Solo con tu amor no es suficiente de Iñigo Guardamino en Nave 73
Hay que ser ambicioso en los proyectos, si no hay riesgo no hay posibilidad de crecer o avanzar pero, siempre hay un pero, existe la posibilidad de que en ese salto mortal, si no hay red, uno de un mal paso. Iñigo Guardamino aborda el texto y la dirección de Solo con tu amor no es suficiente y aunque se rodea, sobre todo de un reparto estupendo, creo que no ha puesto distancia entre el autor y el director, no hay confrontación entre ambos espacios de creación, el texto pasa casi literalmente a la escena; una obra, por otro lado, muy ambiciosa al querer concentrar en dos horas la historia de las múltiples aristas de las creencias más importantes en el mundo en el último siglo. Creo que hay varias obras en esa pieza y que se solapan sin dejar aire entre ellas y que piden autonomía y sobre todo, una mirada externa ajena que pode y de ritmo al material dramático.
Adolfo Simón
Atávico en Territorio Danza de Cuarta Pared
Una propuesta sobre la intensidad y el límite corporal que ya se ha podido ver en otras piezas de danza en la última década.
Adolfo Simón
Windermere Club en el Centro de Arte Fernán Gómez
Oscar Wilde, como todos los grandes autores, nos sobreviran, a nosotros y a nuestras travesuras. Es bueno, que se pierda el respeto a los dramaturgos sagrados, no pasa nada, el texto original seguirá ahí y las propuestas ligeras pasarán al olvido. Hemos visto verdaderos desastres a la hora de adaptar un texto clásico a nuestros días. En este caso es un divertimento a partir de la obra de Wilde, Juan Carlos Rubio va al eje de la obra y la traslada a Miami y usa el aroma del culebrón para exponer la critica que en su día se hizo a la sociedad con este texto. Los actores juegan a acentos y el espacio juega a mostrarnos los rincones donde bailan, pasan calor y mienten estos frívolos tópicos de la sociedad.
Adolfo Simón
Hora de cierre de Isabel Vázquez en Territorio Danza de Cuarta Pared
Un espectáculo de danza contemporánea ha de tener un micrófono, un cambio de vestuario en escena y…un sillón, eso dice la artista en escena…y yo añado…¡Y mucho talento!…Y de esto hay y mucho en Isabel Vázquez. Esa mujer madura, bella a cara lavada, flexible como una rama al viento…Como los buenos vinos o las piezas de arte que superan el vintage para entrar en la edad eterna de lo antiguo, así…respira y mira esta creadora de un discurso necesario, ese que reivindica que la edad es un valor y que mostrarla ha de ser el principio para hablar con el cuerpo abierto en canal de todo eso que se piensa y se calla. Un espectáculo de danza puede estar lleno de sinceridad y denuncia, de belleza y temblor de alma…y de todo esto hay mucho en Hora de cierre. ¿Por qué este país es tan cateto y mira en dirección contraria al talento?¿Por qué no tratamos con respeto y admiración a todo aquel ser que se deja la piel en escena para hablarnos de lo que se siente cuando combatimos contra la sombra de unas campanadas a muerte o de esa sensación, que a veces tenemos, al ver que nuestros brazos se vuelven de madera como los de un sillón y su piel pierde la gravedad?…Uno puede decidir meter la cabeza en la tierra o dejarse envolver por las hojas de otoño…aunque al intentar volar se tronchen las alas…y si no, una vez se le de un buen corte de mangas al mundo…bailar como una loca el baile final, envuelta en la voz de Donna Summer y bajo una buena bola de discoteca. Un espectáculo de danza contemporánea no se lo que tiene que tener, pero no se pierdan la función de mañana o después no se quejen por haberse perdido esa hora hermosa de la noche: La Hora de cierre.
Adolfo Simón
«La ruina» de Jordi Casanovas en el Teatro Lara
Después de «Un hombre con gafas de pasta» y «Ruz-Bárcenas», Casanovas sigue apostando por la comedia con esta «ruina» en la que estamos sumergidos, ruina de valores y económica. Una obra que encaja bien dentro de la programación del teatro Lara, dedicada a la comedia, nuevos valores y experimentos varios que ofrecer a un público heterogéneo y que a veces nos sorprende con éxitos como «La Llamada».
Varios personajes se dan cita en un piso antiguo, heredado de la abuela de la protagonista, para poner sobre la mesa sus inquietudes, temores, deseos y desgracias personales, intentando superar una situación de tensión en la que el dinero juega un papel fundamental y remueve las vidas de cada uno de ellos.
La trama cuenta con elementos que crean suspense y tensión bien rematados y siguiendo las «reglas» de la buena escritura de un texto, creando giros inesperados e introduciendo algo parecido a ese «realismo mágico vargas-llosiano» reinventado en la cabeza del dramaturgo.
Luis Mª García
El sueño de una noche de verano de Yohangza Theatre Company dentro de Una mirada al mundo
Shakespeare el incombustible!…Sus obras han sido utilizadas para hacer óperas, ballets, musicales…y mil versiones textuales…A todo ello sobrevive, por eso debe ser el autor de teatro más importante de todos los tiempos. El festival del CDN, Una mirada al mundo que nos ha sorprendido año tras año con propuestas muy sugerentes y arriesgadas, se inaugura este año con un divertimento coreano de animación popular sobre El sueño de una noche de verano. Una obra que debería durar alrededor de tres horas, si se reduce a hora y media, algo importante debe quedarse por el camino. Si yo fuese de vacaciones a Corea, seguro que mi curiosidad me llevaría a entrar en uno de sus teatros y descubrir cómo se plantean ellos la poética de Shakespeare llevada a su trabajo rítmico y corporal, pero no sé si es lo más interesante que puede venir de ese país a nuestros escenarios. No sé qué pensarían si les llevásemos nosotros Fuenteovejuna con los personajes vestidos de fallera y comiendo paella. Bueno, esto ha sido el arranque, a ver qué pasa en el resto del Festival.
Adolfo Simón
La voz de nunca dentro de Territorio Danza en Cuarta Pared
Samuel Beckett y “Esperando a Godot”. “Esperando a Godot” y Samuel Beckett. Obra repetidamente representada y que, sin duda, cabe en nuestra lógica esperar que se siga representando. Misma pregunta, sin obsolescencia programada, planteada una y otra vez en cada función, cada país, cada época: ¿a qué estamos esperando?
Hemos tenido la gran oportunidad de plantearnos de nuevo y novedosamente esta eterna cuestión en la duodécima edición de Territorio Danza, en la Sala Cuarta Pared, con “La voz de nunca” (de Luz Arcas y Abraham Gragera). En La Phármaco, capitaneada por la coreógrafa Luz Arcas, se han propuesto quitarse el bombín y bailar a Samuel Beckett, entre otras cosas, puesto que el espectáculo total es el sello personal del trabajo de la premiada compañía.
Estragón (Luz Arcas), Vladimir (Begoña Quiñones), Lucky (Ignacio Jiménez) y Pozzo (Juan Manuel Ramírez), hacen eco del texto original con sus cuerpos duros, blandos, quebrados, conectados, desconectados, repetitivos, insistentes, inertes, balbuceantes… Visibilizan y revelan lo absurdo como trágico y fulminantemente cierto. Al mismo tiempo, un piano puntillista en directo (Carlos González) toma como punto de partida el “Claro de Luna” de Beethoven y la “Sonata para viola” de Shostakovich para poner en tela de juicio las fronteras instrumentales talladas por algún lutier que, por qué no, probablemente fabrique pianos mientras espera (¿a qué?). El resultado de esta ceremonia escénica es una interpretación de “Esperando a Godot” con un volumen expresivo más grueso de lo habitual que confirma el acierto de canalizar la paradójica y exigente demanda de acción de la espera a través del cuerpo, la música y la palabra.
A pesar de los intensos 60 minutos de función, se deja sentir puntual – puntillista – mente el tedio que, en general, acostumbra provocar esta obra en uno u otro momento por la propia naturaleza del planteamiento de Beckett. ¿A qué esperaba él mientras escribía?
Una vez más, con toda la necesidad del gesto, se subraya el absurdo de llamar absurdo a lo que realmente es un modo de vida basado en la ocurrencia como interrupción de una establecida no ocurrencia. La vida por defecto como una secuencia aleatoria de eructos provocados por la indigestión de la espera.
Bárbara Nita.
Mesa para Tr3s de Fritsch Company en Idem de Casa Encendida
Mesa para tr3s es un proyecto que surge de la colaboración de tres coreógrafos de danza contemporánea, Amaya Galeote, Patricia Ruz y Antonio Ruz. Tres piezas coreográficas para ocho bailarines con diversidad funcional destinadas a explorar nuevos retos artísticos. En Des/envolturas subyace la idea de que, en esencia, todos somos iguales: solo nos diferencian los distintos materiales que conforman nuestra capa externa; Café es una pieza de danza-‐teatro que gravita alrededor de las sensaciones generadas por el café: su aroma, su poso y su capacidad de evocación… Completa el tríptico Ballhaus: en una antigua sala de baile de Berlín se precipitan las relaciones personales mientras fluyen las pasiones y los desengaños. Este trabajo es mucho más que una obra de danza teatro, es una rigurosa apuesta por incluir en la profesionalidad a personas con discapacidad que, justamente, crean una capacidad particular y un discurso plástico que no se encuentra en muchos de los espectáculos, supuestamente profesionales, a los que estamos acostumbrados a acudir. Una pieza que debería estar programada en todo tipo de teatros, sin la etiqueta de espectáculo inclusivo.
Adolfo Simón

“LOS BAILARINES DEL BNE CREAN” III EDICIÓN
En la sede del BNE, en el espacio donde ensaya y crea la Compañía, tuvimos el jueves la ocasión de disfrutar de un programa de piezas breves creadas por los bailarines del BNE. Una sesión llena de variantes sobre las distintas formas y técnicas del baile español; muy interesantes algunos momentos que muestran lo que podrá ser el futuro de nuestro baile y folclore. Debería encontrarse el marco para poder presentar estos trabajos al gran público.
Adolfo Simón
Madre Coraje de Bertold Brecht en el Matadero de Madrid
La Compañía Atalaya dirigida por Ricardo Iniesta trae a Madrid su versión de Madre Coraje, un texto que no pierde actualidad, desgraciadamente, ante un mundo que vive de las guerras y sus desastres. La primera imagen del espectáculo es emblemática y de rabiosa actualidad, nos muestra unos seres encaramados a un muro de alambradas que simboliza todas esas fronteras que nos separan en este tiempo de países sin sensibilidad para entender que los límites solo traerán odio y tragedia. La obra transcurre entre secuencias de musicalidad y teatro épico, consiguiendo que el público entienda que, ante el dinero, no hay nada que se resista, ni siquiera la sangre propia. Un espectáculo conveniente en estos tiempos de ética light.
Adolfo Simón
Sienta la cabeza en Titerescena del CDN
Un espectáculo de peluquería artística a ritmo de música para los que no se cortan un pelo.
La compañía catalana Sienta la Cabeza lleva al escenario una excéntrica peluquería compuesta por dos peluqueras y un DJ, donde la creación y la fantasía visual y sonora no tienen límites.
El espectáculo recicla y transforma objetos cotidianos en piezas únicas, que dan un toque final a las sorprendentes obras de arte realizadas en el cabello del público más atrevido. Junto con la música, los peinados recrean un universo lleno de fantasía, con toda clase de desvaríos, aquellos que la imaginación nos suscita.
Sienta la Cabeza combina peluquería y arte e invita al público a participar en una atrevida transformación estética y a dar vida a increíbles personajes. Al mismo tiempo la energía de la música infunde una atmósfera y crea una exótica banda sonora, añadiendo otra dimensión y colorido a la creatividad de los peinados. Una forma diferente de realizar animación creativa al aire libre.
Adolfo Simón
Una «Cerda» a la italiana en el Alfil
De nuevo podemos disfrutar de una de las obras que ha revolucionado el off del teatro madrileño desde La casa de la portera y que ahora se nos presenta en un formato a la italiana sin perder un ápice de su humor, surrealismo y de su crítica social. Carolina Herrera se incorpora al reparto para reencarnar a Cicilia, sustituyendo a Inma Cuevas y aportando su granito de arena.
El Teatro Alfil nos brinda la oportunidad de volver a sumergirnos en el loco mundo del Convento de la Orden de las Siervas del Santo Membrillo creado y dirigido por Juan Mairena, uno de los dramaturgos contemporáneos que más está dando que hablar últimamente. Una orden en la que reina la extravagancia y el absurdo para adentrarnos en un tema tan actual como el robo de niños por las órdenes religiosas.
Pero para abordar estos temas tan escabrosos no hay nada mejor que un buen maquillaje y mucha vaselina, que de eso ciertas iglesias saben mucho. Seguramente que en muchos conventos y centros de clausura se cometen más disparates que en Cerda, donde la Madre Superiora agota los botes de laca Nelly para conservar su regia hegemonía y donde los fantasmas del pasado no necesitan a Iker Jiménez para aparecer nítidos y expresar sus sentimientos, deseos e intenciones con el corazón en la mano.
La dramaturgia creada por Mairena es una montaña rusa en la que las subidas y bajadas vertiginosas del discurso te hacen transitar de la poesía y el discurso más oscuro al pop y travestismo más audaz.
Pero, ustedes se preguntarán… ¿Por qué esta obra se titula Cerda? ¿Qué hace Dolly vestida de monja? Buff, es un poco largo de explicar, acérquense al Alfil y descúbranlo.
Luis Mª García
«El arquitecto y el emperador de Asiria» en Matadero
El Teatro Español ha estrenado en Matadero Madrid una de las obras cumbres de Fernando Arrabal que se presenta como un imprescindible para comenzar esta temporada. Imprescindible por muchos motivos: Primero porque Arrabal es uno de los más importantes autores españoles reconocido internacionalmente y del que se ha dicho que tiene una voz propia y característica, y eso nadie lo duda.
En «El arquitecto y el emperador de Asiria» podemos disfrutar de su dramaturgia en pleno esplendor, con el surrealismo brotando y la filosofía flotando por todas partes. Arrabal tiene afilados sus cuchillos y los va hincando rápidamente en la cabeza del espectador con poesía y humor. Nos hace recapacitar a través de dos personajes estrambóticos y ridículos, sobre la gran metáfora de vivir en sociedad, de ser humano y tener que compartir nuestro espacio con otros humanos,con todo lo que esto conlleva. El autor se ríe en nuestra propia cara del complejo de Edipo, de la justicia, de la monarquía y de la política, del poder, del aprendizaje y de todo lo que nos rodea… sin dejar pie con cabeza. Pero todo esto, que nos parece un tema tan actual… se escribió hace cincuenta años…
Además del talento del autor hay que poner también su medalla a Corina Fiorillo, la directora, que ha sabido llevar por buen camino, con destreza dinamismo, a unos espléndidos Fernando Albizu y Alberto Jiménez, que entran perfectamente en ese juego de burla y sátira que caracteriza al autor y a los que no les duelen prendas en enseñar el culo, sin cabeza ni pies, solo el culo, para poner imagen a ese surrealismo desbordado.
Luis Mª García
En el ecuador del Viaje al centro de la danza
En el ecuador de este novedoso programa desarrollado en los Teatros del Canal: Viaje al centro de la danza, asistimos a un programa compuesto por cuatro piezas de distinto estilo, mostrando la variedad de formas que hay de enfrentarse a la creación de piezas en proceso. Peter Agardi presentó una propuesta de estilo vanguardista, con una poética abstracta llena de imágenes extrañas y sugerentes a través de la que nos mostró el surgimiento de un ser y la vampirización de este por un nuevo habitante de ese curioso universo. Isaso A. Cano presentó un trabajo con una carga teatral muy potente, un recorrido por la relación de una pareja donde el surrealismo se hacía presente en sus vidas. Mariela Delgado fue la más clásica de todas las piezas presentadas hasta el momento, en esta ocasión, el título tenía aroma shalesperiano: Somos Julieta. Para finalizar, una curiosa coreografía de Lucio Baglivo donde se fusionada el baile popular de verbena con el contemporáneo, una mezcla sugerente que dará mucho que hablar. Al final, todo el público se puso en pie y participó de la fiesta del baile.
Adolfo Simón
RHUM en el Circo Price de Madrid
RHUM no está. Ha desaparecido. Hace años que su compañía no trabaja y nadie les llama para hacer un bolo. Pero un día, en el almacén de Rhum y Cia, reciben una llamada inesperada: ¡Tienen bolo, sí! De un día para otro. Todos los miembros de la compañía se movilizan: le quitan el polvo a los instrumentos, las polillas de los trajes y ensayan el espectáculo que los hizo famosos. Pero tienen un gran problema. Rhum no está. Hay dos carablancas y ningún augusto, y es sabido que sin augusto no hay espectáculo de payasos. Uno de los dos deberá dejar de ser listo y convertirse en Rhum. Esa es la esencia de los payasos, el contrapunto entre el augusto y el cara blanca…Y todo gran payaso, cuando desaparece es insustituible, nadie puede ocupar el hueco que deja. En este espectáculo nostálgico y emotivo, se recuperan números clásicos para tratar de que el espectáculo continúe aunque nunca será lo mismo sin los grandes, como lo fue Monti.
Adolfo Simón
Vida laboral en Idem 2015 de La Casa Encendida
¡Esto no pretendía ser un espectáculo!…Aclaró Claudia Faci en el encuentro posterior a la muestra del taller que se ha desarrollado dentro de Idem con personas mayores de sesenta años. Durante una semana, ella y Raquel Sánchez han tratado de realizar actividades lúdicas alrededor de lo que pudo ser la vida laboral de los participantes pero, inevitablemente, la vida que han vivido se colaba sutilmente. Como uno de los participantes dijo…»Han sacado de nosotros, colores que no sabíamos que teníamos y con esa paleta, han pintado momentos en la escena». Es tan necesario, este tipo de propuestas, para los que lo hicieron como para los que lo hemos podido ver, más allá de si el momento en que nos asomarnos es de una fragilidad e improvisación total, poco importa, lo que nutre es la ocasión de ver como se escuchan, se miran o realizan secuencias de gran complicidad, sin pretensiones, sin carga de esnobismo ni ego. Ay! cuantas veces me gustaría ver esa naturalidad y generosidad en escena, en muchos trabajos que se mal llaman: profesionales.
Adolfo Simón
Bajo terapia dirigida por Daniel Veronese en los Teatros del Canal
Tres parejas son invitadas a participar de un aparentemente sano esparcimiento terapéutico; un movimiento apenas perceptible de la cotidianeidad. Esta maquinaria dará rienda suelta a confesiones…verdaderas y falsas, difícil de detener. A lo largo de una sesión muy particular, en un espacio concebido especialmente para esta tarea, iremos descubriendo las pequeñas miserias de cada uno de los integrantes de este juego peligroso. El teatro siempre es un espacio para reconocerse en la escena y sobre todo en el patio de butacas. Aquí, sin desvelar lo que ocurre al final y que da un giro sorprendente a la acción, todos vamos sintiendo que en uno u otro momento, nos reconocemos en lo que son o lo que ocultan de sí mismos los personajes. Una pieza de teatro contemporáneo que nos permite disfrutar de las delirantes personalidades y pactos de las parejas participantes, dejando un espacio, no solo para el humor sino también para la reflexión de cómo somos y sentimos en un mundo lleno de verdugos y víctimas cotidianos.
http://www.teatroscanal.com/espectaculo/bajo-terapia/
Adolfo Simón
Añicos de Carlos Be en La Pensión de las Pulgas
Los añicos más importantes para formar al ser humano son esos que van desde los meses hasta los seis o siete añicos, ahí se conforma el espejo imaginario en la mente y el corazón de un niñ@, ahí aparece un universo transparente o turbio. Para que, al mirarse uno encuentro una hada y no la bruja de Blancanieves, es preciso que ningún adulto haya metido su garra en las entrañas del pequeñ@. Si un cuerpo extraño atraviesa la piel en ese tiempo, el espejo se hará añicos y nunca más podrá volver a recomponerse. Carlos Be vuelve sobre los abusos infantiles, tras El niño herido, en esta ocasión, a partir de unos hechos terribles ocurridos no hace mucho, el autor podría haber desarrollado su obra recorriendo los acontecimientos que a todos nos perturbaron pero, como siempre, no se lo ha puesto fácil y así, aborda el tema en los alrededores del abusador, en eso que se llaman «daños colaterales», en las heridas, abiertas para siempre, que dejará sembradas el ser infecto. La pieza es intensa, llena de silencios y huecos que el espectador ha de transitar, asistiendo a esa ceremonia de horror que es el día a día de los familiares heridos por el horror del abuso a la niña. Ella está presente todo el tiempo aunque no la veamos, en las miradas furtivas de los personajes, en la torpeza y el daño que se imprimen para poder dejar de sufrir lo insufrible. El joven director, Pablo Martínez Bravo no hace concesiones para facilitar la intensidad de todo lo que ocurre, deja fluir a los actores para que experimenten cada momento de la acción, ellos están en carne viva, sobre todo David González y Raquel Pérez.
Adolfo Simón

Paraguas mágicos para toda la familia
La temporada también ha arrancado con propuestas para toda la familia y curiosamente, las dos primeras que hemos visto tienen un elemento en común: el paraguas.
En Astrocaldo y la Gran Tormenta de Vaca Teatro, nos encontramos a unos personajes que han de ser tratados por un mal que está inundando el universo: el miedo. Y para ello tendrán que recurrir a un médico experto en virus microscópicos. Es un trabajo sencillo y fresco que hace las delicias de los pequeñ@s mientras descubren que el miedo puede no ser un problema para ser feliz. Los tres personajes van ensamblados a paraguas como una prolongación de su propio cuerpo, provocando curiosos gags en los juegos y viajes que realizan. Se puede ver en Briribó Teatro y después seguirá representándose en La Puerta Estrecha.
La Ballena Maríaelena y los colores de David González ha inaugurado la programación familiar en La pensión de las pulgas. Era el único público al que faltaba atender en el delicioso lugar de la Calle Huertas. En esta pieza para niñ@s a partir de meses, asistimos a un juego submarino que transcurre bajo unas montañas de paraguas que también podría ser la superficie del mar. Canciones, personajes sorprendentes surgidos de cajas y pequeños paraguas captan la atención de los pequeñines que quieren jugar y bailar entre pompas de jabón.
Adolfo Simón

Paula Quintana en Amarga Dulce dentro del Ciclo «Viaje al centro de la danza» en los Teatros del Canal
Paula Quintana ha abordado en esta pieza creada dentro del laboratorio de lenguajes que está resultando los trabajos realizados en el Área de danza del Canal, un tema complejo en su ejecución, el cruce entre texto y movimiento sin llegar a fusionar totalmente ambos lenguajes. Hay momentos de poética singular y preciosista, acompañados de una música exquisita pero el ritmo decae cuando se interrumpe el juego plástico dancístico por la interpretación pura y dura de un texto que tampoco aporta mucho más que clarificar la idea del personaje al que se homenajea en la pieza.
http://www.teatroscanal.com/espectaculo/viaje-al-centro-de-la-danza/
Adolfo Simón
«Deseada» en Nave 73
La compañía Artes Verbénicas está revolucionando el mundo del teatro costumbrista, folclorista y tradicional, ése que tanto gusta al pueblo y a la corte, ése que podemos ver en cualquier función de fin de curso de colegio de monjas revestido de visón de todo a cien, ése que apestaba a naftalina y agua de rosas, dándole un toque de contemporaneidad y sarcasmo escenográfico que, al igual que la gaseosa, refresca el ambiente y le imprime gas al vino más peleón para poder tragarlo, al menos, con algo de placer.
En «Deseada», una producción en conjunto con Tío Venancio, se mezcla el costumbrismo de Marquina con el de los Chunguitos… sí señores, si el señor Marquina levantara la cabeza, se acicalaría y se uniría a la verbena, sin duda. Pero además de una buena dramaturgia y dirección de ese verso declamado y desmembrado por frases dignas de la mejor choni televisiva, hay que destacar una escenografía y vestuarios sencillos a la par que elegantes, muy estudiados para navegar entre la lana gorda y la lycra.
Una apuesta que seguro no va a dejar indiferente a nadie, ni a la maruja del quinto ni al hipster del tercero.
Luis Mª García
Love that jazz en el Teatro Quevedo
Ayer cumplió dos años de programación el Teatro Quevedo y fue una buena ocasión para acudir a ver una propuesta que ha prorrogado varios meses gracias a la buena recepción del público. Love that jazz es una historia escrita e interpretada por Azucena Sosa Alonso en la que cuenta los avatares sorprendentes de una mujer de hoy en día que, ante su aparente mundo diario aburrido, se lanza a territorios virtuales para vivir múltiples experiencias. Lo que no sabe el personaje es que ese viaje al morbo le hará descubrir que a veces no valoramos las pequeñas cosas que tenemos en nuestro mundo diario. La obra se desarrolla en una jocosa sesión de complicidad con el público a través de la narración de las historias que esa mujer vive en su periplo nocturno a la búsqueda del placer total. Hay un juego curioso entre los diferentes aspectos musicales del jazz para asociarlos a posturas sexuales o a los amantes que uno se puede encontrar en la partitura de la noche. Los acompañamientos musicales son muy apropiados gracias a la destreza de Jesús Arnáiz. Isabel Prinz dirige el espectáculo con sutileza, dejando espacios para que la actriz improvise con el público durante esta sesión de monólogo músico-sensual.
Adolfo Simón







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