Revista digital de Artes escénicas -Año 12º-

ENTREVISTAS

Carmen Werner nos habla de Territorio Danza y de la celebración de los 25 años de Provisional Danza

Carmen Werner nos habla de Territorio Danza y de la celebración de los 25 años de Provisional Danza
¿Cómo está funcionando el nuevo espacio de la Compañía para ensayos, clases, residencias…?
Está funcionando muy bien, hemos terminado una creación que se estrena en Territorio Danza, se llama Algún día, hemos preparado la pieza del cumpleaños de la compañía…Sin pena y sin gloria 25 años de Provisional Danza, que hoy empezamos a ensayar en una sala del Teatro del Canal, nos han dado residencia allí porque somos muchos y en mi estudio no cabemos…Hemos tenido cinco becados, dos extranjeros y tres españoles…
Háblanos de la nueva edición de Territorio Danza…¿Qué trabajos presentas en esta edición?…
Este año, como te decía, estrenaremos Algún Día, pieza de siete bailarines y Noche de Solos: Tres piezas de José Luis
Sendarrubias, Ricardo Santana y Javier Sangros. Territorio Danza se ha convertido en un festival muy interesante, cada vez amplia más su visión y apoyo a la danza.
¿Cómo va la preparación del espectáculo con el que celebraréis los 25 años de la Compañía?…
Pues tengo todo preparado para comenzar los ensayos, será muy difícil porque no tendré a todos los intérpretes juntos hasta pocos días antes del estreno…
¿Cuál es el balance de todos estos años de trabajo en Provisional
Danza?…
Es muy positivo, hemos tenido mucho trabajo, incluso este año.
¿Crees que va a cambiar mucho la cultura por los recortes y subida
del I.V.A.?…
Si, seguro que cambiará, solo espero que continuemos, pero no sé
cómo…Fíjate, a mí, en estos tiempos de crisis me dan más ganas de trabajar…
¿Qué proyectos tienes para los próximos meses?
Pues el día quince de septiembre, después del estreno en la Cuarta Pared, me voy a montar una pieza para la Compañía Nacional de Danza de Venezuela…Mi Compañía se va a Alemania a bailar La mujer invisible…luego iremos a México, Chile…otra vez Alemania… Italia…volvemos y estaremos en… Tenerife, Bilbao, Barcelona, Santander. Y en diciembre a Japón, haré una co-producción en ese país, se estrenará allí y después, en enero-febrero lo presentaremos en España y Portugal.


Miguel del Arco nos responde a unas preguntas en las que reflexiona sobre sus últimos proyectos como autor y director

Miguel del Arco nos responde a unas preguntas en las que reflexiona sobre sus últimos proyectos como autor y director…y sobre los que está preparando…

¿Qué balance haces de tus últimos trabajos de dirección estrenados en Madrid?¿Que les ha diferenciado?…
Si hago un pack con los tres últimos: Juicio a una zorra, De ratones y hombres y El Inspector creo que las diferencias están claras. El primero es un monólogo y el primer espectáculo que firmo como director y autor. Los otros dos son montajes muy grandes por número de actores y despliegue escenográfico, pero uno es oscuro como un tragante y la dramaturgia está pegada al original y el otro, ha sido mi primera comedia pura con una adaptación bastante libre. Me motivan los cambios de registro.

¿Cómo has vivido este éxito tan mediático tras tantos años como llevas trabajando en el teatro?
Como la constatación de que esta es una carrera de fondo donde la fortuna tiene mucho que ver pero también la persistencia y el trabajo duro. Pero sobre todo vivo con alegría la posibilidad de aprender, investigar y seguir trabajando en la profesión que elegí y que me apasiona.
¿Qué hace que te decantes por un proyecto u otro a la hora de elegirlo?
Supongo que cada uno tiene su propia historia. Hay encargos que se convierten en elección como De ratones y hombres. O decisiones como montar Veraneantes que tienen que ver con mi formación y el deseo de contar el mundo en el que vivo. O felices casualidades como decidir escribir Juicio a una zorra porque me dio un ataque de la risa pensando en Carmen Machi presentándose como tal en un escenario. El encargo es muy importante, sobre todo en la dramaturgia, porque te moviliza y te hace explorar caminos que, tal vez, nunca hubieras elegido. Y además te pagan… cuando te pagan.

¿De momento vas a seguir como director/autor o contemplas la posibilidad de volver a actuar?
No me veo, hoy por hoy, en el escenario como actor. Siempre he sido propenso al pánico escénico. Ahora que llevo una temporada detrás me resulta casi imposible imaginarme de nuevo sobre las tablas.
¿Qué proyectos tienes entre manos para que vean la luz en los próximos meses?…
Voy a dirigir un texto mío con producción de Pedro Larrañaga que esperamos estrenar en enero. El único actor confirmado de momento es Luis Merlo. Y profundizo en mi colaboración con La Abadía donde se van a reponer Juicio a una zorra y La función por hacer, al mismo tiempo que le damos forma con la misma compañía a un nuevo espectáculo en coproducción de La Abadía y Kamikaze producciones que se estrenará posiblemente el próximo verano.
¿Cómo ves la situación cultural en nuestro país después de tanto recorte?…
Apenas estamos arrancando la nueva temporada y es muy pronto para saber cómo nos va a afectar. Para bien, seguro que no. Lo que sí sabemos ya es que la subida del IVA y las dificultades económicas de los ayuntamientos y comunidades van a hacer muy difíciles las giras. Los teatros están programando muy poco y con esa mentalidad de «ir a lo seguro» van a provocar la destrucción del tejido teatral de las compañías pequeñas con circuitos alrededor de sus respectivas comunidades. Eso es reventar la cantera. Me parece un error, un error descomunal.
¿Alguna sugerencia para seguir creando en tiempos de crisis?…
No tirar la toalla. Si tienes una historia búscate la vida para contarla. Afortunadamente para el teatro si tienes una historia y actores tienes casi todo lo imprescindible.


Ester Bellver nos habla en esta entrevista de protAgonizo y Todas a la una, sus últimos trabajos para la escena.

Ester Bellver nos habla en esta entrevista de protAgonizo y Todas a la una, sus últimos trabajos para la escena.

Me gustaría que nos contaras como ha sido el viaje de tu anterior espectáculo…Desde cómo surge hasta el recorrido particular que has experimentado con él hasta la última función…
Es muy difícil relatar en pocas palabras cuatro años de una experiencia tan intensa como protAgonizo en la que no puedo diferenciar lo profesional de lo personal. El viaje no ha terminado aún, continúan saliendo funciones y disfruto mucho haciéndolas. Aunque estrene otros espectáculos no lo voy a abandonar, quedará en repertorio.
protAgonizo no fue algo previsto, un día me puse a escribir y no paré de hacerlo en seis meses. Escribía a todas horas. No lo hacía pensando en montar un espectáculo; algo pedía salir y simplemente no me opuse a ello. Le pasé el texto a algunos allegados, entre ellos a Agustín García Calvo, autor al que admiro y estimo. Él fue quién, tras la lectura, me animó a que hiciera una representación teatral con ello. Me puse a ensayar sin muchas pretensiones: si salía algo que mereciera la pena llevar a escena bien y si no, pues lo había intentado y me había servido de entrenamiento. Tras tres meses de ensayos hice un pase abierto para cotejar el trabajo con algunos amigos. Ellos me dieron el visto bueno y no solo eso: una amiga a la que le gustó mucho se ocupó de venderme un bolo en su pueblo, Aretxabaleta. Así fue que se estrenó protAgonizo. Después traté de traerlo a Madrid y fue la sala El Montacargas quien nos dio escenario. El espectáculo tuvo un éxito inesperado, se abarrotó enseguida de público y se prorrogó hasta cuatro meses. Nos llamaron después de Triángulo y posteriormente de AZarte. En ambas salas se prorrogó. También empezaron a salir bolos por el territorio nacional y finalmente, ¡sorpresa!, nos ofrecieron presentarlo en la sala de La Princesa del teatro María Guerrero, donde también se prorrogaron las funciones. ¿Quién hubiera podido imaginar esto? Aún ahora no me creo que haya sucedido. Llevamos hasta la fecha 141 representaciones que se han ajustado a muy diversos escenarios y circunstancias. Me gustaría mucho sacarlo fuera de España, especialmente tengo la ilusión de llevarlo a Argentina, pero todavía no lo he conseguido.
No puedo dejar de hablar de otro rincón muy importante que se ha venido desarrollando en este caminar sin tampoco darme mucha cuenta y que ha sido todo un descubrimiento. Se trata del terreno de la comunicación, el “marketing”, es decir, lo que es diseñar la campaña publicitaria de un espectáculo a partir de diversas acciones o performances (buzoneo de juanolas, pintar rombos -logo del espectáculo- a tiza por las calles, pintar cartones por las basuras con la información en lugar de poner carteles, intervenir otros carteles, intervenir muebles, contenedores…, y todo tipo de deshechos. Hacer fotos a todo lo que tuviera forma de rombo a mí paso y publicarlo en facebook, dar papelitos a la gente por la calle, etc). Me lo he pasado bomba inventando y realizando multitud de juegos que, además de dar muy buenos resultados, me ha proporcionado ratos muy lúdicos. Repartiendo papelitos he disfrutado de tener un contacto directo y por tanto humano con el público. Gracias a uno de estos papelitos llegamos al CDN. Estaba un día repartiendo a la puerta del Teatro Español y era Gerardo Vera –ex director de este teatro- quien extendía su mano para recogerlo.

¿Crees que vivimos tiempos en los que hay que tomar iniciativas personales si no aparecen de otro tipo?…
Como ya los ‘abuelos’ griegos decían “las cosas cambian para seguir siendo las mismas”. No creo que estos tiempos sean especialmente diferentes de otros, siempre es difícil sacar adelante proyectos ‘no comerciales’ o sometidos a modas y sin un respaldo económico un poco holgado. Pero cuando las cosas no salen por un lado salen por otro. Confío mucho en lo inesperado, no hay que desesperar. Muchas veces nos ofuscamos en algo y no vemos más allá. La vida siempre nos sorprende con caminos que no estaban contemplados en nuestro mapa. Suelen ser los más atractivos y reveladores.

¿Cuál sientes que ha sido tu trabajo en el anterior espectáculo…actriz, dramaturga, directora…?
¡Luchar contra todas ellas! ¡Intentar liberarme de ellas!
En el programa de mano pone que soy la actriz, la autora y la directora del espectáculo; hay que rellenar la ficha artística y cumplir un poco con lo acostumbrado…, pero, en cuanto a la dirección, siempre me han dado ganas de poner: un espectáculo sin dirigir, porque esa es la sensación que tengo. He marcado una partitura con algunos movimientos, eso sí, pero me siento muy libre de improvisar cada día según las reacciones del público y del propio directo sin atender rigurosamente a la propuesta de un director. Si se tercia cambiar algo sobre la marcha, o incluso darle la vuelta, lo hago. Asumo ese riesgo. Las funciones salen muy diferentes unas de otras. El texto, aunque lo he escrito yo, es como si hubiera salido solo, como si lo hubiera escrito otro y, en el trabajo como actriz, también he atentado un poco contra las normas: rompo, no la ‘cuarta pared’, la quinta. Un ejemplo: si no me acuerdo de lo que viene en el texto no pasa nada, en lugar de disimular se lo digo tranquilamente al público y saco el libreto frente a ellos para recordarlo. Comparto en el escenario mis errores y miserias, y la gente se reconoce en ellos. Por eso nos entendemos bien. Desempeño también las labores de producción, marketing y comunicación. Este trabajo requiere muchas horas y dedicación pero lo hago con mucho gusto, es un juego para mí, otro escenario.

¿Cuáles han sido las reacciones del público durante las representaciones?…
protAgonizo es un espectáculo que emociona y toca profundamente al espectador. Haciendo este espectáculo he descubierto cuán parecidos somos y que lo que consideramos tan íntimo y particular es absolutamente común. El público se reconoce en las vivencias y recuerdos de uno. Mucha gente me ha venido a decir que sentía que le estaba contando su vida; a otros les salía dar las gracias. Yo creo que sienten que algo que estaba dormido se les ha despertado. Lo que es precioso es ver cómo de repente una persona desconocida te habla como si fueras su amiga. Es así como me tratan tras la representación.

¿Cómo ves el panorama teatral actual tras los recortes en cultura?…
¿Cómo lo voy a ver? Pues que esto se derrrumba, el sistema y con él la cultura que esté sometida a él. Tarde lo que tarde, se cae. Eso es inevitable porque este mundo, tal y como está planteado, es un despropósito. El teatro de verdad sin embargo no morirá nunca, las adversidades le hacen fuerte. Sí es verdad que tengo mis miedos y me cuestiono si se podrá seguir viviendo de él, pero en esas mismas está mucha gente de otras profesiones.

Háblanos de tu nuevo trabajo…¿Cómo surge…de qué va?…
Se titula Todas a la una y se trata de una selección de textos de diversa índole (drama, poesía, canción, relato, romance, cuento…) de Agustín García Calvo. Ya os he comentado antes que es un autor al que admiro mucho. Agustín es Premio Nacional de Teatro, de Ensayo y de Traducción. Sin embargo, su extensa, rica y variada obra, inconcebiblemente está injustamente marginada de los escenarios. Con esta puesta en escena pretendo acercársela al público al menos un poco. Vaya para la muestra este botón.

¿Alguna sugerencia para seguir creando en tiempos de crisis?…
No pensar en ella, no creer mucho en esas cosas y tirar ‘pa lante’.

«Todas a la una» se podrá ver en Madrid todos los domingos de octubre y noviembre/12.

Vanessa Montfort, dramaturga y novelista nos habla de sus últimos y próximos proyectos.

Vanessa Montfort, dramaturga y novelista nos habla de sus últimos y próximos proyectos
¿Cómo fue el proceso de adaptación de La Regenta?…
El proceso de adaptación de una novela siempre es complicado y más aún cuando es al teatro y con el agravante de ser una de las obras cumbre de nuestra literatura. Fue un reto al que me invitó Marina Bollaín y que acepté encantada. Se trataba de la primera adaptación de La Regenta y de una de mis novelas preferidas. Quizás por eso, porque también soy novelista, mi primera preocupación fue rescatar un aspecto de la novela. Encajar las casi 1000 páginas de la obra de Clarín y sus ciento y pico personajes sería imposible. Como dijo Boadella el día de la rueda de prensa, no se trataba de hacer una trasposición completa y literal o de leer la obra sobre el escenario. La novela ya existe. Está ahí. Cualquiera la puede leer.
Por lo tanto y para empezar a extraer el posible teatro que había dentro del libro, Marina y yo nos hicimos la siguiente pregunta: ¿Qué queda de La Regenta hoy? A partir de ahí escogimos los personajes más teatrales de la obra con los que contaríamos la historia de esta moderna Ana Ozores. Diseñamos una escaleta de escenas con las principales peripecias de la novela y finalmente llegamos a la conclusión de que si aún sobrevivía algo de la España del S.XIX en nuestro tiempo —la hipocresía y el cotilleo que podía hacer naufragar la vida intachable de una mujer—, si quedaba algo de esa España tan conservadora y decimonónica, existía en los programas de televisión del corazón. Ese estudio de televisión por donde empezaron a desfilar los personajes de Clarín se convirtió en la columna vertebral de la adaptación y nos permitió contar la historia de Ana Ozores de atrás hacia adelante. Desde el día que se desata el escándalo en retrospectiva.
Nos repartimos las escenas y fuimos trabajando a cuatro manos. Cuando una terminaba una escena la otra aportaba sus comentarios o posibles cambios por email y después de negociarlos, los íbamos fijando en el texto. Este siempre es un proceso complicado para un autor y tengo que decir que se aprende mucho. Ahora ambas nos reímos recordando nuestras discusiones. Ha sido muy enriquecedor.

¿Crees que se modificó en la puesta en escena y con el trabajo de los actores?…
Un texto teatral no está vivo hasta que llega a la escena. Es una hipótesis que sólo se demuestra sobre el escenario. Como autora nunca he sabido si uno de mis textos funciona hasta que no sale por la boca del actor y lo veo en movimiento. Y eso que suelo hace una lectura en mi casa cuando termino una obra con actores amigos. Pero siempre hay hilos que coser, escenas que acortar o alargar, frases que no se entienden, movimientos imposibles. El autor construye un sueño plano sobre el papel que luego puede materializarse de muy diversas formas. Así que sí, claro que se modificó al llegar a escena. Y por supuesto que los actores, como intérpretes que son, le aportan a los personajes nuevos matices.
¿Qué posibilidades de modificar una propuesta textual hay cuando puedes seguir las funciones y la gira del montaje?…
Siempre depende del director. Como autora puedo modificar aquello que considere necesario puesto que el texto me pertenece. Ese es mi único reino. Ahora, otra cosa es que una vez dado el visto bueno y el montaje en marcha, esos cambios se quieran incorporar o no a ese montaje concreto. En el caso de Marina, ella es muy abierta a la hora de introducir cambios si los considera necesarios. Además, en este caso es coautora. Luego también depende del trabajo de los actores, los ensayos antes de la gira, la producción…
¿Te sientes dividida entre el teatro y la novela?…
Afortunadamente sí. A partes iguales. Nunca he podido responder a la pregunta de ¿teatro o novela? En mi caso sufro literariamente de una doble personalidad. Una maravillosa psicosis. 2012 fue para mí año teatral con el estreno de La Regenta que este mes comienza su gira. 2013 será mi año de publicación de la nueva novela que acabo de terminar antes del verano —la anterior fue publicada en 2010— y, por supuesto, ya estoy escribiendo de nuevo teatro…
¿Qué dirías que diferencia estas dos maneras de escribir?…
Muchas, muchísimas cosas. Tanto en la forma de escribir como en el hecho en sí. El texto teatral implica un después y por lo tanto tienes que tener en cuenta que es un texto destinado a ser oral. A moverse por un espacio. A ser reinterpretado una y otra vez: primero por el director, luego por actores, escenógrafos, iluminadores, músicos y finalmente por el público. Por un lado tienes más corsés técnicos, por otro te libera de parte de la responsabilidad del resultado final. Para mí, su principal complejidad reside en que la historia se tiene que contar sólo a través de voces e imágenes. Y lo que más me divierte es que se trata de un proceso colectivo. Lo que más me conmueve: el directo. No hay nada más emocionante ni más eléctrico.
Sin embargo la novela es todo lo contrario. En este caso la complejidad es que tienes demasiada libertad que administrar. Que eres el primer y último responsable de todo ese universo profundo que surge del papel y vas a ser tú y sólo tú quien decida dónde parar, cuándo la historia o un personaje ya ha dicho todo lo que tenía que decir y luego, las interminables horas de soledad que se transforman en uno, dos o tres años de trabajo, en algunos casos más, un proceso tan dilatado en el tiempo que muchas veces te hace perder la perspectiva. Fascinante, sí, pero durísimo. La escritura teatral puede ser producto de un arrebato, un sprint, aunque luego el texto se corrija hasta la saciedad. La novela sólo es apta para corredores de fondo.

¿Has participado en las sesiones dramatúrgicas del Fringe Madrid?¿Qué tal?…
Sí, participé con un texto que estrené en Londres en la SouthwarkPlayhouse llamado “La mejor posibilidad de ser Alex Quant”, un delirio cuántico-teatral dirigido por SimonBreden. Simon fue el director y traductor de esta obra y es quien dirige la compañía Teatro 36 y la plataforma Nueva Dramaturgia, un proyecto pionero en nuestro país con el que colaboro y que se presentó en el Festival Fringe para sacar a la luz las nuevas voces de la dramaturgia española. http://teatro36.wordpress.com/
¿Qué impresión tienes del teatro que se está haciendo y mostrando en Madrid?…
Lo cierto es que ahora mismo sospecho que estamos en un momento de inflexión. La noticia de que el IVA de los espectáculos aumentaba al 21% y también la contratación de artistas tendría el mismo porcentaje hará muy complicada la supervivencia de muchas producciones. En los últimos años creo que se ha hecho un gran esfuerzo por crear un nuevo público y se ha conseguido. Siempre he dicho que me hace feliz quedarme sin entradas en Madrid para ver una obra de Tom Stoppard o Harold Pinter. Pero es cierto que en 2013 ese paisaje cambia. El público cada vez tendrá más difícil asistir a producciones variadas, de distintos autores y países, ya no tanto porque la entrada aumente de precio sino porque los productores y los distribuidores se lo pensarán mucho antes de apostar. Y sin apuesta el teatro no avanza. En realidad, sin apostar, no avanza nada.
¿En qué proyectos andas ahora?…
Ahora estoy en proceso de recolección después de haber pasado un año encerrada escribiendo. La Regenta empieza su gira, acudiré al estreno de una de mis obras “Estábamos destinadas a ser Ángeles” en Panamá en el mes de octubre, en diciembre mi novela anterior “Mitología de Nueva York” me llevará a la Gran Manzana y dirigiré una ópera en pequeño formato de uno de nuestros más prestigiosos compositores, Jorge Fernández Guerra en la sala Guindalera en diciembre. Se podrá ver durante todas las Navidades. Un proyecto que me hace especial ilusión. Y cuando llegue el mes de enero… a encerrarse de nuevo a escribir. Teatro… mucho teatro…
¿Alguna sugerencia para seguir creando en estos tiempos de crisis?…
Que no nos ahogue el miedo. Los creadores siempre han seguido creando en tiempos de crisis. Agudizar el ingenio. No leer los periódicos ni ver telediarios mientras se esté trabajando. Que nadie nos convenza de que aquí se acaba todo. Es mentira. Es en los periodos de crisis cuando todo comienza. Hay que releer una y otra vez a la Generación Perdida para que nos convenzan, desde el pasado, de que se puede. De que esto ha pasado y pasará otras veces. Pero hay que seguir. Además, no sabemos ni podemos ni debemos hacer otra cosa.


Ana Garay, escenógrafa y diseñadora de vestuario

Ana Garay ha realizado más de noventa trabajos diseñando escenografías o vestuario…Nos responde a unas preguntas en un momento de intensa actividad creativa…

¿Que proyectos has estado realizando en Quito?
Viaje por primera vez en febrero del pasado año invitada por el director asturiano Jesús Cracio para realizar la escenografía de la obra La casa de Bernarda Alba de Federico Garcia Lorca.  La Compañía compuesta en su mayoría por antiguas integrantes del grupo de teatro Malayerba consiguió estrenar en el Teatro Nacionál Sucre de Quito.Allí conocí a Chia Patiño, su directora,  quien me ha invitado a colaborar en proyectos posteriores producidos por el Sucre como Il Dipttico de Puccini…Sour Angelica y Gianni Schicchi  y este último viaje para una nueva producción de West side story.

¿Como esta teatralmente aquel país?

Quito, se muestra como el centro neurálgico de producción del país. Ecuador ha estado de espaldas a la producción de teatro clásico durante mucho tiempo. Un siglo después el teatro ecuatoriano parece vivir un complejo proceso de transformación coherente al proceso de desarrollo que sufrió la sociedad durante el pasado siglo XX. De todas las voces y corrientes que se muestran cabe destacar la herencia del grupo Malayerba que se configuro a principios de los 80. Con este grupo, la espectacularidad y la militancia ideológica de las agrupaciones anteriores, ha sido sustituida por la necesidad de experimentar con nuevos lenguajes. El teatro de grupo experimental es la forma que mejor sintetiza la experiencia del teatro ecuatoriano. El actor ha incorporado a la palabra nuevos lenguajes que provienen de la danza, la pantomima y el circo.

¿Viste alguna propuesta interesante?

Tengo que decir que en está  ocasión únicamente me he podido organizar escapadas a conciertos y espectáculos de danza programados por la propia Fundación Sucre. En su mayoría productos de importación latina: Bolivia, Colombia, Brasil, Chile…Ahí es donde radica la riqueza cultural de estos países. Lo permeable de su cultura les ha permitido en los últimos tiempos rutas de distribución abiertas.

¿Has conocido el trabajo de otros escenógrafos allí?

Tengo que decir que escenógrafos tal y como estamos denominados en España, no. Con quien si he podido contactar es con artistas plásticos que cultivan otras disciplinas y que  se han mostrado con una curiosidad máxima en conocer el oficio. Hablo de Grafiteros, hay una asociación importantísima…escultores, pintores clásicos…y un largo etcétera de personas que cultivan la artesanía de los oficios vinculados a las artes.

¿Como se veía la realidad teatral española desde allí?

A penas hay conocimiento directo de la producción española. Coincidí en el Sucre con la programación de Pagagnini, espectáculo de Yllana y Desaparecido de Poe, pero creo que fue pura coincidencia.Todos somos conscientes del movimiento migratorio ecuatoriano de los últimos años a España y de que hay una vuelta de nuevo al país de origen debido a la crisis sin precedentes que estamos viviendo aquí. Esa es la información que ellos tienen… «No lo estáis pasando nada bien en España, no?…claro nosotros llevamos así desde hace lustros…» Ese es el comentario del pueblo en general. Hay que decir que una pequeña minoria  tiene una cultura amplia de nuestro teatro que ya la quisiera yo para mi, tienen conocimiento de autores españoles que va desde los clásicos del siglo de oro hasta David Desola o Sergi Belbel, por ejemplo.

¿Que balance haces de tu trabajo en el último año?

Para mí el cambio de perspectiva laboral comenzó a finales del dos mil ocho. Desde entonces hasta ahora me he visto obligada a rediseñar mi sistema de trabajo intentando mantener los valores fundamentales de la creación y adaptarme a la economía de guerra, en fin…MENOS ES MÁS.

¿Que proyectos tienes para la próxima temporada?

La temporada se presenta llena de ilusiones depositadas en pequeños pero grandes proyectos. Vuelvo en un mes a Ecuador para estrenar una Lisistrata co-producida por las mujeres de la Bernarda y dirigida por un tipo increíble, Diego Aramburo, director boliviano muy, muy interesante. Con Daniel Veronese tomaré contacto para su adaptación de La gaviota de Chejov a Los hijos se han dormido en octubre, en el Matadero. En noviembre voy para México DF para realizar el diseño de escenografía del concierto de Reyli Barba: Bien acompañado. Concierto único lleno de cantantes latinos de primer orden. Tengo que decir que estoy muy nerviosa por tratarse de un género diferente  a los que me he enfrentado hasta ahora. Al volver a España colaboraré con Suripanta, grupo extremeño muy querido, en su próximo proyecto De vacaciones de Miguel Murillo. Para principios del próximo año, un texto de Desola con dirección de Roberto Cerda  producido por Mutis Escena. Y con el equipo del musical  Pegados, Ferran Gonzalez y Victor Conde haremos una comedia…Fisterra.

¿Crees que va a cambiar el sistema de producción tras los recortes que se han hecho en cultura en nuestro país?

Obviamente ya ha cambiado. Tengo que decir que estoy hasta el mismísimo de ver a todo el mundo alojado en la pena. Necesitamos continuar y a mí me resulta muy difícil levantarme cada mañana  mirando la cara de los que nos gobiernan. Si hay que ir a las barricadas, vayamos… YA !!!! pero dejemos de quejarnos y no desaprovechemos las oportunidades que nos da nuestro oficio de hacer teatro activo y no pasemos de puntillas por los textos y las propuestas.

¿Alguna sugerencia para seguir creando en estos tiempos de crisis?

Dejar de mirarnos el ombligo y viajar para contrastar.


José Ramón Fernández, dramaturgo

José Ramón Fernández, autor teatral y novelista nos habla en la siguiente entrevista de su momento creativo actual y sus proyectos.

¿Cuál ha sido tu último trabajo como dramaturgo presentado escénicamente?…

Mi último trabajo ha sido Yo soy Don Quijote de la Mancha, que se ha estrenado en el Festival de Almagro el 5 de julio, dirigido por Luis Bermejo y producido por Metrópolis Teatro. En los carteles verás que pone «dramaturgia de». He recogido fragmentos de la novela, frases, detalles, y he escrito un texto en el que hay una gran cantidad de escritura original, utilizando muchas palabras de Cervantes y, por supuesto, a Don Quijote y Sancho. Los críticos no saben si decir que es una adaptación o una obra nueva. Yo creo que ese es el trabajo del dramaturgo, desde Guillem de Castro a Christopher Hampton.

¿Adáptación…Texto original? ¿Cómo surgió la propuesta?…

La propuesta vino de Natalia Menéndez, directora del Festival: hacer un Quijote esencial, que iba a interpretar José Sacristán. Al principio se valoró que fuera un monólogo, yo consideré que necesitaba la mirada de Sancho… cuando se me ocurrió dibujar a Sanchica encontré la clave contemporánea que necesitaba. Más tarde, hablando con Luis Bermejo, el director, surgió la posibilidad de abrir ese universo a la fórmula de teatro dentro del teatro, que nos permitía romper las costuras de la novela para dialogar con el mito. Desde el principio decidí que quería que una buena parte de lo que dijeran los personajes fuesen frases de la novela. Ahora jugamos a ver quién adivina de dónde sale cada frase.

¿Qué diferencia para ti una versión de una adaptación?…

Tengo alguna experiencia, una docena de estrenos, más o menos. En la versión existe tu mirada. La adaptación es algo técnico: ajusta tiempo, espacios, personajes, para que esta compañía pueda hacer esta función. Pero los límites entre los dos trabajos a veces son muy difíciles de percibir; incluso a veces ves que te han puesto en el cartel como versión lo que era una traducción, sin más. Por otra parte, la versión se completa en la puesta en escena. En el trabajo que hice con Lavelli sobre El Avaro, la mirada de Jorge dibujó ese Harpagón totalmente distinto del estereotipo, por ejemplo; algo que no podíamos hacer sólo sobre el papel.

¿Cómo es el proceso de escritura de un texto original?…

Yo parto de una pregunta, de algo que me llama la atención. Veo algo que me provoca y me lleva a preguntarme sobre lo que veo. A partir de ahí, intento habitar el lugar en que sucede, ver moverse a los personajes, oírles, unas preguntas llevan a otras… es un proceso lento en el que la escritura, la poesía, llega hacia el final. Con todo ese material, me pongo el mono de dramaturgo y trato de darle forma para el escenario: la estructura, la elección del uso o no de didascalias… Finalmente, el diálogo con los otros, el director, los actores, el equipo artístico y de producción. Trato de ser parte de un equipo.

¿Se puede aprender una técnica para escribir teatro?…

Se puede aprender lo que han hecho otros para conocer modos de resolver problemas y usarlos si los quieres usar. El conocimiento de la técnica no perjudica al artista, ese es uno de los conceptos básicos en música o pintura. Sherlock Holmes no era solo un genio de la deducción: había estudiado todos los crímenes del último siglo, de modo que muy a menudo encontraba precedentes en los modos de hacer de sus criminales. Yo encuentro en Sófocles o en Moliere técnicas que usa David Mamet.

¿Qué texto o puesta en escena te ha interesado de lo que has visto ultimamente?…

En directo, dos cosas de las últimas semanas: SOS en la Triángulo, de mis amigos de El Zurdo Teatro; una propuesta especial, con actores haciendo personajes y el músico Tozo haciendo de sí mismo, con buenos actores, momentos de gran poesía y el descubrimiento de Luis Crespo como director de escena. Y Duda razonable, de Borja Ortiz de Gondra, en Cuarta Pared: un texto magníficamente escrito, maduro y sabio, que si lo hubiera firmado Stoppard se estarían dando de hostias por él muchos productores y directores, con una impecable puesta en escena. Y en vídeo – veo muchísimo teatro en vídeo – he visto hace pocos días un montaje que me ha conmovido por su hondura en la búsqueda y porque lo he sentido muy cercano: Veraneantes, de Miguel del Arco y su grupo Kamikaze.

¿Qué proyectos tienes a corto plazo?…

Ahora, la compañía Palmira Teatro ensaya un texto enteramente original, Mi piedra Rosetta, que dirigirá David Ojeda. Se iba a estrenar en el Festival Madrid Sur, pero ha desaparecido, parece que el estreno será en Leganés a final de noviembre. Será mi último texto de teatro durante un tiempo, porque me he metido en una novela y porque siento que me he vaciado en la escritura de esta obra, volviendo al riesgo y a la desnudez con que escribí La tierra y cavando muy muy hondo. La propuesta de Palmira fue: tenemos estos cuatro actores y este director, escribe lo que quieras y tarda lo que necesites. Ha sido un proceso maravilloso que he podido disfrutar sin los agobios de otros encargos. Estoy aprendiendo mucho con David y con todo el equipo.

¿Cómo ves la realidad del teatro que se hace en nuestro país?…

Hasta hace un par de años: un próspero teatro de consumo (comedias, stand-up, variedades…); un poderoso teatro público con grandes títulos clásicos que ha atendido singularmente en los últimos ocho años (CDN y Español) a autores de mi generación, nacidos en los sesenta; y un circuito alternativo brillante, lleno de propuestas interesantes en el que está surgiendo una nueva generación que me ilusiona. De dos años para acá: una situación de zozobra económica (y de criterios) en la que corre peligro, sobre todo, este tercer modo, y por ello el desarrollo de la creación más joven.

¿Crees que va a cambiar el panorama de producción teatral tras los recortes en cultura?…

Va a suponer un ajuste brutal y se va a empobrecer mucho el panorama: cierran compañías, salas, festivales… Como he dicho, lo más preocupante es que puede dificultar el desarrollo de los procesos de creación más jóvenes y más arriesgados. Por otra parte, aquella expresión que acuñó nuestra amiga Itziar Pascual hace casi veinte años, «producciones amigo mío», nunca nos ha abandonado del todo. Nos podrán impedir vivir del teatro que hacemos. Pero no nos pueden impedir hacer el teatro que queremos hacer. Hemos crecido viendo a Brook hacer milagros con una caja. Haremos lo que queramos, no lo que quieren los que pretenden decidir qué teatro es el correcto.

¿Alguna sugerencia para seguir creando en tiempos de crisis?…

La que me hacía mi bisabuela: ten paciencia. No hay que correr, no hay que dejarse llevar por el ansia. Precisamente, porque no hay «mercado», o eso nos dicen, podemos no correr, saborear el proceso y mantener vivo un proyecto, no estrenarlo donde sea, no matarlo a las tres semanas, no meternos a montar otra cosa, seguir investigando en lo que hacemos. Despacio. Sin prisa.


Entrevista a Daniel Abreu, coreógrafo y bailarín.

Desde Buenos Aires, donde el coreógrafo y bailarín Daniel Abreu presenta este fin de semana su trabajo… Nos responde a algunas preguntas sobre cómo está viviendo su momento creativo actual…

 ¿Qué proyectos estas realizando en Argentina?…

Me vine a Argentina para retomar el trabajo de Marina Wainer: El Cuerpo Deshabitado, ese fue el motivo principal. Era una forma de acompañarla en su cambio de residencia a la ciudad que la vio nacer y con ella todo su trabajo, así que reponer esta magnífica obra aquí era todo un lujo. Además ya que venía era la oportunidad de poner parte de mi trabajo en el escenario. Perro me parecía el más apropiado por trayectoria y por sello. Los recortes no propusieron más que dos funciones, pero las suficientes para tener un hueco y estar en una de las ciudades con más oferta cultural de las que yo conozco. Además a vista de nuevos proyectos para mí y la compañía necesitaba aire nuevo. Buenos Aires tiene entidad e identidad… está llena de detalles que hacen que la cabeza se dispare, así que, mejor sitio que este ahora no se me ocurre.

¿Cómo está la danza contemporánea en Argentina?…

No he tenido la suerte de conocer como para dar una opinión. Sé que hay mucha gente con talento y mucha producción. Si bien conocemos más el teatro o el cine argentino no me cabe duda que aquí hay mucho y espero conocerlo antes de irme. Sólo hay que mirar el ritmo de la ciudad, la abundacia de las cosas, para esperar de la danza un sello personal y rico en detalles y significado.

¿Cómo se ve la realidad cultural de España desde la distancia?…

Lo primero que me sale decir es pobreza en acontecimientos, no en calidad. Si empiezo a enumerar lo que veo aquí en Buenos Aires, cualquier conversación tiene un trasfondo de interés, hay información y mucho acceso a ella. Hay librerias, de las miles que te puedas encontrar, abiertas las 24 horas, incontables teatros, espacios culturales… Aquí lo que sucede importa y no hay mucho más dinero para ello. Hay un espíritu crítico sujeto al aprendizaje. La realidad cultural que se vive en España siento que está ligada a la economía, por lo que no deja de ser mercantilismo, tan absurda como pobre. Igualmente si lo miro desde cualquier otro lado en el que he estado este año, falta valorar lo que se tiene, lo que se hace en España. Pasan más cosas que lo que la tradición ha dictado. Parece que lo único que importa es lo que fue historia sin darnos cuentas que sin el apoyo de lo que pasa hoy, la historia de España se queda 20 años atrás. En el caso de Madrid ha sido la ciudad que ha visto nacer a gente maravillosa con un talento enorme que luego han valorado otros países, gente que nació artísticamente allí y donde también fue aniquilada o sepultada. Es una ciudad que pone un techo y del que tarde o temprano quien tenga ganas de crecer tendrá que irse. O te agarras a la historia y su memoria o no vas a avanzar más.

Daniel Abreu, coreógrafo y bailarín

¿Cuál es el balance artístico de los trabajos presentados en el último año?…

Estoy muy contento con lo que ha pasado a este nivel. Sobretodo me he volcado en la promoción de Animal. Algo que parecía duro que saliera adelante, pero que por sí solo ha ido haciendo su camino. Por esa parte feliz, la gira es sobretodo internacional, se nos sigue haciendo muy difícil entrar a formar parte de la cartelera española y en Madrid, a parte de Madrid en Danza no ha habido más acogida. Igualmente estaremos de gira con Otros rastros en la Red de Teatros Alternativos y eso nos llena el año y el orgullo. Por suerte hemos podido aguantar un año más… pero no sabemos nunca qué pasará en los próximos meses. Los trabajos gustan y tienen un peso, así que lo que falta no sabemos como hacer, ya no podemos cambiarnos la cara (para ser más guapos) o el apellido…

¿Tienes algún proyecto en mente para cuando vuelvas?…Háblame de él…

Vuelvo y me meto de cabeza en dos proyectos, uno en solitario titulado Cabeza y otro de grupo aún por definir que se titula Silencio, en medio de una gira que nos llevará por España, Eslovenia, Italia, Francia y Alemania. En España empiezo en Cuarta Pared el 25 y 26 de septiembre con un programa de solos que no había bailado en Madrid. Respecto a los trabajos de nueva creación, de Cabeza puedo contar algo más aunque no demasiado. Lo estreno en Barcelona el 3 de noviembre y en él trato de indagar más en mi propio lenguaje, de momento un trabajo algo más físico, antes de que el cuerpo diga que ya no puede. Ha sido un año con muchas vivencias para mí y supongo que el trabajo será una manera de canalizar todo eso. No es que vaya a ser biográfico ni mucho menos, pero las experiencias siempre me sirven para ver la realidad de muchos lados… y la trama psicológica siempre es un buen lugar en el que centrarme para dar vida al cuerpo. Cabeza es un espacio en el que uno lo percibe casi todo. Por otro lado, Silencio, estoy por definirlo. Tal y como estamos viviendo la situación en España debo medir mucho qué es lo que se puede y lo que no. Para ello necesito unos días de descanso que espero tomarme a finales de agosto y ver cómo hacer. No es fácil pero aún, si puedo seguir empujando, lo haré.

¿Va a cambiar mucho el plateamiento de producción y creación tras los recortes en cultura?…

Estoy seguro de que sí. Por suerte en mi volumen de creaciones fueron pocas las que se hicieron con dinero público, así que aunque me afectará mucho, y sobretodo al equipo, espero podamos seguir encontrando maneras nuevas. La gestión es algo que me agota y que a veces me hace pensar en ir girando las tornas hacia una vida algo más normal, otra profesión. No sé si tiene mucho sentido seguir luchando por lo que no puede crecer por sí solo. El problema de la producción no es sólo que no se pueda realizar sino que el precio de la venta también baja, con lo que más que generar un mercado como en cualquier sector en el que la propia venta gestiona la empresa, vamos creando un sistema de subsistencia y degradación. La pasión se agota y van quedando resquicios de adicción al trabajo. Si al menos pudiéramos vivir de la venta, sería algo fantástico, pero no sé cuánto durará este mal negocio.

¿Alguna sugerencia para seguir creando en estos tiempos de crisis?.

No tengo ni idea, pero yo practico una que es no ver la televisión, no leer periódicos, no saber de nada más que el día a día y yo sigo creando, si no seguro que ahora mismo estaría dedicándome a otra cosa. Me parece que los medios se dedican a meter un miedo terrible y a crear realidades temerosas por imposición de ideas. Aprendemos así de niños y seguimos así cuando aún somos adultos, lo único que se cambian maestros por locutores. Creo que España está muy aplatanada por un sistema anclado en la crítica y el desgaste de la propia crítica, poco resuelta en soluciones y en el avance de las cosas. Festejar que un equipo de millonarios ganen no se que historia por dar patadas a un balón y escudarse en que ese festejo es un momento de diversión entre tanta desgracia, a mi me parece como curarse de un corte en la pierna amputándose la pierna. Yo no puedo hablar de política porque no tengo ni la menor idea, si fuera presidente sería el peor de la historia, pero desde mi lugar defiendo hacer en lo que uno cree y cuando deje de creer mirar a los lados a ver a que salvavidas se agarra para seguir flotando en la vida. Ya lo conté en Animal, la vida es una lucha, en la que todos buscamos descanso.

Animal de Daniel Abreu


Carlos Be, autor y director que está realizando en los últimos tiempos la presentación de bastantes trabajos en Madrid, nos cuenta su visión del teatro en estos momentos de crisis…

¿Cuál es el balance de tu experiencia en Madrid con los últimos trabajos?
A finales de agosto se cumplirá un año de mi llegada a Madrid. En este año hemos estrenado con la Zombie Company tres espectáculos, “Exhumación”, “Peceras” y “Muere, Numancia, muere”, lo cual nos ha permitido consolidarnos en el panorama teatral de la capital como compañía independiente con estilo propio y reconocible tanto por la crítica como por el público. También ha sido un año muy prolífico como autor y docente, he concluido un texto nuevo, “¡Feliz cumpleaños, Phoebe Zeit-geist!”, que se estrenará la próxima temporada en Praga, directamente en checo y con un elenco de doce actores, y he impartido dos cursos de escritura teatral en ese enclave cultural y de encuentro de artistas que es, de siempre, el Café del Cosaco. Así pues, el balance es más que positivo: es enardecedor, y lo digo a sabiendas de la situación actual, y es que algunos de nosotros, ante las dificultades, nos crecemos y nos salen
alas en la espalda y no de ángel, sino de águila.

¿Cómo ves la profesión teatral de Madrid en estos momentos?
El teatro refleja el estado de la sociedad y, como en ésta,
actualmente, existe una brecha que rotura, divide y separa la
estructura que mantenía a los extremos en equilibrio relativo. Así pues, el teatro regido por el stablishment se atrincherará en su corpulencia y el teatro independiente, aquél que permanece atento a los tiempos que corren y quiere influir en ellos, alardeará como nunca de inventiva. El Talmud nos diría que ha llegado el momento de ser flexible como un junco. Por otra parte, cada vez se vislumbra con mayor claridad la aparición
de un papel propio del artista cuasi insólito en la sociedad española, el de líder moral. En la República Checa, donde el teatro ocupa el lugar que le corresponde en la sociedad, encontramos el caso más irrefutable en la figura de Václav Havel, dramaturgo y presidente de gobierno tras la Revolución del Terciopelo. Václav Havel falleció el año pasado, pero existen muchos otros sabios e intelectuales, como la cantante Marta Kubišová, a los que en España se les ningunearía sin
ninguna consideración, lo cual dice mucho de nuestro gobierno, en concreto de su escasez de valores.

¿Cómo has trabajado dramatúrgicamente el material de Numancia para tu nuevo texto?
Empecé a escribir la obra en primavera del año pasado. Me encontraba en Praga y de repente empezaron a llegar noticias sorprendentes desde España. En Puerta del Sol, veintidós siglos después de su destrucción, estaba conjurándose una nueva Numancia. Nacía el movimiento 15-M. En el momento de la escritura, aún no sabía si esos nuevos numantinos se saldrían con la suya o se extinguirían como los antiguos, lo que sí tenía claro era que su mensaje debía perdurar. De eso trata “Muere, Numancia, muere”: de lo que nos merecemos y no podemos olvidar. El
texto contiene más claves de los manifiestos del 15-M que de la obra de Miguel de Cervantes, del que sólo recuerdo rescatar al personaje del Hombre Muerto y poco más. Me importaba más la traslación de un hecho histórico devastador de nuestro pasado a los hechos actuales vividos en Puerta del Sol.

Háblanos del proceso de la puesta en escena de Numancia.
Presentamos el proyecto a la primera edición del festival Fringe. El 22 de junio nos comunicaron que lo habían aceptado y nos dieron como fecha de estreno el 23 de julio. A partir de ahí, nos sentimos como “Los locos de Cannonball”. Contábamos con un mes para, en definitiva,
todo. Hubo que buscar un actor nuevo y logramos al maravilloso Juan Caballero; Sara Luesma, la ayudante de dirección, fue un regalo del cielo. La Sala Triángulo no dudó en aliarse con nosotros. El proyecto crecía al borde del precipicio coreado de ángeles. Como no podía ser de otra manera, llegamos más que airosos al estreno con un espectáculo con un lenguaje poético muy singular que bebe, salvando las distancias, de muchas referencias escénicas entre las que destacaría al belga Jan Fabre y los checos Vladimír Morávek y Jiří Havelka. Por el momento, tengo entendido que nos hemos convertido en la compañía teatral con mejor taquilla del festival, algo que nos llena de satisfacción y que dice mucho de la necesidad del público por un teatro de compromiso. Valió mucho la pena ese tránsito al borde del precipicio. Además, en el festival hemos tenido la suerte de encontrar un equipo
humano muy cercano, atento a todas nuestras necesidades, y en un
entorno técnico muy favorable. ¡Con ganas de repetir!

¿Cuál ha sido tu última experiencia teatral en Praga? ¿Cómo se ve España a nivel cultural desde Praga?
Estuve esta primavera pasada en Praga con ocasión del estreno de un texto mío, “Valentýn”, por parte de la compañía Antena. Sus artífices, la directora Apolena Vanišová y el actor Petr Krušelnický, son dos grandes valores de la nueva escena checa. En Praga, el riesgo difícilmente se desentiende de la calidad. Por desgracia, el teatro y el resto de la cultura que España importa a través de los agentes institucionales se excede en lo folclórico. Muchos artistas españoles y latinoamericanos residentes en Praga no nos vemos reflejados en esa imagen oficial estereotipada.

¿Qué opinión te merecen las últimas medidas políticas que van a
afectar tanto a la cultura de este país?
No me merecen ningún respeto. Sin resquemor, simplemente correspondo al trato recibido con la ley del Talión. Se nos obliga a seguir unas medidas anticonstitucionales en nombre de
una constitución que ellos mismos no respetan. Ya lo decía Leo
Tolstoi: “El gobierno es esa asociación de hombres que ejerce la
violencia sobre el resto”. De todas formas, más que preocuparme por tales medidas, me estimula y espero que me lleven, en cuestión de tiempo, a enorgullecerme de mis decisiones y, en extensión, de mí mismo como ciudadano y como artista.

Alguna propuesta para seguir creando en estos tiempos de crisis…
Un artista siempre debe estar en continuo estado de crisis. Sin la crisis no hay compromiso y sin compromiso no hay mensaje: nada que decir. Si nada te conmueve ni te irrita, dedícate a otra cosa. Yo pongo a trabajar la imaginación del público para que la obra de teatro la creemos entre todos. Ahórrate aborrecer al público con tu adocenamiento. Odiaría que alguien me tratara con semejante condescendencia.

¿Estás escribiendo algún texto nuevo? ¿De qué va?
Estoy a punto. Es una sensación que hacía tiempo que no recuperaba, con tanto montaje enlazado uno tras otro. De repente, la cabeza se convierte en una maraca preñada de semillas. Sólo hay que escoger una y mantener las otras en hibernación. Crece sola en tu mano.


Entrevista a Marco Calvani. Autor y director Italiano

Marco Calvani, autor y director italiano ha visitado Madrid para participar en el nuevo e interesante Fringe Festival…Hemos aprovechado para hacerle unas preguntas sobre su participación en dicha muestra…
 
¿Cómo surgió la idea de hacer una propuesta con la obra de Neil y la tuya?
Neil y yo nos conocimos hace dos años en Barcelona, cuando los dos estábamos de profesores en el Obrador d’Estiu organizado por la Sala Beckett. Neil impartía un curso para directores, yo uno para actores. Durante el curso de aquellos días tuvimos no solo la suerte de conocernos, sino también la de poder observar cada uno el trabajo del otro. Ambos quedamos curiosos y fascinados. Con la complicidad de una amistad cultivada en la distancia y una estima siempre creciente decidimos trabajar juntos. Así nació el proyecto AdA (Author directing Author) un proyecto de dramaturgia y puesta en escena que quiere resaltar los distintos aspectos de   la dirección y la escritura americana y europea. Partimos del hecho de que somos los dos autores y directores, y de la costumbre común de dirigir  sólo nuestras propias obras. Nos gustaba la idea de ir más allá  de nuestros hábitos creativos. Elegimos un tema común -familia- y escribimos dos actos únicos con algunas reglas básicas. Después  nos intercambiamos la dirección de las obras. Mi » Cosas de este Mundo» pasó a ser dirigida por Neil y su «Miel en los Labios» la llevé a escena yo. AdA  está creciendo día a día y hemos decidido presentarlo a nivel mundial. Después del pre-estreno absoluto en lengua italiana en el Festival de Spoleto y en español en el Fringe Madrid, el proyecto llegará en inglés a Nueva York el próximo octubre. Y estamos ya trabajando en una nueva edición del proyecto para ser desarrollada entre Londres y Barcelona en verano de 2013.
¿Cómo ha sido la experiencia con el equipo italiano para el Festival de Spoleto?…
La experiencia italiana ha sido estupenda, en el caso de Spoleto las representaciones de las dos obras fueron completas, no lecturas dramatizadas, y para ello pasamos diez días intensivos juntos para preparar los montajes. Éramos invitados del La MaMa Umbria-residencia artística del La MaMa Theatre de Nueva York – una estupenda villa en el corazón de Umbria a dos pasos de Spoleto. Allí, en una atmósfera de concentración y convivencia única hemos descubierto que el verdadero corazón de AdA no estaba tanto en el resultado de la puesta en escena como en el compartir ese tiempo y ese espacio dedicado a los ensayos, al montaje, a la creación. Un espacio y un tiempo en el que todos podíamos intercambiar con Neil y los actores opiniones, dudas, preguntas, sorpresas. Además se ha dado el caso único y extraordinario de la participación de un elenco internacional que ha interpretado en italiano: la estrella francesa Andréa Ferréol, al lado del americano Bing Taylor,  han dado de hecho vida a mi pieza dirigida por Neil. Urbano Barberini, Elisa Alessandro y Alberto Alemanno han completado este espléndido cuadro artístico
¿De qué va tu obra?…
“Cosas de este mundo” retrata un grupo familiar en un interior miserablemente burgués, captado en el momento previo al colapso… Una señora sofisticada  y logorréica que hojea histéricamente montones de revistas sensacionalistas, disfruta atormentando al mayordomo de casa con demandas absurdas, molestias y moneditas; la naturaleza monstruosa de su relación verá la luz durante los preparativos de la cena para los invitados del miércoles. “Cosas de este mundo” es un texto que he «sentido» mucho, de sutil perfidia, glacial al teñir de horror las existencias fracasadas de un hijo violado y de una madre que anhela para él la imposible escalada social. Cuando con Neil nos impusimos como tarea  referirnos a la familia, no tuve ninguna duda en enfocarme hacia la situación italiana en la que la descomposición de la ética pública se ha trasladado también al ámbito privado en un mundo dominado por la crisis económica donde ahora más que nunca cada uno de nosotros es aquello que consigue llegar a ser o demostrar.
¿Qué tal ha sido la experiencia con los actores españoles?…
Estupenda. Una sorpresa. Neil y yo no conocíamos a la mayor parte de ellos y han sido para nosotros como un regalo. Hemos trabajado con ellos sólo durante dos días de ensayos antes de la presentación pública. Por eso hemos tenido que concentrarnos en el tema principal de las dos obras, procurando favorecer la puesta en escena con algunos movimientos escénicos que resultaran orgánicos. Un verdadero desafío hacerlo en tan poco tiempo, pero Kiti Manver, Adolfo Simon, Chema Coloma y Marta Rubio han sido preciosísimos por su paciencia, disponibilidad, pasión y confianza con la que se han lanzado a esta experiencia. Les estamos verdaderamente muy agradecidos.
¿Qué impresión has tenido de esta primera edición del FRINGE madrileño?…
Tengo una buenísima impresión. La programación me parece muy buena, con gran cantidad de propuestas distintas e interesantes. Cada día veo montones de público entusiasta que pasa por el Conde Duque y me parece estupendo que un espacio cultural tan céntrico y bien provisto haya sido puesto a disposición para un festival Fringe. La organización, llevada a cabo  por jóvenes bien avenidos e incansables, es impecable. Sólo hubiera querido tener un poco más de tiempo para poder ver otras de las obras programadas. Y deseo de verdad que esta sea la primera de muchas ediciones del Festival.
Háblanos del otro montaje que has presentado en el Festival…
“A modo mio” narra la historia de una transexual en una bifurcación de la vida, en una noche muy particular, justo a las puertas de la tan anhelada operación que debería devolverle la serenidad perdida. Ochenta minutos reales en los que el público espía y observa a este ser humano volver a casa e intentar encontrar una paz que es cada vez más imposible de alcanzar. He replanteado el problema de la multiplicidad de géneros y la sufrida soledad de la condición de los transexuales, de esta identidad femenina y masculina que se expresa sin límites no sólo para intentar reflejar ese mundo, sino también para evidenciar todas las «diversidades»que pueblan nuestro universo. Cualquier diversidad se ve abocada a la crisis, señalada, juzgada. Cualquier comportamiento distinto es criticado y aislado. Y cada uno «a su manera», » a modo suo», es distinto. Nestor Saied se ha tirado de cabeza a este trabajo, y la fuerza expresiva desesperada del personaje de Andrea le debe muchísimo.
¿Estás escribiendo algún texto en este momento? ¿Dé que trata?…
Si. En este momento estoy trabajando sobre un nuevo texto que me encargó el Teatro Mestastasio Stabile della Toscana que el próximo enero tiene programada una especie de retrospectiva sobre mi trabajo y donde esta nueva creación tomará por primera vez forma de espectáculo. Es un trabajo que gira alrededor de «Drácula» de  Bram Stoker pero que toma la debida distancia para hablar más del «vampirismo» de nuestros días que de los vampiros sanguinarios del Londres del XIX. En el centro de mi historia una compañía de teatro que entra en crisis por el sistema y una relación sentimental muy dolorosa.
¿Qué futuro y crecimiento imaginas para el proyecto AdA?…
AdA es un formato que hemos descubierto que no sólo es exitoso sino muy inteligente además. Nos gustaría poder tener pronto recursos para poder ampliarlo a otros autores/directores y en un futuro también al cine. Lo que no varía es su intercontinentalidad y la «rapidez» del proceso creativo, puntos cardinales del proyecto.
¿Alguna sugerencia para seguir haciendo teatro en medio de esta crisis económica?
Resistir, inventando nuevas formas, nuevos modos de supervivencia creativa, unirse, no quedarse solos incluso si parece que escribir y crear  sea la cosa más «sola» del mundo. No renunciar a observar y contar las múltiples diversidades y conflictualidades del ánimo humano y de nuestra vida en común. Pensar de verdad antes de renunciar a las posibilidades de cohesión, pero sobre todo rebelarse cuando alguien quiere doblegar tu sentimiento y tu trabajo a algo pequeño digno de ser infravalorado, olvidado. Creo que en este momento es también importante decir No! a ciertas situaciones, aquellas en las que la meritocracia está al final de la lista y donde el dinero se reserva a quien siempre lo ha tenido y que por derecho lo debe mantener. Hay que aprender a decir Basta! si queremos que algo cambie de verdad y no dejarnos llevar por el pánico de perder alguna ocasión, la ocasión que no hay que perder ahora es la de defender nuestros derechos.

Soy, entre otras cosas totalmente solidario con las voces de protesta que se han alzado estos días contra la política del gobierno español para la cultura. He participado físicamente en las manifestaciones y también después de irme de Madrid continuaré participando de lejos.


José Martret. La casa de la Portera

La Casa de la Portera se ha convertido en la sorpresa teatral de la temporada madrileña que ahora termina. Un espacio muy personal y cuidado al detalle, con propuestas nada convencionales ha cautivado al público… Hemos preguntado a José Martret sobre el origen y futuro de este proyecto…
 
¿Cómo surgió el proyecto de La Casa de la Portera?…
El proyecto surge de la necesidad de trabajar, de crear y de movilizar la energía. También por la necesidad de independencia… Hasta ahora había tenido que esperar que otros decidieran si yo trabajaba o no trabajaba… Y al crear La CASA de la PORTERA, solo he necesitado un par de “sis”, el de mi socio Alberto Puraenvidia y el de los 9 actores que forman el elenco de IVÁN-OFF. Después solo hubo que ponerse manos a la obra…
¿Hay una línea de programación específica o tiene cabida cualquier proyecto?…
Buscamos proyectos que tengan sentido dentro de nuestro espacio. No cabe cualquier obra. Hay una escenografía muy concreta (que es la de IVÁN-OFF) y las obras que llegan tienen que encajar dentro de esa escenografía. También tienen que ser propuestas donde la cercanía con el público juegue un papel importante.
Los miércoles apostamos por nuevos dramaturgos como es el caso de Carlos Be que ha estrenado su obra PECERAS y los martes los tenemos más enfocados al humor, programamos durante 3 meses PRESENCIAS de Benja de la Rosa, con textos de Secun de la Rosa, y en Julio apostamos por SEXAGERACIÓN, 4 historias absolutamente sexageradas interpretadas por Miguel Hermoso, Geli Albadalejo, Nerea Moreno y Jesús Gayo.
¿Siempre has pensando en compartir La Casa de la Portera con otras propuestas no creadas en el espacio?
El espacio nace para IVÁN-OFF… era un riesgo, no sabíamos que iba a suceder… pero enseguida fueron llegando propuestas y fuimos programando poco a poco hasta llegar a una programación de lunes a domingo.
¿Qué proyectos preparáis para la próxima temporada?…
Estamos ahora mismo ultimando la programación de Septiembre. Lo único que te puedo adelantar ahora mismo es que la última semana de ese mes vuelve IVÁN-OFF. Todo gracias al interés del público y el gran volumen de llamadas que tenemos interesadas en ver el montaje.
¿Por qué crees que está causando tanto interés el espacio y propuestas de la Casa de la Portera?…
Creemos que en esta época de crisis el público valora el RIESGO que hemos asumido con este proyecto… era un riesgo absoluto montar un Chejov con 9 actores en dos salas de 22 metros cuadrados donde solo caben 25 espectadores… También creemos que se valora ahora mismo mucho más el factor SORPRESA. Nuestro público se sorprende al entrar en un espacio tan peculiar, tan cuidado y tan estudiado, se sorprende de la calidad de un texto del Chejov que durante mucho tiempo se ha considerado una obra fallida, se sorprende al estar tan cerca de los actores y poder olerlos, escucharlos respirar, rozarlos y disfrutar a dos palmos de sus magníficas interpretaciones.
¿Alguna idea para seguir creando en estos tiempos de crisis?
Es el momento de inventar… nos lo están poniendo todo tan difícil que precisamente ahora es cuando no podemos quedarnos parados… Yo nunca he recibido una subvención, no sé lo que es vivir de eso… y mucha gente de mi generación tampoco… así que sigamos para adelante. Creemos, arriesguemos, probemos!!!
Nosotros en La CASA de la PORTERA necesitamos de gente con iniciativa porque seguiremos programando a partir de Septiembre.

Pablo Messiez… “Es sano desmitificar el espacio de la creación”

Cuando me encuentro con Pablo le propongo una conversación en vez de una entrevista, le parece bien y le pido que sitúe al lector en su trayectoria hasta el día de hoy…Al principio, el planeado dialogo termino convirtiéndose en un monologo que fui interrumpiendo de vez en cuando…Un viaje por el antes, el ahora y el después…
Pablo: Mi trayectoria ha sido como actor, es lo que me considero aunque haga más de un año que no actúe…Empecé muy joven a estudiar teatro, a los doce años y a los dieciocho hice mi primer trabajo profesional, dirigido por Leonor Manso que precisamente está ahora con un espectáculo en Madrid…Desde entonces no he parado. He focalizado mi trabajo en la escena alternativa y el teatro oficial. Pero cuando disfruté realmente fue cuando empecé a trabajar con Daniel Veronese con quien hicimos la versión de Tres hermanas que trajimos a Madrid. Con él descubrí una manera de hacer teatro que me resulta muy afín, sobre todo en como plantea los ensayos…espacios de mucha contención y donde la frontera entre la reunión de amigos y el ensayo es muy fina, sin darte cuenta estás ensayando, estás tomando mate cuando de repente estás metido en la escena…pensé que esta era la forma en que me gustaría trabajar. Hay que tener en cuenta que uno hace esto porque le gusta y que el espacio de trabajo, en el que pasas mucho tiempo, a veces se convierte en un espacio de sufrimiento y no hay que olvidar que estás ahí porque quieres, para no convertir el lugar de tu deseo en un espacio oscuro. Justo en ese tiempo estaba buscando un texto para trabajar como actor autogestionado y apareció Frankie y la boda de Carson Mccullers y ahí encontré tres personajes que me interesaban, estaban en la cocina y quise hacer algo con ellos pero no me veía actuando así que probé a dirigir y estrené Antes que era la versión original de Ahora, fue muy bien y me animé a seguir dirigiendo…
Adolfo: Hiciste previamente una tarea dramatúrgica, ¿no?…
Pablo: Si, si, mucha, de la novela no quedó casi nada, como ahora con Marianela en Los Ojos
Adolfo: No solo te animaste a dirigir…
Pablo: También a escribir…Fue la primera vez…parecido a como me ocurrió con Veronese, casi sin darme cuenta…estaba escribiendo…Me encanta leer y la ficción permite disparadores para el trabajo…como todavía no me considero escritor ni dramaturgo, necesito lugares donde apoyarme. Marianela fue un buen bastón. Volviendo a lo de Antes, fue una experiencia muy grata…estuvimos haciendo dos años y nos hizo muy felices. Después me enamoré de un español y me vine para España…
Adolfo: Que malo es el amor…
Pablo: Ya te digo, este te aseguro que si…En realidad fue bueno porque se dieron una serie de cambios importantes…Llegué a aquí y me sentí fuera del lugar donde estaba cómodo, con mis amigos, mi carrera, mi familia…
Adolfo: ¿Te sentiste desarraigado?…
Pablo: Más bien desubicado…En un lugar donde me preguntaba…
Adolfo: ¿Qué hago aquí?…
Pablo: ¿Para qué hice todo esto?…Desmonté mi vida allí y tenía que encontrarle un sentido al viaje…Había dejado de lado mi producción creativa y pensé que tenía que hacer de nuevo teatro…y me puse a ensayar Muda…a la argentina, porque no tenía nada…Conocí a Fernanda Orazi que estaba programando en la Sala Pradillo y me convocó para ver si tenía algún proyecto como director para hacer en Madrid. Le dije que si porque había empezado a escribir una obra a partir de una idea de la novela El corazón es un cazador solitario también de Mccullers, en ella hay un personaje que está mudo y todo el mundo va a hablarle a él, haciendo una función como de analista…este no es el tema de la novela pero me parecía muy interesante. Y aunque la obra la había escrito para actores argentinos pensé que se podía adaptar y pensé que Fernanda podría ser perfecta para uno de los personajes, para Flor, ya la había visto trabajar en Argentina en la Compañía de Ciro Zorzoli. Fernanda me habló de Marianela Pensado que es otra actriz de su antigua compañía, a ellas se sumó Oscar Velado a quién había conocido aquí y nos pusimos a ensayar…Hablé con Pradillo para comentarles que no necesitaba más que unos muebles y un espacio para ensayar, que si nos lo facilitaban podíamos figurar como co-productores y así lo hicimos. Ensayamos, estrenamos y de repente…fue muy bien. Tuvimos claro en ese momento que íbamos a hacer más cosas. Entonces nos vio Mora Apreda del Fernán Gómez que estaba a punto de re-abrir la sala II y me convocaron para ver si quería montar un evento para dos o tres días para dar a conocer el lugar a los profesionales y les dije que no porque no me gustan esos eventos y no me salen bien, pero les di la ocasión de montar un espectáculo que saldría muy barato…Les hablé de tres propuestas, un Koltés que me gustaría interpretar en algún momento, Los ojos que estaba muy verde y una versión española de Antes que ya había dirigido en Buenos Aires, como esto ya lo conocía hice más hincapié en ello porque me dan vértigo los tiempos que se emplean aquí para realizar los proyectos; ahora ya estoy más acostumbrado y veo que si en cuarenta y cinco días se dedican muchas horas a ensayar  se puede llegar a un buen resultado, pero yo soy lento, necesito otros tiempos. Hicimos Ahora que por suerte también fue muy bien y me propusieron producir el nuevo y ya les hablé de Los ojos…y aquí estamos.
Adolfo: ¿Qué diferencia hay entre “antes y ahora”?…
Pablo: Muchísimas…bueno, no tantas…Hay un trabajo distinto al poder abordar una producción así, siempre he trabajado con autogestión y con apoyos mínimos, que limitan la imaginación, bueno, no la limitan, te obliga a trabajar en determinados espacios y con limitadas posibilidades que también a veces acrecientan la imaginación generando resultados que tal vez no conseguirías si tuvieses medios…Aunque tener producción me permite contar con materiales como la tierra en este caso que en Argentina no lo hubiera podido hacer a solas porque es carísimo. No obstante, lo importante es tener “grupo”, necesito trabajar con un “grupo”, trabajar con gente con la que me entienda, usando un mismo idioma…Y el viajar, cambiar desde el lugar de origen…En Los ojos digo eso de la herida y la cicatriz pero eso lo dice Natalia que es muy melodramática…Una vez que te vas, hay algo en el cuerpo que se abre y no sé si a todo el mundo pero a mí me genera una sensación de extrema libertad…Todo está por hacerse…Normalmente se va creando en uno el ser que esperan los otros y aquí, al conocerme menos, me puedo permitir…tengo que darme a conocer…y es un vértigo lindo…
Adolfo: ¿Vértigo lindo?…
Pablo: Si…
Adolfo: ¿Podría ser terrible?…
Pablo: Bueno, soy bastante optimista…tiendo a pensar las cosas del lado más luminoso porque si no…me muero…
Adolfo: También porque te rodeas de gente con la que te sientes de algún modo protegido…
Pablo: Sin duda, lo vivo como necesidad…me da seguridad…
Adolfo: ¿Crees que aquí hubieras tenido ocasión de mantener ese núcleo inicial de Muda si no se hubieran dado esa suerte de casualidades…
Pablo: No, eso no…pero para mí lo principal tiene que ver con la necesidad de reunirse, en Argentina así fue…y con Veronese, allí uno se junta con gente si quiere hacer una obra y la hace…se busca una casa, se ensaya y…creo que ahora esa fórmula se va a realizar mucho aquí…
Adolfo: A la fuerza…
Pablo: Pero creo que va a ser bueno…Me parecen tremendos los recortes y creo que es fundamental el apoyo a la cultura pero me parece que esta coyuntura obligará a que la gente que quiera hacer cosas las haga…Una frase que me encanta, que se dice en Historias de Nueva York, es cuando la modelo le dice al genial pintor…”No sé si soy buena, no sé si debo seguir en esto”…y él le responde…”Si puedes dejarlo, déjalo…”, es fantástico para definir este trabajo, se hace porque se necesita, así que si te falta dinero para la producción no vas a dejar de hacerlo. Aunque cuando empieza a funcionar el trabajo, hay que buscar como conseguir apoyos para realizarlo en mejores condiciones, allí costaba porque existe esa idea romántica de hacer el trabajo casi por amor al arte…Aquí aprendí a valorar el trabajo como trabajo…Si hay que pagar una silla, también hay que pagar al actor…
Adolfo: ¿Tienes la sensación de que aquí si no hay dinero no se empieza a trabajar?…
Pablo: No me ha pasado pero lo percibo…Javier Naval, el diseñador y fotógrafo está encantado y quiere participar en todos nuestros proyectos…y seguro que lo querría hacer gratis pero hay que pagar el trabajo realizado…creo que se puede encontrar gente que colabore más una vez la conoces…Lo importante es saber con qué se cuenta…y aceptarlo. Siempre trabajé en paralelo en la gestión, tanto en Buenos Aires como aquí y eso me hizo tener los pies en la tierra…A veces parece que los creadores tienen otros dolores que no tiene el resto de la Humanidad y te dan ganas de decirle que se busque un productor que le resuelva los problemas..
Adolfo: Has trabajado con actores argentinos y españoles…¿Has notado algún tipo de diferencia?…
Pablo: Necesito que haya un acuerdo en relación a lo que nos gusta…Aquí siento una cierta solemnidad…Todos nos descubrimos en el proceso de Los ojos que fue muy larga… en los resultados del proceso íbamos hacia el mismo lado pero había que encontrar el lugar común…Soy muy…Crear es lo más importante que te pasa en la vida, pero que no te quite el sueño…es igual de necesario lo que hace el panadero. No tienes que prepararte tres horas para entrar a escena…Bueno, haz lo que necesites… Hay tanto juicio y tanta idea de lo que debe ser un actor o hacer antes de interpretar que al final corres el riesgo de que se te olvide lo que estás haciendo ahí. Aquí lo que encontré es una idea del actor muy seria.
Adolfo: Todo muy medido…
Pablo: Si, pero veo mucha pasión, cuando hay algún encuentro veo caras muy interesadas…Nos preguntan cómo se hace…Pues se hace. No me gusta tampoco mitificar sobre el teatro argentino, también se hacen allí cosas horribles…y para empezar de lo que hablamos es de lo que se hace en Buenos Aires porque no sé lo que se hace en otras regiones de Argentina. Es sano desmitificar el espacio de la creación, cuando llega la hora de trabajar…a trabajar.
Adolfo: ¿Hay un tema que vertebre tu teatro?…

Pablo: La comunicación…y la dificultad final de que se dé, que es imposible… solo nos queda la posibilidad de intentarlo poniéndote en el lugar del otro. Es fascinante conocer al otro y la experiencia de conocer algo profundo aunque haya una voz detrás que te dice que es imposible. Solo puedo escribir sobre cosas que conozco.

Adolfo Simón

                    

Publicada con anterioridad en la revista «La Ratonera»