«En el baño» en el Teatro Arlequín-Gran Vía
Es el 40 cumpleaños de Lu y sus tres mejores amigas, Coco, Marisol y Ángela han decidido hacerle el mejor regalo posible; una fiesta sorpresa de cumpleaños en la casa de su novio.
También para sorpresa aparece Carmen, La madre de Lu. A lo largo de una noche de fiesta donde se mezclan borrachera, descontrol, desencuentros y descubrimientos. Sin salir del cuarto de baño.
Las cuatro amigas se enfrentan a una noche de locura pero también a la verdad de su AMISTAD.
«En el baño» es una comedia contemporánea sobre cinco mujeres que se reúnen en la fiesta de cumpleaños de una de ellas, centrando la acción precisamente en ese lugar donde la intimidad está concentrada, fluye y a veces… puede estallar. Me refiero a la cantidad de noticias personales, secretillos y secretazos, cotilleos, sorpresas e improvisaciones que cada persona debe afrontar en su vida. Cinco mujeres muy diferentes en las que va a prevalecer la amistad se encierran en el baño y lo utilizan de improvisado confesionario, bañando sus confidencias con alcohol… y aquí comienza a fluir una comedia al más puro estilo almodovariano, con sus desencuentros, descontrol, descubrimientos y con una buena puesta en escena minimalista, una buena dirección que ha pensado en los toques de teatro contemporáneo muy acertadamente y una interpretación intensa y bien adaptada a la situación por parte de las actrices que se desatan y desbocan para alcanzar el nivel de locura necesario para dar esplendor a la comedia.
Luis Mª García Grande
Ser papá en el Teatro Figaro
Por fin pasó la fiebre de los monólogos punto com. Es verdad que sigue habiendo muchos trabajos unipersonales pero ya necesitan de un texto interesante o que propicie el buen trabajo del intérprete. En este caso, Ser papá de Bjarni Haukur Thorsson tiene una adaptación de Nancho Novo que hace cercana la historia de este hombre abocado a la paternidad como meta inevitable…Dirigido con destreza por el incombustible Gabriel Olivares da como resultado un trabajo divertido y ágil, en la piel de un actor, Raúl Cano Cano, lleno de recursos y destreza escénica. Una propuesta divertida y jugosa para salir en compañía al teatro.
QRLA
Otro teatro comercial es posible
Por suerte, la memoria es selectiva y ya no recuerdo como era el teatro comercial de hace unos años. Si busco en el archivo de los espectáculos vistos me llega un extraño olor a rancio y viejo. Ayer he visto dos espectáculos que tienen en común que juegan con otro planteamiento tanto en su puesta en escena y en aquello que cuentan en la obra. Miré a mi alrededor y el público seguía siendo ese perfil de señor-a con posibles y más en estos tiempos, para poder pagarse una entrada de teatro, pero les vi sonriendo y recibiendo con agrado otro tipo de poética y eso, me parece un logro y beneficioso para el teatro o al menos, para un tipo de teatro que también ha de tener su lugar en la cartelera…Las obras fueros:
Al final de la carretera de Willy Russell dirigida por Gabriel Olivares en el Centro de Arte Fernán Gómez
El hijo de la novia de Fernando Castets y Juan J. Campanella dirigida por Garbi Losada en el Teatro Bellas Artes.
Adolfo Simón
CECILIA SOLAGUREN nos habla de sus proyectos para la escena
¿Cómo fueron tus inicios en el teatro?…
Pues creo que mi pasión por este oficio me viene de familia. En mi casa el arte siempre ha estado muy presente. Mi madre ha tenido una escuela de música y danza en Bilbao durante 25 años, mi padre es un lector empedernido, escribe poesía ahora que es dueño de todo su tiempo, y mis hermanos se dedican a las música. Tengo recuerdo de hacer teatro en verano, en Murguía, una obra de teatro que escribía mi padre y dirigía mi madre, y participábamos todos los jóvenes de Vitoriano, un pueblito de Alava, y era un gran acontecimiento. Curiosamente me ponía muyyy nerviosa y a veces no salía al escenario, y creo que esa responsabilidad que tenía ya de pequeñita, presagiaba que mi interés por el teatro era muy grande.
Ya con 18 años, mi madre me “empujo” a hacer un taller en Canet de Mar con Comediants, verano del 89, un mes de vivencia y trabajo con Comediants y a partir de ahí decidí ir a la RESAD. Y hasta hoy.
¿Qué balance harías sobre tu trayectoria en la interpretación?…
Positivo. A veces pienso que hacer teatro me ha salvado y me ha enseñado a vivir de manera mas consciente. Es una profesión complicada donde te pones a prueba constantemente, y hay que aprender a vivir así. Siento que he trabajado en sitios muy diferentes, personajes muy distintos con gente muy variada y mi crecimiento personal va muy ligado a lo que voy haciendo en un escenario. Hay mucho por hacer y pelear.
¿Qué sentido ha de tener el teatro para la sociedad en la que vivimos?..
Debería ser una brújula, un espejo de lo que es nuestra sociedad. El teatro debe ser un lugar donde se pueda observar los comportamientos humanos de manera libre. El teatro debe tomar el pulso a nuestra sociedad y servir para “vernos” reírnos y tomar nota de cómo estamos. Una especie de terapia colectiva.
¿Cómo surgen las ideas y los proyectos en los que te embarcas?¿Qué te anima a participar en ellos?…
De muchas maneras diferentes. En ocasiones los proyectos parten de “cerca”. Yo he puesto en marcha algún proyecto propio, como productora y actriz, el último Vitalicios, de Sanchis Sinisterra. Me han llamado para participar en proyectos únicamente como actriz. A veces caes de rebote en algún proyecto, otras por prueba…Muchas maneras, aunque es verdad que cada vez tengo mas impulso para hacer cosas propias, tengo mas claro que es lo que quiero contar y como lo quiero contar.
¿Cómo surgió tu participación en Verónica?…Háblanos de este proyecto y tu trabajo en él…
El proyecto nace de Carlos Molinero, guionista y Ana Villa, actriz. Ellos me llamaron para participar en Verónica. Carlos escribió un texto estupendo de cuatro amigas y a mi me tocó un personaje precioso, una “hermana teresiana” con secretos…Ellos empujaron hacia delante el proyecto. Entro Gabriel Olivares en la dirección junto a Carlos, “El reló” en la producción y todo se puso en marcha. El equipo se completó y nos pusimos a trabajar.
Es una función de teatro de terror. Un genero muy común en el cine pero en teatro…estamos abriendo camino!. Hay alguna obra de terror, pero está es nueva nueva. Estamos investigando mucho sobre las técnicas y recursos para provocar miedo. Es muy parecido a la comedia, es algo muy fino, el terror como el chiste, están en algo muy técnico y en conocer bien cuando y como tienes que actuar para conseguir lo que quieres. Todo un mundo. Estoy aprendiendo mucho.
¿En qué proyectos has participado durante el último año?…
He puesto en marcha, junto con un gran equipo, una obra de Sanchis Sinisterra que se llama Vitalicios. Dirigida por Yayo Cáceres y con Ricardo Reguera y Candela Fernandez, y yo de actores. Un proyecto propio que espero que nos de muchas alegrías mas. También acabamos de terminar un poema recitado de Sylvia Plath, dirigido por Jesús Cracio en interpretado por Vicenta N´dongo, Violeta Pérez, Celia Laguna en el piano y yo. Un espectáculo muy delicado, emotivo y necesario.
¿Qué proyectos tienes entre manos?…
Verónica, Vitalicios y un par de obras de teatro que queremos poner en marcha en breve.
¿Cómo crees que están afectando los recortes y el aumento del I.V.A. a los proyectos de teatro?…
Está afectando mucho, sin ninguna duda. En otros países este iva es 0 o es mínimo. Eso facilita mucho las cosas. Facilita las cosas y te das cuenta de que las administraciones “cuidan” a sus actores y sienten que son necesarios. Y que las características de nuestra profesión son muy concretas y específicas.
En nuestro país, siento que hay un descuido y una falta de conocimiento de nuestra profesión por parte de la administración, enorme. Nosotros no trabajamos todos los días, ni todos los meses, a veces estamos años sin trabajar!!! Nuestra profesión es así, y en base a esas características debería configurarse las maneras para poder seguir ejerciendo nuestra profesión con dignidad y con dedicación.
Y no es pedir demasiado, es pedir que nos dejen hacer nuestro trabajo sin ponernos piedras en el camino.
¿Qué montaje que hayas visto últimamente, te ha interesado?¿Por qué?…
Un trozo invisible de este mundo, con Juan Diego Boto. El está impresionante, y lo que cuenta es muy necesario. La escenografía de Carlos Aparicio y Mencheta es brutal. Está contado con inteligencia, talento, humor y mucho conocimiento de lo que está manejando. Un placer, emocionante. Es de estos espectáculos que te dejan “eco” para siempre.
¿Alguna sugerencia para seguir creando y haciendo teatro en tiempos de crisis?…
Unirnos, unirnos y unirnos. Ahora mas que nunca los equipos son necesarios. Dentro de la escena y fuera. Dentro, para desarrollar proyectos interesante y comprometidos, donde haya diversidad de opiniones para llegar a lo bueno. Y fuera de los escenarios, para no dejar que nuestros derechos se vean pisoteados, y hagamos que nuestra profesión sea fuerte y con buena voz.
Fran Calvo nos habla de sus múltiples proyectos para la escena
¿Cómo surge la propuesta que presentáis en Surge Madrid?… Estábamos buscando un teatro para estrenar «Constelaciones» en Madrid y en cuanto se lo comentamos a Fernando Sánchez-Cabezudo nos abrió las puertas de Kubik Fabrik, sala que participa dentro del festival y presentamos la obra al festival a través de ellos.
Háblanos de la obra…De tu personaje…Del montaje… «Constelaciones» es un texto maravilloso. Su autor es Nick Payne, un joven dramaturgo inglés que estrenó en la sala pequeña el Royal Court (Londres) en 2012. La reacción de público y crítica fue excelente y la obra fue transferida a un gran teatro del West End.
Es una historia de amor entre una profesora de física cuántica de Universidad (Inma Cuevas) y un apicultor urbano. A partir de ahí el autor teje un entramado de universos paralelos y vemos las infinitas posibilidades que se pueden dar en esta relación. Es una dramaturgia ágil y con una estructura muy particular.
El personaje que interpreto es Roland, el apicultor urbanita. Es un jóven empresario que ha dejado el campo por la ciudad, y trabaja fabricando polen y miel.
El montaje está dirigido por Fernando Soto. Es una propuesta muy limpia, despojada de artificio y basada sobretodo en el trabajo de los actores, con el espacio escénico practicamente vacío. La luz juega también un papel muy importante en este espectáculo. Creo que Fernando nos ha facilitado mucho el trabajo con una propuesta liberadora pero exigente, que capta perfectamente la esencia del texto, y con un trabajo de movimiento escénico (a las órdenes de Antonio Gil) que ayuda a construir y apuntalar la obra, que tiene más de 50 transiciones. Es todo un viaje emocional.
¿Cómo surgen las ideas y los proyectos en los que te embarcas?¿Qué te anima a participar en ellos?… Cada proyecto tiene un origen distinto. En algunos casos te llaman y te proponen algo concreto y cerrado, y en otros debe nacer de uno mismo. Considero que es nuestra responsabilidad como actores mantenernos activos y no parar en la búsqueda de nuevas historias y nuevas formas de contar las cosas.
Particularmente, lo que me anima a embarcarme en un nuevo proyecto (teatral) es un buen texto y el equipo de trabajo que lo forme. Hay por supuesto otras variables que afectan pero, sin duda, para mi esos son pilares fundamentales.
¿Cómo fueron tus inicios en el teatro?… En Estados Unidos, en el año 2002, con un montaje de «Los cuentos de los Hermanos Grimm».
¿Qué balance harías sobre tu trayectoria en teatro?… La verdad es que nunca me paro a hacer balance. Intento siempre mirar hacia delante. Estoy en una etapa muy feliz de mi vida, personal y profesionalmente, y estoy muy ilusionado con todo lo recorrido en estos dos últimos años, pese a las circunstancias de nuestro sector y pese al enorme esfuerzo y desgaste que esto supone a veces.
«Constelaciones» es uno de los mayores retos en los que he podido trabajar en mi trayectoria profesional, y estoy disfrutándolo intensamente, pero creo que para llegar a este punto y con los matices y trabajo que requiere la obra ha sido de vital importancia pasar por un recorrido profesional y una experiencia vital de muchos años viajando, conociendo distintas culturas y observando lo que tenía alrededor.
¿Cómo creas los personajes?¿Tienes un método?… Bueno, hay una mezcla de componentes. Para mi todo parte de un buen análisis del texto. Una vez tengo claro ese esqueleto textual, combino un trabajo de observación y documentación, para luego materializarlo en ensayos con propuestas concretas a nivel formal y con un trabajo de imágenes. Un profesor mío siempre nos decía que «oír es ver lo que se dice, hablar es extraer imágenes visuales». Esas imágenes mentales crean un estado de ánimo que nos harán sentir.
Me gusta hacer también siempre un trabajo previo sobre el ritmo interno y la energía del personaje antes de darles vida y antes de confrontarlo con el resto. Y a partir de ahí, todo debería ser juego y exploración. Es muy rico llegar con ese trabajo previo a los ensayos y sorprenderte, y jugar y equivocarse, y «afinar al personaje» en el proceso.
¿En qué proyectos has participado durante el último año?… Muchos, la verdad. Teatralmente ha sido un año de mucho trabajo y ahora que lo pienso, creo que necesito unas vacaciones jajaja
He trabajado con Gabriel Olivares en un vodevil francés que se llama «La caja», de Clèment Michel y con el que hice 2 temporadas en el Teatro Lara el año pasado; también la pasada temporada estuve en una adaptación del clásico de Strindberg «La señorita Julia», bajo versión y dirección de Miguel Angel Cárcano; «El feo», una comedia ácida del alemán Marius von Mayenburg, que se presentó en Matadero Madrid dentro del festival Fringe 2013, dirigida por Paco Montes y que retomaremos este mismo verano; un nuevo proyecto de Teatro En Serie que se llama «La casa de huéspedes», escrita por Luis López de Arriba, y que son obras de teatro por capítulos en espacios no convencionales; y las 2 obras que tengo actualmente en cartel: «Tape», que llega a la sala grande del Teatro Lara el 22 de mayo, y «Constelaciones», con la que tenemos de momento cerradas 6 únicas fechas entre mayo/junio en la Sala Kubik Fabrik, también en Madrid.
Como director he montado el año pasado «Secundario», un monólogo que protagoniza Antonio Velasco y que acaba de volver a la cartelera madrileña, a El umbral de Primavera, todos los viernes de Mayo. Un emotivo homenaje a los cómicos y al teatro.
¿Qué proyectos tienes entre manos?…
No me da mucho la cabeza para pensar en nuevos proyectos ahora. Me ha llegado algún texto que tengo pendiente leerme pero hasta otoño no me planteo nuevos proyectos. Creo que es bueno oxigenarse, dedicarme plenamente a todos los montajes en los que tengo la suerte de estar trabajando ahora y dejar que lleguen nuevos aires.
¿Cómo crees que están afectando los recortes y el aumento del I.V.A. a los proyectos de teatro?… Terriblemente. A consecuencia de los recortes y de un IVA desproporcionado, cada vez existe más precariedad y el tejido profesional es difícilmente sostenible. Confío que las conversaciones que se llevan manteniendo desde hace tiempo para regular el tema del IVA cultural sean satisfactorias y que lo veamos pronto. No obstante, el daño está hecho y tristemente se ha perdido gran parte de un trabajo de muchos años y de muchas personas, no solo en las grandes ciudades, sino a nivel de giras y producción teatral en focos alejados de Madrid y Barcelona.
¿Qué te parece la iniciativa de Surge Madrid?… Toda iniciativa que promocione el teatro me parece positiva. Con este festival en particular, y con el despliegue masivo de estrenos que anuncia me siento más escéptico. Me pregunto si realmente creará público para el teatro alternativo madrileño, es decir, si conectará con el público que habitualmente o el resto del año no es asiduo de las salas alternativas, o si solo hará que el público habitual se tenga que multiplicar para ver más obras en un mes. Para mí ahí radica el éxito de un festival con estas características. Que trascienda al público que de otra forma no iría a (o no conoce) las salas alternativas.
¿Cómo ves la situación teatral en estos momentos en nuestra ciudad?…¿En nuestro país?… Muy fértil e ilusionante a nivel creativo pero preocupante en términos de sostenibilidad y apoyo Institucional.
¿Qué montaje que hayas visto últimamente, te ha interesado?¿Por qué?… Me vienen a la cabeza «Un buen día», de Dennis Lumborg, un monólogo protagonizado por Bruno Ciordia que estuvo en El Sol de York y que me pareció un soberbio trabajo de construcción de personaje, de capas y de pincelada fina para un texto demoledor; la versión de «El caballero de Olmedo» que ha dirigido Lluís Pasqual, que tuve ocasión de verla en el Pavón hace un par de meses, por su minimalisto elegante, la musicalidad y la frescura en la propuesta; y por último «Entre Actos», una historia de amor de dos mujeres que está en La casa de la portera, y que me pareció la definición perfecta de sutilidad y sensibilidad en el trabajo, con el público a un palmo de distancia. Muy recomendables las tres.
¿Alguna sugerencia para seguir creando y haciendo teatro en tiempos de crisis?…
Mucho amor, paciencia, esfuerzo, sacrificio y deseo de seguir haciéndolo, le pese a quien le pese.
Gabriel Olivares nos habla de sus últimos trabajos para la escena
¿Cómo surge el proyecto de LA CAJA?…
Es un texto del autor francés Clément Michel, al que tuve la suerte de conocer hace un año en París. Tuvimos mucha sintonía y me dio a leer alguno de sus textos. En cuanto leí La Caja supe que quería montarla en España.
¿De qué va la obra?…
Es la historia de una mudanza. Escrita con la estructura de un vodevil clásico.
¿Hubo ocasión, durante el proceso, para que los actores aportasen ideas en la dramaturgia y la puesta en escena?…
Mi manera de trabajar es una invitación a los actores para que participen en todo el proceso de creación.
¿Hay algún referente técnico o estético del que has partido para esta puesta en escena?…
Háblanos de ello… La compañía del TeatroLab basa su trabajo en el entrenamient o con Viewpoints y con el método Suzuki.
¿Cómo ha sido el proceso de creación?…¿Qué has querido contar desde la dirección?…
He intentado buscar el equilibrio entre servir la comedia para el gran público pero sin perder de vista una gran exigencia formal, tanto en el movimiento en escena como en la composición de los personajes.
¿Qué balances haces de tus últimos trabajos como director?…
Sigo aprendiendo con cada nueva función.
¿Qué espectáculo has visto últimamente?¿Qué te pareció?…
Circa de un grupo australiano en el Price y me encantó.
¿Crees que afectará mucho la subida del I.V.A. y los recortes a la escena?…
Está ya afectando.
¿Proyectos?…
En junio estreno en el teatro Maravillas «Una Semana nada más» con María Castro y Antonio Hortelano. El autor es Clément Michel el mismo que el de La Caja. En septiembre se estrena en el Teatro Marquina «Una Boda Feliz» con Antonio Garrido y Agustín Jiménez. Este verano también empezaré con la creación de un nuevo espectáculo en el TeatroLab y sólo puedo adelantar que no será una comedia.
Alguna sugerencia para seguir creando en tiempos de crisis… Trabajo e imaginación.


















































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