Arizona de Juan Carlos Rubio en el CDN
Arizona es un texto de Juan Carlos Rubio que reflexiona sobre las fronteras, la migración, la estupidez humana y los límites de su manipulación, además de ser un tragicómico retrato del alma de dos seres humanos perdidos en el desierto de la vida. Con un sencillo argumento, dos gringos que van a la frontera estadounidense con México, en el estado de Arizona, a defender su patria de los posibles intrusos y a «reflexionar sobre las fronteras», el autor inventa un mundo de vacíos, de incomunicación entre países y entre seres humanos, un friso del absurdo que inventamos cada día con las aduanas intelectuales. Que poco hace falta para que haya TEATRO, así, en mayúsculas, en un escenario. En Arizona, una nueva propuesta en ese espacio de La Princesa que tan buenas muestras de teatro nos está dando en esta temporada del CDN, dos actores fantásticos…Alejandro Calva y Aurora Cano, nos deleitan con el absurdo de una existencia supeditada al miedo al otro. Ellos hacen creíble la historia de Rubio a ritmo de musical de bolsillo y desde fuera, Ignacio García sujeta la acción poética desde la dirección.
Adolfo Simón
Mejor dirección novel en Garage Lumière
Una joven directora de cine recibe por sorpresa el reconocimiento y el éxito con su opera prima. Una película, sobre la que su pandilla tendrá mucho que decir… ¿Hasta qué punto utilizarías públicamente tu experiencia personal y la de tus amigos?. Mejor dirección novel es una propuesta original que pretende darle al espectador la sensación de asistir a una première, donde todo ocurre a su alrededor. Para ello, se mezclan los códigos teatrales con los cinematográficos. Cine dentro del teatro, no sólo por la narrativa sino por lo historia, ya que todo gira alrededor de ‘Cuatro septiembres al año’, el falso film creado para la ocasión. Este espectáculo con claras influencias cinematográficas en la estructura y sucesión de escenas empieza con tono ligero pero poco a poco va adentrándose en las entrañas de los personajes para mostrarnos que no es oro todo lo que reluce y que conseguir un lugar en la competitiva sociedad de hoy obliga a pagar, a veces, un alto precio.
Simón Ribes
Contra las Cuerdas de La colina de Ares Teatro en La Usina
Si has recibido un golpe alguna vez ya lo sabes: el dolor viene más tarde, cuando ya el tiempo ha dejado las huellas suficientes en el cuerpo. Un boxeador retirado que apenas recuerda sus años de gloria y peleas, vive junto a su compañera, quien se encarga del deterioro del cuerpo y mente del excampeón. Relegados a una vida doméstica, tierna en ocasiones, cruel en otras, los personajes de esta trama son incapaces de comunicarse y cada uno recrea, con la mentira o su verdad, la vida que le ha tocado. Cuando pase esta crisis que tiene bloqueado al mundo sin entender muy bien sus razones, el teatro-teatro volverá a resurgir en las carteleras de las ciudades, habrá sobrevivido gracias a los espacios pequeños comprometidos como La Usina y a profesionales que se habrán curtido en la dificultad y el coraje como los miembros de La colina de Ares Teatro. En Contra las Cuerdas nos muestran la vida en un asalto y a ritmo de tango. Hay momentos de un intimidad exquisitamente impúdica y una comunicación profunda en los dos actores: Marta Pérez y
Orestes García.
Adolfo Simón
Ghost Road en el Festival de Otoño a Primavera en los Teatros del Canal
La vejez en nuestra sociedad no es un valor, más bien se piensa que los viejos no tienen lugar y puede ser cierto porque su tiempo no corresponde al presente y por tanto se ignora la memoria que se acumula en sus arrugas. Es curioso como un joven director como Fabrice Murgia haga un canto poético en defensa de los viejos y su periplo vital, de como el tiempo desgasta las cosas pero mantiene los recuerdos intactos. También hay en este extraño y hermoso espectáculo una mirada sobre la naturaleza como ese mundo que se evapora en las grandes ciudades y de la necesidad de ir a recuperarlo aunque sea atrevesando desiertos. En este montaje hay muchos elementos de documental y road movie pero se intercalan perfectamente en un teatro extraño a medio camino entre el musical operístico y la instalación plástica. Dos actrices virtuosas de más de setenta años llenan la escena de silencio y poesía durante más de una hora.
Adolfo Simón
La función por hacer en el Teatro de La Abadía
La función por hacer está en su punto. Como el buen vino, mejora con el tiempo. Los que tuvimos la suerte de ver su estreno en el hall del Teatro Lara, en aquel espacio en el que la respiración de los actores se sentía en la nuca, no olvidaremos la sensación de estar en la escena, no en el teatro. Es muy diferente cuando al público se le hace partícipe de la ficción desde la participación lúdica a cuando se le introduce en la medula del drama. La obra sigue funcionando porque introduce al espectador desde el relajo del humor, desde una situación absurda en la que se discute sobre qué es belleza…la aparición de unos seres que viene directamente de la vida provoca que se establezca un pulso entre el teatro de la vida o la vida en el teatro y ahí, el público se convierte en el protagonista, sin darse cuenta, suavemente. Al final, cuando ya hemos descubierto que la vida en la escena es la mejor experiencia posible, no querríamos que cayese nunca el telón.
Adolfo Simón
Exils dentro del Festival de Otoño a Primavera
Elegido hombre del año por una de las revistas de lifestyle más afamadas de Bélgica con tan solo 28 años, el joven director teatral Fabrice Murgia aterriza en el XXX Festival de Otoño a Primavera por partida doble, con Ghost Road, de la mano de la gran compañía flamenca LOD music theatre, y con Exils, obra que se engloba dentro de un ambicioso proyecto de la Comisión Europea llamado Ciudades en Escena, del que forma parte el Teatro de La Abadía. Clasificada como una reflexión sobre la política social contemporánea, Exils es una pieza que se basa en la imaginación y en las técnicas documentales, para situarse a caballo entre la realidad objetiva y la virtual, con un lenguaje propio de nuestro tiempo. Y es que Murgia, con su magia y sus artificios escénicos, logra enganchar a una generación que se pasa la vida en Facebook y Twitter, acostumbrada a ver películas, ir a conciertos y jugar a videojuegos. Murgia construye potentes imágenes teatrales a partir de luces, paisajes sonoros y efectos transitorios que simulan un auténtico montaje cinematográfico, cambiando de escenario cada vez que se cierra y se abre de nuevo el telón, como si de una sucesión de escenas fílmicas se tratase. El destino de tres jóvenes europeos y un exiliado clandestino se cruza sobre las tablas. Su encuentro revela sueños, ansias de huida, decepciones compartidas y opiniones contradictorias que se disuelven en una gran nube de humo blanco que, como por arte de magia, inunda la escena sobre sus cabezas. Si el sentido de que siga existiendo este Festival aunque sea como el Guadiana es la posibilidad de que llegue a nuestros escenarios una pieza tan fascinante como Exils, pues que continúe trabajando el equipo de esta muestra para localizar y acercarnos experiencias teatrales que van más allá de lo tecnológico, para contruir mundos imaginarios, llenos de emoción y crítica. De lo mejor visto en los últimos meses en Madrid. Atentos porque el próximo fin de semana se muestra otra obra de este director en el Festival: Ghost Road.
Adolfo Simón
La monja Alférez de Domingo Miras en el Teatro María Guerrero
La vigencia del personaje de la Monja Alférez es innegable puesto que nos hace reflexionar sobre cuestiones de sexualidad y género que siguen teniendo hoy en día una función cultural importante. La Catalina de Miras se identifica con los hombres y también con una serie de valores que a partir del siglo XVIII han sido considerados como masculinos (valor, fuerza, violencia, rígidos códigos del honor). Al actuar como hombre, Catalina no se rebela abiertamente contra las estructuras sociales, políticas o religiosas de la época, ni denuncia las injusticias de un sistema social que trata a las mujeres como inferiores. Es más, usa «su monstruosidad» como estrategia para subir en la escala social y para conseguir prebendas, que de otra forma le hubiera resultado difícil alcanzar. Este cúmulo de peripecias escrito por Domingo Miras nos habla de comportamientos del pasado que también son signos de identidad de gente de hoy en día. Por tanto, no era necesario que la puesta en escena transcurriera en una recreación milimétrica de la época en que vivió el personaje. Y sobre todo, no debieran aligerarse momentos dramáticos con chispazos cómicos y sigo preguntándome por qué todo ocurre en una especie de circo y por qué el personaje protagonista pasa de un actor a actriz cada cierto tiempo si nada que lo indique en el texto.
Simón Ribes
Olivia en Kubik Fabrik
Por fin se han vuelto a abrir las puertas de ese inquieto espacio que es Kubik Fabrik. Toda la programación prevista es interesante y sugerente, seguro que el barrio, donde está ubicada la sala será feliz por poder disfrutar de propuestas tan poco habituales en la cartelera de Madrid. La primera obra que hemos visto tras su reapertura ha sido Olivia, un espectáculo de títeres para adultos de gran fuerza atmosférica y visual. En la pieza juegan con diferentes planos para mostrarnos la historia de unos seres anclados en un cutre motel y en las pesadillas generadas por la enfermedad. Todo lo que ocurre sobre el tejado del motel es lo más potente y claro del espectáculo, seguro que con el rodaje de las siguientes funciones terminarán de encajar las piezas de esta sugerente obra.
Simón Ribes
Ay! Carmela, el musical en el Teatro Reina Victoria
Innovadora versión musical de la exitosa trágicomedia ¡Ay,Carmela! protagonizada por Inma Cuesta, Javier Gutiérrez y Marta Ribera Con temas originales de Víctor Manuel, Vanesa Martín, Pedro Guerra y el cancionero popular español, dirigida por Andrés Lima. No es de extrañar que el teatro estuviese lleno cuando fui a ver la función, seguro que el boca a boca hará que el público siga acudiendo de forma masiva para ver este musical español…Por fin se ha conseguido crear un espectáculo que no es la reproducción de un musical extranjero si no algo genuinamente español en el buen sentido de la palabra. La historia que se cuenta nos concierne y para ello se han elegido aquellos pasajes esenciales de la obra de José Sanchís Sinisterra. Y a ellos se han intercalado canciones que parece fueron escritas para esta fábula. Además no es un espectáculo prepotente como suelen ser los que se programan en la Gran Vía, todo está a la medida precisa para contar las aventuras de este familiar dúo que son Carmela y Paulino. Tanto el espacio escénico como la luz, el vestuario, los audiovisuales o la música en directo, acompañan a un equipo fantástico de actores que llenan de emociones diversas el escenario del Reina Victoria.
Adolfo Simón
Kaïros, sísifos y zombis en el Teatro Pradillo – Festival de Otoño a Primavera
Con su particular modo de producir proyectos, que entiende los espectáculos como una materia viva cambiante, directamente relacionada con el ojo del observador, Oscar Gómez Mata y su compañía L’Alakran regresan esta primavera a los escenarios madrileños para presentar una de sus últimas creaciones, Kaïros, sísifos y zombis, una combinación truculenta e hilarante de física y filosofía, que reflexiona sobre el tiempo como materia principal de la preocupación humana. Actitudes como el consumismo, la explotación del prójimo y la idoneidad de aprovechar las oportunidades que se le presentan a cada uno se ponen también sobre la mesa. A la presencia dramática de L´Alakran se incorporan además la estética y los procedimientos narrativos del videoclip y del cómic, sacando también a escena materiales verbales y gestuales extraídos de las vivencias y del comportamiento cotidiano de los propios actores. Hay espectáculos que son una suerte de incoherencias que no conducen a nada más que al exhibicionismo de quién lo creó y hay propuestas que aparentemente son un caos inútil pero que te van llevando a un callejón sin salida. De estos últimos es Kaïros, sísifos y zombis. Durante casi dos horas nos llevan de la mano y a empujones a la hilaridad y al horror. Por momentos estamos frente a niños que juegan con bombas de relojería cargadas de emoción muerta y de golpe, nos dejan frente al abismo de la soledad y el silencio. El arte contemporáneo es difícil de describir y configurar, hay demasiado intruso en estos discursos, Oscar Gómez Mata y su cómplice equipo no pierden la oportunidad para mostrarnos el pánico hacia el imposible futuro que se abre ante nuestros ojos.
Adolfo Simón
Esperando a Godot de Alfredo Sanzol en el Centro Dramático Nacional
«…no se sabe por qué…» esta frase la repite durante unos parlamentos uno de los personajes de esta versión personal que ha hecho Alfredo Sanzol de la obra de Beckett. Hay que intentar zarandear a los clásicos, sacarlos de las urnas de adoración…es un gesto lícito para los creadores, incluso a riesgo de equivocarse. Sí, hay que probar los límites de los textos importantes del pasado pero hay que medir con inteligencia los pasos a dar o al menos, pensar varias veces si el camino que se va a elegir llevará a algún paraíso nuevo o al infierno del disparate. Alfredo Sanzol está estrenando constantemente como autor y director, está muy bien en estos tiempos de precariedad pero hay que pensar si tanta producción no hace peligrar el fondo del trabajo que realiza. Este autor y director tiene un mundo propio muy sugerente cuando escenifica sus propios textos, un humor disparatado e inteligente que nos sumerge en pequeñas pesadillas deliciosas. Pero cuando se enfrenta a otros autores a los que trata de imprimir su peculiar mirada, no siempre encuentra la horma de su zapato. Al menos en esta clownesca y plana versión de Esperando a Godot no lo ha conseguido. Las dos horas de función transcurren en un diálogo chistoso y rápido que remite más a los shows de café teatro picante que a la obra filosófica de Beckett.
Adolfo Simón
«La importancia de llamarse Ernesto» en el Teatro Fernán Gómez
Muchas veces es importante un pequeño detalle para que todo esté correcto y ya sabemos eso de que un «garbanzo negro estropea el cocido». Por esto es muy importante llamarse Ernesto y no Pepe, Paco o Juan…
Wilde nos traslada a una historia irreal en la que el amor depende de que te llames Ernesto, en la que el malentendido es la clave del éxito dramatúrgico, en la que la apariencia es el becerro de oro y te hace elegir a tus amistades.
Sanzol nos sitúa en un escenario irreal, al estilo romántico y con unos personajes extravagantes y estrafalarios que nos hacen sumergirnos en ese sueño disparatado propuesto por el autor pero que a la vez está criticando las normas de cortesía, la moral y el urbanismo propios, no sólo de la época de Wilde, sino también de la nuestra.
Una obra bien hilada, bien expuesta y con unos actores que saben sacar el jugo a las palabras de Wilde.
Sagrado corazón 45 en La casa de la portera
¿Saben que hay casas que tienen vida propia?…Si, hay lugares que se van cargando de memoria como las personas al crecer y acumulan placer o terror, dependiendo de quienes sean sus progenitores o de las vivencias que experimenten durante el crecimiento. Las casas son como niños, si les pegas siempre te mirarán con odio, si les sonríes te abrazarán…si las llenas de sangre… arañarán sus paredes por siempre. Sagrado corazón 45 es un tríptico en el tiempo a través del cual vamos descubriendo que todo puede ser fruto de la imaginación de quién inventa las historias o de quién las vive…o de quién las escucha. Durante tres décadas vemos transcurrir un rio de sangre en el que se lavan las manos muchos personajes que tiene algo que callar…como Ladys Macbeths tratan de borrar la sangre que sigue apareciendo día a día, recordando que allí se ha construido una memoria cargada de dolor.
Adolfo Simón
Claudio, tio de Hamlet en el Sol de York
Siempre se ha dicho que la historia queda para la posteridad en función de quién la cuenta. Shakespeare escribía muchas de sus obras a partir de acontecimientos de su época, por tanto, lo contó según su punto de vista. Cualquier acontecimiento podría variar dependiendo de qué personaje lo explique. En esta obra que se presenta en El Sol de York, espacio que está dinamizando culturalmente la zona de Quevedo, se le da ocasión a Claudio de contar la historia a partir de su experiencia, de este modo, cambian algunos detalles fundamentales y eso es lo interesante; ya no son los malos tan malos ni los buenos tan buenos como en el Hamlet de Shakespeare. El problema no está en el texto, está en la puesta en escena, si bien hay que valorar que tres estupendos actores resuelvan todos los personajes, confunde, en cambio, la atmósfera espacial y sobre todo el vestuario que nos sitúa en la época en la que ocurrió todo, cuando en el lenguaje y la metateatralidad se nos acerca al presente el conflicto de poder y manipulación que ocurre en la obra.
Adolfo Simón
«Feelgood» en Matadero Madrid
El poder corrompe… no solamente a los políticos sino a todo lo que les rodea. Las relaciones que se establecen entre el hombre y el poder es lo que ha preocupado a Alistair Beaton al escribir esta obra, que trata de ser un reflejo, no sabemos si muy fiel, de la realidad y día a día de los políticos.
Feelgood, ganó el Premio Evening Standard a la Mejor Comedia en 2001 y, desde entonces, se ha estrenado con éxito en Estados Unidos, Canadá, Alemania, Dinamarca, Austria, Portugal, Eslovenia, Estonia, Finlandia y Hungría.
La publicidad y marketing creados para esta obra no tienen nada que ver con lo que se nos va a proponer sobre el escenario. Al ver el cartel de Feelgood, con Fran Perea a la cabeza, seguido de Manuela Velasco, pensamos en altos ejecutivos, en carreras por el dinero, en jóvenes pero sobradamente preparados, … pero a nivel privado, de empresa. De repente nos encontramos en algo que tiene que ver con los políticos y cómo nos venden sus ideas.
La obra nos mantiene en tensión durante el tiempo que dura, como si estuviésemos trabajando constantemente para mantener ese puesto que no podemos perder y los actores contribuyen a mantener este ritmo de manera que deben acabar agotados tras la representación.
Merece la pena prestar atención a la escenografía creada por Uxua Castelló que ha utilizado la icónica Lámpara Fase, conocida como «Presidente» para hacer que todo este entramado de poderes gire en torno a ella.
En definitiva, una buena adaptación de la mano de Alberto Castrillo-Ferrer que nos mete de lleno en los entresijos del poder político y sus peligros y consecuencias.
Luis María García
Los miércoles no existen de Producciones OFF en El Sol de Yorik
Dos repartos que se alternan, dos grupos de jóvenes valores de la escena que se plantean una aventura en común y como resultado, un producto apetecible para mucho tipo de público. Todas las ciudades se terminan pareciendo, la juventud es la misma enfermedad siempre y el amor, el mismo tropiezo en el viaje a la madurez. Aquí está aderezado con canciones que han sido nuestra banda sonora personal en algún momento del pasado, adaptada a nuestro tiempo, creando un engarce entre escena y escena. Las historias son similares a las que todos hemos vivido o viviremos, con la peculiaridad de que en algún momento hay un giro dramático que le da tensión a la situación y todas las escenas, insertadas en una estructura laberíntica que va del pasado al futuro, mostrando las razones que han desencadenado cada relación de amigos o amantes. La cartelera madrileña se está renovando en todos sus frentes y aparecen proyectos de este tipo que recuperarán el interés por el público a pesar del temido aumento del I.V.A.
Adolfo Simón
Deseo de Miguel del Arco en Teatro Cofidis-Alcázar
Deseo tu piel…
Deseo matarte…
Deseo tu cuerpo…
Deseo dejar de respirar…
Deseo quedarme atrapado dentro de ti…
Deseo perderme en el bosque de tu boca…
Deseo…deseo…deseo…
El deseo es una habitación que solo habría que abrir cuando uno tiene la certeza de que podrá volver a cerrarla y no quedará atrapado en el umbral de la misma. Miguel del Arco ha conseguido de nuevo una propuesta que se ajusta a la producción para la que la ha escrito pero además, arriesga no solo en la historia que cuenta si no también en cómo la cuenta. Para ello tiene un equipo de lujo… Atmósfera de video creación, iluminación y sobre todo una escenografía que se convierte en el laberinto donde transitan los personajes. Y cuatro actores excepcionales que dan vida a esos seres atrapados en la telaraña del deseo, esa habitación que se entreabre en sueños para sumergirnos en pesadillas.
Adolfo Simón
La terapia definitiva de Fernando Cayo en el Teatro Bellas Artes
La terapia definitiva basada en Cerebros verdes fritos de Jacopo Fo es un recorrido disparatado y sin complejos por la filosofía, la religión, las relaciones de pareja, los traumas de la infancia y la adaptación del hombre a la vida civilizada. Una conferencia psicodélica sobre la estupidez humana y sus geniales mecanismos. Un ejercicio terapéutico oficiado por un iluminado junto a un músico superdotado y frente a un público privilegiado. Un viaje a lo más profundo de la existencia humana de la mano de la mística y la cáustica. Fernando Cayo siempre asume riesgos en sus trabajos para la escena, tanto si participa solo como actor como si es él mismo el impulsor del proyecto, los realiza como los grandes acróbatas buscando el triple salto mortal. Aquí, se enfrenta a un texto complejo y profundo, sacándole el máximo de jugo jugándolo en la escena… Podría haber resultado una conferencia abstracta pero él la convierte en un viaje inolvidable para los asistentes al rito.
Adolfo Simón
El coloquio de los perros de Joglars en la Compañía Nacional de Teatro Clásico
En esta nueva etapa de la Compañía Nacional de Teatro Clásico hay varias cuestiones a destacar, una de ellas, la diversidad de propuestas y encargos a profesionales que no habían trabajado en este centro de producción. De este modo, aparecen poéticas distintas y propuestas novedosas a la hora de abordar a los clásicos. En El coloquio de los perros, la adaptación que han realizado Albert Boadella, Martina Cabanas y Ramón Fontserè(que también ha dirigido la puesta en escena)se permiten muchas licencias sobre el original; alrededor del mismo, crean dos planos dramatúrgicos que ayudan a entender el periplo de estos perros, uno desde la narración del cuidador de la perrera y otro desde los distintos personajes con los que se van encontrando los canes. Así, disfrutamos de varios lenguajes verbales, de composición de personajes y de situaciones escénicas a través de diferentes formas teatrales. Todo ello, desde la sencillez y el trabajo artesanal que es sello inequívoco de Joglars. Los espectadores reconocemos los códigos que nos proponen y jugamos con ellos al teatro dentro del teatro, como niños.
Adolfo Simón


























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