Los cuentos de la peste de Mario Vargas Llosa
Hace años, salió publicada en la prensa una noticia en la que se informaba sobre un grupo de niños y sus profesores que habían sobrevivido, durante días, en un refugio, a los bombardeos de una de las tantas injustas guerras que pueblan nuestro mundo. Scheherezade salvó su vida contando cuento tras cuento para que el tirano no la ejecutase en las Mil y una noches. Los cuentos siempre son un vehículo para imaginar y crecer en la vida. En este maratón que está siendo la escenificación de la obra teatral del Premio Nobel Mario Vargas Llosa, le ha tocado el turno a Los cuentos de la peste, una excusa literaria para que se expusieran en escena una serie de historias burlescas o jocosas. Protegidos en un palacio, unos personajes sobreviven a la peste a través de narraciones fantásticas, la muerte acecha pero la imaginación podrá con ella. Esta idea, sobre el papel podría haber sido muy interesante, en escena, con todo el patio del teatro levantado sin una razón de peso que lo justifique, se desgranan las historias, en las que, los momentos más sugerentes son aquellos en los que la pareja de jóvenes actores dan vida y ritmo a la obra.
Adolfo Simón
Naranja azul de Joe Penhall en Teatro Guindalera
Naranja azul (Blue/Orange) es un texto del aclamado dramaturgo y guionista británico Joe Penhall. Se estrenó en Abril de 2000 en el National Theatre y fue galardonado con el Olivier Award a la Mejor Obra Novel 2001, el Evening Standard a la Mejor Obra 2000 y el Critic´s Circle Award de Nueva York a la Mejor Obra Novel 2001. La recién creada Compañía Cronopios ha puesto en pie este texto en castellano, en una propuesta sencilla, haciendo hincapié en el combate de boxeo dialéctico que se establece entre dos médicos con ideas diferentes sobre la utilidad y uso de la medicina. Entre ellos, un joven negro que se convierte en el conejillo de indias para el juego perverso donde lo humano queda desplazado a un lugar sin prioridad, ganando la batalla los intereses creados. En un momento como el que estamos viviendo en este país, donde el ciudadanos de a pie está perdiendo todos los derechos fundamentales, hablar de estos temas en un escenario es importante y necesario.
Adolfo Simón
Hey Boy Hey Girl / La Joven Compañía Teatro electroquímico a partir de «Romeo y Julieta» de Jordi Casanovas en el Conde Duque
La Joven Compañía ha presentado la segunda producción de la temporada en Conde Duque tras recibir el Premio Ojo Crítico de Teatro 2014 de Radio Nacional de España. Esta obra ha sido un encargo a Jordi Casanovas que, a partir del Romeo y Julieta de Shakespeare, ha presentado una reflexión sobre los estereotipos y la imagen de los jóvenes españoles en los medios de comunicación. Tal vez, si hubiera que poner un pero a esta versión de Casanovas es haber dejado de lado muchas de las líneas dramáticas que, en el original, nos muestran las claves de por qué los jóvenes actúan de ese modo caótico y suicida. Aún así, de nuevo, conectan con el público más difícil, el adolescente, consiguiendo llenar el teatro y hacerles disfrutar del arte de Talía.
Adolfo Simón
«PRISCILLA, el Musical», en el Nuevo Teatro Alcalá
Hace unos días Belén Esteban dividía a la raza humana en hombres, mujeres y maricones… se olvidaba de varias categorías muy importantes,… entre ellas las Drag Queens. Pero aquí ha llegado el viejo autobús escolar rebautizado «Priscilla» para poner las cosas en orden. Para devolvernos la sensibilidad y el sentido común en este mundo de locos y de locas, para soñar con que algún día no habrá categorías y todos bailaremos los grandes éxitos de la música disco bajo el mismo cielo. Esto es lo que nos demuestra «Priscilla», que existen vidas y que todas tienen los mismos derechos y los mismos sentimientos y que todas se levantan a bailar «I will survive» con una alegría desbocada, que puede haber peligrosas Drags que pelean con rudos mineros, y que saben cuidar de sus hijos como el mejor de los padres, que es necesario tener el valor de coger un viejo autobús y recorrerse media Australia para cumplir con tus sueños.
Simon Phillips, el director, ha sabido plasmar, con prudencia, como él dice, el alma de la película escrita por Stephan Elliot y Allan Scott, imaginando ese desierto y creando escenas e interpretaciones que brillan con luz propia, incorporando unas divas voladoras que le dan más entidad al espectáculo y que se entremezclan en la historia otorgándole más glamour aún. El elenco español es excepcional, con actores curtidos en el musical y en el que no desentona ni un secundario. En nuestra visita vimos a José Luis Mosquera y a Víctor González exultantes en su papel e imaginamos que así también estará Mariano Peña y Christian Escudero.
Sin duda «Priscilla» es el mejor musical que se puede ver ahora en España, por su elenco, por su vestuario, escenografía y gran producción, y no está en esa «Gran Vía Madrileña» está algo apartado, pero rompiendo taquilla. Es indispensable verlo y pasar una noche mágica en ese desierto australiano para darnos cuenta de que lo que nos rodea es prescindible cuando suena una buena canción y tenemos a mano una buena plataforma a la que subirnos. Y esto es debido a que está muy bien montado, a que los actores, cantantes y bailarines son excelentes y a que es un pedazo de guión mezclado con grandes éxitos como en una jukebox que hará sacar a la luz todos nuestros sentimientos. Hay musicales basados en películas que están bien, pero Priscilla no defrauda y se ha vengado de ese bajo presupuesto que tuvo el film australiano para derrochar toda la pluma, lentejuela, strass, y brillantina que ha querido sin dejar de lado la poesía.
Luis Mª García Grande
Canícula del Colectivo La casa en el árbol en Cuarta Pared
Vicente Colomar y el colectivo La casa en el árbol llevan a escena este detallado y rico retrato familiar escrito por Lola Blasco. El teatro contemporáneo sobre el papel necesita propuestas enloquecidas para que conecten con el espectador. En esta ocasión, el tercer proyecto surgido de ETC de Cuarta Pared se presenta y consigue que los laboratorios puedan seguir su curso de desarrollo para convertirse en producción escénica.
Luis García Grande
El amigo de mi hermana en Nave 73
Una historia de pequeños sentimientos y minúsculas emociones en la que se habla de la vulnerabilidad de las personas, del amor, de la amistad y de hermanos y hermanas. La desaparición de una persona obliga a los seres que había a su alrededor a recomponer el puzle de sus vidas; en la jugada, siempre se pierde y se gana. Un espacio sugerente realizado con palets de madera genera los espacios donde los personajes se reinventan con música de fondo.
Adolfo Simón
Tomorrow’s Parties (Las fiestas del mañana) de Forced Entertainment en el Teatro de la Abadía dentro del Festival de Otoño a Primavera
Pioneros del teatro europeo de vanguardia, los británicos de Forced Entertainment visitan el Festival de Otoño a Primavera por segunda vez tras el éxito de Quizolaa! en 2010. El espectáculo que Forced Entertainment ha presentado en España: Tomorrow’s Parties (Las fiestas del mañana), imagina una multitud de hipotéticos futuros para ello. Dos intérpretes, bajo unos farolillos de colores, como si de una extraña atracción de feria se tratase, esas en las que los charlatanes vaticinan el futuro, estos intérpretes, especulan sobre lo que ocurrirá en el mañana. Explorando visiones utópicas, escenarios de ciencia ficción, pesadillas políticas y fantasías absurdas.
Me encontré, camino del teatro, con un compañero de la profesión y me dijo…»Buah!…Te vas a aburrir, ayer estuve en el estreno y no me podía creer lo que veía: Dos tipos hablando sobre un palet, diciendo lo que todos ya sabemos». Menos mal que no le hice caso, cuando me dicen estas cosas, tengo más ganas de ir al teatro, para comprobar si es cierto o no. Es curioso comprobar cómo se pueden hacer lecturas tan diferentes de una misma propuesta. Es verdad que toda la obra transcurre con esos dos personajes subidos a esa especie de balsa que les tiene perdidos en el tiempo y el espacio, también es cierto que solo proponen hipótesis sobre el futuro. Pero esa constante verborrea iba creando una especie de bucle intelectual que generaba mil imágenes y sensaciones en mi cerebro. Pasé por todos los colores del arco iris…Sentí horror, pánico, fragilidad, impotencia… Creo que todavía nos cuenta distinguir cuando hay una propuesta contemporánea y cuando nos dan gato por liebre, aquí había un trabajo portentoso.
Adolfo Simón
La sesión final de Freud de Mark St. Germain en el Teatro Español
De la escena hacia el interior del teatro, todo es truco y mentira…con estos elementos se consigue crear, en la mente del espectador, todos los paraísos imaginables. El actor sabe que trabaja entre paredes de papel y un suelo de cartón pero es capaz de transformar esa irrealidad para que la historia sea contada, donde no puede haber mentira es en el patio de butacas, el público es necesario que no esté pintado o desconectado porque la magia de la escena se evaporará. Ayer, en la función a la que asistí, Helio Pedregal tuvo que interrumpir la función porque un espectador se dormía en la primera fila…No somos conscientes de que el teatro es un ritual entre dos, actor-espectador y que si uno falla, todo el castillo imaginario se derrumba. Aún así, pudimos ver un duelo interpretativo inquietante, el que realiza el propio Helio junto a Eleazar Ortiz, gracias a ese pulso, asistimos al debate entre C.S. Lewis, con su vitalidad y optimismo, un hombre que está en su momento profesional más álgido y Freud gravemente enfermo y desencantado que encara la recta final de su vida. Este pulso entre estas dos personalidades tan fuertes, se enmarca en un momento histórico tan dramático como el comienzo de la Segunda Guerra Mundial…Y suspendida en el aire, quedó una sensación extraña…¿Esto ocurrió hace medio siglo o ayer?.
Adolfo Simón
«Banqueros vs. Zombis» en el Teatro Galileo
El teatro interactivo ha llegado al público madrileño con este montaje de La Pitbull. Ustedes pensarán que eso ya existía… que romper la cuarta pared lo han hecho ya muchos artistas… pero romperla a través de una APP en el móvil del público, que es el que decide en parte, cómo va a transcurrir la historia que están viendo en directo y ver los resultados inmediatamente en el escenario… pues es innovador y la experiencia merece la pena experimentarlo en las propias carnes.
Pero les cuento un poco más… imaginen que se encuentra la solución definitiva a la crisis económica que asola al mundo, que en el futuro todos los que adquieren una deuda con el banco y no lo pueden pagar acaban siendo esclavos del mismo a través de una zombificación… Una pequeña inyección y usted se convierte en un trabajador al servicio del banco para pagar su deuda. Esta es la trama principal de la obra que nos llevará a plantearnos muchas reflexiones mientras tecleamos insistentemente en nuestro móvil para intentar cambiar el mundo, para manejar esos hilos invisibles de la economía y de los movimientos sociales.
Esta idea, surgida de esta crisis actual y del movimiento 15M, ha sido elaborada concienzudamente para que todo cuadre dramatúrgicamente a través de las nuevas tecnologías y con la participación «virtual» de muchas caras conocidas que nos van a guiar a través de la historia satírica y demoledora sobre el actual sistema económico y social que vivimos a través de un montaje escénico con un fuerte componente audiovisual.
Luis Mª García Grande
Así que levántense del sofá y dejen de ver ya The Walking Dead para vivir una experiencia estremecedora de verdad… la que podría ocurrir con sus propias vidas en un futuro ¿lejano?
«Los Modernos» con «Rómulo» en el Teatro Nuevo Alcalá
¿Si tuviera que elegir una propiedad única para definir a la especie humana, ¿cuál elegiría?… así comienza un librito sobre «El lenguaje humano» que todo filólogo hispánico debe haber leído y haber reflexionado sobre él… Y es que lo que caracteriza al ser humano es QUE HABLA, que razona y que puede recrear con ese lenguaje realidades completamente ideadas y externas…
Luego están los matices…es decir, hay personas que hablan y no saben ni lo que dicen, personas que por sus hijas ma-tan y luego están «Los Modernos». Esta pareja que ha conseguido llegar a manejar el lenguaje y el habla como un rompecabezas, moldearlo a su forma y con ello divertirnos, hacernos disfrutar, trasladarnos a otros planetas llenos de poesía, cabaret,humor, descaro, ocurrencias, orgías y sensatez, entre otras muchas cosas. Los modernos salen con sus trajes-chaqueta-faralaes-aterciopelados y nos meten una inyección de adrenalina en el cerebro que hace que salgamos sobreexcitados mentalmente entre juegos de palabras, canciones absurdas e historias estrafalarias con final feliz. ¿Qué tiene que ver Rómulo con Christian Dior? Eso lo tienen que ir a descubrir ustedes una noche al Nuevo Alcalá. Imprescindibles, inenarrables, indescriptibles… y modernos de verdad.
Luis Mª García Grande
Ne m’oublie pas (Forget me not) de Philippe Genty en los Teatros del Canal
Con Ne m’oublie pas (Forget me not), espectáculo que se ha presentado en los cuatro rincones del mundo desde su estreno en el Teatro de la Ville de París en 1992, Philippe Genty ofrece a su público uno de sus espectáculos más bellos que ha creado. Para esta recreación, Philippe Genty y Mary Underwood emprendieron un intenso trabajo de reescritura y se rodearon de nueve actores de la Escuela de teatro gestual de Verdal en Noruega. Nos ofrece aquí una odisea visual en la que actores y marionetas de tamaño humano se confunden y se mezclan, en los magníficos entornos nórdicos. Magritte es uno de los pintores más interesantes del siglo XX, todos sus cuadros son ensoñaciones, en ellos, los hombres con bombín vuelan por las nubes…Philippe Genty parece haberse inspirado en la obra de este artista para llevar a cabo su espectáculo Ne m´oublie pas, solo que un cuadro es una imagen fija en la que la imaginación del observador ha de dar movimiento a lo allí pintado. Genty, en cambio, da vida a todas esas pesadillas o sueños que recordamos a veces al despertar. Todo fluye en la escena de manera mágica, como si estuviese suspendido en el aire. Lo seres vivos y los inanimados se conjugan magistralmente en este universo imaginario que se desarrolla con asombro ante nuestros ojos. http://www.teatroscanal.com/espectaculo/ne-moublie-pas-philippe-genty/
Adolfo Simón
El reportaje de Santiago Varela con Federico Luppi en Los Teatros del Canal
Un ex militar argentino que participó en la represión estatal durante la dictadura, hoy en la cárcel, acepta una entrevista para un reportaje televisivo sobre su participación en el incendio del teatro El Picadero, que ardió una noche de julio de 1981. Cuando en un país se impone una dictadura, lo primero que se hace es cerrar los teatros…¿Por qué será?…¿Cuál es la razón para callar la boca del espacio vivo donde se expresa un pueblo?. En la Dictadura Argentina también se atentó contra artistas, haciéndoles desaparecer, matándoles…y contra lugares emblemáticos como el Teatro El Picadero que fue destruido. El reportaje permite que conozcamos a fondo cómo ocurrieron aquellos hechos y sobre todo, la intolerancia de los que asaltaron la libertad de pensamiento de aquel país. Federico Luppi hace un trabajo magistral en esta pieza, por muchas razones, porque él está muy lejos de ese personaje que interpreta porque fue una de las víctimas de aquel tiempo y porque sin justificarle, le da veracidad profunda, para que podamos entrar en la psicología y absurdo de las mentes de los torturadores. Una pieza de teatro documento ficcional que nos ha de ayudar a seguir alertas ante el abuso que, en ocasiones, se hace sobre la cultura y la libertad.
http://www.teatroscanal.com/espectaculo/el-reportaje-federico-luppi/
Adolfo Simón
Historia de un cuadro de Alfonso Zurro en el Centro de Arte Fernán Gómez
En pintura hay un término que se llama Pentimento y que sirve para denominar ese momento en el que un cuadro empieza a perder capas de pintura y aparecen otros momentos del proceso de creación del pintor… No se sabe si corresponden, esos trazos ocultos, a errores o a ideas desechadas. En Historia de un cuadro de Alfonso Zurro que también la ha dirigido, hay un proceso estructural en la pieza muy interesante, es como si se realizase un pentimento sobre un cuadro que debió pintar El Greco desde el momento, en el siglo XX, en que se pretendió destruir por obsceno hasta el origen y razones por las que se pintó…Así, realizamos un viaje hacia atrás en el tiempo, como quitando capas del periplo vital del cuadro, conociendo así, todas aquellas manos por las que pasó el lienzo y el juego de poder que estableció en cada momento o estamento social al que perteneció. En un breve epílogo, descubrimos al final, un encuentro curioso entre dos personajes históricos, queda saber si fue real o no. Otro elemento curioso, en la propuesta escénica, es el uso de unos paneles móviles que ocultan trozos de algunos cuadro del Greco, poco a poco van invadiendo la escena, consiguiendo llenar de color y luz el escenario en el último acto de la obra. Tres actores espléndidos: Roberto Quintana, José Manuel Seda y Manolo Caro dan vida, con credibilidad, a todos los personajes necesarios para contar esta historia.
Adolfo Simón
«El Crédito» vuelve al Teatro Maravillas
De nuevo tenemos la posibilidad de ver a dos grandes de la escena luchando como titanes sobre las tablas: Carlos Hipólito y Luis Merlo se ponen al frente de esta obra de Jordi Galcerán, conocido por otros éxitos como El Método Grönholm». El crédito nos habla de una situación que casi todos hemos vivido en algún momento de nuestras vidas: ir al banco a pedir un crédito. En los tiempos que corren cada vez se deniegan más peticiones de este tipo, e incluso, se está convirtiendo en un lujo poder disponer de uno… Luis Merlo, Antonio en la ficción, es el pobre incauto que va a ir a pedir ese crédito, un hombre normal y corriente con una necesidad económica urgente… Carlos Hipólito, el banquero perfecto, en su despacho perfecto y con una vida «perfecta» le indicará que no puede dárselo porque no tiene «garantías, avales»… Hoy no nos basta con ser buenas personas y tener palabra… hay que tener un aval… Ante esta situación hay dos opciones: marcharse con el rabo entre las piernas o… encontrar el punto de fisura necesario como para conseguirlo… Y hasta aquí puedo leer… que decía una famosa presentadora.
Tendrán que ir ustedes a ver por dónde se puede descomponer a un personaje perfecto y cómo se hace… y se hace muy bien, con maestría por parte de los actores y del director, Gerado Vera, que de eso tiene mucha.
La frescura de Carlos Hipólito y la manera de actuar, tan de los merlo-larrañaga, de Luis nos harán pasar una hora y media muy rápida e intrigante… y, a lo mejor, quién sabe, mañana se van ustedes a ver a su banquero de confianza y lo mirarán de otra manera.
Luis Mª García Grande
El plan de Ignasi Vidal en La pensión de las pulgas
Tres amigos desempleados se reúnen para ejecutar un plan y, mientras esperan a que se arregle la avería de un coche, asistimos a la caída de sus máscaras, a su último carnaval juntos. Hay varios aspectos de interés en esta pieza, por un lado, la perfecta composición psicológica de los personajes desde el papel, ahí están trazadas las líneas por las que después transitan con aplomo los intérpretes. Un espacio único con pocos elementos que es utilizado con destreza para conseguir la tensión que se crea entre esos seres enjaulados en un circo de pobrezas y miserias. Y por último y no menos importante, la atención que se instala en el público ante lo que creemos va a ocurrir y que al final, da un giro inesperado para hacernos ver que nada en la vida es lo que parece y que los héroes ya no luchan contra dioses si no que se han convertido en anti-héroes y se devoran entre ellos.
Adolfo Simón
The Table (La mesa) de la compañía Blind Summit Theatre en el Teatro de la Abadía dentro del Festival de Otoño a Primavera
The Table (La mesa) es un homenaje catártico y único al arte de la marioneta, inspirado en Beckett, la Biblia e IKEA. Su protagonista, Moisés, es un títere cascarrabias de 60 centímetros de altura con una cabeza de cartón. Vive en una mesa y es manipulado al estilo bunraku japonés por tres magníficos artistas. Y tiene un gran problema. Está más que harto de que solo le pidan que interprete cuentos de hadas para fiestas de cumpleaños infantiles. Pero él quiere demostrar que es un títere serio, ¡todo un artista! Por tanto, cada noche, en función única, la mesa será suya para interpretar una historia épica: las 12 horas finales de la vida del personaje bíblico Moisés. Así, poco a poco, nuestro divertido filósofo de sobremesa explica la naturaleza del arte de la marioneta. Tiene desacuerdos con sus titiriteros. Muestra sus habilidades en el baile. Examina la Biblia y sufre un percance con una maquina de correr invisible… A cargo de la compañía Blind Summit Theatre, considerada una auténtica maestra pionera del arte de los títeres tanto en el Reino Unido como en el extranjero, The Table (La mesa) se ha ganado el aplauso del público y la crítica a nivel internacional desde su estreno en el Fringe Festival de Edimburgo en 2011. Este espectáculo es de un virtuosismo increíble, no solo por el manejo excepcional que se hace de la única marioneta que hay en la escena durante toda la representación y que por momentos hace que uno olvide, no solo a los manipuladores si no a todo lo que hay alrededor. Pero, además, hay un juego de complicidad entre los actores gracias al que, el viejo gruñón de cartón, desde el guión o la improvisación, consigue hablarnos de lo humano y lo divino con humor e inteligencia. Una pieza que quedará en el recuerdo de todos lo que hemos podido asistir…Sin duda, han conseguido elevar el arte del títere a obra de arte con esta función.
Adolfo Simón
«Rinoceronte» en el Centro Dramático Nacional
Ernesto Caballero ha rescatado de nuevo esta obra del teatro del absurdo en una época social y política en la que nos puede sugerir muchas cosas. En palabras de Caballero, Rinoceronte es una fábula dramática acerca de la propagación y aceptación social del totalitarismo» Ionesco nos intentó explicar mediante su concepción de la vida «absurda» cómo podemos convertirnos en ovejas de un rebaño, en meros autómatas con tal de no asumir nuestra propia soledad y nuestras propias convicciones. En esta fábula las personas de una ciudad poco a poco se van convirtiendo en rinocerontes, porque es lo que se lleva, porque es lo más cómodo, porque lo hacen todos… y «cualquiera puede convertirse ahora en un robusto y vigoroso rinoceronte». Una situación absolutamente Kafkiana, pero en este caso referida a la sociedad y no a la persona en sí. Imagínense a cuantas situaciones se puede aplicar esto y qué vigencia tiene hoy en día.
Caballero ha pretendido seguir a Ionesco en su afán de creando situaciones escénicas que no tienen ninguna lógica y utilizando el lenguaje sin sentido alguno para poder resaltar el aislamiento y la extrañeza de los seres humanos. Para ello, durante el primer acto utiliza todo el teatro, y no sólo el escenario para que sus personajes circunden e invadan nuestro espacio también , provocando situaciones de inseguridad y desasosiego, más tarde va a centrarse más en el escenario, no sin renunciar a dos pasarelas instaladas en los laterales del patio de butacas por las que van a aparecer esos fantasmas rinocerontes creados para atraernos hacia el abismo.
Si bien el montaje escénico y escenografía de Paco Azorín pretende mantenernos en constante tensión, y cumple con este fin de una manera bastante firme, el texto sigue siendo algo farragoso, incluyendo escenas que a veces se hacen pesadas y redundan sobre la situación, escenas que pudieron ser más efectivas en su tiempo, pero que hoy en día necesitan algún retoque. A partir de la escena de la metamorfosis de Fernando Cayo, bastante conseguida y con un gran trabajo actoral y corporal del intérprete, la atención dramática va en declive. La que la trama empieza fresca y ágil pero luego se va ralentizando todo y espesando bastante y el acto final no consigue despuntar más que otras escenas. Aún así, merece la pena asistir a ver un Ionesco y sumergirse a pensar sobre nuestra existencia y la banalidad de adorar a ídolos.
Luis Mª García Grande.
«La Isla de los esclavos» en Nave 73
La isla de los Esclavos, de Marivaux es una obra interesante para acercarse al teatro francés del siglo XVIII y que nos viene a propuesta de Venezia Teatro. Una pequeña joya que han sabido cuidar y pulir para ponerla al día y darle un acabado casi perfecto.
Marivaux ideó una mezcla entre comedia griega clásica y commedia dell’arte para hacernos reflexionar sobre el sentimiento de superioridad y de poder a través de unos personajes que se encuentran de repente en un espacio neutral donde las reglas cambian y están impuestas de manera muy diferente a la vida real.
Ifícrates y su esclavo, Arlequín sufren un naufragio y desembarcan en una isla en la que reinan los esclavos sublevados.Trivelín, la máxima autoridad en esa isla les va a indicar que deben cambiar los roles: en esta isla los señores se convierten en esclavos y los esclavos en señores. Igualmente les va a pasar a Eufrosina y su criada. Todo esto va a ser así hasta que los señores comprendan lo que conlleva estar a las órdenes de alguien, pero también para que los esclavos experimenten con una libertad que nunca han tenido y que puede ser también muy peligrosa.
Si ya el texto de Marivaux es interesante por hacernos reflexionar sobre aspectos filosóficos como el poder, el perdón, la redención, la libertad, el rencor, el desprecio, el amor,etc en la hora y pico que dura y también es interesante el montaje escénico propuesto como un tablero de ajedrez y todo en blanco y negro, reflejando la dualidad de los roles que deben asumir estos personajes, así como la referencia al juego de estrategia a seguir para conseguir volver a retomar su antiguo estatus de señores, un escenario minimalista que hace primar la palabra del texto pero que a la vez no pasa desapercibido. Unos actores a la altura de las circunstancias que están dirigidos con precisión bajo la batuta de José Gómez que ha sabido dar a cada personaje su matiz y su carácter propios bien de la grecia clásica, bien de la commedia italiana y mezclarlos con consistencia y crear algo muy sencillo en apariencia pero profundo y sutil para mantener esta obra a la altura de su autor.
Luis Mª García Grande
La piedra oscura de Alberto Conejero en el CDN
¿Cuándo dejaremos de pensar que «el otro» es el peligro?…
¿Cuándo escucharemos «al otro» sin temer que sus palabras nos infecten?…
¿Cuándo no temeremos el abrazo del «diferente»?…
¿Cuándo olvidaremos esos bandos que nos separan como «extraños»?…
La piedra oscura es una vibrante pieza sobre la memoria como espacio de justicia y también sobre la necesidad de redención. Un texto en el que se aúnan tensión dramática y pulso poético para levantar interrogantes sobre la naturalización de nuestro pasado más reciente y el destino de los olvidados en las cunetas de la Historia. Alberto Conejero se está convirtiendo en una promesa importante de la escritura dramática de nuestro país, además, ha tenido la suerte de que se cruce en su camino Pablo Messiez para que juntos, consigan, gracias a los actores y al resto del equipo artístico, una pieza inquietante e íntima, un viaje a las zonas oscuras del ser humano.
Adolfo Simón
De Madrid al infierno en La casa de la Portera
Hay una frase que se suele decir cuando se ha vivido en Madrid…»De Madrid al cielo»…Como si después de pisar las calles de esta ciudad solo quedase la posibilidad de subirse a las nubes y flotar. Pero todas las ciudades tienen espacios secretos…Cabarets donde acuden seres heridos a transformar sus máscaras, tanatorios donde el amor surge en medio del camino hacia la luz o azoteas a las que nunca se llega a subir porque el juego se queda atrapado en las habitaciones de la infancia.
El deseo…
Extremo de Benja de la Rosa nos muestra a niños que no pudieron crecer a tiempo y que fueron expulsados de la cárcel de los pueblos al asfalto de las ciudades. Allí, transitan como zombis por la sombra eterna que crean los rascacielos. En la jungla de ladrillos y carmín solo se puede atacar o defenderse y ante esto, hay que elegir entre convertirte en un monstruo más o decidir en el último momento, que tu vida puedes reescribirla de otro modo. El reparto es estupendo pero Paco Manzanedo hace una creación fascinante, le acompañan Jaime Reynolds y Pablo Vega en escena.

El amor…
Ojalá te hubiera conocido vivo es una obra escrita y dirigida por Sandra Marchena e interpretada por Carmen Mayordomo, Mercedes Lur y David Ordinas/Juan Dávila. Resulta triste que nos pasemos la vida buscando el amor y lo encontremos en la muerte…Menuda ironía. En esta pieza disparatada que recuerda a A puerta cerrada pero en clave de juego cuántico y enloquecido, somos los espectadores los que vivimos parte de esa ficción, situados en el umbral entre la vida y la muerte.

La amistad…
En la azotea es una obra escrita y dirigida por Marta Aledo, e interpretada por Iñaki Ardanaz, Antonio Galeano y Nacho Redondo. Jon, Xavi y Nacho son tres amigos de toda la vida. Les encanta jugar a juegos de mesa, de roll, de lo que sea. “En la azotea” es una obra que habla sobre los amigos, sus dinámicas, sus miedos, su relación, sus traiciones, sus secretos y sus sueños. Un viaje por ese juego que se empieza en la niñez…la amistad y que se trunca si se rompen las reglas de la partida. Aunque, siempre hay posibilidad de subirse a lo más alto de la casa y desde ahí contemplar la ciudad…El cielo de Madrid.
Adolfo Simón
Huéspedes extraños en La Pensión de las Pulgas
Las pensiones siempre han albergado seres extraños, viajeros de paso, trabajadores que viajan de un lugar a otro, personas solitarias, seres que han perdido la familia y amigos, eligiendo este sitio para crear un nuevo núcleo afectivo. Este mes, La pensión de las pulgas tiene, ocupando sus habitaciones, a nuevas formas familiares. Por un lado, en Lo último que quiero de Sergio Martínez Vila, una pareja femenina, ante el desenlace final que una de ellas espera, convocan a un «amigo» para que sea el voyeur de sus últimos minutos juntas, una pieza áspera y seca, donde el afecto se queda en los posos del fondo de los platos de esa peculiar última cena. En otra habitación, se encuentran los personajes de En familia, dramaturgia de Elena Olivieri, para propiciar que tres hermanos se muestren como no lo hacen frente al mundo, para tratar de ser sinceros, al menos, una vez al año. Pero no siempre da gusto oír lo que se esconde en el silencio familiar, aún así, descubrirán que el mundo que han construido entre ellos es más interesante que lo que muestran día a día a los demás. Un texto sutil permite que los actores jueguen a la cara o cruz de sus personajes.
Adolfo Simón
«Don Juan Tenorio» en el Teatro Pavón
De nuevo volvemos a ver sobre las tablas al Don Juan, pero esta vez transformado por obra y gracia de una mujer que no es Doña Inés: Blanca Portillo. Una adaptación novedosa sobre el mito del Tenorio que intenta desmontarlo y ponerlo en otro lugar. «Creo que ya va siendo hora de que alguien llame al Tenorio por su nombre» ha dicho Blanca. Y es que para ella el Tenorio no es un héroe, no es ese mito del conquistador de corazones, seductor «gallardo y calavera». Para La Portillo el Tenorio es un modelo de destrucción, de crueldad, de desprecio por la vida propia y ajena y de una persona que no tiene capacidad para construir… Y así lo ha reflejado. ¡Ya está bien de ensalzar al villano!
Algunos ya han tachado el montaje de «desafortunado» pero hay opiniones para todos los gustos y la curiosidad por ver nuevas ideas puede más que unas críticas, porque al final la creatividad es lo que se debe de premiar, y sobre todo en el teatro.
Si para Zorrilla en su época el Don Juan fue una muestra de divertimento y manera de vivir hoy en día podemos poner en entredicho muchas de sus actitudes como hombre como persona y eso es precisamente lo que la directora ha querido. Para ello ha contado con un Don Juan con un tono de voz canalla y desgastada por la vida que acentúa más el matiz de destructor y mala persona, da más protagonismo a las mujeres, destaca el papel del personaje de Brígida, desvergonzada y provocadora sobre todo en una escena, brillante invención, de la que todo el mundo sale hablando por su «novedad», y, como sorpresa final, nos da una vuelta de tuerca en el personaje de Doña Inés que va a perder toda su inocencia virtuosa en el último «flash» de la obra.
Con un montaje escénico contemporáneo y minimalista que huye de convencionalismos como la ya manida «escena del sofá» y cambios de escena acompañados de la voz en directo de la voz de Eva Martín a ritmo del blues, nos encontramos ante un escenario atemporal que acentúa la contemporaneidad que se ha querido dar al argumento y nos presenta un espacio casi vacío donde se acentúa el fondo del texto.
Si bien es verdad que, es duro enfrentarse a dos horas y media de función sin descansos,por otra parte la curiosidad sobre esta puesta en escena nos mantiene pegados al asiento. Lo digo porque los entreactos musicales con su sobreabundancia alargan el tiempo y lo mismo pasa con una especie de espectros creados para enrarecer el ambiente y sumergirnos en el mundo de las ánimas pero también para ayudar a los cambios de escena y aquí se pierde el ritmo trepidante que tiene que tener el verso y la obra.
Aún así merece la pena verlo, si es que aún quedan entradas, y aunque no estemos en noviembre porque este montaje de nuevo nos demuestra que el Teatro Clásico no está muerto, que puede ser reinterpretado de mil maneras y que hay que apostar por nuevas formas de expresión y de pensamiento en el acto teatral.
Luis Mª García Grande.

























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