Celestina, la tragicomedia de Atalaya en la CNTC
Supe de mi amor por la literatura clásica cuando aún muy niña, en la búsqueda de un paraíso terrenal inexistente, cayó en mis manos un hermoso ejemplar de libro, encuadernado en piel roja, que con incomprensibles, aún para mí, letras de oro decía: “La Celestina” de Fernando de Rojas. Desde la perplejidad, intuía que algo elevado estaba inmortalizado en aquellas páginas de color sepia.
Sé de mi renovado amor por el teatro, cuando ayer entre los ruidos de bolsas de plástico y móviles de un profanador público, las emociones me arrojaron una tabla de salvación, para un viaje en el que de la mano de Ricardo Iniesta, Elicia, Areúsa y una soberbia Celestina, eran rescatadas del escarnio de una hipócrita sociedad que compra los servicios de supervivientes prostitutas, pero que se niega a nombrarlas y reconocerlas como lo que son: sus iguales.
La fuerza de una puesta en escena por la Compañía Atalaya, evocaba imágenes que hacen justicia a un texto que minimiza a Calisto, el hombre, elevando a la categoría de diosa a Melibea, la mujer, y que apalea las castas y aquellas construcciones sociales opresoras de la condición humana en cualquiera de sus manifestaciones: el linaje, el ideal de belleza masculino, la sexualidad manipulada por los hombres, el matrimonio… ladrillos de un muro que va siendo derribado por la inteligencia, astucia, determinación y el coraje de unos personajes femeninos, que más allá de sus circunstancias, elevan un sonoro canto al deseo de vivir con mayúsculas.
Ante la grandeza del texto, añoré en este viaje una ruta interior hacia la necesidad de superar ese vigente e interesado consenso social sobre el placer y el disfrute en un modelo de sexualidad que olvida a las mujeres. En la afirmación de Elicia: “yo le tengo odio a este oficio” está contenida la letra de una asignatura pendiente: alcanzar cotas más humanas e igualitarias en las relaciones sexuales.
La propuesta coloca un espejo delante del ser humano: su codicia, orgullo, envidia,… la estúpida venda en los ojos para sostener el propio egoísmo…
Al contemplar la verdadera imagen…
¿Volveremos a colocarnos de espaldas al espejo?.
Paloma Martín
Clementina de Ramón de la Cruz y Luigi Boccherini en el Teatro de la Zarzuela
Con la recuperación de esta zarzuela neoclásica el Teatro de la Zarzuela ofrece por primera vez en su programación este título de Luigi Boccherini y Ramón de la Cruz. La obra, presentada en dos actos, fue un encargo al músico de Lucca por parte de la madre de su mecenas, Faustina Téllez Girón, condesa-duquesa de Benavente. Y ahora se presenta en una producción dirigida por Mario Gas y Andrea Marcon. Gracias a la recuperación de esta obra podemos conocer mejor los usos y costumbres de una época no tan alejada en la que los intereses priman sobre los deseos de los personajes.
Adolfo Simón
Adentro de Carolina Román en el CDN
Carolina Román está realizando una carrera como autora, directora y actriz muy coherente. La primera vez que la vi fue en Microteatro, esa pieza que ahí representó, creció y fue mostrada en el Teatro del Arte y ahí estrenó hace unos meses la obra Luciérnagas. Es como si fuese tejiendo de a poco su poética, sin sobre saltos, enlazando un eslabón con otro. Ahora, con el mismo equipo artístico que ha realizado las experiencias anteriores, presenta Adentro en la Sala de la Princesa del CDN. Y ahí nos sigue hablando al oído, susurrando historias pequeñas llenas de vida o deseo. La vida a veces se tropieza con el deseo y este hace que nuestros sueños descarrilen. También es cierto que no siempre están en nuestras manos las riendas del trayecto, los otros, esos que están a nuestro alrededor, ahora o siempre, nos obligan muchas veces a ver la vida como una foto desenfocada. Creo que están agotadas todas las localidades, animo a que se vuelva a reponer esta obra y pueda disfrutarla más gente.
Adolfo Simón
Los buitres en La casa de la portera
Un hombre y una mujer celebran su décimo aniversario esperando a alguien. Una relación cimentada en el odio y en el desgaste que se verán reafirmada con la llegada de un amigo del pasado, cargado de secretos, que acaba envuelto en una lucha por la supervivencia moral hasta las últimas consecuencias. En la recta final para que se cierre este emblemático espacio, siguen aterrizando personajes inquietantes en sus salones. No sabemos si llegan de la realidad o de un paraíso donde el amor y las relaciones humanas se han mecanizado. En Los buitres encontramos unos seres desgastados por el tiempo y convertidos en alimañas. Un mundo oscuro y perverso.
Adolfo Simón
Hedda Gabler de Henrik Ibsen en el CDN
Hedda Gabler es una de las obras más atemporales de Henrik Ibsen, nos muestra un mundo que podría corresponder a otra época pero que es de rabiosa actualidad: La necesidad de no quedar atrapado en una tela de araña asfixiante donde no puedes elegir tu destino. La versión que ha realizado Yolanda Pallín propone un universo en el que todos están observándose en una jaula de oro y Eduardo Vasco dirige la propuesta y a los actores acentuando este laberinto obsesivo y perverso donde Hedda tomará la decisión final para abrir su vida al mundo aunque el precio que ha de pagar es caro. Cayetana Guillén Cuervo es Hedda y transita por el escenario como alguien que ve como su trayecto se acerca al abismo, el elenco se completa con la presencia de Ernesto Arias, Jacobo Dicenta y Verónika Moral y Charo Amador.
Adolfo Simón

«Hedda Gabler» de Henrik Ibsen
Dirección: Eduardo Vasco
Reparto: José Luis Alcobendas, Charo Amador, Ernesto Arias, Jacobo Dicenta, Cayetana Guillén Cuervo, Verónika MoralEduardo Vasco.
Yolanda Pallín (Versión), Carolina González (Escenografía), Miguel Ángel Camacho (Iluminación), Lorenzo Caprile (Vestuario), Ángel Galán (Música), Eduardo Vasco (Espacio sonoro y vídeo), Isidro Ferrer (Cartel), marcosGpunto (Fotos), Paz Producciones (Vídeo)
“La Mirada del Otro” en Cuarta Pared
Decidme como es un árbol.
Decidme el canto del río
Cuando se cubre de pájaros.
Habladme del mar, habladme
Del olor ancho del campo,
De las estrellas y del aire (…)
MARCOS ANA
Del poema LA VIDA.
Prisión de Burgos, 1960.
Ayer volvía a Cuarta Pared el proyecto dirigido por Chani Martín y protagonizado por Ruth Cabeza, María San Miguel y un generoso Pablo Rodríguez. “La Mirada del Otro” escenifica la VERDAD como único hábito de supervivencia, la humanidad como único camino.
Cuando todo el mundo la da por perdida, reinventa la dignidad humana.
Impacta sostener la mirada ante el cruel enemigo de la vida, despertando a la crueldad de la vida… y duele mirar sus oscuras noches negadas de libertad.
Contiene una sola verdad: la Justicia es aquella que arranca la venda de los ojos, esa verdad esencia de la libertad. Y es que cada ser es completo tal y como es, y aunque nada justifique la violencia, quien un día se demostró enemigo de la vida, tiene derecho a una segunda oportunidad si en su corazón habita el cambio, si el rencor ha dado paso al amor por todo lo que le rodea. La cárcel tiene barrotes que no pueden ser derribados en los sueños. Lo más difícil es la libertad cuando no se puede ser libre.
¿Y qué dice la otra mirada?… Siento fascinación por el ser humano resarcido, capaz de restañar las más dolorosas heridas y perdonar, perdonar porque comprende el afán de vivir, de recobrar los colores, los olores perdidos de la vida… aunque el pecado a perdonar sea la muerte del amor en nombre del Amor.
¿Y mi mirada?… Es la compasión por los seres humanos lo que me lleva a sentir que no necesitábamos esa guerra… que no necesitamos ninguna guerra… que no necesitamos una triste casa teñida de gris en la que cobijarnos, porque el arco iris dibuja nuestro cielo, contiene los colores de nuestra tierra, es nuestra verdadera seña de identidad.
Paloma Martín
Amaluna del Circo del Sol en Madrid
Amaluna invita a los espectadores a una misteriosa isla gobernada por Diosas y guiada por los ciclos lunares. Su reina, Prospera, celebra la ceremonia de entrada en la etapa adulta de su hija con un ritual en honor a la feminidad, la renovación, el renacimiento el paso de estos valores de una generación a otra. El estallido de una tormenta provocada por la propia Prospera obliga a un grupo de jóvenes hombres a aterrizar en la isla, una llegada que desencadenará una épica y emocionante historia de amor entre la hija de Prospera y un joven pretendiente. Pero su amor será puesto a prueba. La joven pareja deberá enfrentarse a difíciles pruebas y superar reveses desalentadores antes de lograr alcanzar la confianza mutua, la fe y la armonía. Siempre que vuelve a Madrid el Circo del Sol es un acontecimiento, al poco de ponerse a la venta las entradas, se agotan y hay que ampliar funciones. Creo que podría haber un Circo del Sol estable en Madrid, hay un público ávido y fiel de estos emocionantes espectáculos. En esta ocasión, Amaluna es, probablemente, la propuesta más completa y rica desde aquel maravilloso Alegría. Con el tiempo han ido enriqueciendo las obras, sobre todo, dramatúrgicamente; la técnica y espectacularidad siempre ha sido difícil de igual, la marca del Circo del Sol es algo que atrae a cualquier espectador curioso y exigente en todos los continentes. En Amaluna hay, además, reminiscencias shakesperianas, de manera sutil, los personajes de La tempestad y Romeo y Julieta se entrecruzan dando consistencia a la historia que podría situarse en el universo femenina de Pentesilea. A veces, se juega con mezclar personajes históricos y el resultado no es muy interesante. Aquí la historia de magia y amor de los seres que se encuentran por casualidad en esa isla gobernada por mujeres, da paso y juego a todos los números de acrobacias y humor. No hay un momento en que decaiga el show…Es frenético, teatral y espectacular en cada momento y todos los artistas son de un nivel excepcional. Y, además, los componentes, en gran medida femeninos, dan un toque personal y peculiar a la estética y poética de Amaluna…Bello y de fuerza fascinante. Hay algunos números que no se habían visto hasta hoy y que dejarán boquiabierto a todo el que acuda a la carpa instalada en la Puerta del Ángel de Madrid. No lo duden, vayan a ver Amaluna, no les defraudará.
Adolfo Simón
«Insatisfechas» en el Teatro Fernán Gómez
Miriam Díaz-Aroca y Belinda Washington continúan formando tandem en el teatro dirigidas por Juan Luis Iborra, el director de títulos destacados de la época dorada de las comedias en el cine español como “Salsa Rosa”, “Boca a Boca” “Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo” o “Todos los hombres sois iguales” y que últimamente ha pasado su batuta a la dirección de teatro.
Después de ver el cartel que anuncia la obra, con dos actrices perfectamente peinadas, maquilladas y retocadas esperamos asistir a una comedia de «alta sociedad», pero no… nada tiene que ver…»Insatisfechas» podría calificarse como una comedia «choni»a la española, con los gags típicos de este género que tanto gusta al público patrio y con el toque de estilo Iborra, que ha intentado adaptarse a estos tiempos de crisis en los que esas comedias, donde no existe la crisis y el máximo problema del protagonista es un affaire amoroso, se han quedado obsoletas e incluso mal vistas.
La Mari y la Encarni, dos mujeres de barrio, amigas inseparables desde la infancia y con toques «choni» deciden embarcarse en una aventura debido a que piensan que su vida no es como ellas la habían soñado. Con reminiscencias a «Thelma y Louise», se escapan en un coche rumbo a Benidorm para encontrar un futuro mejor, encontrándose por el camino con el chulo de turno que acabará siendo el pañuelo de sus lágrimas en una mala pensión de carretera.
La comedia exige una interpretación exagerada, por los personajes que se interpretan, y las actrices intentan meterse en la piel de esas amas de casa, chillonas, despeinadas y teñidas en casa, maniquís del mercadillo, que ya no tienen ilusiones, que viven el día a día en su pequeño mundo de barrio, que comen pipas al sol en el banco más cercano a su casa como su mayor diversión, que sirven a sus maridos e hijos como si se tratase de una obligación y que tienden la colada como autómatas mientras hablan de sus penas. Todo un reto para Miriam y Belinda después de haber representado a dos viudas ricachonas del Barrio de Salamanca…
Luis Mª García.
La Traviata en el Teatro Real de Madrid
La Traviata, ópera en tres actos con libreto de Francesco Maria Piave, basado en la novela y la obra de teatro La Dame aux camélias de Alejandro Dumas hijo se ha presentado en el coliseo madrileño coproducida por el Teatro Real, el Gran Teatre del Liceu de Barcelona, la Scottish Opera de Glasgow y la Welsh National Opera de Cardiff. Única ópera de Verdi cuya acción se desarrolla en su contemporaneidad, se convirtió, tras su inicial rechazo, en una de las obras más aplaudidas del compositor, seguramente por los valores universales que laten tras la tragedia de una cortesana mundana –una más de la estela que en la historia de la ópera han sido–, que renuncia incluso a la vida por salvar el honor de su amante, demostrando con su abnegación una grandeza de la que carece la hipócrita sociedad burguesa que abusa de ella para luego rechazarla. Una historia que Verdi consagra como mito a través de una música de una profunda humanidad y recreación psicológica de los personajes y sus sentimientos. Todo esto lo ha acentuado el director de escena David McVicar que ha instalado la historia en un marco de teatralidad profunda, en una sencilla propuesta donde todo transcurre en un espacio de paredes traslúcidas donde el espectador es voyeur de esta tragedia humana. El propio Alfredo recorre el escenario al principio, desvelando los pasajes de la pesadilla que le obsesiona. La Traviata siempre despierta interés tenga el tratamiento que tenga en escena, aquí se ha huido del efectismo para contar una historia de amor en un tiempo donde lo que vale, ante todo, es la posición social y sobre eso se acentúa todo el trabajo…El coro, los espléndidos intérpretes, la propuesta escénica y por supuesto, la música que llenó de emoción el teatro.
Adolfo Simón
Teatro de Mariano Peyrou en la Sala TU
En el programa de mano dice que esta comedia es filosófica y que gira alrededor de la seducción. Realmente, lo que se desprende del texto es un juego múltiple en el que un Don Juan de hoy, sin el atractivo ni capacidad de manipulación que tendría el personaje mítico, trata de conseguir, una y otra vez, de mujeres distintas aunque con un perfil físico similar; como si siempre buscase la misma mujer, la consumación inmediata del acto sexual, sin preámbulos ni juegos de seducción, como se diría vulgarmente…»Yendo al grano». Evidentemente, si este es el Don Juan de hoy, Doña Inés le ha ganado la partida.
Adolfo Simón
Our Town de Thornton Wilder en la Sala II del Centro de Arte Fernán Gómez
Thornton Wilder escribió Our Town para hablar de las pequeñas cosas que van tejiendo la vida y lo situó en un pueblo del Este de Estados Unidos. Durante la narración, en tres épocas distintas, va describiendo como el lugar se transforma pero lo esencial, en los seres humanos, se mantiene. En pocas ocasiones se ha representado este interesante texto porque precisa de muchos actores y una producción importante y claro, no están los tiempos, por desgracia, para riesgos. En esta propuesta, capitaneada por Gabriel Olivares, se han unido un grupo de actores para arriesgar de nuevo por esta obra y han hecho algo muy interesante que es, no dejarse llevar por las sugerencias de tiempo, lugar o situaciones…Desarrollado un proceso de creación para ir a lo esencial, usando unos módulos como espacio escénico que va transformándose cada vez en distintas localizaciones y sobre todo, encarnando los personajes sin temer que su edad o características no se adecuen al perfil descrito por el autor. Desde el principio se establece un código por el cual, el público también es ese pueblo y por tanto, va a ser un cuento que se les narra, unos acontecimientos que ocurrieron y que tal vez sigan ocurriendo hoy.
Adolfo Simón
Trilogía de la ceguera en el CDN
Total oscuridad. Líquido, el tiempo gotea sobre tu cabeza como una tortura china. Silencio. Una gota y otra y otra y otra perforan las defensas naturales del ser humano, desgastan la resistencia de tu instinto de supervivencia. Los miedos, fantasmas del espíritu, se liberan y van tejiendo una densa telaraña neblinosa alrededor de tus córneas que, finalmente, empaña tus pupilas. Empaña tus sentidos. La sinestesia se instala en las puertas de tu percepción y gobierna todo lo que dentro de ellas acontece. En el corazón de la noche más oscura, en un callejón húmedo de ladrillo negro, se abre una puerta de emergencia al subconsciente. Los temores, drogados con estímulos desconocidos, bailan con la mirada perdida y la mandíbula desencajada al son de la adrenalina. Un unicornio del color de la espuma irrumpe en la sala a golpe de epilepsia reventando una pared de ladrillo visto, a lomos cabalgan dos enanos ciegos con nistagmus, envueltos en una nube de estupor, pintados de amor y miseria, emanan perfume a terror destilado. Tras ellos oscuridad, cristales rotos en el suelo con sabor a regaliz. Inundan la sala estridentes auroras boreales del color de las voces de los familiares que en este momento te esperan, te lloran sin saberlo, eternamente. Una pesada bola de espejos centrifuga las luces del norte para escupir después en escala de grises recuerdos vitales contra las paredes de piedra, musgo, árboles, tierra y raíces. Esto te devuelve a la realidad de estar perdiendo energía, la esperanza. Estás perdiendo la vida. Sabes que hay un agujero negro en algún lugar, te está tragando, te succiona, pero no logras descifrar el espacio que te rodea. No ves, sólo sufres con el viento que despeina a tirones la verdad de las cosas. Con las fuerzas que te quedan, imploras a la cruda negritud que todo termine cuanto antes, para bien o para mal. Que algo o alguien ponga fin a tu angustia, a tu estado de no ser, de sentir, degustar, oír, oler y ver más allá de los límites humanos. Estás asustado, estás aterrorizado. Es una pesadilla nocturna, debes tener fiebre. Pero te tocas la frente y estás frío, estás helado. Estás muerto.
Quique Rojas
Elektra de la Cia. Cant del Cigne en Lagrada
No dejaré de insistir en la necesidad de revisar las obras clásicas y a veces, perderles el respeto, algo muy sano en el mundo de la creación, pero tampoco dejaré de decir que cuando uno realiza una lectura personal sobre un texto, aunque esté el actor en escena con el libro que contiene la obra, ha de dejar constancia de que el autor original se ha quedado aparcado en algún lugar y que la versión y lectura escénica no tiene nada que ver con lo que plantea el original. Por eso, no nombro en esta nota al autor de Electra si no que dejo, al equipo artístico de esta compañía, la responsabilidad del resultado de su planteamiento. Evidentemente no sabemos cómo se haría en Grecia el teatro, solo podemos especular, aquí no se especula si no que se hace una escenificación absolutamente libre, con lo que esto puede suponer.
Adolfo Simón
La hermosa Jarifa en La Compañía Nacional de Teatro Clásico
A partir de la Historia del abencerraje y la hermosa Jarifa de Antonio Villegas, el romancero popular y otras fuentes. La Hermosa Jarifa aparece ante nosotros como una voz antigua que nos muestra un precioso retablo andalusí en los difíciles tiempos de frontera en España; de la Granada de los Abencerrajes y del amor a caballo entre los campos del olivo. Y es, ante todo, la voz de unos hombres que se mantuvieron en la encrucijada de llegar a entenderse, anteponiendo su razón humana por encima de la raza, religión, casta o hidalguía, para encontrarse cara a cara con el ser humano. Con estas palabras presenta el director de la obra, Borja Rodríguez, el espectáculo que ha acogido la Compañía Nacional de Teatro Clásico en un pequeño ciclo donde mostrará el trabajo que realizan sobre el verso otras compañías españolas. La hermosa Jarífa es una fábula sugerente que aquí es llevaba a escena con una plasticidad de gran belleza acompañada de una musicalidad de gran calidad, ejecutada por el grupo Vandalus y con la voz virtuosa de Inés León.
Adolfo Simón
Personare Experimento en La Escalera de Jacob
En la obra de Cyrano de Bergerac, el joven usurpa las palabras del personaje central porque no tiene la capacidad para elaborar un discurso bello que enamore a su amada, Como un títere de guante, Cyrano insufla poemas y palabras al joven para que consiga su objetivo. Es una metáfora hermosa ya que nos muestra que a veces, el corazón y la inteligencia no tienen lugar en un mundo donde solo tienen sitio los jóvenes y los bellos…Cuando la belleza y la juventud es efímera. Muchos siglos después, un grupo de jóvenes ha elaborado una breve pero intensa performance en la que seis espectadores son convocados a un ficcional encuentro, en él, asistirán con una máscara en la que estará incrustado un móvil. Cuando el rito se inicia, el público-actor se mimetiza curiosamente con la personalidad y el discurso que le ha tocado en su móvil, una extraña simbiosis hace que nuestro cuerpo y diría, nuestra mente, se fusione en el juego mecánico y terminemos asumiendo lo que se dice a lo que sumamos nuestros gestos y muecas. Ha llegado la tecnología al mundo de la emoción y vamos a ser juguetes programados para poder expresarnos si no somos capaces de decir y mostrar aquello que pensamos y sentimos. Recomiendo que estéis atentos cuando se vuelva a programar esta experiencia y no os la perdáis, os sorprenderá.
Adolfo Simón
Piezas de otro mundo por ti en Microteatro por dinero
Microteatro por dinero se ha convertido en uno de los formatos más imitados escénicamente en los últimos tiempos. La ciudad de Madrid y otras del país están trufadas de piezas breves que se muestran en recónditos espacios. Este mes, Microteatro por dinero ha tenido el tema de «Por ti» como estímulo para las historias que han representado en su peculiar teatro. Acudir a Microteatro es una experiencia que siempre depara satisfacciones…Se descubre un autor o una directora…Se ve por primera vez una intérprete desconocido que tiene energía y magia…Y sobre todo, se encuentra uno, allí, a profesionales de larga trayectoria que se quieren medir con ese espacio mínimo en el que han de cohabitar con el público. En esta ocasión he transitado por piezas de la sesión de tarde y la golfa…
En la tarde he de destacar los trabajos de Juan Meseguer, Lola Blasco, Nancho Novo, Miquel Mars y en la golfa a Sonia Sebastián, Estefanía de los Santos, Rodrigo Poisón o José Ignacio Tofé…acompañados en todas ellas de un buen grupo de jóvenes promesas escénicas.
Todas las historias tenían algo en común, la necesidad de creer en algo externo que nos hará libres y nos llevará a la felicidad eterna, para ellos, los personajes no escatimarán recursos y locura que, al final, no les sitúa en ese tiempo de calma zen si no en una vida al borde del precipicio y la locura con terribles consecuencias, en algunos casos divertidas.
Adolfo Simón


La velocidad del otoño de Eric Coble en el Teatro Lara de Madrid
Los seres humanos somos como árboles…si no nos lo impiden, trepamos y nos colamos hasta el último rincón de las personas. A veces, el camino es sencillo y otras está lleno de trabas que obstaculizan el trayecto. El final no puede ser otro que la decadencia y el olvido… la sabia deja de ser verde y se vuelve gris…pero entonces, todavía hay tiempo para seguir atravesando las estaciones y llenar el paisaje de colores, del verde al amarillo. Esta función empieza cargada de tópicos y uno prevé lo que va a pasar en cada momento, pero sorprendentemente…conforme avanza la acción, deja de ser un ajuste sobre lo perdido entre una madre y un hijo, deja de importarnos si la madre es más joven de lo que debiera ser o si el hijo es demasiado mayor para el personaje…Nos atrapa el pequeño mundo de deseos compartidos, de complicidades creadas a base de realizar pequeños viajes a través de la belleza y al arte. Nos queremos quedar en esa casa bunker donde la protagonista quiere seguir viviendo en los recuerdos hermosos que le dieron sentido a su vida, a su deseo de ser libre. Al final, cuando volvemos a la realidad sabemos que el teatro se parece a la vida pero no lo es…Y hay que seguir construyendo utopías. Esperanza Elipe y Javier Martín tienen una escucha escénica imprescindible para crear este microcosmos familiar.
Adolfo Simón
«El Señor Ye ama los dragones» en Matadero Madrid
«El Señor Ye ama los Dragones» nos sumerge en una ciudad lúgubre, apestada y que se equipara a una gran colmena, una colmena humana donde conviven las abejas obreras, los zánganos y las abejas reinas. A través de un pequeño cuento sobre un hombre que quería adorar a los dragones, pero no era cierto, ya que por lo que realmente se sentía atraído era por el ser mitológico y no el real, se nos plantea una dramaturgia perfecta, concisa y con la duración necesaria para meternos de lleno en el fenómeno de la inmigración china en las grandes ciudades y el despropósito que ha causado en las clases «acomodadas» representadas por las señoronas de un barrio bien de la ciudad.
Merecen especial mención Gloria Muñoz y Lola Casamayor en su compromiso con la interpretación de sus personajes. Gloria Muñoz, metida en la piel de la abeja reina sigue a la perfección su papel, embuchada en ese abrigazo de señora arreglada, con su cardado que se retoca deliberadamente y cada vez que exige el libreto (porque lo exige literalmente) y Lola Casamayor encarna la vecina que ya ha visto de todo y a la que le da lo mismo ocho que ochenta mientras no le quiten su dulce diario y su televisión a todo volumen. Ellas recrean este thriller cañí como si hubiesen vivido toda la vida en esos pisazos decorados con el gusto más refinado de los sesenta, con su refinado gusto por el encaje. Además, la exigencia de el libreto de incorporar a actrices chinas, ya que el autor partía de la investigación en el teatro entre dos culturas y lenguas diferentes, aporta una nota original en el reparto, incorporando a dos estupendas actrices chinas como son Huichi Chiu y Chen Lu
Muchas veces un «cuento chino» nos ayuda a abrir los ojos y bajar a la tierra para darnos de bruces con la realidad porque detrás de las pequeñas historias hay grandes consejos. Paco Bezerra es especialista en escoger temas sociales actuales y maquillarlos de esperpento valleinclanesco, barnizarlos con toques cañís y rebozarlos con salsa agridulce para que salga una obra luminosa, atrayente e interesante para cualquier persona, como dice él desde un punky hasta una señora del barrio de Salamanca.
Luis Luque le ha dado un acabado final exquisito que coloca a cada personaje en el plano intelectual que merece y además lo enmarca en la escenografía, también plenamente acertada que nos sugiere una mezcla de muralla china a través de unas escaleras que asemejan la muralla por donde transitan los cuatro personajes de panal en panal. Además infunde a cada personaje una extraña mezcla entre la forma de interpretación china y la occidental.
En definitiva, una galleta de la suerte rellena con palabras de sabiduría en forma obra para todo el mundo: actores, directores y público.
Luis Mª García Grande
«Pluto» en La Latina
Magüi Mira está haciendo cosas muy interesantes como directora en los últimos tiempos y ahora nos propone, de nuevo en La Latina, después de haber pasado por Mérida, una versión musical de la obra clásica de Aristófanes.
Clásica y tan clásica porque aborda problemas contemporáneos y fue escrita hace 2.500 años. ¿Cómo es posible? Abordar una utopía -el reparto igualitario de la riqueza- consiste en eso, en que la utopía sigue existiendo con el paso de los años y seguirá siendo algo imposible de alcanzar. El montaje destaca por el coro clásico formado por los propios personajes y transformado por Mira en bambalinas movibles mediante el simple gesto de quitarse la máscara.
El reparto de actores es un lujo para estos tiempos que corren y se agradece ver ciertas caras sobre las tablas hartos de verlas hacer papeles en series de televisión y encasillados en determinados personajes. El coro de personajes acompaña al omnipresente y fabuloso Javier Gurruchaga, que lo mismo puede encarnar un papel dramático como el de Pluto, con expresión contenida y controlando sus aspavientos que hacer de su reverso: La Pobreza, un personaje hilarante y exagerado pero que suelta verdades como puños del que merece la pena disfrutar. Además, Gurruchaga ha intervenido en la creación musical junto a Marco Rasa, incorporando canciones que acompañan al texto, y que aportan agilidad y dinamismo al contenido, a veces demasiado denso y se cuenta con el acertado vestuario de Lorenzo Caprile que reinterpreta el estilo clásico adaptándolo a nuestros días.
En definitiva, esta obra nos hacer replantearnos el concepto del reparto justo de la riqueza, la pérdida del respeto a los dogmas sociales, el enfrentamiento a la corrupción y al poder desmedido de ciertas personas, la pobreza y pérdida de derechos…todo esto a través del humor y la fiesta…porque aunque no tengamos dinero siempre nos quedará un plato de lentejas y mucha LIBERTAD.
Luis Mª García Grande





















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