Héroes de Antonio Hernández Centeno en La Pensión de las Pulgas
Los héroes están muertos, todos…Se perdieron en un viaje sin retorno mientras Penélope sigue tejiendo en algún puerto o se estrellaron sobre las torres gemelas de Nueva York al quedarse su depósito sin criptonita. Ya no hay héroes ni en los sueños, ni podemos inventarlos porque los dioses han desaparecido entre mensajes en el contestador y el olor a pólvora suspendido en el aire. Héroes de Antonio Hernández Centeno habla de esos seres de hoy que en realidad son anti-héroes porque luchan contra ellos mismos, ya no hay grandes monstruos a los que destruir en alguna isla exótica o galaxia perdida. La escritura de la pieza es compleja, es una espiral constante donde se encuentran y desencuentran los personajes, a veces es más sencillo seguirles por la ciudad o por su corazón, otras veces es más difícil encontrarse con ellos frente a frente. La puesta en escena del propio autor es muy austera, sitúa a los personajes en línea como en el tres en raya, donde estos seres trazan sus sueños y pesadillas, pero también aquí, encerrados en ese laberinto sin espejos cuesta entrar a fondo en las emociones que hay escritas entre líneas. Raúl Tejón es el que está más conectado emocionalmente con lo que dice y hace, él es el Ulises que nos lleva en la oscuridad, intentando encontrar una salida del túnel.
Adolfo Simón
Solitaritate de Gianina Càrbunariu en el Teatro de la Abadía
«Un afilado retrato de la Europa de nuestros días»
Funcionarios debatiendo sobre la altura apropiada de la valla que separa a la población general de la comunidad gitana en la ciudad de Baia Mare. Una pareja discutiendo los pros y los contras de contratar una niñera filipina. Un público que es dividido en dos espacios por los propios actores. Términos como posicionamiento, migración, demarcación, propiedad y separación entre la esfera pública y la privada, se repiten una y otra vez en cada escena de Solitaritate.
Gianina Cărbunariu, una de las creadoras emergentes de nuestro tiempo, nos muestra en este proyecto teatral creado para Cities on Stage/Ciudades una inteligente metáfora a través del teatro, usando el propio espacio escénico como territorio de debate y exposición para reflexionar sobre la sociedad que no está tocando vivir en este principio de milenio. Nadie podría pensar que en tan poco tiempo se olvidarían los desastres y horrores del siglo pasado, está claro que el ser humano si tropieza varias veces sobre la misma piedra. En Solitaritate vemos los apuntes emergentes sobre lo que puede ser, de nuevo, un mundo deshumanizado, abocado a un salvaje individualismo y acatando las consecuencias que todo esto puede deparar.
Adolfo Simón
Puntadas sin hilo de Margarita Sánchez en el Umbral de Primavera
Si tuviéramos que explicarle a un niño qué es la física cuántica, seguramente le mostraríamos un libro abierto y le diríamos que una página es el futuro, la anterior el pasado y el eje el presente y que si cerramos el libro, todo se junta…Esa sería la forma más sencilla de explicarlo. Puntadas sin hilo es un juguete cuántico misterioso, por lo que no sabemos que hay tras esa puerta que nunca se podrá abrir y por el juego que se establece de planos superpuestos de diferentes realidades. Todo se plantea sencillo desde la dramaturgia para hacernos ver que diferentes situaciones pueden estar conectados y ocurrir a la vez pero desde la propuesta de dirección se complejiza la idea al recurrir a solo dos actores para resolver cada una de las situaciones y sin apenas cambios de caracterización. ¿Es la manera en que quieren mostrarnos la física cuántica de la escena?…
Adolfo Simón
“MALENTENDIDO Rousseau” de David Alarcón en Lagrada
Un puede creer que el pensamiento social del XVIII apenas tiene relación con la actualidad y aun menos con el teatro de nuestros días. La propuesta de esta compañía valenciana se encarga de desmentirlo. Efectos sonoros en directo, música y ruidos sacados de la realidad se entretejen con la voz de los actores y un espacio fraccionado para adentrarnos en momentos íntimos y sociales de la vida de Rousseau. Una selección de fragmentos originales del pensador y músico francés, junto con algunas alusiones a la realidad social actual, forman la base textual de esta pieza. Pero es a través de un excelente trabajo actoral en torno a la musicalidad de la palabra y su interrelación con el espacio sonoro donde esos fragmentos de textos adquieren sentido. La sonoridad de la palabra a veces se impone al entorno sonoro; otras su expresividad es casi apagada por el mismo y somos sólo testigos del gesto y la acción del actor. Pero la palabra – y el espacio – también puede ser proyectada, escrita, vista. Es entonces cuando la escena adquiere una especie de silencio quebrado por algunas soflamas grabadas, sobre un papel o una pista sonora, y que apelan directamente al espectador. A esa voz que suena y se expresa en el interior y calla ante, o es callada por, nuestro actual entorno.
Juan Antonio Marigil
Miguel de Molina al desnudo de Ángel Ruiz en el Teatro Infanta Isabel
En la dictadura franquista había pocos oasis en los que respirar un poco de libertad, como siempre, el teatro era el espacio donde poder huir del horror de aquel tiempo. La escena en todas sus expresiones, salas convencionales o al aire libre se convertían en lugares de encuentro y comunicación. Recuerdo que en las fiestas de mi pueblo, en verano, se montaban verbenas en descampados donde actuaban los cantantes populares de esa época. A esos eventos acudían hasta los que no iban nunca a ningún festejo, como mis padres, por ejemplo. Un año, se anunció como gran evento la actuación de Rafael Conde «El Titi», un cantante de copla peculiar y pintoresco. Días antes del evento, de la mano de mi madre, pasamos por una calle donde estaban el cartel de dicha actuación y mi madre me dijo…»Mira, el sábado iremos a ver a El Titi»…quería decir que irían ella y mi padre porque no era apto para menores. Aquella imagen de El Titi se quedó grabada en mi cabeza…Un personaje con pose provocadora y vestuario extravagante. Años después, cuando pensé en esos festivales de cante entendí porque iban a este tipo de actuaciones, seguramente, les haría olvidar la grisura del día a día y poner fantasía y humor a sus vidas. Anoche, viendo a Miguel de Molina al desnudo pensé en ese tiempo y en lo difícil que debió ser sobrevivir a tanta miseria. Miré alrededor mío, en el patio de butacas y vi de nuevo a mucha gente que acudía a recordar unas canciones, un tiempo y unas experiencias que por suerte ya son pasado…La emoción se instaló entre las butacas y durante hora y media disfrutamos del enorme talento de Ángel Ruiz que por momentos parece la reencarnación absoluta de aquel mito de la canción.
Adolfo Simón
Un balcón con vistas en el Pequeño Teatro Gran Vía
En el teatro hay un tipo de espectáculos en los que la improvisación es el eje del juego escénico. Lo más importante es que la locura provoque el juego y que la creatividad de los actores hagan volar las historias que surgen en ese momento. En la vida es complicado improvisar porque te arriesgas a que nada de lo que ocurra en tu día a día sea lo que deseas. En Un balcón con vistas los personajes se empeñan en improvisar en su vida para superar sus frustraciones y miedos, de ahí surge el disparate y muchas secuencias que rallan el teatro del absurdo.
Adolfo Simón
«La cena de los idiotas» en el Teatro La Latina
La Latina lleno como en los mejores tiempos con una obra que ya va por la quinta temporada… esto me ha recordado a su anterior propietaria, Lina Morgan. Ahí estaba de nuevo el humor bien hecho, para todos los públicos, para ir acompañado al teatro y luego echarse unas risas recordando las escenas mientras te tomas una caña, llenando el teatro y con actores que sabían dar la talla…no descarto verla grabada en alguna televisión en futuras navidades, no descarto una edición en VHS de esas que se compraba mi abuela para ver a la Morgan repetidamente hacer esparajismos, aspavientos y tangos con la pierna torcida… eso sí, ahora en el moderno blurrey, que diría ella.
Josema Yuste ha conseguido adaptar al castellano una obra francesa que ya venía con avales pero para la que era necesario retocar todos los gags y «bocadillos» a nuestro sentir humorístico… y quién mejor que él, que de esto sabe y tiene una larga experiencia haciéndonos reír. Además le podemos ver sobre las tablas con sus gestos y manera de trabajar tan conocida que nos garantiza ya de por sí unas buenas risas, que falta nos hacen. Pero no sólo Josema nos hace soltar carcajadas…Félix Álvarez Felisuco y David Fernández hacen que la obra se convierta en hora y media delirante.
Y sí, tienen razón en que el mundo iría mucho mejor con buena gente, que hacen falta listillos y pícaros pero que los inocentes siempre permanecerán, porque aunque nos tomen por tontos… ya saben, con la que está cayendo a veces la mejor solución es la más simple, la menos pensada…y la más graciosa.
Y ahora, con su permiso, me voy a cenar.
Luis Mª García Grande.
«Olivia y Eugenio» en el Teatro Bellas Artes
Volver a ver a Concha Velasco sobre las tablas es todo un placer. No ha perdido ni un ápice de su vitalidad aunque haya pasado últimamente por los avatares que la vida nos pone por delante. Y de eso mismo trata esta obra. Parece hecha a propósito para la Velasco. Una mujer madura, con un hijo con síndrome de Down que se enfrenta a una de las mayores complicaciones de la vida… una enfermedad difícil que le pone un complicado reto a superar y que se enfrenta a una toma de decisiones vitales. Los grandes actores son así, arriesgados, y se toman las dos tazas de ese caldo que no quieren, y se meten en un personaje que les puede remover las tripas porque ya saben lo que es eso en la vida real, y se ponen de nuevo el mundo por montera tan ricamente y lo mismo les da afrontar un papel de heroína a lo Hécuba que una galerista como Olivia. Y aquí no solo es Concha quien tiene el reto de representar un papel que ya ha vivido en la vida real… también dos actores con síndrome de Down como Rodrigo Raimondi y Hugo Aritmendiz han tenido que superar muchas barreras y prejuicios por tener un cromosoma más…y han conseguido saltarlas todas y llegar a su meta.
Herbert Morote escribió una obra con un personaje con síndrome de Down y el quería que ese personaje lo interpretase alguien así. Un papel largo, que pone en escena por primera vez a estas personas durante toda la obra, nada de secundarios, protagonistas y con texto. El reto también era complicado pero José Carlos Plaza ha conseguido superarlo con creces. Todo muy cuidado y muy mimado, recosido con la aguja de Caprile y retocado con la escenografía de Franciscoo Leal supone una obra redonda en la que afloran sentimientos por los muchos temas que tocan y por la calidad del discurso escrito y oral.
Una obra que es una apuesta y una reflexión sobre muchos temas actuales y… una pequeña lección para aprender ternura, humor, nobleza y compromiso de incluso aquellos de los que creemos que no podemos aprender nada.
Luis Mª García Grande
Perdona si te mato, amor de Carlota Pérez-Reverte en las Naves del Español
Una de las buenas cosas que tiene Madrid es la amplia oferta teatral que pone al servicio del respetable, tanta que es imposible ver todo lo interesante que se programa en sus salas. Hay veces que, ante las funciones que solo se dan en un fin de semana o en una sola representación, hay que ir postergando aquellas que se programan durante más tiempo y ocurre, como en este caso, que veo esta función el último día. Más que nunca me da rabia no haber tenido ocasión de verla antes para haberla difundido desde esta revista y para animar al público a no perdérsela, solo puedo escribir para que quede constancia de que este trabajo existió; ojalá tenga gira porque allá donde vaya hará las delicias del respetable. Hay varios aspectos interesantes en esta propuesta, por un lado está el texto que bebe directamente de las fuentes de Jardiel, Tono y Mihura…Ay! si este país no fuese tan cateto con sus autores, habría teatros que deberían programar constantemente las obras de estos geniales autores; si fuesen ingleses, estarían entre los diez más representados en el mundo, pero estamos en Spain. La historia es un juguete absurdo lleno de trampas de acción que hay que resolver de manera delirante para que haga las delicias del espectador. En la trama se juega con un tiempo pasado en el que hay elementos de actualidad como el delicioso ejemplo de escribir en una máquina olivetti un correo electrónico y como no tiene @ pues se escribe con todas las letras. Bueno, esto solo es un detalle para hablar de por dónde iban los tiros en esta comedia negra delirante de crímenes fallidos. El espacio escénico tenía elementos de situación casposa mezclados con proyecciones coloristas tipo anuncios de los años 50. Lo que hace que todo este material vuele y provoque placer en los que lo vimos son un grupo de actores que se toma muy enserio la locura y el disparate, dándole el tono apropiado en cada momento y acción de los personajes. Si hay justicia en este país, habría que darle unos cuantos premios a Silvia de Pe porque nos traslada a una época de melodrama delirante con su trabajo y consigue que no le quitemos la vista cada vez que ella aparece en escena. Y bueno, que todo esto es fruto de una dirección fresca y ajustada de Alberto Castrillo-Ferrer. No puedo decirles que vayan a verla pero sí, que estén atentos y si se repone o tiene gira, no se la pierdannnnnnnn!.
Adolfo Simón
¡Chimpón! Planfleto post mórtem de Juan Margallo y Petra Martínez en el CDN
Hay familias teatrales y familias teatreras. Las primeras son aquellas que provienen de largas y excelentes sagas y luego hay otras, de sangre o no, que se forman en los viajes que hay que realizar en furgonetas por los caminos de este u otro país. Petra y Juan son dos referencias del teatro independiente y de una profesión labrada a fuerza de rigor y compromiso. De su larga trayectoria podríamos destacar muchos títulos pero no es el caso ni el momento, toca hablar de esta pieza que suena a obra tras la cual caerá el telón, cuando todavía les queda mucho recorrido escénico. ¡Chimpón! es una suerte de memorias de cómicos de la legua con toques de humor absurdo… Hay una primera escena excelente en la que hablan dos sillas de ruedas vacías que da paso al encuentro de dos personajes que se intuyen pero que no reconocen del todo…A partir de aquí, una serie de anécdotas divertidas y emocionantes nos conducen por su memoria desdibujada para terminar en un epílogo post-obra del que no voy a hablarles para que vayan y lo disfruten. Olga Margallo les dirige con ternura y precisión.
Adolfo Simón
Luces de Bohemia de Valle Inclán en el Círculo de Bellas Artes de Madrid
El Círculo de Bellas Artes de Madrid es uno de los espacios culturales más emblemáticos de la ciudad. Por él han pasado los artistas y creadores más importantes del Siglo XX. En su programación teatral dan mucha cabida a compañías de teatro de otras autonomías que de otro modo no podríamos ver en Madrid. En esta ocasión, aprovechando el XX Aniversario de la Compañía Aragonesa: Teatro del Temple, han vuelto a programar Luces de Bohemia de Valle Inclán. Un montaje que llevan representando desde hace ocho años con buena acogida por parte del público. En esta propuesta deambulan por la escena, personajes turbulentos y situaciones grotescas a lo largo de una noche iniciática en la que, el poeta ciego Max Estrella, junto con su amigo Latino y el resto de personajes nocturnos, pululan por el Madrid más sórdido. A lo largo de la noche, estos dos visionarios van encontrándose con todo el lumpen de la ciudad: delincuentes, prostitutas, proletarios mal pagados, policías, periodistas, ministros…En definitiva, un microcosmos completo de la sociedad de la época de entonces que no se distancia tanto de la de ahora. La austeridad en el vestuario y el espacio escénico nos sitúan en un espacio atemporal, propiciando de este modo que el espectador de hoy conecte con la historia que, un siglo después, sigue hablándonos de los mismos pecados del ser humano. Un grupo pequeño de actores eficientes se desdobla en todos los personajes precisos para contar esta fábula esperpéntica.
Adolfo Simón
Conversaciones con Alá en el Off del Teatro Lara de Madrid
Jbara tan solo tiene 16 años, es muy joven y vive en las montañas del Magreb con sus padres, sus cinco hermanos y su rebaño en un entorno de gran miseria. La pequeña pastora es, además, reducida a la condición de criada por un padre ignorante…Este es el punto de partida de una historia que podrías haberse quedado en un hermoso y crudo cuento y sin embargo, gracias a la magia de una actriz en estado de gracia: María Hervás…Se convierte en teatro puro, en retazos de vida desperdigados por la escena. Vivimos unos tiempos en los que es complicado hablar de según qué personajes o figuras, pero aquí lo importante es qué se cuenta y no donde está ubicada la trama aunque sea importante para los acontecimientos que ocurren. A veces oigo hablar de física cuántica y pienso…¿Por qué no pensamos más en los mundos paralelos que de verdad están ocurriendo al tiempo en este planeta que habitamos?. Si quieren vivir una experiencia profunda más que ver una obra, no se pierdan este trabajo honesto y emocionante.
Adolfo Simón
La puta enamorada de Chema Cardeña en el Teatro Fernán Gómez
Hay varios aspectos interesantes en este montaje, por un lado, un texto sobre hechos históricos que al ser escrito por un autor actual, genera conexiones de aquella realidad con la nuestra…Es curioso observar cómo pasan los siglos y todo se sigue pareciendo mucho…La misma manipulación y tiranía por parte del poder y las parecidas estrategias de supervivencia por parte del resto de la sociedad ante esos abusos. Y la gente del arte forma parte de esta ciudadanía…Da lo mismo ser un gran artista o un pobre criado, todos sienten parecido y sufren las mismas miserias. Pero al final, lo que queda para la historia, lo que trasciende, es la belleza y el deseo profundo por ser coherente con las convicciones éticas de cada época; algo que habría que recuperar en esta sociedad tan poco humanista que vivimos hoy. El espacio escénico es sencillo, resuelve lo que la obra propone…El otro factor necesario para que esta obra trascienda al patio de butacas es el trabajo de los actores, aquí está bien elegido el reparto y el director saca el máximo provecho de todos los elementos que tiene en juego.
Adolfo Simón
Un obús en el corazón de Wadji Mouawad en el Teatro Alfil
Un obús en el corazón es un monólogo donde Wahab narra su historia, en una noche de invierno, cuando recibe una llamada de teléfono pidiéndole que salga de casa, pero el viaje no será solo por la ciudad espectral si no también un recorrido catártico. Por primera vez Hovik Keuchkerian se sube a un escenario para interpretar un papel dramático y sale muy airoso de la experiencia. Desde el primer momento sabemos que vamos a asistir a un recorrido iniciático por su memoria existencial. El actor está preciso en gestos y emoción, se nota que ha sido dirigido con delicadeza por Santiago Sánchez, huyendo del efectismo en esa narración con la que limpia su mundo personal y que le cambiará para siempre. Un espectáculo sencillo y emocionante, de esos que se agradece en la cartelera, en medio de propuestas ruidosas que solo buscan complacer al público.
Adolfo Simón
Luciérnagas de Carolina Román en el TDA
Tras unos segundos deambulando por las sombras, Julio aparece en mitad de una luz para invitar al público a entrar en la que, para él y su hermano menor, fue mucho más que una casa. Ya no parece vivir nadie en ella, pero todos los rincones contienen para él cierta historia: cierta memoria. Todo, desde la cocina a los catres, desde el teléfono que corona una torre de libros a la vieja rueda que hace de columpio, parece hablarle en un idioma que nosotros, el público, aun no comprendemos. La historia y los personajes que la pueblan, de los que seremos testigos durante los siguientes noventa minutos, nos ayudaran a entenderlo. Es un idioma que habla de afectos y deseos, de necesidades y compromisos, de grandes sonrisas y algún que otro desaliento. Un lenguaje que como las luciérnagas es “mitad luz y mitad escarabajo incombustible”. De la mano de la especial inocencia de Alex, la locuacidad huidiza de Lucia y la precoz madurez de Julio, aprendemos las primeras lecciones. Ellos son los que han construido ese lenguaje, se lo han cedido a los rincones de la escena y nosotros sólo entrevemos a medias. Su historia compartida nos va desvelando otras lecciones. Ésta trascurre a través de situaciones a las que hay que hacer frente. Sacan adelante las sorpresas diarias y giros que trae consigo toda vida aunque ello implique sobrevolar personales tragedias o aparcar pequeños dramas. Situaciones aparentemente cotidianas que irremediablemente les terminarán cambiando. Nosotros, el público, somos testigos de cómo se va conformando un mundo donde a veces la inocencia resulta algo cruda o la serenidad se desborda y roza la brutalidad; una historia donde las palabras desbocadas acaban apaciguadas dejando entrever algún secreto: algún silenciado y cotidiano abismo. Gracias a ello, la obra consigue que al final entendamos lo que le decían esos rincones a Julio. Comprendamos que le hablaban de la complejidad de los afectos.
Juan Antonio Marigil
Yllana con The Gag Father en los Teatros del Canal
Se está convirtiendo en una tradición que la Compañía Yllana presente su nueva producción durante las Navidades en los Teatros del Canal. Es importante que una compañía de Madrid que lleva tantos años peleando por tener un espacio propio en la cartelera, tenga la posibilidad de producir y mostrar cada nuevo espectáculo en las mejores condiciones posibles y estas son las que propician los Teatros del Canal. Ya son varias décadas de trabajo sobre el estilo personal que está desarrollando Yllana, con él han obtenido grandes éxitos de público, consiguiendo unos seguidores que esperan con inquietud cada nuestra propuesta. En esta ocasión, han entrado en el mundo de la delincuencia y el orden. Esto que, a priori, podría parecer un asunto serio y lo es, en su obra se convierte en una sucesión constante de locuras y delirios, un viaje a la provocación sana y jocosa… Una experiencia placentera para todo el que ocupa un lugar en el patio de butacas. Además, este trabajo tiene una solidez importante dramatúrgicamente y una puesta en escena precisa o ágil. Seguro que le queda mucha vida a esta nueva locura de Yllana, si ven una pistola apuntando por ahí, no lo duden, acudan y muéranse de risa.
Adolfo Simón
A vueltas con la vida con Beatríz Carvajal en el Teatro Fernán Gómez
Beatriz Carvajal tiene una extensa y exitosa carrera a sus espaldas, atrás quedan sus principios donde el humor y la caricatura eran el tema de sus propuestas, ha demostrado de sobra que es una actriz de múltiples registros. En este nuevo trabajo se enfrenta a la soledad del escenario aunque lo comparte con el público asistente, creando un diálogo imaginario que el personaje también realiza en su vida, con personajes imaginarios, para sobrevivir. Todos tenemos un libro que nos quitó la venda de los ojos y una banda sonora que nos ha acompañado durante mucho tiempo. Beatriz Carvajal da humanidad y comicidad a una situación confesional que le permite mirar el pasado sin ira para ver con nuevos ojos el futuro. El texto está escrito a dos manos entre Antonio Albert y Juan Luis Iborra que también dirige la puesta en escena.
Adolfo Simón
La casa de Bernarda Alba en OFF LATINA
Representar una obra de Lorca siempre es tarea ardua, y más si se trata de todo un clásico como es La casa de Bernarda, una de las obras más representativas de nuestro teatro y nuestra cultura, de la que se han hecho cientos de versiones. Por eso hay que valorar el riesgo de la propuesta que nos encontramos en el Off de la Latina, de la cuál, por cierto, me gustaría poder acceder a más información acerca de la compañía, dirección e intérpretes…
Creo que a veces en el Arte se abusa demasiado de la cuerda de seguridad y se agradece cuando el planteamiento es muy kamikaze, especialmente en el caso de clásicos como éste. El problema del riesgo es que al mínimo resbalón el montaje se derrumba como un castillo de naipes. Huir del dramatismo sin perder la esencia lorquiana y buscar un lenguaje clownesco y de máscara es, de entrada, un concepto más que interesante, pero el desarrollo en escena se ensucia al mezclar los códigos, desdibujados dentro del propio elenco. A mi parecer, la causa es la búsqueda de la emoción real, lo que enturbia el lenguaje corporal. Respetar el texto original es un acierto, un contraste potente que podría haber sido brillante si se hubiesen dejado llevar más hacia ese esperpento que podíamos vislumbrar, con un lenguaje bufonesco, a cuya energía sólo llegan algunas de las actrices individualmente, pero que funcionan bien en coro.
En el teatro no está todo inventado, y aunque no sea el resultado esperado, es atractivo ver la historia de siempre contada de forma distinta.
Jorge Azcona
En un lugar del Quijote de Ron la lá en la Compañía Nacional de Teatro Clásico
Se cierra 2014 como un año memorable para una compañía más que habitual en nuestros escenarios como es Ron Lalá, que en tiempos de tempestades para las pequeñas producciones han logrado un éxito casi sin precedentes con En un lugar del Quijote, su montaje más complejo, profundo y de mayor envergadura, con en el han girado por toda España y han llegado hasta Londres, ganando numerosos premios y llenando teatros. Esperemos que este año que viene sea igual o mejor y que se atrevan con esa gira latinoamericana con la que han sido tentados…
Si tienen ocasión de ver este fabuloso montaje no lo duden, entren en el mundo de la literatura, la locura, las aventuras, la justicia, la caballería y los sueños de una forma distinta, clásica y actual, a través de la música y el humor, de un elenco maravilloso que entra en contacto directo con el público, de la luz, el juego y la poesía.
¡Corran al Teatro con urgencia,
los cómicos al pueblo han llegado,
con todo un Cervantes han logrado
enamorar con su presencia!
Mis problemas con la comida de Angélica Liddell en Galileo Teatro
El teatro de Angélica Liddell está lleno de imagenes y rabia. Alude a un tiempo y circunstancias concretos pero a la vez, se sumerge en las miserias y fantasmas eternos de la humanidad. Es complicado abordar un texto de esta autora intentando darle una lectura personal, es una lucha titánica siempre. Esperanza Pedreño apuesta por crear una visión paralela a la de la autora, buscando componer un subrayado escénico sobre lo que el texto le afecta y le provoca. Los lenguajes contemporáneos nos tienen acostumbrados a varios planos de discurso al tiempo en el escenario. Aquí, la palabra de la Liddell se ensambla con la plasticidad que el cuerpo y juego teatral propone la actriz.
Adolfo Simón
“Granos de uva en el paladar” en la Sala Mirador
Un suelo rojo, unas bombillas pendiendo de cables y un cuerpo tendido al fondo, es todo cuanto recibe al espectador antes de que comience la obra. En seguida, una canción popular anuncia la entrada del resto de actrices. Una canción que llega de otro lugar y parece querer convocar otro tiempo. Cuando éstas – las actrices – entran en escena así ocurre: una parte de nuestro pasado, de nuestra historia, cobra vida en el escenario. Una prenda gris, que aparentemente nada dice, les sirve a ellas para transfigurarse en aquel valiente y torero propietario, en una joven o un muchacho, monja o soldado de un pelotón de fusilamiento. Con esta mínima e infinita prenda, junto con sus cuerpos, sus voces y sus acciones construyen estas jóvenes actrices tres historias quebradas, tres mundos marcados por una guerra fratricida y su correspondiente dictadura. Nada más entra en la escena para acompañar al cuerpo tendido sobre el suelo rojo que dio la bienvenida al espectador. La acción del resto nos atrapa y parece desarrollarse indiferente a su presencia. Pasado el tiempo, su total inmovilidad y posición poco privilegiada, le confiere cierto carácter de elemento escénico. Pero un cuerpo tendido, esté donde esté, no se puede ignorar: capta la atención y plantea cuestiones al espectador. La puesta en escena resuelve algunas: todas aquellas que tienen que ver con la fabula, con la historia. Es generosa dejando otras abiertas: aquellas que apelan a la memoria y al recuerdo de toda víctima. La puesta en escena, gracias al trabajo de sus actrices, logra transformar ese espacio, ese no-lugar que es cualquier pasado, en otros donde olvidados y silenciados cobran vida. En un lugar donde el tiempo se dobla y los cuerpos abandonados por la historia despiertan.
Más que interesante propuesta de unas jóvenes actrices españolas nacido y creado en Argentina donde se percataron de “que la obstinación por ocultar no pertenece a una frontera”. Proyecto que tras cuatro temporadas en Buenos Aires, donde contaron con el apoyo de las Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo, y pasar por Madrid, inicia una gira por España. Un viaje de ida y vuelta a la Memoria.
http://granosdeuvaenelpaladar.blogspot.com.es/p/gira-espana.html
Juan Antonio Marigil
La Bella de Amherst de William Luce en Guindalera Teatro
En La Bella de Amherst, William Luce hace una delicada exploración de la autora estadounidense en varios momentos de su experiencia vital: desde los 15 años, cuando estaba llena de esperanza y éxitos, hasta su muerte a los 56 años, recluida en casa y con la puerta cerrada a la sociedad. Su vida se recrea con pasajes escogidos de su poesía y a través de la recreación de los roles de su padre, familiares y amigos. Este viaje vital y atemporal está muy bien recreado en la puesta escénica que ha creado Juan Pastor en el íntimo escenario de Guindalera Teatro y para dar vida a esa innumerable cadena de acontecimientos reales e imaginarios, por la existencia de Emily, María Pastor despliega todas las habilidades interpretativas que tiene, que son muchas, de gran destreza y sensibilidad.
Adolfo Simón
























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