Lobas de María Casal en el Fernán Gómez
Al final solo nos quedan dos opciones…Ir al casting y sufrir las pruebas de selección o ser el que elije con quién haremos las escenas de nuestra vida. En Lobas, María Casal, gracias a su amplia experiencia en el mundo artístico y en todo lo que gira alrededor del mundo del casting, ha escrito una comedia ácida y delirante sobre las relaciones personales, haciendo un paralelismo entre la vida y la ficción que, a veces, se parecen más de lo que nos gustaría. En la sala II del Fernán Gómez, el público que asistía el domingo se reía con cada vuelta de tuerca de la obra.
Adolfo Simón
Boomerang de Blanca Domenech en el ciclo Escritos en la escena
Escritos en la escena es un espacio de investigación dramatúrgica en el Laboratorio Rivas Cherif dirigido por Ernesto Caballero. Boomerang es un texto escrito por Blanca Domenech surgido de este territorio de búsqueda que se ha representado en la Sala de la Princesa del Centro Dramático Nacional. Los acontecimientos importantes ya no ocurren en los palacios, surgen en los espacios traseros, allí donde se acumula el material en desuso, este parece ser el planteamiento del director que ha optado por una propuesta sencilla a medio camino entre la lectura dramatizada y la escenificación sujeta a lo esencial, espacialmente hablando, centrándose más en el trabajo actoral que en otras cuestiones. Una trama que nos remite a los laberintos emocionales que se usan como moneda de cambio en un mundo donde triunfa solo aquel que está dispuesto a pagar cualquier precio por su ascenso.
Adolfo Simón
La venus de las pieles de David Ives en las Naves del Español-Matadero
La vida es un misterio, nunca sabemos si al despertar, estamos en el primer, el tercer acto o está a punto de caer el telón de nuestra existencia. El teatro también es un espacio misterioso, es lo más parecido a la vida en el arte, por eso, ante la duda de cuando se apagarán las luces de nuestro escenario, acudimos al teatro para seguir descubriendo a través de los actores, otras vidas, otras obras posibles, porque tal vez todavía estemos a tiempo de reescribir alguna escena, entender mejor nuestro personaje entre los borrones de nuestro libreto. La Venus de las pieles es un texto que juega al teatro dentro del teatro; es la mejor fórmula para conocernos, jugar a la vida en el teatro, solo que a veces, descubrimos cosas que tal vez ni intuíamos y que cambiará el desarrollo de la trama. No es habitual encontrar en la cartelera teatral una pieza tan bien construida, cargada de referencias cultas accesibles. Y sobre todo, no aparece fácilmente un juego escénico que permita que dos jóvenes actores desplieguen su técnica para vivir una experiencia profunda más allá de lo interpretativo. Clara Lago y Diego Martín están implicados con los cinco sentidos en el montaje, bien acompañados por David Serrano, el director. Esta obra tendrá larga vida, más allá de esta producción porque permite llegar muy lejos en el discurso ético sin grandes pretensiones escénicas.
Adolfo Simón
semínka_semillas en Espacio Labruc
La historia se desarrolla en la República Checa, lugar de nacimiento de la dramaturga y directora de la obra. La atmósfera emocional de la familia refleja el clima gélido del país eslavo y su geografía cercada por otras naciones que le impiden la salida al mar. Y aunque tratan de sumergirnos en la peculiar manera de entender los vínculos familiares en ese país, al final, en toda tribu ocurre lo mismo. La familia es un espacio tóxico hoy y lo fue siempre, del cual surge, a veces la belleza y en otras ocasiones el horror, de todo esto se habla en Semínka.
Adolfo Simón
Novecento en la sala pequeña del Teatro Español
Novecento es un gran cuento mágico que habla de la amistad, de los deseos profundos, del destino, de dar prioridad a las cosas importantes, a esas que obligan a renunciar a lo superficial para dedicar hasta el último aliento a aquello que le da sentido profundo a la existencia. Ya se han visto en nuestros escenarios varias versiones de esta historia. En esta, destaca la sencillez de la propuesta, no han querido adornar la narración con ningún efecto que distraiga sobre lo que se quiere expresar; para que el público se sumerja en las imágenes que desprende la historia de ese pianista que nunca pisó tierra. Raúl Fuertes ha ido al corazón de la narración y lo ha dejado, frágilmente en un espacio vacío, ahora bien, lo ha dejado en manos de un gran actor, de Miguel Rellán. Hay un momento en la carrera de los grandes actores, que asumen un reto, un personaje o función que les hace medirse con su experiencia, tras una larga trayectoria, de este pulso, Miguel Rellán sale victorioso.
Adolfo Simón
«Vodka en Camerino 3» en Selectos Puraenvidia
La incomunicación forma parte de nuestras vidas. Cada cual busca su excusa para crear sus propias barreras y vivir en su burbuja cómodamente. Esto se experimenta mucho en los actores. Los actores interpretan otras vidas y, muchas veces, cierran las suyas con un muro que puede ser la propia creación de su personaje público o practicar raros ejercicios de relajación para salir de sí mismos y meterse en el personaje. Con estas premisas, Teatro El Puente nos propone dos actrices que son reunidas en el Camerino 3 de manera casual…. cada una con su mundo y sus circunstancias, cada una intentando encontrar su personaje para interpretar Tio Vania de Chéjov. Entre ellas existen varios muros generados por la incomunicación que se van a ir derribando de una manera muy peculiar, como lo resolvería el propio Chéjov, a base de unos tragos de vodka. Una obra corta, pero muy bien resuelta y contenida en un marco, Selectos Puraenvidia, que realza esas pequeñas tensiones que se producen en el mundo actoral.
La compañia ha ampliado sus representaciones y seguirán durante el mes de junio los miércoles a las 21 h. en Selectos Puraenvidia.
Luis Mª García Grande.
Manlet de María Velasco en Nave 73
A veces oyes hablar de teatro moderno, de propuestas contemporáneas, de escena diferente, de teatralidad que habla de nuestros días…A veces se oye tanto discurso hueco y vacio…Y no solo entre los profesionales que ya no saben cómo definir su trabajo o difundirlo, también desde el público llegan esos comentarios, muchas veces despectivos; como sintiéndose estafados por un discurso que les deja fuera de juego con respecto a lo que debe ocurrir entre el escenario y el patio de butacas: Un pacto de sangre y emoción. En otras ocasiones, se oye el típico…He actualizado un clásico o he modernizado personajes de época…Como si se les pasase por la I.T.V. o como si se les sumergiese en una sesión de revitalización hormonal o lo que es peor, como si se les vistiese con la ropa del más rabioso diseñador de moda del momento. Todo este preámbulo es para decir que…Manlet es justo lo contrario. Un texto contemporáneo que juega con personajes de obras clásicas pero dándoles un valor actual, re-escribiendo su lenguaje pero también su paisaje poético existencial…con belleza y humor, mucho humor negro…Creo que con esta obra habrá un antes y un después en la escritura de la autora. Pero, además, si, hay más…El texto está servido en bandeja de plata oxidada, en una propuesta de dirección y con unos actores que navegan en el filo de la navaja, jugando al peligro sin red protectora. Ay! a veces uno sale del teatro pensando que ese es el mejor lugar del mundo, porque de allí solo se puede tocar el cielo o abandonarse en el infierno. Todavía quedan funciones de Manlet…¿Se la van a perder?.
Adolfo Simón
Sótano de Benet i Jornet en La Pensión de las Pulgas
Edipo intenta huir de su progenitora porque ha tenido una visión en la que se le augura que terminará engendrando el vientre de su madre, pero a veces, creemos estar huyendo de la fatalidad y sin embargo, estamos acelerando el encuentro con la misma. Benet i Jornet, aunque suene a tópico, si hubiese nacido en Inglaterra, sería un autor reconocido internacionalmente, como es de aquí, pues no se le valora lo que debería; ya es sabido por todos que España es un país que acostumbra a homenajear a sus creadores cuando han muerto o cuando tienen éxito más allá de nuestras fronteras, así de torpes somos. Pero volviendo a lo importante: el texto y la propuesta. En Sótano, de nuevo, el autor plantea una situación anecdótica a partir de la cual se van desencadenando una serie de acontecimientos que van desvelando el misterio y la complejidad de las relaciones humanas. Aquí, un hombre cree que ha encontrado el lugar donde conseguirá respuestas ante la desaparición de una persona y lo que realmente descubre es algo que ni siquiera él sabía sobre sí mismo. Eso, para los griegos era la anagnórisis, el momento en el que el personaje descubre lo que mueve su acción, a su pesar, hacia el hecho trágico. Un texto lleno de sutilezas engarzadas verbalmente, como encaje de bolillos. Un material exquisito para que los actores y el director hayan hecho un viaje hacia el misterio que se puede construir a partir de lo no escrito entre líneas. Juan Codina realiza un trabajo en el que parece que el texto fluye como si lo estuviese pensando en ese instante, Víctor Clavijo le da la réplica precisa y a los dos ha acompañado Israel Elejalde en la dirección, aportando su rica experiencia en la actuación.
Adolfo Simón
tg Stan con Traición de Harold Pinter en el Festival de Otoño a Primavera
Con casi veinticinco años de estrenos a sus espaldas, el sello STAN continúa sin entender de dogmas ni de jerarquías, pero sí de deseo. Un deseo de comunicar, de trasladar su pasión por los textos que ama y a partir de esta premisa, establecen un código de trabajo colectivo que en esta propuesta alcanza la expresión más ajustada de los trabajos presentados, hasta la fecha, en nuestra ciudad.
A menudo, cuando camino por la calle, descubro junto a los contenedores de cartón o envases, montones de ropa o restos de vajillas y siempre me pregunto…¿A qué corresponderán estos restos de algún naufragio?…¿Al final de una vida…de una relación…?. Siempre me veo tentado a recoger uno de esos montones y recomponer, como si fuese un detective, las huellas que allí se acumulan, los detalles que podrían completar el puzle de pasajes de otro tiempo.
Algo de esta idea sobrevuela la propuesta de tg Stan sobre Traición de Pinter. La obra va camino de convertirse en un clásico de la literatura dramática porque contiene, en su estructura y en las escenas que la atraviesan, el tiempo, el desconcierto y el vacio que alberga el deterioro en las relaciones humanas, con el agravante de que, en ocasiones, para sobrevivir a ese horror de la soledad, matamos sentimientos profundos como el de la amistad.
La propuesta que todavía se puede disfrutar en Cuarta Pared es un ejercicio despojado del trabajo de creación que el actor ha de realizar en el proceso hacia el descubrimiento de lo que su personaje siente o piensa entre líneas y además, lo hacen de manera impúdica ante los ojos del espectador. Un trabajo de una complejidad enorme aunque parezca de una sencillez brutal.
Adolfo Simón
Las dos bandoleras de Lope de Vega en la Compañía Nacional de Teatro Clásico
Se ha hecho a menudo un retrato de las serranas como mujeres matahombres y salteadoras para desfigurarlas, pero en realidad el bandolerismo ha sido siempre un fenómeno sociológico universal, producto de factores relacionados con la miseria y la injusticia en algunos momentos determinados, que propiciaron una rebeldía como única respuesta a una sociedad que sólo defendía los intereses de unos cuantos y, en este caso, de los hombres. Creo que una de las funciones de un centro de producción teatral es mantener vivo el repertorio de la gran literatura dramática y al tiempo, descubrir textos y dramaturgias poco conocidas o representadas, la CNTC, en esta nueva etapa, lo ha entendido muy bien y está posibilitando un equilibro entre los autores y obra conocidos y los no tanto. Aunque Lope de Vega es uno de los grandes nombres del Siglo de Oro, Las dos bandoleras no es uno de sus textos más conocidos. Para placer de los aficionados al verso, se ha llevado a la escena con una dramaturgia de Marc Rosich y Carme Portacelli, dirigida también por esta última. Un montaje que combina elementos referenciales de la época en un espacio escénico contemporáneo.
Adolfo Simón
«Tuppersex» en el Teatro Nuevo Alcalá
Confieso que me lo creí porque la escenografía era tan real como la vida misma: empieza la función y parece que nos han engañado y asistimos a una presentación de los productos típicos que se venden en esas reuniones de tuppersex para formarnos como futuros «asesores» del sexo. Una Elena Fortuny, ejecutiva con tablet y presentación powerpoint, nos introduce en el fascinante mundo del márketing sexual de una manera completamente fría y empresarial. Su sonrisa forzada, su correcta emisión sonora, su serenidad y empatía me hicieron dudar…Imagínense el mosqueo que te entra al pagar una entrada y verte en semejante formación obligada…
Pero todo cambia cuando irrumpe Gretel Stuyck, una excéntrica y voluptuosa peluquera, en sustitución de la sexóloga que iba a seguir con los aspectos «técnicos» de la sesión… a partir de aquí la risa está asegurada en esta comedia de Edu Pericas, el creador de la ya conocida «Confesiones de Mujeres de 30». Pericas coge algo del típico humor español a lo Lina Morgan, a veces algo exagerado y soez, pero que hace que el público entre en el juego actoral y, también hace una crítica ácida mediante la ridiculización de las típicas charlas de técnicas de venta, marketing, coaching, etc. para que caigamos en la cuenta de las situaciones que vivimos a diario y de cómo nos quieren comer el tarro, incluso en el sexo.
Un buen rato rodeado de dos estupendas actrices, aparatos de toda clase, polvos de miel y donde ustedes tendrán que elegir si se hacen un moño o se sueltan el pelo, cosa que es muy importante como actitud vital…y sexual.
Luis Mª García Grande.
Lebensraum (Espacio Vital) de Jakop Ahlbom en el Festival de Otoño a Primavera
La última creación de Jakop Ahlbom es una pieza arrebatadora que saca a escena a dos hombres que viven en un espacio reducido y deciden incorporar a su mundo a una criada mecánica. Pero el robot resultará tener opiniones propias y la tensión y el ritmo irán creciendo sobre las tablas mientras el espacio se va haciendo cada vez más y más pequeño. Y, todo ello, aderezado con la fabulosa música en directo sobre las tablas de la banda holandesa Alamo Race Track. La sala José Luis Alonso del Teatro de la Abadía se ha convertido durante unos días en un gran teatro de autómatas. El decorado de este montaje es la reproducción de una habitación en la que el tiempo se quedó detenido décadas atrás. Y ese transcurrir de años ha ido construyendo hilos ocultos que darán vida a los personajes que en ella habitan, seres que ya han dejado su parte humana para que aparezca la mutación hacia lo que ahora entendernos como robots. No hay lenguaje como comunicación, los gestos y peripecias físicas son el vínculo que les une. Es como si nos mostrasen la involución de la especie hacia comportamientos parecidos a los de las máquinas. Hay dos planos muy interesantes en la pieza, la parte musical perfectamente integrada en la propuesta y la interpretación gestual, rayando la genialidad, de los tres intérpretes.
Adolfo Simón
«Muda» y «Las plantas» de Pablo Messiez
Una de las cosas más interesantes que se han programado en la nueva línea de la Sala Mirador ha sido el ciclo dedicado a Pablo Messiez, se ha podido disfrutar de nuevo de su trilogía más personal: Muda, Los ojos y Las plantas. Sin duda, Pablo ha mostrado en poco tiempo una serie de piezas que dejan constancia de su «Voz personal». Lo más difícil es conseguir que el teatro que uno hace, cuando el público lo ve, pueda identificarlo con el autor. Hay muchas obras que tiene un sello tan específico que podrían haberlas dirigido cualquiera de los popes del teatro nacional o internacional. Con Messiez, ocurre que cuando ves sus espectáculos tienes la sensación de que en cada uno busca estilos diferentes pero que quedan atrapados en un mismo misterio profundo, seguramente el de la comunicación de los seres humanos. En Las plantas, mostrada en una sala de trabajo de la Mirador, nos encontramos ante una mujer que habla con las plantas que la acompañan, las convierte en sus cómplices hasta que abre su mirada a los allí congregados, a partir de ese momento, ella rompe las cuarta pared de la escena y nos abre su corazón en canal. Ya antes, ha estado dejando caer entre las líneas de esta confesión impúdica, el vacio del silencio y el miedo a las caricias; es más fácil abandonarse a los cuerpos y al alcohol…pero…¿Qué ocurre cuando se baja de la montaña rusa del corazón y se aterriza en la lúcida cabeza?…Solo nos queda mirar los objetos que nos rodean y construirnos unas alas de papel para volar sobre la voz negra de Nina Simone. Y si no, ponernos un vestido verde clorofila y echarnos a la calle, temprano para que no se haga tarde. Las plantas han de volver en algún momento a nuestras carteleras y han de ir a ver la propuesta porque está en el filo de la mentira y la vida…algo imprescindible para sobrevivir y porque hay una actriz en estado de gracia que se llama Estefanía de los Santos.
Adolfo Simón
A veces existe algo importante que decir y no podemos expresarlo, bien por nuestra propia voluntad, que no tiene fuerzas para manifestarse, bien porque los demás no nos dejan. Hablamos, hablamos, hablamos… y no escuchamos. Aprovechamos el silencio del otro para desahogarnos, para satisfacer nuestro propio ego sin importar lo que el oyente piense o, incluso, quiera escuchar. El proceso de comunicación está distorsionado por nuestra propia mente: un emisor prepotente, un emisor incapaz de buscar un mensaje adecuado o quizás un emisor mudo pueden ser muchos de esos esperpentos que influyen en ese proceso comunicativo. Pablo Messiez analiza en esta obra el proceso de comunicación a través de tres personajes que representan distintas maneras de relacionarse debido a sus circunstancias personales, a su ciclo vital.
Seguro que han vivido estas dos situaciones: una vecina que llega a tu casa y no para de hablar y contarte su vida, un señor que parece algo tímido y al que le salen las palabras cuando bebe dos cervezas…
Imaginen una persona muda que alquila un apartamento. una persona a la que no conocen de nada… pero que tiene mucho que decir. El conserje y su alocada vecina serán las claves para ir construyendo el puzzle de su vida y, quizás ellos sean una de esas piezas a ensamblar.
Messiez dota a sus personajes de un carisma y poesía que les hace casi irreales pero que al final reflejan fielmente lo que cada uno lleva por dentro y hace que reconozcamos comportamientos que existen en nuestra vida. Son como un reflejo distorsionado de la personalidad pero, al fin y al cabo, acaban dando una imagen reconocible, identificable de cada uno.
La interpretación de los tres actores, dentro de una escenografía sencilla pero también influyente, es soberbia y perfecta para conseguir los fines que persigue el autor y eso es algo que se consigue muy pocas veces.
En definitiva, una obra que nos mantiene con la tensión necesaria para no dejar de prestar atención a cada movimiento y gesto de los personajes y para esperar un desenlace de una situación un tanto extraña, pero totalmente real.
Carne viva de Denise Despeyroux en La pensión de las pulgas.
Ay! esto ya no es lo que era, ni este mundo ni el teatro, siendo como es, una pieza clave de nuestra sociedad. Por suerte ya no es lo que era, antes, el público se sentaba en un patio de butacas y se lo daban todo masticado. Ante sus ojos se cambiaban los decorados e iban transcurriendo las escenas de la obra. Bueno, es verdad que algunos colectivos incluyeron la animación en sus espectáculos y los espectadores tenían que participar quisieran o no. Lo que está cambiando de un tiempo a esta parte es el juego dramatúrgico con el espacio en lugares no convencionales como La pensión de las pulgas pero no me refiero a ir de una habitación a otra, no, aquí, la autora y directora, Denise Despeyrous crea una estructura cuántica en la que nos involucra y somos nosotros, de manera casual, los que vamos contrayendo el periplo de la acción; el público se divide en tres grupos y ninguno vivirá la misma historia aunque se esté contando lo mismo a través de los tres espacios que se recorren. En toda la propuesta hay algo de disparatado y surrealista, como los tiempos que estamos viviendo, así, durante dos horas, entramos en un bucle que por más absurdo que parece ante nuestra mirada, al salir, uno piensa…es la mejor manera de contar la realidad.
Adolfo Simón
Vagos y maleantes de Sudhum Teatro en Cuarta Pared
No es fácil cumplir diez años en la escena, intentando mantener coherencia en la trayectoria. Gustavo del Río al frente de Sudhum Teatro ha tratado de encontrar un hueco en el espectro de la cartelera teatral para proponer un discurso que concilie el teatro social y documental con el favor del público, ardua tarea en un tiempo que solo da lugar al entretenimiento puro y duro. En esta ocasión, con Vagos y maleantes cuya dramaturgia firma Luis Andrés, han pretendido recorrer casi un siglo de leyes injustas y absurdas que han privado de libertades al individuo. La propuesta tiene dos planos en el escenario, uno realista donde transcurren los acontecimientos de cada situación planteada y otra atmosférica donde se expone el terror emocional y psicológico que experimentan los personajes. Un equipo joven de actores se multiplica en los diferentes roles para mostrar una realidad tiránica que ocurrió en tiempos de dictadura y que se prolonga a nuestra época democrática. Cuando en la cartelera hay tan poco teatro combativo, se agradece que este proyecto tenga posibilidad de estrenarse, parece que no todo está perdido.
Adolfo Simón
Estampas del teatro en los cuarenta de Blanca Baltés en el CDN
Esta pieza sencilla de teatro-homenaje a una época no tan lejana, representada en el mismo lugar donde estuvo la cafetería del María Guerrero en la que los cómicos se encontraban tras las representaciones de ese tiempo y no muy lejos del Café Gijón donde también se tejían muchos proyectos…Es una mirada necesaria a un tiempo no tan alejado del presente y que no parece tan diferente a lo que estamos viviendo hoy en la escena nacional. Es verdad que, entonces, los artistas tenían que luchar contra viento y marea para conseguir dignificar su trabajo pero hoy, más de medio siglo después, solo ha cambiado una cosa, que el enemigo no está claro y además, tiene licencia democrática, pero en lo concreto, en el día a día, en el juego por hacer un pulso para que el teatro se amordace y no muestre los dientes que siempre le ha permitido ser el verdadero púlpito vivo de la sociedad, en eso, vivimos tiempos parecidos. Está bien mirar la historia, conocer otros momentos de este país a nivel cultural, para no despistarnos, para estar alertas, porque no todo lo que reluce es oro. Y de paso, oír nombres de nuestra historia teatral que, curiosamente, solo los más mayores o los que amamos profundamente este arte, recordamos. Miremos las estampas de los cuarenta y descubramos en detalles de la sencilla puesta en escena que el pasado puede ser hoy.
Adolfo Simón
«De garrulos y gays» en AZarte
¿Qué hacen dos maricones de pueblo cuando reciben la herencia de su difunto y agarrado padre? Pues irse a Chueca para convertirse en gays urbanitas y finas… Hasta aquí, todo predecible. Pero… ¿se puede ser maricón de pueblo y no acabar loco? Los prejuicios, los armarios, las incomprensiones, los rechazos, el amor, la coca, los hombres y otras sustancias apetecibles marcarán una historia tan real como la vida misma o tan irreal como una buena ciencia ficción. Una tragicomedia almodovariana y surrealista dirigida y escrita por Diego París, que a través de pequeños estereotipos va a ir creando una dramaturgia más profunda y sorprendente. Una escenografía sencilla pero creativa y plumas, bolas de espejo y dos criaturas en busca del amor de padre que nunca tuvieron crean el escenario perfecto para reflexionar sobre la vida.
Luis Mª García Grande.
Constelaciones de Nick Payne en Kubik Fabrik
De vez en cuando la vida…nos besa en la boca…nos invita a tomar café y es tan bonita que da gusto verla… Estas estrofas son de una canción de Serrat y si, de vez en cuando el escenario nos reconcilia con la vida, con la belleza…A los que somos adictos al patio de butacas, nos supone un balón de oxigeno experiencias como la de Constelaciones y digo experiencias y no obra de teatro porque creo que es más lo primero, aunque tiene mucho de lo segundo. Hay espectáculos que te mantienen entretenido, otros te interesan en una parte u otra de la propuesta y los hay que se van contigo, que se cuelan en tu imaginario y montan las tienda de campaña en un rincón de tu corazón para siempre. Constelaciones es un texto endiablado y emocionante, para un actor es un viaje laberíntico en el que hay que estar volviendo sobre los pasos que se dan y dar saltos hacia adelante constantemente, buscando esa salida que tal vez no existe. Aunque no tiene una estructura convencional, si la propuesta de dirección y actores es inteligente y sensible, se entreabren puertas para que el espectador se cuele y haga del trayecto escénico una experiencia personal profunda. Cuando termina la obra, la sensación es de bajar de la montaña rusa, allí arriba, hemos reído, llorado y sentido mil emociones. El texto habla de la vida de manera muy sencilla, desde lo que se construye o destruye cuando nuestra cabecita empieza a perder fuelle. Un texto interesante siempre sobrevivirá a cualquier propuesta pero hay obras que si no son bien leídas en escena quedan malditas en el cajón del autor. Esta pieza es contemporánea y actual y está dirigida con bisturí fino y aplomado por Fernando Soto en un espacio sencillo y evocador…y sobre todo, está interpretada por Inma Cuevas y Fran Calvo como si fuese un trozo de su vida, como si se hubieran levantado una mañana y de su cuerpo hubiera fluido ese micro mundo mágico, en el que se encuentran para cruzar identidades muy diferentes, que pueden cohabitar en una constelación propia. Estén atentos a la cartelera y acudan cuando se ilumine esta deliciosa galaxia, me lo agradecerán.
Adolfo Simón
Adela de Rosel Murillo en el Centro de Arte Fernán Gómez
Cuando hemos crecido en una cárcel familiar, inevitablemente, se instala en nuestro interior una paloma y una bernarda. Las circunstancias de nuestra vida harán que la paloma alce el vuelo o bernarda rompa la fusta en nuestra espalda. Siempre es tentador pensar qué hubiera sido de alguno de los personajes emblemáticos del teatro, más allá de cuando el telón cae, en ese futuro posible que el autor no escribió. Rosel Murillo crea una hipótesis sobre lo que podría haber sido la vida de Adela con Pepe el Romano si ella no hubiera muerto en La casa de Bernarda Alba. Y como toda irrealidad, la propone en un espacio de tintes mágicos, en un salón instalado en aquella cuadra donde se amaron los personajes; ahí, los actores viven su nueva vida, dirigida por la autora y por Antonio Domínguez. Pero el tiempo…Ay! el tiempo…Lo cambia todo y lo que fueron sueños se pueden convertir en pesadillas. ¿Qué habría sido de Nora al dar el portazo final en Casa de Muñecas?…¿A dónde va Pepe cuando cruza el umbral de la puerta?…
Adolfo Simón
Dentro y fuera en Azarte, dentro de Surge Madrid
No es fácil saber qué pasa en los camerinos de un teatro durante la representación, es un espacio privado que pertenece a los actores y a la construcción de los personajes. Allí nacen las creaciones para instalarse en el imaginario de los intérpretes antes de salir a escena. Pero también están allí las personas que son esos actores y sus relaciones emocionales. Y están sus miedos, sus traiciones, sus fantasmas…Como en la vida, uno va cargado de sí mismo y de lo que los otros meten en nuestras mochilas. Normalmente se conoce de Azarte la recoleta sala de la parte de arriba, pero para esta ocasión han abierto al público la parte de abajo, convirtiéndola en un camerino donde el espectador puede asistir a esos momentos íntimos en los que se preparan, se apoyan, discuten o se empujan al abismo. Hay dos trayectos posibles para el drama, los que asistimos nos dividimos en dos grupos, arriba y abajo o lo que será lo mismo…Dentro o fuera…y así experimentamos lo que pasa en escena que se completa cuando asistimos a lo que ocurre en el camerino…o al revés, dependiendo de en qué grupo hagas el viaje a la ficción y a la realidad de estos seres a los que, a veces, el personaje les come o la realidad es superior a lo que pasa en escena. Un juguete escénico interpretado por Pepe Ocio, Alicia Rubio, Alberto Jiménez y Paola Matienzo…la dramaturgia y dirección la ha realizado Víctor García León.
Adolfo Simón

































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