Arizona de Juan Carlos Rubio en el CDN
Arizona es un texto de Juan Carlos Rubio que reflexiona sobre las fronteras, la migración, la estupidez humana y los límites de su manipulación, además de ser un tragicómico retrato del alma de dos seres humanos perdidos en el desierto de la vida. Con un sencillo argumento, dos gringos que van a la frontera estadounidense con México, en el estado de Arizona, a defender su patria de los posibles intrusos y a «reflexionar sobre las fronteras», el autor inventa un mundo de vacíos, de incomunicación entre países y entre seres humanos, un friso del absurdo que inventamos cada día con las aduanas intelectuales. Que poco hace falta para que haya TEATRO, así, en mayúsculas, en un escenario. En Arizona, una nueva propuesta en ese espacio de La Princesa que tan buenas muestras de teatro nos está dando en esta temporada del CDN, dos actores fantásticos…Alejandro Calva y Aurora Cano, nos deleitan con el absurdo de una existencia supeditada al miedo al otro. Ellos hacen creíble la historia de Rubio a ritmo de musical de bolsillo y desde fuera, Ignacio García sujeta la acción poética desde la dirección.
Adolfo Simón
Ignacio García nos habla de sus trabajos como director de escena
¿Cómo surge el proyecto de Arizona?…
Arizona es un proyecto de larga gestación. Yo tuve ocasión de leer el texto de Juan Carlos Rubio en 2006 y ya entonces me pareció un texto magnífico son sus dosis equilibrada de comedia, amargura y absurdo, lleno de muchos y variados referentes. Me atrajo mucho la idea de convertirlo en un musical de bolsillo en el que se combinara un gran homenaje a la música americana del siglo XX y la comedia musical en particular, con una visión crítica de los fundamentalísimos que alberga aquél país en sus excesos nacionalistas. El proyecto lo retomé con fuerza cuando comencé a ir a México al creer que allí tendría una gran fuerza debido a la temática sobre la frontera y a su dolorosa actualidad en aquel país. Por suerte encontramos entusiasmo tanto en México como en España y la colaboración del CDN aquí, y el ministerio mexicano a través del INBA, el Centro Cultural Helénico, el FONCA y Ocesa en México. Ese ha sido el viaje hasta poner en marcha ARIZONA… después pude tener un elenco magnífico y grandes colaboradores y comenzó el viaje y el disfrute.
¿Hubo ocasión, durante el proceso, para que los actores aportasen ideas en la puesta en escena?…
Por supuesto, los actores han sido un constante alimento del espectáculo y del trabajo de puesta en escena. Aurora Cano y Alejandro Calva son dos espléndidos actores que ha dado vida a Margaret y a George de una manera prodigiosa, haciendo personajes de carne y hueso y llenos de verdad en sus contradicciones. El proceso ha sido peculiar ya que lo espaciamos en el tiempo al tener yo que compaginar ensayos en México con venidas a España para otros proyectos, pero eso ha permitido que todo fuera posándose con tiempo y que ellos pudieran hacer suyo el trabajo y alimentarlo desde sus propuestas.
¿Hay algún referente técnico o estético del que has partido para esta puesta en escena?… Háblanos de ello…
En el título de la obra, el autor la denomina como «Una tragedia musical americana». Eso fue determinante en mi visión estética de la obra, ya que tomamos muchos referentes de la comedia musical intentando mezclarlos con el absurdo a veces y con la tragedia en otras, pero sin perder la luz, el brillo y el sonido de ese fabuloso género. Esa influencia se funde con lo kitsch de la cultura norteamericana y su mezcla ecléctica de estilos que abarca desde lo sublime a lo más «underground».
¿Cómo ha sido el proceso de creación?…¿Qué has querido contar desde la dirección?…
El texto habla de las fronteras mentales e ideológicas, de los límites y sus consecuencias, y esa ha sido la linea fundamental de nuestro trabajo, hablar de quienes quieren buscar diferencias y separar y disgregar. También de quienes son al tiempo verdugos de los habitantes de su Sur, cualesquiera que éstos sean, y víctimas de una tormentosa manipulación ideológica y mediática. El Tea Party, el proyecto Minute Man, el Sheriff Joe Arpaio y la pareja que forman George y Margaret son distintos brazos del mismo árbol, con gradaciones y responsabilidades diferentes.
¿Qué balances haces de tus últimos trabajos como director?…
Que es un don de el cielo poder dirigir tanto y en géneros, estilos y países tan diferentes, y poder seguir aprendiendo y alimentándome de todas estas experiencias. El balance es muy positivo desde esta experiencia y desde la posibilidad de experimentar en formatos escénicos muy variados. Soy muy consciente de la dificultad del momento y de la fortuna que esto significa, pero me considero aún un aprendiz del oficio de director con toda su complejidad. Otra de las satisfacciones es poder compaginar armónicamente la dirección de teatro y de ópera ya que creo que ambas se complementan y suponen caras de una misma moneda.
¿Qué espectáculo has visto últimamente?¿Qué te pareció?…
Hace pocas semanas vi El círculo de cal (así titulan allí lo que nosotros llamamos El círculo de tiza caucasiano de Brecht) bajo la dirección de Luis de Tavira en la Compañía Nacional de Teatro de México y me pareció un espectáculo espléndido, con un complejísimo trabajo de máscaras y de gran guiñol. Y la vigencia del texto de Bracht es arrolladora.
¿Crees que afectará mucho la subida del I.V.A. y los recortes a la escena?…
Creo que no tiene sentido gravar y penalizar la creación con todo lo que ello significa. Entiendo que la dificultad del momento es grande y que el esfuerzo debe afectar a toda la sociedad, incluida la cultura, pero creo que se están cometiendo errores graves en el mensaje de esta distribución del esfuerzo, y éste es uno de ellos. Por supuesto que afecta la subida del iva y va a seguir afectando, pero es necesario seguir convenciendo al público de que a pesar del esfuerzo que deben hacer para ir sigue valiendo la pena. Debe ayudarnos a valorar al público.
¿Proyectos?…
Por suerte muchos y variados. En lo que queda de 2013 dirigiré Il Trovatore en Sevilla, La sangre de Antígona de José Bergamín en la Compañía Nacional de México, para el Festival Cervantino de Guanajuato, y después haré La Forza del Destino en Bilbao y La Boheme en Oporto. Y parece que en 2013 ya aparecen proyectos de teatro y de ópera dentro y fuera de España. Una gran fortuna en estos tiempos difíciles. Hay que seguir peleando.
Alguna sugerencia para seguir creando en tiempos de crisis
No dejar nunca de creer que podemos seguir haciendo espectáculos, si no con los medios de antes, confiando en el talento de nuestros dramaturgos y actores, que es mucho. Nunca hay que renunciar al teatro como conciencia de una sociedad, y momentos como éste, duros en lo económico, lo social y lo moral, son los que más necesitan de un teatro que reflexione, divierta y refleje su oscuro contexto.
Kafka enamorado de Luis Araujo en el CDN
Kafka enamorado presenta una historia real y compleja que terminó de forma dramática ante la imposibilidad de realización del amor que sentían Franz Kafka y Felice Bauer. Felice, una mujer muy moderna en su época, directiva de una firma comercial de Berlín, en continuo viaje de negocios, económicamente independiente, conoció a Franz en casa de Max Brod, amigo común que daría a conocer a Kafka al mundo. Franz, bajo la influencia traumática de la autoridad paterna e incapaz de liberarse del influjo familiar y de su trabajo de funcionario, buscaba desentrañar los enigmas de la existencia humana a través de la escritura literaria. Y a pesar de que ambos estaban de verdad enamorados, su relación se convirtió en un constante malentendido en el que, insatisfechos ambos, se hicieron sufrir hasta abandonar sus planes de matrimonio, tras tres sucesivos compromisos y rupturas. Kafka llegó a la conclusión de que una vida matrimonial, burguesa, familiar y ordenada era incompatible con su anhelo artístico, y acabó sacrificándola –sacrificándose él mismo– para legarnos su obra, ese monumento literario que inaugura la modernidad y define de modo exhaustivo la sensibilidad existencial del hombre contemporáneo. Este texto escrito por el autor para el programa de mano nos situa ante la posibilidad de indagar sobre la biografía personal e íntima de Kafka. Hay muchos elementos interesantes y sugerentes en esta tercera y última pieza presentada dentro del ciclo de la novela al teatro. En primer lugar, el texto escrito por Luis Araujo nos sumerge no solo en la cotidianeidad del escritor si no también en su mundo obsesivo de manera precisa, José Pascual ha sabido leer muy bien el material dramático y lo ha instalado atmosféricamente en el espacio escénico propuesto para el ciclo, que aquí está muy bien utilizado y con grandes resultados plásticos al sumársele una inquietante luz. La música de Luis Delgado crea el acompañamiento perfecto a la trama y por último, hay tres actores…Beatríz Argüello, Chema Ruíz y un soberbio Jesús Noguero que dan vida con gran emoción y verosimilitud a cada retazo del diario del amor imposible de Kafka.
Adolfo Simón
El hijo del acordeonista en el CDN
David y Joseba son amigos desde la infancia. Apenas han dejado de ser unos niños cuando David descubre el colaboracionismo de su padre con los nacionales durante la guerra civil. Fascinados por el descubrimiento de la lucha antifranquista, deciden por razones ideológicas uno, emocionales el otro, militar en la incipiente ETA de comienzos de los 70. Tras un corto y torpe período de lucha clandestina, llega el exilio a Francia. Poco después el desencanto de David, y más tarde el abandono, la traición al amigo y al colectivo. Tras salir de la cárcel, apestado entre los suyos, David se va a América a empezar una nueva vida. Treinta años más tarde, David, a punto de morir en su rancho de California después de haber vivido por fin feliz, recibe la visita de Joseba, que llega para ajustar cuentas del pasado. El hijo del acordeonista tendrá que enfrentarse a los fantasmas de los que quiso huir. Es tiempo, tal vez, de empezar a contar la historia reciente de este país de otro modo y es sano que lo haga una compañía de teatro independiente y se muestre en el Centro Dramático Nacional…Tal vez todavía hay que esperar más tiempo para hablar más abiertamente de todo lo que ocurrió y de manera más sencilla…Hay algo de cinematográfico en la puesta en escena que dificulta el rítmo para seguir la narración y entrar en el corazón de la historia.
Adolfo Simón
Hilvanando cielos de Paco Zarzoso-CDN
La escritura de Paco Zarzoso siempre se ha caracterizado por personajes y situaciones donde el misterio y la tensión que se crea entre líneas…en los silencios…y pausas, mantenían al espectador pendiente, esperando la solución que a veces, como en la vida, no llega. Hay muchos textos y propuestas anteriores con su Compañía Hongaresa que podría nombrar como ejemplo de esto que comento y en cambio, en este nuevo trabajo, lo críptico en el lenguaje llega a tales extremos que no hay ni un mínimo espacio de acceso para el espectador…es que como si las situaciones de los personajes fuesen reconocibles pero hablasen en un idioma no reconocible. Que sobre esa realidad, los diálogos se eleven a un nivel metafórico tan grande deja al patio de butacas muy lejos de la recepción oportuna. No se si hoy es necesario plantear discursos tan crípticos.
Adolfo Simón
La rendición de Toni Bentley en el CDN
Creo que La rendición es el proyecto apropiado para la idea del Ciclo de la Novela al Teatro y para instalarse en la Sala de la Princesa. Hay una sola voz que va narrando en primera persona el viaje a los infiernos del placer para descubrir los deseos que darán sentido a la existencia del personaje narrador, esta mujer deshinibida experimenta algo así como un encuentro con la virgen, pero en este caso, la revelación es a través del sexo anal. Dicho así parece que la propuesta sea una obscenidad y nada más lejos, hay algo de ritualista e íntimo que se acerca a la poesía de los rabiosos autores de los sesenta que buscaron en los límites del cuerpo la frontera real del deseo. Una interpretación espontánea y natural en un espacio de extraña belleza hacen de esta pieza un bocado exquisito en la cartelera de Madrid.
Adolfo Simón
Yerma de Federico García Lorca en el CDN
Yerma es un arroyo que al principio de la obra baja impetuoso y escarpado por las laderas…Juan como representación de la sociedad, que nunca escucha el latido del agua, va marcando los límites que frenarán el impetú vital de la protagonista. Al final, el agua cristalina y enérgica se estancará y dejará de buscar el camino para huír hacia el mar. La escenografía del montaje nos muestra esta idea que tal vez sugirió Lorca entre líneas…La vida de los personajes transcurre sobre un pedazo de tierra muerta, agrietada, bordeada por un pequeño estanque que solo se nutre de la lluvia. Miguel Narros con su magisterio habitual crea una Yerma sin localismos concretos, la deja suspendida en esa España negra y supersticiosa. Los actores están espléndidos, es una de las primeras Yermas que veo en que hay coralidad en el montaje, huyendo de la idea de que este texto es solo Yerma, aquí queda claro que el poeta escribió la historia de una mujer que evoluciona frente al espejo de los demás. Tal vez, en la recta final del montaje, cuando estalla la tragedia, habría que contener a los personajes.
Adolfo Simón
Cyrano de Bergerac de Edmond Rostand en el CDN
El problema de Cyrano es que rara vez se recuerda algo más que la interpretación del actor que da vida al personaje protagonista…Son antológicas las creaciones de Flotats, Plácido Domingo en ópera…en esta producción de La Perla 29 que llega a Madrid procedente de Barcelona, lo más destacable, de nuevo, es el trabajo de Pere Arquillué como Cyrano; contundente y emotivo. Poco más hay que destacar, la obra ya la conocemos y es correcta la traducción aunque habría que pulir algún detalle que se ha trasladado literalemte del catalán al castellano. La puesta en escena podría haberla firmado alguno de los directores que estaban muy activos en los años ochenta…tanto me remontaba a aquella época que la propuesta escenográfica me recordaba bastante a la que diseñó el gran Fabia Pugserver para Primera historia de Esther.
Adolfo Simón
La comedia que nunca escribió Mihura de Carlos Contreras Elvira en Escritos en la Escena-CDN
La comedia que nunca escribió Mihura de Carlos Contreras Elvira en Escritos en la Escena-CDN
Esta pieza escrita a pie de escenario cuyo proceso ha dirigido Tamzin Towsend es otro ejemplo de lo que puede realizarse en este laboratorio que ha puesto en marcha el Centro Dramático Nacional. No siempre han de surgir materiales extremadamente contemporáneos de un espacio de búsqueda en la escritura teatral. La excusa de un título y una breve sinópsis que dejó Mihura sobre un texto que le hubiera gustado escribir y que no pudo realizar porque poco después murió, genera en Carlos Contreras la posibilidad de indagar sobre una época y un determinado tipo de lenguaje teatral. No cae en la tentación de tratar de emular o imitar al genial autor que fue Mihura pero si se plantea la posibilidad de qué situaciones habría vivido Mihura si hubiera tenido que experimentar, en su propia vida, la situación hipotética del personaje protagonista. Así, las peripecias de los personajes van recorriendo un tiempo y unas dificultades que generan un sinfín de disparatadas situaciones a cuál más delirante y divertida, creando, sin querer, un acercamiento bastante curioso al universo teatral de Mihura. La puesta en escena es muy sencilla ya que en este ciclo no es preciso mostrar un montaje acabado; aunque aquí está muy cerca de lo que podría ser un estreno en toda regla. Todo el juego propuesto por el autor y la directora, lo ejecutan con entrega absoluta, un grupo de actores que están en estado de gracia de principio a fin.
Adolfo Simón
Borja Ortíz de Gondra nos habla del proceso de Duda Razonable ante la presentación del libro y de proyectos recientes.
Borja Ortíz de Gondra nos habla del proceso de Duda Razonable ante la presentación del libro y de proyectos recientes.
¿Cómo surge el proyecto de Duda Razonable?
Fue un encargo que me hizo la actriz y productora Ana Pimenta para Vaivén, la compañía que tiene en San Sebastián. Aunque no nos conocíamos personalmente, ella había leído textos míos y se decidió a ponerse en contacto conmigo. Así que la cosa empezó como en la función: con la llamada de una desconocida que sonó en mi teléfono móvil. Me propuso que nos conociéramos y hablásemos de posibles temas para una función. Y ya en esa primera reunión el contacto fue fluidísimo entre nosotros, las ideas volaban y sentí que podíamos trabajar juntos. Eran los primeros tiempos del caso Neira y la pregunta estaba en boca de todos: ¿Hizo bien en defender a aquella chica agredida? ¿Qué habría hecho yo en su lugar? Y con ese último interrogante, yo empecé a trabajar. Luego, el caso Neira tomó unos derroteros que dejaron de interesarnos y pensamos que nuestra primera intuición era la correcta: habíamos de hablar no del maltrato en sí, sino de las opciones morales de quienes creen percibirlo. De ahí fueron saliendo otras preguntas e inquietudes: ¿Qué precio estamos dispuestos a pagar cuando esa opción moral empieza a afectar a nuestras vidas? ¿Somos todos posibles víctimas o posibles agresores?

¿Hubo ocasión durante el proceso para que los actores y el director aportasen ideas en la dramaturgia?
No solo hubo ocasión, sino que fue el motor mismo del proceso. Desde muy pronto, desde antes de que yo hubiera escrito una sola línea, se incorporó el director, Josep María Mestres, con quien yo tenía una enorme complicidad después de haber hecho juntos otra función, Algo más inesperado que la muerte. Y el proceso que establecimos era el siguiente: yo escribía las escenas en orden y cada vez que terminaba una, se la enviaba a Ana Pimenta y Josep María Mestres; ellos me enviaban sus sugerencias y yo la reescribía antes de pasar a la siguiente. Yo escribía la escena en mi casa de Nueva York, Ana estaba en San Sebastián y Josep María en Barcelona, ¡así que Skype nos salvo la vida! Teníamos enormes debates a tres bandas en los que se mezclaban el punto de vista del autor, el de la actriz y el del director. Ana fue viendo crecer su personaje a medida que yo lo iba escribiendo y me hizo sugerencias valiosísimas. Una vez que estuvo terminada la primera versión del texto, Josep María me pidió que escribiera una escena entera nueva porque necesitaba desarrollar la relación entre el profesor y la alumna, que en mi versión no se encontraban nunca. Esa escena, escrita a petición del director, se convirtió en una escena clave de la función.
¿Hiciste algún tipo de búsqueda o documentación sobre el tema antes de empezar a escribir?
Sí, en cuanto decidimos que la obra trataría, aunque fuera tangencialmente, el tema del maltrato, entré en contacto con un psicólogo especialista para documentarme. Aunque luego la obra se adentró por otros territorios, ciertas cosas que aprendí en el proceso de documentación terminaron permeando el texto: por ejemplo, el hecho de que no haya un perfil-tipo de maltratador ni de maltratado, de que cualquier persona, dependiendo de las circunstancias, pueda llegar a ser lo uno o lo otro, me sirvió mucho para sembrar dudas morales en los personajes y escribir una escena en la que, al estallar las tensiones subyacentes entre la pareja que pretende ayudar a la maltratada, el espectador comprende que esos dos personajes, que se creían perfectamente a salvo, podrían llegar al mismo extremo de violencia, si su malentendido se encona y no encuentran frenos.
¿Cómo ha sido el proceso del texto a la puesta en escena?¿Ha cambiado tu visión del texto sobre el papel?
Con la puesta en escena, el texto siguió variando, a raíz de las aportaciones que hacían los actores. Pero el cambio más radical se produjo después del estreno. Yo quería un final ambiguo, en el que entendiéramos que la relación entre el personaje de la chica y el familiar que comete los abusos no es tan fácil de comprender desde fuera, y así lo habíamos construido con lo que decía el texto y con lo que ocurría en escena. Pero estrenamos la función en el Teatro Victoria Eugenia de San Sebastián y muchas personas nos dijeron que lo que se entendía con ese final era que nos poníamos claramente de parte de quienes piensan que no hay que intervenir y que parecíamos defender al maltratador. Obviamente, eso nos hizo reflexionar mucho sobre cómo conseguir esa ambigüedad que yo pretendía pero sin permitir esa interpretación. Y entre todos, creamos un nuevo final, para el que yo aporté un texto nuevo, pero en el que también cambiaba completamente lo que se veía en escena. Creo que todos éramos conscientes de que un espectáculo no está realmente terminado hasta que se confronta con el público y que de nada sirve empeñarse en lo que uno ha pretendido si la respuesta del público te indica que no has conseguido tu objetivo.
¿Opinas como algunos autores que no hay que publicar un texto hasta verlo estrenado?
Esa sería la situación ideal… si uno pudiera estrenar sus textos con regularidad. Pero dado que publicación y estreno son dos realidades completamente independientes y que en general son más los textos que escribimos que los que estrenamos, bienvenidas sean las publicaciones sin estreno. En mi caso, lo que sí tengo claro es que si un texto publicado se estrena posteriormente, la puesta en escena modificará lo que yo he escrito. No pretendo que mi texto esté fijado en letras de molde, sino que comprendo que el proceso escénico puede aportar soluciones que a mí no se me habían ocurrido. Por eso, procuro escribir el mínimo de didascalias en mis textos, a fin de dejar muy abiertas las posibles puestas en escena.
¿Qué balances haces de tus últimos trabajos como autor en teatro?
Curiosamente, mis tres últimos trabajos han sido textos por encargo, un tipo de escritura que yo no me hubiera imaginado hace unos años y que ahora me está dando grandes satisfacciones. La más obvia es que, con un encargo, uno sabe que lo que escribe va a ser estrenado inmediatamente y por tanto, puede confrontar su escritura con el escenario y verla en boca de unos actores. Creo que, cuando hay un verdadero diálogo con quien te hace el encargo y una complicidad y generosidad por ambas partes, la fórmula puede dar unos resultados excelentes. A las pruebas me remito: aparte de Duda razonable, en los últimos años he hecho otros dos encargos, Memento mori (Cámara oscura) y Calpurnia Pisonis: sueño, premonición y muerte. La primera fue una obra que me encargó Cristina Rota para protagonizarla ella y es uno de los trabajos más satisfactorios de mi carrera; la exigencia de Cristina y su método de trabajo me obligaron a explorar un territorio en el que yo hasta entonces no me había movido mucho y ensanchó mi escritura y mi lenguaje. Calpurnia es seguramente el encargo más extraño que haya recibido nunca: había de escribir en 10 días un monólogo sobre un personaje clásico del que no sabía prácticamente nada y que empezaría a ensayarse en el Festival de Mérida en cuanto yo tuviera las primeras escenas. Con esa premisa, el director, Norberto López Amado, me dio absoluta libertad para recrear la corriente de conciencia de esa mujer mientras espera el cadáver de su esposo, César. Los ensayos con Emma Suárez, una actriz prodigiosa, dispararon mis palabras hacia lugares que yo no habría sospechado. Ese montaje dio un vuelco a mi escritura y a mi manera de entender el trabajo en escena, fue un revulsivo radical, hasta el punto de que el mismo equipo nos hemos embarcado en un nuevo proyecto para seguir trabajando con ese método y ese lenguaje.
Impartes cursos…¿Cómo enfocas esos talleres?¿Se puede aprender a escribir teatro?
Realmente, no “imparto” cursos, sino que dirijo el laboratorio de escritura teatral dentro del proyecto Espacio Teatro Contemporáneo, de la Cuarta Pared. En ese laboratorio, dirigido a dramaturgos al principio de su carrera, mi misión no es decirles cómo escribir, sino acompañarlos en su proceso de escritura para que encuentren su propia voz. Yo no creo que haya una sola manera de escribir, lo mismo que no hay un único tipo de teatro y por eso desconfío mucho de los métodos y de los manuales de escritura; pienso que cada obra que se va escribiendo va dictando su propio proceso y mi trabajo en el laboratorio consiste en escuchar el pulso de esos proyectos y, respetando las intenciones de cada dramaturgo, conseguir romper sus barreras, sus limitaciones o sus bloqueos para que escriban algo aún más radical de lo que habían imaginado.
Creo que se puede aprender a escribir teatro… escribiéndolo. Y creo que no se puede enseñar a escribir teatro como no se puede enseñar a escribir ningún otro género a quien no tenga a un escritor dentro de él. Con la mirada del escritor es algo con lo que se nace, que se tiene o no se tiene. Cultivarla y hacer que produzca los mejores frutos es el trabajo que viene después. Y en ese trabajo, alguien con más experiencia nos puede acompañar, nos puede orientar y abrir puertas, pero nunca nos podrá dotar de algo de lo que no tenemos.
¿Qué función crees que ha de tener hoy el teatro para la sociedad en la que vivimos? ¿Qué te motiva o inspira para escribir teatro?
En la descreía e irónica sociedad posmoderna en la que vivimos, ya no creemos que el teatro pueda tener una función social para impulsar el cambio. Nuestros objetivos son hoy mucho más modestos. En mi caso, pienso que el teatro es un espacio para ensanchar la realidad. Un espacio en el que el tiempo queda suspendido y el imaginario gana libertad. Un espacio en el que las grandes preguntas que el hombre se hace desde siempre resuenan hoy y le permiten elevarse por encima de la pequeñez que nos impone la cotidianeidad. Lo que me motiva para escribir teatro es plantearme en voz alta preguntas y dudas para las que no tengo respuesta y ver cómo contesta a ellas el público a quienes convocamos. En ese sentido, Duda razonable ha sido un proyecto modélico porque el eco del teatro seguía resonando mucho después de caer el telón: en las discusiones que escuchábamos entre los espectadores al salir de la función sobre cuál de los personajes tenía razón en hacer lo que hizo, a mí me parecía ver la función de ágora para el debate que siempre debería tener el teatro.
¿Has estado desde el origen en el proyecto ETC de Cuarta Pared?…¿Cómo surge este proyecto?…¿Cuáles son los parámetros de esta idea?…¿Cuál ha sido su evolución?…¿Qué posibilidades de utilidad tienen estos laboratorios para nuestra escena?…¿Seguirá ETC en el futuro tras los recortes en cultura?
Espacio Teatro Contemporáneo (ETC), que ha sido uno de los proyectos más innovadores en el panorama teatral de Madrid en los últimos años, nació de la manera más simple y pragmática. Javier Yagüe y yo habíamos coincidido en un montaje y conversábamos siempre sobre la imposibilidad en nuestro medio de hacer procesos de creación que permitiesen una investigación previa sobre el lenguaje que se iba a aplicar en el espectáculo; los modos de producción determinan siempre que el tiempo dedicado a la investigación del lenguaje escénico que necesita ese proyecto sea mínimo. Y en lugar de seguir lamentándonos por esa carencia, decidimos crear un espacio donde esas búsquedas fueran posibles. Javier sabía que yo había trabajado en Inglaterra, en Francia, en Argentina, en Nueva York y tenía muchos contactos en el teatro europeo y me encargó un análisis previo para ver qué se estaba haciendo al respecto en otros países. Y así, entre los dos, soñamos ese proyecto sin más ayuda que nuestra imaginación y una ambición enorme. Echamos a andar con la complicidad de la Cuarta Pared y con una subvención mínima. Pero los resultados desbordaron todas nuestras expectativas. Todos los profesionales con los que nos poníamos en contacto nos decían: “adelante, eso es lo que falta en Madrid, qué bien que alguien se lance a hacerlo”. Y nosotros nos preguntábamos: si todo el mundo había detectado esa carencia, ¿por qué nadie se había lanzado a cubrirla?
La idea que parecía revolucionaria en su momento es que esos laboratorios eran como el I+D del teatro; es decir, estaban enfocados a la investigación pura, no a la creación de un montaje concreto. La investigación aplicada, el utilizar lo que se hubiera descubierto en el laboratorio, vendría después y correspondería a cada integrante por su cuenta. Y puesto que los participantes aportaban su trabajo y su creatividad, todos estaban remunerados por igual, con el salario que marca la Unión de Actores. Es decir, hicimos mucho hincapié en que no era un taller que alguien impartía y otros recibían, sino un trabajo conjunto de investigación en el que cada uno contribuía con sus herramientas y se remuneraba a todos por igual.
Los laboratorios ETC han sido fundamentales en la escena madrileña en los últimos años. Al haber hecho investigaciones en todos los ámbitos de la creación escénica (dramaturgia, dirección, interpretación, etc.), sus efectos han irradiado en todo el panorama escénico. Somos muy pesimistas con respecto a la posibilidad de que puedan continuar en su forma actual, dados los recortes brutales en la cultura. Pero nos queda la sensación de que hemos abierto una vía en esta ciudad y que otros están recogiendo el testigo: en los últimos tiempos, han empezado a surgir nuevos espacios como Draftinn o La Corsetería, dedicados íntegramente a la investigación y la pedagogía. Y el modo de hacer que nosotros impulsamos se ha hecho un hueco en laboratorios que han seguido nuestra fórmula: desde los que impulsa el Centro Dramático Nacional tras la llegada de Ernesto Caballero hasta los nuevos laboratorios de escritura de la SGAE. Quizás nosotros no podamos seguir, pero hemos cumplido una función de abrir caminos y la semilla ya está sembrada.
¿Crees que afectará mucho la subida del I.V.A. y los recortes al teatro?
La subida del IVA afectará absolutamente a un tipo de teatro: el teatro de arte, el teatro en el que subir o no subir 4 euros el precio de las entradas determina si sobrevivirá o no. Las grandes empresas que copan los teatros de la Gran Vía con sus musicales mastodónticos no notarán la diferencia, porque pueden absorber los costos de la subida. Pero el pequeño productor, si es que puede seguir sobreviviendo, sí que se pensará mucho más antes de asumir un riesgo artístico. Y eso es una catástrofe para la cultura teatral de este país, que cada vez será más pequeña, más pobre y más dependiente del éxito ya probado en el extranjero.
Y allí donde no sube el IVA, en los teatros públicos, los recortes brutales van a empequeñecer el discurso artístico. El CDN ha pasado de un presupuesto de 9 millones de euros para sus cuatro salas a uno de 3 millones, ¡un recorte del 66%! ¿Cómo se puede mantener la excelencia artística y el riesgo que son inherentes a un teatro nacional con esas cifras?
¿Qué obra de teatro has visto últimamente?¿Qué te pareció?
Me ha impresionado muchísimo Un lugar invisible de este mundo, de Juan Diego Botto, dirigida por Sergio Peris Mencheta. Como actor, Juan tocaba unas cotas que pocas veces he visto, transitando toda la gama de las emociones con una verdad tan rotunda que se te clavaba en el estómago como un puño. En un momento dado, llegó a hacerme ver dos personas en escena solo con los gestos de cada una de sus manos, que pertenecían a personajes diferentes. El momento en que el Turquito es paseado por sus torturadores por Buenos Aires y descubre a la mujer que amó es uno de esos momentos turbadores de teatro que no se me va a olvidar nunca. Y el trabajo de Sergio tiene el sello de los grandes directores: no lo ves nunca, no se impone a la puesta, la acompaña y sin embargo es de una teatralidad honda y profunda. Y como autor, Juan demuestra que es una voz madura, que hay que tener en cuenta, independientemente de su fama como actor. Entre los dos, han conseguido reinventar el teatro político: su espectáculo, lejos del maniqueísmo, pero también sin rehuir abordar de frente los asuntos más candentes de la emigración, consigue hacer una crítica política demoledora sin perder un ápice de riesgo artístico y teatralidad, sin que la carga ideológica se imponga a lo espectacular. El silencio casi religioso que se produjo al terminar la función, hasta que los espectadores fuimos capaces de prorrumpir en aplausos, era una muestra conmovedora de la experiencia que acabábamos de vivir.
¿Cómo ves la autoría teatral en estos momentos en nuestro país?
Creo que la autoría en castellano empieza por fin a ocupar un lugar en el panorama escénico que otras dramaturgias, como la catalana, habían conquistado ya. Durante años nos estuvimos quejando de que los autores vivos no estrenaban. Pues bien, sin que la situación se haya resuelto definitivamente, sí tengo la sensación de que se ha asentado ya en el medio teatral la conciencia de que es indispensable contar con ellos. En ese sentido, la llegada de Ernesto Caballero al CDN ha supuesto una apuesta decidida no solo por autores españoles vivos, sino por una manera de entender la escritura para el teatro, con el proyecto “Escritos en la escena”, similar al T-6 que ya se practicaba en Barcelona. Pero además, hay iniciativas como los laboratorios de escritura de la SGAE o las ayudas a la escritura teatral del INAEM, que refuerzan esa idea de que si queremos una cultura teatral española sólida, tenemos que impulsar la nueva dramaturgia. Incluso en el teatro privado, que siempre ha sido el más reacio a los autores españoles, se van abriendo camino nuevos nombres.
Viajas a menudo fuera de nuestro país…¿Qué ves fuera que aquí no se hace, teatralmente hablando?
Vivo prácticamente la mitad del año en Nueva York y también viajo frecuentemente por toda Europa. Y esa mirada desde fuera, sorprendentemente, no te sirve tanto para admirar lo que hacen en otros países, sino para contemplar sin prejuicios lo que hacemos nosotros y darte cuenta de que nuestro complejo de inferioridad está totalmente injustificado. Dos ejemplos: hace un par de años, participé en unas reuniones de la Red Europea de Teatros TER, en la que tuve que explicar lo que estábamos haciendo en los laboratorios ETC. Lo expuse con mucha humildad, porque pensaba que nuestro proyecto era muy pequeño y allí había grandes teatros franceses, alemanes, ingleses… Pues bien, al terminar, varios teatros me pidieron una reunión aparte porque querían copiar nuestro modelo, que a ellos les parecía una cosa muy nueva. ¡Y hablo de teatros que para mí eran un referente, como el Traverse Theatre o la Comédie Française!
Por otra parte, como autor me subleva ese cliché de ciertos productores y directores de que la mejor obra de teatro es esa que ya ha triunfado en la cartelera de Londres o Nueva York. Cuando viajas y tienes reuniones en esos países, resulta que algunos productores siempre te preguntan por la nueva obra de dos o tres autores españoles que ellos conocen y cuya carrera siguen. Y tú, que conoces a esos autores porque son amigos tuyos (¡no diré nombres!) y sabes que no consiguen estrenar esa misma obra en España porque los productores quieren la del autor inglés de moda, piensas que en lugar de mirar afuera, más nos valdría valorar lo que tenemos dentro.
¿Proyectos?
Lo que ocupa ahora todas mis energías y mi tiempo es la cosa más complicada que yo he escrito nunca, el proyecto que estoy preparando con el mismo equipo con el que hice Calpurnia en el Festival de Mérida: Norberto López Amado y Emma Suárez. Es un trabajo sobre la identidad y la memoria, en el que el reto técnico que me plantearon fue cómo contar con una sola actriz esa historia, que ocurre en dos tiempos (en 1973 y en 2010) y entre cuatro personajes, sin que sea un monólogo. Es decir que una única actriz hará todos los personajes, a veces simultáneamente. Escribo con absoluta libertad y al mismo tiempo con un miedo cerval, adentrándome en un territorio desconocido para mí, sabiendo que Emma después hará fácil lo difícil y en su boca, esas palabras tendrán un sentido que a mí aún se me escapa. Pero ese riesgo es precisamente lo que me motiva: para adentrarme en un proyecto, necesito morirme de miedo al principio, pensando “esta vez, no me va a salir” y pelearme continuamente con el ángel hasta que las voces empiecen a tomar cuerpo. Y en ese viaje, es mucho mejor estar acompañado de actriz y director que luchar cuerpo a cuerpo en la soledad de mi escritorio.
Bob de Anne Bogart en el Festival Una mirada al mundo-CDN
Bob de Anne Bogart en el Festival Una mirada al mundo-CDN
Con esta propuesta se ha cerrado el mini Festival de Una mirada al mundo dentro de la programación del Centro Dramático Nacional. Viendo esta curiosa propuesta sobre el imaginario y personalidad del creador Bob Wilson, se entiende mejor su estética y sus espectáculos. Más que un montaje sobre él es como un diario escénico que nos permite ver cómo ha ido gestando su particular y personal obra teatral. Acompañamos al actor que encarna a Bob Wilson por las reflexiones y recuerdos sobre su vida y obra. Y así, se van cruzando ambas, dando como resultado una pieza más en ese álbum pictórico y arquitectónico del creador americano; un capítulo semejante al que nos tiene acostumbrados este mago de la luz como ha sido calificado. Una curiosa experiencia escénica a la que hemos tenido acceso, gracias a este Festival que año a año va consiguiendo consolidarse y ofrecernos, así, una programación sugerente en el otoño de la cartelera madrileña.
Simón Ribes
En el túnel un pájaro de Paloma Pedrero dentro del Festival Una mirada al mundo-CDN
En el túnel un pájaro, sugerente título de la obra de Paloma Pedrero que dirige Pancho García y que se vio en el CDN/Teatro Valle-Inclán-Sala Francisco Nieva dentro del Festival Una mirada al mundo, un propuesta arriesgada con un magnífica resolución en la puesta en escena, una estupenda escenografía de Eduardo Arrocha y unas importantes interpretaciones, cabe destacar al propio Pancho García por su aplomo y por la capacidad de hacer suyo el espacio convirtiéndolo en lo que él quiere, acertado y sugerente, muy bien arropado por el resto del elenco que se mueve en un compás ágil y ligero. El texto de Pedrero, a veces envenenado, refuerza la necesidad de elección para morir dignamente, así como el arraigo de la locura para hacerse entender cuando alguien tiene la certeza de que va a morir; por qué no dejar que uno sea libre para elegir el momento de la partida, en ese momento, todos los prejuicios saltan frente a lo que debería ser una decisión propia ¿o no?. La sociedad cruel que describe Pedrero, se torna remilgada para consentir que la muerte pueda ser elegible y reproduce los temores a que pueda haber algo más allá que sigue presionando a un mundo incapaz de liberarse de tabúes religiosos que siguen de alguna manera marcando con su impronta las decisiones humanas. El juego de los locos, con una espléndida Miriam Learra, entrañable y tierna hermana que acepta la tarea de cuidar del enfermo hasta el final quiera éste o no, hace un guiño a la capacidad que tiene el ser humano para aceptar lo que viene y como muchas veces damos el valor absoluto a las verdades de un loco. Entretenida, no noté movimientos extraños en las butacas, se vio con interés, ¿algún pero?, quizás algún momento donde el ritmo se ralentiza, que hace que tenga más presencia lo escenográfico, que insisto es una estupenda escenografía. Gracias por esta obra, en cierta medida, emocionante. Gracias Pancho por regalarnos tu arte.
Ángel Savín
Paloma Pedrero nos habla de su visión del teatro justo cuando se estrena su obra “En el túnel un pájaro” dentro del Ciclo “Una mirada del mundo” en el CDN
Paloma Pedrero nos habla de su visión del teatro justo cuando se estrena su obra “En el túnel un pájaro” dentro del Ciclo “Una mirada del mundo” en el CDN
¿Cómo surgió el proyecto de montar tu obra en Cuba?…
Pancho García ya había representado una obra mía aquí en España, «Una estrella», dirigida por la directora francesa Panchika Velez. A partir de ahí nació una gran amistad entre nosotros, basada en la admiración, la visión del mundo y el cariño. Le pasé mi obra «En el túnel…» y él se enamoró. Lo de después es luchar por un deseo. Pancho estrenó la obra en Cuba con gran y merecido éxito.
¿Cómo ha sido elegida para el Festival Una mirada al mundo?…
Supongo que para un CDN es interesante traer una obra de «este mundo» representada por una mirada de «otro mundo».
¿De qué va tu texto?¿Has podido seguir el proceso de creación del montaje en Cuba?…
El texto habla sobre la dignidad. En la vida y en la muerte. Vi la representación en La Habana. Fue una experiencia muy especial porque la puesta en escena no es realista. Me gustó ver que mis obras se pueden representar con diferentes claves estéticas.
¿Qué lectura escénica han hecho en la puesta sobre tu texto?…
Es una puesta surrealista. Una visión muy personal del director, pero sin traicionar en absoluto el alma de la obra.

¿Qué balance haces de tus últimos proyectos como autora o directora?…
Estoy contenta con los últimos trabajos. Bueno, siempre lo último es lo que más cerca está de una, ¿verdad? Sí, creo que sirve de algo la edad y la experiencia. Ahora veo mejor las obras, a los actores… Ahora sé algo más lo que quiero decir y cómo. Eso sin renunciar al juego, a la experimentación. Pero de forma más tranquila.
¿Llegas a la dirección de manera natural o para dar tu visión personal de tus obras?…
No sé cómo llego a la dirección. Pero es algo me gusta. Y no sólo montar obras mías, también me encanta trabajar con textos de otros autores. Lo que sí voy teniendo claro, aunque esté feo decirlo, es que nadie cuenta mis obras como yo lo hago, nadie las defiende como yo. Y no porque las haya escrito. Cuando comienzo a pensar en la puesta en escena me olvido completamente del proceso que viví en la escritura. Cambio el chip. Empiezo a verlo todo de nuevo. Es la única forma de que dirigir me divierta. Creo que redescubro la obra como haría cualquier director.
¿Cuál ha sido tu evolución como autora?…¿Estás escribiendo algún texto?…
Es difícil hablar de la propia evolución. Tampoco me paro mucho a pensarlo. Creo que mi propia vida ha ido haciéndome evolucionar como autora de teatro. Yo escribo siempre desde una imperiosa necesidad por contar algo. Esa necesidad ha ido cambiando con el tiempo, con mi experiencia vital… La parte formal me importa menos. Siempre he pensado que la estética ha de nacer de la ética. Yo según el tema a tratar, el argumento… busco una estructura diferente. Realmente lo único que me importa es seguir teniendo motivos profundos para ponerme a escribir. Lo demás viene o no viene, pero es secundario.
Ahora no estoy escribiendo ningún texto. Hace un año y medio me diagnosticaron un cáncer y he vivido tan intensamente, he estado tan cerca de la muerte, que ahora necesito estar en la calle, dirigir, dar cursos, estar con los otros. Ya vendrá el momento de volver a mí misma. Eso espero.
¿Cómo ves el panorama teatral en nuestro país?…
Me interesan mucho las nuevas propuestas de la gente nueva y los teatros pequeños con Compañías «grandes». El teatro institucional y el comercial, salvo raras excepciones, me llega muy poco.

Creo que es un momento muy interesante. Ahora sin ayudas estatales saldrán adelante los buenos. Y eso me crea una feliz expectativa.
¿Crees que el aumento del IVA hará mucho daño al teatro?…
Al teatro le hacen más daño otras cosas que el aumento del iva. Al teatro le hace daño la mediocridad y el egocentrismo de sus artífices. Espero que nos demos cuenta de que la comunicación con el público es fundamental. No sólo hay que escribir y hacer teatro por algo, también para algo.
¿Qué premisas planteas en tus talleres de escritura?…
En los talleres trabajo con tres planos, ¿Por qué escribir? Aspecto fundamental que olvidamos a menudo. ¿Cómo? Aquí trabajo con la técnica. ¿Y para qué y quienes? Cuando tenemos clara está pregunta el camino de la escritura encuentra un sentido.
¿Qué obra has visto últimamente?¿Qué te interesó?…
Últimamente he visto varios espectáculos. El que más me intereso fue una versión de «El diario de Adán y Eva» que vi en un bar-teatro de Lavapiés. No tenían artefactos, pero el texto y la forma de expresarlo me llegó. Me puso la cabeza en marcha. De hecho, estuve hablando con los actores y gente del público hasta las tres de la mañana. Me gusta el teatro de la autencidad. Para eso no se necesita dinero.
Las tres hermanas de Antón Chéjov en Una mirada al mundo-CDN
Las tres hermanas de Antón Chéjov dirigida por Declan Donnellan en Una mirada al mundo-CDN
Hace poco, José María Pou decía en un encuentro con profesionales que su guía, al abordar un personaje o el montaje de una obra, era el texto…que si la obra era buena, ahí estaban todas las pistas, todas las claves y es una gran verdad. Ha llegado al Festival Una mirada al mundo, la puesta en escena que Declan Donnellan realizó hace tiempo con la Compañía que tiene en Rusia el creador de Cheek by Jowl. Este director nos tiene acostumbrados a disfrutar en el patio de butacas de sus lecturas personales sobre textos clásicos. En este caso, creo que ha pasado de puntillas por la gran obra de Chéjov, la ha dirigido, como se suele decir, con mano invisible, dejando que el texto transite por el cuerpo y el imaginario de los actores. La propuesta escénica es muy sencilla, unos paneles donde se proyectan imágenes que sitúan al espectador en el lugar donde ocurre la acción, delante, como en un tablero de ajedrez imaginario, los actores se moverán como fichas de este juego, creando, con unos pocos elementos escenográficos, las situaciones dramáticas que irán provocando a los personajes en esa caída al abismo por el deseo imposible de huir hacia un mundo mejor, a ese al que nunca terminamos de llegar.
Adolfo Simón
Forests, basado en la obra de William Shakespeare en Una mirada al mundo-CDN
Forests, basado en la obra de William Shakespeare en Una mirada al mundo-CDN, dirigida por Calixto Bieito
El teatro siempre ha sido esa Torre de Babel en la que los cómicos se entienden mucho más allá de las palabras…El Teatro es, en sí mismo, un país, el de la creación. En Forests, se crea ese territorio de nadie para la expresión, ese desierto crudo y fascinante que han de atravesar los cómicos durante el proceso y el público en cada respresentación. A partir del encargo realizado a Calixto Bieito para construír un espectáculo sobre Shakespeare y participar en la Olimpiada Cultural de Londres, éste se alió con el dramaturgo Marc Rosich para seleccionar textos e imágenes con los que bombardear a un grupo de actores catalanes e ingleses, con el objetivo de elaborar el paisaje abstracto, con tintes de absurdo que finalmente es Forests, un lugar que parece al principio el paraiso y que al final termina siendo el infierno…a fin de cuentas, los espacios esenciales de la vida y del hombre. Hay que agradecer que se propicien estos lugares físicos y mentales para el pensamiento y la creación, es una oportunidad hermosa para que los artistas crezcan y se expresen…y para que el patio de butacas sienta que le facilitan alas para imaginar.
Adolfo Simón
Villa + Discurso de Guillermo Calderón en Una mirada al mundo-CDN
Villa + Discurso de Guillermo Calderón en Una mirada al mundo-CDN
Hay espectáculos que dan sentido a un ciclo y este es Villa + Dicurso de Guillermo Calderón. Habitualmente, los Festivales tienen apariencia de escaparates de botica, en los que cabe todo y cuanto más color tenga lo expuesto, mejor…De eso modo piensan que amplían la visión de los espectadores sobre el teatro que se hace en el mundo. Por suerte, no es el caso del ciclo que continúa en el CDN…Una mirada al mundo. Una de las primera propuestas que hemos podido contemplar ha sido este díptico que provenía de Chile. En él hay la espectacularidad necesaria, la precisa…aunque todo el peso recae sobre tres jóvenes actrices que transitan en la primera pieza por el desconcierto y la perdida de memoria-identidad tras un acontecimiento tan terrible como fué la dictadura de Pinochet. En Discurso, las mismas actrices, con una banda cruzando su pecho, creando con las tres la bandera chilena…Dan vida al discurso final que Michelle Bachelet hizo al abandonar la presidencia de aquel país. Este última parte es toda una declaración de principios sobre como el ser humano ha de poderse permitir contradicciones y no por eso ser peor o mejor persona, pero si un ser civilizado y democrático. Un espectáculo imprescindible para todos aquellos que olvidan facilmente el pasado o que no quieren recordarlo, para no tener, así, que decidir si el futuro que viene es el mejor de los mundos posibles.
Adolfo Simón
EXPOSICIÓN: Galdós y Realidad
EXPOSICIÓN
Galdós y Realidad
Durante la exhibición de Doña Perfecta, en la Sala Margarita Xirgu del Teatro María Guerrero, se podrá disfrutar de una exposición sobre Benito Pérez Galdós
dirigida por Andrés Peláez (Museo Nacional del Teatro).
Más información en:
http://cdn.mcu.es/
PALOMA PARRA nos habla del mundo de la iluminación teatral
PALOMA PARRA nos habla del mundo de la iluminación teatral
¿Cuál es el objetivo del taller de iluminación que vas a realizar?¿En qué consiste y a quién va dirigido?…
El objetivo de impartir cursos de formación técnica de espectáculos partió de la ganas de compartir los conocimientos que hemos ido adquiriendo con el paso del tiempo en la profesión. Y por la necesidad de reinventarse y explorar campos nuevos.
El curso consta de un aprendizaje ante todo práctico sobre las partes técnicas necesarias para desarrollar un montaje teatral (iluminación, sonido y maquinaria).Va dirigido a toda persona que quiera aprender una profesión, como para aquellas que dentro de las artes escénicas (actor, director, bailarín…) quieran ampliar conocimientos o conocer de cerca el trabajo de sus compañeros, los técnicos.
¿Crees que hay una carencia de formación a nivel iluminación en la profesión teatral?…
Creo que hay carencia de práctica en la formación que se está impartiendo. Mucha teoría y poca práctica, es difícil tener a disposición de un curso, un teatro acondicionado técnicamente. Y pienso que es una profesión que se aprende haciendo y ante todo gustándote lo que haces. Los centros de formación técnica que hay son, o muy caros o muy selectivos a la hora de poder entrar a recibir clases. Pienso que la docencia va más dirigida a formar a «artistas de la iluminación» que ha personal cualificado para poder montar y hacer un espectáculo correctamente y ante todo disfrutando e involucrándote con ello.
¿Cuál ha sido tu formación en esta materia?…
Mi formación parte de los audiovisuales, más centrada en la fotografía. Pero como dije antes, la práctica es lo que realmente me ha enseñado lo que se sobre esta materia.
Empecé cargando y descargando camiones (algo que aún hago) entre reportaje y reportaje y la inquietud por hacer cosas me llevo a colgar focos, montar equipos de sonido, y… ¿Esto qué es? Y… ¿Si toco aquí?… Empecé a trabajar en el Teatro Pradillo, y en este lugar gracias al espacio y la gente que pasó y pasa por el, es donde más pude y puedo desarrollar mi formación a la vez que mi profesión. Si, fui una afortunada.
¿Cuáles han sido los proyectos para los que has realizado un diseño de iluminación en el último año?…
El último que estrené en Septiembre fue para el espectáculo «Jabón de Manos» de Álvaro Frutos y anteriormente… «Peep Box» de Mey Ling Bisogno, sin olvidar «Material Inflamable» de Guillermo Weickert. Realmente no ha sido un año muy creativo… por cantidad no por calidad.
¿Cuando te proponen un proyecto te dejan margen de creación o te piden lo que necesitan?…
Pues hay de todo, coreógrafos o directores que lo tienen muy claro o creen que lo tienen muy claro e intentan explicarte lo que quieren, o (mis preferidos) los que confían en tu criterio artístico respecto a su trabajo y te dejan, y ante todo, les gusta la aportación artística que tú puedes hacer desde las luces a sus espectáculos.
¿A partir de qué creas los diseños de iluminación?…
Siempre parto de lo que me hace sentir el primer ensayo que voy a ver al local de ensayos. Aunque anteriormente me lea el proyecto o lea el texto, intento que nada me pueda influenciar, ni positiva ni negativamente, me gusta partir de nada, los bailarines/actores y yo.
¿Qué iluminadores tienes como referencias?¿Por qué?…
La verdad que muchos y ninguno. Podría decirte cantidad de nombres de iluminadores que algo me han aportado o que tengo cierta afinidad con sus trabajos o con su forma de trabajar o también me podría poner pedante y decirte grandes nombres, prefiero no nombrar a ninguno.
¿Qué iluminación has visto últimamente que te haya interesado?…
Uy! Esto no está bien decirlo, pero hace tiempo que nada me sorprende o me haya interesado y suelo ir con bastante frecuencia a ver espectáculos. El último que recuerdo del que salí muy interesada por la iluminación y la puesta en escena fue en el Festival de Otoño pasado, un espectáculo de Robert Lepage en el Price.
¿Están bien dotadas técnicamente las salas actualmente?…
Tela, la preguntita!… Tanto actualmente como antiguamente hay de todo, con la diferencia que las salas que estaban y están dotadas ahora, lo que no tienen es ni presupuesto ni personal para mantener la dotación en perfecto estado. Y en los nuevos espacios que están abriendo o han abierto hace poco, no es una prioridad la dotación técnica. Conclusión, una pena… pero también hay que decir que aún queda alguna sala por el norte de España que intenta cuidar esta cuestión.
¿Se nota la crisis actual en la demanda de iluminación?…
Ja ja ja, pues claro que sí y el que no lo esté notando que venga y me cuente como lo hace. Más que la demanda, que de esta sigue habiendo, pero menos, la crisis se nota en los presupuestos que hay, tanto para hacer diseños como para hacer bolos.
¿Alguna sugerencia para seguir creando en tiempo de crisis?…
Ante todo no perder la ilusión, aunque sea un tópico, se que cuesta… Y luego pues reinventarse, tirarse a charcos en los que jamás habrías pensado que te meterías. Y como me dijo una amiga «crisis en latín significa cambio» así que…. a cambiar.
¿Qué proyectos tienes entre manos?.
El proyecto en el que más estoy dejando mi tiempo, ganas e ilusión es en CUES, como dije antes es mi (nuestro) «nuevo invento» para lidiar con la crisis.
También estoy con diseños de iluminación para diferentes compañías, Sharon Friedman, un solo de José Luis Sendarrubias y para más adelante un nuevo proyecto con Guillermo Weickert. Y entre tanta danza una ayudantía de iluminación para un próximo proyecto del CDN.





























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