Revista digital de Artes escénicas -Año 12º-

OPINIÓN

«La Ola», creada por Marc Montserrat Drukker e Ignacio García May a partir del experimento real de Ron Jones, en el CDN

California, en los años sesenta. La guerra del Vietnam, la música rock y las marchas antirracistas del doctor Luther King están en todas las conversaciones. Ron Jones, joven y carismático profesor de un instituto, intenta enseñar a sus alumnos de historia cómo pudo forjarse la sociedad que dio pie, en la Alemania de los años treinta y cuarenta, al nazismo y a los campos de concentración. Para ello pone en marcha un experimento: durante varias semanas los muchachos de la clase deberán seguir unas reglas estrictas que les permitirán experimentar, desde dentro, y en primera persona, lo fácil que es convertirse en parte de un aparato totalitario. Los chicos aceptan, primero a regañadientes, y luego con progresivo entusiasmo, hasta el punto de que el pequeño experimento amenaza con írsele a Jones de las manos… Esta es la descripción de dónde empieza y porque este experimento sociológico. No explica cómo termina y tampoco lo voy a hacer yo aquí aunque estén agotadas todas las localidades para las funciones que quedan por realizarse en el Teatro Valle Inclán de Madrid. La Ola tardó en funcionar por parte del público pero, el boca a boca, debió alarmar sobre un espectáculo que era de visión obligada. Porque hay funciones que son mucho más que una obra de teatro, son experiencias que se hacen para que la sociedad pueda reflexionar profundamente sobre cómo funcionamos individualmente y como lo hacemos en colectividad. Formamos o deformamos, creo que ese es el dilema real. No somos conscientes de lo importante que es una buena educación en valores, emocional y ética. La línea entre la tolerancia y la falta de ella es muy delgada y si se atraviesa, el riesgo es mucho. Creo que, aunque está situada en un tiempo concreto y en otro país, podemos entender que este peligro está siempre latente y que podemos acostarnos un día siendo un ser racional y levantarnos recuperando nuestro animal profundo. Este tipo de espectáculos debería estar eternamente en los teatros y ser de visión obligada por dirigentes, profesores y sociedad en general.
Adolfo Simónola


La pechuga de la sardina de Lauro Olmo en el Centro Dramático Nacional

La educación emocional es muy importante para hacer libres a los seres humanos en según qué momentos políticos de los países, no obstante, hay situaciones en las que lo que menos importa en poder alcanzar los deseos si no sobrevivir. La pechuga de la sardina de Lauro Olmo nos sitúa en un momento de nuestro país en el que éramos animales encerrados en jaulas aunque viviésemos en una supuesta libertad. La acción se instala en un espacio reconocible por todos, esas pensiones de ciudad de provincias o capital en las que casi se hacinaban las personas de paso o instaladas allí, huyendo de la realidad o de sí mismas. En esas jaulas de laboratorio, como muy bien planteado está en la puesta en escena de Manuel Canseco, viven y sobreviven una serie de personajes que corresponden, de algún modo, a los perfiles de los individuos que trataban de construir un futuro mejor aunque fuese incierto. Pero ya se sabe que allí donde se trata de instalar belleza o vida…aparece la negrura o la tiranía que pudre raíces, impidiendo que los árboles crezcan y den sombra. Un pieza escrita en un tiempo concreto, sobre esa realidad…que se parece demasiado a la nuestra de hoy en día.
Adolfo SimónLa-pechuga-de-la-sardina.-Foto-marcosGpunto3


Silvia Gallerano en La merda (La mierda) de Cristian Ceresoli dentro del Festival de Otoño a Primavera en la Sala Mirador

Tras presentarse con gran revuelo en el Fringe Festival de Edimburgo en 2012 y 2013, La Merda ha sido merecedora de grandes premios internacionales, como los codiciados Scotsman Fringe First y el The Stage Award a la mejor actriz, la intérprete italiana Silvia Gallerano. El éxito de la obra se asienta sobre dos grandes pilares: los certeros y airados textos de Cristian Ceresoli y la cautivadora interpretación de su “joven, fea y desnuda” protagonista, como literalmente la describe la propia compañía. En un descarnado monólogo, Gallerano descubre sobre las tablas sus secretos más terribles mientras lucha de forma valiente, decidida y obstinada por alcanzar el éxito en un lugar que ella misma define como “la sociedad de los muslos y la libertad”. Vivimos en un mundo donde la imagen es lo que cuenta, tanto mides tanto vales… De ese modo creamos monstruos que no están cómodos en su piel y terminan ahogados en su propia mierda. Un mundo cruel y despiadado donde los frágiles han de convertirse en animales salvajes que se muerden las manos para no acariciar los deseos profundos, esos que podrían hacer evaporar los fantasmas del pasado que nos empujan al precipicio de la dependencia e insatisfacción. La merda es un grito filosófico sobre la decadencia de un tiempo que va a la deriva. Una propuesta minimalista y contundente en la que nos encontramos a un ser semi-salvaje, feo por dentro y por fuera que al final, en el saludo, envuelto en un estandarte, recuperar la dignidad humana.
Adolfo Simónla-merda1


El caballero de Olmedo(el de Lope no, el otro) en el Teatro Lara

Si Lope fue un hombre inteligente y con sentido del humor y se levantase de su tumba para ver esta versión disparatada de una de sus más nombradas tragedias, se reiría a mandíbula batiente… ¿Qué hacen ustedes el próximo martes a la noche?…¿Ver la tele?…Nooooo…vayan al Teatro Lara y pasen un rato delicioso viendo a un grupo de actores jugando como niños en la escena; como ha de ser por otro lado…Ay! como se nota cuando los actores en escena disfrutan con su oficio…y como nos hacen felices al público de este modo. Ah! no vayan esperando ver la tragedia que ocurrió en Olmedo aunque se van a enterar del meollo de la cuestión. Vayan relajados y déjense invadir por la locura y el melodrama en verso. No sé, soy poco de aconsejar desde estas páginas pero si quieren olvidarse de su propia realidad por un tiempo y ver teatro en verso jocoso…vayan a ver…El caballero de Olmedo (el de Lope no, el otro) en el Teatro Lara.
Adolfo Simónolmedo


España, circo de variedades en Productos Puraenvida

Durante los domingos de marzo, Selectos Puraenvidia se convierte en un cabaret ambulante para mostrarnos España, circo de variedades. Un subproducto festivo trufado de versiones peculiares de coplas y cuplés conocidos por todos. Allí, la magia pierde fuelle y España queda partida en dos o convertida en un monstruo de dos cabezas. Si entran no podrán salir hasta que los frikis vuelvan a subir la persiana metálica del circo, el que avisa…no es traidor.
Adolfo Simón

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Clowns’ Houses de la Compañía Merlin Puppet Theatre de Grecia dentro del ciclo Titerescena en el CDN

Hay espectáculos de títeres y hay obras que nunca se evaporarán del imaginario del que las haya podido ver. Hace poco escribía aquí sobre un trabajo, La mesa, que se presentó dentro del Festival de Otoño a primavera, un trabajo de precisión y libertad absoluta. Este fin de semana, dentro de Titerescena se ha visto un espectáculo venido de Grecia con un tratamiento estético de altura, una manipulación excepcional y sobre todo, una historia nada habitual en las propuestas de este tipo de teatro. Dividida en varios bloques, como si de los pisos de un escabroso edificio se tratase, asistimos a la intimidad de unos personajes adictos a excesos tecnológicos…Paso a paso vemos su degradación y su trágico final?. Como no espabilen los actores de carne y hueso, los objetos y títeres les van a ganar la partida.
Adolfo Simón

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México en Teatralia

Continúa llenando los escenarios de la Comunidad de Madrid de propuestas sugerentes la edición de este año de Teatralia. Este fin de semana se podría decir que el festival ha sido mejicano ya que hemos disfrutado de dos espectáculos venidos desde aquel país. El punto de partida de los dos era opuesto, si en uno la palabra era el eje, en el otro, lo era el movimiento.
En Palabras al vuelo de Núbila Teatro, se apostaba por la poética. La poesía del argentino Jorge Luján (en concreto, siete de sus poemas) inspiró el montaje en el que intervienen dos actrices, que también manipulan objetos y un músico, que también actúa. Un universo inspirador para los niñ@s en el que podían descubrir el poder del lenguaje.
Jugar de Teatro del Vacio nos mostró un espectáculo de danza, ejecutado por dos bailarines,
que jugaban a la simbolización más primaria, al modo como lo hacen los niños; cuando uno hace de oveja, el otro, de lobo; el viejo juego de agresor y agredido; de buenos y malos. Sin palabras, solo mediante movimiento, plantean una historia de dialéctica pura, sin roles estáticos, sino que los intérpretes los intercambian en varios momentos.
Adolfo Simón

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Ivan-off en La casa de la portera

Hace tres años…¿Hace tres años?, parece que hubiesen pasado tres décadas. Pues hace tres años, apareció un juego de palabras sobre el nombre de un personaje conocido por todos los teatreros… Ivanof, ese misántropo del siglo XX que no sabía gestionar su crisis existencial. El resultado del juego verbal lo convertía en Ivan-off gracias al ingenio de José Martret y Alberto Puraenvidia. Ambos habían imaginado esta visión contemporánea de un personaje atemporal…Pero, lo que no sabían es que, la dificultad de no tener un espacio donde estrenarlo, iba a convertirse en un hallazgo al abrir las puertas del lugar de ensayo, una antigua portería del barrio de La Latina, como espacio de representación, dando así un giro nuevo a la idea de escenarios íntimos de representación…Por sus salas, la roja y la verde, han pasado en estos tres años lo mejor de la creación escénica de vanguardia de este país, probándose en los límites de ese territorio tan singular. Muchas salas han abierto después bajo el paraguas estético de La Casa de la Portera, incluso le surgió una hermana pequeña, más lujosa y amplia: La pensión de las pulgas. Ivan-off ha estado descansando en su hacienda rusa durante un tiempo para volver a instalarse en la calle Abades; tras 300 funciones que ya quisieran, muchos espectáculos, hacerlas. Vuelve para cerrar el círculo, para decir adiós a esta exquisita versión y para cerrar las puerta de La casa…Ahí se quedarán, escondidos entre sus paredes tapizadas, los personajes que han habitado este lugar emblemático durante todo este tiempo. Ivan-off está en su mejor momento, durante estos meses, como los buenos vinos, se ha posado el líquido y ahora tiene un sabor que se instala en el paladar para no desaparecer durante horas. La propuesta escénica y la versión siguen siendo la misma pero los actores, le dan ahora un peso y naturalidad fantásticos, todos están en estado de gracia, ya no son actores que interpretan, son personajes de carne y hueso que uno podría pensar que siempre vivieron allí y que han aparecido para hacernos ver que no solo este tiempo que vivimos ahora es incierto, que siempre hubo angustia por no saber qué va a pasar en nuestras vidas… ¿Qué habrá después de La casa de la portera?…
Adolfo Simón

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¿A quién te llevarías a una isla desierta? en Nave 73

Los juegos son peligrosos a cualquier edad y más si no sabemos quién conseguirá el triunfo de la partida. Nave 73 tiene muy bien estructurada la programación de su sala, los viernes y sábados por la noche presenta proyectos jóvenes en los que, en clave de comedia ácida, nos muestran las peripecias de aquellos que han de poner en marcha su vida y futuro. En ese tránsito, aparece de todo, filias, fobias y sueños que se evaporan; solo se hacen realidad los que no tenían horizonte posible…Así de caprichosa es la vida. En clave de sit-com dramática, jugando con tres espacios distribuidos en la escena, asistimos a…¿A quién te llevarías a una isla desierta?, una comedia joven que nos habla de cómo se construyen los cimientos del futuro.
Adolfo Simón

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«El buscón» de Quevedo en el Teatro Fernán Gómez

La compañía Teatro Clásico de Sevilla, nos deja una propuesta renovada de la obra de Francisco de Quevedo, en la que se relatan las andanzas, gracias y desgracias de un joven llamado Pablos que intenta subir desde su mísera escala social y alcanzar el rango de caballero. El reto dramatúrgico consistía en trasladar las palabras de Quevedo a nuestra época y efectuar una especie de paralelismo para comprobar que casi nada ha cambiado. Y efectivamente, viendo escenas recreadas de El Buscón, descubrimos que pocas cosas han cambiado y que la picaresca sigue completamente vigente.

Para recrear todo esto se ha escrito una dramaturgia con un ritmo vertiginoso, imprimiendo adrenalina a las situaciones para que parezcan creíbles y efectuando rápidos y numerosos cambios de escena y vestuario, alternando escenas escritas por Quevedo con las nuevas escenas de esta versión libre de Alfonso Zurro. El resultado es fresco, dinámico y hace que la hora y media que dura transcurra velozmente. Este ritmo frenético ha necesitado de un gran trabajo actoral para adaptarse al cambio de vestuario y registros, a lo que ayuda una escenografía formada por maniquís vestidos con harapos y trozos de telas  que inundan la escenografía y que tomarán vida escena a escena. La transformación final del personaje principal culmina como guinda a un pastel un texto rico y lleno de matices que nos hará reflexionar sobre la picaresca política que nos rodea actualmente.

Un acierto y un gusto disfrutar de un clásico renovado en estos tiempos en los que la picaresca trasciende a los telediarios

Luis Mª García Grande.

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Medea-Dark Matter en el Festival Ellas Crean en el Conde Duque

Se ha presentado Medea-Dark Matter dentro del Festival Ellas Crean en el Conde Duque, una experiencia hispano-griega para acercarnos de nuevo la historia de esta mujer que se enfrenta al derrumbamiento de su mundo tras la traición de Jasón. La propuesta era muy sugerente en lo concerniente a la estética y formas griegas; siempre ocurre que cuando tratamos de llevar a cabo un determinado estilo teatral que nos resulta alejado, lo hacemos desde el exceso y la violencia. Lo que atrapaba al espectador eran las miradas de los rostros en el video y la fisicidad y presencia de Natalia Dasiou y la música en directo de Chrysoula Cordouli.
Adolfo Simón

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EL ENCUENTRO: la Transición a examen en el Teatro Alhambra.

Resulta lógico que las circunstancias actuales por las que atraviesa España nos lleven a revisar con ojo crítico ese tan apasionante como debatible período de la historia reciente llamado Transición. Como el teatro siempre ha sido un medio privilegiado para dar respuesta y alimento a la realidad inmediata, no ha tardado en ofrecer obras de calidad que hagan al espectador testigo de esa revisión histórica. Eso es precisamente El Encuentro: la dramatización de un hecho histórico que nos invite a debatir el momento actual.
El texto de Luis Felipe Blasco, que le hizo ganador del premio andaluz de teatro en 2014, recrea un imaginario encuentro entre Santiago Carrillo y Adolfo Suárez —aunque el autor se cuida de que las identidades no queden nunca explícitas, solamente sugeridas— en el difícil momento de acercar posturas y sembrar el camino hacia la democracia. A lo largo de una noche de diálogo franco y tensión, aparecerán ante el espectador los grandes temas del momento histórico, ya sea a modo de arma arrojadiza o de defensa: ETA, Paracuellos, el asesinato de Carrero Blanco, la posibilidad de la legalización del partido comunista… El diálogo entre el presidente del gobierno con una trayectoria dentro del franquismo más que reprochable y un Carrillo exiliado y con ánimo de venganza es ágil e interesante, meritorio. El autor ha sabido huir muy bien del tono panfletario en el que podía haber fácilmente caído, de manera que el choque de trenes que supone tal encuentro es por encima de todo, y como decía al principio, una excelente invitación a la reflexión. José Manuel Seda y Joxean Bengoetxea están bien en sus respectivos papeles, el primero labrando un Suárez encantador de serpientes, seductor, y el segundo un Carrillo contenido pero firme, una especie de bloque frío abrumado por la desconfianza.
Dirigida por Julio Fraga, se asiste a una puesta en escena sencilla, efectiva, pensada para explotar los momentos de humor, que actúan como hábil desengrasante de la artillería verbal que se despliega en los setenta minutos de espectáculo. Una propuesta más que recomendable, que hemos podido disfrutar en Granada como parte de la programación del Teatro Alhambra y que seguirá girando.
Rafael Ruiz Pleguezuelos

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De títeres y sombras…no os lo perdáis.

Este fin de semana tienen un par de propuestas que no deberían perderse, siento informar tan precipitadamente, pero ya saben que si no lo veo, no lo sugiero…En el Teatro del Barrio…hay esta tarde y en la Quinta del sordo, mañana…Una propuesta de teatro de sombras exquisita…La Compañía Luz, Micro y Punto muestra su trabajo On, el funambulista en el que tejen y destejen pedazos de sueños, pintados con colores, al son de una sugerente música en directo. Este arte no es habitual en nuestros escenarios porque suele caerse en la torpeza de mostrar recortables que se mueven sin ton ni son, aquí hay un trabajo resultante de la investigación sobre materiales y luz; no perdérselo.
Y en el Palacio de Cristal, hasta el lunes, hay una exposición con entrada libre: El hacedor de marionetas que nos sumerge en la intimidad fascinante de Janet Cardiff & George Bures Miller, creadores de una estética y universo muy personal, de la mano de ellos, escrutamos la pesadilla de una mujer envuelta de pequeños personajes surgidos de su imaginario.
Adolfo Simón

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Cyrano de Bergerac en Los Teatros del Canal

El Festival de Otoño a Primavera nos trae un clásico francés de alto standing. Cyrano, escrito por  Edmond Rostand. Una obra que nos habla sobre la vida de Hercule Savinien Cyrano de Bergerac (1619-1655), escrita en 1897 y representada por primera vez con gran éxito y revuelo el 28 de diciembre del mismo año en París, en el Théâtre de la Porte-Saint-Martin.

Todo un lujo para los sentidos en una escenografía contemporánea, despojada de adornos y en el que una especie de monte, que metafóricamente representa esa gran nariz por la que es conocido el personaje, da vida a las andanzas de uno de los primeros dramaturgos y actores franceses que supo afrontar su vida con total libertad y sin perder su orgullo. La dirección de Georges Lavaudant es impecable, destacando la sencillez con la que afronta un texto clásico y la visión contemporánea que le otorga  y que hace plantearnos temas tan de actualidad como la libertad personal, la lucha por la supervivencia, el orgullo propio y el saber vivir la vida sin ataduras. Sin duda, su gran as en la manga es el actor principal que interpreta a Cyrano: Patrick Pineau. Un actor muy curtido en la poesía, que hace delicioso oír el verso francés de su boca a pesar de ese postizo que lleva pegado y que nos recuerda a esos versos de Quevedo «erase un hombre a una nariz pegado», y que ha sido la mano derecha del director en muchos montajes. Le acompaña en el papel de Roxanne una estupenda Marie Kauffmann que representa el espíritu luchador de la mujer en una época en la que no se podía permitir el lujo de ser reconocida como persona.

Todo un clásico al estilo de nuestro Don Juan que podemos disfrutar en Los Teatros del Canal todos los amantes de lo galo y que pueden descubrir los que no conocen tanto el francés.

Luis Mª García Grande.

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Lentejuela, plumas y pelucón en las noches de Madrid

Señoras, yo sé que ustedes se aburren bastante haciendo sus labores aunque vivan en Madrid. Ustedes desearían tener una vida de telenovela y ponerse una buena boa cada noche para salir de verbena, ya que viven en Madrid. Pero se aferran a pasar el polvo todos los días a su piso de Orcasitas y tenerlo como tacita de plata para su cónyuge y no piensan ni en ponerse ni medio stiletto. se sientan cada tarde a ver el televisor lleno de monstruos sin poesía que llevan la ordinariez por montera, adefesios encarcelados que quieren reconducir sus vidas toreras, tonadilleras y familia que llevan la misma sangre podrida en sus venas (aunque sean adoptadas). Se sientan y tragan con tó, incluso si no viven en Madrid.

Para todas ustedes tengo una solución muy cercana, algo que les puede abrir los ojos a un nuevo mundo y hacerse sentir más mujer, sí, a pesar de esas nuevas compresas que lo absorben todo, hasta la vida; algo que les hará abandonar el plumero gris y el Sintasol. Me refiero al CABARET.

Es curioso como de una misma técnica pueden salir espectáculos tan diferentes. Para muestra dos botones, de nombres parecidos pero de hechuras muy diferentes: Los Lolas y Los Quintana.

Los Lolas en la Sala Tu nos traen sus reproducciones inspiradas en el mundo del cine. Grandes clásicos tamizados a través de la música nos hacen rememorar tiempos pasados, cabeceras de películas que dan paso a números musicales  con esa vuelta de tuerca necesaria en el cabaret para acabar con una sonrisa en la boca. Los Lolas utilizan rápidos cambios de vestuario y melodías potentes para criticar con sarcasmo y mucho ingenio muchas situaciones actuales. Personajes reconocibles como Hannibal Lecter, Batman, Gollum, La Sirenita, etc  se dan cita sobre el escenario para interpretar en riguroso Play-Back parte de sus vidas.

Los Quintana han pasado veloces por Madrid, después de disfrutar de los carnavales en Canarias, para dejarnos con la miel en los labios con su Crazy Tour en el Teatro Lara. Un espectáculo en el que el hilo conductor es la canción Crazy, de Patsy Cline, para desencadenar toda una serie de situaciones basadas en historias telenovelescas, en mujeres esperpénticas y locas que deambulan por el escenario poseídas por pasiones irrefrenables hacia galanes de pelo cardado. Señoritas exhuberantes que bailan como diosas del sexo o como mamarrachas bebidas según les de el aire, actrizonas venidas a menos y, como dicen ahora venidas arriba.

Acompañados por los actores Jose Cobrana, Ricardo Mata, Lorena de Orte y Elena Mora (Nany), llevaron a escena un show de una única representación que nadie debió perderse, ni siquiera ustedes, señoras adoradoras de los antiguos rayos catódicos y ahora de su led-smart-tv.

 

Luis Mª García Grande.

 


Los restos de la noche de Yolanda Pallín en Nave 73

La programación de los jueves, en Nave 73, está dedicada a autores contemporáneos, Yolanda Pallín lo es, ha escrito y adaptado muchos textos de gran interés y de largo recorrido escénico. La autora tiene en su haber textos de muy distinto calado, unos más realistas y otros más enigmáticos. El que nos ocupa tiene un cruce de ambas texturas dramáticas, por un lado, hay escenas que son pura cotidianeidad y las hay que ocurren en tiempos y espacios oníricos, para abordar un texto así hay que dar transparencia a esos diferentes planos en la puesta en escena, si todo ocurre en la cabeza de un personaje, por mucho que sus circunstancias lo justifiquen, nos perdemos la posibilidad de descubrir todos los pliegues que la noche y la imaginación siembran en el imaginario de una mujer.
Adolfo Simón

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Ifigenia Peep Show de la Compañía The Winged Cranes en Ellas Crean dentro de la programación del Conde Duque

¿Qué hay en ti cuando miras a través de una lupa de aumento?…¿Qué hay de ti cuando te sientas antes el esqueleto de una casa y alguien te mira desde dentro?…¿Qué hay de ti cuando te señala un dedo de madera?…¿Qué hay de ti cuando una mujer sajada te invita a su fúnebre tálamo?…¿Qué hay de ti cuando sigues un féretro lleno de telas de seda?…¿Qué hay de ti frente a un mar de siluetas?…¿Qué hay de ti cuando te preguntan qué hay de ti en lo que ves?…Esa es la función del teatro…Hacerte preguntas, hacerte sentir que eres un voyeur de la tragedia que cruza el tiempo hasta llegar a nuestros días. Ante un texto mítico uno siente el temor de cómo contarlo hoy, tal vez la clave está en pensar cómo hay que mostrárselo a un niño, descubrir la esencia de esa historia. En Ifigenia Peep Show, la Compañía The Winged Cranes nos sumergió en un laberinto de sensaciones y preguntas esenciales con una poética muy personal.
Adolfo Simón

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«El lenguaje de tus ojos o El Príncipe travestido» en Matadero Madrid

De nuevo podemos disfrutar en Matadero, después de haber girado por bastantes lugares, de una obra de Pierre de Marivaux y sumergirnos en las tramas clásicas más puras a través de un texto sencillo, pero cuidado pero con una escenografía atrayente y muy cuidada que nos sitúa en una mansión-palacio-jardín donde va a discurrir toda la trama argumental de una manera fresca y dinámica. La dirección e interpretación está muy cuidada y aderezada con toques contemporáneos que hacen de esta obra una delicia para los que quieran disfrutar de ese clasicismo burgués,  que reflexiona sobre los sentimientos que provoca el amor, la mentira, la infidelidad, la mesura, el sentido común y la confusión provocada por nuestros propios pensamientos propia de una tragicomedia con un final algo histérico. En definitiva, una crítica bastante sobre el ser humano y sus debilidades.

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Mujeres encontradas en el Festival Ellas crean dentro de la programación del Conde Duque

Esta propuesta presentada en el Festival Ellas crean pretende aunar diferentes disciplinas artísticas… La poesía, la pintura, la música, la danza…la palabra. Una idea sugerente y ambiciosa que no termina de cuajar precisamente por le multiplicidad de lenguajes que por momentos desdibujan el discurso o emborronan técnicamente alguno de los momentos…Como diría un amigo mío… «Zapatero a tus zapatos»…El llamado artista, si es el que ha escrito los textos, debería quedar en una voz en off, su presencia en escena no agiliza ni dan contundencia a la suma de todos los discursos expuestos.
Adolfo Simón

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«Las neurosis sexuales de nuestros padres» en el Teatro Galileo

Aitana Galán, la directora de esta obra opina que vivimos momentos de un retroceso social inusitado, en el que se cuestionan  todas nuestras libertades a través del miedo y la «mordaza» y por eso poner en escena «Las neurosis…» es un acto de liberación y subversión. Y tiene toda la razón. Vivimos encerrados en millones de leyes no escritas, estamos limitados por prejuicios y por la pacatería de la mayor parte de la población. La elección de la obra de Lukas Bärfuss, autor suizo contemporáneo, es más que acertada para protestar contra esta vuelta atrás de la sociedad y de sus convencionalismos. Bärfuss visitará el montaje en estos días y vendrá a compartir sus opiniones y creencias con el público, lo que supone toda una oportunidad de sumergirnos de lleno en su obra, bastante importante y en concreto en esta pequeña joya que nos hace remover nuestro culo de los asientos cuando contemplamos varias escenas con incredulidad, escrúpulo y sorpresa.

Así que es una suerte ver de nuevo repuesta, tras pasar por Cuarta Pared, «Las neurosis…» porque a través de una puesta en escena muy sencilla y de una interpretación comprometida y de calidad de los actores se nos golpea en lo más hondo de nuestra psique.

Luis Mª García Grande

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Dora sufre una extraña enfermedad mental que le ha obligado a vivir medicada durante toda su infancia. Una vez adulta, su madre, apoyada por el médico, decide retirarle la medicación para que recupere la conexión consigo misma y con la vida. Libre del adormecimiento de las pastillas, Dora se enfrentará de manera brutal al despertar sexual, provocando en su entorno un desconcierto inusitado que destapará los tabúes y las hipócritas contradicciones en las que se mueve la sociedad europea actual.
El sexo, la libertad, la salud y los límites, son los temas en los que ahonda este perturbador texto de Lukas Bärfuss, referente imprescindible en la dramaturgia europea contemporánea

Las neurosis sexuales de nuestros padres habla de sexualidad, salud, libertad y límites. En la sexualidad, la pasión hace que nos distanciemos de un núcleo social. En realidad, buscamos expandir nuestros límites para ir a algún lugar donde no estamos, buscamos saltar los condicionamientos sociales; y a través de la confianza que nosotros construimos en la sexualidad, tenemos la posibilidad de abandonar esta pequeña cárcel que nos hemos construido. A mí me interesaba saber qué pasa cuando un ser se para en los límites como, por ejemplo, Dora (una retrasada mental en pleno descubrimiento de su sexualidad) que quiere ir más allá. Nosotros generalmente estamos en el centro, cuando tenemos un sexo fabuloso nos alejamos un poco de ese núcleo, cuando tenemos aún mejor sexo estamos aún más lejos, y cuando nos perdemos totalmente –sólo unas pocas veces- estamos exactamente en el borde, y entonces después volvemos corriendo al centro. Pero Dora está siempre en la periferia. Eso quiere decir que tiene algunos aspectos que le impiden estar en el centro. Y ¿adónde va? Ella, en realidad, debería normalizarse en la sexualidad, pero eso no es posible. Y por eso la idea de la sociedad liberal de encontrar una expresión a través de la sexualidad funciona solamente cuando hay límites muy precisos, y cuando alguien busca correr esos límites recibe la violencia de la sociedad, como es el caso de los homosexuales y de tantos otros, porque esos límites no fueron siempre los mismos. En Tolstoi es Ana Karenina, en Flaubert es Madame Bovary, y en esta obra es Dora. Aunque Dora, aparentemente, tiene una discapacidad, aquí no se trata de cómo afrontar la sexualidad de estas personas. Lo que vive Dora es el descubrimiento de que no puede disponer total y libremente de sí misma y este descubrimiento lo hacemos todos los seres humanos en algún momento de la vida. Tenemos que aceptar nuestra propia falta de libertad. Y eso no puede enseñarse. Dora es una alumna demasiado buena, lo que la convierte en monstruo y en escándalo. A ella le gusta lo que le están haciendo. Y no tiene ningún problema en verse a sí misma como víctima. Gracias a eso consigue libertad, pero una libertad, por supuesto, terrible. Lukas Bärfuss

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Los ricos también lloran y por supuesto…los pobres.

Había un culebrón que se llamaba así: Los ricos también lloran; supongo que, a aquellos que les cuesta llegar a fin de mes, les consolaba un poco pensar que no solo los dioses les castigan a ellos. Y había una serie que se llamaba Arriba y abajo, en esa tv movie, podíamos ver como los ricos, que vivían arriba, tenían, en el fondo, los mismos problemas y miserias que los pobres, que vivían abajo. Toda esta introducción es para situar dos piezas escénicas que hay en estos momentos en La casa de la portera y en La pensión de las pulgas…En la primera, podría estar el sótano en el que viven los personajes de Periodo de reflexión y en el ático de la segunda, estarían a punto de disfrutar de una fiesta fashion un grupo de seres de alta alcurnia, van a iniciar un viaje en La balsa de la Medusa.
Periodo de reflexión es un texto escrito por Sergio Martínez Vila a partir de documentación sobre la trata de mujeres con fines de explotación sexual. Una propuesta cruda y directa que nos introduce hasta el rincón más íntimo de los personajes. La puesta en escena de Camilo Vásquez acentúa la estética y mundo marginal en el que tienen que convivir estas mujeres, rayando la esclavitud. Hay algo en los personajes de la madame y de la policía que desconcierta porque no queda, del todo claro, si están a un lado u otro de la línea del horror.
La balsa de la Medusa es un texto de Antonio Escribano en el que nos muestra una situación que recuerda al texto de A puerta cerrada y a El sirviente, solo que aquí carga las tintas sobre la exposición de los instintos básicos que se desatan al encerrar, en un callejón sin salida, a un grupo de aparentes triunfadores. No empatizamos con ellos porque no hay razones para que esos seres nos hagan aliarnos con su pequeña tragedia y tal vez ese horror es el que busca el autor. El director, Manu Báñez calibra con pulso el paso del tiempo del placer al del dolor. Creando una atmósfera tensa y asfixiante.
Lo más sobresaliente en ambas propuestas son los actores y actrices que están implicados al límite, en un ejercicio vivencial intenso interpretativamente.
Adolfo Simón

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Performance Ba-deedly-deedly-deedly-dum ba-boop-be-doop! en La Casa Encendida

Una producción de María Jerez del año 2014 que muestra en La Casa Encendida para indagar sobre juegos vocales en relación directa con el público asistente. Lo mejor, la tarta final, exquisita.
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Las amistades peligrosas en el Matadero de Madrid

Este proyecto nació el año pasado en el Fringe Madrid…Después ha estado de gira por diferentes lugares de nuestro país y ha recalado finalmente en el mismo espacio donde surgió, en el Matadero. Seguramente ha tenido la posibilidad de crecer y modificar cosas sobre esta lectura de la historia de los amigos sexuales que aquí se instala a ritmo de rock and roll. Es complicado hacer desaparecer las imágenes de la película ante cualquier nueva propuesta y sin embargo, hay algo de rabia contenida que por momentos estalla, que no estaba en el film y que le da una lectura bastante contemporánea. Hay que destacar el trabajo de todos los actores, estaban muy implicados en sus múltiples facetas y planos interpretativos, tal vez, la puesta en escena se queda plana por momentos y en exceso narrativa.
Adolfo Simón

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Cuentos en bicicleta

Este fin de semana ha empezado la nueva edición de Teatralia, el primer espectáculo que hemos podido ver ha sido en La Casa Encendida: Lágrimas junto al río, con este espectáculo nos llevaron al corazón de África a ritmo de tambores para, de la mano de un cuento escenificado a través de pequeñas máscaras y títeres, descubrir lo que se oculta en el corazón de los animales. En Cuarta Pared se mostró Villa Quitapenas que es el nombre de un taller de bicicletas muy especial que se encontraba en el Barrio del Cabanyal (Valencia). El tío Pep era el mecánico de ese taller, él y sus creaciones inspiraron para crear una obra escénica interactiva que lleva el nombre de su taller y con la cuál pretenden mantener viva la memoria de un tiempo en el que los barrios eran espacios de convivencia y comunicación.
Adolfo Simón

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