Revista digital de Artes escénicas -Año 9º-

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Insolación en el CDN

Hay muchas cosas sobresalientes en esta propuesta escénica que se presenta en el Teatro María Guerrero del CDN. Desde el sugerente título que de manera metafórica nos sumerge en ese estado por el que transitará la protagonista hasta “ver” lo que realmente siente su corazón para dejar de lado los prejuicios sociales de una época que no es tan distinta, en algunas cosas, a la que vivimos hoy. Emilia Pardo Bazán imagina una mujer moderna en su tiempo y la sitúa en una encrucijada existencial de la que saldrá airosa. La versión es otra cosa cuestión destacable, Pedro Víllora transita con su pluma con delicadeza por la obra original para acercarla a nuestra mirada escénica de hoy. La puesta en escena, creada por Luis Luque, consigue que se den la mano, en ella, un tiempo pretérito con formas contemporáneas que ha creado Mónica Boromello y que ilumina de manera sugerente Juan Gómez-Cornejo. Los intérpretes consiguen las formas de una sociedad burguesa sin tener que crear personajes engolados sino seres de carne y hueso que laten endiabladamente bajo un sol intenso. María Adánez, Chema León y José Manuel Poga transitan febrilmente por sus pasiones contenidas…y Pepa Rus, crea tres personajes con el virtuosismo de las grandes secundarias que están en la memoria de todos los amantes del teatro.
Adolfo Simóninsolacion_01_galeria


Locuras cotidianas de Petr Zelenka en el Teatro Lara

Petr está a punto de volverse loco: su novia le ha dejado y va a casarse con un desconocido, su mejor amigo permanece encerrado en casa con sus ingenios y sus padres no hacen más que discutir en torno a enfermedades imaginarias. Con Locuras cotidianas, su autor, Petr Zelenka, debutó en la escena de Praga cosechando un gran éxito de crítica y público, además de ganarse el apelativo del Woody Allen de la comedia checa. Cinismo, disparate, ternura y ritmo trepidante se reparten a partes iguales en esta comedia fresca de humor inteligente del autor checo. The Zombie Company lleva una década provocando en la escena con textos y adaptaciones que nos hacen ven la realidad desde un espejo cóncavo y convexo, dependiendo de la propuesta. Carlos Be ha estrenado textos propios gracias a un equipo cómplice, construyendo una poética personal y arriesgada. Ahora, cuando han demostrado su peculiar mirada sobre el mundo desde el escenario. Se enfrentan a la obra de otro autor, alguien que coincide en huir de la convención y la comodidad escénica. En Locuras cotidianas, se nos muestra una inteligente y enloquecida pieza teatral para hablarnos del mundo que estamos construyendo, un mundo que se parece más al que habitan las ratas entre tuberías, enfermas de delirio. Para llevar a buen puerto esta pieza, el reparto exquisito está protagonizado por Pepa Rus, Carmen Mayordomo, Fran Arráez, Esperanza Elipe, David González, Alfonso Torregrosa y José Ángel Trigo.
Adolfo Simón

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Carlos Be nos habla de sus experiencias escénicas como autor y director

be¿Cómo surgió The Zombie Company?…
En el año 2003, Fran Arráez me anima a montar “Eloísa y el domador de mariposas”, mi primera obra teatral, y la estrenamos en el Teatre Artenbrut. Vivíamos en la Barcelona más bohemia de inicios de siglo y nos dábamos cita en un ático inmenso en el barrio del Borne, en la calle de Mercaders. De aquella época conozco también a Mentxu Romero, que ahora mismo actúa en “Autostop” junto con Juan Caballero en el Teatro Lara y es que, en torno al año 2010, llegamos los tres a Madrid, sede actual de la compañía, y aquí seguimos.

¿Cuáles son las premisas para seleccionar los proyectos de la compañía?…
La compañía se funda para poner en escena mis textos. En la mayoría de los montajes, la dirección corre por mi cuenta pero hay un par de excepciones maravillosas en las que profesionales muy allegados han tomado las riendas de los montajes: Álex D. Capo, que dirige “Noel Road 25: a genius like us” en 2005, y Fran Arráez, que firma la dirección de “Autostop”.
También existe una excepción en lo que concierne a la autoría: hace dos años presentamos en el Teatro Lara la lectura dramatizada de “Locuras cotidianas” de Petr Zelenka, un autor contemporáneo checo sin parangón, lo cual nos permitió conocer a actores afincados en Madrid de la talla de Alfonso Torregrosa, Esperanza Elipe, Pepa Rus e Iván Ugalde, entre otros.

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¿Qué balance haces de estos años de existencia de la compañía?…
Muy bueno. Después de diez años, hemos tenido el privilegio de trabajar con grandes profesionales de la escena y hemos compartido, aprendido y mejorado en muchos aspectos, ¡y queremos que continúe así!.

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¿Es importante tener unos colaboradores habituales en el equipo artístico y técnico?…
Por supuesto, aunque siempre estamos abiertos a nuevos talentos. En principio, el equipo artístico-técnico de un espectáculo se plantea según las necesidades concretas de esa propuesta, independientemente de los equipos de otros espectáculos de la compañía. Es verdad que hay profesionales, como el iluminador Jesús Antón y el escenógrafo Alberto Puraenvidia, por ejemplo, con los cuales es un honor contar entre las filas de los Zombies proyecto tras proyecto.

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Has escrito o adaptado textos para The Zombie Company. ¿Se modifican en los ensayos?…
Depende el texto. Hay obras que se han escrito ex profeso para sus actores, como “Peceras” y “Elepé”, protagonizadas por Fran Arráez, Carmen Mayordomo e Iván Ugalde. Ello facilita que el texto, en principio, siente como un guante al actor sin olvidar el desafío que siempre debe representar para quienes encarnen esos papeles.
En éste y en otros muchos aspectos, un montaje bastante excepcional fue el de “Peceras” –quienes la vieron recordarán los cerca de veinte minutos de improvisación a los que se enfrentan los actores nada más empezar la obra–. En “Peceras” los actores también generaron fragmentos de texto durante los ensayos como parte de la creación.
En cambio, otras obras como “Exhumación”, “Muere, Numancia, muere” o “Dorian” requieren otro planteamiento desde los ensayos, pues son obras extremadamente frágiles a la hora de soportar modificaciones textuales.

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¿Cómo es el diálogo entre el director y el autor en los procesos?…
Ese diálogo se resuelve desde el primer día de ensayo, cuando el director comunica a los actores y el resto del equipo que al autor hay que darle por muerto y cualquier duda se soluciona directamente con dirección. Aunque en realidad siga vivo, dice el autor, vamos a tratarle con la holgura que sólo otorgan los autores muertos.

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¿Qué evolución has hecho como dramaturgo a lo largo de tu trayectoria como autor?…
Sobre todo valoro la influencia positiva que el hecho de dirigir ha aportado a la escritura. Se aprende a controlar la organicidad del texto, a dominar la respiración del discurso y también a que los actores que tomen impulso para volar ayudados por la cadencia del texto, entre otros temas.

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¿Cómo enfocas la escritura de un texto de encargo?…
Como cualquier obra que escribo motu proprio, la verdad. Tengo que aclarar que he tenido la oportunidad de aceptar sólo encargos que me interesasen. Las propuestas buenas pueden llegarle al escritor de cualquier lado, hay que estar siempre atento a las necesidades de los demás y a las historias que quieren contar.

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¿Cómo surge el proyecto que presentáis en el Teatro Lara? Háblanos del texto y de cómo ha enfocado el director la puesta en escena…
El proyecto surge de la lectura de “Falešný autostop” de Milan Kundera por parte de Fran Arráez, su director. Fran me comenta que encuentra en este relato muchos paralelismos con el imaginario de mi obra y de ahí nace la necesidad de acercarlo a mi mundo. La puesta en escena de Fran propone varios viajes: por un lado con el pensamiento de los personajes, que se recrea en un espacio diferente al del viaje real de Jupe y Dana, y que refleja a veces lo más oculto y a veces lo más externo y estereotipado de la relación; por otra parte, el propio juego en el que se embarcan los protagonistas, que es totalmente emocional y supone un reto para los actores, que han sido muy generosos y valientes dándolo todo y poniéndose en las manos de su director. También Jesús Antón y Alberto Puraenvidia, al cargo de las luces y la escenografía, han logrado recrear esos espacios irreales de pensamiento aportándoles mucha elegancia e ironía.

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¿Qué montaje que hayas visto últimamente te ha interesado?…
Los más recientes son bogotanos, del Teatro Varasanta y Proyecto 2046. Al viajar bastante últimamente tengo grandes lagunas y me pierdo muchos espectáculos, pero afortunadamente hay buen teatro en todas partes. A mi regreso a Madrid me gustó mucho “La visita” en La Casa de la Portera, escrita y dirigida por Antonio Muñoz de Mesa e interpretada por Rosa Mariscal e Iván Villanueva, un espectáculo de pequeño formato que roza la perfección.

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Háblanos de las últimas experiencias como director fuera de España…
En otoño del año pasado dirigí en Bogotá “Muere, Numancia, muere” con estudiantes de último curso de interpretación de la Academia Superior de Artes de Bogotá, facultad de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas. El espíritu teatral existe en todas partes del mundo y eso me permite sentirme como en casa en cualquier teatro, aunque debo confesar que la ciudad me sobrecogió. Recuerdo mi sorpresa inicial al comprobar con qué naturalidad los actores abordaban las escenas más violentas de la obra. No tardé en comprender los motivos. Siempre cuento que en Bogotá me habitué a ver muertos cada día por la calle y, junto a Cecilia García, la directora de Proyecto 2046, guardo una visión sin igual, la de las puertas del infierno, porque esas puertas existen y se encuentran en Bogotá, exactamente enfrente de una colchonería en la zona conocida como la Ele del Bronx. Gracias a estas visiones y más, comprendí que la violencia posee muy diversos y me vi obligado a adaptar la puesta en escena de la obra a una intensidad inédita para mí. Como director supuso un reto que se logró y con creces; pero como persona, fue aceptar algo muy duro.

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“Lifting” en el Teatro Infanta Isabel

Solamente les voy a contar  una pincelada entre las muchas escenas que nos vamos a encontrar: imaginen que, con esta crisis,  se acaban las dosis de un medicamento vital…como..no sé…EL BOTOX. Imaginen que su cara va a volver  a tener expresión y movilidad, incluso arruguitas…¿Qué horror no? Imaginen lo que podrían hacer por una dosis más de botox, la última dosis…

La obsesión por la imagen, por la apariencia, por el estar perfectos, por estar mejor que los demás, por sobresalir…puede convertirse en una auténtica pesadilla. La más mínima arruga puede traernos por la calle de la amargura. Un descolgamiento facial puede postrarnos en la cama depresivos y lánguidos…

¿Quien viene a ver esta obra? ¿Habrá alguien que se haya hecho unos “retoquitos” y venga pensando que va a ponerse a la última en cirugía estética? ¿Cuántas veces se han cruzado con alguna “estirada”? ¿No preferirían ir a ver una película de terror?

“Lifting” se nos presenta como un thriller, una película de terror y una tragicomedia griega. Todo cuadra para hablar de la caducidad del ser, de la búsqueda de nuestra identidad y de la obsesión por nuestro aspecto externo. Toda una pesadilla. Sin embargo, el talento de Miren Ibarguren, Elisa Matilla, Josele Román y Pepa Rus hacen que pasemos una velada entre el horror y la risa.

Dunia Ayaso y Félix Sabroso vuelven a plantearse las obsesiones de la vida moderna y la lucha por aparentar lo que no se es. Lo hacen rodeados de personas que han triunfado, para bien, en este mundo obsesivo: David Delfin y el estudio de Juan Gatti, que han sabido buscar la imagen perfecta, para esta comedia de época, de esta época.

Luis Mª Garcíalifting2