Los nadadores nocturnos de José Manuel Mora en las Naves del Español
Debajo del agua se puede ver y sentir el mundo de otro modo, es como volver al vientre materno para despegarse de esas capas de infelicidad y dolor que la vida va adhiriéndonos día a día. José Manuel Mora ha escrito un texto fragmentario que muestra el dolor asfixiantes que siente el ciudadano de a pie, una angustia vital que le empuja a refugiarse en un montón de escondites sin salida. Carlota Ferrer hace una lectura escénica de la obra ubicándola en un espacio de ensoñación acuática, la mezcla de ambos lenguajes consigue hallazgos muy interesantes, una pieza de danza-teatro en la que la palabra y el juego escénico se dan la mano de manera equilibrada e inquietante.
Adolfo Simón
Petit Pierre de Suzanne Lebeau en el Teatro de la Abadía
Pierre Avezard, más conocido como Petit Pierre, fue un ser asombroso cuya vida y obra han emocionado a miles de personas. Mientras el mundo giraba en sus momentos más horribles, este pastor francés pasó casi cuarenta años creando un juego giratorio, una instalación mecánica que fascina tanto por la combinación de personajes como por las invenciones y engranajes que los animan. El Teatro de la Abadía ha inaugurado la temporada con dos propuestas excelentes, por un lado, Mi gran obra de David Espinosa y por otro, la exquisita pieza Petit Pierre, basada en el texto original de Suzanne Lebeau. La Compañía Bambalina Teatre Practicable ha abordado este proyecto desde la necesidad de realizar un espectáculo artesano y artístico, para ello se ha rodeado de su equipo habitual, liderado por Jaume Policarpo y de la interpretación de Adriana Ozores, para llevar a buen puerto esta creación han llamado a Carles Alfaro para que les dirija. El resultado es de una belleza impactante y de una emoción intensa, hay momentos de una plasticidad conceptual de gran calado y al tiempo, llena de un discurso ético sobre la vida y el arte. A partir del personaje real que fue Pierre, nos conducen por todo tipo de paisaje humano y social del pasado siglo XX, a través de la mirada de un «inocente», de esos que miran el mundo de manera sesgada y auténtica. Espectáculo imprescindible, solo hasta el domingo 28.
Adolfo Simón
La pensión de las pulgas, un espacio de otra dimensión
En pocos espacios escénicos de Madrid puedes viajar a otros lugares y tiempos al atravesar su puerta. La pensión de las pulgas tiene esa capacidad, cuando entras en sus salas, puedes dar un salto imaginativo y trasladarte a New York o Los Ángeles o viajar a Dinamarca sin moverte de la silla. Si, el teatro posibilita estas experiencias pero hay ocasiones en que nos hablan de otro sitio y uno no puede despegarse del barrio en el que está situado el teatro. Durante el mes de septiembre y también en octubre, hay tres propuestas nuevas en este espacio de la calle Huertas que tienen muchas razones para ir a verlas…
La Maratón de Nueva York es una obra del dramaturgo italiano Edoardo Erba, dirigida por Jorge Muñoz y protagonizada por Joaquin Mollà y Chechu Moltó.
Dos actores, calzados con unas deportivas, sobre dos metros de césped artificial y dispuestos a pasarse una hora literalmente corriendo, aunque no se muevan del lugar, reflexionan sobre por qué corren y sobre la vida.
Lo más interesante de la pieza, además del esfuerzo físico que realizan los actores durante la duración de la obra, ya que están corriendo literalmente sobre el lugar que pisan, es el juego temporal en el que nos sumergen, la carrera va transcurriendo ante nuestros ojos y les acompañamos tan solo con un movimiento angular que realicen. Pero, hay más sorpresas, porque en ese viaje imaginario descubriremos los detalles de la singular relación de los personajes y sobre todo, descubriremos un final sorprendente que hará que recompongamos de otro modo la peripecia de estos seres huyendo hacia el vacio.
Un disgusto danés es una pieza escrita y dirigida por Jumon Erra e interpretada por Elena Fortuny y Gretel Stuyck
Dos propietarias de un prestigioso restaurante y amigas inseparables, Olga y Lidia, cenan en su local vacío, una vez acabado el servicio. Inesperadamente, su relación se verá puesta a prueba. ¿Hasta dónde somos capaces de llegar por amistad? ¿Qué grado de compromiso es justo exigirle a un amigo? Cuatro años más tarde, las dos amigas se volverán a encontrar para cenar en el mismo lugar. Pero esa conversación, ese pacto alcanzado durante el postre, habrá dejado en ellas una honda huella. Olga y Lidia se verán obligadas a descubrir los auténticos límites de su relación.
También en esta obra vamos descubriendo que nada de lo que parece es, creemos que estamos antes un encuentro cordial de dos amigas pero durante el tiempo que dura la pieza, descubriremos que no están en un mismo plano físico las protagonistas, creemos que están a la misma hora y en el mismo lugar pero no, cada una está en una situación distinta que hace más rica e interesante la propuesta, pero para saber qué pasa realmente, tendréis que acudir a ver las próximas funciones.
Cliff de Alberto Conejero ha sido dirigida por el propio autor y Alberto Velasco e interpretado con entrega absoluta por Carlos Lorenzo
Días antes de la celebración de la ceremonia de los Oscar de 1961 –la cuarta y última ocasión en la que fue nominado– Montgomery Clift prepara en su apartamento de Upper East Side su regreso a los escenarios teatrales con La gaviota de Chéjov. Ha decidido abandonar su carrera cinematográfica y escapar por fin de los mandatos de los estudios y del hostigamiento de la prensa. Pero antes tendrá que cerrar las cuentas pendientes con el pasado.
Esta pieza es un trabajo exquisito desde todos los puntos de vista, Carlos Lorenzo realiza un trabajo intenso y comprometido para mostrarnos ese frágil ser que fue Cliff en el ocaso de su carrera. Para ello, se apoya en un texto complejo y sugerente ya que nos sumerge en todo lo que pasa en la cabeza del actor ante un momento en el que tiene que enfrentarse a sus deseos, miedos, sueños y fracasos…Un texto valiente, duro…como la vida misma. Todo lo que está en juego, espacialmente, sonoramente y en el video que se proyecta, está perfectamente ensamblado y al servicio de la historia que se está contando; todo esto gracias a la mano sensible con que lo han dirigido el autor y Alberto Velasco.
Adolfo Simón
«Dios no tiene tiempo libre» en el Teatro del Arte
Lucía Etxevarría se ha lanzado a escribir su primera obra teatral para adultos. Ya había probado suerte con una obra para niños. «Dios no tiene tiempo libre» nos cuenta una historia contemporánea con tres personajes que tienen problemas muy comunes… y no tanto. Una historia bien montada, de esas a las que nos tiene acostumbrados, y que cumple con las normas «no escritas» que hacen que se mantengan la tensión dramática y la intriga hasta casi el final de la historia, salpicada con toques de sexo, mentiras, corrupción, amor, ternura y perdón.
Pero Lucía ya se ha dado cuenta, y ha anunciado por su Facebook, que su obra era demasiado larga… Efectivamente, ese era el pero. Es una obra que puede enganchar, con referencias literarias y teatrales, con una clara reminiscencia a «Casa de Muñecas», pero demasiado larga para lo que cuenta.
Y no es que las obras largas no vendan en los teatros, es que las obras tienen que durar lo que tienen que durar. Lucía se ha dado cuenta de que no puede hacer una obra como si se tratase de una novela. La novela se abre y se lee a ratos, se va saboreando poco a poco, cuando tienes tiempo libre, ya que no eres ese Dios del que nos habla la Etxevarría. El teatro no. Al teatro vas a que te cuenten algo y entren como una espada bien afilada en tu mente sin que te des cuenta.
Por eso, ha hecho bien en ponerse a recortar y reintentar adecuar esa historia, que tiene su aquel, y que nos interesa, porque los personajes de Lucía siempre tienen recovecos y facetas que van mostrando según avanza la narración.
Los actores actúan correctamente, aunque debería existir más dirección y la escenografía se queda algo corta debido al presupuesto, de manera que dificulta que nos metamos más en la historia, pero los tiempos que corren… obligan al recorte.
Este jueves es la última oportunidad de ver la Long Play de «Dios…» en el Teatro del Arte.
Luis Mª García Grande
Medida por medida de Declan Donnellan en el CDN
William Shakespeare es el mayor dramaturgo de la historia del teatro porque su obra es de una complejidad fantástica y al tiempo, nos cuenta la vida de forma sencilla, como un cuento. Esto hace que cada vez que un equipo artístico se enfrenta a sus textos, tenga que mantener el equilibrio entre la complejidad y la sencillez, de otro modo, fracasará totalmente en el intento de llevar sus piezas a la escena. Declan Donnellan hace fácil lo difícil, en esta ocasión con la compañía que ha creado en Rusia. Ha conseguido que desarrollen un lenguaje propio con el sello de Donnellan que nunca es el mismo, no tiene un molde para el éxito, tiene la curiosidad de cómo traducir y expresar, para el espectador de hoy, las grandes obras de la literatura dramática, en este caso ha sido Shakespeare pero podría ser Jarry como ocurrió el año pasado. En esta ocasión crea un paisaje con los actores y los mueve en escena como piezas de un juego que ha inventado, donde la trama va desarrollándose ante los ojos del espectador, haciendo que una historia compleja nos llegue como si de un cuento para niños se tratase.
Adolfo Simón
Las bodas de Figaro en el Teatro Real
El Teatro Real ha inaugurado la nueva temporada bajo la dirección de Joan Matabosch y lo hace con un espléndido montaje renovado de Las Bodas de Fígaro de Mozart. Esta ópera, aparentemente sencilla pero de gran dificultad técnica es, en el fondo, una estupenda obra de teatro de excelente libreto y una música excepcional, todo ello requiere de una propuesta sencilla que enmarque todo este interesante material dramático y la puesta en escena de Emilio Sagi lo consigue, gracias a una escenificación ágil en un espacio bello diseñado por Daniel Bianco, a todo esto se suma la dirección musical del maestro Ivor Bolton al frente de la Sinfónica de Madrid. Interpretada con energía y brío por los fantásticos solistas entre los que cabría destacar a Luca Pisaroni, Sylvia Schwartz, Sofia Soloviy, Elena Tsallagova y Andreas Wolf, entre otros.
Luis García Grande
Todos y uno + Nudos en Lagrada
Dentro del Festival Miradas al cuerpo que se está llevando a cabo en la sala Lagrada, esta semana hemos podidos disfrutar de dos piezas breves que, juntas, creaban el contrapunto entre lo que es la dinámica de un grupo que busca incesantemente la salida de un lugar para liberarse de la opresión del grupo y en el solo mostrado a continuación, la necesidad de deshacer la opresión que a veces construimos sobre nuestro cuerpo.
Adolfo Simón
SOLETE en la Sala Mirador
Solete es una obra que trata de acercar la danza y el teatro a los primeros años de la infancia con sencillez y claridad. Las palabras suenan sin que la comprensión de su significado tenga excesiva importancia. Son las intenciones que portan los movimientos y las palabras, los silencios y las miradas, los que adquieren el protagonismo. Solete no es sólo el solo de una bailarina… Solete es un dúo con el sol. Una propuesta que empieza antes de entrar a la sala, recorriendo un camino de pequeños círculos que nos conducen a un espacio donde el sol se cuela por nuestros sentidos.
Y tras la función, Juan Diego Botto contó un cuento en otro espacio íntimo de la Sala Mirador.
Adolfo Simón
Ruido blanco en la Sala Mirador
Ruido blanco se define como un espectáculo contemporáneo y multidisciplinar donde se combinan dos lenguajes: el lenguaje flamenco en su triple dimensión (cante, toque y baile) y el lenguaje audiovisual. El propósito de este montaje es introducir al espectador en una atmósfera visual y sonora sobre la que se desarrollan las distintas coreografías. De formato reducido, se estructura en cinco escenas que recrean otros tantos estilos de la tradición flamenca bajo la mirada personal de sus intérpretes. La Sala Mirador abre sus puertas al flamenco en un ciclo sugerentes que propone disferentes lenguajes dancísticos.
Adolfo Simón
«True West» de Sam Shepard en Los Teatros del Canal
La sala «negra» de los Teatros del Canal se inaugura con True West (El auténtico oeste) una obra de plenitud del polifacético Sam Shepard dirigida por José Carlos Plaza. Escrita en el año 80, Shepard nos relata un drama familiar reflexionado sobre la identidad, tanto individual como cultural.
Dos hermanos se reencuetran después de cinco años en su hábitat natural, a 40 millas de las afueras de Los Ángeles, donde los coyotes todavía existen y donde el riesgo flota en la atmósfera. Un lugar alejado de las grandes urbes, de los grandes escenarios que nos suelen mostrar cuando la acción transcurre en esos maravillosos Estados Unidos. Mientras uno de ellos, guionista bien acomodado, intenta encontrar el éxito en cada texto que escribe, otro, perdedor en la vida y ladrón de baja estopa, llega para limar diferencias e intentar llevar una nueva vida rascando en los entresijos de la conciencia de su hermano. Unos personajes cargados cada uno con una mochila muy diferente en la que tienen que encontrar las cosas que tienen en común y las cosas que les desencuentran.
Shepard otorga a estos personajes una complejidad y riqueza a la altura de los grandes dramas americanos. Nos encontramos sumidos en la América profunda, esa que no nos mostraban en las películas del los 80, donde sólo exhibían ese gran sueño americano y que luego han sabido reflejar otros cineastas como los hermanos Cohen o Tarantino. Un guión a la altura de grandes películas que nos sumerge en diferentes escenas llenas de humor, violencia o sátira y que oscila entre el «naturalismo americano» y el «realismo mágico».
Se aprecia el trabajo que Plaza ha realizado con los actores, otorgándoles unas subidas y bajadas dramáticas dignas de un clásico de Hollywood y sobre todo disfrutamos con esa madre de los protagonistas que aparece como una especie de pin-up desmejorada y frágil que nos conmueve con solo verla hablar.
Una buena inauguración en una sala muy especial que ha vivido grandes ensayos y que ahora espera alcanzar grandes estrenos en un espacio diáfano y contemporáneo que no le resta un ápice de calidad ni dinamismo. Acérquense a conocer el verdadero oeste, con sus historias reales, sus dramas y…por qué no con sus comedias.
http://www.teatroscanal.com/espectaculo/true-west-autentico-oeste-teatro/
Luis Mª García Grande
La sangre de Antígona de José Bergamín en Una mirada al mundo-CDN por la Compañía Nacional de Teatro de México
José Bergamín escribió una Antígona moderna y dura, un texto de una contemporaneidad abrumadora; seguramente él se sintió más de una vez la Antígona que vaga por fronteras extranjeras, esperando justicia. El ciclo Una mirada al mundo ha empezado con un montaje de altura, una propuesta compleja espacialmente y de interpretaciones de corte trágico, con un reparto de primeras figuras del teatro mejicano. Nacho García, el director, ha querido conjugar el clasicismo de la historia con referencias atemporales o de rabiosa actualidad; hay imágenes que todavía están instaladas en nuestras retinas de acontecimientos recientes. Antígona es uno de los grandes mitos de la historia del teatro universal y aquí, los elementos que le dan vida, están a la altura de su destino trágico.
Adolfo Simón
«Rayahzone» de Ali Thabet y Hèdi Thabet en La Casa Encendida
Un espacio de paredes desnudas, en el que la coreografía nace de la interacción de tres cuerpos, cada uno movido por un impulso diferente. Se trata también de un encuentro con la música sufí, con cinco intérpretes tocando en directo. La música cumple un papel fundamental en la creación de esta pieza, siendo más que un mero acompañamiento de los pasos y los movimientos. Gracias a la interacción con los movimientos del cuerpo de los personajes, los cantos y voces dan a la pieza su necesidad más interna. Sinceramente, la inauguración de este año del Festival IDEM no podía haber sido más acertada; un montaje donde se integran cantantes, bailarines y personas con discapacidad para crear una poética especial, un universo al margen del que habitamos habitualmente. Un trabajo muy especial.
Adolfo Simón
Ouija House de Pablo Raijenstein en el Teatro Arlequín
Ouija House, producido por la mansión del terror, sonorizado por Giulio Perinello y escrito por Gema Navarro y Pablo Raijenstein llega al Teatro Arlequín, en plena zona de la Gran Vía madrileña. Durante todo el mes de septiembre podrás disfrutar de un espectáculo diferente y original en el que se funden las disciplinas del mentalismo y el ilusionismo, además de otras experiencias de índole extrasensorial. Ouija House cruza los caminos del mentalismo e ilusionismo que bebe de la esencia del cabaret europeo y del “Grand Guignol” o Teatro del Horror. Raijenstein, cada vez más, está afianzando su sello particular que no se parece a ningún otro dentro del mundo del mentalismo, su estética de aromas clásicos se alimenta de números novedosos e impactantes que dejan al espectador boquiabierto; sin saber cómo ha podido realizar los sorprendentes juegos. En el mundo del mentalismo hay mucho personaje que se limita a entretener y nada más, Raijenstein, nos adentra al mundo de lo paranormal y extrasensorial en ese terrible y fascinante lugar que es Ouija House.
Adolfo Simón
Maldita quietud de Descoordenadas en Lagrada
Siguiendo con el ciclo de danza que se está mostrando en Lagrada, esta semana hemos podido asistir a la propuesta del colectivo Descoordenadas, cuyo título es Maldita quietud. Una pieza sugerente del puzle que va configurándose en el espacio a partir de las situaciones de danza-teatro que se realizan sobre marcas situadas en diferentes lugares de la sala. Es como si nos animasen a continuar el viaje dando saltos de boya a boya. Una manera poética de huir de la apatía que nos tiene abducidos en estos tiempos.
Adolfo Simón
Love room de Tirso Calero en el Teatro Arlequín
La noche tiene su peligro, uno puede dejarse llevar por los efectos del alcohol y el juego y la partida puede terminar saliendo fallida o no. ¿Alguna vez te has despertado y no recuerdas nada de la noche anterior ni sabes cómo llegaste a la cama con la persona que está a tu lado?. Este es el punto de partida de Love room. Pero…Todo podría haber sido convencional y tras el cruce de saludos, despedirse y tratar de olvidar lo que pasó y sin embargo, en esta pieza, los acontecimientos se van desencadenando de manera sorpresiva y no hay una despedida si no que hay más encuentros que llevan a los personajes a…Tendrán que ir a verla para descubrir el desenlace de esta habitación del amor.
Adolfo Simón
El largo viaje del día hacia la noche de Eugene O´Neill en el Teatro Marquina
Eugene O´Neill es el padre del teatro moderno norteamericano, sus piezas marcaron un antes y un después en la literatura dramática de aquel país. Sus textos, muchas veces inspirados de forma directa en su vida, creaban el efecto de una radiografía terrible sobre eso que se ha llamado: El sueño americano; mostrando su declive y su sin sentido. En El largo viaje…el autor se instala en el mundo de la familia, para mirar con microscopio los demonios y trampas que mueven el motor de este ente social. O´Neill crea unos personajes de gran calado y los va mostrándonos poco a poco, a lo largo del viaje y del texto escrito, lentamente… Aquí, la obra ha sido adaptada y aligerada, tal vez para que sea más del gusto del público de hoy, pero hay un vacio entre el primer acto y el segundo que genera cierto extrañamiento en el desarrollo de la trama. Los personajes son atemporales aunque aquí se ha optado por mostrarlos en la época en que fueron escritos, de este modo, aparece una distancia entre esos seres perdidos en la niebla con los que es difícil identificarse; solo en algunos pasajes del segundo acto, Juan Díaz y Vicky Peña rompen el corsé emocional para mostrar el mundo sin luz donde habitan. La puesta en escena tiene unos tintes mágicos que no terminan de mostrar la poética fantasmal donde se quiere instalar esta historia de seres que transitan por un mundo hostil en el que el rumor del mar se cuela en la casa de esta familia americana, como el latido de una muerte anunciada.
Adolfo Simón
Amor, ¿Y si lo hacemos antes de morir? en el Teatro Arlequín
A veces, cuando la muerte nos ronda, surgen ideas descabelladas que nos pueden poner al borde del precipicio personal. En esta obra, la anécdota de la muerte del familiar de uno de los personajes, le deja un extraño sabor de boca y una duda…La curiosidad sobre qué habría pasado si el muerto hubiese sido él…Y ahí arranca la pieza y todos los personajes quieren saber qué tres deseos elegirían en ese momento y que harían o pensarían los vivos en la despedida a cada uno de los finados. Como no sabemos cuánto tiempo tiene nuestro reloj de vida, tratamos de dejar las cosas para mañana y decimos verdades a medias, pero si se trata de la última despedida…Uno puede decir lo que piensa y siente sin tapujos. A veces, decir la verdad hace mejores las relaciones y en otras ocasiones, las perturba. En «Amor…» de Álvaro Doñate y Marta Sánchez Guillén, dirigida por Samuel Señas, asistimos a este ritual jocoso donde nos podemos sentir identificados entre risas. Una pieza sencilla con un juego dramatúrgico sugerente.
Adolfo Simón
Jugadores de Pau Miró en los Teatros del Canal
Reparto de lujo para una historia simple, la de cuatro hombres que juegan una partida de cartas y terminan embarcados en un juego mucho más peligroso. Jugadores es una radiografía de las relaciones humanas, de la parte oscura e inaccesible que esconde todo el mundo, salpicada de humor y, claro, de un saludable espíritu lúdico. Con estas palabras describe el autor y director lo que se supone que es Jugadores y sin embargo, es, a mí modo de ver, mucho más, gracias a que la obra no transita por la placidez de una partida entre amigos si no que se sumerge en los miedos y fantasmas que estos cuatro «hombres invisibles» tienen instalados en su día a día. En estos tiempos de crisis, tener más de cincuenta años y no haber resuelto la vida económica y afectivamente, te deja fuera de juego, del juego de cualquier partida. Los personajes y sus relaciones están llenos de sorpresas y enigmas que el público deberá resolver al ir a ver la función. No se pierdan el trabajo de cuatro esplendidos actores como son: Jesús Castejón, Luis Bermejo, Ginés García-Millán y Miguel Rellán.
Adolfo Simón
«Sé de un lugar…» de Iván Morales se repone en Cuarta Pared
Aquí os dejamos la entrada que escribimos acerca de esta obra y una entrevista a su director Ivan Morales
Sé de un lugar en Cuarta Pared
La experiencia de crecer es dolorosa. De niño, uno mira alrededor y hacia arriba y no entiende la mitad de las cosas que ve, todo tiene un tamaño y textura difícil de comprender. El tiempo va poniendo las cosas en su sitio o no. Cuando llegamos a la edad adulta y hay que coger las riendas de la propia vida, uno no sabe bien que coche de caballos está dirigiendo ni a dónde le llevan. En algún momento necesitamos bajarnos de la noria a la que nos subieron en este parque de atracciones enloquecido en el que vivimos, amamos y morimos. Porque al final, casi todo se reduce a eso, a saber o no amar. A veces uno cree tener certezas y solo tiene incertidumbres. Y así van pasando los días, los años…la vida. De todo esto se habla en Sé de un lugar, la obra que ha escrito y dirigido Iván Morales. Y los dos actores, entre el público, con cercanía y complicidad, consiguen que la distancia entre realidad y ficción se rompa para que veamos un poco más allá, tal vez…la luz al fondo del túnel.
Adolfo Simón
Iván Morales nos habla de su trayectoria en la escena
¿Cómo fueron tus inicios en el teatro?…¿Realizaste otras facetas además de la dirección y la escritura?
Mi debut en el teatro fue, con doce años, haciendo Caricies de Sergi Belbel en el Teatre Romea. Desde entonces he ido trabajando como actor en proyectos teatrales de diversa índole, con directores como Marc Martínez, Carme Portacelli, Alicia Gorina, Francesc Nel.lo, Nao Albet & Marcel Borras…
“Sé de un lugar” es la primera obra que escribí y dirigí, aunque llevaba casi veinte años haciendo teatro como actor y escribiendo guiones de largos (“Mi dulce”, “El truco del manco”) y dirigiendo cortometrajes la escritura teatral me infundía demasiado respeto y tardé mucho en atreverme. Una vez levantamos la companyia Prisamata los miembros nos ponemos manos a la obra y nos encargamos de casi todo, así que tocamos todos los palos de la producción teatral, desde construir la escenografía(cuando hay) hasta hacer de director de promoción.
¿Qué balance harías sobre tu trayectoria?…
Como actor he hecho de todo, la verdad, desde doblaje hasta animaciones publicitarias, he rodado con actores de Oscar en producciones internacionales y he hecho teatro alternativo, como mucha gente, vaya. Así que he podido aprender en todo tipo de escenarios, eso me ha ayudado a saber qué me gusta y qué no por experiencia y no por teoría. Además, desde muy joven he participado en fanzines, radios libres, cultura alternativa, vaya, y ahí he cogido callo en eso de hacer uno mismo las cosas sin pedir mucha ayuda a instituciones, y teniendo claro que la cultura no es sólo un pasatiempo cómodo, sino que hay que tener la idea, por muy naïf que sea, de que estás intentando cambiar las cosas. Ese es el punto de partida a la hora de enfrentarme a proyectos propios con Prisamata, aplicar todo lo aprendido desde esa ética de curro y buscar la máxima libertad posible para hacer el trabajo que queremos hacer. Nos ha tocado vivir esta época de crisis económica o estafa social, como prefieras llamarlo, y hemos decidido usar todos esos problemas a nuestro favor. Hemos tenido suerte con que algunos de nuestros espectáculos han tenido una buena respuesta de público y crítica, y eso nos ha dado más impulso para poner en práctica nuestras quimeras. Tan solo hemos levantado tres espectáculos largos, siento que estamos aún en pañales, pero lo mejor de nuestra ignorancia es que nos ha llevado a hacer realidad proyectos y a poner en práctica ideas que, mirando atrás, sobre el papel, parecen imposibles, quijotescas. Hemos trabajado muchísimo estos tres últimos años, hasta la extenuación: Tres obras de teatro, varios cortometrajes, varias piezas teatrales cortas, giras por Catalunya, España, América… Ahora toca trabajar desde un poco más de serenidad, pero el músculo que hemos cogido nos hace sentir fuertes como para enfrentarnos a nuevas quijotadas. Tengo la sensación de que no hemos hecho aún nada de lo que somos capaces, de que hasta hoy todo ha sido un esbozo, un ensayo. Me huelo que ahora viene lo bueno.
¿Cómo surgen las ideas y los proyectos en los que te embarcas?¿Qué te anima a participar en ellos?…
Los proyectos surgen, primero, de la necesidad. Nudos, dolores, frustraciones, apegos, euforias. De las ganas de compartir, con el equipo, con el público. De las ganas de romper con ideas demasiado confortables. De enamoramientos, con personas, con ideas. De la ebriedad. De la soledad. Del deseo. Me gusta el teatro porque obliga a compartir y a vivir el presente. En escena todo parece posible. El teatro parece una posibilidad de salvación, hay que aprovecharla. Parece un buen lugar donde romper las cadenas, las que nos ponemos y las que nos ponen. A partir de ahí, desde esa raíz, todo vale y debe valer. Si no nos sorprendemos y nos imponemos retos imposibles no tiene sentido empezar nada.
¿En qué proyectos has participado durante el último año?…
Este último año hemos estado moviendo “Sé de un lugar”. Soy director, regidor, promotor y lo que haga falta, así que eso chupa mucho tiempo. También hemos estrenado y movido “Jo mai” (www.jo-mai.com). Hemos rodado varios videos relacionados con ambos proyectos(cortos, videoclips, fotonovelas, se pueden ver en nuestra web: ciaprisamata.com), ya que intentamos darle vida a nuestros proyectos más allá de la propia obra. He escrito unas cuantas cosas que no voy a levantar aún. Y hemos empezado a ensayar el nuevo espectáculo, que no pensamos estrenar hasta de aquí un año.
Háblanos del estreno en Cuarta Pared …¿Cómo surgió este proyecto?… ¿Cómo ha sido el proceso?…
“Sé de un lugar” es una obra que empezamos a hacer para amigos y conocidos en el bar de La Caldera hace unos años, y que desde entonces no ha parado de caminar y de hacernos crecer. Es algo que empezó como un acto de amor y que nos lo devuelve cada día con creces. No dejamos de ensayar, de rascar, de descubrir nuevas capas. Llevamos tres años así y parece que no tiene fin. Es una sensación rarísima, algo tan efímero como una función teatral, que se convierte en un eterno retorno que nunca es igual, que siempre va más lejos y que nos pide un compromiso y un mimo extenuante. La hemos representado en todo tipo de teatros de todas las maneras posibles. Sí, nos han dado premios y nos ganamos la vida con ella, pero sobre todo nos ha cambiado la vida y cada día nos enseña un poco más. Estamos enganchados a esta obra, somos un poco yonkis.
¿Qué proyectos tienes entre manos?…
Estamos preparando una nueva obra con la compañía, la primera vez que hacemos un texto ajeno. No queremos decir mucho aún, pero vamos soltando pistas en este blog: http://novaaventuraprisamata.blogspot . También me han encargado un texto para el año que viene y estoy en ello ahora mismo, escribiendo y dándole forma al croquis aún. Todo está muy en paños menores aún. Mientras tanto, seguimos dándole vida a “Sé de un lugar” y “Jo mai”, somos una compañía de bolos, y las obras son muy delicadas y piden mucho cuidado y presencia mientras siguen vivas.
¿Cómo crees que están afectando los recortes y el aumento del I.V.A. a los proyectos de teatro?…
Obviamente, los recortes, el IVA… son una jodienda, un ataque más de los muchos que recibe el 90% de la ciudadanía. Como en muchos otros, cada dia es más difícil sostenerse en este oficio. Y está claro que la tendencia neoliberal de que las cosas valen el beneficio económico que producen está ganando cada vez más terreno y eso es muy peligroso. Sobre todo si nos lo Acabamos creyendo. Hacer teatro ahora, aquí, no es solamente el reto de crear algo que valga la pena y sea lo más útil y genuino posible, además hay que inventar fórmulas para hacerlo sostenible en un entorno que lo pone todo en contra, y ganarse el respeto de un público que a veces no acaba de confiar en nosotros. Tenemos la responsabilidad de hacer cierta pedagogía, en ese sentido, y de mantenernos a la altura de los acontecimientos para demostrar con nuestro trabajo que somos parte de la solución y no del problema.
¿Cómo es la realidad teatral ahora en Barcelona?…
En Barcelona están pasando cosas muy interesantes a nivel teatral. Cuando estrenamos “Sé de un lugar” éramos unos pocos locos los que hacíamos teatro en compañía sin un duro y pasábamos de los circuitos convencionales y de los peajes aparentemente obligatorios. En los tres años que han pasado desde entonces el paisaje escénico ha dado un vuelco. Por un lado parece que la tendencia dominante de los “nuevos dramaturgos” es un ciclo que está terminando y está dando paso a un resurgir de las compañías, entre otras Muchas razones porque es mucho más fácil, tal y como está el patio, levantar un proyecto desde el colectivo que desde lo individual. Para mi eso es muy positivo, porque poner el foco de la creación teatral en un rol en singular (sea el dramaturgo como el actor o el director) no creo que nos ayudara mucho, para empezar porque no es Realmente honesto con la naturaleza de la creación teatral. La gente se está organizando y el virus de hacer teatro en espacios no convencionales, de compartir las responsabilidades entre todos y de hacer de la experiencia teatral algo menos institucional se ha extendido muy rápidamente en un tiempo record. Eso es maravillloso, teniendo en cuenta la tradición catalana de compañías teatrales que parecíamos haber olvidado. Está en nuestra raíz. A ver qué resulta de todo esto. Creo que aún tenemos todos que entender Realmente que significa hacer “teatro de crisis” y no limitarnos a hacer lo mismo sin dinero: Plantearnos desde la base los procesos creativos y de producción y encontrar un teatro propio, necesario al momento que vivimos. En la parte de lo mejorable, creo que en Catalunya aún arrastramos, los jóvenes también, la idea de que el teatro debe de ser un lugar confortable, que nos complazca(incluso si toca temas políticos o sociales); seguimos pidiéndole a la experiencia teatral que nos permita salir de la sala satisfechos con el mundo, con la idea de que nosotros, al menos, somos de los que estamos “bien”. Por lo que veo estos días en Madrid hay una tendencia más marcada entre compañías jóvenes a hacer un teatro más comprometido con remover el aquí y ahora a riesgo de molestar. En Catalunya siento que nos falta romper aún unos cuantos prejuicios al respecto.
¿Qué montaje que hayas visto últimamente, te ha interesado?¿Por qué?…
Me ha gustado mucho “La pols” de la Arcàdia, escrita y dirigida por Llatzer Garcia. He leído dos tebeos recientemente que me han puesto las pilas como escritor: “No os indigneis tanto” de Manel Fontdevila y “Dream team” de Mario Torrecillas y Laperla. Aquí en Madrid en cuanto tenga un momento voy loco por ver “Perdidos en Nunca Jamás” y “La cena del Rey Baltasar”.
¿Alguna sugerencia para seguir creando en tiempos de crisis?…
No tengo ninguna sugerencia para crear en tiempos de crisis, y si la tuviera desconfiaría de quien me hiciera caso.
Otelo de William Shakespeare en el Teatro Bellas Artes
Nadie duda de la modernidad de William Shakespeare por eso se sigue representando una y otra vez sus obras en todos los teatros del mundo. Y siempre sobrevive a cualquier lectura y a menudo descubrimos una visión novedosa sobre sus tramas. Otelo siempre se ha llevado a escena como la historia de ese moro celoso que mataba de forma brutal a Desdémona. Pero como en toda gran obra, si se lee entre líneas, podemos descubrir muchos matices y capas que nos mostrarán la complejidad de los seres que habitan esa ficción que no es más que un reflejo de la realidad. La propuesta desde la adaptación de Yolanda Pallín y la dirección de Eduardo Vasco, crea un pulso de poder y locura entre Yago y Otelo que resulta muy interesante, creando una situación donde hay más coralidad en la obra que en otros montajes que ahora mismo recuerde. Y además, se hace hincapié en que la mujer es una víctima de los excesos de ambición y poder de los hombres; si un hombre mira todo lo que hay a su alrededor como objetos, no será feliz y hará desgraciado a su entorno. El espacio es sencillo y simbólico y por él transitan los actores en un trabajo ensamblado donde todos forman el puzle perfecto para contar este drama histórico con gran eco actual.
Adolfo Simón






































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