El Valle de los Neandertales se abre al público este sábado
Más info en: http://www.elvalledelosneandertales.com
Encuentro sobre MORIR. DORMIR. BECKETT en Cuarta Pared
Tendrá lugar el 26 de septiembre, a las 21. 30 horas en Cuarta Pared, dentro de Territorio Danza, después de la representación de La voz de nunca, de la compañía La Phármaco. Sanchis Sinisterra, Eduardo Pérez Rasilla, Raquel Sánchez y Sabela Mendoza, conversarán con el público sobre Beckett, danza y artes escénicas y la propuesta de La Phármaco.
Entrada libre hasta completar aforo.
Una «Cerda» a la italiana en el Alfil
De nuevo podemos disfrutar de una de las obras que ha revolucionado el off del teatro madrileño desde La casa de la portera y que ahora se nos presenta en un formato a la italiana sin perder un ápice de su humor, surrealismo y de su crítica social. Carolina Herrera se incorpora al reparto para reencarnar a Cicilia, sustituyendo a Inma Cuevas y aportando su granito de arena.
El Teatro Alfil nos brinda la oportunidad de volver a sumergirnos en el loco mundo del Convento de la Orden de las Siervas del Santo Membrillo creado y dirigido por Juan Mairena, uno de los dramaturgos contemporáneos que más está dando que hablar últimamente. Una orden en la que reina la extravagancia y el absurdo para adentrarnos en un tema tan actual como el robo de niños por las órdenes religiosas.
Pero para abordar estos temas tan escabrosos no hay nada mejor que un buen maquillaje y mucha vaselina, que de eso ciertas iglesias saben mucho. Seguramente que en muchos conventos y centros de clausura se cometen más disparates que en Cerda, donde la Madre Superiora agota los botes de laca Nelly para conservar su regia hegemonía y donde los fantasmas del pasado no necesitan a Iker Jiménez para aparecer nítidos y expresar sus sentimientos, deseos e intenciones con el corazón en la mano.
La dramaturgia creada por Mairena es una montaña rusa en la que las subidas y bajadas vertiginosas del discurso te hacen transitar de la poesía y el discurso más oscuro al pop y travestismo más audaz.
Pero, ustedes se preguntarán… ¿Por qué esta obra se titula Cerda? ¿Qué hace Dolly vestida de monja? Buff, es un poco largo de explicar, acérquense al Alfil y descúbranlo.
Luis Mª García
«El arquitecto y el emperador de Asiria» en Matadero
El Teatro Español ha estrenado en Matadero Madrid una de las obras cumbres de Fernando Arrabal que se presenta como un imprescindible para comenzar esta temporada. Imprescindible por muchos motivos: Primero porque Arrabal es uno de los más importantes autores españoles reconocido internacionalmente y del que se ha dicho que tiene una voz propia y característica, y eso nadie lo duda.
En «El arquitecto y el emperador de Asiria» podemos disfrutar de su dramaturgia en pleno esplendor, con el surrealismo brotando y la filosofía flotando por todas partes. Arrabal tiene afilados sus cuchillos y los va hincando rápidamente en la cabeza del espectador con poesía y humor. Nos hace recapacitar a través de dos personajes estrambóticos y ridículos, sobre la gran metáfora de vivir en sociedad, de ser humano y tener que compartir nuestro espacio con otros humanos,con todo lo que esto conlleva. El autor se ríe en nuestra propia cara del complejo de Edipo, de la justicia, de la monarquía y de la política, del poder, del aprendizaje y de todo lo que nos rodea… sin dejar pie con cabeza. Pero todo esto, que nos parece un tema tan actual… se escribió hace cincuenta años…
Además del talento del autor hay que poner también su medalla a Corina Fiorillo, la directora, que ha sabido llevar por buen camino, con destreza dinamismo, a unos espléndidos Fernando Albizu y Alberto Jiménez, que entran perfectamente en ese juego de burla y sátira que caracteriza al autor y a los que no les duelen prendas en enseñar el culo, sin cabeza ni pies, solo el culo, para poner imagen a ese surrealismo desbordado.
Luis Mª García
FestEEn
III Festival de Cultura Joven de Madrid
Más info en: http://www.injuve.es
En el ecuador del Viaje al centro de la danza
En el ecuador de este novedoso programa desarrollado en los Teatros del Canal: Viaje al centro de la danza, asistimos a un programa compuesto por cuatro piezas de distinto estilo, mostrando la variedad de formas que hay de enfrentarse a la creación de piezas en proceso. Peter Agardi presentó una propuesta de estilo vanguardista, con una poética abstracta llena de imágenes extrañas y sugerentes a través de la que nos mostró el surgimiento de un ser y la vampirización de este por un nuevo habitante de ese curioso universo. Isaso A. Cano presentó un trabajo con una carga teatral muy potente, un recorrido por la relación de una pareja donde el surrealismo se hacía presente en sus vidas. Mariela Delgado fue la más clásica de todas las piezas presentadas hasta el momento, en esta ocasión, el título tenía aroma shalesperiano: Somos Julieta. Para finalizar, una curiosa coreografía de Lucio Baglivo donde se fusionada el baile popular de verbena con el contemporáneo, una mezcla sugerente que dará mucho que hablar. Al final, todo el público se puso en pie y participó de la fiesta del baile.
Adolfo Simón
Doble entrevista al dramaturgo y compositor de La voz de nunca en Territorio Danza

Abraham Gragera
¿Cómo surge La voz de nunca?…
La voz de nunca es una consecuencia natural del proceso de maduración del lenguaje de La Phármaco. En las obras anteriores, sobre todo a partir de Antes fue siempre fuego, cuando comenzamos a trabajar juntos Luz y yo, nos propusimos precisar, definir los intereses estéticos de la compañía, los referentes, el discurso. Las dramaturgias se volvieron más ambiciosas como consecuencia de la búsqueda de un nuevo código coreográfico, y las investigaciones en la mitología clásica y en la antropología fueron desembocando en una preocupación por los rituales de la cultura, en concreto por la tragedia.
En Éxodo: primer día, donde se bailaba la muerte de Edipo en el bosque de Colono y el regreso a Tebas de Antígona, es decir, justo lo que Sófocles no cuenta, lo que sucede entre sus dos obras, abordamos el concepto clásico de la tragedia; aunque no con intenciones conmemorativas, no para levantarle un monumento a los venerables padres de lo que hoy llamamos, de un modo un tanto confuso, tradición, humanidad, sino porque creíamos poder hablar, amparados en arquetipos imperecederos, inagotables, de nuestro mundo, de algunos problemas, algunos rasgos de la actualidad, de nuestro periodo histórico.
El resultado nos satisfizo mucho, aunque no lo bastante como para no seguir profundizando en nuestras inquietudes con objeto de expresarlas de un modo cada vez más claro. Y eso, en definitiva, es para nosotros bailar a Beckett, bailar La voz de nunca: el modo más claro que hemos desarrollado hasta el momento para aludir a la vigencia de la tragedia y a los conflictos derivados del nihilismo contemporáneo; y para intentar leer coherentemente unos tiempos un tanto confusos también, en nuestra opinión, desde el punto de vista de la estética.
¿Cómo se «escribe» para danza?…
Debo aclarar que nuestra estructura de trabajo no es vertical. Luz y yo firmamos tanto la dramaturgia como la dirección, de lo cual se infiere que trabajamos juntos, mano a mano, a partir de lecturas mutuas, de conversaciones interminables, del compromiso absoluto con el resultado, no con nuestros egos.
Cuidamos mucho la arquitectura espacial y temporal de las obras, tratamos de concebirlas sinfónicamente, a partir de resonancias armónicas, de analogías, entre los distintos modos de percibir el mundo (racional, intuitivo, poético, bailado…).
Buscamos apoyo en el concepto teatral de dramaturgia, aunque tratamos de crear a partir de ahí algo genuinamente dancístico, un territorio fronterizo propio, refractario a las convenciones de lo fronterizo, a las etiquetas establecidas. Es decir, no pretendemos hacer teatro-danza, sino otra cosa, más relacionada con el concepto de obra total que con una adscripción genérica cualquiera.
Háblanos del “texto” resultante…¿Cómo se traslada el texto de Beckett a una partitura de movimiento? …
Beckett es puro movimiento. Su manejo de las pausas, de los silencios, del ritmo a base de frases cortas, de gestos sintetizados en una sola palabra, o de párrafos torrenciales, caóticos y totalmente sordos, su manejo de las repeticiones, es pura acción física, pura música.
Luz me lo demostraba continuamente con sus descubrimientos coreográficos. Yo no soy coreógrafo ni, stricto sensu, dramaturgo. Vengo de la literatura, de la poesía, y de las artes plásticas. De todas ellas, además del teatro, la danza y todo el cine que he podido ver, aprendí que las artes proceden de un mismo lugar, que sus códigos se corresponden entre sí, independientemente del género al que pertenezca cada obra. Luz aprendió lo mismo. Así que nos resulta bastante fácil llevar nuestras respectivas sinestesias a buen puerto.
Por lo demás, queríamos ofrecer otra lectura de Esperando a Godot, huir de los estereotipos del llamado «teatro del absurdo», de las ataduras con las que el propio Beckett maniató la obra, de los pesos muertos, los dogmas que le cuelgan aún muchos directores teatrales, muchos críticos y la industria general del tópico.
Beckett, como todo genio, recorrió su camino hacia el despojamiento a base de etapas, a base de avanzar esparciendo semillas. Esperando a Godot pertenece a una de esas etapas, es una de esas semillas. Nosotros decidimos plantarla en la tierra destinada a cubrirnos, no para seguir el camino trazado por Beckett, sino para llegar hasta donde estamos ahora, a nuestros tiempos, y exponer nuestra particular visión de la nada (una nada que nos mira), nuestra particular idea de lo que significa el prójimo (algo que se resiste a la abstracción) y nuestra particular respuesta a un problema muy actual, el de la esperanza.
Desde el punto de vista estructural, hemos calcado la construcción simétrica, los dos actos, de la obra de Beckett. Nosotros interpretamos esta simetría de un modo especular, no circular. Es decir, Esperando a Godot no es, para nosotros, un eterno ritornello, sino una posibilidad de devolverle al vacío su propio reflejo, de hacerlo carne, carne que sufre.
Por último, decidimos introducir la palabra, en concreto el monólogo de Lucky, porque vimos en él potencialidades musicales inexploradas, y porque nos sonaba como si fueran los restos del principio del evangelio de Juan; nos recordaba a la radiación de fondo, nos consolaba con la imposibilidad del absoluto silencio, nos conmovía por su insignificancia.
¿Cómo ves la creación escénica en estos momentos en nuestro país?…
Si me preguntas por la situación de los artistas, mi diagnóstico coincide con el de la mayoría que la sufre (la creación escénica, en estos momentos, en nuestro país). Por otro lado, y a pesar de la falta de oportunidades (la falta de espacios para la danza, de Festivales, de teatros que ofrezcan temporadas, de una apuesta decidida por crear un público formado, como el que existe en muchos otros países de Europa) la gente que entrega su vida a alguno de estos oficios lo hace porque cree que tiene algo que decir, y porque sabe, en su fuero interno, que lo único que puede oponérsele a la ignorancia es la perseverancia.
Si me preguntas por el estado de la danza en este país, por lo que tiene que decir este país al resto de los países desde el punto de vista de la danza, pienso que este país es así de displicente con el arte porque sólo ha conocido la división, hasta el momento; por una parte el tradicionalismo, que es la inversión de un complejo de inferioridad, y por otra parte la importación fragmentaria y banal de las tendencias foráneas, que es un complejo de inferioridad asumido.
Pienso que este país es aún muy inculto, dada su manifiesta incapacidad para construir puentes. Algún día, quizá no muy lejano, no será tan inculto, no será tan exótico, visto desde dentro. Y con buena voluntad.
¿Qué montaje que hayas visto últimamente, te ha interesado?¿Por qué?…
El último que de verdad me interesó fue Ruhr-Ort, de Susanne Linke. Aparte de sus atmósferas, sonoras, visuales, minerales, de las carreras sincronizadas, aletargadas o inmóviles de sus intérpretes, y del desfile descendente de la multitud de uniformes mineros colgados en fila, como mudas de cuerpo, me interesaron sus limitaciones, su desequilibrio en favor de los aspectos teatrales y del mensaje político.
¿Alguna sugerencia para seguir creando en tiempos de crisis?…
No entiendo bien la pregunta. El tiempo es el tiempo.
Carlos González
¿Cómo fueron tus inicios en la composición musical?…
Desde que comencé mis estudios musicales de piano, con 16 años, he tenido un profundo interés en la composición desde cualquiera de sus formas: la improvisación, la armonía, el contrapunto y la orquestación. He aprendido muchísimo de manera autodidacta con una escucha musical analítica, documentándome seriamente y además con algunos maestros del jazz. Mi inquietud era tan fuerte que nunca profundicé en la interpretación mediante el sistema académico. No me interesa la idea de fijarme solo en la digitación de un pasaje musical o de si se debe articular de una forma u otra según cada escuela. Aplicando las herramientas de la composición, el análisis y la improvisación puedo acercarme a cualquier estilo musical, con respeto y rigor histórico y, además, de una manera creativa.
¿Lo has compatibilizado con otros trabajos?…
Siempre he tenido muy presente que vivir exclusivamente de la composición musical es muy difícil, y además tengo tantos intereses que no podría dedicarme solo a ello. Una buena parte de mi tiempo es para la docencia en el campo de la improvisación y el análisis, y por otro lado trabajo en un método de aprendizaje en el piano basado en la armonía y el entrenamiento auditivo. Además, soy co-propietario de Piccolo, una productora discográfica de Madrid junto al productor e intérprete Gabriel Castellano. Desde hace muchos años estoy en activo dando conciertos tanto de jazz y música clásica como de pop y rock. También colaboro como crítico de jazz en la revista Audioclásica y escribo sobre moda masculina en Rude Magazine.
¿Qué balance harías sobre tu trayectoria?…
Muy positivo. Como compositor he podido estrenar música para prácticamente cualquier formación: sinfónica, cámara, a solo, electroacústica y música escénica y para la imagen. Tal y como se encuentran hoy en día las profesiones artísticas, sobre todo en el campo de la creación, me siento muy afortunado. Pienso tener una dedicación profesional exclusiva durante los próximos años y seguir trabajando con el mismo entusiasmo y con la mayor calidad posible.
¿Cómo surgió tu participación en La voz de nunca?…
Los directores del proyecto, Luz Arcas y Abraham Gragera, buscaban un perfil musical muy particular para el proyecto, y por suerte coincidía con el mío: pianista de cine mudo, conocedor de multitud de estilos musicales, improvisador con capacidad de utilizar el piano con multitud de formas de interpretación con una carga expresiva muy fuerte y al mismo tiempo subrayar el mensaje que querían transmitir. “La voz de nunca” está inspirada en “Esperando a Godot” de Beckett, y ofrece una nueva lectura de esta obra; es una reflexión del hombre ante el mundo y ante él mismo. Hay gran cantidad de universos fuera de la narrativa y del texto original. Recuerdo el primer día que nos conocimos los tres, hace un año y medio. La conexión fue total, Luz me enseñó sus ideas sobre la coreografía y la música no dejaba de fluir. La avalancha de ideas fue tan intensa que siempre hemos tenido que ser muy rigurosos a la hora seleccionar el material definitivo y construir la forma musical.
¿Qué tipo de composición te has planteado para este proyecto? ¿Qué referencias musicales?…La música de “La voz de nunca” engloba un todo en cuanto a estilos musicales. Es difícil de sintentizar. Encontramos todas las formas de la primera mitad del siglo XX, desde impresionismo modal, neoclasicismo, hasta música concreta utilizando algunos recursos de piano preparado. En muchos momentos hay sincronía con cada movimiento, como si fuera una película de Chaplin. Al mismo tiempo, hemos utilizado un leitmotiv que tanto Luz como Abraham tenían claro y me sugirieron desde el comienzo: el Adagio de la sonata claro de Luna de Beethoven y su reminiscencia en la sonata para viola de Shostakovich. Hay citas literales de estas obras, pero lo más importante es que el motivo de tres notas repetidas y el arpegio (los elementos característicos de estas piezas) forman una idea para el desarrollo del material de toda la partitura. No es un leitmotiv romántico, y no hay partitura escrita; tampoco es música adscrita en vanguardias. Bajo mi punto de vista, la música de “La voz de nunca” contiene un lenguaje música-danza innovador; creo que aproxima la comprensión a cualquier público mediante el respeto a los modelos tradicionales y, al mismo tiempo, se articulada con una improvisación controlada. Se apoya sobre unas pautas muy precisas pero con libertad en el tiempo y en el desarrollo de cada frase; esto es posible gracias a que yo soy el único intérprete musical y tengo un control total de la acción, el tempo y la expresión.
¿Cómo te surgieron las ideas para el montaje?…
¿Cuánto margen tuviste para crear e investigar durante el proceso?…
Puede resultar pretencioso, pero la verdad es que las ideas ya estaban desde el primer momento, en los primeros encuentros teníamos material de sobra para el desarrollo del discurso y la articulación de la obra. Surgió sin más, mientras probábamos. Solo tuvimos que ordenar ideas que estaban en constante experimentación. La esencia de este trabajo consiste en la simbiosis de la música y la danza, que crecieron a la vez.
¿Cómo fue tu relación en el proceso de la obra durante los ensayos?…
Me ha encantado trabajar en esta obra en todos los sentidos. Solo tengo palabras de elogio y agradecimiento para La Phármaco. Durante muchos años he estado desarrollando multitud de formas de hacer música yo solo, y este ha sido el momento donde he podido expresar y mostrar todo lo que quería decir. Aparte de poder disfrutar del excelente trabajo dramatúrgico de Luz Arcas y Abraham Gragera, he trabajado con geniales intérpretes del mundo de la danza como Begoña Quiñones y Juan Manuel Ramírez Espinoza y el magnífico actor y bailarín Ignacio Jiménez. Todos ellos han participado de forma muy activa y con gran calidad humana en este proyecto tan intenso.
¿En qué proyectos musicales has participado durante el último año?…
Aunque el proyecto más importante y al que más tiempo y esfuerzo he dedicado durante los últimos meses ha sido “La voz de nunca”, he actuado con infinidad de bandas de jazz, como Polar Jazz Trío y con el grupo “T big band”, formación que dirijo y de la cual soy arreglista.
¿Qué proyectos tienes entre manos?…
Hemos comenzado a trabajar en una nueva obra de La Phármaco: “Karpar Hauser, el huérfano de Europa”, el famoso niño salvaje del siglo XIX. Nuestra intención es profundizar en su visión del mundo y la percepción psicológica y humana de Kaspar. La obra será un solo de Luz Arcas y yo también haré un solo musical, pero esta vez el reto consiste en utilizar elementos tímbricos originales al combinar el piano y un set de instrumentos de percusión que lo rodean que estará formado por multitud de platos, toms y cajas. Para ello, tendré que desarrollar una forma de interpretar con una baqueta en una mano y en la otra el teclado.
¿Qué espectáculo hayas visto últimamente que te ha interesado?¿Por qué?…
Este verano, en el Festival Clazz, celebrado los Teatros del Canal de Madrid, pude escuchar a Volcán, uno de los mejores grupos de jazz del panorama actual. Formado por músicos de extraordinario nivel: José Armando Gola en el bajo, Horacio “El Negro” Hernández en la batería, Giovanni Hidalgo en las congas y rumberas y el maestro Gonzalo Rubalcaba al piano. Me encantó la comunicación rítmica entre la banda, así como la complicidad y maestría con todas la claves rítmicas de la música afro-cubana para dibujar un esqueleto perfectamente hilvanado. Me pareció increíble como jugaban con subdivisiones métricas y desarrollaron interesantes desplazamientos rítmicos para el soporte de las improvisaciones. Gonzalo Rubalcaba es uno de los maestros absolutos del panorama pianístico actual, no solo por su gusto y técnica virtuosa; cada frase que interpreta se encuentra perfectamente definida en la estructura de los solos, rítmica, melódica y armónicamente, y es producto del desarrollo temático y una curva de intensidad llena de color y originalidad.
Inauguración de «Territorio Danza» en Cuarta Pared
«Territorio Danza» cumple 12 años celebrando la variedad y la vitalidad del panorama dancístico nacional e internacional. El festival quedó inaugurado con la colaboración de varios bailarines que introdujeron a todo el público en el mundo de la danza urbana. Los asistentes pudieron experimentar en sus cuerpos la sensación del ritmo y movimiento a través de unas sencillas técnicas para aprender swing y lindy hop. Esta temporada se dedicarán tres semanas a este arte en el que la palabra abandona la primera línea para dejar como protagonista al movimiento. Del 22 de septiembre al 10 de octubre no se pierdan las piezas de La Phármaco, Excéntrica Producciones, Cía. Poliana Lima o Provisional Danza.
Convocatoria de proyectos de intervención pedagógica y artística «pipa 2015»
Lo Pati – Centre d’Art Terres de l’Ebre (Amposta)
http://www.lopati.cat
ESTACIÓN21: ARTE Y MODA en cada cambio de estación
Llega el otoño y lo celebramos con la 8ª edición de «ESTACIÓN21»
Este sábado 26 de septiembre de 12 a 23h ven a disfrutar de un día de #arteGRATISparatodos en el Barrio de las Letras-Madrid.
Talleres/ Danza/ Teatro/ Conciertos/ Desfiles/ Performances/ Gastronomía/ Exposiciones…De la mano de los mejores artistas.
TE ESPERAMOS!!!
NO ES UN ESPECTÁCULO. ES UNA EXPERIENCIA.
Twitter: @Estacion21
Facebook e Instagram: @Estación 21 Madrid
Evento creado por:
Chulapa Flow Producciones
XVIII FITEC de GETAFE-MADRID
Festival Internacional de Teatro de Calle
Más info en: http://festivalfitec.com/
OPEN STUDIO MADRID
REGRESA DEL 1 AL 4 DE OCTUBRE PARA DESCUBRIR TREINTA Y CINCO ESTUDIOS Y EL TRABAJO DE NOVENTA Y DOS ARTISTAS.
Más info en: http://www.openstudio.es
ENCUENTRO “IBEROAMERICA NOS UNE”
Más info en: http://www.casamerica.es
JOSÉ PIRIS: Hay una cosa que tiene el teatro que no lo tienen otras artes, es un encuentro vivo, una ceremonia antiquísima que la evolución de nuestra civilización no ha logrado destruir, dada su belleza y profundidad.
¿Cómo surge el proyecto de Puntadas sin hilo?…Háblanos del montaje…
Tras coincidir con Oti Manzano en un laboratorio del universo del clown que dirigí en Almería, “Argonautas del S.XXI”, y tal vez empujados por este impulso, Oti me llamó un día invitándome a dirigir una comedia diferente. Un texto de Margarita Sánchez donde cada relato viajaba en una órbita, y sigilosas puntadas sin hilo unían con pequeñas casualidades estos textos protagonizados siempre por un “él” y por un “ella”.
Leí cuatro veces el texto en un viaje Madrid-Granada. Cada vez entendía menos…Hasta que al final llegué a la conclusión de que no había nada que entender, que lo esencial lo descubriríamos levantando sobre las tablas aquellas historias que oscilaban entre lo inverosímil y lo extremamente real.
En mi primer encuentro para hablar del texto con Margarita, invitada por Oti me recibió con un antifaz de plumas en la cara presentándose como la hermana de Michael Jackson, el resto del encuentro se lo pueden imaginar. La saeteé a preguntas que fueron respondidas con cuestiones que enmarañaban aún más el hilo.
Desde este momento entendí que encajaba a la perfección en este proyecto, quién mejor que un payaso llamado Garabato para dirigir una excéntrica historia enredada en sí misma.
¿Hubo ocasión durante el proceso para que los actores aportasen ideas en la puesta en escena?…¿Cómo ha sido el trabajo con ellos?…
Miguel de Juan trabaja conmigo desde 1996 como miembro de mi Cía. Piris & Mimox. Tras probar a varios actores sin mucho éxito, que Oti y yo le invitáramos al proyecto significaba apostar a caballo ganador, contar con un equipo redondo.
Qué decir de Oti, en mis casi 30 años de experiencia entre los telones pocas veces he visto una valentía y amor por el oficio como el de ella, un soplido constante de optimismo que ha hecho navegar piano piano a este bajel.
Todo desde el principio funcionó como un curioso artefacto que se iba construyendo sobre sí mismo. Cada uno de los resortes, engranajes y dinámicas creaba nuevas estructuras y universos en este particular juguete, escrito entre la sombra del thriller y el descaro de la comedia. Tras tres meses de trabajo de dramaturgia preparando el texto que luego se erguiría sobre la escena, la ya poseída Oti y yo inoculamos a Miguel el juego y la obsesión por desenmarañar esta historia situándola en el tiempo y en un particular espacio frente a una puerta. En la creación de la puesta en escena los dos actores han sido parte fundamental, diría más, imprescindible. Se podría hablar de una creación colectiva que yo he orquestado desde fuera. Miguel de Juan como ayudante de dirección ha tomado las riendas del proyecto en más de una ocasión, incluso llegando a crear nuevo texto en la obra. Con dos actores visceralmente tan carismáticos y tan creativos en su cosmos de improvisación, las puntadas, aún sin hilo, han sido siempre certeras. Rubén Martín fue el último en sumarse al proyecto y sin duda una de las piezas indispensables para que este juego inter-dimensional de espacios tiempos y lugares fuera posible, el espacio sonoro, y especialmente la iluminación y sus atmosferas, son un partenaire más en este baile entre lo meta-teatral y lo cinematográfico. Con estos y el resto de los aplicadísimos miembros de este equipazo, quién dijo miedo, estábamos ya listos para derribar la puerta.
¿Hay algún referente técnico o artístico del que has partido para crear esta propuesta?…
Bueno, creo que los artistas en todas sus creaciones son herederos de otros artistas que les han seducido, y cómo no, de sus propios maestros. Marcel Marceau siempre está presente en los ensayos. El espíritu de mi maestro siguió desde un rincón de la platea cada una de las tardes de ensayo, estoy seguro de que los maestros de Oti y de Miguel ocupaban otras localidades en el patio de butacas. La ilusión que nos hace ver las cosas cuando no están ahí fue herencia de este maestro del mimo. Las cosas que están ahí y parecen no estar fueron tomadas de la visión de Jacques Lecoq; nada que esconder, también el delimitar el espacio en el suelo como ya hizo Lars Von Trier en “Dogville”. Personajes inspirados en las máscaras de Fellini cual clowns perdidos en el tiempo, entre la estética de “Delicattessen” y “Scooby-Doo”. Cuerpos metamórficos que con una actitud, un peso, una mirada, una voz, un gesto, un carácter, cambian camaleónicamente con una simple prenda. Un dinamismo cinematográfico que ha influenciado la obra con mil cambios y flashback que generan una dislexia en el tiempo necesaria en todo suspense, y cómo no, la fuente de inspiración más auténtica, la propia vida y su recreación delirante sobre la escena.
¿Por qué haces teatro?…
Iba a responder: “porque no se hacer otra cosa”, pero mentiría, pues pinto, dibujo y escribo en mi estudio, enseño y desarrollo mi pedagogía en mi Escuela Internacional de Teatro, el Nouveau Colombier. Viajo por el mundo actuando y compartiendo. Pero hay una cosa que tiene el teatro que no lo tienen otras artes, es un encuentro vivo, una ceremonia antiquísima que la evolución de nuestra civilización no ha logrado destruir, dada su belleza y profundidad. En ella se encuentran todos los oficios que me gustan y puedo hacer, en escena pinto y escribo, actúo y confecciono. Hace tiempo supe que no era un oficio para ser afortunado económicamente hablando pero sí en el día a día, en sentirse realizado. Poder levantarte cada día sirviendo al arte al que amas es todo un privilegio, y poder vivir, aún modestamente de él, es otro más grande, pues permite que puedas dedicar tu existencia al hermoso arte que recrea nuestra vida.
Soy especialmente social, poder trabajar y compartir mi tiempo con personas y artistas como los de este proyecto, me hace aprender tanto de ellos como del ser humano, de la valentía a creer en el espacio que es legitimo al arte.
Hace tiempo entendí que la mejor manera de cambiarme era el teatro, de descubrirme, de aceptarme, mediante este antiguo oficio, hoy puedo expresarme, y hablar del mundo y de lo que siento en él con gran libertad. Si queremos cambiar las cosas primero debemos aprender a cambiarnos a nosotros mismos. Con el teatro intento ser, intento dialogar con el mundo, intento recrearlo desde otros lugares, como si pudiera descomponer la realidad para armarla en un lenguaje que va mas allá de lo racional y que tiene mucho que ver con lo emocional. Creo que tengo el privilegio y la responsabilidad de dedicarme a un arte que es un testigo expuesto de la realidad a la que pertenecemos, el Arte del Teatro y su poética.
¿Qué balances haces de tus trabajos como director de teatro?… Háblanos de los más recientes…
Hacer el balance de 62 trabajos creados y dirigidos sería una empresa demasiado pretenciosa por mi parte. Ahora sí, si tengo que ver algo particular en todos ellos encuentro un común denominador que aparece en mayor o menor medida; el cuerpo y su poética.
El cuerpo metamórfico es el detonante de un lenguaje expresivo que oscila en múltiples estilos y que tiene como invitada principal la ilusión. En la ópera, en el circo, en los ballets, en los performers, en el teatro clásico, en el contemporáneo, en el de calle, en lo audiovisual, en lo experimental, etc… En todos estos formatos en los que he experimentado, el cuerpo es el protagonista. Su plasticidad, su capacidad dramática, su habilidad para la transformación, sus diferentes naturalezas en géneros y estilos precipitan a este arte sobre una inevitable rotundidad en el universo absoluto de la creación. Me hace entenderme no sólo como un director de escena, sino más bien como un artesano del teatro capaz de escribir, dirigir, representar, sentirme un ‘todo’ con el todo, algo que desgraciadamente por la incipiente presión de las especialidades está mal visto.
Aún recuerdo mis primeros trabajos allá por el ’92, como, torpemente, iban cayendo en la seducción de la magia del teatro. Después de tantos actores, de tantos estilos, de tantas historias, plasticidades y formatos, uno se siente con más experiencia pero no con la seguridad de tener más honestidad, aunque en ello se me vaya la vida.
Los últimos trabajos que me resultaron muy significativos fueron como creador; El Sueño de una Noche de Verano, La Nave de los Locos, Romance de Lobos, Divinas Palabras, La MásCara de las Bodas, La Creación del Mundo. Como Director; El Juicio a los Humanos, Invokation Circus, Las Farsas Maravillosas, El Deseo, Muere Julio César y Welcome entre otras. Curiosamente son obras que han durado varios años bajo cartel y muchas de ellas aún se pueden ver programadas. Como se adivina en los títulos, son de orden muy diferente pero al mismo tiempo todas han requerido de una dedicación minuciosa y dilatada en su concepción. Dirigir es realmente un acto de fe, y esto me enseña cada vez que le hago frente a un trabajo.
Al fin y al cabo, un director no es más que aquel que da la dirección; un timón. Es el viento con su antojo y la nave con su gallarda certidumbre, que habrá de llevarnos a puerto en este viaje.
¿Qué función crees que ha de tener hoy el teatro para la sociedad en la que vivimos?…
Lo que veo no es lo que creo. Lo que veo es que el arte escénico está supeditado al yugo del sistema comercial. Lo que creo es que debiera de ser la prueba fiel de nuestra existencia, un retrato que valiente, ose reflejar la realidad absurda, delirante y divina a la que pertenecemos.
Cuando presumimos de otros períodos históricos nombramos siempre a grandes artistas que abanderaron cada momento de la historia: Miguel Ángel, Rafael, Fidias, Van Gogh, Shakespeare, Mozart…¿Cuáles serán los nombres que representen nuestra época?, ¿Tenemos de quién presumir? ¿Qué innovaciones hemos aportado al mundo del teatro en nuestros días? ¿La tecnología? ¿El reality show?
Creo que el arte escénico tiene que divertir, pero no puede quedarse sólo en un parque de atracciones, tiene que ser capaz de divertir para atraer, para magnetizar, para interesarnos, para hacernos reflexionar, y por qué no, para cambiarnos. El teatro es un arte de ceremonia donde no sólo es el protagonista el actor, sino todo un gran equipo de profesionales y aún más importante, un público que vive en el ‘aquí y ahora’; un rito transformador.
¿Cómo crees que está afectando la subida del I.V.A. y los recortes al teatro?…
Pues mal, muy mal. Más de un 50% de la profesión han cerrado sus compañías, productoras y teatros, estrategia muy bien armada que buscaba el estado. El teatro hace pensar y al estado no le interesa que la gente piense, seguramente esto ya lo habían oído, pero qué mejor que atacar a la médula económica empresarial de un oficio para que éste no funcione. Con lo que no contaban ellos es que el arte de la escena en los últimos años se puso de moda, mientras que nuestros mayores lo despreciaban como profesión, puesto que los actores siempre habían sido considerados como seres marginales, hoy en día es muy fashion aparecer en los fotocall de turno. Y claro, cuando uno en este oficio ve que la cosa se pone difícil, que ya no hay más subvenciones, y que el día a día se pone cuesta arriba, generalmente sólo quedan aquellos artistas que tienen verdadero amor por este oficio, aquellos que no pueden hacer otra cosa más que entregarse incondicionalmente a las alas de Talía. Ser perseverante y profundo, honesto y leal a tus principios en el arte es difícil cuando una tempestad llamada ‘crisis’ viene acompañada de la subida del I.V.A, sobretodo contemplando que los toros, llamados ‘arte’ por nuestra nación, no están sujetos a estos cambios imprevisibles sobre la entrada. Pero eso sí, no piensen que esto sólo nos afecta a los artistas de teatro, el primer afectado es el tejido social del público, que poco a poco se va empobreciendo, adormeciendo su sensibilidad, arrinconándola frente a un programa morboso de televisión.
¿Proyectos?…
En la actualidad, son varios montajes que se encuentran en cartelera, trabajos de los cuales ocuparse no es poca tarea. Además de estos proyectos, ya iniciados este año, prepararé una nueva creación escénica en el seno de mi compañía Mimox, un nuevo mimodrama que no sólo voy a dirigir sino que protagonizaré. Casi 8 años han pasado desde la última vez que protagonicé un trabajo para la compañía, es más, son ya 5 años que no he montado un espectáculo producido por MIMOX, es el momento de retomar…
Mi respuesta a los que me preguntaban que por qué he dejado pasar tanto tiempo, era la siguiente: ”no tengo nada que decir sobre las tablas en primera persona”. Hará un año comencé este nuevo proyecto, que a mi juicio es muy interesante dada la escasez de este tipo de espectáculos de mimo moderno. Por otro lado los años me han hecho entender que hay ciertas tipos de teatro que siempre tienen que ser vistos, y cuando tu te dedicas a un oficio tan bello y a la vez tan extraño de ver en escena hoy en día, no te faltan razones para levantar el telón.
Otro de los proyectos que me tiene concentrado en la actualidad es la proyección internacional de la pedagogía teatral en la que llevo trabajando desde hace 15 años, la Pedagogía Nouveau Colombier. Una pedagogía pionera en el mundo que sintetiza las tres corrientes de mayor relevancia en el S.XX, corrientes que heredé de mis maestros durante mis años de formación en Europa; Marcel Marceau, Étienne Decroux y Jacques Lecoq, una nueva pedagogía sobre la que se instala el trabajo de mi escuela. Junto a Arturo Bernal, Diana Bernedo, Claudia De Siato y Carlos Varela desarrollo esta visión sobre el teatro de creación y la poética del cuerpo, transmitiéndola en todos los países que visito anualmente. Este trabajo fue comenzado en el IAME en Europa para posteriormente, como investigador y profesor, desarrollarlo en la RESAD y otras universidades de artes escénicas, como University of Kent, hasta enmarcarlo desde hace 8 años en mi propia escuela.
A estos proyectos se suma una nueva obra de teatro en la que estoy trabajando, ‘Tres, el número de Dios’ de Iago García, protagonizada por éste, Deidi Lucas y donde yo cierro el triángulo. Actuando junto al Payaso Alex Coelho en gira con los espectáculos ‘Bon Appètit’ y la ‘Cuestión del Rey’. Otra de las obras previstas a montar en el próximo trimestre es una obra de variedad musical ‘Volar’, al más puro estilo del París bohemio, protagonizado por la maravillosa artista franco-italiana Claudia De Siato, un texto que escribí especialmente para ella. Ultimando también la edición de mi próximo libro dedicado al Teatro del Gesto y rearmando el nuevo elenco de mi compañía en la Cantera del Mimo será como pasaré el próximo invierno.
¿Se pueden hacer propuestas combativas hoy en día?…
Absolutamente, diría más, sólo se debieran hacer propuestas combativas. Combativas o amatorias, según se vea. Combativas en cuanto a la actitud de hacer algo diferente a lo que normalmente se hace, es la misión de todo artista, cuestionarse a sí mismo y al mundo, poner en jaque todo lo asentado para en su respuesta renacer con lo legítimamente personal. Amar la belleza, saltar con los ojos cerrados, con los puños bien prietos estrangulando nuestros miedos, confiar en lo casual, responder a lo causal, respirar, dormir, levantarse y seguir respirando, aprender a amar nuestro oficio desde la humildad, desde el trabajo y el sudor, aprender a escuchar la magia eterna que prevalece bajo las máscaras del teatro e intentar hacer transcender la mirada sobre nuestra existencia a través de la recreación del mundo según nuestros ojos lo ven. Un hecho de valentía y deliberada pasión que no puede hacer más que bautizar nuestro oficio como un ejército hambriento de combates por ideales cumplidos.


























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