Un hombre con gafas de pasta de Jordi Casanovas en La pensión de las pulgas
¿Te has levantado alguna vez por la mañana y no te podías poner en pie sin haber bebido ni una gota de alcohol la noche anterior?…
¿Has sentido que en la cola del cine, tras un señor con gafas de pasta, te ha dado un mareo?…
¿Cuántas veces llegas alegre a una cena con amigos y sales con una depresión profunda por aguantar al que te ha tocado al lado?…
Si, los chupa sangre ya no se llevan, están de moda los vampiros de energía…Son peores!!!. Esos que se las dan de inteligentes, amables y comunicativos y que, en realidad, son unos manipuladores de personalidades, energía y emociones. Jordi Casanovas ha escrito y dirigido una pieza extraña e interesante, está a medio camino entre esas películas francesas donde quedan los amigos para cenar en el campo para ponerse al día sobre sus últimas experiencias personales y esas películas fantásticas de los setenta en las que el vampiro de turno vivía en el ático y te chupaba la sangre en el ascensor. Pero no crean que es una obra de bla, bla, bla…o de mordiscos en el cuello, aunque de todo esto hay. No, en el fondo hay una crítica muy sibilina sobre estos tiempos en los que resulta tan fácil quedarse en la fragilidad de lo que nos dicen que somos y por tanto, perder el norte de lo que realmente deseamos. Y está dirigida con muy buen ritmo y algún que otro toque de humor que ayuda a transitar por ese precipicio teatral. Y además, hay cuatro actores experimentados como son José Luis Alcobendas, Markos Marín, Inge Martín y Olga Rodríguez que dan vida y juego a este cuento perverso de rabiosa actualidad.
Adolfo Simón
Akoreacro en el Teatro Circo Price
Dentro de la programación de esta temporada, el Price dedica varias semanas a una compañía que por sus características, su formato y gran calidad tendrá una respuesta asegurada por parte de todo tipo de públicos. Esta vez, la elegida es Akoreacro, compañía residente en Le Blanc, en el centro de Francia. Akoreacro obtuvo el Premio al Mejor Espectáculo en el Festival TAC de Valladolid en 2011 con su primer espectáculo: Pffff. Ahora llegan a Madrid con Klaxon, una propuesta poético musical de gran intensidad y belleza. Magrite creó cuerpos suspendidos en sus lienzos y en esta obra de circo, los músicos y malabaristas vuelan o flotan mientras los acordes musicales llenan el aire. No es habitual que los músicos salten o den volteretas, suelen estar en un espacio reservado cerca de la escena, aquí, sin embargo, los músicos tocan el violín por los suelos o el acordeón por el aire…o sacan sonidos de un piano en movimiento mientras este cruza la escena sobre ruedas. Hay una imagen final difícil de olvidar, esa donde dos acordeonistas tocan abrazados. Un circo distinto, vayan, no les defraudará.
Adolfo Simón
La piel del agua en el Sol de York
«TODAS ELLAS SE REUNIAN EN EL HAMMAN PARA TEJER LOS DELGADOS HILOS DE LA COMPLICIDAD».
Más que representación teatral, «La piel del agua» es una complicidad total con las espectadoras, piel a piel.
Cuerpos desnudos que se dejan hacer y conducir por la idea poética de definir que somos agua y venimos del agua.
Desde el parto hasta las lágrimas de dolor. Ciclo redondo. Nacemos con dolor, vivimos con dolor pero siempre nos queda el agua como fuente de vida, como recurso de vida.
Todos los liquidos que llevamos dentro, que transmitimos de forma diferente en las distintas etapas de la vida, y en las complejas emociones.
Es tambien un elogio a la mujer como dadora de vida… madres, trabajadoras…
La interacción que se produce entre las asistentes no es forzada, todo lo contrario, te dejas llevar por la dulzura y cariño con la que las actrices te envuelven. Una confianza poco usual. Caricias, baños, olores, sabores, música pautadas por unos textos dichos en diferentes idiomas que van dando forma al ritual y haciendo partícipe al público femenino de todo este mundo sensorial.
No se alude a una provocación sexual sino más bien a una apertura a los sentidos y calma interior.
Quizá en algunos momentos donde el ritual torna de lo poético a lo cotidiano se rompe la magia establecida, aunque de formal sutíl y cercana las actrices lo vuelven a retomar.
«La piel del agua» es una propuesta libre y gratificante cargada de generosidad.
Las interprétes son Laura de Casas, Rocio Herrera, Mercedes Salvadores, Maria Otero y Lidia Rodriguez, esta última también tuvo la idea y la ha dirigido. La música es de Mauri Corretjé.
Teresa Vallejo
Éramos tres hermanas de José Sanchis Sinisterra en el Teatro de la Abadía
Uno va al teatro a recuperar la memoria y las emociones de otro tiempo…
Uno va al teatro para que le acaricien y le acunen…
Uno va al teatro para sentirse niño en un cuerpo viejo…
Uno va al teatro para saber que siempre hay que soñar con ir a Moscú.
Es complicado tratar de seguir los pasos dramáticos de las grandes obras de la literatura dramática…¿Quién no ha tenido la tentación de especular sobre lo qué habría pasado tras el portazo que dio Nora en Casa de Muñecas o si las Tres hermanas llegarían algún día a Moscú?… José Sanchis Sinisterra arriesga mucho más en su propuesta y traslada a los personajes a un espacio sin tiempo en el que las protagonistas de la obra de Chejov se han quedado atrapadas en aquella noche en la que desean ir a Moscú…pero sus cuerpos han seguido latiendo y esas jóvenes laten dentro de unas pieles marchitas que siguen soñando con huir de la casa-cárcel en la que vivieron los mejores años de su vida. Y como huéspedes de otra A puerta cerrada, conviven con sus fantasmas y les dan voz. Así transcurre un tiempo de sueños cruzados de pesadillas. Un material dramático muy sugerente que Carles Alfaro ha dirigido sutilmente, dejando a las tres espléndidas actrices: Julieta Serrano, Mariana Cordero y Mamen García, jugar en la escena como niñas que sueñan un futuro escrito ya en la geografía de sus cuerpos. Delicioso espectáculo para paladares exquisitos.
Uno sale del teatro tarareando esa canción final a tres voces, teniendo la sensación que al dar la vuelta de la esquina…aparecerá Moscú.
Adolfo Simón
Kiss & Cry dentro del Festival de Otoño a Primavera en los Teatros del Canal
Cuando era niño, había un programa en televisión que se llamaba las manos mágicas, era un micro espacio en medio de la programación de noche que mostraba unas manos enfundadas en unos guantes blancos que hacían magia en primer plano, magia sencilla y efectista que abría el telón de la madrugada. Ayer volví a ver ese programa pero en escena, en una pantalla gigante se iba componiendo el viaje sensorial y emocional de unas manos que van narrando un cuento con pequeñas e impactantes coreografías. Las manos son cuerpos que se aman, bailan o muestran fantasmas de la memoria. Un complejo trabajo entre la danza y las artes visuales. Una experiencia inquietante ya que disfrutamos de los pequeños momentos en espacios mínimos al tiempo que observamos el truco que los manipuladores realizan para crear estas ensoñaciones…Y como resultado, la proyección de ese montaje en directo de las grabaciones que se realizan paso a paso. Un espectáculo que va de lo mínimo a lo gigantesco pero no de manera ostentosa, no hay una necesidad de impactar por impactar si no de mostrar los pequeños recovecos de las manos protagonistas.
Adolfo Simón
TODOS SUS PATITOS de Baychimo Teatro en Cuarta Pared
Todos sus patitos habla de relaciones humanas, de la necesidad de estar cerca de otros… Habla del ciclo de la vida, desde el nacimiento hasta la muerte, pasando por el aprendizaje, el amor, la paternidad…Está basado en el libro del mismo título de los autores Christian Duda y Julia Friese, publicado por Lóguez Ediciones y llevado a la escena por la Compañía Baychimo Teatro. Los objetos no solo tiene memoria, también albergan sonidos en su interior, una goma puede convertirse en el rugido de un zorro. En esta propuesta hay un trabajo serio y profundo en el tratamiento del espacio y la elaboración de sonidos que completan la dramaturgia del cuento.
Adolfo Simón

Ritual íntimo en la escena madrileña
A menudo, los cómicos usan la escena para hablar de su mundo privado, de esos espacios donde crean o buscan respuestas…o se hacen preguntas. A veces lo hacen directamente sobre cuestiones técnicas de la interpretación o de lo que pasa entre cajas y otras utilizan cualquier excusa para hablar del mundo a partir de sus rituales íntimos. En tres propuestas que hemos disfrutado este fin de semana, hay algo de todo esto…
Ciclo José Ricardo Morales en el CDN.
Y en la primera entrega del Ciclo, dirigida por Víctor Velasco, dos piezas breves y deliciosas. En la primera: Las horas contadas, Lola Manzano da luz al pensamiento del espectador como si ese torrente de palabras fuese el espectáculo en sí. Una íntima y deliciosa experiencia. Y en la segunda: La corrupción al alcance de todos…Un chispeante y delirante Felipe Andrés nos deleita con las reflexiones de una momia fuera de su sepultura, ante la atónita mirada de la investigadora y el vigilante de seguridad. Otra breve pieza que nos enseña lo que podría pasar más allá de la visita normal a un museo. Una buena ocasión, esta que nos propone el CDN para descubrir a unos de nuestros autores menos conocidos.
Método Le Brun de Juan Mayorga en La trastienda.
Visito de nuevo el íntimo espacio de La Trastienda para disfrutar de la precisión en la escritura de Juan Mayorga. Como cirujano del lenguaje, lo usa en su justa medida para mostrarnos el universo de dos seres que trafican con la gestualidad y las emociones, eso de lo que tanto se sabe en el teatro y que no siempre se valora cuando se realiza con destreza y convencimiento. Una lección sobre la expresión como código comunicativo social. La pieza, dirigida por Inés Piñole es interpretada con precisión y entrega por Manolo Caro y Rosario Santesmases.
Ciclosatánicos en Espacio Cultural La Victoria – Sala Samotracia.
En la cueva de este espacio en la Calle Santa Isabel de Madrid, hemos visto un tríptico enloquecido en el que hay parejas a las que se suman personajes y cuerpos del pasado para que puedan existir, hay perversas que juegan a meterse en otros oficios por el puro placer de disfrutar desmontando los tópicos de los mismos y hay muertos muy vivos que necesitan volver del más allá para resolver sus apetitos truncados. Un lugar céntrico en el que tomar algo y disfrutar de historias de humor y horror, ambas empiezan por «h» y son imprescindibles.
Adolfo Simón
Viaje a la Luna de Lorca en Nave 73
“Viaje a la Luna” es una adaptación a escena del guión cinematográfico inédito que Lorca escribió durante su estancia en Nueva York, en el poeta granadino se acerca al cine llevado por la estela de “Un perro andaluz” de sus amigos Buñuel y Dalí.
“Viaje a la luna” nos traslada al turbulento mundo interior del poeta granadino. Un “Viaje” por la infancia, la adolescencia y la juventud hasta el momento donde las máscaras y conductas adoptadas se quiebran bajo el impulso del deseo. Bajo el descubrimiento de la dificultad de asumir ese deseo como propio y vivirlo. Del paso evolutivo donde algo tiene que morir para que nazca algo nuevo.
La compañía La imperdible nos traslada a un mundo donde los personajes son cambiantes, como en el sueño, condensaciones de símbolos del que está soñando, caras de una misma experiencia: “pies que corren con calcetines de rombos blancos y negros”, “niño que llora”, “mujer que golpea”, “dos niños que cantan”, “hombre de la bata blanca”, “muchacho en traje de baño”, “mujeres de negro”, “tres tipos”, “chica semidesnuda”, arlequín…”
Convirtiendo el escenario en un plató de rodaje cinematográfico con una grúa y cámara en directo, se nos presenta un lenguaje basado en la creatividad y experiencia en el “uso poético” de los recursos visuales en la escena. Un diseño de imágenes que utiliza la técnica del video mapping y la realización en directo, y la música interpretada en directo creada para el espectáculo arropa, da texturas, color y temperatura a las escenas convirtiéndose en un personaje más.
Una propuesta que parte de los apuntes del poeta para abrirse a un mundo en el que se cruzan múltiples lenguajes artísticos.
Adolfo Simón
«La Cenicienta» de Malandain en los Teatros del Canal
Los cuentos reflejan muchas veces la realidad. Imitan a la vida idealizándola y haciéndola más bella. «La Cenicienta» de Perrault y de los hermanos Grimm ha tenido muchas versiones y visiones a lo largo de la historia, unas más poéticas, otras menos. Malandain y el el Ballet Biarritz nos traen una versión «moderna» de esta cenicienta, con unos Louboutin debajo del brazo y que se fija más en los vicios y perversiones de la sociedad, en la hipocresía de las reuniones sociales y de las relaciones protocolarias que en el amor y los flechazos principescos en los bailes de palacio. La protagonista queda eclipsada por una madrastra y hermanastras travestis que llevan la voz cantante y a las que no les interesa el amor ni la pasión. Lo que ellas quieren es estar en los saraos modernos, posar en el photocall y llenar su armario con zapatitos para superar con creces a Imelda Marcos.
Las palabras de Massenet en las que se ha inspirado el coreógrafo dicen que Cenicienta «nace para escapar a la negrura de las cosas demasiado reales, para olvidar la humanidad que sangra, la ignorancia y la necedad humanas». El objetivo ha sido conseguido y nos encontramos con una protagonista que está fuera de este mundo y que flota sobre la mediocridad que le rodea. El ballet Biarritz destaca por una ejecución muy correcta y una depuración en el estilo Neoclásico que no tiene nada que envidiar a muchos ballets europeos. El decorado y vestuario de Jorge Gallardo destacan ya que no hacen más que acentuar lo que Malandain nos quiere transmitir. Son pocos medios, sencillos pero eficaces: quedamos sorprendidos por un escenario minimalista pero plagado de zapatos escrupulosamente ordenados que nos sumergen desde el principio en este cuento bailado con música de Prokofiev.
La cenicienta y su corte estará en los Teatros del Canal del 3 al 6 de Abril. Si asisten, no olviden el tacón de aguja.
Luis Mª García Grande.
El viaje de ninguna parte de Fernando Fernán Gómez en el CDN
Fernando Fernán Gómez fue un hombre de teatro total, amó la escena profundamente y por eso, en muchas de sus obras hay homenajes a los cómicos, ese mundo que conoció profundamente y sobre el que tenía una visión objetiva. Creo que sus novelas y películas son muy teatrales, lógico si han sido creadas por un cómico de la legua…¿no?. El viaje a ninguna parte no había sido escenificada hasta ahora en una producción oficial y en ella habla de sus experiencias personales, es casi su autobiografía teatral y vital. Y al hablar de su vida, nos habla del teatro en mayúsculas y de rebote, de la vida. Esta obra no solo interesa a los cómicos, puede servir a todo tipo de público para conocerse mejor y entender cómo fue un tiempo que no es tan distinto al que vivimos hoy; desgraciadamente, todo se repite, la historia es un bucle y si no…Ahí está el comentario que hace un personaje… «¿Qué tiene el gobierno contra los cómicos?». Pues los cómicos somos esos gitanos sin país ni bandera que vamos vagando por los caminos, esperando a que aparezca un interlocutor con el que interactuar y expresarnos libremente…y eso no se perdona, por eso el teatro es lo primero que prohíben las dictaduras, por eso el poder trata de manipularlo o enjaularlo. A veces lo consigue, nos arrinconan en callejones sin luz ni aire, pero terminamos trepando por las paredes para huir hacia las estrellas. Pero en este viaje a todos los lugares, también nos habla el autor de las mediocridades del ser humano, del precio que hay que pagar por estar envenenado de un oficio imposible. Y nos enseña que, al final, no somos tan diferentes al carnicero o la florista, somos carne de contradicción, irremediablemente suspendidos en el precipicio de la razón. Los cómicos, la mejor familia y por tanto, el peor de los infiernos. Y en el montaje está todo esto, la vida atravesando páramos, durmiendo y actuando los actores entre matojos o en barrancos. Una propuesta dura, acorde con lo que se plantea en la obra, con unos actores jugando escena tras escena, quitándose un gorro para ponerse otro y convertirse así, en alguien distinto…Qué bello es ver como la vida se tropieza con el teatro. Y al final…¿final?…Ese hermoso telón rojo cayendo sobre la noche sin estrellas…mientras canta María Dolores Pradera…Camínenos.
Adolfo Simón
Ángeles de José Ignacio Serralunga en el Teatro del Arte
Nada es lo que parece y eso es lo que intenta siempre mostrar el teatro. En Ángeles, hay un juego constante entre el rito de la convención de la Iglesia y lo que hay debajo de la piel de los personajes. Así, podemos contemplar como el bien tiene otra cara y la torpeza otro impulso. Durante la hora que dura la función no hay un momento de pause y aunque a veces se prevé lo que va a pasar, no decepciona la manera en que ocurre. Dos actores jóvenes que defienden y resuelven con soltura todas las situaciones comprometidas que ocurren ante los ojos del espectador, gracias a un trabajo de dirección sencillo y esencial. Un teatro que trata temas que interesan al espectador de hoy con accesibilidad para este.
Adolfo Simón
Dionisio Ridruejo, una pasión española de Ignacio Amestoy en el Centro Dramático Nacional
No deja de ser curioso que una obra, como Dionisio Ridruejo, una pasión española, escrita por uno de nuestros más importantes dramaturgos vivos, Ignacio Amestoy, haya tardado más de treinta años en llevarse a la escena. Seguramente, en otro país, sin tanto miedo a mirar al pasado para poder entender mejor el presente y dar pasos firmes hacia el futuro, se habría estrenado nada más escribirse, a pesar de haber sido polémica o molesta. ¿Qué pasa en nuestra sociedad civil y teatral que tenemos tanto miedo a tener contradicciones como Dionisio Ridruejo las tuvo?…¿Hemos de ser de un bando u otro para poder tener derecho a un pequeño lugar bajo el sol?. Ignacio Amestoy construye una obra compleja y difícil de teatro documento que el espectador ha de ir desgranando poco a poco. Un puzle que no encaja fácilmente en la mente de los personajes que no entienden porque están en un país sin tierra firme y que para poder soportar el día a día han de sumergirse en un espacio a medio camino entre santuario y gimnasio donde dejar los cuerpos sin energía vital. Un campo de concentración sofisticado en el que el delirio se da la mano con la realidad y los personajes imaginan lo que podrían ser y lo que podrían vivir sin posibilidad real más allá de esos muros. ¿Seguimos siendo herederos de ese miedo y esa cobardía?…¿Cuándo abriremos las ventanas al futuro?.
Adolfo Simón
«Nothing’s for Something» de Heine Avdal & Yukiko Shinozaki / Fieldworks en La Casa Encendida
«Nothing’s for Something» de Heine Avdal & Yukiko Shinozaki / Fieldworks en La Casa Encendida nos ha permitido ver lo que hay tras los materiales u objetos cuando cobran vida, lo que pasa cuando los elementos desaparecen y quedan los cuerpos con su huella en el espacio. Una propuesta de teatro experimental donde el espectador no asiste a una representación convencional si no a la oportunidad de observar lo que no se puede contemplar habitualmente desde el patio de butacas. Como siempre, en Casa Encendida se puede disfrutar de lo inaudito.
Adolfo Simón
Rudolf de Patricia Suárez en la Sala Mirador
Las víctimas de los holocaustos no son solo los que desaparecen durante el horror de esos tiempos, hay víctimas que heredan terribles heridas físicas o psíquicas que les acompañarán el resto de sus vidas. En Rudolf, Patricia Suárez nos habla de las hojas de un calendario en el que Alemania se reconstruye tras el salvaje paso del nazismo por sus calles y plazas. En ese tiempo donde parece que el sol volverá a salir, siguen viviendo en la bruma y el ruido de la pesadilla reciente, dos personajes heridos por ese desastre humano. Dos personajes que tratan de olvidar el pasado, creyendo que fue la vida de otros y soñando por un futuro que no saben qué lugar tendrá en su piel. Dos seres frágiles que se esconden en la comida y las caricias torpes. Dos seres complejos y contradictorios que interpretan con delicadeza y verdad dos actores en estado de gracia: María Botto y Roberto Drago. Cristina Rota ha huido, acertadamente, de una puesta aparatosa para centrarse en la vida en escena a través de sus actores.
Adolfo Simón
La visita de Antonio Muñoz de Mesa en La pensión de las pulgas
Tras meses programada en La casa de la portera y con listas de espera para poder disfrutar de esta inquietante visita escrita por Antonio Muñoz de Mesa, los responsables de este espacio que también lo son del recién inaugurado La pensión de las pulgas, han decidido trasladar la obra a este último lugar, donde puede ser vista por más espectadores en cada representación. Cuando vi en un ensayo general este texto y puesta en escena de Antonio Muñoz de Mesa me quedé atrapado en la butaca, de repente, me sentí ante una de esas piezas perturbadoras que no se sabe bien si lo que descoloca es lo que pasa o lo que imaginamos, ahora, tras muchas funciones, la obra ha crecido en intensidad. El gran hallazgo del teatro y de esta obra aparentemente sencilla pero de una complejidad profunda por el tema que trata y como lo trata…El teatro ha de provocar mundos en la mente del público. Viéndola me venía a la mente El veneno del teatro o La huella…esos pedazos de ficción inmortales que son un combate para que dos buenos actores hagan un pulso escénico hasta el último minuto. En esta ocasión, Iván Villanueva y Rosa Mariscal tejen una tela de araña macabra tratando de que el otro quede atrapado, con el peligro que supone que, al final, el cazador sea cazado. Se han escrito muchas obras sobre los desastres que las religiones hacen a la Humanidad pero terminan ocupando unos renglones escritos en la historia, en La visita, ocurren cosas que son tan antiguas como el tiempo y que es lo perturbador de verdad, saber que el bien y el mal no son exclusividad de unos u otros si no que habita en todos, solo hay que girar un poco la mirada para ver el mundo desde otra perspectiva. Acudan a ver La visita, es teatro-teatro.
Adolfo Simón
Júbilo en Kubik Fabrik
Una persona tiene la capacidad de gozar de la vida en el momento en que tiene una experiencia acumulada, también en su cuerpo. Solo entonces podrá mirar al mundo desde una perspectiva diferente de aquel que carece de dicha experiencia vital. JÚBILO trata de colocar en escena a personas que por alguna razón han sido tachadas de obsoletas poniendo frente a los ojos del espectador, únicamente lo positivo; el concepto de júbilo está basado en la idea de mirar hacia adelante y no dejar que el peso de la edad cultural nos hunda en el reino de las sombras. Con este texto presentan el proyecto: Júbilo, los integrantes de la Compañía F. de Asfalto que han estado mostrando en la Sala Kubik Fabrik, el espacio más inquieto y coherente de la cartelera madrileña. En Júbilo se presentan, a modo de collage, las vivencias y experiencias de un grupo de «jubilados» que no «sin júbilo». Y lo hacen con humor, sensibilidad, belleza y contundencia…Dejan muy claro que, aunque nos hagan creer todo el tiempo que somos un cero a la izquierda, sin el cero no existirían las matemáticas. Una propuesta no convencional que el público de teatro necesita como opción entre tanta ruido teatral como hay en nuestra sociedad.
Adolfo Simón
De trapo y barro en Teatralia 2014
A punto de entrar en la recta final del Festival Teatralia 2014, sigo pensando que es, probablemente, el mejor certamen de artes escénicas que se lleva a cabo en la Comunidad de Madrid. Además de mostrar espectáculos de todo tipo de disciplinas…Circo, música, títeres, objetos, danza, clown, etc, etc., etc…Se exhiben propuestas de gran calidad artística, cuidando las temáticas para según al público al que se dirigen. Este fin de semana se han presentado dos piezas estupendas…
Por un lado, en La Casa Encendida, se mostró la opera prima de El Patio, un espectáculo tierno y delicado, de muy pequeñas dimensiones. Una historia contada con barro, con un pequeño personaje deseoso de escapar, una historia de amor y de pequeños fracasos, un torno, una taza que respira, dos personas con muchas ganas, una diminuta alfarería y cuatro manos que juegan. A Mano es un relato ideal para explorar cómo las acciones y decisiones influyen en nuestras relaciones y en nuestro ambiente, y para alentar a los niños a expresar sus opiniones y reacciones ante el teatro. A Mano aúna la cerámica y el teatro y es la primera pieza escénica de la joven compañía riojana El Patio, formada por Izaskun Fernández y Julián Sáenz-López. Más que un espectáculo se debería hablar de una experiencia para los más pequeños de la casa, aquí han tenido ocasión de experimentar un cúmulo de sensaciones e ideas cargadas de sensibilidad.
Y por otro, en Cuarta Pared, se presentó Zo slim als een ezel-Tan listo como un burro, una obra de teatro visual, sin texto, pero con grandes dosis de buena música. Los protagonistas son títeres realizados a partir de objetos encontrados, cosas rotas y materiales viejos. Gérard Schiphorst y Marije van der Sande, creadores e intérpretes del espectáculo, contaron con la colaboración del escritor y pintor Wim Hofman, que ayudó con la historia y además realizó los dibujos animados que conectan las escenas. La obra cuenta la historia de un burro que se resiste a actuar como tal y que huye de la creencia popular de que los burros son burros por naturaleza, dejando claro que ello es posible aunque deba pasar por las más extrañas aventuras para demostrarlo. Un alarde de imaginación en este espectáculo, no solo en lo concerniente a las transformaciones que se producen en el burro de trapo si no en todos los elementos que aparecen en el transcurrir de la narración, consiguiendo crear múltiples espacios y situación. Y además, con un guiño final estupendo para los niños…¡Si quieres, puedes no ser burro!.
Adolfo Simón
«El arte de la entrevista» en el Centro Dramático Nacional
La entrevista puede ser un arma de doble filo, al igual que la cámara que lo graba todo y entra a ser un personaje más en la obra teatral. Un personaje que se va a encargar de desestabilizar a todos los demás personajes solamente con su presencia callada. Esta cámara va a ser capaz de encontrar «la brecha» con la que todo buen entrevistador sueña: ese momento donde el entrevistado se rompre y se sincera ante el otro gracias a la pregunta que taladra su inconsciente. Juan Mayorga, con innumerables premios a sus espaldas, ha sabido renovar el lenguaje dramatúrgico y seguir buscando nuevos lenguajes teatrales en el panorama contemporáneo español y, aunque no es el mejor texto que podía haber exhibido en el María Guerrero, el director Juan José Afonso ha intentado mejorarlo centrándose en las relaciones entre los personajes.
Para construir todo este entramado se ha rodeado de excelentes actores: Alicia Hermida sigue siendo esa mujer que interpreta dulcemente y que convence en todos los papeles que hace, no sabemos si es porque los elige con sumo cuidado o porque los hace suyos con gran maestría. Elena Rivera me ha recordado a una joven Amparo Larrañaga interpretando y físicamente también. Por fin he logrado no ver en Luisa Martín a ese personaje que salía en esa serie de Emilio Aragón cuyo nombre no recuerdo ya…pero que ha dejado serias secuelas en mi modo de ver la interpretación de ciertos actores. Y por último Ramón Esquinas, que interpreta un papel pequeño pero al que se adapta perfectamente. De la cámara no sabemos ni su marca ni su identidad… cosa que no vendría mal si le hemos dado la importancia de un personaje.
Como he apuntado, no es lo mejor que se puede ver de Mayorga, pero ahí está.
Luis Mª García Grande.
Gold de Cas Public en Teatralia 2014
La reputada compañía Cas Public vuelve a Teatralia con una nueva creación, Gold, que por primera vez firman conjuntamente Hélène Blackburn y Pierre Lecours, y en la que la fuerza de Hélène, directora artística y fundadora de la compañía, se funde con la sensibilidad de su más estrecho colaborador. Pensada para niños y niñas de a partir de 5 años, Gold demuestra una vez más la habilidad que tiene esta compañía para conectar y fascinar a los espectadores más pequeños. En esta ocasión, la compañía revisita uno de las grandes obras maestras de la música clásica: Las Variaciones Goldberg de J.S.Bach, en la inimitable grabación de Glenn Gould. Inspirados en esta famosa pieza, alabada en todo el mundo por su extraordinaria riqueza de formas, armonías, ritmos y sutilezas técnicas; los bailarines crean una enérgica danza movida por la poesía y los efectos de trampantojo. Convirtiendo audazmente objetos cotidianos infantiles y aprovechando su uso lúdico, Cas Public transforma literalmente el escenario en un teatro, en un espacio de confrontación entre lo real y lo imaginario, un juego de escondite que subyugará a grandes y pequeños. No dejaré de insistir sobre la idea de que en Teatralia se presentan espectáculos de nivel excepcional, por suerte para el público del mañana, hay trabajos pensados para niños de una calidad y delicadeza máxima como es el caso de Gold, donde no solo hay elementos fantásticos escénicamente hablando si no un equipo de jóvenes bailarines de técnica depurada. Y además…¿Han creado la danza clown?.
Adolfo Simón
Shapeless de Charlotte Vanden Eynde en La Casa Encendida
En Shapeless, Charlotte Vanden Eynde continúa la investigación sobre el movimiento que comenzó en el solo I’m Sorry It’s (Not) A Story (2009). Entonces el foco estaba en el significado, ahora vuelve a la forma. El punto de partida son los aspectos puramente físicos, formales y dinámicos del movimiento. La dinámica, algo que no estaba especialmente presente en sus trabajos anteriores, aquí se vuelve relevante. Asimismo Charlotte se adentra en un diálogo con el vocabulario de movimiento que ha conformado su cuerpo de bailarina: algo de lo que hasta el momento intentaba desprenderse o más bien ignorar. Tantea los límites de la abstracción, sin excluir la emoción. Charlotte deja levemente atrás la visualidad y la quietud. El cuerpo sigue siendo su punto de partida, pero conscientemente busca una especie de “aformidad”, lo caótico e intangible, una “forma que sea no forma”. Durante la casi hora que duró la performance, el cuerpo de la bailarina no dejó de establecer un pulso entre el rítmo y la energía, consiguiendo momentos de fuerza escénica a pesar de la sencillez de la propuesta teatral.
Adolfo Simón
Baños Roma de Línea de sombra en Matadero Madrid
Hay veces que se usa el nombre de Brecht en vano, por suerte, hay propuestas que no son tan prepotentes y que desde la sencillez y humildad abordan temas de nuestro tiempo con valentía. Baños Roma de la Compañía Mejicana Línea de sombra, dentro del programa Sinergia, ha sido toda una sorpresa en la cartelera madrileña, lástima que solo se pueda ver hasta este domingo. En esta obra que muestra trabajo actoral, con música, proyecciones y performance, se denuncian las terribles experiencias vividas por un grupo de jóvenes que van buscando su lugar de un rincón a otro del país, sabiendo que existe el peligro de moverse en una sociedad llena de violencia desatada y todo esto, con la metáfora de unos personajes reales de la historia mejicana y con los golpes del boxeo dados en el vacío.
Adolfo Simón

























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