Lebensraum (Espacio Vital) de Jakop Ahlbom en el Festival de Otoño a Primavera
La última creación de Jakop Ahlbom es una pieza arrebatadora que saca a escena a dos hombres que viven en un espacio reducido y deciden incorporar a su mundo a una criada mecánica. Pero el robot resultará tener opiniones propias y la tensión y el ritmo irán creciendo sobre las tablas mientras el espacio se va haciendo cada vez más y más pequeño. Y, todo ello, aderezado con la fabulosa música en directo sobre las tablas de la banda holandesa Alamo Race Track. La sala José Luis Alonso del Teatro de la Abadía se ha convertido durante unos días en un gran teatro de autómatas. El decorado de este montaje es la reproducción de una habitación en la que el tiempo se quedó detenido décadas atrás. Y ese transcurrir de años ha ido construyendo hilos ocultos que darán vida a los personajes que en ella habitan, seres que ya han dejado su parte humana para que aparezca la mutación hacia lo que ahora entendernos como robots. No hay lenguaje como comunicación, los gestos y peripecias físicas son el vínculo que les une. Es como si nos mostrasen la involución de la especie hacia comportamientos parecidos a los de las máquinas. Hay dos planos muy interesantes en la pieza, la parte musical perfectamente integrada en la propuesta y la interpretación gestual, rayando la genialidad, de los tres intérpretes.
Adolfo Simón
Mierda de artista, el musical en los Teatros del Canal
Piero Manzoni fue un artista que trató de conseguir un lugar en el universo del arte pero se dio cuenta que si no le daba espacio a la provocación, por sí mismo, aunque fuese genial, no iba a pasar a la posteridad, porque una cosa es ser un genio y otra saber vender la genialidad. Así, su vida fue un intento por conseguir que sus ideas fuesen respetadas, rodeado de una galería de personajes más surrealistas que sus propios disparates. Ferrán González y Joan Miquel Pérez han creado un pequeño musical en el que nos muestran de manera sencilla y jocosa lo que suponía ser artista y provocador en los sesenta-setenta y lo ha dirigido Alicia Serrat con ingenio y agilidad. En estos días, Mierda de artista es una buena razón para acercarse a los http://www.teatroscanal.com y ver que los creadores siguen demandando un espacio propio y personal en el mundo.
Adolfo Simón
«La rumba del mundo que se derrumba» en La Strada
Paco Ortega, conocido cantante, compositor, editor y productor, ha pasado a dirigir una obra creada por él mismo, con sus canciones y su visión particular de este mundo. Una obra dirigida a los más pequeños a partir de 3 años y que intenta concienciarnos de un problema muy particular que nos afecta a todos: la contaminación acústica. Para ello nos sumerge en el planeta «Sonorama», el planeta de la música, que está habitado por extraños personajes que se harán amigos de los niños y papás que han llegado huyendo de la Tierra, amenazada por una gran brecha debido al ruido que soporta.
Ortega ha sabido combinar su música y estilos más modernos con el teatro y la animación infantil y la interactividad con el público. Los niños y padres tendrán que realizar pruebas de reparaciones imaginativas: Silencio y ruido, Intensidad, Altura, Melodía, Ritmo Y El timbre y para rematar y poder volver a la Tierra tendrán que realizar un gran concierto para conseguir la energía suficiente para que la nave arranque, todo ello un trabajo en equipo pues si no las pruebas no serán válidas.
Los cuatro actores se van desdoblándose en varios personajes de una manera dinámica y divertida mediante rápidos cambios de vestuario. Se intenta atraer a los niños con una escenografía colorista y con imágenes y utilización de nuevas tecnologías, a las que ya están acostumbrados.
Una propuesta original para las tardes de los sábados y domingos en familia.
Luis Mª García Grande.
El triángulo azul de Laila Ripoll y Mariano Llorente en el Centro Dramático Nacional
En algún momento habrá que recoger en un libro el trabajo constante y arriesgado de algunas compañías de teatro madrileñas que han conseguido sobrevivir a una época donde los que deciden sobre cultura no han hecho más que mirar hacia otro lado. Estas compañías, a diferencia de las que se han formado en otros lugares de este país, han tenido que mantener la coherencia y la pelea por ser honestos con el teatro que hay que hacer y no con el que el respetable pide en un territorio lleno de confusión ideológica. Laila Ripoll y Mariano Llorente son dos profesionales de larga trayectoria en diferentes ámbitos de la escena. Aquí, al frente de un equipo espléndido, han escrito a cuatro manos una obra en la que, de nuevo, recuperan eso tan importante para el hombre moderno que es: La memoria. Porque sin memoria, sin saber cuáles son nuestros orígenes, no podemos «ser»: Sin pasado no existe el futuro. La obra es sencillamente necesaria en nuestros escenarios. Se propicia por fin esa labor que ha de tener el teatro, conseguir que la ciudadanía se encuentre y dialogue. Aunque es ficción, hay mucho de realidad porque sin mirar la vida no se puede imaginar un mundo mejor. Está hecha con amor y desde el amor, a la vida y al teatro. Una obra que debiera estar subvencionada para que se hiciese en todos las salas a puertas abiertas, para que nos reencontremos con el teatro y con el sentido profundo que este tiene. Y además, no lo hacen de manera maniquea ni fácil, juegan a la comicidad delirante de un cabaret de la muerte que permite distanciar el dolor para sentirlo de manera más profunda. Todas las piezas de esta propuesta encajan perfectamente, nada es casual ni gratuito. Si quieren ir al TEATRO, vayan a ver esta función.
Adolfo Simón
«Jacinto Guerrero, una vida de Zarzuela» en el Fernán Gómez
La compañía Pedro Lagarta nos vuelve a sorprender con una propuesta interesante: La vida de Jacinto Guerrero, músico español y compositor de Zarzuelas, conocido por todo el mundo por varias de sus canciones, aunque no por su obra completa. Si ustedes tararean cuando llegan a trabajar eso de Ay, ayayay, qué trabajo nos manda el señor… seguramente conozcan la famosa canción de Las Espigadoras, que se inserta dentro de la obra «La rosa del azafrán». Como ven, no conocen a su creador, pero seguro que han tarareado esta u otras canciones famosísimas compuestas por el mismo.
Jacinto Guerrero fue un músico que hoy en día tendría su lugar dentro de las listas de los 40 Principales o de la mejor radio fórmula, ya que supo entender que lo que el pueblo quería eran estribillos pegadizos y canciones para cantar en cualquier verbena de La Paloma. Pero Guerrero iba más allá y no se quedaba solo en el populismo. Todos los críticos de zarzuela están de acuerdo en la calidad de múltiples de sus obras como Los Gavilanes, El Huesped del Sevillano, El sobre verde, etc.
La compañía Pedro Lagarta ha desarrollado un trabajo de introspección en su vida, en la que nos dan detalles de su biografía y la salpica con muchos de sus éxitos musicales. Lo importante es que, partiendo de esas bases, elaboran un trabajo didáctico muy válido sobre el autor y consiguen llegar al público haciéndoles participar en las composiciones y tararear, tal y como querría el maestro, todos sus éxitos. Y todo esto lo hacen a través de una representación que simula un ensayo sobre las canciones del autor… Sin gran despliegue de medios técnicos y con un simple piano,una buena soprano, Sagrario Salamanca, y actores curtidos, se consigue crear un clima íntimo, como si estuviésemos en el ensayo de una gran zarzuela que se quedará en eso, en ensayo, ya que no se necesita más despliegue para transmitir lo que se pretende.
Observo en la sala que hay mucho público mayor, típico de esos que acostumbras a ver en el Teatro de la Zarzuela. Un público fiel, pero adentrado en edad, que, pienso, en mi humilde opinión, llegan equivocados esperando ver romanzas y números de revista en todo su esplendor… Una lástima, porque creo que el espectro de público al que se dirige la compañía debería ser mucho mayor, es un trabajo de investigación y de transmisión de la forma de vivir del maestro toledano.
Así que si ustedes piensan que van a ver una antología de la zarzuela inspirada en Jacinto Guerrero, se equivocan. Lo que aquí importa es más transmitir el espíritu de su autor y su obra que conseguir una puesta en escena espectacular. Es un trabajo arriesgado pero que al final convence a un público, tenga la edad que tenga, que sale encantado y esto sólo se consigue con un buen ritmo en la representación y creando un feeling especial en un público entregado.
Luis Mª García Grande.
Sheherezade, concierto teatralizado en el Teatro Real
Dentro del programa pedagógico del Teatro Real, se ha presentado este fin de semana Sheherezade con música de Nicolái Rimski-Kórsakov con la orquesta titular del propio teatro dirigida con fuerza y emoción por Vicente Alberola. Un concierto teatralizado cuyo maestro de ceremonias, Enrique Viana, hizo las delicias del público asistente con la introducción al autor, música, libreto e instrumentos de la orquesta. Una buena propuesta musical para público familiar que imaginó las aventuras narradas por Sheherezade para salvar su vida ante la brutalidad machista del Sultán; muy acorde para el día que se celebra hoy: El día de la mujer trabajadora. Un homenaje a todas esas mujeres que salvan la vida día a día a través del poder de su imaginación.
Adolfo Simón
«Marta tiene un marcapasos»
Hacer un buen musical en el que se encajen 22 canciones de los Hombres G no debe ser tarea nada fácil y eso lo sabe Borja Manso, director y guionista de esta creación hecha en especial para poner la guinda a la carrera musical de los Hombres G. Muchos musicales españoles han sido creados con rapidez y sin una dramaturgia adecuada para rellenar la parrilla y beneficiarse de esta moda que volvió en forma de oleada a la Gran Vía Madrileña. Muchos resultados han sido nefastos… pero en esta ocasión nos encontramos con un trabajo consensuado con los autores de las canciones, meditado largamente y muy cuidado en escenografía, dramaturgia, dirección, coreografía y canto. Los actores encajan muy bien en su papel y el musical está pensado para «exportarse» a México, donde el grupo también ha tenido su tirón. La producción ha sido generosa y se nota que está todo bien cuidado y pensado, incluso el merchandising.
Destacan entre el elenco Nando González y Víctor González (que pudimos verlo de cover de Ringo), Cecilia López y la excéntrica presencia de «la abuela» interpretada por Enriqueta Carballeira.
MARTA TIENE UN MARCAPASOS, producido por Coral Europa, cuenta con libreto y dirección de Borja Manso a partir de la idea original de Andreu Castro, arreglos musicales de Fernando Montesinos, dirección musical de Isaac Ordoñez, coreografía de Myriam Benedited, escenografía de Ana Garay y supervisión creativa de los mismos Hombres G.
El productor del musical, Juan Baena, indicó que “esta aventura comenzó en 2011 cuando llegué a un acuerdo con Hombres G para lanzar el montaje en un momento que a la banda le pareció oportuno”. Un espectáculo en cuya creación el grupo ha participado activamente y que, en palabras de Baena, “está destinado a todos los públicos con el fin de transmitir buena onda, sin fijarnos en lo que hacen los demás”. Afirmó, seguro, que “estamos ofreciendo un producto que encantará a los seguidores de la banda en el que los ingredientes más importantes son el cariño, la ilusión, el trabajo y la simpatía”.
En conclusión, aunque haya personas que no conozcan todo el repertorio de Hombres G y sean más de Mecano o de Disney o de los clásicos Rice o Weber, este musical alcanza un nivel muy aceptable para estar en la Gran Vía y donde quieran llevarlo.
Madrid enverbenado en Labruc
A veces, con la velocidad de los cambios tecnológicos que tenemos día a día, vamos dejando la identidad de nuestros lugares de referencia de lado y nos subimos a modas que terminan evaporándose al momento. No todo lo ocurrido en el pasado fue mejor pero hay cosas que recuperar siempre y darles el toque actual, es una forma de conectarnos con la memoria colectiva social que nos hará bien. El colectivo Artes Verbénicas ha conseguido una beca del espacio Labruc y ha trabajo en este espacio para indagar sobre la contemporaneidad y la tradición musical de Madrid y han conseguido el resultado de Madrid Enverbenado, un recorrido por la obra de un artista de vanguardia peculiar y una mirada por su día a día en el encuentro con una persona que le hará ver los muros que ponemos a nuestros orígenes. Un pequeño musical disparatado y sugerente.
Adolfo Simón
CURRO VARGAS – AMOR Y MUERTE EN EL TEATRO DE LA ZARZUELA
La gran y extensa obra de Ruperto Chapí, tiene en “CURRO VARGAS”, libreto de Joaquín Dicenta y Manuel Paso Cano, estrenada en 1898, una aproximación a la ópera, si bien la zarzuela suele ser un melodrama, con enredos, que termina bien, en este caso termina mal, este argumento sirvió para una película. El amor verdadero sólo se redime con la muerte, el juramento de fidelidad incumplido por Soledad, se salva al reconocer el amor verdadero por Curro y la muerte se hace inevitable, tras una travesía de odio, rencor y venganza que termina por el perdón, que salva el alma de los dos. Rodeados por un pueblo en fiestas, que conocen la historia y que alimentan el chisme y el morbo como espectadores tanto del juramento, como de la palabra dada por Curro, de matar a Soledad y aquél que con ella se case. Graham Vick dirige esta zarzuela y la lleva a unos días más cercanos a los nuestros. La propuesta escenográfica y de vestuario de Paul Brown, colorista y colorida le da un aire novedoso, aunque quizás convendría recodar que España no es sólo folklore y Almodóvar, pero da un resultado bueno y agradable de ver. La dirección musical de Martín Baeza-Rubio, impecable y unos coros alegres y armónicos que hacen que las horas, casi cuatro de espectáculo, pasen felices, la Escolanía Cantorium nos emociona con unas voces claras e inocentes que piden piedad para todos. Muchos personajes y muchos cantantes y figuración en escena, más de ochenta a los que mueve estupendamente Ron Howell. La partitura revolotea por el patio de butacas con aires de antología pues traen a la memoria otras zarzuelas, ya queda poco, no se la pierdan, será una tarde/noche que merecerá la pena.
Ángel Savín
La pequeña cerillera en el Teatro Real
Sigue el Teatro Real proponiendo un programa pedagógico muy cuidado, en esta ocasión ha presentado una teatralización exquisita de La pequeña cerillera, acompañada de música en directo. Los viajes siempre son ocasiones para descubrir nuevos mundos, propios o ajenos. No hay mejor escuela que un buen viaje y por eso los narradores utilizan los trayectos como espacios de descubrimiento. Andersen escribió viajes reales e imaginarios y con ellos llenó nuestra infancia de múltiples aventuras. Con la narración de la historia de la pequeña cerillera al compás de la deliciosa música de César Franck, los niños madrileños han podido descubrir nuevas emociones este fin de semana.
Adolfo Simón
Aladín, un musical genial en el Teatro Nuevo Apolo
No suele ser habitual que los espectáculos para niños-as se cuiden al máximo como se hace con los dirigidos al público adulto. Hay algo de…»Los niños se tragan todo» que llena, muchas veces, de pobres propuestas los escenarios de la ciudad. Aladín no es el caso, tiene el ritmo y divertimento propio para tener atento al público familiar durante la hora y media larga que dura. Y además, todo transcurre en un espacio sugerente que se transforma de manera sencilla para cada escena, iluminado y vestido competentemente. Y por encima de todo, tiene un elenco de diez intérpretes que parecen cincuenta porque se desdoblan, salvo los protagonistas, en un sinfín de personajes y en ocasiones, en parte del espacio escénico, creando dunas o salas de tesoros. Un espectáculo lleno de canciones marchosas, cantadas y bailadas con ímpetu de buen musical. No me extraña que el teatro estuviese casi lleno, el boca a boca es la mejor publicidad.
Adolfo Simón
En un lugar del Quijote de Ron Lalá
Ron Lalá se superan a sí mismos espectáculo tras espectáculo, ya no se puede decir que hacen un teatro de divertimento, con este En un lugar del Quijote han dado un salto cuantitativo que ya se veía venir en sus anteriores trabajos. En esta propuesta que espero regrese pronto a los escenarios madrileños y llegue hasta el último de nuestros escenarios, hay un trabajo profundo sobre la obra de Cervantes, realizado con respecto y humor, como ha de hacerse cualquier revisión de los clásicos. Atrás quedan esos conciertos deliciosos salpicados de secuencias traviesas sobre la realidad. Aquí hay una puesta en escena en toda regla, con un espacio escénico sencillo pero de gran poesía y resolución, iluminado con gran efectismo y belleza. Y hay un recorrido exhaustivo por la novela más importante de nuestra literatura a la que se sazona de anécdotas actuales que nos permiten ubircarnos mejor en la narración. La música ayuda a que las situaciones y caracterizaciones sean reconocibles y nos deleiten. Y de nuevo, este grupo de artistas se revelan como buenos intérpretes que se desdoblan en múltiples personajes con gran credibilidad, aunque en esta ocasión hay que señalar el espléndido trabajo que realiza Daniel Rovalher como Sancho y sobre todo, el inquietante y comprometido trabajo que hace Iñigo Echevarría como Don Quijote. Larga vida al teatro!.
Adolfo Simón
Grease, el musical en el Nuevo Teatro Apolo
En Navidad se puede patinar sobre hielo, se puede ir a ver belenes y se come turrón, pero esta Navidad hay que ir a ver Grease, el musical porque sales de la función con un subidón optimista necesario en estos tiempos, porque son casi tres horas de escenas y números musicales con un ritmo estupendo, porque está muy cuidado el espacio escénico, la iluminación, el vestuario y sobre todo porque los actores-cantantes y bailarines trabajan con un pulcritud y entrega excelente, fruto, seguramente, del trabajo riguroso que habrá realizado Coco Comín con el equipo artístico y por último, porque hay seis músicos excepcionales que tocan como si fuesen sesenta bajo la dirección de Manu Guix. Coman mazapanes y vayan a la Plaza Mayor a comprar espumillones y figuritas, pero hagan un hueco en la agenda familiar y vayan a ver Grease, me lo agradecerán.
Adolfo Simón
«No son maneras de tratar a una dama» en el Teatro Alfil
¿Se puede hacer un buen musical con pocos actores, pocos medios y tres músicos? Pues parece ser que sí. «No son maneras…» es un psicothriller musical que nos proporciona un buen rato de risas y sorpresas. Sorpresa escénica con decorados hechos con máquinas de transparencias, sí, de esas que nos ponían en el instituto para explicarnos tremendos esquemas incomprensibles… gracias a Anna Tusell que aquí se les saca buen partido recreando escenas de salones imposibles que acentúan este texto policíaco y divertido.
Los actores interpretan personajes típicos de películas del cine negro y llegando a perfilar personajes de cómic en un Manhattan lleno de persecuciones, asesinatos, encuentros inesperados y casualidades…Jorge Gonzalo (Morris), David Ordinas (Kit),Laura Castrillón (Sarah) e Inma Cuevas (Flora, Alexandra, Sullivan, Carmela, Sadie) dan vida a todos estos estereotipos con una gran versatilidad y dinamismo.
Una propuesta interesante para la tarde de los domingos en el Alfil.
Luis Mª García
La llamada en el Teatro Lara
Los campamentos son lugares peligrosos, casi nunca sirven para educarse, más bien son ocasiones para tener la oportunidad de vivir otras experiencias en el despertar a la vida. En La Llamada, un peculiar musical que ya se presentó la temporada anterior y que vuelve con bastante respuesta del público, el teatro estaba lleno hasta la bandera en la función a la que asistí. Y para deleitar a los espectadores que gustan de funciones golfas y con música en directo, han transformado el patio de butacas del teatro para convertirlo en un espacio real que conecta con el más allá. Siempre apetece ver que se trastocan los entes de poder, sea el núcleo familiar o la santa madre iglesia que aquí, es parodiada con acierto gracias a las dos monjas enloquecidas que dirigen el campamento y entre las que destaca el trabajo de la veterana Gracia Olayo. El resto de elementos, ambientación, música y voces ayudan a contar esta locuaz historia de apariciones en la adolescencia.
Adolfo Simón
Campanadas de boda de La Cubana
El teatro es un espacio para pensar y evadirse…El humor es una buena fórmula para pensar inteligentemente. La Cubana, de la mano de Jordi Milán, lleva haciendo todo esto desde hace más de tres décadas y por eso tiene un público fiel que van dándose el relevo generación tras generación. En Campanadas de boda está La Cubana más genuina, esa que nos muestra la sociedad en la que vivimos, en la que nos hemos instalado cómodamente y de la que no sabemos cómo escapar aunque no sea el mejor de los mundos posibles y lo hace sin subrayados, sin densidad, con ritmo ágil y situaciones delirantes. Y cuando parece que todo ya ha ocurrido, surge la magia cubanera y se caen las paredes del teatro, de la ficción y el público se convierte en el protagonista real de una historia que ya estaba viviendo como propia. Creo que no he visto nunca un alegato a favor de la tolerancia y el respeto entre culturas y personas como la que hay en este espectáculo cuando la canción de Serrat…Paraules d´amor suena al son de Bolywood. No lo duden, vayan a ver Campanadas de boda seguro que se reconciliarán con esta sociedad absurda y sobreactuada en la que vivimos.
Adolfo Simón
























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