Revista digital de Artes escénicas -Año 12º-

TEATRO

Darling de Ricci/Forte en Una mirada al mundo en el CDN

Hay un juego escénico de tintes perversos para mostrarnos un cabaret extraño donde los seres apresados en él, sienten que su animalidad se escapa por cada poro de su piel. Desde tiempos inmemorables hasta hoy, el ser humano no hace más que tropezar con la misma piedra una y otra vez. Aquí nos muestran como se descomponen los principios del ser en la involución al animal que habita en todos. Un collage de música, espacio, cuerpos y objetos con algunas imágenes muy sugerentes y un caos dramatúrgico que nos sitúa en ese presente que quieren denunciar.
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El burlador de Sevilla de Dario Facal en el Teatro Español

Hace quince o veinte años, se hubiera ido la mitad del público que asistía el otro día a la función, pero hoy, ya no nos provocan los desnudos, ni los gritos ni la violencia más o menos explícita, o nos estamos haciendo mayores o ya nos hemos acostumbrado a lecturas alternativas a lo que debiera ser un clásico que, a saber lo que ha de ser hoy…Hay en la cartelera otros montajes mucho más indigestos por obvios y pretenciosos; a veces, parece que quieren inventar lo que ya está más hecho que el tebeo y si no, que se paren un momento y miren la hemeroteca teatral…Se sorprenderán de lo antiguos que son muchos de los signos que se usan en escena. Este burlador de Dario Facal es una obra de autor, cargada de referencias cinematográficas y alguna teatral de aquellos creadores a los que debe admirar pero no termina de aparecer la personal mirada de este director-autor, probablemente esté en camino de conseguirla. Aquí hay algunos momentos muy sugerentes y atmósferas inquietantes que generan zozobra en los que las vimos pero dos horas de espectáculo en el que parece que todo gira alrededor de una sola premisa, se hace algo largo sin momentos de pellizco que nos dejen anclados en la butaca. Los audiovisuales son muy potentes y los actores se dejan literalmente la piel en a propuesta gélida y distanciada. Hay unos pocos minutos en los que se escucha la voz de los actores sin amplificación y es una maravilla…¿Por qué se llena la escena de micros y se usan hasta para respirar?…¿Eso es la modernidad?.
Adolfo Simónburladorsevilla_fotosergioparra_5.web_-1024x738


Woyzeck!!! de Malalengua en el Umbral de la Primavera

La vida es un cuento contado por un niño tonto…Es tan habitual oír a los supuestos creadores de hoy en día que investigan o hacen procesos de búsqueda cuando lo que realizan son torpes intentos de descubrir de nuevo la rueda…¿Cuándo bajarán de sus poltronas los que dirigen y programan los teatros oficiales para ver la realidad?…Para encontrarse con esas generaciones jóvenes que luchan por encontrar un lenguaje propio o al menos, coherencia en el trabajo artesano del teatro…Bueno, parece que no va en su sueldo y competencia, parece que solo han de dedicarse a hacer productos que les hagan pasar a la posteridad ¿?…No pasa nada, es la ley eterna del arte…Mientras tanto, el público y los que amamos el teatro, tenemos que seguir buscando esos trabajos que no tienen grandes medios pero que se merecen un lugar en nuestro imaginario. El Woyzeck de Malalengua está hecho con la base del teatro: el actor y con la necesidad de contar esa historia hoy y consiguen resultados interesantes como es el juego que abre y cierra la obra y que nos sitúa en esos descampados de hoy donde la desolación y el horror campan a sus anchas. Después, entramos en la pesadilla de ese niño que no encuentra el camino para «ser» y «amar»…deambulando como un sonámbulo por el espacio cerrado del teatro, pisando fuerte detrás de nuestra nuca…jugando a las «muñecas» sin tapujos ni tabús. Entrar en el laberinto de los fantasmas puede ser un viaje perturbador o liberador. No lo duden, vayan a ver esta obra y tomen nota, estos jóvenes puede que encuentren un viaje largo y personal en la escena.
Adolfo Simónwoicek

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La Gaviota de OKT/Teatro Municipal de Vilna en Una mirada al mundo del CDN

Chejov plantea en su obra que hay que renovar el teatro, que hay que hacerlo de otro modo…Y en su tiempo, esa idea debió ser subversiva…Hoy, cuando ya se ha probado casi todo sobre un escenario…¿Qué es renovar?…Hay una tentación, últimamente, por dejar sin poesía la escena, sin contrastes, despojada de todo teatralidad, como si eso fuese renovar o modernidad. No sé qué pensará un espectador cuando paga su entrada y se encuentra con, casi, literalmente, un ensayo del montaje…Alguien dirá que eso ha costado tiempo de investigación y puede ser…En Vania en la calle 42, el público entraba en un teatro en ruinas y se mezclaba con los actores y cuando menos se lo esperaba, el teatro se colaba en la vida…Aquí, en esta Gaviota, la vida solo llega a retazos en la segunda parte, tras más de hora y media de tiempo en pause.
Adolfo Simónla-gaviota


«Cluedo» en el Centro Cultural Mariano Muñoz

Todos hemos pensado alguna vez en cometer un crimen y seguro que hemos tenido motivos más que suficientes para hacerlo… Después hemos pensado en lo difícil que sería escabullirse de la justicia y justificar nuestra inocencia, claro está, y por eso necesitamos pensar en otras vías de escape para nuestro odio hacia la raza humana. Por eso es que inventamos, imaginamos y hemos leído innumerables novelas de detectives, investigaciones, suspense y asesinato múltiple a lo Agatha Christie y a mediados del siglo pasado un inglés se inventó este famoso juego que todavía hoy nos hace pasar tardes entretenidas alrededor de la mesa-camilla intentando desenmascarar a un asesino… o a varios asesinos, o quizás todos seamos asesinos…

No nos aburre imaginar  situaciones rocambolescas en las que un asesino va cometiendo crímenes como Pedro por su casa… y, llegados a este punto… ¿Por qué no experimentar y disfrutar dramatúrgicamente de estas ideas?

Eso es lo que creo que pensó Carlos Manzanares Moure cuando montó esta pieza en la que reproduce fielmente el tablero del juego, dividiendo un espacio escénico en varias salas y creando varios personajes idénticos y tan estereotipados como los que propone el juego original. Una buena idea que nos hace pasar una buena tarde alrededor de un escenario-camilla en el que solo nos faltan unas pipas y cocacolas para disfrutar de esta historia de suspense. Si bien le falta algo de presupuesto escénico, lo arregla con buenas intenciones,  y con esas tesituras los actores semi-aficionados de Trece Gatos ponen toda la carne en el asador en busca de esos indicios para que el asesino quede descubierto.

Luis Mª García Grande.

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«La Piel» en Nave73

“La piel de no rozarla con la piel, se va agrietando. Los labios de no tocarlos con los labios, se van secando. Los ojos de no cruzarlos con los ojos, se van cerrando. El cuerpo de no sentirlo con el cuerpo, se va olvidando. El alma de no entregarla con el alma, se va muriendo”, Bertolt Brecht.

Con esta gran declaración de intenciones se nos presenta «La Piel» en Nave73.  Vivimos en una sociedad postmoderna, llena de imágenes impactantes y artilugios que comunican a los otros todo lo que vemos o sentimos. Expresamos nuestros sentimientos en no más de 140 caracteres a través de un tuit… Nos retocamos las fotos con el instagram para parecer más perfectos, para no mostrar los granos, las arrugas, las manchas, las heridas de nuestra piel: nuestras imperfecciones, en definitiva. ¿Nos hemos parado a pensar lo que hacemos?

Tenemos que reflexionar sobre nuestro cuerpo y lo que hacemos con él, sentirlo y experimentar sensaciones a través de nuestra piel para comprender que cada vez nos tocamos menos, a nosotros mismos y a los demás y… la piel se agrieta si no la tocas. Es nuestra capa más superficial y la tenemos abandonada. Preferimos tocar antes nuestro móvil, nuestra tablet, nuestro teclado, … preferimos comunicarnos antes con los demás a través de palabras vacuas que a través de una simple caricia. Si no apreciamos nuestra capa más visible y accesible… qué no haremos con nuestro interior.

Valeria Alonso, gran experimentada ya en hacernos llegar a lo más hondo de nuestro ser, ha creado un trabajo dramatúrgico y escénico magnífico, profundo y que da mucho que pensar y que a través de la piel de Teresa Rivera, que interpreta con seguridad, aplomo y provocación un personaje en el abismo hacia la incertidumbre de su vida, nos muestra que todavía somos humanos y que tenemos una piel que nos comunica y trasmite sensaciones…aunque sea simplemente tocando una pantalla táctil.

Luis Mª García Grande.

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John de DV8 Physical Theatre / Lloyd Newson en el Festival de Otoño a Primavera

Tras la revolucionaria Can We Talk About This?, la formación británica DV8 Physical Theatre regresa al Festival de Otoño a Primavera con JOHN, una arrebatadora creación de danza-teatro calificada por la crítica como “audaz, envolvente y absolutamente única”. Lloyd Newson, director artístico de DV8 y uno de los artistas más influyentes del panorama teatral de los últimos tiempos, entrevistó a más de medio centenar de hombres acerca del sexo y el amor para poner en pie esta pieza. Uno de aquellos hombres era John, cuya historia de delincuencia, drogadicción y lucha por la supervivencia se desgrana en escena como una experiencia teatral intensa y conmovedora. Hay un hallazgo importante en esta pieza y es el espacio escénico, que gira constantemente como un reloj frenético mientras el tiempo va instalando en el personaje la semilla que conformará su identidad, durante una infancia dura y descarnada. Cuando el reloj vital o la rueda de la ruleta rusa de la vida de Jhon empieza a descender al último infierno para tratar de volver a la superficie de la existencia, todo empieza a moverse casi a cámara lenta y los espacios personales y turbadores se convierten en lugares públicos donde los seres se sumergen en los mapas perdidos del deseo y el placer. Ahí, Jhon encontrará un oasis de aguas insalubres donde podrá descansar del horror del pasado. Al espacio escénico, hay que sumar la dramaturgia vertiginosa para contar fragmentariamente el paso de la infancia al mundo adulto. Y, por supuesto, el trabajo de cuerpo escénico de los intérpretes, verdaderos artífices de esta propuesta.
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El hombre menguante de Pérez&Disla en Cuarta Pared

¿Qué hacemos cuando no hacemos nada?¿Qué hacemos cuando esperamos que los otros nos digan qué tenemos que hacer?…¿Qué hacemos cuando no distinguimos la realidad de la ficción…ni el escenario de la vida?…Pues que nos quedamos en la nada…Y de eso habla El hombre menguante, de lo pequeños que nos podemos volver ante el absurdo del día a día, ante el caos y la confusión…y además, a veces, nos sacan una sonrisa con su mirada imposible.
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Stockmann de Les Antonietes Teatre en la Sala II del Centro de Arte Fernán Gómez

No recuerdo cuando vi el último montaje de «Un enemigo del pueblo» de Henrik Ibsen…Ah! sí que lo recuerdo, mejor no lo recuerdo…Ya se sabe, a veces se hacen textos importantes en la historia de la literatura dramática por “artistas contemporáneos” que saben más que los autores clásicos, haciendo de su capa un sayo y se quedan tan anchos. Por suerte, aquí, en Stockmann que, además tienen el detalle de poner en el programa de mano…»Adaptación libre», nos encontramos un trabajo potente desde esa versión que va al tuétano de la obra, quitando paja y dejando el texto en una hora y pico, con lo esencial…Una puesta en escena sobria, llena de detalles sencillos que nos hacer transitar por esa historia terrible donde un hombre ve como su dignidad se hunde en la ciénaga de una corrupta sociedad. Los actores están estupendos en ese juego meta teatral que permite hacer uso del público como cómplice de este naufragio social. No hace falta que un montaje tenga nombres de famosos para ir a verlo, no es necesario que la obra se haga en un teatro con grandes telares, a veces, en pequeños espacios sigue existiendo el rito esencial del teatro, ese que nos sitúa frente a nuestras zonas oscuras. Vayan a ver Stockmann, seguro que se reconciliarán con el universo de Talía.
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A España no la va a conocer ni la madre que la parió de Wichita Co. en La Zona Kubik

El ser humano…¿Tropieza dos veces con la misma piedra?…Y tres…y cuatro. En A España no la va a conocer ni la madre que la parió de Wichita Co. asistimos a dos situaciones similares con cuarenta años de distancia entra la una y la otra. Al principio, estamos en un momento de este país llamado España en el que parecía que todo iba a cambiar, que un futuro interesante podría darse…Esperanza!. Pero ya, entonces, está encerrada «mamá» en el sótano, sin querer aceptar los cambios, sin confiar en que el ser humano le pueda sorprender positivamente. Cuarenta años después, poco ha cambiado, tan solo el deseo de que, realmente, pudiera pasar algo diferente al fraude existencial que siempre termina instalándose en el salón de nuestro comedor. Wichita Co. realiza una pieza de teatro documento que nos deja un sabor agridulce porque, tanto a los que vivimos el tiempo en el que todo podría haber cambiado, ya sabemos que no fue así…y porque sigue dejando en el aire, la idea de si la utopía es posible en este mundo. Una obra sencilla que intenta desvelar la niebla en la que suelen perderse los seres humanos cuando sueñan un mundo mejor.
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Liberto de Gemma Brió en el Teatro de la Abadía

Hay obras de teatro que, al salir de verlas, tendría la necesidad de leer el texto, en este caso escrito por Gemma Brió, igual que cuando vamos a ver una propuesta escénica sobre Hamlet, no perdemos de vista el texto que escribió Shakesperare. Liberto de Gemma Brió en el Teatro de la Abadía es una historia de caos y desesperación, en el programa de mano se describe como una tragedia moderna. No tengo claro qué ha hecho Norbert Martínez, el director, con este texto, tengo la sensación de que lo ha instalado en un plano de modernidad y saltos de signos escénicos que dificulta el acceso a lo que pueda ser la obra íntima escrita en el papel, pero, ahí está la gracia o no del teatro, que es un hecho vivo y hay que acudir a ver el encuentro de diferentes poéticas sobre el escenario. Hablar de lo deshumanizada que se ha convertido esta sociedad con múltiples planos escénicos, a veces genera más confusión para el espectador.
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Reikiavik de Juan Mayorga en el CDN

La literatura dramática es palabra y el teatro es juego. De estos dos ingredientes, necesarios para crear drama e interés en escena, sabe mucho Juan Mayorga, atrás queda el autor que escribía en el gabinete y llenaba los folios de encrucijadas y teoría filosófica. En este texto, endiablado como todos los suyos; no hay camino en el laberinto que lleve a una sola salida, siempre hay capas de ideas y temas que se superponen para mostrarnos la vida y sus entresijos. Como digo, en este texto hay de nuevo otro viaje de descubrimiento para los personajes que se enroscan en sí mismos y se muestran en espejos donde ven su deformidad y su rostro amable, para, al final, encontrar el sentido de la existencia, pues este texto, el autor lo ha escrito sabiendo que mecanismos de juego quería poner en movimiento, que convenciones activar para que su partida de ajedrez tenga mil finales posibles y una jaque mate inevitable. Para que este juego dramático ocurra, necesitaba unos actores implicados hasta la extenuación en su propuesta literario-escénica y los ha encontrado en Daniel Albaladejo, César Sarachu y Elena Rayos. La función dura dos horas pero cuando uno sale, le quedan muchas más para seguir haciendo movimientos de ajedrez en la cabeza.
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Solo con tu amor no es suficiente de Iñigo Guardamino en Nave 73

Hay que ser ambicioso en los proyectos, si no hay riesgo no hay posibilidad de crecer o avanzar pero, siempre hay un pero, existe la posibilidad de que en ese salto mortal, si no hay red, uno de un mal paso. Iñigo Guardamino aborda el texto y la dirección de Solo con tu amor no es suficiente y aunque se rodea, sobre todo de un reparto estupendo, creo que no ha puesto distancia entre el autor y el director, no hay confrontación entre ambos espacios de creación, el texto pasa casi literalmente a la escena; una obra, por otro lado, muy ambiciosa al querer concentrar en dos horas la historia de las múltiples aristas de las creencias más importantes en el mundo en el último siglo. Creo que hay varias obras en esa pieza y que se solapan sin dejar aire entre ellas y que piden autonomía y sobre todo, una mirada externa ajena que pode y de ritmo al material dramático.
Adolfo Simóniñigo


Windermere Club en el Centro de Arte Fernán Gómez

Oscar Wilde, como todos los grandes autores, nos sobreviran, a nosotros y a nuestras travesuras. Es bueno, que se pierda el respeto a los dramaturgos sagrados, no pasa nada, el texto original seguirá ahí y las propuestas ligeras pasarán al olvido. Hemos visto verdaderos desastres a la hora de adaptar un texto clásico a nuestros días. En este caso es un divertimento a partir de la obra de Wilde, Juan Carlos Rubio va al eje de la obra y la traslada a Miami y usa el aroma del culebrón para exponer la critica que en su día se hizo a la sociedad con este texto. Los actores juegan a acentos y el espacio juega a mostrarnos los rincones donde bailan, pasan calor y mienten estos frívolos tópicos de la sociedad.
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«La ruina» de Jordi Casanovas en el Teatro Lara

Después de «Un hombre con gafas de pasta» y «Ruz-Bárcenas», Casanovas sigue apostando por la comedia con esta «ruina» en la que estamos sumergidos, ruina de valores y económica. Una obra que encaja bien dentro de la programación del teatro Lara, dedicada a la comedia, nuevos valores y experimentos varios que ofrecer a un público heterogéneo y que a veces nos sorprende con éxitos como «La Llamada».

Varios personajes se dan cita en un piso antiguo, heredado de la abuela de la protagonista, para poner sobre la mesa sus inquietudes, temores, deseos y desgracias personales, intentando superar una situación de tensión en la que el dinero juega un papel fundamental y remueve las vidas de cada uno de ellos.

La trama cuenta con elementos que crean suspense y tensión bien rematados y siguiendo las «reglas» de la buena escritura de un texto, creando giros inesperados e introduciendo algo parecido a ese «realismo mágico vargas-llosiano» reinventado en la cabeza del dramaturgo.

Luis Mª García

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El sueño de una noche de verano de Yohangza Theatre Company dentro de Una mirada al mundo

Shakespeare el incombustible!…Sus obras han sido utilizadas para hacer óperas, ballets, musicales…y mil versiones textuales…A todo ello sobrevive, por eso debe ser el autor de teatro más importante de todos los tiempos. El festival del CDN, Una mirada al mundo que nos ha sorprendido año tras año con propuestas muy sugerentes y arriesgadas, se inaugura este año con un divertimento coreano de animación popular sobre El sueño de una noche de verano. Una obra que debería durar alrededor de tres horas, si se reduce a hora y media, algo importante debe quedarse por el camino. Si yo fuese de vacaciones a Corea, seguro que mi curiosidad me llevaría a entrar en uno de sus teatros y descubrir cómo se plantean ellos la poética de Shakespeare llevada a su trabajo rítmico y corporal, pero no sé si es lo más interesante que puede venir de ese país a nuestros escenarios. No sé qué pensarían si les llevásemos nosotros Fuenteovejuna con los personajes vestidos de fallera y comiendo paella. Bueno, esto ha sido el arranque, a ver qué pasa en el resto del Festival.
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Madre Coraje de Bertold Brecht en el Matadero de Madrid

La Compañía Atalaya dirigida por Ricardo Iniesta trae a Madrid su versión de Madre Coraje, un texto que no pierde actualidad, desgraciadamente, ante un mundo que vive de las guerras y sus desastres. La primera imagen del espectáculo es emblemática y de rabiosa actualidad, nos muestra unos seres encaramados a un muro de alambradas que simboliza todas esas fronteras que nos separan en este tiempo de países sin sensibilidad para entender que los límites solo traerán odio y tragedia. La obra transcurre entre secuencias de musicalidad y teatro épico, consiguiendo que el público entienda que, ante el dinero, no hay nada que se resista, ni siquiera la sangre propia. Un espectáculo conveniente en estos tiempos de ética light.
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Una «Cerda» a la italiana en el Alfil

De nuevo podemos disfrutar de una de las obras que ha revolucionado el off del teatro madrileño desde La casa de la portera y que ahora se nos presenta en un formato a la italiana sin perder un ápice de su humor, surrealismo y de su crítica social. Carolina Herrera se incorpora al reparto para reencarnar a Cicilia, sustituyendo a Inma Cuevas y aportando su granito de arena.

El Teatro Alfil nos brinda la oportunidad de volver a sumergirnos en el loco mundo del Convento de la Orden de las Siervas del Santo Membrillo creado y dirigido por Juan Mairena, uno de los dramaturgos contemporáneos que más está dando que hablar últimamente. Una orden en la que reina la extravagancia y el absurdo para adentrarnos en un tema tan actual como el robo de niños por las órdenes religiosas.

Pero para abordar estos temas tan escabrosos no hay nada mejor que un buen maquillaje y mucha vaselina, que de eso ciertas iglesias saben mucho. Seguramente que en muchos conventos y centros de clausura se cometen más disparates que en Cerda, donde la Madre Superiora agota los botes de laca Nelly para conservar su regia hegemonía y donde los fantasmas del pasado no necesitan a Iker Jiménez para aparecer nítidos y expresar sus sentimientos, deseos e intenciones con el corazón en la mano.

La dramaturgia creada por Mairena es una montaña rusa en la que las subidas y bajadas vertiginosas del discurso te hacen transitar de la poesía y el discurso más oscuro al pop y travestismo más audaz.

Pero, ustedes se preguntarán… ¿Por qué esta obra se titula Cerda? ¿Qué hace Dolly vestida de monja? Buff, es un poco largo de explicar, acérquense al Alfil y descúbranlo.

Luis Mª García

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«El arquitecto y el emperador de Asiria» en Matadero

El Teatro Español ha estrenado en Matadero Madrid una de las obras cumbres de Fernando Arrabal que se presenta como un imprescindible para comenzar esta temporada. Imprescindible por muchos motivos: Primero porque Arrabal es uno de los más importantes autores españoles reconocido internacionalmente y del que se ha dicho que tiene una voz propia y característica, y eso nadie lo duda.

En «El arquitecto y el emperador de Asiria» podemos disfrutar de su dramaturgia en pleno esplendor, con el surrealismo brotando y la filosofía flotando por todas partes. Arrabal tiene afilados sus cuchillos y los va hincando rápidamente en la cabeza del espectador con poesía y humor. Nos hace recapacitar a través de dos personajes estrambóticos y ridículos, sobre la gran metáfora de vivir en sociedad, de ser humano y tener que compartir nuestro espacio con otros humanos,con todo lo que esto conlleva. El autor se ríe en nuestra propia cara del complejo de Edipo, de la justicia, de la monarquía y de la política, del poder, del aprendizaje y de todo lo que nos rodea… sin dejar pie con cabeza. Pero todo esto, que nos parece un tema tan actual… se escribió hace cincuenta años…

Además del talento del autor hay que poner también su medalla a Corina Fiorillo, la directora, que ha sabido llevar por buen camino, con destreza dinamismo, a unos espléndidos Fernando Albizu y Alberto Jiménez, que entran perfectamente en ese juego de burla y sátira que caracteriza al autor y a los que no les duelen prendas en enseñar el culo, sin cabeza ni pies, solo el culo, para poner imagen a ese surrealismo desbordado.

Luis Mª García


Bajo terapia dirigida por Daniel Veronese en los Teatros del Canal

Tres parejas son invitadas a participar de un aparentemente sano esparcimiento terapéutico; un movimiento apenas perceptible de la cotidianeidad. Esta maquinaria dará rienda suelta a confesiones…verdaderas y falsas, difícil de detener. A lo largo de una sesión muy particular, en un espacio concebido especialmente para esta tarea, iremos descubriendo las pequeñas miserias de cada uno de los integrantes de este juego peligroso. El teatro siempre es un espacio para reconocerse en la escena y sobre todo en el patio de butacas. Aquí, sin desvelar lo que ocurre al final y que da un giro sorprendente a la acción, todos vamos sintiendo que en uno u otro momento, nos reconocemos en lo que son o lo que ocultan de sí mismos los personajes. Una pieza de teatro contemporáneo que nos permite disfrutar de las delirantes personalidades y pactos de las parejas participantes, dejando un espacio, no solo para el humor sino también para la reflexión de cómo somos y sentimos en un mundo lleno de verdugos y víctimas cotidianos.
http://www.teatroscanal.com/espectaculo/bajo-terapia/
Adolfo Simónterapia-matias-del-federico-direccion-daniel--L-SzUbxS


Añicos de Carlos Be en La Pensión de las Pulgas

Los añicos más importantes para formar al ser humano son esos que van desde los meses hasta los seis o siete añicos, ahí se conforma el espejo imaginario en la mente y el corazón de un niñ@, ahí aparece un universo transparente o turbio. Para que, al mirarse uno encuentro una hada y no la bruja de Blancanieves, es preciso que ningún adulto haya metido su garra en las entrañas del pequeñ@. Si un cuerpo extraño atraviesa la piel en ese tiempo, el espejo se hará añicos y nunca más podrá volver a recomponerse. Carlos Be vuelve sobre los abusos infantiles, tras El niño herido, en esta ocasión, a partir de unos hechos terribles ocurridos no hace mucho, el autor podría haber desarrollado su obra recorriendo los acontecimientos que a todos nos perturbaron pero, como siempre, no se lo ha puesto fácil y así, aborda el tema en los alrededores del abusador, en eso que se llaman «daños colaterales», en las heridas, abiertas para siempre, que dejará sembradas el ser infecto. La pieza es intensa, llena de silencios y huecos que el espectador ha de transitar, asistiendo a esa ceremonia de horror que es el día a día de los familiares heridos por el horror del abuso a la niña. Ella está presente todo el tiempo aunque no la veamos, en las miradas furtivas de los personajes, en la torpeza y el daño que se imprimen para poder dejar de sufrir lo insufrible. El joven director, Pablo Martínez Bravo no hace concesiones para facilitar la intensidad de todo lo que ocurre, deja fluir a los actores para que experimenten cada momento de la acción, ellos están en carne viva, sobre todo David González y Raquel Pérez.
Adolfo Simón
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«Deseada» en Nave 73

ARTES VERVÉNICAS LOGOLa compañía Artes Verbénicas está revolucionando el mundo del teatro costumbrista, folclorista y tradicional, ése que tanto gusta al pueblo y a la corte, ése que podemos ver en cualquier función de fin de curso de colegio de monjas revestido de visón de todo a cien, ése que apestaba a naftalina  y agua de rosas, dándole un toque de contemporaneidad y sarcasmo escenográfico que, al igual que la gaseosa, refresca el ambiente y le imprime gas al vino más peleón para poder tragarlo, al menos, con algo de placer.

En «Deseada», una producción en conjunto con Tío Venancio, se mezcla el costumbrismo de Marquina con el de los Chunguitos… sí señores, si el señor Marquina levantara la cabeza, se acicalaría y se uniría a la verbena, sin duda. Pero además de una buena dramaturgia y dirección de ese verso declamado y desmembrado por frases dignas de la mejor choni televisiva, hay que destacar una escenografía  y vestuarios sencillos a la par que elegantes, muy estudiados para navegar entre la lana gorda y la lycra.

Una apuesta que seguro no va a dejar indiferente a nadie, ni a la maruja del quinto ni al hipster del tercero.

Luis Mª García

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Love that jazz en el Teatro Quevedo

Ayer cumplió dos años de programación el Teatro Quevedo y fue una buena ocasión para acudir a ver una propuesta que ha prorrogado varios meses gracias a la buena recepción del público. Love that jazz es una historia escrita e interpretada por Azucena Sosa Alonso en la que cuenta los avatares sorprendentes de una mujer de hoy en día que, ante su aparente mundo diario aburrido, se lanza a territorios virtuales para vivir múltiples experiencias. Lo que no sabe el personaje es que ese viaje al morbo le hará descubrir que a veces no valoramos las pequeñas cosas que tenemos en nuestro mundo diario. La obra se desarrolla en una jocosa sesión de complicidad con el público a través de la narración de las historias que esa mujer vive en su periplo nocturno a la búsqueda del placer total. Hay un juego curioso entre los diferentes aspectos musicales del jazz para asociarlos a posturas sexuales o a los amantes que uno se puede encontrar en la partitura de la noche. Los acompañamientos musicales son muy apropiados gracias a la destreza de Jesús Arnáiz. Isabel Prinz dirige el espectáculo con sutileza, dejando espacios para que la actriz improvise con el público durante esta sesión de monólogo músico-sensual.
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La Balsa de Medusa en la sala II del Centro de Arte Fernán Gómez

La propuesta que podremos ver hasta el día 20 de septiembre en el Fernán Gómez es portadora de un mensaje valioso, en cuanto muestra al espectador de una manera intensa la delgadez de las paredes de nuestro mundo, no más resistentes que ese papel que juega un rol simbólico importante en el montaje dirigido por Manu Báñez con dramaturgia de Antonio Escribano. La premisa de inicio de la historia será familiar a los cinéfilos: un grupo de burgueses que celebra una fiesta descubre que, por alguna poderosa -y desconocida- razón, no puede salir de la habitación en que se encuentran. Efectivamente: es un acercamiento efectivo y lúcido a El Ángel Exterminador, la película que Luis Buñuel dirigiera en 1962.
El elenco cumple con creces. Se puede suponer que Marcial Álvarez está inmenso en su papel de anfitrión de esta fiesta surrealista, pero también realiza una interpretación completa y meritoria Mélida Molina, sin desmerecer al resto del reparto. La propuesta está bien entramada y dirigida, y resulta un espectáculo que remueve por dentro y es efectivo en la intención de recordar lo cerca que están la celebración del caos y el orden de la barbarie. La Balsa de Medusa es un montaje más que sugerente y una recomendación, entre otras cosas porque todo ciudadano necesita ser recordado de vez en cuando, de manera cercana, como la del teatro, que el hombre, tan refinado, tan sociabilizado, tan educado, no está más que a unas cuantas comidas de convertirse en el animal más cruel y primitivo.
Rafael Ruiz Pleguezuelosmedusa