De lo humano y…divino en el Teatro de la Zarzuela
[Anatomía de las pasiones]
Espectáculo en homenaje a Juan Hidalgo (1614-1685) en el 4º centenario de su nacimiento.
Nueva producción del Teatro de la Zarzuela.
Espectáculo en el que se combinan los tonos a lo Sagrado y a lo Humano. El Amor se presenta como exaltación al mismo tiempo del amor humano y de la naturaleza del Hombre o de la Mujer, y de otra parte del amor divino a Dios y de la Religión. Estos dos planos unas veces se separan y otras muchas se unen y confunden de forma voluntaria con la música de Hidalgo, así como de otros compositores de la época. La dirección musical es de Carlos Mena y la dirección escénica de Joan Antón Rechi.
Una propuesta sencilla pero de gran espectacularidad donde priman las voces y la música, dejando de lado el efectismo de la escena que transcurre en un retablo virtual.
Adolfo Simón
La corte del faraón, opereta bíblica en un acto en los Teatros del Canal
En la ciudad de Madrid se puede disfrutar de mucho arte, si paseas por sus calles te puedes encontrar el museo al aire libre de la Castellana y contemplar una muestra de arte contemporáneo o puedes ver en el barrio de La Latina, grandes grafitis que adornan sus fachadas. También puedes entrar en un museo y observar el viaje del arte desde la antigüedad hasta la más rabiosa modernez. Y por supuesto, puedes sentarte en muchos patios de butacas de teatros donde disfrutar desde, el teatro clásico, al cabaret o a la más exquisita frivolité. Bueno, pues durante los próximos días, en los Teatros del Canal, tus sentidos se pueden embargar de todo tipo de arte en un solo espectáculo: La corte del faraón. Hemos visto esta obra infinidad de veces, hemos cantado sus canciones en la ducha y en más de una fiesta entre amigos, es como la banda sonora de algún momento de la vida de todos nosotros y aún así, han de ir a ver la nueva producción del Teatro Arriaga y el Teatro Campoamor de Oviedo porque van a disfrutar de lo lindo. Esta opereta bíblica en un acto parece una pieza de entretenimiento y lo es, pero además, contiene elementos para realizar una obra más rica y compleja de lo que habitualmente se hace con ella. Aquí, Emilio Sagi, al frente de un equipo muy creativo, ha realizado un viaje en la historia del arte, sin remilgos ni estrecheces. Durante la hora y media que dura la función, no hay un momento en que no sorprendan las resoluciones escénicas. Hay pinceladas de arte clásico, de arte contemporáneo, de musical de gran altura, de comedia musical, de revista, de cabaret…Con un espacio escénico lleno de guiños y juegos. Un vestuario fascinante por su locura y frescura…unas luces que cambian los lugares con cada cambio de color, unas coreografía divertidas y precisas. Y un coro y cantantes-actores que se han entregado sin dudar a esta propuesta; hay que hacer un comentario aparte para decir que Enrique Viana realiza un micro espectáculo propio en el corazón de la obra, que recibe un aplauso enorme al finalizar. Y la orquesta está fantástica dirigida magistralmente por Carlos Cuesta. No se lo piensen, si es que quedan entradas, vayan a ver La corte del faraón, aunque sepan cómo termina, qué más da…todos sabemos que Hamlet muere al final y siempre volvemos a ver la obra…Y aquí, además, terminarán haciendo karaoke…¿Algo más se puede pedir?.
http://www.teatroscanal.com
Luis García Grande
Lohengrin en el Teatro Real
Escrita en plena agitación revolucionaria, Lohengrin supone la primera unión perfecta entre poesía y música según los ideales estéticos del Romanticismo que el propio Wagner contribuyó a crear: la ópera es eclipsada por el drama musical. Aquí dos visiones de la realidad se enfrentan: la de Ortrud y su mundo de magia negra, frente a la luz, portadora de salvífica transformación, de Lohengrin, el caballero del Grial. Entre estos dos símbolos, se mueve la brutal sociedad de caballeros medievales, que vive sobre todo de la guerra. La joven Elsa es la única que busca la belleza y la luz de Lohengrin, pero su amor sucumbirá porque se empeña en comprenderlo. Ello lleva a preguntarse si el mundo masculino puede exigir una entrega absoluta sin indagación, razón por la que también Lohengrin fracasa. Así, solo el niño, con su inocencia, pueda tal vez vencer a la maldad. Aunque el montaje tiene un aire clásico por la opulencia del mismo, hay signos en la escenografía que recuerda a la obra de Oteiza y al vestuario que muestra los diferentes niveles de estatus en los personajes o la luz, que por momentos tiene un carácter divino en este espacio catedral-tumba donde transcurre la historia de amor puro que trata de abrirse paso entre las traiciones de la parte oscura que siempre habita en los seres humanos; con todos estos elementos se consigue contemporaneidad. De este modo, una fábula mítica se transforma en lo que desgraciadamente pasa a diario en nuestro mundo, el pulso entre el bien y el mal. La puesta en escena ha sido una creación de Lukas Hemleb y ejecutó magníficamente la dirección musical: Hartmut Haenchen.
Adolfo Simón
Sueños y pesadillas de Wagner en el Teatro Real
El Teatro Real sigue con su interesante programa pedagógico para niños-as y familias. En este caso, la idea era fomentar nuevo público para la obra inmensa de Wagner. Para ello han creado un espectáculo titulado Sueños y pesadillas de Wagner, en él, el propio compositor sueña con sus personajes y vive la creación de su música frente a los espectadores. Una pieza sencilla pero intensa. La dirección musical corrió a cargo de Till Drömann y el guión y puesta en escena fue creación de Patrick Hahn. La acción transcurría en la escenografía que hay en estos momentos en el Teatro Real y que pertenece a la ópera Lohengrin que se representa estos días en Madrid.
Adolfo Simón
La voix humaine de Jean Cocteau en los Teatros del Canal
Jean Cocteau escribió el que seguramente es el monólogo más conocido y representado de la historia de la literatura dramática, una pieza exquisita y dolorosa en la que una mujer espera hablar con su amante en la agonía de la relación. Como un animal acorralado, espera el sonido de la llamada para abalanzarse sobre el auricular, las interferencias y cruces de llamadas crean una angustiosa espera para poder oír la voz amada al otro lado del teléfono. En tres momentos, con unos silencios terribles de por medio, ella pueda hablar al fin con él, para no conseguir que ocurra más que lo previsto…el abandono. Es una pieza corta de una intensidad apabullante que siempre ha medido la capacidad interpretativa de quién se ha enfrentado a hacerla. Lo silencios son tan importantes como las palabras, una partitura musical atraviesa la obra y así lo entendió Francis Poulenc cuando escribió la música para convertir el libreto en una ópera de cámara. Juntos, la música y el texto crean un abismo emocional excepcional, un viaje a los rincones más oscuros de nuestras emociones. Paco Azorín ha creado un espacio que reproduce un delicioso apartamento parisino en el que el terror se esconde entre las líneas del papel pintado de la pared. Al fondo, como si en la terraza de este pisito estuviese situada, la orquesta pone la música a la situación dramática dirigida con precisión por Ernest Martínez-Izquierdo. Pero Azorín realiza una tarea aún más importante, dirigir a María Bayo como a la gran actriz que es, no solo está apoyada milimétricamente en lo concerniente al canto de la función si no que vemos a una mujer desesperada y acorralada en una jaula de oro. Pocas veces se ve un trabajo operístico en el que la interpretación esta a la altura de las grandes actrices de nuestra escena. Todavía quedan dos funciones, no se la pierdan, es una delicia escénica…Y sobre Paris llueve sin parar.
Adolfo Simón
www.teatroscanal.com/espectaculo/la-voix–humaine-opera-maria-bayo/
Alceste de Gluck en el Teatro Real
Vivimos tiempos en los que el amor no tiene valor como algo mágico, las nuevas tecnologías han situado al amor y al deseo a la altura de la comida basura, rápida y sin paladar. Por eso, la historia de amor de Alceste se vuelve trasgresora para este tiempo sin poesía ni espacio para las caricias. Es casi un cuento de ciencia ficción en el que una mujer, Alceste, brinda su vida para que el hombre al que ama vuelva del otro lado, de la mano de Caronte, aunque sea para darle un último abrazarlo. Ahí surge el conflicto, porque ninguno de los dos amantes quiere que el otro pierda la apuesta por la vida. La primera parte transcurre en una realidad escénica con elementos de extrañamiento ya que lo que ocurre no es en realidad un pedazo de vida si no el preámbulo de la muerte. En la segunda parte, hay un estallido en la frontera entre el mundo de los vivos y los muertos, allí se ama, se sueña, se desea y se juega al mejor postor. Como en los cuentos, al final, llega un ser mítico que resuelve el problema y la vida se queda como lo que es, el aperitivo de la muerte. Un montaje espectacular, lleno de contrastes escénicos que a veces, sitúan la acción al borde del precipicio poético. Unos interpretes excelentes entre los que destaca la protagonista que crea una contemporánea Alceste y una orquesta y coros excepcionales.
Adolfo Simón
CURRO VARGAS – AMOR Y MUERTE EN EL TEATRO DE LA ZARZUELA
La gran y extensa obra de Ruperto Chapí, tiene en “CURRO VARGAS”, libreto de Joaquín Dicenta y Manuel Paso Cano, estrenada en 1898, una aproximación a la ópera, si bien la zarzuela suele ser un melodrama, con enredos, que termina bien, en este caso termina mal, este argumento sirvió para una película. El amor verdadero sólo se redime con la muerte, el juramento de fidelidad incumplido por Soledad, se salva al reconocer el amor verdadero por Curro y la muerte se hace inevitable, tras una travesía de odio, rencor y venganza que termina por el perdón, que salva el alma de los dos. Rodeados por un pueblo en fiestas, que conocen la historia y que alimentan el chisme y el morbo como espectadores tanto del juramento, como de la palabra dada por Curro, de matar a Soledad y aquél que con ella se case. Graham Vick dirige esta zarzuela y la lleva a unos días más cercanos a los nuestros. La propuesta escenográfica y de vestuario de Paul Brown, colorista y colorida le da un aire novedoso, aunque quizás convendría recodar que España no es sólo folklore y Almodóvar, pero da un resultado bueno y agradable de ver. La dirección musical de Martín Baeza-Rubio, impecable y unos coros alegres y armónicos que hacen que las horas, casi cuatro de espectáculo, pasen felices, la Escolanía Cantorium nos emociona con unas voces claras e inocentes que piden piedad para todos. Muchos personajes y muchos cantantes y figuración en escena, más de ochenta a los que mueve estupendamente Ron Howell. La partitura revolotea por el patio de butacas con aires de antología pues traen a la memoria otras zarzuelas, ya queda poco, no se la pierdan, será una tarde/noche que merecerá la pena.
Ángel Savín
Brokeback Mountain en el Teatro Real
El legado de Gerard Mortier se ha hecho realidad dentro del Real: Una ópera pedida por encargo para su estreno mundial y que trata de un tema muy común en las óperas pero que se adapta a nuestros días. La ópera toma como punto de referencia la muy elogiada película de Ang Lee en la que se narra la relación física y enamoramiento de dos vaqueros en el Wyoming de los sesenta.
Nos encontramos ante un tema transgresor aún en nuestros días: la historia de amor de dos vaqueros en los sesenta en Wyoming. Brokeback Mountain nos habla del amor imposible y del deseo puro a través de la historia de dos vaqueros, representados por Tom Randle y Daniel Okulitch, que se conocen en la montaña. La montaña es un lugar aislado del mundo, donde puede florecer un amor puro y donde sus personajes lo viven con plenitud apartados de un mundo «normal», donde la moral no va a ser tan moderna como nos lo hacen creer los medios de comunicación. Todavía existen muchas barreras para dos hombres que se aman y que desean vivir su amor con plenitud. Por este motivo, el comportamiento humano se ve distorsionado, afectado y, muchas veces, perseguido.
Ivo van Hove, director de esta obra, nos habla de este interés por reflejar la concepción de amor imposible y de la relación que tiene con Tristan und Isolde en términos de convención social y represión. Una tragedia, provocada por la moral actual que enlaza perfectamente con antiguas óperas. A través de un escenario minimalista consigue crear una atmósfera represiva y asfixiante en la que la montaña, representada en imágenes proyectadas (creadas por Tal Yarden) sobre un escenario completamente blanco, juega el papel del destino: algo inamovible y aplastante. La escena, prácticamente vacía nos sugiere un lugar inhóspito y agreste. Más adelante nos introduce en el mundo cerrado y burgués de Wyoming, que nos recuerda a Edwar Hopper y David Lynch en su imaginería. Por último el escenario se torna negro con la muerte de Jack, en el que el coro, reflejado a base de sombras y la madre de Jack, interpretada magistralmente por Jane Henschel, juegan un papel fundamental.
La relación entre la partitura, creada por Wuorinen, y la escena es de complementareidad y apoyo mutuo y refleja fielmente lo que se ha querido reflejar en el libreto. Wuorinen también ha querido reflejar, mediante una música densa y evocadora que nos traslada al peso de la montaña, ese peso de la sociedad actual y ese sentimiento de agobio por parte de los dos protagonistas. Su música minimalista intenta reflejar un discurso hablado coloquialmente en un tiempo y época precisos, aportando a los personajes masculinidad y despojándoles de cualquier diálogo superfluo, tal y como ha reflejado la libretista y también creadora de la novela Annie Proulx, la cual ha trabajado en complicidad con el músico, simplificando diálogos y creando personajes que no aparecían en la película y que redondean la partitura, como el coro y un fantasma.
Una magnífica producción que pone al Teatro Real en un listón bastante alto y que nos hace reflexionar: Dicen que el amor mueve montañas, pero en Brokeback Mountain nos demuestran que le cuesta mover la moral.
Luis Mª García Grande.
Tristán e Isolda de Richard Wagner en el Teatro Real
De nuevo Peter Sellars dirige escénicamente una ópera en el Teatro Real, en este caso se enfrenta a un monumento wagneriano como es Tristán e Isolda, cuatro horas de maravillosa música perfectamente dirigida por Marc Piollet y ejecutada con maestría por la orquesta. Richard Wagner crea una música fascinante para acompañar la historia del amor imposible de Tristán e Isolda, un amor que trasciende al tiempo y la realidad. Es una ópera intensa y teatral, la acción es mínima, todo ocurre en la cabeza y el corazón de los personajes. Esta obra es un reto para cualquier director de escena que puede dejarse llevar por lo aparatoso y perder de vista la esencia de la pieza. Pero Sellars, de nuevo nos sorprende al elegir a un artista contemporáneo como es Bil Viola y dejar que la escenografía sea una caja negra donde aparecen las fantasmagorías que el video artista ha creado. Este ambiente mágico y crepuscular nos sumerge en las emociones de la obra y acompaña a los espléndidos cantantes en el viaje al universo de los sueños imposibles. Un obra genial.
Adolfo Simón
L´elisir d´amore de Gaetano Donizetti en el Teatro Real
Las cosas del teatro…en el patio de butacas estamos en diciembre y en Madrid y en el escenario podríamos estar en Benidorm durante el último mes de agosto. Tras unas propuestas conceptuales e intensas como han sido las producciones presentadas anteriormente en el Teatro Real, en esta producción de L´Elisir d´amore de Gaetano Donizetti dan un giro de ciento ochenta grados para situarnos directamente a la orilla del mar bajo la sombra de las palmeras en una playa abarrotada de bañistas y visitantes. Una escenificación colorista y divertida que sirve de perfecto marco para que alrededor del chiringuito se lleve a cabo este pulso de amor con filtros mágicos falsos de por medio. Hay un trabajo espléndido del coro, de la orquesta y por supuesto de los intérpretes que dan vida a esta pandilla playera y todo es gracias a la inteligencia y sensibilidad de la dirección de escena y de la musical.
Adolfo Simón
The Indian Queen en el Teatro Real
En el recuerdo de todos los aficionados de la opera, quedará, la etapa de Mortier, como la más arriesgada de los últimos tiempos. La última producción presentada: The Indian Queen, semi-ópera en cinco actos con un prólogo y música de Henry Purcell a partir del libreto de John Dryden es mucho más que un espectáculo lirico, ha sido una experiencia para los sentidos de todos los que tuvimos la suerte de asistir a su representación. Peter Sellars crea un compendio de artes sobre la escena al sumar pintura, danza, música, canto, interpretación… Consiguiendo con la mezcla de ellos un viaje hipnótico donde todo se fusiona sutilmente para contarnos la historia de una conquista, haciéndonos pensar que todo ese horror sigue existiendo hoy en día en muchos lugares de nuestro planeta. El director musical Teodor Currentzis hace volar la música sobre los lienzos vivos de Gronk.
Adolfo Simón
Programa doble en el Teatro de la Zarzuela
Amores y desamores, chulería, pasión y celos son los ingredientes básicos del primer programa doble de la temporada. Un programa doble poco habitual pues la propuesta consiste en reunir en la misma noche a Bretón y a Falla, recuperando de este último uno de sus primeros trabajos para la escena. Dialogan de este modo un título prácticamente desconocido como Los amores de la Inés, con otro que es, probablemente, el más famoso del género, La verbena de la Paloma. Con ambas piezas, José Carlos Plaza ha tenido la oportunidad de mostrar unos personajes populares que pueblan calles, plazas y tabernas madrileñas mientras resultan zarandeados por sus propias pasiones amorosas. Con una escenografía basada en la pintura de Amalia Avia se construye un espacio doble con elementos comunes que sirve para transitar, a veces con personajes coincidentes por las dos historias de amor popular. El montaje tiene la peculiaridad de combinar rasgos castizos con otros menos tópicos. Todas las funciones se agotaron con mucha antelación, está claro que sigue vivo un público deseoso de nuestro género chico.
Adolfo Simón
La conquista de México en el Teatro Real
La historia del hombre se puede contar desde muchas perspectivas, desde la visión de los perdedores o de los que vencieron. Pero también se puede explicar desde otro lugar que no sean datos ni ajustes de cuentas. En la nueva producción que se presenta en el Teatro Real hay un enfoque novedoso no solo en la propuesta de la escenificación que va más allá de lo bello o correcto para instalarse en un universo plástico donde todo cobra vida tridimensional, consiguiendo efectos absolutamente sorpresivos y emocionantes, ese es el gran hallazgo de este espectáculo, el que Peter Sellars ha construido como espacio mental y emocional para trasladarnos más allá de los puros acontecimientos, sumergiéndonos en la sin razón que mueve al ser humano en esa ambición yerma por dominar y conquistar al otro, da igual que sea un país, una persona o un objeto. No puedo hablar sobre una obra vista si no sobre una instalación viva donde la luz, las voces, el vestuario, los cuerpos de los intérpretes, el espacio escénico y la música, se funden para crear una visión profunda e inquietante de lo que pudieron vivir los protagonistas reales de La conquista de México.
Adolfo Simón
La Corte del Faraón en los Jardines de Sabatini
Por unos días, el palacio del faraón se ha trasladado a los Jardines de Sabatini, y las pirámides se contemplan como un relieve del Palacio de Oriente de Madrid, “La corte de faraón” se está representando desde el día 13 y hasta el 25 de este mes en ese marco incomparable; fresquito, ayer corría un aire muy agradable, con el calor que hacía en la ciudad, el público abarrotaba el recinto, buena señal porque era martes, que gusto que la gente vaya al teatro… y una orquesta en el foso, primeros compases del libreto y la diversión empieza, un montaje dirigido por Jesús Castejón, que hace un guiño a lo moderno, sin olvidar el libreto original, la orquesta a manos de Carlos Aragón, interrelaciona con la escena verbalmente de forma cómica, la iluminación de José Manuel Guerra y la escenografía de Ricardo Sánchez Cuerda espléndidas, los actores/cantantes y viceversa estupendos, bravo Ángel Ruiz por no caer en la exageración con tu casto José, siempre divertido Juan Manuel Cifuentes en un faraón muy especial, bravo esas viudas, con Mamen Godoy que tiene el don de la alegría. Una fusión con el music-hall y el cabaret dándole al número más conocido de las mujeres de Galilea un aire fresco y moderno y unas transiciones fantásticas, aprovechando las coreografías de Núria Castejón, el público aplaudió a reventar, vamos, un espectáculo a todo nivel, corran y no se lo pierdan, aunque creo que está todo el papel vendido, qué alegría!.
Ángel Savín
Aires de Zarzuela en el Centro de Arte Fernán Gómez
Aires de Zarzuela es un recorrido por una cuidada selección de algunos de los mejores momentos musicales del gran género lírico español. Romanzas, dúos y danza, nos acercan los aromas de aquellas calles, de aquellas flores, de aquellos recuerdos y amores que reviven gracias a compositores como Vives, Moreno Torroba, Chueca , Sorozábal, Chapí, Bretón… Si bien la selección musical es acertada y bien ejecutada al piano, el planteamiento dramatúrgico de mostrar el ensayo de las piezas para dar lugar a que una escena de el relevo a otra, no termina de funcionar porque crea cortes en el ritmo y no da claro sentido a que los intérpretes sean solo cuatro, acompañados de dos bailarines. Una propuesta demasiado ligera para el material que hay en juego.
Adolfo Simón
Wozzeck en el Teatro Real
El Teatro Real ofrece entre el tres y el veinte de junio las funciones de Wozzeck, obra fundamental del repertorio lírico de todos los tiempos cuyo autor, Alban Berg, se basó en el texto dramático del escritor Georg Büchner de quien se conmemora este año el bicentenario de su nacimiento. La dirección escénica, enigmática y sorprendente es de Christoph Marthaler que trabaja por primera vez como director en el Real. Hay un reparto de lujo para este nuevo estreno, entre los que destacan Simon Keenlyside como Wozzeck, Nadja Michael como Marie y los tenores Jon Villars, Gerhard Siegel, Roner Padullés junto al bajo-barítono Franz Hawlata. Sylvain Cambreling es el encargado de la dirección musical de esta nueva visión de Wozzeck en la que participan cerca de dos centenares de intérpretes entre solistas, actores, dos coros y una gran orquesta. La obra de Büchner es una pieza fundamental en el puente dramatúrgico entre el teatro romántico del siglo XIX y la modernidad del siglo XX. Obra inconclusa, ha atraído a muchos creadores para indagar en ese misterioso libreto, la ópera no podía ser menos y Alban Berg consigue completar el texto con una música excepcional. Este material ha provocado múltiples puestas en escena operísticas, la gran mayoría de las veces se han decantado por la espectacularidad, dejando de fondo la historia del primer anti-héroe de la historia del teatro. Aquí, Marthaler, opta por un montaje en dos planos, en el primero, un hangar a medio camino entro lo festivo y lo psiquiátrico donde los personajes vagan perdidos en el tiempo y al fondo, un espacio de atracciones infantiles donde los niños aprenden a jugar a la guerra. La imagen final es espeluznante y da sentido totalmente a esta visión de hombre de hoy imaginada por el director.
Adolfo Simón
Atlas en operadhoy 2013
Atlas-Islas de utopía/Inseln der Utopie(2011-2013). Ópera -Instalación de José M. Sánchez-Verdú para cinco solistas vocales y doce instrumentistas…
Bosque de sonidos…
Paisaje de voces…
Mapa de cuerpos y ecos…
Un trabajo inquietante y sugerente que envolvió al público y al tiempo le proponía surcar entre las notas musicales y las voces. Sin duda, un cruce de creación contemporánea.
Simón Ribes
Pepita Jiménez en los Teatros del Canal
Pepita Jiménez es una ópera en dos actos estrenada en 1895, compuesta por Isaac Albéniz sobre un libreto en inglés –que se respeta en esta propuesta– de FrancisMoney-Coutts, basado en la novela del mismo nombre de Juan Valera. La acción transcurre en un pueblo sin determinar de Andalucía donde conviven los personajes de la novela: la joven Pepita, el seminarista Don Luis, su padre, el Vicario y algunos otros personajes que se ajustan al naturalismo del siglo XIX. Para esta puesta en escena se ha contado con la visión, siempre personal y muchas veces rompedora, de Calixto Bieito, que afronta con este título una nueva ópera española. Hay historias escritas hace mucho tiempo que parece que se imaginaron ayer. La historia de Pepita Jiménez podría parecer que pertenece a otra época y sin embargo, recoge la forma de entender la libertad de pensamiento y el deseo de muchos individuos de nuestra sociedad de hoy. Y ahí es donde está el hallazgo de Calixto Bieito, al crear un universo plástico que nos permite mirar a los personajes instalados en su tiempo pero también a pensar que esos armarios cárceles del espacio escénico, son trampas eternas en las que vivimos atrapados por nuestros miedos. Un espectáculo medido en todo, tiene la provocación precisa, la oscuridad apropiada y la intensidad deseada para vivir el vértigo de Pepita. Para que todo ello fuese una realidad, un equipo espléndido de músicos, cantantes, actores y técnicos se entregan, sin medida, a esta bajada a los infiernos.
Adolfo Simón
Viento (es la dicha de Amor) en el Teatro de la Zarzuela
Poema lírico sobre el Deseo, basado en la zarzuela de Antonio de Zamora con música de José de Nebra. Nueva producción del Teatro de la Zarzuela con dramaturgia de Andrés Lima a partir de poesía amorosa española de los siglos XVII al XXI. Escrita probablemente a principios del siglo XVIII por el dramaturgo Antonio de Zamora, la zarzuela Viento es la dicha de Amor se estrenó en Madrid el 28 de noviembre de 1743, con música de José de Nebra. Confluyeron pues el texto mitológico de Zamora y la partitura del compositor español más relevante de las décadas centrales del siglo XVIII. La obra, estructurada en dos jornadas, presenta tres historias de deseo amoroso, que se desarrollan en tres planos distintos y relacionados. El primero está protagonizado por la pareja Liríope-Céfiro. Ella es una ninfa consagrada al culto de Amor, cuyo templo arde al comenzar la acción en un incendio provocado por Céfiro, dios del viento. En un segundo plano encontramos a Antenor, conde extranjero, que esta ciegamente enamorado de Fedra. Fedra, enamorada a su vez, aunque no correspondida, de Céfiro. Delfa, ninfa, y Marsias, criado del conde, encarnan el nivel más popular de este triple enredo. En este montaje que nos ocupa, Andrés Lima nos transporta a un balneario suizo del siglo XXI, donde tres trabajadoras contarán la historia de Céfiro y Liríope a un extraño personaje que resultará ser el dios Amor. Lima sustituye la mayor parte de los versos del libreto original por una selección de poesía amorosa española de los siglos XVII al XXI, aportando al montaje grandes dosis de erotismo y deseo a través del verso, la belleza, la sensualidad, los masajes… y Epicuro. Andrés Lima con la colaboración coreográfica de Sol Picó, crea dos universos sobre el deseo, en el primero…un paisaje gélido y contenido nos muestra todo lo que se esconde tras el deseo, en la segunda parte se abandona al placer sensual de la aventura selvática. Una bacanal sensorial de imágenes potentes donde la complejidad de planos estéticos desbordó nuestros sentidos.
Adolfo Simón


























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