«La Familia Addams, el musical» por el Grupo de Teatro Amorevo
Cuando me invitaron a ir a ver el musical de «La Familia Addams» en el colegio de los Salesianos del Paseo de Extremadura pensé que iba a un recital estilo «colegio de monjas y curas» con decorados de cartón pintados sin perspectiva alguna y un teatro construido en los 60 cayéndose a cachos y con una mesa-mezclas analógica forrada en madera de nogal.
Es lo que tiene tener traumas infantiles-juveniles provincianos.
Pero cuál fue mi sorpresa al ver un teatro bastante cuidado, con un equipo técnico de sonido y de iluminación muy digno, una escenografía espectacular con cambios de decorado más rápidos y cuidados que los del teatro Lara, con una imagen y diseño gráfico en el programa de mano mucho mejor que algunas de los teatros públicos -con esos espacios reservados a los patrocinadores del barrio, maravillosos también-y unos actores jóvenes, voluntarios, amateurs, eso sí, entusiasmados con sacar adelante su trabajo y entregados a la causa.
El grupo de Teatro Amorevo comenzó con musicales pequeñitos, para niños y ha ido creciendo y evolucionando hasta crear un grupo sólido de voluntarios que hacen posible poner en escena un musical bastante complicado importado de Broadway e inédito en España. Además son capaces de mantener una programación estable de abril a diciembre con cada montaje que sale del bolsillo de cada persona en forma de donativo, ya que esa es la única recaudación que tienen para montar y mantener todo este gran hijo que está creciendo.
Es una lástima que llegase a la última función y que la crítica salga ya cuando han acabado, así que tendrán que esperar al siguiente estreno para el año que viene que ya tiene nombre y que promete «De nueve a seis» ¿Les suena? Pues busquen Dolly Parton y la película ochentera Nine to Five para empezar a salivar.
Luis Mª García Grande
«Espacio» en el Teatro Alcalá
Estamos hartos de ver «matrimoniadas» y «aquínohayquienvivas» en la tele y aún así, como no tenemos bastante, hay obras que siguen llenando salas un sábado a las seis de la tarde. Los españoles somos así, no aguantamos un chespir ni un chejof pero acudimos raudos y veloces a ver una comedia burda, llena de cosas soeces y ruidos de whatsapp cuyo argumento hay que dividir en diálogos de máximo quince minutos para poder seguir el hilo y no perdernos.
Admiro a los actores que se ganan la vida estudiando estos «cachos» de textos y que consiguen hacer que el público se ria mientras ellos sueñan con interpretar algún día «Casa de Muñecas» y no casa a la española.
Somos así y así somos, como dice el eslogan de este montaje «Cada persona es un mundo. Cada pareja es un universo», pero yo creo que las pintan todas iguales para que podemos reconocer nuestras actitudes en ellas y caer en la cuenta de que las cosas ordinarias venden porque nos hacen identificarnos con ellas.
Luis Mª García Grande.

«Trágala, trágala, el musical» en el Teatro Nuevo Apolo
Llegan las elecciones y tendremos que votar… pero, ¿A qué o quien se debe esto de meter la democracia en España? Pues señores, ya Fernando VII tuvo sus más y sus menos con La Pepa, la Constitución de 1812, con los franceses, con Cataluña, con los Cien mil hijos de San Luis y con la extrema izquierda amenazando la instaurada monarquía borbónica…
¿Les suena esto a actualidad o necesitan repasar la Historia de España a ritmo de musical gamberro y transgresor para darse cuenta de que aunque los tiempos cambian la historia se repite?
España sigue siendo un sainete aunque viva tragedias cotidianas y por eso necesitamos de vez en cuando experimentar una catarsis, darnos un buen baño de ilusión, esperanza y orgullo de ser español…y no me estoy refiriendo al Gordo de Navidad. Así que imaginemos que Fernando VII resucita hoy y se encuentra con este panorama que nos cuentan las noticias cada día e imaginemos a Fernando Albizu dándole vida con todos los detalles incluidos, incluso cojín-donut que ustedes verán para qué servía, y a una intrépida periodista aspirante a trono borbónico persiguiéndole con su traje-pantalón blanco inmaculado.
Yllana en la producción, Ron Lalá con su música e Iñigo Ramirez de Haro han puesto toda la carne en el asador para que nos vaya oliendo a chamusquina eso de votar y para que vayamos pensando lo que hacemos con nuestro sufragio universal. Una dramaturgia desbocada, intensa, algo larga para ser tratar lo que trata pero muy necesaria para repasar, aprender y examinarnos de nuestra conciencia política y buscar una solución para ésta, nuestra España.
Luis Mª García Grande

«Un espíritu burlón» en el Teatro Fernán Gómez
Es un placer sumergirse en una comedia a la inglesa, que escasean en la cartelera madrileña, en la que todo huele a moqueta, té y vermú seco para disfrutar con un buen enredo del dramaturgo inglés Nöel Coward, sobre todo en esos asientos de piel que te envuelven en la sala Guirau del Fernán Gómez y que te predisponen a meterte de lleno en la obra.
El montaje que nos presenta César Oliva exprime estos pequeños estereotipos ingleses pero adaptándolos a la escena española con un montaje sencillo y un resultado más que aceptable que hace que mantengamos la tensión mientras nos reímos con cada gesto esperpéntico de Berta Ojea, con su especial encanto, entrando en trance para invocar a los espíritus que han pasado por nuestras vidas y que nos han marcado, ya sea para bien o para mal…
El diseño gráfico del cartel promete y no defrauda en lo que vamos a ver, cuidado, con un texto introductorio perfecto que te sitúa en la escena y creado para todos los públicos.
Hay que destacar los efectos especiales que se hacen necesarios en estos montajes en los que se invoca al más allá para que nos sorprendan en el más acá.
En definitiva, una comedia para pasar un buen rato, sin más pretensiones pero fácil de ver, de sumergirse en ella y creada para disfrutar de una buena tarde de teatro.
Luis Mª García Grande
Cosas que se olvidan facilmente de Xavi Bobés en el Teatro Español
Hay experiencias escénicas que, aunque trates de explicarlas nunca lo consigues, primero porque son tan personales y especiales que nunca se encuentran las palabras apropiadas para describirlas. Después porque una cosa es lo que el artista quiere contar y otra cuestión es el eco que provoca en ti, por tanto…nunca se contaría la misma historia si no que se hablaría de la resonancia personal que se vive ante ese pequeño viaje en la Biblioteca del Teatro Español. Creo que cuando lean esta nota ya no quedarán entradas disponibles y me da rabia escribir estas líneas ahora y no haberlo hecho antes para decirles…»Corran, compren una entrada y déjense llevar…». Bueno, siempre cabe la posibilidad de que amplíen funciones o se la encuentren en algún festival que les pille de paso. Hay mucha gente que cuando ve una pieza para pocos espectadores piensa que es un esnobismo, que ya no se sabe que inventar para hacer ruido con la obra que se estrena, estoy de acuerdo que tanto en los montajes que duran muchas horas o en esos que son brevísimos, a veces hay mucho ruido y pocas nueces…pero aquí, Ay!…aquí lo que hay es todo eso que siempre vimos pero mirado desde otra perspectiva…Un viaje en el tiempo y la memoria, transitando aquellos paisajes que todos hemos visitado pero vistos con otros ojos. Ya sé que todo está inventando pero, a veces, hay algún lugar en nuestro imaginario que sonríe ante este tipo de propuestas, inteligentes y emotivas porque, al final…¿Qué es el teatro?…Una experiencia inolvidable…¿no?, pues esta lo es.
Adolfo Simón
Bebés a escena
Hace un tiempo, hablar de teatro para bebés era una cosa muy rara, había gente que preguntaba…¿Teatro que se hace con bebés?…No, teatro para esos diminutos espectadores. Hoy en día, es raro el teatro que no tiene propuestas para el peque público de 0 a 3 años…o a 100 años, porque lo que le gusta a los pequeñitos…también les agrada a los mayores, creo que la mejor promoción sería…»Bebé…lleva a los abuelitos al teatro!!!». Hoy me he hecho un programa doble de espectáculos para bebés. Primero he ido al delicioso espacio del Umbral de la Primavera a ver el estreno de «Que brisa, la risa»…Una pieza de teatro-danza con objetos en la que se desvela, a los pequeños, las formas, sonidos y colores con los que se va encontrando la protagonista de la obra, sencillez y delicadeza escénica. Después, me acerqué al Teatro del Arte a ver una de las propuestas para bebés que tienen allí en repertorio la Compañía Martelache…Animalia, Je t´aime nos sumerge en un viaje para descubrir quién está dentro de un huevo, los animales que van apareciendo a cada paso, irán dando pistas sobre el futuro bebé. Música, juegos y adivinanzas convierten la obra en un rato interactivo para el público asistente que termina siendo el protagonista del viaje.
Adolfo Simón
Yerma en la sala OFF del Teatro Lara
Es bien sabido lo arriesgado que resulta atreverse con un texto importante de la literatura dramática y más si es popular. La obra de Federico García Lorca se representa constantemente porque su simbología trasciende al tiempo y a cualquier cultura. El montaje que se representa en la sala OFF del Teatro Lara es interesante porque no es ambicioso, es sencillo, atiende más a lo que pasa que no a cómo crear un efectismo teatral con la historia que se cuenta. Es ritual y de ese modo conecta con los orígenes del teatro y de lo que significaba para Lorca el arte de Talía. Al representarse en un escenario pequeño, se podría haber caído en esas propuestas que se empastan y se vuelven angostas y no, la luna Lorquiana se cuela por la ventana y preside toda la función, menguando hasta convertirse en un eclipse negro al final. Por esa intimidad de Yerma transitan todos los fantasmas y miedos de la protagonista, haciéndonos sentir la soledad de un cuerpo seco que nunca florecerá.
Adolfo Simón
Danzad malditos dirigida por Alberto Velasco en Matadero Madrid
Hay una metáfora poderosa suspendida entre el polvo que deja en el aire las zancadas de los caballos humanos que transitan desbocados y perdidos por esa tierra yerma que va engullendo lo que fuera un salón de baile…y en medio de ese lugar de lucha y muerte inútil…una pequeña planta da muestras de vida, de futuro posible. Habría sido fácil reconstruir la película, la desazón de bailar hasta la extenuación para nada, pero el equipo de esta propuesta ha sido más inteligente y se ha quedado con esa pelea animal que habita en el fondo trayéndola a nuestros días…a esta constante lucha por sobrevivir y existir en la nada, por querer acceder al triunfo y al éxito aunque sea pisando al otro o llenándote la boca de tierra…El espacio escénico es de una belleza dolorosa, inquietante, la luz ciega a los personajes para que pierdan aún más la orientación…y el grupo de intérpretes se dejan la biografía personal entre los pliegues de la ropa…Félix Estaire ha ido al corazón de la historia para exprimirla y dejar solo arañazos de palabras en boca de los cuerpos exhaustos…Y Alberto Velasco acompaña sin titubeo este engranaje poético al abismo, esta experiencia salvaje para el imaginario del espectador.
Adolfo Simón
40 años de paz de Pablo Remón en el Festival de Otoño a Primavera
40 AÑOS DE PAZ pretende ser cuatro obras en una: cuatro obras que recorren 40 años de la vida de nuestro país, a través de una familia. Cuatro protagonistas. Cuatro narradores. Los personajes son protagonistas de su propia historia, al tiempo que son secundarios o narradores en otras, formando una rueda en la que unos se van pasando el testigo a otros. “Narramos mientras somos narrados”, según la frase de Borges. Esos 40 años de paz del título representan cosas distintas para cada uno de los personajes que dan sentido a la obra: para Natalia, son los años que va a cumplir, sin haber tenido un hijo antes como se había prometido. Para Ricardo, su hermano, 40 son los millones que debe su empresa. Y así́ con todos. Cuarenta es un número que sobrevuela la cabeza de todos los miembros de la familia. La pieza tiene una estructura endiablada y un juego de espejos en el que los personajes se miran entre ellos para descubrir lo que hay de auténticos en sí mismo y lo que pertenece a una herencia maldita, la de estas cuatro décadas donde hemos pasado de respirar con ansiedad a taparnos los orificios nasales por no soportar más el pestilente olor que se desprende de la piscina donde han ido acumulándose todos los restos del naufragio de esta sociedad. Los actores transitan estupendamente de una narración de los acontecimientos y pensamientos a la interacción entre personajes. Una puesta en escena sugerente donde los planos de tiempo pasado y realidad presente se cruzan.
Adolfo Simón
A siete pasos del Quijote, teatro en la calle del Teatro Español
Dentro de los actos conmemorativos de el Quijote, el Teatro Español ha llenado las calles del Barrio de las Letras de textos de nuevos autores inspirados en la obra Cervantina. Las alcantarillas se han abierto por encima del asfalto para lanzarse hacia el cielo de Madrid, llenando de imágenes y personajes sin tiempo las callejuelas, recreando de nuevo las ideas que debieron rondar por la cabeza de Cervantes. Entrada libre, todos los días, al atardecer… empieza el itinerario en la fachada del propio Teatro Español.
Adolfo Simón

Hercules, el musical en el Teatro de La latina
Un musical arrevistado situado en un circo donde el protagonista recuerda su historia mientras es representado en este cabaret colorista.
Adolfo Simón
Danza despojada
Este fin de semana han coincidido en Madrid una serie de espectáculos de danza que tenían como denominador común, la esencialidad, el despojamiento absoluto de cualquier detalle superfluo que distrajese sobre lo que se quería contar y como.
Dentro de Madrid en danza, tres propuestas a cuál más radical y sugerente. En el Teatro de la Abadía se presentó “Tsura” que se traduce como “rostro” o “superficie”. Con esta pieza, que se ha visto por primera vez en España, la compañía OrganWorks se adentró en el concepto de identidad recurriendo al arte y la literatura, en un proyecto que une a la artista visual Midori Harima y a los músicos Masayuki Kagei y Kazunari Abe, maestro del shinobue (flauta japonesa). Sobre el escenario ocho intérpretes desplegaban una hipnótica coreografía que giraba alrededor del elemento simbólico de la máscara, descubriendo un sutil universo de poesía contenida y una fuerte vinculación con las artes escénicas tradicionales japonesas, como el teatro Noh. En la sala roja de los Teatros del Canal, Tragédie, a través de la cual, Olivier Dubois nos enfrentó a un “sentimiento del mundo”. Sobreexpuestos en su desnudez, nueve mujeres y nueve hombres se fundían, produciendo, con el roce de sus acciones y movimientos, un estrépito. Conjurando una forma corporal única y distinta que les despojaba no solo del vestido, sino también de todo su bagaje histórico, sociológico y psicológico. Y en Cuarta Pared, una experiencia única e inolvidable: MatchAtria, una instalación coreográfica multimedia que nos invitaba, a los exclusivos espectadores, a establecer un contacto íntimo con el corazón de la bailarina. El título combina las palabras “matcha” (“té”), en alusión a la ceremonia japonesa del té, y “atria”, el término anatómico para la aurícula, el atrio del corazón. En colaboración con el internacionalmente reconocido artista visual y director de cine Yoshimasa Ishibasi, la bailarina y coreógrafa japonesa Yui Kawaguchi ha diseñado “una ceremonia del corazón”. Sobre el escenario, la artista interaccionaba con proyecciones de vídeo en 3D que configuran paisajes oníricos. Mientras, una herramienta diseñada al efecto permitía a los espectadores sentir los latidos de Kawaguchi en directo, conectando con ella en una experiencia única. MatchAtria permite ver, oír, tocar y experimentar los mundos vibrantes que contiene nuestro cuerpo; más que nunca, es imposible contar lo que se sentía en el patio de butacas.
Y en Teatro Pradillo, un programa doble performático, en la primera pieza, Magdalena Leite & Aníbal Conde nos ofrecieron una sesión de dance sin ningún tipo de elemento externo añadido, los cuerpos desnudos se movían inspirados por una música que solo escuchaban ellos, una deconstrucción músico corporal curiosa y como cierre, en la segunda pieza, Luis Moreno Zamorano empieza su trabajo cuando está saludando al público al final de una supuesta pieza, lo que ocurre a partir de ese momento es el laberinto en el que el artista se sumerge para entender qué ha realizado sobre el escenario, intentando descubrir si sus miedos han sido más poderosos que el deseo de comunicar.
Adolfo Simón
El público de Federico García Lorca dirigido por Àlex Rigola en el Teatro de la Abadía
Àlex Rigola construye su propuesta a partir de dos premisas del texto, la de un teatro bajo la arena y la de un lugar frio. A partir de aquí, los personajes transitan por espacios que se acercan más a los mundos que habitan en la mente del autor que a las pulsiones emocionales del mismo. El espectador se sumerge en un viaje por las zonas más oscuras y prohibidas del deseo que de algún modo, plantea el texto. Todo el trabajo está diseñado como si se viera el miedo y la pasión a través de un microscopio en el laboratorio del deseo. Una propuesta dura que obliga al público a entrar en un laberinto de pasiones amordazadas y de precipicios inquietantes suspendidos en la razón.
Adolfo Simón
La máquina del tiempo en Nueve Norte
¿Te ha contado alguna vez un adulto su historia vital con la voz y la mirada de un niño?…¿Cuántas veces hemos perdido la referencia de cómo fueron realmente las cosas al mirarlas con los ojos de adulto?…Esta obra que aglutina un cuento enorme con pinceladas plásticas y poéticas transita por el periplo vital de un joven que mira de cara a los monstruos para entenderse mejor y deja de tenerles miedo al conseguir romper el maleficio de los recuerdos truncados. Un ejercicio de actor vertiginoso al tener que transitar sobre una narración y el dibujo escénico de la misma.
Adolfo Simón
Música en la voz
Este fin de semana han coincidido casi al tiempo dos espectáculos donde la voz y la música eran los protagonistas. Para público familiar, en Cuarta Pared se ha representado «Luna Sefardita» de Ana Alcaide, un viaje sonoro por países e instrumentos de la mano y las palabras de la intérprete y sus músicos, un concierto teatralizado donde la didáctica empleada hacía más sencillo transitar por los paisajes musicales que nos proponían. Y en La pensión de las pulgas…»La voz humana» de Paulenc/Cocteau interpretada por Paula Mendoza y dirigida por Marta Eguilior que, sorprendentemente, convierten el exquisito espacio de la calle Huertas en una prolongación de cualquiera de los templos del bel canto. Viajar a través de la música y la voz de esta ópera de cámara es una experiencia muy poco habitual.
Adolfo Simón
Cabaret y basura para toda la familia
Siempre he dicho que en las propuestas de teatro para público infantil o familiar hay más riesgo que en muchas de las obras para adultos. Este fin de semana se ha estrenado una propuesta de cabaret fresquito para toda la familia en la sala II del Nuevo Teatro Alcalá: Kermés de David Quintana. Y en la Sala Mirlo Blanco del CDN, otra pieza dentro del Ciclo Titerescena: En forma de pera perfecta de la Compañía Noruega Konstellasjonen; la protagonista de esta función es un montón de basura donde viven unos seres muy curiosos que salen para encontrarse con el mundo y mostrarles su particular forma de vida.
Adolfo Simón
«Obscenum» en el Teatro Galileo
Una propuesta a medio camino entre el cabaret y el monólogo existencial cuyo resultado está cerca del anti-musical, con un discurso explícito en el lenguaje y el cuerpo.
Adolfo Simón
Nora, 1959 de Lucía Miranda en el CDN
La radio fue la compañía de soledades y tardes interminables de muchas mujeres que cosían o preparaban la comida a la espera del marido. Durante décadas, la radio fue un espacio de fuga, a través de sus programas de música dedicada, seriales y programas de misterio; era una manera de vivir otra realidad ya que la propia solía ser mucho menos bonita que las melodías de las canciones o de los consejos castos de los consultorios sentimentales. Esta propuesta de Nora, 1959 nos sitúa en ese tiempo, en ese momento histórico en el que el silencio era el techo de muchas casas…Hay momentos en la propuesta que saltan por encima de la circunstancia concreta y nos permite ver más allá de esas paredes enclaustradas, nos ayudan a entender mejor porque la mujer nunca puede elegir libremente… Al final, el público se va con la canción de «Quiéreme mucho» en la cabeza…¿Qué es querer bien hoy?…Todavía está sin respuesta esta pregunta desgraciadamente.
Adolfo Simón
Sama Sama, la tecnología a escena
Hasta ahora, cada vez que uno quería tener diversión y atracciones vertiginosas durante unas horas, iba a un Parque de atracciones o temático…Desde anoche, ya no hay que buscar un lugar para hacer karaoke o bailar creando una coreografía…o participar de la elaboración en vivo de un video clip…o jugar a pintar o hacer música golpeando tubos…Todo esto y más juegos interactivos está en Sama Sama…En un montaje espectacular que ocupa todo el recinto Arena. Hay un grupo de actores que crean ritmos haciendo participes al público y les llevan de un espacio a otro jugando a partir de la creatividad grupal. La instalación es monumental y las atracciones estimulan la parte lúdica de los asistentes. Un parque temático del juego y creatividad interactivo que hará las delicias de los amigos y familias que vayan juntos, si vas solo, entra en el juego y participa o te quedas sin color.
Adolfo Simón
Corrupción al cuadrado
Hay dos propuestas en el CDN, arriba en el Teatro María Guerrero: Los Caciques y abajo, en la Sala de la Princesa: Bangkok que tienen un nexo común, lo que provoca en una sociedad la corrupción. En la primera, Carlos Arniches ya tiene claro en su tiempo que un país que no se libera de los corruptos, no puede crecer en libertad ya que, de este modo, está sujeto a un mecanismo perverso que sólo consigue contaminar todo lo que se pone en contacto con esta enfermedad eterna. Ángel Fernández Montesinos opta por hacer una puesta en escena sobria, centrada en el trabajo de los actores y de la historia que cuenta la obra, huye de cualquier efectismo superfluo que distraiga la atención del espectador. En Bangkok, Antonio Morcillo plantea una situación delirante que, curiosamente, pertenece a nuestra realidad…El encuentro fortuito entre un empleado de un aeropuerto sin uso y un viajero perdido en ese lugar muerto antes de empezar a volar. Hay un juego metafórico muy interesante entre los animales que cuidan del lugar y lo que estos dos hombres pueden significar en la sociedad de hoy y, además, hay otro tercer nivel en el que se convierten en símbolos que dan trascendencia hacia otro plano vivencial. Curioso y sencillo trabajo, lleno de estímulos para un espectador inquieto.
Adolfo Simón

Las 4 estaciones de Teresa Nieto en Compañía dentro de Madrid en Danza 2015 en el Teatro de la Abadía
Teresa Nieto presenta una nueva producción en la edición de Madrid en Danza 2015, un trabajo concebido desde la esencialidad del espacio y las figuras de baile. Durante la obra recorre paisajes, recorre las cuatro estaciones, no tanto en lo formal y si más en lo espiritual, es un trayecto por las emociones y sensaciones interiores que solo en algunos momentos se verbalizan. Paisajes sensoriales donde descubrimos como el cuerpo se modifica por un cambio de temperatura o color, como el espacio se vuelve más frio o vulnerable según es transitado por los bailarines de un modo u otro.
Adolfo Simón
Origamí de Ángels Margerit dentro de las Semanas Internacionales de Teatro en Cuarta Pared
Origamí es el arte de hacer figuras y mundo a partir de los pliegues de un papel. Àngels Margerit crea un espectáculo lleno de imágenes poéticas en movimiento, como si cada paso de los bailarines o de los materiales que aparecen en escena fuesen esos pliegues que van creando formas y figuras constantemente. Los cuerpos, el espacio, los objetos, las proyecciones, todo va conformando los pliegues y repliegues de esta sugerente pieza de danza y poesía visual.
Adolfo Simón




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