Teatralia…Viajes por tierra y mar
Teatralia cumple dieciocho años y ya es un festival consolidado nacional e internacionalmente. Por suerte ha superado la crisis y no ha faltado a su cita con el público familiar de la Comunidad de Madrid. Este fin de semana ha arrancado la edición de este año y entre las propuestas que se han podido disfrutar, hemos seleccionado dos para comentar el trabajo presentado para los pequeños de la casa.
En Teatro Pradillo se mostró La gran foresta de la Compañía Thalassia de Italia. Esta agrupación es una cooperativa fundada en 2001 y sus instalaciones están ubicadas en el Parque Brindisi de Puglia y todos sus trabajos tienen que ver con el medio ambiente y las artes plásticas. En El gran bosque nos sumergen en un hermoso cuento sobre la necesidad de crecer en armonía con el entorno, sabiendo que somos una pieza del puzle enorme que forma nuestro mundo. Un niño es guiado por su abuelo en el viaje por el conocimiento del hábitat natural. La propuesta es muy sencilla, un cuentacuentos instalado en una enorme mesa llena de pequeños mundos creados con cajas y ramas. Una exquisitez de trabajo.
En La Casa Encendida, la Compañía Bambalina Teatre Practicable nos ha traído su versión de Ulises, un viaje por las aventuras de este héroe a través de títeres y objetos que ha hecho las delicias del público que ha acudido a sus representaciones. Tratar de llevar La Odisea a un espectáculo de una hora de duración, para público familiar y sin palabras, es una locura y sin embargo salen airosos del empeño con humor, juego escénico y una gran plasticidad en el tratamiento de materiales, luz y atmósfera sonora.
Adolfo Simón
Los satisfechos de Trasto Teatro en Nave 73
Con texto original de Raúl Cortés, la compañía malagueña Trasto Teatro desembarca en Madrid con Los Satisfechos. Un drama hecho comedia que pone el punto de atención en la rebeldía y la valentía de los desposeídos. Una propuesta esperpéntica en la que tres intérpretes deambulan durante hora y media por paisajes donde el hambre devuelve al ser humano su condición del animal que intenta sobrevivir a toda costa. Un mundo que parece de ciencia ficción y que tal vez esté a la vuelta de la esquina. Una puesta en escena sencilla y ritual para un teatro que huye de los códigos fáciles en la escena para indagar en el profundo efecto y utilidad que ha de tener el teatro de hoy y siempre: Hacernos pensar.
Adolfo Simón
Sheherezade, concierto teatralizado en el Teatro Real
Dentro del programa pedagógico del Teatro Real, se ha presentado este fin de semana Sheherezade con música de Nicolái Rimski-Kórsakov con la orquesta titular del propio teatro dirigida con fuerza y emoción por Vicente Alberola. Un concierto teatralizado cuyo maestro de ceremonias, Enrique Viana, hizo las delicias del público asistente con la introducción al autor, música, libreto e instrumentos de la orquesta. Una buena propuesta musical para público familiar que imaginó las aventuras narradas por Sheherezade para salvar su vida ante la brutalidad machista del Sultán; muy acorde para el día que se celebra hoy: El día de la mujer trabajadora. Un homenaje a todas esas mujeres que salvan la vida día a día a través del poder de su imaginación.
Adolfo Simón
Mujeres…aquí volvermos con dramaturgia y dirección de Yolanda Monreal en Bululú
¿Algún día será posible que no tengamos que celebrar el día de nada?, difícil será…y más cuando parece que el tiempo es un bucle y que todo vuelve a repetirse cuando menos lo esperamos. El ser humano nunca deja de sorprender, no siempre para bien y de tropezar en la misma piedra. Cuando ya parecía que se habían conseguido derechos y libertades para la ciudadanía y que todos aquellos horrores que ocurrieron hace medio siglo no volverían a repetirse, hay que volver a echarse a las calles y a los escenarios para darle a la memoria su lugar y reivindicar-evitar que el horror vuelva a ocupar nuestras calles y nuestras casas. Yolanda Monreal es una mujer de teatro que siempre ha estado peleando por un teatro vivo y combativo. Este fin de semana, aprovechando que la celebración tiene que ver con la mujer, ha creado una dramaturgia contundente con poemas, canciones e historias reales de mujeres que pelearon en otro tiempo por un lugar digno para ellas en la sociedad. Y lo ha dirigido como un pequeño cabaret literario político que hizo las delicias de los presentes ayer en el estreno. Yolanda está bien acompañada en escena por Ani Sun, Emi Caínzos, Lucía Esteso y Nini J. Dols. Hoy también hay función en Bululú con coloquio posterior.
Adolfo Simón
El nombre de la rosa de Umberto Eco en el Teatro Nuevo Apolo
El reto de llevar a la escena, la novela que después fue espléndida película, de El nombre de la rosa de Umberco Eco es grande. La historia nos es familiar de algún modo porque no solo nos habla el autor de una serie de acontecimientos puntuales que ocurren en la siniestra Abadía si no que nos hacen reflexionar sobre el poder y el horror sobre la manipulación de la mente del ser humano a través de las creencias. Ese laberinto de piedra y oscuridad por donde se pierden y aparecen los personajes casi fantasmagóricamente, es necesario que sea un personaje más, ha de instalarse en el imaginario del lector o ante los ojos del espectador para que cuando se acceda al espacio de la sabiduría y el conocimiento, podamos entender el valor de la perdida de estos. Sin duda alguna, el espacio escénico es un gran acierto, un gigantesco libro que se abre y se transforma es todos los lugares precisos para que ocurra la trama de esta historia. El equipo de actores es compacto y consiguen inquietarnos en cada una de sus apariciones. Una apuesta monumental de la que salen bastante bien parados todos los creadores del espectáculo.
Adolfo Simón
EL PERRO DEL HORTELANO EN EL TEATRO DEL CANAL
La Sala Verde de los teatros del Canal presenta estos días El Perro del Hortelano, una pieza imprescindible del teatro del Siglo de Oro, un texto maravilloso y divertido de Lope de Vega. El vestuario clásico y espléndido, diseño de Lorenzo Caprile, una escenografía interesante y sencilla, de Fundación Siglo de Oro (RAKATá) crean un marco muy bien iluminado por Chaine Yavroyan y todo ello bajo la dirección de Laurence Boswell y Rafael Díaz-Labín, una pieza bien conocida que define el amor y los celos y el no comer y no dejar comer. Que pone de manifiesto que el amor entre clases distintas es una afrenta al honor y que coloca a cada oveja con su pareja, cuando Teodoro se hace conde, genera un laberinto de intrigas ameno y divertido, quizás en ese afán de divertir es donde encuentro un pero, hay tres maneras de interpretar que se simultanean; la aparente naturalidad de Diana y Teodoro, por un lado; el histrionismo de los pretendientes, por otro y el torbellino de gestos y rapidez con que Tristán se muestra, esto quizás merma las posibilidades pues confunde y hace que la verdad de lo que se cuenta quede tapada y hace difícil percibir las emociones del amor. A destacar pese a todo la labor de Julio Hidalgo como un espléndido Marqués Ricardo y Alejandro Saá, que se deja la piel en un Tristán divertido y dinámico. El teatro estaba abarrotado y el público aplaudió generoso, puede ser que yo llevara unas expectativas muy altas, seguro que sí…
Ángel Savín
http://www.teatroscanal.com/espectaculo/el-perro-del-hortelano-teatro/
«Marta tiene un marcapasos»
Hacer un buen musical en el que se encajen 22 canciones de los Hombres G no debe ser tarea nada fácil y eso lo sabe Borja Manso, director y guionista de esta creación hecha en especial para poner la guinda a la carrera musical de los Hombres G. Muchos musicales españoles han sido creados con rapidez y sin una dramaturgia adecuada para rellenar la parrilla y beneficiarse de esta moda que volvió en forma de oleada a la Gran Vía Madrileña. Muchos resultados han sido nefastos… pero en esta ocasión nos encontramos con un trabajo consensuado con los autores de las canciones, meditado largamente y muy cuidado en escenografía, dramaturgia, dirección, coreografía y canto. Los actores encajan muy bien en su papel y el musical está pensado para «exportarse» a México, donde el grupo también ha tenido su tirón. La producción ha sido generosa y se nota que está todo bien cuidado y pensado, incluso el merchandising.
Destacan entre el elenco Nando González y Víctor González (que pudimos verlo de cover de Ringo), Cecilia López y la excéntrica presencia de «la abuela» interpretada por Enriqueta Carballeira.
MARTA TIENE UN MARCAPASOS, producido por Coral Europa, cuenta con libreto y dirección de Borja Manso a partir de la idea original de Andreu Castro, arreglos musicales de Fernando Montesinos, dirección musical de Isaac Ordoñez, coreografía de Myriam Benedited, escenografía de Ana Garay y supervisión creativa de los mismos Hombres G.
El productor del musical, Juan Baena, indicó que “esta aventura comenzó en 2011 cuando llegué a un acuerdo con Hombres G para lanzar el montaje en un momento que a la banda le pareció oportuno”. Un espectáculo en cuya creación el grupo ha participado activamente y que, en palabras de Baena, “está destinado a todos los públicos con el fin de transmitir buena onda, sin fijarnos en lo que hacen los demás”. Afirmó, seguro, que “estamos ofreciendo un producto que encantará a los seguidores de la banda en el que los ingredientes más importantes son el cariño, la ilusión, el trabajo y la simpatía”.
En conclusión, aunque haya personas que no conozcan todo el repertorio de Hombres G y sean más de Mecano o de Disney o de los clásicos Rice o Weber, este musical alcanza un nivel muy aceptable para estar en la Gran Vía y donde quieran llevarlo.
«Desnudando a los clásicos» en los Actos íntimos de Santi Senso
Santi Senso ha desembarcado en Nave 73 para desnudar a los clásicos a su manera. En esta ocasión deja que los personajes femeninos sean interpretados por un hombre: Vicente Navarro y acompañados por la música de Cary Varona. Si ustedes se apuntan a esto de los «actos íntimos» y únicos creyendo que van a ver a estos actores declamar y recitar textos se equivocan… Santi lo que quiere es acercarse por medio de un acto íntimo a lo que sienten esos personajes a través de un trabajo muy concienzudo que los va deconstruyendo hasta llegar a su alma para luego cogerla y reinterpretarlos tal y como él los siente. Santi ha logrado crear una técnica, por ahora, inclasificable para interpretar y expresar textos de estos autores y para que nosotros lleguemos a sentir cada uno nuestras impresiones sobre un determinado personaje.
Acérquense no a ver, sino a sentir a los clásicos de la mano de Senso.
Luis Mª García Grande.
Dorian de Carlos Be en La Pensión de las pulgas
Los niños juegan al dolor en las habitaciones azules…
Los niños se visten a escondidas con las ropas de sus hermanas…
Los niños descubren que el placer seduce y duele…
Los niños pintan cuadros con carmín y esperma…
Los niños se esconden tras máscaras y se anudan los tobillos…
Los niños rompen el tiempo en los relojes…
Los niños saben que la piel es efímera…y las caricias más.
Carlos Be ha escrito un hermoso texto que trasciende la historia de Oscar Wilde para hacer de este cuento de monstruos y efebos un viaje atemporal, que ocurrió o no en Turquía en el siglo IV y que podría haber existido en Nueva York o Paris en el siglo pasado. Nunca ha muerto Dorian porque él se esconde entre los pliegues de la piel cuando esta envejece. Este vampiro de sueños y deseos trasciende al tiempo y las guerras porque su misterio se camufla tras una sonrisa mortal. El autor casi ha escrito un tratado filosófico sobre la belleza, el dolor y el tiempo. Y lo sitúa certeramente en un mundo donde el arte vale lo que pagues con el cuerpo y la mente. Porque todos queremos atrapar la belleza pero más nos seduce si podemos dominar el deseo y los sueños de los otros. Un texto sólido, lleno de espacios literarios para la cabeza y para el corazón de quien lo escuche. Y además, se ha enfrentado a dar vida a lo dibujado en el papel y acompañado de un equipo de «niños deliciosos y traviesos» ha construido un mundo de fantasmagorías donde vemos pedazos del puzle vital de los personajes y por momentos, nos dejan entrever los rincones oscuros donde juegan a la ruleta rusa del amor. Si quieren ir a ver un trabajo ligero y divertido, no vayan a ver Dorian, solo han de acudir aquellos espectadores que deseen sentarse sobre butacas forradas de cuchillas de afeitar. Ahora bien, si quieren vivir una experiencia inquietante, vayan a ver esta obra a La Pensión de las pulgas y dejen que Dorian deslice por su nuca los labios y…no abran los ojos después.
Adolfo Simón
Flamenco feeling en el Teatro Figaro
Sara Lezana tiene una larga e indiscutible trayectoria en la danza. Lleva años peleando por mantener una compañía propia donde seguir desarrollando su arte. Durante meses el público ha podido disfrutar de sus espectáculos en la ciudad de Madrid. Ahora, presenta, con un elenco reducido de exquisito nervio y fuerza una nueva propuesta, más intimista, con aroma de tablao y por supuesto, con música en directo. Durante hora y media, recorren todos los palos del flamenco haciendo combinaciones de solos, dúos y grupo. Flamenco feeling es un espectáculo que hará las delicias de todos los que acuden a nuestra ciudad en busca de duende.
Adolfo Simón
ENSAYANDO DON JUAN EN LOS TEATROS DEL CANAL
La sala Roja de los Teatros del Canal, ha presentado estos días la obra de Albert Boadella, basada en la versión del Don Juan Tenorio de Zorrilla realizada por Eduardo Galán, “Ensayando Don Juan”, escenografía de Anna Alcubierre y el propio Boadella; hermosa y acertada iluminación de Bernat Jansá. Por milagros del teatro, el rebelde y vanguardista Boadella, que dirige la función, elige como protagonista al tradicional y conservador e inmenso Arturo Fernández y, milagros del teatro, acierta de plano.Una propuesta de deconstrucción del mito machista por excelencia, en manos de una directora, Mona Martínez que subraya todo el extremismo de estas posturas y dirige unos ensayos enloquecidos en los que contrasta lo joven con lo viejo o anticuado y contrapone las formas tradicionales de hacer teatro con lo supuestamente vanguardista, para decirnos que aunque hay que evolucionar en propuestas y formas, no se puede prescindir de la maestría y la excelencia, ya que ésta perdura siempre, como los versos de Zorrilla. Juanfri Topera –Manolo el técnico- está fantástico, el resto del elenco cumple bien su función. Pero señoras y señores, el teatro estaba abarrotado hasta la bandera por un público seguidor fiel de Arturo Fernández, al que jamás decepciona, los comentarios eran superlativos, la ovación rotunda y repetida y me pregunto ¿hay algún otro actor al que la gente vaya a ver haga lo que haga? Arturo Fernández es de una estirpe de la que por desgracia ya casi no quedan. Larga vida D. Arturo.
Ángel Savín
Entreactos en La Casa de la Portera
Un entreacto es ese tiempo de espera donde no pasa nada, entre las escenas y actos de una obra donde se supone que ocurren las cosas importantes…la vida. Y sin embargo, a veces, la verdadera vida transcurre entre los momentos aparentemente trascendentales, porque la vida no es el fuego artificial sino que en muchas ocasiones, lo esencial es ese momento donde se prende la mecha o las cenizas que quedan al final. En Entreactos de María Inés González y Miguel Ángel Cárcano, asistimos a los pequeños momentos privados que durante diez años viven dos mujeres tratando de construir vida en su relación, a pesar de que los obstáculos en el día a día no les dejen afianzar su amor. Ay! si los sofás hablasen…nos contarían los secretos de los trucos de magia.
Adolfo Simón
Madrid enverbenado en Labruc
A veces, con la velocidad de los cambios tecnológicos que tenemos día a día, vamos dejando la identidad de nuestros lugares de referencia de lado y nos subimos a modas que terminan evaporándose al momento. No todo lo ocurrido en el pasado fue mejor pero hay cosas que recuperar siempre y darles el toque actual, es una forma de conectarnos con la memoria colectiva social que nos hará bien. El colectivo Artes Verbénicas ha conseguido una beca del espacio Labruc y ha trabajo en este espacio para indagar sobre la contemporaneidad y la tradición musical de Madrid y han conseguido el resultado de Madrid Enverbenado, un recorrido por la obra de un artista de vanguardia peculiar y una mirada por su día a día en el encuentro con una persona que le hará ver los muros que ponemos a nuestros orígenes. Un pequeño musical disparatado y sugerente.
Adolfo Simón
De payasos y funcionarios
Cuando alguien quiere insultar a otro, le dice…¡Eres un payaso!…y no sabe que en realidad, está diciéndole que pertenece a uno de los oficios más hermosos del mundo. Los payasos no tienen vida más allá de su nariz, lloran en los camerinos y gritan en las azoteas pero cuando salen a escena, entregan su corazón de papel secante para provocar una sonrisa al espectador que ha venido al teatro para olvidar su realidad…¿Su realidad?…¿Y si la realidad fuese lo que soñamos?…¿Y si en realidad nuestra vida fuese un sueño?…¿Qué habrá cuando despertemos y dejemos de hablar a solas reflejados en un espejo que se ha quedado dormido dentro de una maleta?. El minuto del payaso que por suerte se ha prorrogado unos jueves en Kubik es la oportunidad que tenemos para entrar en la privacidad del payaso y sus miedos, sus recuerdos, sus deseos, sus fracasos…y podamos ver la vida de otro modo, viva… la vida viva encarnada en la piel de un actor espléndido como es Luis Bermejo. Por suerte, los artistas no siempre son pasto de los desalmados funcionarios que tienen como cometido contabilizar el arte por puntos y a partir de aquí, sellar la carpeta del proyecto o creador…y dejarle en un sótano que huele a podrido y cerrado. Vitalicios en la Sala Mirador nos sienta ante el ritual rutinario de tres seres absurdos que ahogan su mediocridad y su falta de creatividad en la tarea de anular o eliminar a los que realmente se juegan la vida en el arte, dentro o fuera de un escenario…Son tan crueles verdugos que a veces, ejecutan de manera simbólica a los que basan su vida en imaginar otros mundos. Pero está claro, en tiempos de crisis, lo primero que hay que hacer desaparecer del mapa es a los artistas y a los viejos, ambos no valen para nada.
Adolfo Simón
CURRO VARGAS – AMOR Y MUERTE EN EL TEATRO DE LA ZARZUELA
La gran y extensa obra de Ruperto Chapí, tiene en “CURRO VARGAS”, libreto de Joaquín Dicenta y Manuel Paso Cano, estrenada en 1898, una aproximación a la ópera, si bien la zarzuela suele ser un melodrama, con enredos, que termina bien, en este caso termina mal, este argumento sirvió para una película. El amor verdadero sólo se redime con la muerte, el juramento de fidelidad incumplido por Soledad, se salva al reconocer el amor verdadero por Curro y la muerte se hace inevitable, tras una travesía de odio, rencor y venganza que termina por el perdón, que salva el alma de los dos. Rodeados por un pueblo en fiestas, que conocen la historia y que alimentan el chisme y el morbo como espectadores tanto del juramento, como de la palabra dada por Curro, de matar a Soledad y aquél que con ella se case. Graham Vick dirige esta zarzuela y la lleva a unos días más cercanos a los nuestros. La propuesta escenográfica y de vestuario de Paul Brown, colorista y colorida le da un aire novedoso, aunque quizás convendría recodar que España no es sólo folklore y Almodóvar, pero da un resultado bueno y agradable de ver. La dirección musical de Martín Baeza-Rubio, impecable y unos coros alegres y armónicos que hacen que las horas, casi cuatro de espectáculo, pasen felices, la Escolanía Cantorium nos emociona con unas voces claras e inocentes que piden piedad para todos. Muchos personajes y muchos cantantes y figuración en escena, más de ochenta a los que mueve estupendamente Ron Howell. La partitura revolotea por el patio de butacas con aires de antología pues traen a la memoria otras zarzuelas, ya queda poco, no se la pierdan, será una tarde/noche que merecerá la pena.
Ángel Savín
Hécuba de Euripides en el Teatro Español
Hay muchos personajes femeninos interesantes en la historia de la literatura dramática. Hay muchas madres conmovedoras por cómo viven su condición de generadoras de vida, la lista sería interminable. Pero pocos personajes femeninos hay como Hécuba, por eso es un gran clásico. Que una madre esté en el tiempo del otoño de su vida y con todo perdido y aún así, sea capaz de reaccionar como el animal protector que todos llevamos dentro, no es tan fácil de encontrar en las páginas escritas por los autores de teatro. Hécuba es un mito porque supone el abismo para un personaje al tener que decidir entre la vida y la muerte, entre el perdón o la venganza. Y como inmensa tragedia que es, contiene todos los elementos precisos para que el espectador esté pegado a su butaca durante toda la representación. La puesta en escena de José Carlos Plaza ayuda a que esa mítica historia se acerque a nuestro tiempo, algo que también consigue Juan Mayorga con su versión. El elenco es muy acertado y dentro de él, está la actriz que, a lo largo de su carrera ha transitado por todos los estilos de teatro y de todos ha salido airosa sin perder su personalidad, ella es: Doña Concha Velasco.
Adolfo Simón
Dalí en la portería
Volvía anoche para mí casa tarareando la canción Suspiros de España después de un doble programa de teatro. A veces, la coincidencia de dos piezas escénicas hace que uno entienda mejor el mundo que habitamos aunque sea sobre ficciones del pasado porque, al final, la historia es un bucle que se repite constantemente. En Dalí versus Picasso de Fernando Arrabal que se presenta estos días en el Matadero Madrid, hay un encuentro poético entre los dos geniales pintores para mostrarnos sus fragilidades y terrores antes la creación y el desarraigo vital. Todo transcurre dentro, delante y detrás de un cuadro porque, probablemente, su vida no existió más allá del arte y el precio que pagaron, a pesar de pasar a ser inmortales en la historia de la pintura, tal vez no fueron muy felices, al fin y al cabo…artistas mortales. Salvando las distancias, en La casa de la portera, el excelente coreógrafo y bailarín, Ramón Oller nos sitúa en ese país sin fronteras que es el mundo de los artistas, esos gitanos trashumantes que igual bailan en una plaza que en el Folies Berger y siempre, con la memoria a cuestas, con todo lo que se queda en el camino al recorrer tantos. Y de nuevo, el precio de crear a costa de perder la vida en cada paso, en este caso, de baile.
Adolfo Simón
La pequeña cerillera en el Teatro Real
Sigue el Teatro Real proponiendo un programa pedagógico muy cuidado, en esta ocasión ha presentado una teatralización exquisita de La pequeña cerillera, acompañada de música en directo. Los viajes siempre son ocasiones para descubrir nuevos mundos, propios o ajenos. No hay mejor escuela que un buen viaje y por eso los narradores utilizan los trayectos como espacios de descubrimiento. Andersen escribió viajes reales e imaginarios y con ellos llenó nuestra infancia de múltiples aventuras. Con la narración de la historia de la pequeña cerillera al compás de la deliciosa música de César Franck, los niños madrileños han podido descubrir nuevas emociones este fin de semana.
Adolfo Simón
The room, trabajando para el diablo en La casa de la portera
Afuera la ciudad ruge enzarzada en el carnaval, en el disfraz y la máscara…
Dentro de la portería, un indeseable se esconde tras un pasamontañas para desvelarnos su participación como mano ejecutora del diablo.
Afuera la gente va de su corazón a sus asuntos creyendo que la primavera está a la vuelta de la esquina…
Dentro bajamos al infierno de las miserias humanas.
¿Por qué si leemos Teatro documento o político miramos para otro lado?…¿Por qué somos cómplices de los horrores de este mundo y no movemos ni un dedo?…
La casa de la portera sigue siendo ese lugar en Madrid donde nunca se sabe que plato tendrás ante tus ojos en la mesa. The room no es teatro y lo es de manera esencial… No lo es porque bebe de hechos reales y eso suena más a docudrama pero está hecho con tanta teatralidad y valentía, que hay que llamarle TEATRO y punto. No voy a desvelar lo que pasa ni como ocurre, si queréis dejar de mirar el telediario mientras os tomáis un buen vino y creéis que ya habéis cumplido con vuestro paso por este desierto estéril, no vayáis a ver The Room, pero si queréis sentir el corazón en un puño mientras os abren las entrañas que cuelgan rotas de la cruceta del poder, ir a verla. Además, cuando terminéis de conocer el terror de ciudad Juárez y alrededores…Cuando el pasamontañas caiga, otra sorpresa os dejará boca abiertos.
Adolfo Simón
Aladín, un musical genial en el Teatro Nuevo Apolo
No suele ser habitual que los espectáculos para niños-as se cuiden al máximo como se hace con los dirigidos al público adulto. Hay algo de…»Los niños se tragan todo» que llena, muchas veces, de pobres propuestas los escenarios de la ciudad. Aladín no es el caso, tiene el ritmo y divertimento propio para tener atento al público familiar durante la hora y media larga que dura. Y además, todo transcurre en un espacio sugerente que se transforma de manera sencilla para cada escena, iluminado y vestido competentemente. Y por encima de todo, tiene un elenco de diez intérpretes que parecen cincuenta porque se desdoblan, salvo los protagonistas, en un sinfín de personajes y en ocasiones, en parte del espacio escénico, creando dunas o salas de tesoros. Un espectáculo lleno de canciones marchosas, cantadas y bailadas con ímpetu de buen musical. No me extraña que el teatro estuviese casi lleno, el boca a boca es la mejor publicidad.
Adolfo Simón
La Doleur de Marguerite Duras en el Círculo de Bellas Artes
Quien sea amante de un teatro profundo y sin artificios va a poder disfrutar de esta obra, en la sala Fernando de Rojas del Círculo, no apta para todos los públicos. Hay que ir preparado para hacer un acto de introspección y meterse en la piel de la protagonista que nos va a relatar su amor hacia un hombre en plena II Guerra Mundial. El relato de las vivencias que Margerite Duras vivió en primera persona es escalofriante y encoge el alma de cualquiera que oiga a su protagonista relatar las vicisitudes por las que pasó. La actriz Valery Tellechea encarna perfectamente a la escritora, en dos fases muy diferentes de su vida: la primera durante la edad en que conoció a su marido que fue torturado por los nazis en los campos de Dachau y la segunda en la edad madura, donde recuerda y expresa sus sentimientos hacia él, sentimiento de dolor y del amor perdido que sale de la actriz de una manera casi natural. La adaptación de Juan Caño Arecha refleja perfectamente estas dos partes de la vida de Duras y nos deja ante una obra dura de ver, pero fundamental para los buenos amantes del teatro.





























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