Navidad…dulce y…agria Navidad
Volver a Madrid, tras una escapada por las fiestas navideñas, permite degustar en un intensivo fin de semana aquellas propuestas que no pude disfrutar con anterioridad o retomar el ritmo escénico con nuevas opciones en la cartelera. Para todos los paladares hay posibilidades en una ciudad como Madrid. Un lugar lleno de estímulos culturales que por momentos satura. Llegar y encontrarse de golpe con “Medea” en el Teatro Español me ha permitido ver de nuevo lecturas diferentes de los clásicos sin tiempo. En esta ocasión se optaron por realizar una mirada histórica a los ancestros del personaje, tal vez para situarla con mayor claridad en un contexto contemporáneo, entendiendo más profundamente los motivos que mueven a esta mujer emblemática.
En el Teatro del Barrio presentó un nuevo trabajo, el que fuera director de la sala con anterioridad cuando se llamaba Sala Triángulo, Alfonso Pindado estrenó un nuevo trabajo como director: “En defensa propia”, un ejercicio caleidoscópico por el que transitan dos mujeres jugando a transgredir la realidad que les ha tocado vivir en nuestra actual sociedad. En la misma sala, todo el fin de semana se ha repuesto una de las obras que más interesó al público la temporada anterior: “La piel del huevo te lo da”, una propuesta de con Sol Picó, Candela Peña y La Shica en la que han trabajado conjuntamente para profundizar sobre el papel de la mujer en la sociedad actual, fusionando y cruzando sus personales mundos creativos.
En los Teatros del Canal se han propuesto desmitificar la Navidad con «Papa Noel es una mierda». Ángel Facio sigue incombustible y realiza un retrato mordaz de estas fechas familiares y del personaje mítico a través de una serie de situaciones límites que ocurren en la oficina del teléfono de la Esperanza. Un disparate lleno de locura anti navideña.
El Circo Price ha estado animando todas las fiestas con uno de los espectáculos más sólidos y bellos. Gracias a la curiosidad de una niña que quiere descubrir cómo fue la fábrica que su abuelo cerró, se sumerge en las entrañas del edificio del que irán apareciendo múltiples propuestas circenses de diferentes técnicas y gran virtuosismo estético.
El momento álgido del fin de semana fue volver a ver, después de veinte años, el emblemático «Entremeses» de la Abadía. Un espectáculo por el que no ha pasado el tiempo, sigue igual de fresco y locuaz. Si me apuran, ha ganado en energía y escucha de los interpretes… Y la atmósfera rural y sensorial también ha crecido en todos los sentidos. Un placer para paladares exquisitos.
Y ya en la recta final, una sesión de magia clásica en el Círculo de Bellas Artes con Chequín. Un espectáculo lleno de sorpresas y juegos en los que el público fue el verdadero protagonista.
No podía tener mejor cierre esta vuelta a la cartelera que asistiendo a Natta del Teatro del Velador en la Sala II del Fernán Gómez. Un espectáculo de clown y música, lleno de virtuosismo interpretativo y locura inteligente. Una propuesta cargada de gags enloquecidos con los que el público disfrutó de lo lindo.
Ahora hay que encauzar esta semana que también tendrá interesantes propuestas.
Adolfo Simón
El grito del Contrabajo en La Pensión de las pulgas
El grito del contrabajo es la adaptación teatral de la novela de Patrick Süskind, «El Contrabajo», y se puede disfrutar todos los miércoles de diciembre en La Pensión de las Pulgas. Dirigida por David Lorente, que consigue introducir al espectador en una musical atmosfera. Protagonizada por Roberto Drago con la ayuda a las cuerdas del músico, Ernesto Drago. Una simbiosis que hace que el público se emocione. Un monólogo en tono de drama, que nos desvela la apasionante relación que tiene un músico con su instrumento. La Historia puede parecer en algunos momentos lineal y de poca ligereza por el gran peso que coge la palabra con terminología instrumental y musical, que se compensa con el gran trabajo del actor, que hace que esté completamente viva. En ese acogedor salón podemos contemplar un músico obsesionado, impulsivo y un tanto esquizofrénico. Junto a un figurativo y sombrío músico que bebe, escucha música mientras descansa o calienta su instrumento antes del gran concierto. Esta dura historia comienza en un tono sarcástico y burlón donde el protagonista nos desvela sus intimidades con el Contrabajo, a modo de escusa, pues tras ese gran Instrumento de nobles materiales y anchas curvas se esconde una mujer. Instrumento que tienen el placer o desgracia de tocar. Pues lo que parecía una relación de amor y pasión se convierte en una carga y un obstáculo, una obcecación por reivindicar su sitio dentro de la orquesta, al igual que en una sociedad deshumanizada que le ignora. Una trastornada relación que llevará a Ernesto hasta el grito final en plena representación «El Oro del Rin”.
Pablo Cano
Insolación en el CDN
Hay muchas cosas sobresalientes en esta propuesta escénica que se presenta en el Teatro María Guerrero del CDN. Desde el sugerente título que de manera metafórica nos sumerge en ese estado por el que transitará la protagonista hasta «ver» lo que realmente siente su corazón para dejar de lado los prejuicios sociales de una época que no es tan distinta, en algunas cosas, a la que vivimos hoy. Emilia Pardo Bazán imagina una mujer moderna en su tiempo y la sitúa en una encrucijada existencial de la que saldrá airosa. La versión es otra cosa cuestión destacable, Pedro Víllora transita con su pluma con delicadeza por la obra original para acercarla a nuestra mirada escénica de hoy. La puesta en escena, creada por Luis Luque, consigue que se den la mano, en ella, un tiempo pretérito con formas contemporáneas que ha creado Mónica Boromello y que ilumina de manera sugerente Juan Gómez-Cornejo. Los intérpretes consiguen las formas de una sociedad burguesa sin tener que crear personajes engolados sino seres de carne y hueso que laten endiabladamente bajo un sol intenso. María Adánez, Chema León y José Manuel Poga transitan febrilmente por sus pasiones contenidas…y Pepa Rus, crea tres personajes con el virtuosismo de las grandes secundarias que están en la memoria de todos los amantes del teatro.
Adolfo Simón
Rapsodia para un hombre alto de Félix Estaire en el CDN
Es la final del mundial de baloncesto. El marcador está ajustadísimo. Una falta personal y tres tiros libres por delante. El tiempo se ha muerto. ¿Qué ocurre en la mente del jugador que tiene en sus manos la gloria o el fracaso de su equipo? El resultado real del partido en escena (es decir, según se encesten o no los tiros libres) determinará el final entre las distintas posibilidades de continuidad y desenlace que ofrece la pieza. El teatro es un espacio metafórico, en él se puede contar una guerra a través de un juego. El autor y director de esta propuesta que surje del ciclo «Escritos en la escena» nos habla del hombre y su complejidad a la hora de enfrentarse a una decisión trascendental que, en esta ocasión es unos tiros a la cesta pero en la vida, los tiros van directos al corazón. Un ejercicio interesante por la sencillez y precisión escénica que clarifica los planos dramatúrgicos del texto.
Adolfo Simón
Los hermanos Karamazov en el CDN
Un largo proceso creativo de Gerardo Vera junto a José Luis Collado ha dado como resultado la adaptación de una de las grandes cumbres de la novela universal que se puede ver en el Teatro Valle Inclán del CDN. Un viaje a la infancia perdida de unos personajes que, al crecer, se tienen que enfrentar a todos los prejuícios de una sociedad con rasgos feudales con los que inhibe todo deseo natural, convirtiendo a los seres en animales enjaulados que solo encontrarán el abismo como salida a su dolor y horror. Un montaje sobrio, lleno de rasgos poéticos que dan a la obra caracter atemporal y universal.
Adolfo Simón
El cínico de Chevi Muraday en la Sala Margarita Xirgú del Teatro Español
La danza regresa al Teatro Español y lo hace de la mano del coreógrafo Chevi Muraday y su espectáculo El cínico. El montaje sobre el filósofo Diógenes de Sínope, que estará en la sala Margarita Xirgu hasta el 10 de enero, es una idea original del coreógrafo, que cuenta con la dirección escénica de David Picazo y los textos de Pablo Messiez. Cuando murió Francis Bacon, dejaron su estudio de trabajo tal como estaba el último día en el que el genial pintor estuvo allí peleando con sus fantasmas, hoy se puede visitar como si de la sala de un museo de tratase; es una oportunidad única para entrar en el imaginario de este creador, convivir con sus fantasmas y sus inseguridades. Chevi, fiel a su línea de trabajo, en la que no baja el listón del riesgo, realiza un ritual donde confluye la danza, la música, la palabra y el espacio, este último es un intérprete más en ese baile catártico en el que se busca una luz al final del tunel que de sentido a la existencia.
Adolfo Simón
“Simon Says” de Alejandro Renedo en Teatro Lagrada
La palabra, como dice Mayorga en una entrevista, “es la forma de ejercer el amor o la
violencia, más nuclear, más fundamental que tienen los seres humanos”. La propuesta escénica que
estos días nos presenta el Teatro Lagrada es una atrevida investigación en torno a esa idea. En torno
a cómo el ejercicio del poder se instaura en los rincones del ser y condiciona hasta el propio cuerpo.
El director y dramaturgo, partiendo de unas escenas de “Polvo eres” de Harold Pinter, y
aprovechando algunos de sus motivos y estructuras, construye un universo donde una fábula abierta
y una estudiada y bella puesta en escena se ponen al servicio de la tesis. Especial mención merece el
trabajo de los actores donde, partiendo del naturalismo y sosteniéndose sobre elementos estilizados
y deformados del mismo, se alcanzan cotas de gran calidad en un estilo interpretativo complejo.
Pero los cuerpos construidos de los actores, sus gestos estilizados, la ritualización y la prolongación
hasta casi agotarse de algunas acciones, no es un simple ejercicio estético. Gracias a ello, y en
constante contraste con el resto de elementos, la obra hace un recorrido en torno al deseo y la
obsesión que – enmascarados tras una reconstrucción de la memoria y el pasado, ocultos tras un
aparente intento de vencer el olvido – son el centro de todo ejercicio de poder que acaba
instalándose – y conformando – todo cuerpo. Hasta el social.
Una propuesta donde el ejercicio de amor y violencia de un personaje a otro traspasa los
límites del escenario y se extiende hasta “las sillas de la sala”. Un juego de seducción donde la
sugestión estética – incluso por momentos hipnótica – intenta mostrar de forma aceptable – incluso
bella – los mecanismos y el ejercicio del poder contenido. Una propuesta que alerta de la aceptación
cotidiana que hacemos de la violencia camuflada tras las palabras supuestamente amorosas
Juan Antonio Marigil
Nada que perder en Cuarta Pared
Nada que perder es una obra para los que aún se preguntan cosas. Para los que no han tirado la toalla, para los que no miran para otro lado, para los que no cierran los ojos, para los que insisten en preguntar y repreguntar, para los que quieren saber. Es un alivio acudir a esta sala y ver que la grada está llena, a veces, uno piensa que ya nada va a tener solución, que no habrá nadie que se pregunte nuevas cosas cuando no entienda lo que ocurre. La nueva propuesta de Cuarta Pared no pierde el tiempo en periferias, va al centro del problema y pregunta entre diálogos, para que no haya ocasión para que se distraiga la atención sobre el problema fundamental. Un espectáculo austero, sobrio que llena el patio de butacas de preguntas…¿con respuesta?…
Adolfo Simón
«Tres» en el Teatro Lara
Una simple reunión de ex-compañeras del instituto puede provocar numerosas situaciones y dar lugar a malos entendidos, dramas, comedias y enredos. Este es el punto de arranque de «Tres». Quino Falero y Juan Carlos Rubio han creado una comedia con todas las letras. Perfecta para pasar un rato entretenido, con situaciones divertidas y también con profundidad de pensamiento en algunas materias, con un ritmo rápido, adecuado a la comedia, con varios estereotipos bien llevados a escena y con una chispa de erotismo ¿por qué no?
Las actrices que dan vida a esta reposición en el Lara y el actor-hombre-objeto, están en su salsa interpretando cada una su estereotipo asignado. La inversión de la típica comedia española en la que había tía buena que se deja enredar por señor maduro es una invención criticable, pero que en este caso cumple su función para introducirnos al tema de la maternidad tardía y familia desestructurada.
Aunque no sean mujeres cincuentonas al borde de la menopausia disfrutarán de este ataque al machismo interiorizado, así que pasen y vean.
Luis Mª García Grande

«El mercader de Venecia» en Matadero Madrid
¿Qué es lo importante para disfrutar de un buen Shakespeare? Yo pienso que una buena interpretación por parte de los actores y una atención por parte del espectador para impregnarse de cada palabra encadenada sabiamente en frases sabias. Todo lo demás es accesorio: la escenografía, el vestuario, la iluminación…
Pero si todo esto se mezcla si altas pretensiones por un experto como Eduardo Vasco, si la palabra va unida a una escenografía sencilla pero eficaz de Carolina González, a un vestuario lujoso, bien pensado y que no deslumbra al espectador a pesar de la maestría con la que está hecho por Caprile, pues el resultado es magnífico.
En el Teatro Español, Naves del Matadero podemos disfrutar de esa esencia del teatro gracias también a buenas interpretaciones de todos los que intervienen en «El mercader de Venecia» y sobresaliendo la de Arturo Querejeta.
Acérquense a darle su libra de carne al teatro.
Luis Mª García Grande
Encuentros y desencuentos de perdedores en la cartelera
No siempre las obras están llenas de héroes que triunfan y resuelven sus problemas en la vida, a veces, por suerte, en la cartelera aparecen «perdedores» que nos sirven de espejo para entender mejor el comportamiento humano. La muerte de una madre siempre puede ser una excusa para intentar poner orden en ese baúl sin fondo que es la memoria y los recuerdos. En «Siempre me resistí a que terminara el verano de Lautaro Perotti en el Teatro Marquina, el entierro de la madre de uno de los protagonistas provoca el reencuentro de unos personajes que tuvieron una intensa relación en la infancia. El tiempo ha pasado y ya nada es como fue, ni los lugares, ni las personas y menos las relaciones, a menudo nos empeñamos en recuperar el tiempo perdido y es imposible. La puesta en escena habría requerido de un espacio más íntimo donde pudiéramos recibir de cerca la respiración de los personajes. En Losers de Marta Buchaca en el Teatro Bellas Artes, la protagonista, una deliciosa María Pujalte, trata de dar de baja el móvil de su madre que murió hace cinco años. Las peripecias para conseguirlo harán que ella y un hombre sencillo que la atiende en la tienda de telefonía descubran que, siendo muy distintos, tienen más puntos en común que el resto de los mortales. Una comedia romántica resuelta de manera sencilla escénicamente que hizo sonreir y reir un muchos momentos al público asistente.
Adolfo Simón

La Fundación, basada en la obra de Buero Vallejo en La Pensión de las pulgas
Creo que ni en las peores pesadillas que pudo vivir Buero Vallejo, recordando el tiempo en que estuvo preso en los inicios de la Dictadura Franquista, se le ocurrió que una de sus obras más enigmáticas, planteada en un espacio casi de edificio celda, pudiera representarse en una habitación donde el público forma parte de esos observadores atónitos ante los experimentos que se realizan a un grupo de personas de las que, no sabemos mucho más que el número que tienen marcado en su pecho. Creo que a Buero Vallejo le hubiera hecho gracia ver que todos, actores, personajes y público, nos pudiéramos sentir como esa rata cobaya que deambula por la sala. Con esta vuelta de tuerca al texto de La Fundación, podemos ver que todo ha cambiado muy poco y que, en realidad, seguimos metimos en un tubo de ensayo social.
Adolfo Simón
«Espacio» en el Teatro Alcalá
Estamos hartos de ver «matrimoniadas» y «aquínohayquienvivas» en la tele y aún así, como no tenemos bastante, hay obras que siguen llenando salas un sábado a las seis de la tarde. Los españoles somos así, no aguantamos un chespir ni un chejof pero acudimos raudos y veloces a ver una comedia burda, llena de cosas soeces y ruidos de whatsapp cuyo argumento hay que dividir en diálogos de máximo quince minutos para poder seguir el hilo y no perdernos.
Admiro a los actores que se ganan la vida estudiando estos «cachos» de textos y que consiguen hacer que el público se ria mientras ellos sueñan con interpretar algún día «Casa de Muñecas» y no casa a la española.
Somos así y así somos, como dice el eslogan de este montaje «Cada persona es un mundo. Cada pareja es un universo», pero yo creo que las pintan todas iguales para que podemos reconocer nuestras actitudes en ellas y caer en la cuenta de que las cosas ordinarias venden porque nos hacen identificarnos con ellas.
Luis Mª García Grande.

«Un espíritu burlón» en el Teatro Fernán Gómez
Es un placer sumergirse en una comedia a la inglesa, que escasean en la cartelera madrileña, en la que todo huele a moqueta, té y vermú seco para disfrutar con un buen enredo del dramaturgo inglés Nöel Coward, sobre todo en esos asientos de piel que te envuelven en la sala Guirau del Fernán Gómez y que te predisponen a meterte de lleno en la obra.
El montaje que nos presenta César Oliva exprime estos pequeños estereotipos ingleses pero adaptándolos a la escena española con un montaje sencillo y un resultado más que aceptable que hace que mantengamos la tensión mientras nos reímos con cada gesto esperpéntico de Berta Ojea, con su especial encanto, entrando en trance para invocar a los espíritus que han pasado por nuestras vidas y que nos han marcado, ya sea para bien o para mal…
El diseño gráfico del cartel promete y no defrauda en lo que vamos a ver, cuidado, con un texto introductorio perfecto que te sitúa en la escena y creado para todos los públicos.
Hay que destacar los efectos especiales que se hacen necesarios en estos montajes en los que se invoca al más allá para que nos sorprendan en el más acá.
En definitiva, una comedia para pasar un buen rato, sin más pretensiones pero fácil de ver, de sumergirse en ella y creada para disfrutar de una buena tarde de teatro.
Luis Mª García Grande
Cosas que se olvidan facilmente de Xavi Bobés en el Teatro Español
Hay experiencias escénicas que, aunque trates de explicarlas nunca lo consigues, primero porque son tan personales y especiales que nunca se encuentran las palabras apropiadas para describirlas. Después porque una cosa es lo que el artista quiere contar y otra cuestión es el eco que provoca en ti, por tanto…nunca se contaría la misma historia si no que se hablaría de la resonancia personal que se vive ante ese pequeño viaje en la Biblioteca del Teatro Español. Creo que cuando lean esta nota ya no quedarán entradas disponibles y me da rabia escribir estas líneas ahora y no haberlo hecho antes para decirles…»Corran, compren una entrada y déjense llevar…». Bueno, siempre cabe la posibilidad de que amplíen funciones o se la encuentren en algún festival que les pille de paso. Hay mucha gente que cuando ve una pieza para pocos espectadores piensa que es un esnobismo, que ya no se sabe que inventar para hacer ruido con la obra que se estrena, estoy de acuerdo que tanto en los montajes que duran muchas horas o en esos que son brevísimos, a veces hay mucho ruido y pocas nueces…pero aquí, Ay!…aquí lo que hay es todo eso que siempre vimos pero mirado desde otra perspectiva…Un viaje en el tiempo y la memoria, transitando aquellos paisajes que todos hemos visitado pero vistos con otros ojos. Ya sé que todo está inventando pero, a veces, hay algún lugar en nuestro imaginario que sonríe ante este tipo de propuestas, inteligentes y emotivas porque, al final…¿Qué es el teatro?…Una experiencia inolvidable…¿no?, pues esta lo es.
Adolfo Simón
Yerma en la sala OFF del Teatro Lara
Es bien sabido lo arriesgado que resulta atreverse con un texto importante de la literatura dramática y más si es popular. La obra de Federico García Lorca se representa constantemente porque su simbología trasciende al tiempo y a cualquier cultura. El montaje que se representa en la sala OFF del Teatro Lara es interesante porque no es ambicioso, es sencillo, atiende más a lo que pasa que no a cómo crear un efectismo teatral con la historia que se cuenta. Es ritual y de ese modo conecta con los orígenes del teatro y de lo que significaba para Lorca el arte de Talía. Al representarse en un escenario pequeño, se podría haber caído en esas propuestas que se empastan y se vuelven angostas y no, la luna Lorquiana se cuela por la ventana y preside toda la función, menguando hasta convertirse en un eclipse negro al final. Por esa intimidad de Yerma transitan todos los fantasmas y miedos de la protagonista, haciéndonos sentir la soledad de un cuerpo seco que nunca florecerá.
Adolfo Simón
Danzad malditos dirigida por Alberto Velasco en Matadero Madrid
Hay una metáfora poderosa suspendida entre el polvo que deja en el aire las zancadas de los caballos humanos que transitan desbocados y perdidos por esa tierra yerma que va engullendo lo que fuera un salón de baile…y en medio de ese lugar de lucha y muerte inútil…una pequeña planta da muestras de vida, de futuro posible. Habría sido fácil reconstruir la película, la desazón de bailar hasta la extenuación para nada, pero el equipo de esta propuesta ha sido más inteligente y se ha quedado con esa pelea animal que habita en el fondo trayéndola a nuestros días…a esta constante lucha por sobrevivir y existir en la nada, por querer acceder al triunfo y al éxito aunque sea pisando al otro o llenándote la boca de tierra…El espacio escénico es de una belleza dolorosa, inquietante, la luz ciega a los personajes para que pierdan aún más la orientación…y el grupo de intérpretes se dejan la biografía personal entre los pliegues de la ropa…Félix Estaire ha ido al corazón de la historia para exprimirla y dejar solo arañazos de palabras en boca de los cuerpos exhaustos…Y Alberto Velasco acompaña sin titubeo este engranaje poético al abismo, esta experiencia salvaje para el imaginario del espectador.
Adolfo Simón









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