Revista digital de Artes escénicas -Año 9º-

Entradas etiquetadas como “La importancia de llamarse Ernesto

Teatro en el Cine en el SOL DE YORK

Martes, a las 20:30h, Teatro en el Cine en el SOL DE YORK, películas en versión original basadas en obras de teatro.
28 de enero, Como gustéis, de Kenneth Branagh (2006)
4 de febrero, La importancia de llamarse Ernesto, de Antony Asquith (1952)
11 de febrero, Macbeth, de Roman Polanski (1971)
18 de febrero, Mujeres en Venecia (1967)
Precio: 3€.

GUSTEIS


“La importancia de llamarse Ernesto” en el Teatro Fernán Gómez

Muchas veces es importante un pequeño detalle para que todo esté correcto y ya sabemos eso de que un “garbanzo negro estropea el cocido”. Por esto es muy importante llamarse Ernesto y no Pepe, Paco o Juan…

Wilde nos traslada a una historia irreal en la que el amor depende de que te llames Ernesto, en la que el malentendido es la clave del éxito dramatúrgico, en la que la apariencia es el becerro de oro y te hace elegir a tus amistades.

Sanzol nos sitúa en un escenario irreal, al estilo romántico y con unos personajes extravagantes y estrafalarios que nos hacen sumergirnos en ese sueño disparatado propuesto por el autor pero que a la vez está criticando las normas de cortesía, la moral y el urbanismo propios, no sólo de la época de Wilde, sino también de la nuestra.

Una obra bien hilada, bien expuesta y con unos actores que saben sacar el jugo a las palabras de Wilde.

Luis Mª García.importancia de llamarse ernesto2


José Padilla nos habla de sus últimos proyectos en el teatro

¿Cómo surge el proyecto de Sagrado Corazón 45? ¿De qué va la obra?

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Supongo que ahora uno no puede permitirse el lujo de esperar a que lo llamen para ech¿Hiciste algún tipo de búsqueda o documentación sobre el tema antes de empezar a escribirla? ¿Cómo fue el proceso de escritura?ar un proyecto a andar, porque estaría condenado a no hacer nada. Tanto Eduardo Mayo como yo somos creadores, nos hemos hecho conscientes de ello y esta función lo prueba. A falta de propuestas, proponemos nosotros. A grandes rasgos la obra trata de cómo las crisis colectivas generan profundas divisiones en la intimidad, llegando incluso a derivar en violencia

Sí, la obra consta de tres historias en tres momentos de la historia reciente bien distintos: La Transición, la España de principios de los 90 y 2011. La trama está muy plegada a los acontecimientos que se dieron en esos momentos a nivel social, tuve que escarbar en la hemeroteca. Me sorprendió averiguar cómo todo tiende a la repetición…Según se iba conformando el texto tuvimos la enorme suerte de poder irlo escuchando en boca de los actores, eso nos daba indicios muy claros de qué funcionaba y qué no.

¿Cómo ha sido el trabajo de dirección compartido?

Muy cómodo. Eduardo y yo, creo, hemos sabido repartirnos el trabajo (concepción del espectáculo, trabajo con actores, etc…) y la puesta en común siempre ha sido muy sencilla. El cómo han ido fluyendo las cosas repercute en la puesta en escena para bien, o al menos eso espero.

¿Cómo llevas a cabo el trabajo de puesta en escena al ser autor-director?

Es algo que cada vez podemos ver más por aquí (ahí están los trabajos de Alfredo Sanzol, Miguel del Arco o Pablo Messiez, por ejemplo) pero que en Cataluña se hace desde mucho y de forma natural (Josep María Miró, Marta Buchaca, Jordi Casanovas…). Como escritor dramático siempre trabajo pensando en el actor, así que creo que este paso que acabo de dar era el lógico.

 

¿Opinas, como algunos autores, que no hay que publicar un texto hasta verlo estrenado?

No me he parado a pensar nunca en ello, la verdad. Si bien es cierto que una vez estrenado, uno puede detectar muchos factores a mejorar que el papel en bruto no te permite… Sí, quizá sea buena idea esperar a estrenar. Aunque yo soy un caso raro, estreno mucho, no publico nada.

¿Qué balances haces de tus últimos trabajos como autor?

Como te decía, me siento muy afortunado de poder estrenar con asiduidad. Esta temporada, hasta la fecha, se han podido ver en Madrid cinco espectáculos con mi firma: una versión de Enrique VIII, En el cielo de mi boca, Amarradas, la dramaturgia que de La importancia de llamarse Ernesto hemos hecho Sanzol y yo y Sagrado Corazón 45. Quiero creer que esto responde a que, de un modo u otro, mi trabajo genera interés y que mis propuestas son válidas. A partir de ahí ya no hago más conjeturas, sólo que tengo que seguir trabajando, cada vez más y mejor.

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¿Qué función crees que ha de tener hoy el teatro para la sociedad en la que vivimos?

En esto suscribo a pies juntillas las palabras de Adolfo Marsillach que podemos ver en la placa que hay en la fachada de la que fue su casa, frente al Parque de Debod: “No soy tan ingenuo como para creer que el teatro pueda transformar la sociedad, pero estoy seguro de que existe una posibilidad de ayudar a despertarla”. Creo que esta puñetera crisis nos ha dado conciencia de esto.

¿Qué te motiva o inspira para escribir teatro?

Hace poco leía un lúcido artículo del dramaturgo Antonio Rojano, hablando de las tormentas meteorológicas como inspiración para crear estructuras dramáticas. Yo mismo escribí una función a partir de aquella desastrosa erupción del volcán islandés, que paralizó el tráfico aéreo mundial. Pongo estos ejemplos para decir que casi cualquier cosa es susceptible de ser contada, si tienes ojo y le dedicas el trabajo suficiente.

¿Crees que afectará mucho la subida del I.V.A. y los recortes en las ayudas para el teatro alternativo?

Afectan muchísimo al teatro en sí. Al alternativo no digamos. Creo que José Ignacio Wert es el peor Ministro de Cultura que hemos tenido jamás y el hombre se está afanando en demostrarlo. Un reciente artículo de Marcos Ordóñez describe muy bien esta situación, se titula El eslabón más débil por si alguien quiere leerlo.

¿Qué obra de teatro has visto últimamente? ¿Qué te pareció?

Varias. Ahora empiezan las vacaciones de Luis Luque y Paco Bezerra, un trabajo de orfebrería, emocionante y con pulso. Claudio, tío de Hamlet, interesante trabajo de dramaturgia, cambiar la perspectiva de quién cuenta la historia, con actores y dirección fabulosos. ¡Ah! Y El intérprete, con ese animal escénico que se llama Asier Etxeandía. Hay que verlo.

¿Cómo ves la autoría teatral en nuestro país en estos momentos?

Bullendo. Parece que esta situación nos ha afilado el ingenio o algo así, porque jamás vi mayor brote de creatividad que en estos tiempos. Coge la programación de Madrid o Barcelona, y ahora respira hondo porque no vas a dar abasto con tanto espectáculo bueno.

¿Proyectos?

Siempre. Voy a seguir dirigiendo mis textos, lo tengo claro. Y también voy a volver a actuar en breve. No tengo claro el orden aún, pero hacia allí voy.