Yo, Carmen de María Pagés en los Teatros del Canal
María Pagés explora el deseo como una responsabilidad ética; reivindica la vida, el placer, la autonomía, la libertad y la felicidad como derechos fundamentales del ser humano. El personaje de Bizet es el inicio de un espectáculo que busca desarmar los estereotipos inculcados durante siglos para silenciar la esencia de la mujer real. Una mujer hablando de mujeres, con las aristas que las conforman y sostienen. La reflexión coreográfica de Pagés busca confrontar el mito y despojarlo de la imagen prefabricada que todos tenemos incorporada para mostrar en el escenario una más certera y veraz. Carmen surgió del imaginario de un hombre y otro hombre creó la ópera y la gran mayoría de las versiones que hay de este personaje, están hechas por hombres. Ya era hora de poder ver la visión femenina sobre este mito. María Pagés se arropa de textos de mujeres de primer orden para tejer ese laberinto de escenas y miradas sobre Carmen, creando un caleidoscopio sutil y sugerente, con el objetivo de quitar etiquetas y tópicos sobre el personaje. Una visión diferente y necesaria.
Adolfo Simón
http://www.teatroscanal.com/espectaculo/yo-carmen-maria-pages/
El Jurado en el Matadero
Un político acusado en un gran caso de corrupción. Un largo juicio sometido a una importante presión mediática. Y un jurado popular tendrá que tomar una decisión: ¿culpable o inocente? Dicen que el verdadero poder de un pueblo soberano está en elegir democráticamente en las urnas a los políticos que le gobiernan. ¿Qué ocurrirá cuando sea el pueblo quien tiene que declarar culpable o inocente a la persona que hay tras el político? ¿Dónde acaba lo público y empieza lo privado? Sobre esta obra está la sombra alargada de la famosa película Doce hombres sin piedad de la que también se hizo una versión espléndida en aquellos Estudio 1 que tanto apoyaron al teatro desde la televisión y que tanto añoramos. Aquí se intenta acercar la corrupción actual a un público de hoy, dando casi la oportunidad de emitir un veredicto u otro. La intimidad de los personajes en su debate gira ante los ojos del público en la sala grande del Matadero, creando un mundo en espiral, inaccesible, sobre el que no se tiene oportunidad de interactuar; algo parecido a la impotencia del ciudadano de hoy ante tanto abuso.
Adolfo Simón
«Books» en La pensión de las pulgas
Seguro que alguna vez habrán experimentado la sensación de que todo fluye a su alrededor, de que sólo existe el instante en el que se encuentran, absortos por la actividad que están realizando y su concentración es máxima. Es un estado en el que se siente que su físico y su mente están en perfecta unión. Ese estado, en el que somos capaces de realizar casi cualquier cosa se llama “estado de flujo” o “estado de flow”. Por esta razón se le llama flow o fluír, porque no tienes conciencia de ti mismo, tan sólo existe la tarea que está realizando, no importa nada más, ni preocupaciones externas, ni cansancio, ni dolor… toda tu pericia se pone al servicio de la acción y das lo mejor de ti mismo por lo que al acabar sientes una inmensa satisfacción interior. Este estado es muy nombrado entre los deportistas sobre todo, cuando están en ese momento de concentración que les permite superar todos los records pero también podemos asimilarlo al estado en el que entramos cuando nos sumergimos en «Books».
Una concentración máxima no solo de la mano que ejecuta la acción a través de los objetos y libros de artista sino también de los pocos privilegiados que pueden observarlo en la sala de espejos de «La Pensión de las Pulgas». La mente se concentra en la pequeña Alice, que sale de su libro para juguetear en otras historias, para llevar su locura y ver lo que nadie ve en esos antiguos libros modificados por la mano del artista. Entrar en «Books» puede ser toda una experiencia, otra más de las muchas que ha producido la obra de Lewis Carrol, que hasta ha llegado a inspirar canciones de rock psicodélico como «White Rabbit», eso sí, a través de un LSD de aquella época… pero lo importante no es cómo se llega a ese mundo mágico en el que nuestra imaginación está en el estado único, lo importante es llegar y experimentarlo y eso lo pueden hacer tomándose un trippie o… viendo «Books»
Estará todos los sábados de abril en La Pensión de las Pulgas.
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“Books” es una propuesta de Teatro de objetos para disfrutar en la intimidad. “Books” es una experiencia sensorial que estimula la lectura y la imaginación. “Books” es un viaje de la mano de Alice que se ha escapado de su propio libro para, en vez de atravesar el espejo, abrir otros libros y viajar a través de sus historias e imágenes. “Books” hará descubrir a Alice y a los que asistan a esta singular idea, mundos sorprendentes que se verán reflejados en el imaginario propio.
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Luis Mª García Grande
María Moliner en el Teatro de la Zarzuela
Anoche se estrenó María Moliner, un espectáculo que hace honor al gran trabajo que realizó en vida esta mujer para que el «español» tuviera el mejor uso comunicativo. Una obra excepcional que no tuvo el eco ni reconocimiento en su momento y que aquí, se dignifica a través del espléndido proyecto realizado. La obra se centra en la segunda mitad de la vida de la lexicógrafa María Moliner cuando, haciendo de la necesidad virtud, y utilizando el encierro cultural al que se vio abocada tras la victoria franquista en la Guerra Civil, decide realizar su idea asombrosa: la hazaña de hacer ella sola, en su casa, un diccionario cuya enjundia puso en evidencia al diccionario de los académicos…La creación de esta ópera parte de la idea de Paco Azorín por reivindicar la figura de la gran lexicógrafa. El libreto es de Lucía Vilanova y la excelente música de Antoni Parera Fons. La dirección de escena, del propio Azorín, está concebida como una ópera documental contemporánea «pensada, escrita y compuesta para el público de hoy». Una síntesis del drama musical que utiliza una fórmula moderna plagada de contrastes y emociones. En ella todo es escena, teatralidad y, por tanto, está llena de pulso. Un espectáculo sorprendente a cada paso, en cada página de ese libro imaginario que va desplegándose escena a escena, como si de un desplegable poético nos mostrase el día a día de esta creadora que tuvo que lidiar con su vida para encontrar el espacio donde las palabras habitasen en libertad. El personaje principal siempre está rodeado de figuras femeninas convertidas en palabras que deambulan o trepan por el escenario, enfrentadas al mundo oscuro y cerril de la intolerancia. Visualmente es muy hermoso y todo el conjunto genera una sensación profunda de la lucha de esta mujer vivió para conseguir un lugar «entre líneas» es un tiempo dominado por hombres.
Adolfo Simón
«Karenina Express» los martes en Microteatro
Los tiempos modernos nos empujan al estrés, a la rapidez, al consumo inmediato… ya casi nadie se pone a leer un libro de quinientas hojas para saborear lo más profundo del pensamiento del autor, para tener sensaciones que de otra manera no se consiguen. Ya nadie lee críticas largas, ni se introduce en labores de investigación árduas a la hora de crear una dramaturgia a través de los objetos.
Buscamos vivir rápido y a tope, resumirlo todo o buscarlo en la wikipedia, ver obras de teatro en diez minutos, comerse una hamburguesa basura en otros diez y coger rápidamente el metro para llegar cuanto antes a nuestro hogar.
Pero hay personas que todavía saben sacar partido a esta vorágine y crear poesía en quince minutos con la basura que los demás desprecian, hay gente que puede darte una visión personal de lo que León Tolstói nos proponía y estimularnos para que volvamos a sentarnos en un sofá a leer Ana Karenina y si no… que disfrutemos con la propuesta express al menos. Hay mentes que pueden sacar la esencia más pura de entre la paja y trasmitirla de manera muy asequible, para todos los públicos, con sencillez y naturalidad, después de todo un proceso de investigación dramatúrgica.
Simón Ribes ha creado esta pequeña pieza de tearo de objetos que podemos disfrutar en Microteatro todos los martes de abril y que nos sumerge en el mundo de los libros-arte a través de Karenina Express. En un paisaje siberiano encontramos sepultado un ejemplar muy especial de la obra de Tolstói. Un ejemplar que guarda las sorpresas no sólo en sus letras… sino en la dramaturgia que va a desarrollar a través de los objetos que Adolfo Simón, gran experto en esta materia, manipula con precisión y armonía como si fuese el dios que elige el destino, aunque en este caso, ese destino ya está escrito por el autor y el dios se dedica a ponerlo todo en su sitio, a manipular el amor, la pasión, el odio,la muerte,… pero a su manera.
En definitiva, una micro-obra-poética-artensana-conceptual para disfrutar detenidamente, pausadamente, en otro espacio y tiempo dentro de Microteatro en el que nos sumergimos placenteramente.
Luis Mª García Grande.
Teatralia I: Creación de gran calidad para espectadores pequeños
Un año más, Teatralia trae a los teatros de la Comunidad de Madrid una oferta internacional excelente. No dejaré de repetir que hay, hoy en día, más búsqueda y riesgo en la poética para el público familiar que la que se supone se lleva a cabo para espectadores adultos. Cuando estamos en el ecuador del a Muestra de este año, puedo señalar que todas las obras presentadas han tenido un gran nivel artístico. La inauguración fue en el Teatro de la Abadía con un cuarteto de intérpretes que se movían entre luces y sombras. Una mujer y tres hombres que iban y venían mientras interpretan, danzaban y manipulan objetos y títeres, insuflándoles nueva vida a los famosos personajes de Caperucita Roja. Suites Curieuses no es una versión de uno de los cuentos más queridos del mundo occidental, pero se inspira libremente en él. La siguiente pieza a la que asistimos fue una obra llena de matices y humor, momentos íntimos y caos colectivo que se combinaban de manera natural consiguiendo escenas llenas de magia y onirismo. Utilizando grandes espejos, juegos de sombras y objetos absurdos, F.I.R.A. consiguió crear la estética perfecta para que estos fenómenos inverosímiles se volviesen verosímiles y salieran del anonimato. La tercera obra fue excelente, Piccoli Sentimenti, una exquisita mezcla entre el inclasificable y sensible mundo del teatro de títeres de Tof Théâtre, el art brut del polifacético artista Antonio Catalano y el concepto sonoro único del músico Max Vandervorst. El proyecto surgió gracias a la iniciativa de Flavia Armenzoni, directora del Teatre delle Briciole, quien contactó con Alain Moreau, director artístico de Tof Théâtre, para crear un espectáculo conjunto bajo la premisa de una total y absoluta libertad creativa. El recorrido por la muestra continuó y llegamos a Nest, un viaje musical y poético que nos hablaba de los pequeños instantes de la vida, de los pájaros que nacen, ponen huevos, los empollan, se alzan y vuelven a caer… Una cantante y un violinista buscan con el público la intimidad y el calor del nido de madera, grande y cómodo, que ocupa el centro de la escena. Una obra sin palabras que combina las delicadas armonías de la voz y el violín acentuadas por una iluminación tenue y agradable, con una estética muy cuidada basada en los colores y texturas de la madera, presente en los objetos y personajes e incluso en el vestuario. Todo ello ayudaba a crear una atmósfera hipnótica para los bebés, donde se enlazaba de manera natural lo poético con lo cómico. Nest es una producción de teatro musical poético que surgió de Caban, “espectáculo creativo y activo” de Theater De Spiegel. ¿Cuál es mi nombre? es un espectáculo de danza pensado para los más pequeños en el que se reflexiona acerca del concepto de identidad. En palabras de la compañía: “en la infancia no cuentan las etiquetas, un mundo maravilloso nace ante nuestros ojos cuando lo único que necesitamos es nuestra imaginación y un amigo con el que compartir nuestros sueños. La identidad se fortalece con los años pero tu esencia está en ti desde que naces, amas, ríes y lloras”. Danza, circo, teatro de objetos, música…poesía escénica de altura para todo público inquieto.
Adolfo Simón




Cine en el Festival de Otoño a Primavera en los Teatros del Canal
La tristura regresa de nuevo a los escenarios madrileños con una pieza donde el teatro se sumerge en el ritmo y atmósfera del cine, de esos recintos de programación doble donde el patio de butacas casi era una prolongación de la pantalla. Ese parece haber sido el objetivo que han perseguido, conseguir que la teatralidad de la escena se diluya ante una pantalla por la que transitan recuerdos y deseos. Mientras, el niño que hay en nosotros escucha las voces en sus oídos y come palomitas a través de los pequeños que pululan por detrás de la proyección…Y mientras, un cantante perdido busca su identidad entre canciones y fogonazos estéticos.
Adolfo Simón
La voz humana de Jean Cocteau en La pensión de las pulgas
La voz humana de Jean Cocteau es un juguete delicioso para cualquier actriz o actor…La he visto hecha de tantas formas y siempre funciona, es uno de esos textos que tienen el engranaje perfecto y la tensión dramática apropiada para mantener la atención del público todo el tiempo y siempre sorprende el final, porque, tal vez, esperamos que el teléfono vuelva a sonar, ese que tantas veces hemos mirado de reojo desde el sofá y que nunca más volvió a sonar. Todos hemos descolgado alguna vez para comprobar que hay tono en el auricular, para cerciorarnos que si no suena no es por error si no por decisión del otro lado…En La pensión de las pulgas hubo hace poco una versión exquisita en clave ópera…Y ahora nos muestran otra perspectiva del texto, ahora se convierte en una polifonía de cuerpos y voces que vagan entre la tiniebla de la soledad de una habitación donde se espera lo imposible. Hay dos cosas muy sugerentes en esta propuesta, la contención en la interpretación; aunque duela, no se grita nunca…y la sincronía entre cuerpos y voces deambulando entre los muebles…Seguro que, con las funciones, todavía crecerá la atmósfera del vacío.
Adolfo Simón
Corta, pica, tritura.. PULVERIZA en Nave 73
Así es como se nos presenta esta sátira del siglo XXI dónde no queda títere con cabeza.
Con un ritmo constante se ponen sobre la mesa temas de actual condolencia para la sociedad, que dandole una vuelta se convierte en un universo de humor negro que caracteriza a los personajes y envuelve el ambiente de la sala. Con una dramaturgia cargada de lenguaje connotativo y elementos con gran memoria social, Abel Zamora conjuga todos estos ingredientes para literalmente cortar, picar y triturar, los conflictos sociales a los que nos enfrentamos en estos tiempos. Es de agradecer poder encontrar algo tan refrescante como la risa, en espacios artísticos dónde no se dejan de encargar de dar un discurso moral.
Estamos ante una propuesta que hace recordarnos aquellos tiempo donde el señor Valle-Inclán despellejaba a la sociedad de la época. Ese esperpento que viaja hasta nuestros tiempos en forma de aborto, dónde encuentra lugar entre los escritos del señor Zamora.
África Anamú
Escribir y versionar hoy
La cartelera actual, por mucho que le moleste a más de uno, está llena de propuestas escritas hoy para un público actual. Es apasionante sumergirse en cualquier guía escénica y descubrir que los grandes clásicos se codean con nombres de jóvenes escritores que también interesan al respetable.
Abel Zamora ha creado una locura deliciosa en Nave 73 con su pieza Pulveriza, todo un ejercicio de estilo estético y dramatúrgico lleno de hallazgos de humor negro que harán las delicias de paladares exquisitos.
Y dos mujeres incansables en la escritura y la escena…
Denise Despeyroux con su última creación…Los dramáticos orígenes de las galaxias espirales…De nuevo un complejo ejercicio de escritura donde la virtualidad, la vida y el tiempo se dan la mano.
Y Paloma Pedrero recupera su texto Ana el Once de Marzo para seguir homenajeando a la ciudad de Madrid que sufrió aquellos terribles acontecimientos.
La Fiesta de Spiro Scimone en versión de Álvaro Vicente se puede disfrutar en la Cineteca donde se podrá conocer la privada relación caótica de una pareja.
Otra buena versión es la que ha realizado Fernando J. López sobre la obra Paniikki de Mika Myllyaho que aquí se titula Pánico y en la que podemos descubrir, en sus funciones en el Teatro Lara, a los hombres de plástico de hoy en día que están aterrados porque no saben qué hacer con sus propias vidas.
Adolfo Simón
Creación para la infancia
Dentro de las múltiples actividades que se programan en Madrid para los pequeños de la casa, este fin de semana hubo una conferencia escénica en Titerescena a cargo de la Compañía Etcétera de Granada. En El alma del pueblo guían a los niños-as por las diferentes fórmulas de manipulación de muñecos. Y en Rompiendo el cascarón, la Compañía Hegan&Dream Espacio Creativo ha desarrollado un concierto creativo titulado Arrugas en la piel a través del cual, conectar a los bebés con la sensorialidad de la palabra y la música.
Adolfo Simón
«La Plaza del diamante» en el Teatro Bellas Artes
La belleza de un texto necesita de varios maestros para poder ser emitida y expresada con total lealtad y para que esa belleza llegue a nuestro corazón más profundo.
En el texto de Mercé Rodoreda el simbolismo, el constumbrismo y la descripción narrativa e histórica se dan la mano fuertemente, de manera indisoluble. En la cara de Lolita Flores se concentran con fuerza todos esos elementos como altavoz de sonido cristalino que nos transmite los sentimientos a flor de piel.Lolita desgaja la historia en un monólogo íntimo que nos va poniendo la piel de gallina a cada palabra que pronuncia sentada en un viejo banco desgastado por el tiempo, como la protagonista. Se me hacía difícil imaginar a Lolita con esa templanza y sabiduría interpretando a Colometa habiéndola visto tantas veces desgarrarse sobre un escenario en otras lides… pero ¡ah!¡ sorpresa! Allí no había ninguna Lolita…estaba el personaje representado en cuerpo y alma.
Es necesario sumergirse en la historia de Colometa para sentir las heridas que provocó en Rodoreda la Guerra Civil Española, pero también para conocer el alma de muchas mujeres que lucharon en un mundo injusto, a su manera, humildemente y que sobrevivieron como verdaderos caballos sicilianos. Rodoreda escribió esta obra en el exilio, una vez pasadas las calamidades de las Guerras que le dejaron esa huella tan profunda y que tan bien reflejó en su escritura. Carles Guillén y Joan Ollé han sabido adaptarla y elegir a la protagonista desde ese amor que sentían hacia la escritora y eso ha provocado una conjunción de fuerzas que hace imposible no querer volver a verla. Enhorbuena.
Luis Mª García Grande.

En el desván de Café Müller
No quiero dejarme llevar por la emoción que me embarga saber que en unos meses se cerrarán las puertas de La pensión de las pulgas como ocurrió con La casa de la portera…no, como en ese momento ocurrió, todos sentimos que allí habíamos vivido unos momentos inolvidables y que cuando una puerta se cierra, otra se abre; estoy seguro que los responsables de estos espacios nos depararán nuevas y hermosas aventuras. De momento, quiero seguir disfrutando de las múltiples y diferentes propuestas con las que van a deleitarnos en estos meses. ¿Estaba todo visto en La pensión de las pulgas?, no…Todavía podían sorprendernos nuevamente, en esta ocasión, con una pieza de danza producida ni más ni menos que por la Compañía Nacional de Danza cuyo responsable, José Carlos Martínez ha tenido la brillante idea de dar espacio de creación a Agnès López y Elisabet Biosca para que llenen las habitaciones de La Pensión con aroma Home. De manera delicada, los personajes que aparecen entre visillos o de debajo de los muebles, nos llevan de un lugar a otro para suspendernos en esa atmósfera que nos recuerda a los personajes perdidos en tiempo y lugar en las piezas de la genial Pina Bausch. Es una propuesta diferente, en la que el público respira el latido de la piel de los bailarines a un centímetro de su mirada. Todo el mes de abril será una fiesta para bailar con los ojos en este particular teatro. Y este fin de semana hemos podido asistir a un evento performático de la mano de la Compañía Nitroglicerina Theatre…en Awakening se nos sumergió en un mundo de seres sin identidad a los que había que reprogramar para que recuperasen la capacidad sensorial.
Adolfo Simón
«Leche y picón» en Off de La Latina
¿De qué pueden hablar dos locas en tiempos de Fernando VII? Pues decía Quinto Horacio Flaco: Aut insanit homo, aut versus facit – El hombre está loco, o está componiendo versos- Y esto es más o menos lo que hacen nuestras dos amigas en el nuevo montaje de Gaspar Campuzano, de «Leche y picón» encerradas en su celda: componer, crear, imaginar, discernir, sí, sí, discernir, porque ya saben que hay locos muy cuerdos y esta pieza es buen ejemplo de ello. Dos enfermas mentales que han vivido tiempos convulsos, y que saben reírse y parodiar escenas imaginadas de reyes, reinas, napoleones y demás familia que vagan a través de escenas surrealistas y valleinclanescas por una celda que se va transformando a golpe de marcha militar en pasajes casi quijotescos.
Una buena dramaturgia de Javier Padilla e interpretación de Ana Oliva y María Duarte en el Off de la Latina con el gran sello de La Zaranda.
Luis Mª García Grande
Curso de deconstrucción del lenguaje castellano por Fran Blanes en la Sala DT
Propuesta arriesgada donde las haya. Juguetona pero un poco torpe a la hora de precisar un discurso que quizá intenta abarcar demasiado para un formato tan reducido. Hace falta un poco más de seducción para entrar a colaborar con un personaje que si bien se hace simpático se queda un poco desmenuzado entre tanto traqueteo.
El conflicto entre palabra e imagen, lenguaje y experiencia sensorial, es eterno e irresoluble. Creo que para conseguir la distancia necesaria para extrañarse de la palabra propia hace falta un pequeño trance que nos abstraiga de lo cotidiano. Este salto es el que uno espera durante todo el espectáculo; y aunque se intuya por momentos, agazapado detrás de la pizarra, puede que necesitara atracciones más sutiles para salir de su escondite.
Da la sensación de ser la entraña de algo que podría concretarse en un montaje muy original y fresco. Muchos de los caminos que se abren llegarían a lugares muy interesantes si no se quedaran inconclusos. De toda la maraña de palabras que se vertieron yo me quedo con deconstrucción y con escritura, porque el curso me enseñó algo sobre la primera y porque la escritura volvió una y otra vez a materializarse frente a nosotros en la sala de teatro.
Javier Tirado
“Anagnórisis” de David Casanova en Nave 73
Dicen que la clave se haya en el equilibrio, en la combinación de los opuestos para conjugar el punto exacto en el que ambos puedan convivir en armonía. Si bien sabemos la vida está llena de extremos, dónde caer en ellos hace crear una conciencia del camino que nos separa de su opuesto. ¿Y que ocurre cuando nos saltamos ese extremo? ¿a dónde llegaríamos si rompiéramos la barrera que lo separa de lo desconocido?. La propuesta que nos presenta David Casanova en “Anagnórisis” nos habré el mundo a la posibilidad de entrelazar la conciencia propia con la esencia más profunda de la identidad. Observando la fusión de la blanquecina dermis humana, con la oscuridad de la atmósfera negra; hayamos un universo narrativo donde vemos a un ser alterado y poseído por el movimiento. Es el punto concreto donde los extremos se unen, regalando una visión simbólica del momento concreto que denominamos auto-conocimiento. Pero quizás lo más interesante que se nos presenta ante los ojos, no sea la posibilidad de ver ese segundo de autentica revelación, sino la forma en la que se encuentra moldeada. Si sobrepasamos el extremo de la visión lógica de los cuerpos sobre fondo, nos encontramos con la sorpresa de la fuerza del movimiento y la esencia más arraigada del tejido sensitivo. Recuerdo una frase del señor Neruda.. “Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas” Casanova nos presenta algo más que la posibilidad de poder disfrutar de la pulsión visual de sus fotografías, sino que nos habré la puerta a la comunicación directa de nuestra resonancia hacía lo bello, lo real y lo humano.. A medida que van pasando las imágenes nos va cargando de movimiento la reflexión y la fuerza motriz, que nos hará salir de allí con un revoltijo de sabores agrios y dulces…Y habrá conseguido su objetivo, pues saldremos de allí con una sensación desconcertante ante el paso por la exposición, que nos hará darnos cuenta de que la pasividad se habrá erradicado para conectarnos directamente con lo que les sucede a sus seres enmarcados.
África Anamú
Frágil en el Teatro Alhambra de Granada
El pasado 7 de abril, la veterana compañía granadina Laví e Bel (veinticuatro años en
activo, algo que ya es un mérito en sí mismo en un mundo como el teatral) estrenaba en el Teatro
Alhambra su espectáculo Frágil, escrito y dirigido por Emilio Goyanes. Su fórmula habitual de
teatro, de creación propia y con la mirada siempre puesta en el cabaret, muta en esta ocasión para
ofrecer un espectáculo curioso en su propia extravagancia. El punto de arranque impreso en la
sinopsis del programa puede ofrecer una idea al respecto: “Violeta, Jazmín y Clavel nacieron en
1916. Se pasaron la vida cambiando de personalidad y sexo para sobrevivir al siglo XX y vivirlo con
intensidad”. Lo que encuentra el espectador es un montaje de carácter híbrido, cambiante hasta la
extenuación del espectador, en el que se encontrará un diálogo apenas hilvanado que, tomando
como excusa las azarosas vidas de las protagonistas, presenta una memoria sonora y visual del
siglo XX, en los labios de los tres personajes, esto último entendido literalmente, ya que buena
parte del montaje es desarrollado en playback sobre grabaciones históricas.
Laví e Bel sienta a parte del público en el propio escenario para presentar de una manera lo
más cercana posible el motivo que atraviesa el espectáculo de principio a fin: la afirmación de que
la vida, a pesar de todo, con todas sus tristezas y avatares, merece la pena vivirse. Que la vie est
belle, en definitiva. Veinticuatro años después, siguen encontrando en el impulso original de propia
compañía la energía para seguir adelante. Como las protagonistas de Frágil.
Rafael Ruiz Pleguezuelo.
Escena de autor
Hay autores que han desarrollado la faceta de director de escena, en algunas ocasiones porque es la única forma de visualizar sus textos en el escenario y en otras porque no terminan de ver sus obras escenificadas tal como las imaginaron al escribirlas. En estos momentos, en Madrid, coinciden dos propuestas de autor que dirige su texto. Las dos son producciones oficiales, entidades que están fomentando mucho la autoría española. En el Teatro Español, en la sala II del Matadero, José Luis Alonso de Santos dirige su propio texto…En el oscuro corazón del bosque donde juega a fabular sobre la condición humana a través de personajes-gato. Y en el Centro Dramático Nacional, Jesús Campos dirige su obra…Y la casa crecía…una crítica al abuso de poder de aquellos que son capaces de manejar los hilos de algunos seres humanos que se vuelven títeres ante el engaño capitalista.
Adolfo Simón
Vania en los Teatros del Canal
La sala verde de los Teatros del Canal está recibiendo muchas propuestas de Chejov en los últimos tiempos, es un espacio acogedor que permite disfrutar de piezas emocionantes e íntimas. En esta ocasión, la obra se acerca a la actualidad para reconocer que el miedo al destino trágico sigue siendo algo atemporal y que, al hombre de hoy, le sitúa en un vertiginoso día a día. Un grupo de actores creando un buen elenco, hacen de la pieza rusa un pedazo de teatro actual.
Adolfo Simón
Some explicit polaroids de Mark Ravenhill en Lagrada
El Teatro Lagrada de Madrid está presentando propuestas arriesgadas y su público se lo agradece. Hasta mediados de abril se puede ver Some explicit polaroids de Mark Ravenhill un texto que no se encuentra habitualmente en nuestras carteleras. Ravenhill genera obras en las que muestra de manera cruda la realidad de nuestra sociedad contemporánea y lo hace sin adornos, entra a golpe de machete en las relaciones de un mundo enfermo donde todo tiene precio económico u emocional. La propuesta escénica de Lidio Sánchez Caro es austera. Todo ocurre alrededor de una cama de hospital; ese espacio a medio camino entre la vida y la muerte. Hay un trabajo de conjunto interesante, poco habitual en el circuito alternativo.
Adolfo Simón
«Juanita Calamidad» de las Chirigóticas en los Teatros Luchana
El nuevo espectáculo de Chirigóticas, Juanita Calamidad, es candidato a los XIX PREMIOS MAX en la modalidad de Mejor Autoría Teatral. Antonio Álamo y Ana López Segovia firman este texto que actualmente se representa en los Teatros Luchana de Madrid, durante los meses de marzo y abril, de viernes a domingo.
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Chirigóticas solo hay unas y, aunque hubiese más, serían copias de esta idea tan original que sigue haciéndonos reír y disfrutar de los ritmos más populares chirigotescos de la geografía española. La técnica para crear un montaje es aparentemente sencilla: a ritmo de copla de chirigota se van entrelazando los diálogos de los personajes mediante soniquetes conocidos e incluso letras prestadas. Y digo aparentemente porque hilar tan fino con el ritmo y la letra para construir una obra de teatro y después saber recoger el texto e interpretarlo con maestría actoral y cantante no es aparentemente tan fácil: es bordar con esmero y amor un juego de sábanas nupciales.
Con Juanita Calamidad montan un personaje digno de cualquier chirigota y lo teatralizan. Juanita es una crápula, una vividora una Peter Pan que no quiere crecer ni aunque su tiempo biológico se le aparezca y le avise de que ya está bien, chata. Juanita quema la noche, cierra los bares y disfruta de la vida como si no hubiera un mañana junto a su amiga y encarnan el típico espíritu chirigotesco de fiesta en dos personalidades que se complementan a la perfección y que representan el espíritu de la libertad e igualdad de las mujeres y también una cierta rebeldía vital. El tercer personaje principal es la naïf «reloj biológico»: Un puntazo y crítica a esas mujeres que se dejan llevar por la vida y que se someten al qué dirán que hará lo imposible por que Juanita entre en razón y se olvide de su ilustre mote. Ya tenemos la bomba que nos hará disfrutar del teatro con la fórmula única de Las Chirigóticas. No se lo pierdan y, como Juanita, vayan a quemar los teatros.
Luis Mª García Grande
Kaspar Hauser de La Phármaco en los Teatros del Canal
Es maravilloso experimentar cómo Luz Arcas nos adentra en un personaje muy complejo en su interior a pesar de haber sufrido un encierro de diecisiete años, un encierro involuntario que le ha convertido en un ser extraño a la sociedad y para el que la sociedad también es algo extraño. Pero esto último no es lo que le interesa: ella quiere experimentar en sus carnes lo que Kaspar sintió en sus primeras veces, en su primera experiencia con la luz natural, con el mundo exterior, con los animales o con la primera visión de las estrellas. Es impresionante ver el trabajo de fondo que Luz ha imaginado, sentido y realizado a través de su expresión corporal y de la coreografía que nos va sumergiendo en numerosas sensaciones. Luz se convierte en Kaspar enteramente, desde lo más dentro, emanando hacia fuera, como sólo ella sabe a través de su danza, la personalidad de «el huérfano de Europa». Un trabajo de una calidad extrema, de delicada plasticidad y de acertada interpretación que no puede dejar indiferente a nadie y que coloca a la intérprete una vez más en la punta de la pirámide en lo que a danza se refiere.
La composición e interpretación musical de Carlos González también es sobresaliente. Cada acorde acompaña al cuerpo y el cuerpo acompaña a cada acorde de una manera que nos estremece la piel. En definitiva, La Phármaco nos ofrece una oportunidad única para disfrutar de lo más hondo de la danza en un trabajo bello y emocinoante que esperamos que se pueda repetir muy pronto, ya que ha tenido un paso muy breve por Madrid, breve pero muy intenso.
Luis Mª García Grande



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