología y ahí descubrí a Maywa Denki que es uno de los artistas que ha creado máquinas autónomas que en realidad son instrumentos que tocan solos, y me encantó el trabajo que hacía, me pareció muy bonito y poético y a la vez supermoderno y ultradesarrollado tecnológicamente. Correspondía con la idea que yo tenía del proyecto en el que los artistas y las máquinas compartían el espacio escénico.

¿Cómo ha sido el proceso dramaturgico en la puesta en escena?

En realidad, para mí, es como una metáfora del mundo contemporáneo y una reflexión sobre el presente y el posible  futuro de la evolución de la relación del hombre y la máquina, que es obvia y que ha cogido una velocidad increíble: en los próximos años van a pasar todavía muchas cosas como las impresoras en 3D, que imprimen comida, los coches que viajan solos, … Hay un futuro muy cercano en que las cosas van a cambiar de manera radical y a mi me apetecía hablar de todo ésto, pero a través de sensaciones y con la idea de la evolución del hombre y de la adaptación del hombre a la máquina, que eso es lo que me sorprende: la velocidad a la que va surgiendo y a la que nosotros nos adaptamos, a los tres días ya manejamos el teléfono y sabes cómo funciona… las máquinas las crea el hombre, pero para que éste se adapte rápidamente. Y también reflexiono sobre la aparición del hombre-máquina: obviamente, con el primer implante de corazón y con otros órganos que se van a ir haciendo, el hombre tendrá piezas de recambio… Con todo este tipo de sensaciones es con lo que quiero experimentar.

Dentro del propio espectáculo se expresa esta evolución: al principio están los cuerpos y es una danza depurada, no hay nada, y poco a poco las máquinas van invadiendo el espacio escénico hasta que las máquinas están ahí como pepito por su casa y los bailarines se van acostumbrando a ellas, que es lo que pasa en la vida real… no nos damos cuenta pero ahí están.

¿Hay algún referente técnico del que has partido para esta coreografía?

Las máquinas de Maywa Denki serán las máquinas que toquen la música en directo, autómatas que son mis músicos. Al volver a París me encontré con los fabricantes de Nao, el robot humanoide que no llega al metro de altura y que está bastante desarrollado. Fui a ver a los fabricantes, ya que la parte del movimiento les interesa mucho y todavía tienen que investigar mucho hasta que el robot pueda moverse mejor. Decidí que haría el espectáculo con los autómatas musicales, las partes de video que suelo utilizar para mis espectáculos y los robots humanoides que me acababan de presentar. Ahí empezó la aventura y primer paso del espectáculo.

¿Cómo ha sido el proceso de creación?…¿Qué te ha inspirado?…

Ha sido largo, han sido casi tres años desde que tuve la idea hasta que he acabado el espectáculo. Siempre me ha gustado utilizar la tecnología, pero sabía que es algo lento y pesado y que tiene otro ritmo diferente al del bailarín en un estudio. Entonces, empecé mucho antes con las máquinas que con los bailarines. Sé el ritmo de los bailarines pero no sabía el de las máquinas y tenía miedo de que las máquinas me superaran y comencé con un programador que venía conmigo al estudio. Yo tenía que entender cómo funcionaba la programación de un robot y cómo podía darle una coreografía. Te das cuenta de que es muy lento, manipular mucho, es un trabajo de animación: le pones la mano en un sitio, lo grabas, subes un poco la mano, lo grabas…pero la pierna ya la has tenido que mover antes y grabarlo y tener mucho cuidado para que no pierda el equilibrio entre un movimiento y otro… es bastante complicado, lento y al principio frustrante porque llevaba cinco horas y no había conseguido que diesen un paso… Primero me tuve que adaptar a ese trabajo y saber cómo funcionan para poder saber lo que iba a hacer.

Por otro lado, con las máquinas musicales teníamos el mismo problema…hay que componer la música expresamente para esas máquinas, ya que no tienen todas las notas musicales, son instrumentos musicales y algunos tienen tres notas, dos sonidos… y entonces Tao Gutierrez, el compositor al que pedí toda la música, se tuvo también que ir a Tokio, pasar tiempo con las máquinas para entenderlas y cada uno intentábamos avanzar para tener, cuando llegaran los bailarines, una parte del trabajo hecho, porque sino era imposible.

Luego llegaron los bailarines, después de saber cómo funcionan las máquinas y como se programan, y en el estudio se empieza a trabajar… Primero organicé una parte de trabajo sólo con los bailarines y luego ya los juntábamos a las máquinas y a partir de ahí venían todos los problemas, muchísimos, la máquina se aceleraba, la música se cortaba, el robot se caía… todo era una superación de problemas…poco a poco y día tras día, y ante la desesperación de todo el mundo, conseguimos todos adaptarnos a ese ritmo de las máquinas y tener un poco de paciencia… a veces hasta se iba el wi-fi y había que parar, el ordenador que se bloqueaba, … los bailarines a veces se desesperaban también… no era un ensayo normal de esos que empiezas de arriba a abajo… al minuto teníamos que parar… pero día tras día superamos los problemas. El proceso duró 4 meses todos juntos y como un año desde el momento en que tengo las máquinas hasta el estreno.
¿Qué balances haces de tus últimos trabajos como creadora?…

imagesYo no hago balances… En realidad en el momento en que acabo un trabajo ya estoy pensando en el siguiente. Sobre todo vivo experiencias, cada trabajo para mi es una experiencia y es un periodo de mi vida que corresponde a un estado de ánimo, a algo que he vivido y cada trabajo corresponde a un periodo, a cómo estaba en mi vida y porqué lo hice y durante el momento en que vivo ese proceso, estoy metida en algo, me lo paso superbien y me divierto un montón y cuando ya salgo de ese proceso, que ya siento que lo he acabado, porque no es el día del estreno, sino que a veces tardo un par de meses más mientras el espectáculo gira y lo veo, lo analizo, lo cambio, lo arreglo…  y hay un día en que lo dejo en paz y me vuelve a arrancar la capacidad de crear. Pero mientras tengo un proyecto es un bloqueo que me cuesta pensar en otro proyecto…aunque a veces se me han juntado varios… Muchas veces tengo que esperar meses para que de entre las ideas que tengo una coja más fuerza.

¿Qué espectáculo de danza has visto últimamente?¿Qué te pareció?…

Lo último que he visto es el de Benjamin Milpied, el que va a ser director de la ópera de París, y era un espectáculo interesante con piezas de cuatro coreógrafos invitados, cada uno con personalidades diferentes y a la vez con cierta unidad con lenguajes comunes y a la vez completamente diferentes y me apetecía verle porque es el referente de la ópera de París y viene de estar muchos años en Los Ángeles y es una personalidad en la danza. Me gusta ver el trabajo de otros coreógrafos.

¿Conoces el estado de la danza contemporánea en España?…¿Qué referentes internacionales tienes en la danza?…

Es una catástrofe, pero no es de ahora, ha sido siempre una catástrofe. La pena es que no ha evolucionado mucho en todos estos años. Me fui de España por desesperación, no sé si me habría quedado si la danza estuviera mejor. Tenía la sensación de tener un paredón delante, de estar encerrada ante una muralla. Sentí claramente que no iba a crecer. Tenía mucha energía y ganas pero es como cuando estás encerrado…y lo sentí como una necesidad fuerte el tener que salir e irme para poder crecer y, realmente, es lo mejor que hice en mi vida, porque creces con la experiencia y la posibilidad de crear, nadie es crear, pero si tienes la posibilidad de crecer y crear como artista hay que intentarlo y eso solo te lo permite la creación, darte hostias y trabajar día a día… Para mi la creación es como un músculo, hay que ejercitarlo e ir mejorando, pero si no puedes, y es el caso aquí, porque es muy difícil crear si no tienes un contexto, ayudas… las compañías están solas y no tienen ningún tipo de ayudas y como artista es difícil crecer en esas condiciones. No es cuestión de ganar dinero en la danza… aunque seas el mejor del mundo no genera grandes beneficios, es una economía pequeña, pero por eso es importante el apoyo, que te arropen, que haya teatros que te programen, gente interesada… En Francia los teatros tienen la programación hecha con un año de antelación, tienen los teatros con su público y te hacen promoción, en España no. Incluso hay teatros que te ayudan en la producción. Tienes compañeros y no estás solo, aquí no.

¿Proyectos?…

Tengo siempre mil… el problema es decidir cual. Estoy haciendo un rodaje de una adaptación de mi espectáculo «Electro Kif» al cine y tengo otro proyecto cinematográfico, otro espectáculo con el que voy a empezar a trabajar, otra cosa en Nueva York, otra en Buenos Aires…

http://www.teatroscanal.com/espectaculo/robot-danza-blanca-li/

 

 


Asier Etxeandia nos habla de sus proyectos teatrales

asier-0¿Cómo surge el proyecto de El Intérprete?…
Surge primero por una necesidad que se lleva gestando hace años: encontrar el punto intermedio entre música y teatro. En ese proceso conozco a Tao Gutiérrez, surge un enamoramiento profesional y vemos que es posible encontrar ese punto. Nos pusimos a crear canciones propias y la cosa fue surgiendo. Yo tenía muchas ganas de hacer un homenaje a mis padres, sobre todo a mi madre, a mi infancia… Salió todo sin pensarlo. Este homenaje era un sueño muy personal para mí, quería hacerlo desde mi infancia, en la que mis padres eran decisivos, desde un lugar íntimo y por la adoración que tengo a todos los intérpretes que me han enseñado a amar la vida, desde Piaf hasta Bowie.

¿Por qué esa peculiar mezcla de músicas?…
Porque soy un melómano, me gustan todo tipo de músicas. Ahí mis padres me enseñaron muy bien. Me gusta toda la música que es honesta. Por eso cualquier artista que arriesga, Chavela, Sid Vicius, Joplin me interesa. Todas las canciones que se desgranan en el espectáculo, rancheras, rock ‘roll, el cabaret de Kurt Weill, no se parecen entre sí pero todas parten del mismo lugar: la desnudez, la necesidad de expresar. Todos estos cantantes a los que recurro se exponen. De niño tenía la necesidad de expresarme y la música es el lugar en el que me mejor me expreso, en el que más libre me siento.

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¿Cómo definirías tu espectáculo?…
No quiero definirlo. El arte no está para definirlo. En última instancia que cada espectador le ponga los adjetivos que quiera.

¿Cómo ha sido la experiencia de realizar un proyecto tan particular?¿Cómo ha sido el proceso?…
Dura. Porque ha sido muy duro darnos cuenta de cómo está la situación en este país. Me han prometido el oro y el moro hasta que hemos llegado a la conclusión de que la única solución era hacerlo solos. Por eso creamos Factoría Madre Constrictor y sacamos adelante este proyecto solamente con los profesionales que viven el arte como nosotros, con nivel de flipe. Sólo así hemos podido sacar esto adelante.

Trabajas en televisión, cine…pero siempre que puedes vuelves al teatro…¿Es importante para ti?…¿Por qué haces teatro?…
Para mí un actor o un artista es como un zapatero. Esto es un oficio. El zapatero hace botas, chanclas… le gusta el cuero, los cordones, los materiales que maneja y le gusta que la gente ande con lo que él fabrica. El teatro es un ritual sagrado sin el que no sentiría. Pero me pone cachondo la tele y el cine me fascina.

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¿Qué balances haces de tus últimos trabajos como actor en teatro?…
Soy muy feliz. Tengo la suerte de haber trabajado con los mejores y de haber podido hacer trabajos maravillosos. Así que el balance mejor que lo haga el público.

¿Preparas de forma distinta un personaje para tv, cine o teatro?…¿Cuál es tu método?…
Mi método es el nivel de flipe. Yo no soy un actor. Soy un “flipao”. No soy de métodos. Todo depende del nivel de amor y de curiosidad que me provoque el personaje. Aunque también hay que sudar mucho la camiseta…

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¿Qué función crees que ha de tener hoy el teatro para la sociedad en la que vivimos?…
La función con la que se creó en su momento para los griegos: Para ser un espejo de la sociedad, un ritual sagrado que no solamente se queda en el entretenimiento si no en el conocimiento de la sociedad, en abrir nuestros corazones. Los conciertos, los teatros, los partidos de futbol son algunas de las pocas cosas en las que los seres humanos nos juntamos. Lo dicho: es un ritual sagrado que cumple una labor mística y religiosa en nuestra sociedad.

¿Crees que afectará mucho la subida del I.V.A. y los recortes al teatro?…
Esto es una pregunta retórica, ¿no?

¿Alguna sugerencia para seguir creando en tiempos de crisis?…
En “El intérprete” está todo. Yo siempre digo que la cultura y el arte son como la humedad en las casas. Por más que tapes, la humedad va a salir. Los artistas saldremos a la calle y la tomaremos.

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¿Qué obra de teatro has visto últimamente?¿Qué te pareció?…
“La huérfanas” y “Breve espacio para sobrevivir” en la Casa de la Portera. Últimamente el teatro que me gusta es el no subvencionado.

¿Proyectos?…
Estreno “ La Chunga” el 23 de abril. Con Aitana Sánchez- Gijón, Irene Escolar, Rulo Pardo, Jorge Calvo y Tomás Pozzi. Estoy muy contento, porque es un montaje maravilloso, más bizarro y grotesco de lo que pensábamos al principio. Y antes, el 15 de abril, estreno en la Casa de la Portera “Sagrado Corazón 45”, de José Padilla dirigida por Eduardo Mayo con Rocío Calvo, Juan Codina, Ana Vayón, José Luis Torrijo, Aitor Luna y Delia Vime.

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