Voces en el silencio en Biribó Teatro
La ciudad es un laberinto que no siempre nos permite encontrar aquellos espacios donde respirar libertad. Solo el amor salvará el mundo y solo la poesía y el teatro seguirán denunciando las atrocidades que el ser humano sigue llevando a cabo, aquí o a miles de kilómetros, hoy o hace mil años…Aunque…¿Siempre ha sido ascendente la evolución del ser humano o ha tenido una trayectoria en zig zag?…O mejor…¿Somos hoy más capaces de tolerar la diferencia o cada vez somos más autistas ante la realidad que, aparentemente, no nos afecta?. Hay lugares donde se asesina por «amar» pero aquí callamos y miramos para otra parte, somos cómplices de algún modo. La ciudad está de fiesta los fines de semana y pocos atienden al dolor de los demás…pocos aceptan que un lugar como el teatro puede ser también un espacio de empoderamiento para el ser humano; no solo de risas se ha de alimentar el hombre. Por suerte hay pequeños oasis al volver la esquina como la sala Biribó que ha estado programando una honesta y sencilla propuesta de teatro poético para recordarnos que la libertad es algo por lo que debemos pelear todos y cada día.
Adolfo Simón
Silicon Valley Ballet en Los Teatros del Canal
El Silicon Valley Ballet nos acerca su repertorio durante unos días en los Teatros del Canal, en los que podemos disfrutar de toda una mezcla, unas veces más interesante que otras, de clásico y contemporáneo.
El menú que nos presenta es heterogéneo y pretende mostrarnos una degustación de varias de las veinte piezas que presumen de montar al año…(una barbaridad). Pero puede servir de muestra y ejemplo para los que van empezando a familiarizarse con el ballet
La versatilidad, por lo tanto, es una característica que puede jugar a favor o en contra de uno mismo: a favor si se logra un mínimo nivel de exigencia en todo y en contra cuando uno de los lados de la balanza falla. Aún así es interesante ver un Pas de Deux -el que vi era Diana y Acteón– que, aunque inspirado en Petipa, huele a norteamericano.
En Glow-Stop nos dejamos envolver por la música de Phillip Glass, maravillosa por sí misma, y apreciamos más control sobre la coreografía y sobre la técnica de los bailarines, seguramente más motivados por ésta.
En Prism hay un bajón interpretativo, de vestuario y de coreografía. Juegos de colores muy vistos, montajes con hilvanes… Algo anticuado para haber sido creado en 2014 a pesar de la brillante música también de Keith Jarrett, aún así los bailarines ponen todo su empeño en defender este montaje.
La guinda del pastel está bien elegida: la famosa Minus 16 de Ohad Naharin que abre puertas a una corriente más fresca en el mundo de la danza, con estudiadas «improvisaciones» y con música más popular y accesible a un público que acabará participando e implicándose en la coreografía como invitado especial.
El aderezo justo para salir con buen gusto de boca en el postre aunque el menú sea plat de resistance.
Luis Mª García.
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«Cervantina» en el Teatro de la Comedia
La Compañía Nacional de Teatro Clásico se ha aliado con Ron Lalá para ofrecernos todo un caramelo acerca de la vida y obra de Cervantes. Los personajes creados por nuestro autor más importante salen a la palestra junto con su creador para darnos una visión panorámica de su obra y vida. Juegan con las palabras de Cervantes, las músicas, se divierten y nos divierten. Todo un juego de malabarismo, poética y armonía que nos transporta a aquellos tiempos sin olvidar los nuestros, ya que muchos de los temas que proponía Cervantes son universales y aún hoy en día sirven para criticar muchas de las situaciones sociales y políticas de hoy en día.
Cervantes fue libre en la cárcel a través de sus personajes y nosotros somos un poco más libres a través de las recreaciones que nos ofrece Ron Lalá, que juegan a ser cervantinos a su manera, con cuatro trapos esquemáticos, de forma espléndida y humorística intentando inocularnos ese pequeño virus que produce las letras escritas por manos ingeniosas y pronunciadas por bocas cantarinas y cerebros bien amueblados.
Luis Mª García Grande
Huevos con amor de Ramón Paso en La Sala Jardiel Poncela del Fernán Gómez
Paloma Paso Jardiel lleva en su ADN el teatro ya que es una digna heredera de grandes autores de nuestra mejor dramaturgia del siglo XX. En esta pieza se enfrenta sola al patio de butacas, desgranando sus habilidades de composición de personajes de comicidad agria. La historia tiene sus disparates y locuras que ella sabe muy bien como encajar en cada momento. Tener una familia de gente con propensión al suicidio puede ser un horror o una forma divertida de ver la vida…o la muerte. El público disfruta de los excesos escénicos e interpretativos de esta mujer de la escena.
Adolfo Simón
La flaqueza del bolchevique en el Off del Teatro Lara
Adaptación de la novela de Lorenzo Silva que fue finalista del premio Nadal en 1997. El protagonista y narrador de esta historia se empotra contra el descapotable de una irritante ejecutiva. Ciertamente, él se distrajo un poco, pero ella no tenía por qué frenar en seco ni escupirle todos los insultos del diccionario. Por ello, y para hacer soportables las tardes de aquel bochornoso verano, decide dedicarse “al acecho y aniquilación moral de Sonsoles”. Gracias al parte del seguro, consigue su teléfono, y así conoce a su hermana Rosana, una turbadora adolescente. Sería ésta una obra absolutamente cómica si no fuera por el carácter inquietante que adquiere a medida que se complican las argucias del protagonista. Esta obra nos evocada el personaje de Lolita que ha conseguido perturbar a todo tipo de público y estimular a los artistas a crear a partir del ideal que todos los seres humanos tenemos y que cuando alcanzamos, se evapora ante nuestra máscara. Una propuesta sencilla que centra la atención en el viaje emocional del protagonista.
Adolfo Simón
Seres de arcilla en Nave 73
Nave 73 es uno de los espacios escénicos más inquietos de la ciudad de Madrid. Un lugar donde poder ir a tomar algo antes o después de las funciones, visionar las exposiciones que se montan en el hall o disfrutar de la variada programación. Hay otros teatros que a fuerza de especializarse pierden el objetivo de llegar a un público variado algo que no tiene por qué ser negativo ya que en la variedad está el gusto y si se programa con gusto y criterio, pues ganamos todos. Este próximo fin de semana hay un programa intensivo de danza y en el anterior se realizaron las últimas funciones teatrales de enero. Vimos el último Cliff en la reposición de esta obra en la que Carlos Lorenzo hace un alarde interpretativo. Por la noche asistimos a Dextrocardiaco en el que los desamores de un joven por su eterno enamorado le harán crecer de manera divertida hacia la madurez afectiva. Y el sábado, a teatro lleno, descubrimos a una creadora que va a dar mucho que hablar: María Prado. En su pieza «(des)de los escombros» nos sumerge en un mar de recuerdos poéticos que por momentos se asoman al precipicio del presente. Un trabajo dramatúrgico y escénico muy sugerente en el tratamiento de la estructura y el espacio como lugar de poéticas múltiples. A ver qué nos depara Nave 73 en febrero.
Adolfo Simón
“La pequeña Bella Durmiente” en el Teatro Bellas Artes
“La pequeña Bella Durmiente” es una adaptación libre y divertida de la versión del francés Charles Perrault del cuento de hadas “La Bella Durmiente”. En esta nueva producción de Ópera Divertimento se respetan los personajes del relato original posteriormente versionado por los Hermanos Grimm y se introduce la figura de un duende que narrará y servirá de puente entre la escena y el público.
En esta ocasión se ha contado con la colaboración de Laura Cobo, diseñadora gráfica que se ha encargado de la elaboración de las películas que acompañan el relato y trabajo escénico. De este modo se puede disfrutar de la simbiosis teatro y cine que a los pequeños de la casa les hace disfrutar en gran medida.
Adolfo Simón
«Historia de España en 70 minutos» en Nave73
Los domingos por la mañana podemos hacer un breve repaso de nuestros conocimientos históricos en Nave 73 a través de una comedia que aglutina a los personajes más conocidos de nuestra historia…desde Atapuerca hasta Felipe VI con la compañía Dramákina.
Una idea fresca de Ernesto Filardi que repasa a través de pequeños sketch las anécdotas y personalidad de nuestros habitantes solamente con tres actores que se encargan de transformarse a un ritmo endiablado en personajes tan conocidos como los Reyes Católicos, Fernando VII o Franco… y nos van contando anécdotas y poniéndole su imaginada personalidad, todo muy políticamente correcto, como ellos pretenden, y muy divertido.
Luis Mª García

«Ternura negra» en la Sala Mirador
Si María Estuardo levantara la cabeza y viese a una actriz con un palo de esos del móvil de la mano interpretándola a través de skype seguramente no entendería nada y querría volver a su cautiverio en Tutbury. Si ustedes llegan al teatro y ven esto pueden pensar que Denise Despeyroux se ha pasado de postmoderna. Si luego empiezan a observar elementos paranormales, fantasmas, posesiones corporales inesperadas, apariciones virtuales y otras lindezas puede que incluso se queden pegados al asiento esperando ver qué va a suceder…Todo tiene una explicación y un desarrollo para poder justificar tamañas modernidades.
La obra propone una revisión histórica de la figura de la Estuardo recreando un ficticio montaje teatral en la actualidad sobre su persona y estableciendo paralelismos sobre su pasión amorosa. Una propuesta interesante, bien estructurada y que engancha desde el primer momento que observamos la escenografía y genera curiosidad y tensión dramática a cada instante. La dramaturgia deambula entre la contemporaneidad y el clasicismo permitiendo que los actores demuestren su versatilidad interpretativa y afronten con profundidad cada situación propuesta. Ester Bellver, Joancarles Suau y un virtual Fernando Cayo han sabido sumergirse en la propuesta de Despeyroux y exprimir el texto perfectamente.
Todos estos personajes, actores y fantasmas estarán en la Sala Mirador del 14 de enero al 7 de febrero.
Luis Mª García
Monsieur de Pourceaug de Molière y Lully en los Teatros del Canal
Estrenada en 1669, “para los divertimentos del Rey”, raramente representada en fechas modernas, Monsieur de Pourceaugnac resume algunos de los temas preferidos de Molière: matrimonio, dinero, enfermedad…Recién llegado de Limoges para contraer matrimonio, Pourceaugnac es manipulado por doctores, mujeres, autoridades, pícaros, etc., hasta que debe huir de París. Tomando la forma de una sencilla comedia, inspirada en la commedia dell’arte italiana, Monsieur de Pourceaugnac es una de las más sombrías y crueles obras de Molière. Desde que William Christie fundó Les Arts Florissants en 1979, su actividad ha sido incesante. Especializados en música barroca, el ensemble debe su nombre a la ópera homónima de Marc-Antoine Charpentier, que fue su primera representación integral. Una producción firmaba por el Théâtre des Bouffes du Nord es garatía de investigación, rigor y placer, además, para esta ocasión se han aliado con Arts Florissants y el Centre International de Créations Théâtrales consiguiendo una obra total como resultado final. Pocas veces se puede disfrutar de un espectáculo donde el texto nos muestra, de manera critica, la hipocresía de la sociedad a través de una exquisita música en directo y una propuesta escénica inteligente en la que los actores cantan, bailan y actúan con entrega energética y emoción.
http://www.teatroscanal.com/espectaculo/monsieur-de-pourceaugnac/
Adolfo Simón
Pequeño catálogo sobre el fanatismo y la estupidez de Ignasi Vidal en La Pensión de las Pulgas
¿A qué vamos al teatro?¿A escuchar lo que queremos oír o a ver eso que nunca se cuenta, ni entre líneas?…
¿Para qué sirve el teatro?¿Para hacernos más borregos o para tener un pensamiento crítico?…
Voy al teatro a pensar o ver aquello en lo que no caí en cuenta en medio del ruido que se genera en la gran ciudad y que, a menudo, distrae nuestra mirada de lo esencial.
El teatro es un arma cargada de pensamiento cuando se usa para desvelar la verdad entre las mentiras o para poner el dedo en el centro de la herida….Por eso, el teatro se calla en las sociedades tiránicas.
Ahora vivimos un momento en el que parece que los crímenes cotidianos son más importantes que las matanzas en alta mar…Otra vez, la atención distraída.
En Pequeño catálogo sobre el fanatismo y la estupidez de Ignasi Vidal no se habla de buenos y malos, se expone como, la manada, se adentra en la jungla para perder el norte y, entonces, abandona la racionalidad para sacar el animal amordazado. Se habla secuencialmente e in crescenso de esa caída en picado a la irracionalidad bajo las excusas de “mi territorio y mis pertenencias”, como si lo material fuera tan importante, aunque cueste vidas y dolor.
No es una obra para salir pensando lo buenos que somos y que en desacuerdo estamos sobre las ideas torpes de los otros. No, en esta pieza fragmentada se nos invita a mirar el espejo estallado de una sociedad egoísta y narcisa que se mira el ombligo mientras escupe al que tiene delante. Y salimos teniendo que hacernos preguntas y recomponer el puzle incompleto del presente que solo es un hijo torpe del pasado. Y hay tres actores que se transforman con un cambio sutil de vestuario, pasando de una mirada del mundo a otra, sin titubeos.
De nuevo, La pensión de las pulgas ejerce la tarea de mostrar el teatro que no se atreve a exponerse en los templos sagrados, esos que se ponen medallas a diario haciendo ver que salvan al teatro desde sus poltronas, alejados de la realidad.
Adolfo Simón
Ninette y un señor de Murcia de Miguel Mihura
Llevada al teatro y al cine en varias ocasiones, esta obra de Mihura supuso en su estreno 1964 un antes y un después en el sistema de valores de la sociedad española de aquella época. La versión y puesta en escena de César Óliva, ajustada al texto original, ofrece una pincelada de aquella sociedad en pleno Franquismo, poniendo el acento en temas tan abiertos como el amor, la represión y el recuerdo perenne de su tierra por parte del exiliado. En el escenario de la sala grande del Centro de Arte Fernán Gómez aparece la reproducción de aquel mundo de los años sesenta que empezaba a pedir aires de libertad. Tal vez la pregunta ideal habría sido…¿Cómo vería Mihura hoy ese trayecto Murcia-Paris?…No podemos olvidar que, desgraciadamente, no todo lo que se soñaba entonces se ha hecho realidad y que seguimos escapando de este país a la búsqueda de un futuro mejor.
Adolfo Simón
«El grito en el cielo» de La Zaranda
Analizar la realidad y comprometerse con la sociedad a través de un teatro reivindicativo y poético y a la vez atraer al público y ser uno de los grupos de teatro punteros en el panorama nacional no es nada fácil, pero La Zaranda sigue sorprendiéndonos en cada montaje y rascando un poco nuestras almas.
En esta ocasión han llegado al Teatro Español para mostrarnos una metáfora poética y expresionista de nuestra vida a través de cuatro viejitos -y lo digo así, sin políticas correctas- que transitan por sus últimas horas en una especie de geriátrico en el que se les imponen unas normas bastante ridículas para mantener su salud y mejorar su escuálida vida. Terapias, rehabilitación, wellness, fitness, yogas, taichís, musicoterapias y otras rutinas y tonterías varias que nos hacen pasar el tiempo pensando en el reposo y bienestar de nuestro cuerpo a través de normas ridículas y apartándonos de soñar y de la libertad de nuestra alma. El pequeño apunte a Lorca, con su poema El Manantial ,en su programa de mano nos lo resume todo en dos versos y nos anuncia lo que veremos.
La pequeña muestra de La caverna de Venus de Tannhäuser , en la que conviven en armonía y felicidad ninfas, faunos y otros seres, apartados de la realidad y viviendo oníricamente pero siendo representada por cuatro ancianos ridículamente ataviados, nos deja una pequeña muestra de las píldoras que fabrica Paco de la Zaranda para administrarnos una dosis de cruda realidad. La escenografía está montada a través de cuatro elementos muy simples pero a la vez muy potentes que nos hacen imaginar todo lo demás: cuatro jaulas enormes que se irán transformando en objetos cotidianos pero que en el fondo siguen con esa estructura enrejada y opresora.
«De aquí no se sale vivo», dice uno de los residentes protagonistas, porque en este montaje esa residencia de ancianos se convierte en una gran sinécdoque de lo que es nuestra vida y de nuestra vida… tampoco salimos vivos.
En definitiva, ir a ver «El grito en el cielo» es intentar liberar un poco más nuestras almas o al menos rascarlas, a ver qué sale.
Luis Mª García.

Da capo de Vol Ras en el Teatro Bellas Artes
La compañía Vol Ras vuelve a Madrid para seguir con su trabajo gestual.En esta ocasión, el juego está en mostrarnos todas las peripecias que ocurren tras la escena, en ese tiempo donde se prepara lo que el público finalmente verá. Poco a poco van desfilando personajes que realizarán la comedia frente al público y que entretienen al respetable real viendo las dificultades del teatro al revés.
Adolfo Simón
Una pareja cualquiera en el Teatro Figaro
Una Pareja Cualquiera es la última aventura que presenta en Madrid el director de cine y teatro Miguel Ángel Calbo Buttini.
La obra es una pieza que se extiende en el tiempo, un largo flas back que se acerca a la comedia romántica y que se convierte en un drama vital dónde muere hasta el apuntador.
Todo comienza con una pareja cualquiera en una amplia sala minimalista, donde el blanco impoluto invade la escena. Dos enamorados en una situación más que shakesperiana comienzan a retomar su relación mientras esperan en una sala «archinumerica» que como espectadores debemos suponer que se trata del cielo.
La obra la podemos resumir en un conjunto de escenas de pelea de parejas a la americana, donde la trama o conflicto teatral se reduce a reflejar situaciones habituales en el día a día de un matrimonio.
Un texto lleno de frases delirantes dirigidas a un público que entra a jugar en la historia con facilidad, donde se exploran la farsa comedia, los personajes estereotipados, o la imitación. Existen ciertas escenas de lucidez, con ritmo y sorpresa donde se puede apreciar a unos actores más cómodos.
La escenografía que en éste caso viene de la mano de Tomas Muñoz es sutil, original y practicable.
Se puede visitar cómodamente con un refresco todos los lunes y martes de enero en el teatro Fígaro de Madrid.
Pablo Cano
Teatro terminal
La muerte siempre ha sido un tema muy sugerente a la hora de crear ficción, la muerte o sus alrededores. Estos días se han representado dos piezas ácidas y curiosas sobre ese momento previo al camino de luz o cuando ya se habitan las tinieblas.
En «Páncreas» de Patxo Tellería, presentada en el CDN, asistimos a un ritual de aire inglés y en verso en el que tres personajes juegan a una ruleta rusa imaginaria, proponiendo un desenlace terrible en función de quién aprovecha mejor lo que tiene el otro y que no valora en vida, en el fondo hay una crítica desalmada a una sociedad que consume y trafica con todo.
En Lagrada, la Compañía Hongaresa ha presentado “Serenata para un país sin serenos” de Lluisa Cunillé y Paco Zarzoso, un tándem muy fructífero que escribe a cuatro manos que genera textos muy sugerentes en los que mezclan la realidad con la ficción a partes iguales. Aquí nos sumergen en una Fedra contemporánea muy inquietante que dialoga con el sonido de un violonchelo en el tanatorio donde vela la muerte del marido junto a su hijastro…Dramaturgia esencial y transgresora.
Adolfo Simón
Superdotados escénicos
Los súper héroes, los súper dotados ya no son como los veíamos de niños en los comics. Ahora son de carne y hueso…Que tiemblan ante el horror del día a día para sacar fuerzas con las que superar el infortunio.
Súper héroe de la Cia. El perro azul se ha presentado para público familiar en Cuarta Pared. El ejercicio de superación de un niño ante la vida dura que le ha tocado vivir con su abuela y sobre todo, demostración virtuosa de un actor que se transforma en múltiples personajes a vista del público, permitiendo que vivamos la peripecia con él, gracias a la cual se convierte en un súper héroe de andar por casa.
Nobilmente de Ximena Vera se ha presentado en LaZonakubik. Una pieza de teatro inspirada en la vida y superación de la violonchelista Jacqueline du Pre. Ante el espectador, la actriz-bailarina hace uso de sus recursos expresivos para demostrar que, tras el horror de la enfermedad, la superación del día a día puede convertir la fealdad en belleza creativa. De nuevo, una artista portentosa que demuestra en escena su habilidad virtuosa.
Adolfo Simón
Sin anestesia de Mariano Rochman en el Teatro del Arte
Vivimos unos tiempos en los que la testosterona ya no es la reina de la pista. Los machitos de turno creen que pueden seguir manejando los deseos de las mujeres si se ponen en complicidad en el ruedo de la carne. Pero, el cuento ya no es como lo contaban y los cazadores, a menudo se convierten en la presa de la cacería. La pieza tiene su temblor para mostrarnos que, en el fondo, lo que esconden los personajes son sus complejos de inseguridad que resuelven mirando quién la tiene más grande dentro del slip. Que Aitana Galán dirija la pieza da garantías para que no se caiga en el mal gusto de estos travoltas trasnochados.
Adolfo Simón
Amén de Carlos Be en el Café del Kosako
Cerca de la plaza de la Paja de Madrid hay un curioso y emblemático café llamado Kosako por el que han pasado muchos artistas y bohemios de la ciudad. Ahora, además, está programando propuestas de arriesgado teatro para las que todo el café se convierte en un escenario por el que los personajes transitan, haciendo que el público se convierta en el verdadero protagonista de la función. La programación de enero es muy sugerente pero no han de perderse «Amén» de Carlos Be. Una propuesta para aquellos espectadores que no quieren vivir experiencias pasivas. En esta pieza que arranca casi como una letanía susurrada al oído y que termina como una pintura negra de Goya, se constata que el horror es atemporal, que la censura y discriminación no tiene ideología ni país…Y que poco ha cambiado desde la edad de piedra. Ahora somos muy modernos y políticamente correctos respondiendo con un «me gusta» cuando vemos una noticia o imagen sobre un atentado a los principios básicos de los derechos humanos, pero ahí queda todo. Sólo el teatro, sigue metiendo el dedo en la llaga a riesgo de que nos cierren las salas o nos pongan bombas en los camerinos, pero…¿Qué habría sido del ser humano sin tener constantemente, frente a frente, ese espejo deformante que nos muestra la realidad de lo que somos?…Vayan a ver «Amén» y dejen de lado…»Por mi culpa, por mi culpa…»
Adolfo Simón
Seguramente vendrán mañana en el Teatro Alhambra de Granada
El Teatro Alhambra inaugura el 2016 con la programación de un montaje local de calidad, a
cargo de la compañía La Bohemia, dirigida por Carmen Ruiz- Mingorance. El texto de Esther Pérez
Arribas se encuentra inspirado, según reza en el programa, en textos de Samuel Beckett, que la
autora transforma y retuerce hasta centrar un tema de especial relevancia en nuestra historia
reciente: los muertos por los paseíllos de la Guerra Civil. La premisa inicial es tremendamente
sugestiva, pues a lo largo de la puesta en escena el espectador asiste a la recreación de una serie
de diálogos imposibles entre muertos de la contienda que yacen enterrados en fosas comunes sin
que nadie les haya encontrado ni identificado todavía.
Bien asentada en la tradición del absurdo, y apoyándose en la reiteración obsesiva y la
angustia desde la incomunicación, la obra tiene la capacidad de conmover en su profunda tristeza,
y en el carácter tremendamente incomprensible de los diálogos que intentan mantener sus
personajes. La atmósfera creada por los sucesivos parlamentos es un curioso mosaico de dejà vus
que consiguen emocionar al espectador. Con dos personajes sólidamente dibujados (Cipri y Pepa,
de cuyas vidas anteriores a la contienda llegaremos a saber retazos) y otros dos algo más
desenfocados y confusos, el cruce de parlamentos imposibles es exitoso a la hora de mostrar la
tragedia de la imposibilidad de descansar cuando se ha muerto en un conflicto como el de nuestra
Guerra Civil y en las circunstancias de injusticia y agravio en las que tantos lo hicieron.
Hay muchos factores a favor a la hora de disfrutar el montaje: la impresionante
escenografía, llamativa y muy bien pegada al texto (trabajo de Juande Martín) y la interpretación de
las dos protagonistas, Cristina Carrascosa e Inma González. La dirección de Carmen Ruiz-
Mingorance sabe ser sobria en el dolor, y dosifica de una manera muy acertada la tensión de un
texto rotundamente trágico.
Rafael Ruíz Pleguezuelos
Navidad…dulce y…agria Navidad
Volver a Madrid, tras una escapada por las fiestas navideñas, permite degustar en un intensivo fin de semana aquellas propuestas que no pude disfrutar con anterioridad o retomar el ritmo escénico con nuevas opciones en la cartelera. Para todos los paladares hay posibilidades en una ciudad como Madrid. Un lugar lleno de estímulos culturales que por momentos satura. Llegar y encontrarse de golpe con “Medea” en el Teatro Español me ha permitido ver de nuevo lecturas diferentes de los clásicos sin tiempo. En esta ocasión se optaron por realizar una mirada histórica a los ancestros del personaje, tal vez para situarla con mayor claridad en un contexto contemporáneo, entendiendo más profundamente los motivos que mueven a esta mujer emblemática.
En el Teatro del Barrio presentó un nuevo trabajo, el que fuera director de la sala con anterioridad cuando se llamaba Sala Triángulo, Alfonso Pindado estrenó un nuevo trabajo como director: “En defensa propia”, un ejercicio caleidoscópico por el que transitan dos mujeres jugando a transgredir la realidad que les ha tocado vivir en nuestra actual sociedad. En la misma sala, todo el fin de semana se ha repuesto una de las obras que más interesó al público la temporada anterior: “La piel del huevo te lo da”, una propuesta de con Sol Picó, Candela Peña y La Shica en la que han trabajado conjuntamente para profundizar sobre el papel de la mujer en la sociedad actual, fusionando y cruzando sus personales mundos creativos.
En los Teatros del Canal se han propuesto desmitificar la Navidad con «Papa Noel es una mierda». Ángel Facio sigue incombustible y realiza un retrato mordaz de estas fechas familiares y del personaje mítico a través de una serie de situaciones límites que ocurren en la oficina del teléfono de la Esperanza. Un disparate lleno de locura anti navideña.
El Circo Price ha estado animando todas las fiestas con uno de los espectáculos más sólidos y bellos. Gracias a la curiosidad de una niña que quiere descubrir cómo fue la fábrica que su abuelo cerró, se sumerge en las entrañas del edificio del que irán apareciendo múltiples propuestas circenses de diferentes técnicas y gran virtuosismo estético.
El momento álgido del fin de semana fue volver a ver, después de veinte años, el emblemático «Entremeses» de la Abadía. Un espectáculo por el que no ha pasado el tiempo, sigue igual de fresco y locuaz. Si me apuran, ha ganado en energía y escucha de los interpretes… Y la atmósfera rural y sensorial también ha crecido en todos los sentidos. Un placer para paladares exquisitos.
Y ya en la recta final, una sesión de magia clásica en el Círculo de Bellas Artes con Chequín. Un espectáculo lleno de sorpresas y juegos en los que el público fue el verdadero protagonista.
No podía tener mejor cierre esta vuelta a la cartelera que asistiendo a Natta del Teatro del Velador en la Sala II del Fernán Gómez. Un espectáculo de clown y música, lleno de virtuosismo interpretativo y locura inteligente. Una propuesta cargada de gags enloquecidos con los que el público disfrutó de lo lindo.
Ahora hay que encauzar esta semana que también tendrá interesantes propuestas.
Adolfo Simón
«En marcha al cine», concierto teatralizado
Uno está acostumbrado a empezar el año con esos Conciertos de año nuevo que cada uno de enero se retransmiten por televisión desde Viena. Esos conciertos engolados con el patio de butacas lleno de pieles y brillantes. Es una forma, pero hay otras, más sorprendentes si cabe porque se hacen con humildad y por amor a la música, para conseguir que un pueblo, en una noche fría de invierno se encuentre y disfrute de música y cine; como ha sido el caso de «En marcha al cine». Anoche, en el Salón Cultural de Aliaguilla, la Banda de Música «Santa Cecilia», dirigida por Rafael Pérez Vigo mostró una propuesta sencilla pero llena de ingenio, como en aquellos tiempos del cine mudo, en los que, mientras la banda, que en este caso sonaba estupendamente, tocaba fragmentos de las bandas sonoras originales, podíamos disfrutar de una selección muy cuidada de películas con las que se generaba una dramaturgia sutil sobre estos tiempos inciertos en los que vivimos…Y al tiempo, el público degustaba palomitas como en aquellas épocas del cine de programa doble. Y en el intermedio, en ese tiempo de anuncios, más sorpresas en las que los músicos jugaban vocal y teatralmente, haciendo las delicias del respetable. A veces hay que huir de los grandes focos «culturales» y acudir a lugares donde las personas encuentran huecos en su día a día para soñar y hacer cultura de base.
Adolfo Simón




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