Revista digital de Artes escénicas -Año 12º-

ÓPERA y ZARZUELA

Concierto escenificado de «La Marchenera» en el Teatro de la Zarzuela

Paolo Pinamonti, actual director del Teatro de la Zarzuela se propuso recuperar pequeñas joyas de la zarzuela como «La Dogaresa», «Clementina» y esta que nos toca: «La Marchenera» de Moreno Torroba. Una obra de las denominadas del género grande de estilo costumbrista y regionalista pero de gran belleza estilística y musical. El problema a la hora de reponer esta zarzuela esdongiovanni-660x371 el gran número de personajes que intervienen y la trama enrevesada y a veces confusa que implica una gran atención por parte del público. Se necesitaría pues, un gran presupuesto para llevar a cabo una puesta en escena completa y… me pregunto si merecería la pena gastarse ese presupuesto cuando hay obras del mismo autor más acabadas, aunque más vistas, como «Luisa Fernanda». Por eso la idea de este concierto escénico, es acertada para rememorar ciertas melodías y más aún trayendo a Carlos Álvarez en el papel de Conde de Hinojares, que deslumbró desde la primera nota.

Una ela-marchenera1scenografía sencilla con una mesa de trabajo y un fondo sencillo da paso a una pequeña dramaturgia entre dos personajes, así, los abundantes diálogos de esta zarzuela son sustituidos por escenas entre un viejo empresario teatral y un joven libretista, quienes, en discusiones entre ellos, nos van desgranando  la acción, de modo que en escena únicamente se ofrecen las parte musicales, colocando al coro al fondo del escenario y a la orquesta en el foso, mientras los solistas actúan por delante. Aún así hay ciertos momentos prescindibles en este semi-montaje que restan agilidad a la obra, aunque aquí, lo verdaderamente importante es la música y la recuperación de obras que hacía mucho que no pasaban por su casa, el Teatro de la Zarzuela.

Luis Mª García Grande.


Inseguridad social…y tal de Enrique Viana en los Teatros del Canal

Enrique Viana es un todo terreno del teatro lírico musical, creo que no hay un personaje tan particular en la escena culta de este país. Tiene conocimientos, técnica y experiencia para enfrentarse a cualquier proyecto de envergadura alrededor del bel canto y lo hace, pero también, de vez en cuando, aterriza en los escenarios con travesuras como la de este cabaret lírico-psiquiátrico en el que transita por cuplés, zarzuelas y óperas, dándole a todo un aire fresco, loco y transgresor.
Adolfo Simón

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Fidelio de Ludwig van Beethoven en el Teatro Real de Madrid

La producción de Fidelio, de Ludwig van Beethoven, con dirección de escena, escenografía, figurines e iluminación de Pier’Alli, fue producida por el Palau de les Arts «Reina Sofía» en 2006. Ópera en tres actos con libreto de Joseph von Sonnleithner, revisado por Stephan von Breuning y Georg Friedrich Treitschke, basado en el libreto de Léonore, ou L’Amour conjugal (1798) de Jean-Nicolas Bouilly. En esta obra, que el compositor de Bonn consideraba “el hijo que me ha costado los peores dolores, el que me ha causado más penas; pero por ello también el más querido”, quintaesencia de su genio musical, la redención de un prisionero por la fidelidad y el valor de su esposa se transforma progresivamente, en lo dramático y musical, en un canto colectivo a la libertad y la esperanza del ser humano que recoge el ideario ilustrado de su autor. Y que se convierte, hoy más que nunca, tras un siglo XX que asistió a la muerte de las ideologías, en la utopía de aquellos que claman por esos mismos valores todavía por conquistar. Una puesta en escena sobria, acompañada de audiovisuales que dan dinamismo a los diferentes lugares donde transcurre la acción y en la que se generan atmósferas opresivas y tortuosas, allí, poco a poco, irá desapareciendo la niebla para que la luz del amor atraviese las tinieblas y permita que la tenacidad de los personajes consiga desbancar a la tiranía. Un espectáculo grandioso en un marco sin artificio.
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Zarzuela en la Villa-Primer Festival de Zarzuela en formato de cámara

Una interesante iniciativa se han planteado en el Fernán Gómez-Centro Cultural de la Villa, la creación de Zarzuela en la Villa-Primer Festival de Zarzuela en formato de cámara. Con dos obras: El barbero de Sevilla y La gallina ciega, además, se ha rodeado a las piezas musicales de Conversaciones con la zarzuela, Encuentros con los artistas, Conciertos instrumentales y una exposición de la SGAE sobre este arte musical.
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Clementina de Ramón de la Cruz y Luigi Boccherini en el Teatro de la Zarzuela

Con la recuperación de esta zarzuela neoclásica el Teatro de la Zarzuela ofrece por primera vez en su programación este título de Luigi Boccherini y Ramón de la Cruz. La obra, presentada en dos actos, fue un encargo al músico de Lucca por parte de la madre de su mecenas, Faustina Téllez Girón, condesa-duquesa de Benavente. Y ahora se presenta en una producción dirigida por Mario Gas y Andrea Marcon. Gracias a la recuperación de esta obra podemos conocer mejor los usos y costumbres de una época no tan alejada en la que los intereses priman sobre los deseos de los personajes.
Adolfo Simón

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L´Isola Disabitata de Manuel García en los Teatros del Canal

Por suerte, la ópera ha dejado de ser ese tipo de espectáculo ampuloso y desmedido en todos los sentidos. En los últimos tiempos, cada vez más a menudo, aparecen en la cartelera una serie de propuestas como la que nos ocupa que, además, es denominada: Ópera de salón. En los Teatros del Canal ya hemos tenido ocasión de ver espectáculos de pequeño formato que, gracias a su exquisitez, fomentan un público y experiencias que en los grandes coliseos no son posibles. Esta semana hay un espectáculo delicioso en la Sala Verde; una producción del Teatro Arriaga dirigida por Emilio Sagi… L´Isola Disabitata está basada en un texto del poeta Pietro Metastasio y como bien reza el título, transcurre en una isla; un espacio que siempre ha deparado buenas situaciones teatrales, sin ir más lejos, Shakespeare hace protagonista este lugar en dos de sus obras: La Tempestad y Noche de Reyes. Y es que las islas son espacios que se prestan al espejismo, a construir situaciones donde los personajes pierden la noción del tiempo y el lugar, consiguiendo de este modo que sus verdaderas emociones afloren. Ya saben, este fin de semana de festejos madrileños, puede ser un buen momento para ir a ver ópera de cerca.
http://www.teatroscanal.com/espectaculo/lisola-disabitata-opera/
Adolfo SimónLIsolaDisabitata_1415807935.462


El retablo de Maese Pedro en la semana de la ópera en el Teatro Real

¿Quién dijo que la ópera no puede ser popular y atraer a todo tipo de público?…Pues si alguien lo ha dicho, se equivocó y como muestra de ello, la repercusión y convocatoria que ha tenido la semana de la ópera organizada por el Teatro Real. Un sin fin de actividades para animar a todo tipo de espectadores a acercarse a este templo del bel canto. Creo que habría que hacer más iniciativas de este tipo, es necesario crear y renovar un público que está interesado en este tipo de propuestas. Una de las actividades más sugerentes y ricas artísticamente fue la presentación para niños-as y jóvenes de El retablo de Maese Pedro de Manuel de Falla, un espectáculo que juega al teatro dentro del teatro con una realización excepcional por parte de la Compañía Etcétera. Teatro de formato mediano para animar al público a sumergirse en estas poéticas exquisitas donde el teatro, los títeres, la música y el canto se funden para hacernos vivir una experiencia inolvidable.
Adolfo SimónEl_retablo_maese_Pedro_2_Foto_Enrique_Lanz


La Traviata en el Teatro Real de Madrid

La Traviata, ópera en tres actos con libreto de Francesco Maria Piave, basado en la novela y la obra de teatro La Dame aux camélias de Alejandro Dumas hijo se ha presentado en el coliseo madrileño coproducida por el Teatro Real, el Gran Teatre del Liceu de Barcelona, la Scottish Opera de Glasgow y la Welsh National Opera de Cardiff. Única ópera de Verdi cuya acción se desarrolla en su contemporaneidad, se convirtió, tras su inicial rechazo, en una de las obras más aplaudidas del compositor, seguramente por los valores universales que laten tras la tragedia de una cortesana mundana –una más de la estela que en la historia de la ópera han sido–, que renuncia incluso a la vida por salvar el honor de su amante, demostrando con su abnegación una grandeza de la que carece la hipócrita sociedad burguesa que abusa de ella para luego rechazarla. Una historia que Verdi consagra como mito a través de una música de una profunda humanidad y recreación psicológica de los personajes y sus sentimientos. Todo esto lo ha acentuado el director de escena David McVicar que ha instalado la historia en un marco de teatralidad profunda, en una sencilla propuesta donde todo transcurre en un espacio de paredes traslúcidas donde el espectador es voyeur de esta tragedia humana. El propio Alfredo recorre el escenario al principio, desvelando los pasajes de la pesadilla que le obsesiona. La Traviata siempre despierta interés tenga el tratamiento que tenga en escena, aquí se ha huido del efectismo para contar una historia de amor en un tiempo donde lo que vale, ante todo, es la posición social y sobre eso se acentúa todo el trabajo…El coro, los espléndidos intérpretes, la propuesta escénica y por supuesto, la música que llenó de emoción el teatro.
Adolfo Simóntraviata1

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El Caserio de Guridi en los Teatros del Canal

Arrigorri, la aldea imaginaria de Vizcaya donde el libreto sitúa la acción de El Caserío de Guridi, tiene algo de lugar idílico congelado en el tiempo, donde sabemos que todos los problemas tendrán un final feliz. El Teatro Arriaga ha hecho posible que ese breve instante haya vuelto cuando se cumplen 85 años del estreno de esta zarzuela. La oportunidad de la presentación de este montaje en Madrid se ha convertido en un acontecimiento con entradas agotadas desde el primer día. Una puesta en escena espectacular, digna de cualquier coliseo del bel canto ha conmovido al público madrileño. Imágenes de gran belleza plástica han acompañado a las canciones y escenas de esta recordada obra musical.
Adolfo Simón

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La ópera de cuatro notas de Tom Johnson en los Teatros del Canal

La ópera de cuatro notas-Comedia lírica firmada por Tom Johnson ha sido dirigida por Paco Mir para presentarla en la íntima sala verde de los Teatros del Canal. Compuesta exactamente con cuatro notas, hábilmente moldeadas para que parezcan infinitas, son interpretadas por un pianista; el libreto, escrito sin acotaciones, con el fin de que cada director de escena juegue con los cinco personajes que parodian las cinco voces de una ópera: Tenor, barítono, soprano, mezzo y bajo…Se convierte en una excusa para llenar de juego y locura el escenario. Paco Mir nos tiene acostumbrados a llenar de gags las propuestas que dirige, aquí, los cantantes y el pianista se vuelcan en un disparatado mecanismo de entradas y salidas donde dan rienda suelta a su jocosidad, haciendo las delicias del respetable. http://www.teatroscanal.com/espectaculo/la-opera-de-cuatro-notas/
Adolfo Simón

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La gran duquesa de Gerolstein en el Teatro de la Zarzuela

Al programar esta opereta de Offenbach con libreto de Henri Meilhac y Ludovic Halévy, el Teatro de la Zarzuela está recuperando un género que, durante los siglos XIX y XX, se mostró con mucha frecuencia sobre sus tablas. Eso sí, convenientemente «arreglado» (traducido y adaptado al español) para procurar el disfrute del público que acudía al coliseo madrileño. En esta ocasión, la conocida pieza antimilitarista francesa sube a escena traducida al español, como entonces, con dirección musical a cargo de Cristóbal Soler y con una emblemática producción de Pier Luigi Pizzi. Esta puesta en escena, sumamente sencilla, es una muestra del estilo y colorido del regista italiano, capaz de llegar, con los recursos más simples, a la escena misma del teatro lírico francés. Esta opereta, que relata la divertida historia de una extravagante y tiránica aristócrata, resulta una interesante ocasión para corroborar cómo el género aparentemente más despreocupado del momento, también se convirtió en ocasiones en mecanismo de denuncia y crítica social. La propuesta estrenada inclina la balanza sobre los disparatados deseos amorosos de la Duquesa para dejar de fondo toda la temática militar. Un montaje enloquecido y jocoso.
Adolfo Simónduquesa


El público de Federico García Lorca en el Teatro Real

Siempre es una buena noticia que se estrene una obra lírica española y más si está inspirada en un texto como El público. Cuentan que cuando Lorca le enseñó a Dalí su poemario del Romancero Gitano, el pintor, le hizo una crítica tan destructiva por lo popular de la obra que el poeta entró en crisis y se marchó de viaje a América. De ese viaje volvió con unas experiencias transformadoras y quedó constancia de ello en Poeta en Nueva York. Su obra ya no volvió a ser la misma, ya estaba escrita en otro papel y con otra tinta. El surrealismo se alojó en su cabeza y de ahí surgieron sus piezas más transgresoras y modernas; si Lorca no hubiera sido asesinado, habría sido el precursor de muchas corrientes dramatúrgicas que marcaron la segunda parte del siglo XX. El silencio que instauró la dictadura española hizo que su obra quedase dormida durante décadas. El propio Lorca no quería que El público viese la luz; seguramente era consciente de lo adelantado que era este texto para su tiempo, aún hoy, es un misterio para muchos y hay que ser muy atrevido para enfrentarse a él. Pero hay que intentarlo, El público no puede quedarse sin subir el telón. En la ópera que se estrena en el Teatro Real hay todos los medios y elementos necesarios para hacer una gran obra de arte. Tal vez se ha pecado en la primera parte de permitir que la obra se sumerja en algunos pasajes con aroma flamenco, no sé si Lorca reconocería esos rasgos en su texto. La segunda parte vuela mucho más y la puesta en escena salta a otras dimensiones plásticas y poéticas, más libres y abstractas. Aún así, un equipo espléndido se deja la piel en todos los frentes de este monumental proyecto que deja constancia que nuestros artistas pueden acceder a los templos internacionales de la opera.
Adolfo Simón

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Lady, be good! & Luna de miel en el Cairo en el Teatro de la Zarzuela

Un programa doble que nos ha permitido viajar de Nueva York a Madrid con el sabor ligero de la comedia musical. En la primera parte se estrena en España la comedia Lady, be good!, de los hermanos Gershwin y en la segunda, se escenifica la revista Luna de miel en El Cairo del maestro Francisco Alonso. Por momentos, podemos estar en el estreno de un musical en pleno corazón del Broadway neoyorquino, disfrutando de una obra montada al más puro estilo de musical americano… Elegancia, juego y buena música, pero también podríamos estar en unos estudios de cine en Hollywood donde se está rodando un musical que recupera la estética de las películas más representativas de este género. Y tras ese estreno en un teatro o en la parte de atrás de ese hipotético rodaje, podría estar ensayándose la próxima comedia o película, en este caso, la presentación internacional de un autor español que escribe historias y música muy alejadas de la caspa y naftalina habitual. Así, entre decorados de Egipto y trastienda escénica, las dos historias se ensamblan perfectamente, salvo que una es en inglés y la otra en castellano, no hay nada que las diferencie, ambas tienen los mismos interesantes ingredientes que, jugados en esa hipótesis dramatúrgica, nos lleva en volandas del Nilo a New York o a Madrid…Del musical a la opereta y de esta al aroma de la revista española… Todo fluye y todo se ensambla en ese espacio escénico que nos muestra lo fascinante del teatro y lo que ocurre entre cajas, tras el telón del escenario…Una oportunidad única para conocer como se inicia el boceto de un espectáculo y como llega a las últimas pinceladas. El artífice de todo esto es Emilio Sagi que ha ideado y dirigido la versión escénica con una escenografía, vestuario, luz y coreografía que consiguen grandes niveles de locura y bellas formas; sin olvidar que el reparto, que está excelente en todos sus cometidos. Kevin Farrell aporta la estupenda dirección de la orquesta a este programa doble que podría parecer imposible sobre el papel pero que en escena funciona sin fisuras.
Adolfo Simón

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«Hänsel und Gretel» en el Teatro Real

«Hänsel und Gretel» de Engelbert Humperdinck, märchenspiel en tres actos con libreto de Adelaide Wette basado en un cuento de Kinder-und Hausmärchen de Jacob y Wilhelm Grimm producida por el Festival de Glyndebourne. La combinación de canciones populares alemanas con una refinada orquestación de tintes wagnerianos resultó una fórmula magistral para consagrar Hansel y Gretel, una de las primeras Märchenoper u óperas de cuentos de hadas típicas del siglo XIX, entre las más interpretadas del repertorio lírico. Estrenada en 1893 en Weimar por Richard Strauss, quien la calificó como “una obra maestra de eximia calidad, original en todo, nueva y auténticamente alemana”, esta versión edulcorada del cuento homónimo de los hermanos Grimm, que Humperdinck compuso a instancias de su hermana, autora del libreto, conquistó muy pronto al público. Fue la primera en ser retransmitida íntegramente por la radio desde el Covent Garden y también la pionera en ser radiada en directo desde el Met. Los dos avispados hermanos, los niños de pan de jengibre, el hada del sueño, la bruja y la casita de mazapán y chocolate llegó, en esta ocasión, al Teatro Real bajo la dirección de Laurent Pelly, a cargo también de los figurines, con Barbara de Limburg en el equipo artístico como escenógrafa. Esta puesta en escena acerca la historia al público adulto, dejando espacio para que los niños y jóvenes sigan disfrutando y aprendiendo de esta fábula. Para conseguir esto se juega con una propuesta plástica en escenografía, vestuario e iluminación con rasgos de comic y estética pop, algo que ayuda a seguir cada una de las situaciones de manera cercana, sin que el cuento parezca que les ocurre a otros; todos podríamos ser Hanser y Gretel en estos tiempos en los que está tan dividido el acceso a las necesidades básicas para el ser humano. La interpretación es muy acertada porque no se cae en tópicos de personajes y musicalmente estuvo muy bien dirigida por Paul Daniel.
Adolfo Simón

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Carmina Burana de La Fura del Baus en los Teatros del Canal

La Fura del Baus parece haber encontrado en la ópera el mejor espacio para experimentar sus estéticas futuristas y espectaculares. En esta ocasión, la obra elegida es Carmina Burana y hacen de ella un surrealista viaje para los intérpretes y el público. Sobre el escenario, un cilindro de diez metros de diámetro envuelve literalmente la orquesta, mientras los cantantes surgen del mismo performáticamente y las imágenes proyectadas sobre este cilindro-pantalla, ilustran la obra de principio a fin… Una luna gigante, el deshielo, cascadas de agua, éxtasis floral, una vendimia en directo, vino, agua y fuego: Los elementos en estado puro…Un derroche sensorial para los sentidos.
Carlus Padrissa, director artístico de La Fura dels Baus, ha concebido un Carmina Burana trepidante, donde el espectador, a través de impactantes escenas, efectos especiales e incluso fragancias primaverales, se sumerge en la contundente y visceral música de Carl Orff, interpretada en directo por la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid y el Joven Coro de la Comunidad de Madrid.
http://www.teatroscanal.com/espectaculo/carmina-burana-fura-dels-baus/#sthash.hJ2PZppO.dpuf

Adolfo Simón

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Muerte en Venecia de Benjamin Britten en el Teatro Real

Desde la Antigüedad clásica, con Fedro de Platón en el vértice, artistas e intelectuales han perseguido el canon de belleza ideal. En el siglo XIX, Thomas Mann plasma sus inquietudes al respecto en el relato La muerte en Venecia. Sumido en un profundo vacío creativo, el escritor Gustav Aschenbach se debate entre las fuerzas contenidas de lo apolíneo y la pasión de lo dionisíaco. El catalizador será el adolescente Tadzio, con el que coincide en su último viaje a una decadente Venecia asolada por una epidemia de cólera, presagio del derrumbamiento de un mundo que ya no volverá. En su última ópera, con un nuevo universo sonoro de colores y texturas, Benjamin Britten, el gran heredero de Purcell, refleja la crisis existencial y estética del protagonista a lo largo de diecisiete escenas en las que se desarrolla un atormentado monólogo interior. La estilizada puesta en escena de Willy Decker –quien califica la obra de “fascinante, llena de ambigüedad y equívocos”– subraya la tensión intelectual y erótica que consume al protagonista, resaltando su lado más onírico.
«Death in Venice» es una opera en dos actos con libreto de Myfanwy Piper, basado en el relato Der Tod in Venedig de Thomas Mann. Estreno en el Teatro Real en coproducción del Coliseo madrileño y el Gran Teatre del Liceu de Barcelona.
En este espectáculo prima la idea del conflicto artístico y personal del protagonista, plasmado como si de una ensoñación se tratase. En ese espacio que se crea entre la realidad y la fiebre creativa o fruto de la enfermedad, el anti héroe transita por una Venecia real y a la vez reinventada en su cabeza mientras se debate entre sus deseos y lo que su educación y experiencia le permiten vivir. La propuesta escénica y musical aporta también la plasticidad y belleza para completar el discurso que hay en la novela original. Una obra exquisita y sobria, llena de momentos intensos operísticamente hablando.
Adolfo Simónvenecia


Los diamantes de la corona en el Teatro de la Zarzuela

Cinco años después de su última representación, el Teatro de la Zarzuela repone esta producción que supuso, en la temporada 2009-10, la recuperación de una de las partituras esenciales de Francisco Asenjo Barbieri con texto de Francisco Camprodón. Una zarzuela que no se había visto sobre estas tablas desde hacía muchos años a pesar de que algunos de sus números —el coro «Vuelta al trabajo», el bolero «Niña que a vender flores vais a Granada» o el final del segundo acto «Mil parabienes al orador»— están en la memoria de todos los amantes del género. La reposición supone, por tanto, una oportunidad de disfrutar de la partitura completa y de la historia de aventuras de una reina-forajida en el Portugal dieciochesco. Aprovechando la reposición, tal vez se podría haber dinamizado un poco más la puesta en escena. En paralelo a la función hay una interesante exposición de Pedro Moreno.
Adolfo Simón

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La hija del regimiento de Gaetano Donizetti en el Teatro Real

«La fille du régiment» de Gaetano Donizetti, opéra-comique en dos actos con libreto de J.H. Vernoy de Saint-Georges y Jean-François Alfred Bayard se ha estrenado en el Teatro Real de Madrid. Coproducida por el Metropolitan Opera House de Nueva York, la Royal Opera House Covent Garden de Londres y la Wiener Staatsoper. Con dirección de escena y figurines de Laurent Pelly. La más popular ópera de Donizetti es una comedia irónica, sentimental y con una ácida carga de crítica social que aglutina distintos elementos de los dramas de la época: el mal de amores entre los protagonistas, el respeto al deber y la obediencia paterna, la confrontación de una aristocracia decadente con una burguesía emergente que se impone al Antiguo Régimen… La exaltación nacional en la que vive inmersa Francia en 1840, cuando se estrenó, mostraba el retrato amable y divertido que el compositor hizo del ejército de ocupación francés y la inclusión de algunos números patrióticos. Con su habilidad para crear formas musicales flexibles, jugar con los estilos de moda y parodiar al mismo tiempo la estética conservadora, esta obra que el director de escena Laurent Pelly considera “hilarante y conmovedora, ligera y grave a la vez”, manifiesta un humor inteligente y unos alardes musicales inolvidables. La puesta en escena presentada combina aspectos formales para reproducir las situaciones históricas que hay en la obra e intercala pinceladas irónicas en el escenario para darle una visión actualizada. El lujo de esta función fue poder ver y oír en escena al gran cantante Javier Camarena.
Adolfo Simónfille


Carmen en el Teatro de la Zarzuela

Hay historias que uno no debería volver a ver tras una experiencia importante vivida con ellas. A primeros de los ochenta vi la Carmen de Peter Brook en el Mercat de les Flors en Barcelona, tal vez no debí acudir más a ver una lectura escénica sobre este mito. Es verdad que todos los grandes textos y las grandes historias, sobreviven a los que construyen una nueva mirada sobre ellas, a veces aciertan y otras fracasan en el intento. Pero así ha de ser, sería una pena que no se volviese a representar Hamlet o La vida es sueño porque alguien se acercó al misterio que esconden sus palabras. Ana Zamora ha desarrollado una carrera exquisita como directora de escena en su compañía Nao D´Amores. Ha recuperado textos olvidados y ha ido construyendo una poética personal que le ha dado proyección nacional e internacional. Seguramente tenía que llegar el momento en que se enfrentase a un encargo alejado de su universo teatral. La propuesta, en principio, era sugerente, una versión de Carmen en la que se recupera el texto en verso castellano y con dos mujeres al frente de la dirección del espectáculo, Ana en lo escénico y Yi-Chen Lin en la dirección musical. Conforme iba avanzando el montaje, tuve la sensación de que un globo de iba desinflando. Todo lo que parecía iba a ser un puzle que se iría construyendo hasta crear una imagen final que diese sentido a todo, se convertía ante mis ojos en un sin sentido constante. Todo lanzaba rayos de luz que se desvanecían nada más ser apuntados. Salvo la intérprete principal, María José Montiel que defendía el personaje a muerte, el resto me pareció que estaban allí o podían estar en una zarzuela de gira por España. Creo que Ana Zamora tendrá que aprender de esta experiencia para el futuro.
Adolfo Simón

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Las bodas de Figaro en el Teatro Real

El Teatro Real ha inaugurado la nueva temporada bajo la dirección de Joan Matabosch y lo hace con un espléndido montaje renovado de Las Bodas de Fígaro de Mozart. Esta ópera, aparentemente sencilla pero de gran dificultad técnica es, en el fondo, una estupenda obra de teatro de excelente libreto y una música excepcional, todo ello requiere de una propuesta sencilla que enmarque todo este interesante material dramático y la puesta en escena de Emilio Sagi lo consigue, gracias a una escenificación ágil en un espacio bello diseñado por Daniel Bianco, a todo esto se suma la dirección musical del maestro Ivor Bolton al frente de la Sinfónica de Madrid. Interpretada con energía y brío por los fantásticos solistas entre los que cabría destacar a Luca Pisaroni, Sylvia Schwartz, Sofia Soloviy, Elena Tsallagova y Andreas Wolf, entre otros.
Luis García Grande

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Antony and the Johnsons presentaron Swanlights en el Teatro Real

No es la primera vez que Antony Hegarty pisaba las tablas del Real, ya había pasado por allí con el espectáculo The Life and Death of MArina Abramovic, dirigido por Robert Wilson hace poco. Esta vez hemos tenido la gran oportunidad de ver el espectáculo «Swamlights». en 2012 el MoMA le encargó una obra para una única representación en el Radio City Music Hall de Nueva York, en la que Antony, en colaboración con el artista Chris Levine, el iluminador Paul Normandale y el escenógrafo Carl Robertshaw transformaron el escenario en el interior de una montaña blanca repleta de cristales y luces fragmentadas…

Un espectáculo mágico en todos los sentidos: por la voz única de Antony , por su presencia, por la de sus músicos, por la de la orquesta titular del Teatro Real, por la de la escenografía e iluminación…

Como en todos los conciertos de Pop que se precie tiene que haber un telonero, en esta ocasión, el prólogo fue ‘Ascension’, una pieza coreográfica interpretada por Johanna Constantine, que nos introdujo a ese mundo surrealista creado para dar placer a nuestros sentidos.

Acto seguido, sobre el escenario pudimos ver cómo un Antony iba apareciendo entre nubes verdes creadas con laser  en una atmósfera completamente imaginaria que nos recordaba a Superman en las montañas de hielo al lado de la kryptonita.

Un Antony entregado y libre, en estado de gracia que fue interpretando las canciones que ha ido creando a lo largo de su trayectoria, partiendo del pop y elevándose hasta la categoría de un espectáculo más que digno de las tablas del Teatro Real. Una voz única, espiritual que puede mover montañas y  elevar a un público a un mundo imaginario, su mundo, el que Antony ha creado. Como dijo en la rueda de prensa previa: «Se espera que el pop solo hable de fantasías románticas, pero puede ser tan profundo como quieras» y efectivamente así lo ha demostrado, ha infundido toda su personalidad para demostrarnos que el pop puede ser tan clásico y tan sublime como La Boheme.

Porque el pop puede hablar de nuestra realidad y tener un trasfondo político, social y humano y a Antony le preocupa transmitir a la sociedad su forma de pensar y de vivir, desde la máxima humildad y timidez que le caracteriza y que le ha elevado hasta el punto en el que está, casi casi en el cielo, como los ángeles, esos que cantan tan bien.

Luis Mª García Grande.


Orfeo y Eurídice, una ópera danza de Pina Bausch en el Teatro Real

Pina Bausch fue una precursora en la escena del siglo XX. Su obra es tan personal y a la vez tan impresionante que no ha podido dejar indiferente a nadie que ha presenciado alguna de sus propuestas. Ella revolucionó la danza cuando ya parecía que estaba todo inventado en esta disciplina, la dotó de teatralidad y vida, de poesía y belleza. Además de sus grandes creaciones con la Compañía que durante mucho tiempo dirigió, tuvo ocasión también de adentrarse en otros mundos de creación como el de la ópera y su peculiar manera de abordar la poética lírica tampoco dejó indiferente a nadie. Ahora Pina es un mito del arte del siglo pasado y su obra ya está instalada en el Olimpo de la inmortalidad pero no siempre fue así, en sus principios fue criticada y abucheada por un público que se resistía a que la danza dejase de ser un espacio inexpresivo y que la ópera no perdiese ese estatus de ceremonial burgués. La recuerdo salir a saludar en medio del griterío del patio de butacas, firme y segura, avanzando por el escenario, estaba convencida de lo que hacía y sabía que el tiempo le daría la razón. Ahora que ya no está entre nosotros, la echamos mucho de menos entre tanta mediocridad y falta de riesgo. Por suerte, su obra podrá perdurar mientras forme parte del repertorio de grandes ballets como es el caso del Ballet de l´Opéra de Paris que ha traído al Teatro Real la ópera-danza Orfeo y Eurídice de Christoph W. Gluck. Aquí, Pina Bausch propone que el canto y la danza se den la mano en escena…Los cantantes interactúan con los bailarines creando un extrañamiento fantástico ya que las voces crean movimientos y el baile genera silencio dramático. Además, en el tríptico que es esta descomunal pieza, crea duplicidades entre los personajes para contar la historia de este amor imposible desde una visión dual, huyendo de la visión del bien o del mal. Un espectáculo maravilloso que dejó boquiabierto a todo el que tuvimos suerte de acudir a verlo. Por siempre, las imágenes fantasmagóricas creadas por Pina nos perseguirán y a ellas regresaremos cuando la falta de belleza nos asfixie.
Adolfo Simón

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Los cuentos de Hoffmann de Jacques Offenbach en el Teatro Real de Madrid

En la nueva versión de Les contes d’Hoffmann de Jacques Offenbach presentada al público del Teatro Real de Madrid, Nicklausse, la musa y el alter ego de Hoffmann, canta al final de la ópera: “On est grand par l’amour, mais plus grand par les pleurs” (El amor nos hace grandes, y más grande aún el llanto). Este es un motivo del considerado “el siempre divertido Offenbach” y, sin embargo, se trata de una concepción artística con la que se une al movimiento romántico desde Víctor Hugo hasta Thomas Mann pasando por Berlioz, para el que la obra de arte y la inspiración surgen del sufrimiento y la melancolía sobre el acontecer del mundo. Esto convierte a la única ópera de Offenbach en una singular creación en la que el arte triunfa sobre el dolor del amor. Un triunfo que acontece sobre el viaje vital del protagonista que trata de generar distancia a través de los cuentos con los que describe su periplo amoroso. Las historias narradas, a menudo permiten que descubramos algo que estaba oculto en nuestro consciente, siempre se abren puertas a paraísos desconocidos. Lo que se narra en la obra podría estar situado en un bar peculiar donde una pandilla de aventureros recorriesen el currículo amoroso del protagonista pero no ocurre así en la propuesta de Christoph Marthaler que, inspirada en el edificio del Círculo de Bellas Artes de Madrid, provoca un extraño espacio que aglutina diferentes estancias del singular monumento cultural, si no que hace que en él, habiten personajes que pudieron pasar por allí a lo largo del siglo XX, consiguiendo una atemporalidad para la obra que la hace muy interesante. Todo ocurre hoy y ha ocurrido siempre, como reza el reloj sin agujas. Pero todavía va más allá porque, gracias al espacio, la luz, el vestuario…Crea mundos dramatúrgicos en los que atraviesa la realidad de los horrores del subconsciente y así, asistimos a experimentos médicos que se simultanean con sesiones de dibujo creativo, al tiempo de situaciones festivas y fantasmagóricas donde el espectador asiste a la realidad de los cuentos pero también a lo que ellos esconden entre los pliegues de cada palabra. Un reparto de lujo entregado en cuerpo y alma a esta inquietante y excelente producción, apoyada por un coro que crea un personaje grupal asfixiante y una orquesta y dirección musical sublime a cargo de Sylvain Cambreling.
Adolfo Simón

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Katia Kabanova en el Festival de Otoño a Primavera

El célebre director francés de ópera y teatro André Engel se suma por primera vez en su carrera a la programación del Festival de Otoño a Primavera. Y lo hace con una singular apuesta, dándole una vuelta de tuerca a la popular ópera de compositor checo Leoŝ Janáĉek…Katia Kabanova, bajo la dirección musical de Irène Kudela. Para poner en pie la pieza, Engel y Kudela han contado con un acompañante de lujo como productor, el Théâtre des Bouffes du Nord.
El origen de Katia Kabanova puede buscarse en un taller que el director galo impartió con jóvenes cantantes de ópera en la singular Abadía de Royaumont. La motivación, la entrega y la valía de aquellos artistas incipientes (que gracias a Katia Kabanova han asumido por primera vez un papel protagonista ante una audiencia) le inspiraron para crear esta ópera de cámara rebosante de espontaneidad y frescura que ahora llega a Madrid. La dirección musical de la pieza corre a cargo de Irène Kudela, que ha adaptado la banda sonora con un piano como único acompañamiento. La trama saca a escena a una mujer desesperada, Katia Kabanova, ávida de libertad pero, al mismo tiempo, incapaz de romper las convenciones sociales que le impiden escapar. Obligada a contraer un matrimonio de arreglo con un hombre pusilánime, el suicido se presenta como la única solución para atajar la amargura de la guapa joven, que termina por sucumbir ante los encantos de un aguerrido pretendiente. Sin embargo, prefiere morir antes que sufrir la vergüenza de tener que huir de su hogar como una adúltera. Lo más sobresaliente de este montaje es la sencillez en todo, lo musical, lo escénico, lo interpretativo…A menudo se dice de la ópera es un arte total pero excesivo y sobreactuado, aquí, la sensación es que la vida transcurre en el escenario solo que en vez de hablar, los personajes cantan. Otra manera de abordar lo lírico, muy interesante.
Adolfo Simón

Katia Kabanova