Celestina de Fernando de Rojas en la Compañía Nacional de Teatro Clásico
Aunque en esta ocasión, tal vez habría que decir…Celestina de José Luis Gómez ya que hay un autoría dramatúrgica y escénica que contiene la visión profunda del director sobre este personaje y su época. No es la mera caracterización de uno de los personajes más enigmáticos de la literatura española. En esta propuesta no solo se aborda el recorrido por unos acontecimientos personales de los personajes sobre los que gravita Celestina, se perfila y traza un tiempo que salta, desde esos laberintos metálicos hasta el presente, para hacernos ver que la miseria es algo que atraviesa todas las épocas y que se convierte en moneda de cambio para que los miserables nos muestren la máscara real de la sociedad. Un mundo de horror se abre desde las entrañas del escenario, para hacernos conscientes de que la luz no siempre esclarece las tinieblas.
Adolfo Simón
Los amores diversos de Fernando J. López en el Teatro Lara
Esta pieza de teatro es un canto de amor a la poesía, a la literatura y a los libros…En ella, el personaje que interpreta la actriz Rocío Vidal viaja a la memoria de su padre para descubrir todo lo que las páginas de su vida escondían entre líneas. Un ejercicio íntimo donde el lenguaje ayuda a comunicar y a desvelar los secretos guardados y que solo, cuando se escribe la última línea, se pueden compartir. Los lunes en el Teatro Lara, bajo la dirección de Quino Falero se puede asistir a un encuentro con la realidad a través del imaginario atrapado en palabras.
Además, aprovecho para recomendar la lectura de las obras de este joven autor que apuesta por una literatura dramática en la que la realidad, sin artificios, se mire en la ficción del teatro.
Adolfo Simón

Quijote, femenino plural en versión de Ainhoa Amestoy dirigida por Pedro Víllora en el Teatro Español
Los niños juegan y son felices proyectándose en los elementos con los que inventan sus historias. No hay momento más delicioso que aquel en el que nos escondemos detrás de un muñeco para usurpar su identidad y redescubrirnos más de este modo. En este año de fastos alrededor de Cervantes, pocos o ningún homenaje va a tener el mundo femenino del insigne autor que lo tenía y mucho. Por suerte, Ainhoa Amestoy ha decidido hacerles un homenaje a las mujeres del Quijote y así darles el lugar que les corresponde también a las anónimas de hoy, reivindicando esa sombra que suele caer sobre la singularidad femenina. La pieza tiene la duración precisa para recorrer a saltos El Quijote quedándose unos minutos al lado de cada mujer que en el sale y este delicioso ritual se realiza con el eterno juego escénico, el de los muñecos de guiñol solo que aquí, se funden con la interpretación de las dos actrices, medida esta con delicadeza por Pedro Víllora. Estoy seguro que esta propuesta tendrá larga vida más allá de los fastos cervantinos.
Y aproveché mi visita al Teatro Español para conseguir las publicaciones que se han realizado de alguna de las producciones realizadas en los últimos meses en una edición muy manejable para su lectura en cualquier lugar.
Adolfo Simón

Las princesas del Pacífico en La guindalera teatro
Agustina y Lidia (tía y sobrina) son dos personajes que viven recluidos en el salón de su casa, dos seres a diez minutos de la realidad, con una única ventana al mundo: la televisión. Ahí tienen su bastión para no resultar dañadas mientras se convierten en cronistas de las desgracias ajenas. Dos mujeres que se enfrentan como pueden a las miserias y avatares diarios, aplazando los pagos de la manera más naif, haciéndose invisibles dentro de su propia casa. El peligro de este tipo de personajes es que se escapen de sus casas y se sumerjan en la realidad porque el choque es frontal y las consecuencias, similares al descarrilamiento de un tren. Cuando se asiste a piezas de teatro como esta, hecha con humildad, amor al teatro y a la comunicación, se sale del local de exhibición con la sensación de haber conectado con el arte y la vida. Y para esto, no es necesario grandes alharacas ni superproducciones, es preciso tener arte y sensibilidad…Y jugársela a través del juego del teatro…Provocando, desafiando en la forma de contar y expresar… Buscando la complicidad con el público y haciéndole reír y llorar al tiempo. ¿Con qué medios? Con un par de actrices en estado de gracia… ¿Alguien da más? Hoy último día en La Guindalera…pero donde vean que se representa, acudan, no les defraudará.
Adolfo Simón
España que perdimos no nos pierdas en Dt espacio escénico
Una congoja que sienta mal al cuerpo, que hace que la comida no apetezca, la sonrisa no apetezca, el tacto no apetezca y el amor quede enterrado bajo la melancolía. Algo radical y sencillo, caricaturesco, irónico, como una lanza clavada en los corazones de los que sentimos que desde las esquinas de españa nos mira el pasado, como esperando.
Pasado de piel fina bajo la que se perciben venas rojas. Torrentes de sangre española, olas de sol, de patios umbríos, de naranjas, de garbanzos, de coplas y de gemidos.
Para mí la cultura española siempre ha tenido un halo de exotismo. Heredé del exilio una imagen de la España palpitante de recuerdos que tantos y tantos se vieron obligados a dejar atrás. Un exilio es todos los exilios. Los exilios cotidianos, los exilios geográficos, la ruptura con el nosotros que nos hacía ser. La grieta, el abismo.
Aquellos para los que los Pirineos fueron un muro infranqueable y el atlántico un foso de tiburones tuvieron que vivir del recuerdo en una tierra cálida que les acogió con los brazos abiertos. Creo que no hay mejor momento para rescatar una pieza que casi cumple la mayoría de edad. Debemos repasar las heridas que dejan el odio y la sinrazón porque habitan en todos nosotros. Sobretodo ahora que otros exiliados llaman a nuestra puerta con el deseo de que abramos los brazos y les permitamos llorar en paz su memoria y su esperanza. Exhumemos nuestros huesos para que dejen de crecer. Y amémonos.
Si tienen la oportunidad no se lo pierdan.
Javier Tirado
Hamlet de Alfonso Zurro en el Centro de Arte Fernán Gómez
¿Queda algo más que contar con Hamlet?…Como toda obra maestra textual es inagotable!…Así que siempre se puede mirar desde un ángulo nuevo. El Teatro Clásico de Sevilla, de la mano de Alfonso Zurro trae una lectura curiosa, una óptica desde el reflejo en espejos deformantes, algo que nos conecta con el esperpento; tal vez la mejor forma de observar el pasado para conectarlo con nuestro hoy. Aquí nos encontramos con un Hamlet/Shakespeare que va anotando y reescribiendo su propio destino, su tragedia inevitable para, al final, entregar la libreta de notas a su mejor amigo, para que este, siga transmitiendo el caos moral y emocional del ser humano, abocado a un precipicio sin sentido. El espacio aquí es un personaje más que se funde con los actores en ese desvelar la tierra que pisan, ahora niebla…más tarde sangre. Resulta curioso ver cómo, un proyecto que viene de fuera de los grandes focos del teatro, tiene una solidez como esta propuesta diferente sobre el clásico del bardo.
En la sala pequeña de este centro, hay una función deliciosa para los diminutos de la casa, Oceanos…es el espectáculo de teatro para bebés que no hay que perderse en este puente festivo.
Adolfo Simón
La soledad del paseador de perros en Cuarta Pared
Somos perros atados al deseo…
Estamos atrapados en la baba del desamor…
Perdemos la orientación si no olemos la orina del ser amado en cada esquina…
Vagamos por la piel de la ciudad esperando encontrar una caricia o un esputo.
Estas hojas del diario emocional que María Velasco ha llevado a escena, supuran dolor y desidia al tiempo.
Adolfo Simón
Tierra del Fuego en el Teatro Español
Alicia Borrachero, Tristán Ulloa, Abdelatif Hwidar, Juan Calot, Malena Gutierrez y Hamid Krim son los protagonistas de esta escalofriante pero cierta historia que llega a las Naves del Español de la mano de Claudio Tolcachir. Con honestidad y respeto Tolcachir ha puesto en escena una obra que supera con creces las expectativas que muchos nos poníamos antes de entrar a la sala. Una obra que nos hace toparnos con la realidad desde un punto de vista muy diferente, Un encuentro íntimo y vertiginosos entre la victima Yael, una joven azafata de vuelo israelí y él terrorista que lleva 22 años encarcelado por cometer un atentado dónde Yael saldría herida y su compañera y amiga moriría. Esta entrevista se convertirá en la trama principal que Alicia Borrachero es la encargada de dar vida a Yael, defiende y capitanea con sus propias armas, las palabras con un discurso valiente pero muy cuestionable que en todo momento trata de buscar respuestas. Una historia con idas y venidas en medio de un conflicto velico, un recuerdo que se ha ido diluyendo con el tiempo pero que más allá de nuestras fronteras sigue presente cobrándose vidas. Como el propio director relata “Tierra de Fuego es una oportunidad de entrar en la historia, en la eterna esperanza de lograr el encuentro en medio de tantos años de dolor”.
Tierra de Fuego se maneja con habilidad y sutileza por tierras movedizas entre la verdad escénica, lo formal y la realidad de la historia a la hora de contar un hecho verídico mezclado con la ficción. Un texto que trata el dolor de la contienda desde el mayor de los respetos y que ofrece la oportunidad de conocer las dos caras de un mismo problema. Una escenografía minimalista pero muy dinámica que sintetiza junto a los actores, los diferentes espacios que se habitan sin necesidad de grandes modificaciones. Un excelente ambiente sonoro creado música en directo y una cuidada iluminación completan la puesta en escena que se podrá disfrutar hasta el próximo 5 de junio.
Pablo Cano
La kárcel azul en Lagrada
La historia nos enseña los acontecimientos del pasado con objeto de evitar cometer los mismos errores. Pero el hombre tiene la mala costumbre de ser el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra y es por ello que hoy día seguimos arrastrando costumbres arcaicas que impiden el desarrollo de los seres humanos. “La kárcel azul” es una historia de pasados, presente y futuro, donde durante una hora que dura la función somos enganchados a una realidad cruda, a la que al parecer nos estamos acostumbrando de una manera demasiado frívola. Es de inteligente respetar al otro, aunque no por ello se debe caer en la pasividad ante lo que consideramos el destino. Precisamente esta propuesta nos plantea una revolución ideológica, deshaciendo la simbiosis que acarrea la religión islámica con el uso que se hace de ella. La vida siempre se habré camino y de las futuras generaciones depende la historia del mundo, y quizás ya va siendo hora de quitarnos ese burka que nos delimita la realidad que nos rodea, ya sea a la vuelta de la esquina o en algún paraje desértico.
África Anamú
El cuarto jinete en e Teatro Alfil
En un futuro apocalíptico demasiado próximo, dos hombres se baten en duelo por sus principios. Jan opina que nada le ata a un mundo que ya no reconoce; Ludvík, que aún hay mucho por hacer, un futuro por el que apostar. El cuarto jinete es un thriller futurista que enfrenta la humanidad contra sus propios límites hasta el punto de transgredirlos y mostrarnos qué sucede. Nos advierten al principio que es un cuento para niños porque solo ellos lo pueden entender…Ojalá este espectáculo lo viesen esos niños del futuro, esos que han de enfrentarse a un tiempo complicado donde no estará en nuestras manos ni el destino ni la vida-muerte que tan de la mano van siempre pero que, aquí, nos advierten sobre un tiempo incierto lleno de oscuridad y oscurantismo. Carlos Be, de nuevo, pone el dedo en la llaga, en estos temas que no se muestran habitualmente en nuestros escenarios.
Adolfo Simón
La Joven Compañía viaja al origen del teatro
La Joven Compañía está creando un precedente del que surgirán, con el tiempo, muy interesantes efectos resultantes de todo lo que se está sembrando ahora. Resulta curioso que, de manera muy humilde, se ha ido construyendo un proyecto tan serio y necesario como este. No solo porque es una plataforma que permite el acceso a la profesionalidad a todo el sector joven de las artes escénicas si no, también, porque lo está haciendo con un rigor y generosidad envidiable. Cuando llevamos décadas intentando crear espacios oficiales que, con el dinero de todos se construyan puentes y tejidos culturales, sin conseguir, a día de hoy, mucho más que el relevo de gestores creativos que han desembarcado en los espacios para realizar su obra magna, olvidando que su tarea es, sobre todo, construir una realidad que aglutine los profesionales y les proteja en la complicada y frágil tarea de la creación. Pero bueno, ese es otro debate sobre el que habría que pedir responsabilidad algún día y que, los gestores en activo hoy, todavía están a tiempo de mirar con lupa el trabajo que se está desarrollando en La joven compañía. Sus primeros trabajos fueron una búsqueda de lenguaje común, de elenco creador y gestor del que han surgido trabajos muy interesantes. Ahora, han dado un giro o una pausa a ese posible repertorio poético y han viajado a los orígenes del teatro: Proyecto Homero. Y ahí, con la misma pasión de equipo, han sumado a dos autores: Alberto Conejero y Guillem Clua a los que han encomendado la tarea de adaptar a hoy La Odisea y La Ilíada. Las comparaciones son odiosas y en este caso más y valorando la idea de buscar un espacio común para las dos propuestas y un equipo artístico que transita también por las dos piezas. Ambos trabajos son muy valiosos y el patio de butacas lo valora como pude comprobar en una sesión doble para Institutos. No obstante, hay algo en La Ilíada que le da contundencia escénica, tal vez tiene que ver con ese lenguaje corporal paralelo que va construyendo un sub-texto escénico de gran poder. La Odisea nos sumerge en un viaje que sobrevuela más por encima de las olas del mar.…en la otra, nos sumergen en las entrañas de una tormenta marina.
Adolfo Simón

Buena despedida a Teatralia 2016
La recta final de Teatralia 2016 ha mantenido el nivel que toda la muestra ha tenido durante estas semanas. Tres espectáculos estupendos hemos podido disfrutar en estos días…
Flots, tout ce qui brille voit es un espectáculo de pequeño formato que nos cuenta una historia intimista ambientada en una jornada de playa. En escena, un actor-manipulador y un músico nos embarcan en un viaje visual, poético, sencillo y tierno, que nos lleva al cielo, a la luna, a las profundidades del mar… Una manera eficaz de iniciar a los más pequeños en el mundo del teatro, de abrirles las puertas a un universo que poder observar tranquilos, fascinados y atentos. Le Théâtre des Confettis nació en Quebec en 1977 de la complicidad artística de las intérpretes Hélène Blanchard y Judith Savard y del escenógrafo Réal Sasseville.
Noone’s Land es una obra que habla de ese universo interior que todos tenemos, de ese mundo libre, imaginado, que no puede ser limitado, vendido o comprado. Que nunca puede ser arrebatado ni conquistado. El espectáculo, interpretado por las expertas manos de Merlin Puppet Theatre, utiliza marionetas, títeres y objetos en conjunción con varios medios ópticos y tecnológicos para crear un resultado visual impecable en una obra impregnada de la poética de la libertad.
El árbol de mi vida es una comedia poética, tierna y amable que lleva a escena la vida de un matrimonio. ÉL es inventor de palabras y ELLA vende macetas. Se conocen y deciden compartir su existencia. Envejecen y cuando ÉL muere, ELLA se sienta bajo el árbol donde compartieron tantos momentos felices para recordar su historia. La obra recorre el ciclo de la vida de estos dos personajes: el nacimiento, las primeras palabras, el paso por el colegio, el amor… Todos esos acontecimientos están escritos en SU ÁRBOL, convertido en remedo de un diario íntimo. Un actor y una actriz en escena interpretan a los dos personajes en cada momento vital, (de jóvenes a ancianos), con destacable naturalismo.
Adolfo Simón

Penal de Ocaña en el Teatro de la Abadía
Es difícil escribir sobre un montaje que refiere nuestro pasado de una manera tan intensa. Las palabras no sirven para hacer justicia ante una vida humana cargada de fuerza, de pasión y de dolor apretada contra los ojos del público.
Sobre los elementos que avivan el fuego de este pasado árido y sobrecogedor podemos decir que nada sobra. Que el recorrido es sincero y nos permite con la sencillez de una respiración intuir la inmensa complejidad de una vida. El fantasma de la guerra vive con nosotros y es imposible evitar que se revuelva cuando alguien grita su nombre.
Ver como las ideas son capaces de movilizar lo más profundo de una persona y llevarla hasta el límite de su energía es algo que me produce cierta nostalgia. Creo que el mundo ha cambiado. No hay más que ver el terrible final que tuvo esta guerra (nuestra guerra) de la que nos llegan ecos de angustia y amor.
Puede ser que la formalidad del texto (que aparenta conservar íntegramente su estructura de diario) y la formalidad de la interpretación a veces jueguen en contra del diálogo entre la experiencia de Maria Josefa Canellada y el público que la observa. Pero como decía al principio, cuando algo así es llevado a escena inmediatamente hay un montón de cosas que dejan de ser relevantes. La guerra es un monstruo que acaba con todo, que arrasa hasta con las flores más hermosas. No debemos olvidarlo nunca.
Javier Tirado![penal-4[1]](https://querevientenlosartistas.com/wp-content/uploads/2016/04/penal-41.jpg?w=300&h=109)
Brundibár en el Teatro Real
Esta partitura es otra de las rescatadas tras el holocausto, ya que su autor, el compositor judío Hans Krása, oriundo de Praga, fue deportado al campo de internamiento de Terezín –creado por el III Reich y presentado por su propaganda como una «ciudad balneario» a la que se podían retirar ancianos y artistas judíos–, para recalar en la estación término de Auschwitz. La obra, compuesta en 1938, se representó clandestinamente cuatro años más tarde en un orfanato para niños judíos en Praga. Posteriormente, Krása, ya internado, tuvo que reconstruirla de memoria, y se interpretó 55 veces en Terezín con la ayuda de los niños que allí habitaban. Esta ópera infantil, redescubierta a finales de los años 70, y símbolo de la resistencia cultural frente a la más feroz represión, llega a nosotros de mano de Susana Gómez con una lectura capaz de extraer la más pura poesía del horror. Desde el programa pedagógico del Teatro Real se está llevando a cabo una labor importante al acercar a los pequeños de la casa el bel canto, pero también, recuperando piezas olvidadas o que no se representan todo lo que debieran, tratando temas importantes que no han de ignorarse porque el pasado siempre es una sombra que amenaza el presente.
En la Séptima planta del Teatro se puede visitar una exposición de dibujos y pinturas realizados en campo de concentración de Terezín
Adolfo Simón

El prisionero en la Sala Negra de los Teatros del Canal
Dicen que uno es dueño de su silencio y esclavo de sus palabras, que uno siempre puede elegir bajo su condición de ser humano.
“El prisionero” nos muestra que la identidad se ve claramente influenciada por los demás, ya que de haber una única persona en el mundo, esta no existiría por el mero hecho de que nadie lo ve. En esta celda que se nos presenta, se haya una simbiosis metateatral que conjuga la existencia entre el actor y el personaje, dando así lugar a un juego de espejos. Con un ritmo constante se van sucediendo los acontecimientos, pudiendo hablar casi de una carrera a contra-reloj, donde nuestros pies encuentran las arenas movedizas que reflejan un terreno de desiciones.
Siempre se lucha por algo, porque siempre hay algo que perder. Pero puede que en esta ocasión, hundirse sea la única manera de alzarse con la victoria.
https://entradas.teatroscanal.com/janto/?Nivel=Evento&idRecinto=TDC&idEvento=PRISIONEROTC2016
África Anamú
Numancia en el Teatro Español
El tiempo es sumamente relativo, ya que depende de la percepción del objeto que observa. Lo que está claro es que se trata de una herramienta que mide distancias entre los acontecimientos y en este caso, “Numancia” nos invita a recorrerla a través de sus versos.
Estamos ante una versión que nos acerca más a nuestra propia realidad, poniendo sobre la mesa los conflictos que se desarrollaban en lo que consideramos una época arcaica. Con una apuesta en escena arriesgada, las líneas a-temporales son utilizadas como nexos de unión para hacernos entender que los clásicos son clásicos porque nunca pasan de moda.
Con un lenguaje cargado de matices, consigue aunar las diferentes líneas dramatúrgicas que hace de esta obra una autentica máquina del tiempo, que no solo nos deja viajes de ida y vuelta, sino que nos abre una mirada escalofriante hacia el futuro.
Sin duda estamos ante una propuesta que revuelve el estómago, consiguiendo plasmar aquel sentido que tenía el teatro, dónde la realidad del pueblo toma los escenarios y las conciencias de los espectadores.
África Anamú
‘Parsifal’ en el Teatro Real de Madrid
Festival escénico sacro en tres actos con libreto de Richard Wagner, basado en el poema épico medieval Parzival de Wolfram von Eschenbach. Estrenada en el Festspielhaus de Bayreuth, el 26 de julio de 1882 y en España, en el Teatro Real de Madrid, el 1 de enero de 1914. La producción que se presenta ahora en el coliseo madrileño es co-producción de la Ópera de Zúrich y el Gran Teatre del Liceu de Barcelona. Con la vista puesta en La Montaña mágica de Thomas Mann y el conocimiento histórico de la vieja Europa como base de la producción, el director de escena Claus Guth desmadeja una de las partituras más emocionantes y aplaudidas del gran Richard Wagner.
Parsifal, el inocente educado en la compasión, encarna el espejismo de la redención. Este es el punto de partida de la puesta en escena de Claus Guth, uno de los grandes nombres de la dirección de escena contemporánea, que debuta en el Real con uno de sus más aclamados espectáculos. El decadente hospital para lisiados de guerra en el que transcurre la acción, inspirado en el sanatorio de La montaña mágica de Thomas Mann, encarna los traumas y el desánimo que siguió a la Primera Guerra Mundial, cuyas esperanzas puestas en un nuevo líder desembocarán en un nuevo desastre. Cuando uno asiste a monumentos artísticos de este calibre, se siente muy pequeño en el patio de butacas. Una obra excepcional en todo su conjunto, un delirio emocional y artístico.
Adolfo Simón

Adicto en DT Espacio Escénico
El amor es uno de los impulsos fundamentales del hombre. En esta propuesta tan personal e íntima el amor se entiende como la raíz del sujeto, el núcleo alrededor del cual se construye el yo, su herramienta principal al aproximarse al mundo exterior y la primera causa de derrumbes en el edificio de la personalidad. Sin amor externo, sin la mirada del otro, es imposible que conozcamos nuestras verdades.
Estar sola en escena durante una hora requiere mucha valentía. Hablar de algo que es una parte indiscutible de una misma, también. El montaje es como un despliegue de pequeñas intimidades, ordenadas una detrás de otra y vinculadas a la idea del yo y los otros. Hay espacio para profundizar más, para explotar mejor los recursos escénicos no dejándose llevar tanto por el efecto como por el contenido de lo que se está tratando. Aunque ella comparte sus noches de insomnio y sus momentos de alegría y eso se agradece mucho.
Se agradecen también las torpezas y los temblores. El riesgo de encerrar algo vivo en la cárcel de la forma es omnipresente. Para mí no hay nada más bello que ver a una actriz/actor vulnerable compartiendo su debilidad. A fin de cuentas el sujeto, el “yo” es tan frágil como una torre de gelatina.
Javier Tirado
«Chaplin XXL» en el Teatro Alfil
Dicen que el tamaño gigante lo inventaron los estadounidenses y es muy probable que se trate de una verdad absoluta. Pero cuando hablamos de calidad y no de cantidad, no podemos dejar de ojear aquellos clásicos que marcaron una generación. Charlie Chaplin fue de esos maestros que cautivo el pensamiento y la sensibilidad humana. Fue su humor característico y su genio los que hicieron historia, llegando a ser el gran cómico del cine mudo, bajo el bombín del señor Charlotte. Actualmente podemos ver en el teatro Alfil un extracto de aquellos tesoros que nos regaló Don Chaplin, un repaso por algunos de aquellos grandes éxitos. “Chaplin XXL” no sólo es un collage de historias, sino una visión tridimensional del eco que hoy recogemos de este personaje. Ya que, aquellas cosas que se quedan grabadas en las retinas no hay palabras que las traduzca.
África Anamú
Triunfo de amor en el Teatro de la Abadía
Triunfo de Amor continúa la labor de recuperación literario-teatral, reivindicando la figura de Juan del Enzina, gran autor dramático del Renacimiento español, aquel que marcaría el teatro de su tiempo y condicionaría todo el teatro posterior. Un espectáculo con música de la época en directo, lleno de candor, que de alguna manera refleja el paso del debate amoroso con base en las tradicionales disputas medievales al que será el gran tema de la literatura renacentista: el irresistible poder del Amor. Nao D´Amores sigue, de la mano de Ana Zamora, recuperando para la escena piezas exquisitas que, tratadas con una pizca de locura y juego, se convierten en propuestas que hacen las delicias de todos los asistentes. Una obra que se vuelve actual al incluir en la misma un tratamiento estético que nos la acerca a hoy. El equipo artístico es compacto y todos elaboran una poética personal y accesible.
Adolfo Simón
Sinergia de Nueveuno en el Teatro Circo Price de Madrid
Circo contemporáneo que combina técnicas como las verticales, la manipulación de objetos, malabares y danza, coreografiadas con gran plasticidad geométrica y sensibilidad armónica a lo largo de todo el espectáculo. Desde una mirada conceptual se tratan temas cotidianos como la adaptación y los conflictos personales de una sociedad, en general, individualista. Los malabares suelen ocupar un relleno en los espectáculos circenses, aquí, en cambio, son el centro dramatúrgico del montaje, desarrollando múltiples formas y estéticas gracias a convertir, en juego malabar, cualquier elemento que transita por el escenario. Paso a paso van, los cuatro integrantes, generando momentos sorpresivos con pequeños objetos y materiales con un fin de show fascinante.
Adolfo Simón
¿Alguna vez habéis visto a un pez congelado bajo una capa de hielo y os habéis preguntado qué será de él cuando pase el invierno? Los animales criotolerantes pueden dejar que la mayor parte de su líquido corporal se congele durante días, semanas o meses sin causar demasiados daños internos. Es como si el animal se quedase en guardia, preparado para salir a la vida en el momento menos pensado. En “Río Seguro”, de Carolina Román, con un interesante trabajo de contención actoral y estructura dramática, genera algo de criotolerancia, para congelar los impulsos vitales y auto protegerse hasta que suban las temperaturas. Y cuando esto sucede, allí queda el animal, expuesto a la vida y sus amenazas…


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