Petit Pierre de Suzanne Lebeau en el Teatro de la Abadía
Pierre Avezard, más conocido como Petit Pierre, fue un ser asombroso cuya vida y obra han emocionado a miles de personas. Mientras el mundo giraba en sus momentos más horribles, este pastor francés pasó casi cuarenta años creando un juego giratorio, una instalación mecánica que fascina tanto por la combinación de personajes como por las invenciones y engranajes que los animan. El Teatro de la Abadía ha inaugurado la temporada con dos propuestas excelentes, por un lado, Mi gran obra de David Espinosa y por otro, la exquisita pieza Petit Pierre, basada en el texto original de Suzanne Lebeau. La Compañía Bambalina Teatre Practicable ha abordado este proyecto desde la necesidad de realizar un espectáculo artesano y artístico, para ello se ha rodeado de su equipo habitual, liderado por Jaume Policarpo y de la interpretación de Adriana Ozores, para llevar a buen puerto esta creación han llamado a Carles Alfaro para que les dirija. El resultado es de una belleza impactante y de una emoción intensa, hay momentos de una plasticidad conceptual de gran calado y al tiempo, llena de un discurso ético sobre la vida y el arte. A partir del personaje real que fue Pierre, nos conducen por todo tipo de paisaje humano y social del pasado siglo XX, a través de la mirada de un «inocente», de esos que miran el mundo de manera sesgada y auténtica. Espectáculo imprescindible, solo hasta el domingo 28.
Adolfo Simón
David Espinosa: «En casi todas las piezas nos cuestionamos el propio hecho teatral»
Balance de vuestra trayectoria…
Empece a estudiar arte dramático en el 94… y todavía amanece, que no es poco…
¿Cómo surge el proyecto que presentáis en el Teatro de la Abadía?…
En casi todas las piezas nos cuestionamos el propio hecho teatral, la relación entre actor-espectador-espacio-tiempo, planteando variantes dentro de esta ecuación, y en este caso coincidió que estaba trabajando como intérprete en una obra de gran formato, para el festival Grec de Barcelona… y me empezó a rondar por la cabeza la idea de que haría yo realmente si tuviera esas condiciones…
¿De qué va la obra?…
«Mi Gran Obra (un proyecto ambicioso)» es lo que yo haría si tuviera un presupuesto ilimitado, el teatro más grande del planeta, 300 actores en escena, una orquesta militar, una banda de rock, animales, coches y un helicóptero. Una utopía escénica a escala 1:87 que intenta cuestionar el sentido de los grandes proyectos, del arte megalómano.
¿Cómo fue el proceso dramatúrgico y de montaje de la obra?…
Con los colaboradores, un músico y un arquitecto, empezamos hablando mucho sobre utopías, de la evolución en la historia del concepto, de cómo sería una sociedad y una cultura ideal, qué cambiaríamos cada uno del modelo actual, y en concreto de la utopía de hacer un megaespectáculo… hasta que apareció el «cuerpo» de la pieza, los actores (figuras humanas de maquetas de trenes) y entonces todo se centró en cómo dar movimiento, transformación, a estas figuras, para potenciar la teatralidad, la sensación de presente, por un lado a un nivel físico, de desplazamiento, y por otro a un nivel de significado, llenando la acción de giros dramáticos… Y al final organizamos esas escenas o acciones de manera que no hubiera un discurso lineal, sino un esquema de ideas, de atmósferas, que retratan diversos aspectos del ser humano y que juegan con el concepto de escala.
¿Conoces la obra de otros creadores contemporáneos en España?…
Claro, muchos de ellos son amigos o colegas cercanos… es un círculo relativamente pequeño, a veces es un poco triste ver que siempre somos los mismos viendo las cosas que se hacen… a mi me parece que aquí hay gente muy potente creando, es una pena que la situación político-económica sea tan precaria y cueste tanto trabajar en condiciones y darle visibilidad…
¿Qué función crees que ha de tener hoy la creación contemporánea para la sociedad en la que vivimos?…
Sinceramente siempre dudo mucho de la utilidad de lo que hacemos… yo te puedo hablar de lo que me aporta a mi, y en ese sentido cada vez me interesa más la práctica, el proceso de construcción, que la exhibición, tanto como actor/creador como espectador… lo del «espacio de encuentro» y «generar comunidad» que ahora está tan de moda en el discurso, a mi me tira un poco para atrás… no me siento muy cómodo en los grupos… yo necesito hacer, elaborar algo, es mi manera de reflexionar sobre mi realidad y lo que me envuelve, es un juego que me divierte, y es una vía de escape… así consigo ver menos la tele, que me engancha mucho, sobre todo los deportes y la telebasura…
¿Qué te motiva o inspira para realizar proyectos que mostrar en vivo?…
Pues como digo es una necesidad vital, en varios sentidos… por un lado es una búsqueda de respuestas, y por otro una búsqueda de ingresos, que en el super se emperran en hacerme pagar la comida…
¿Cómo crees que está afectando la subida del I.V.A. y los recortes al teatro para la escena alternativa?…
¿La del 18 al 21? joder, ya casi había olvidado que hace poco estaba al 16… es fuerte como te la van colando… evidentemente afecta, pero claro al ser porcentajes afecta más a los que más dinero mueven… nuestras cantidades eran ridículas, así que ahora el 21% de 0 = 0.
¿Qué obra de teatro, danza o performance has visto últimamente?¿Qué te pareció?…
Acabo de ver una instalación, «Adyton», de un escultor muy joven, Carlos Valverde, que me ha sorprendido mucho. Plantea el espacio de una manera que acaba convirtiéndote en actor de la propuesta, dejándote una sensación de experiencia viva, performativa muy potente… era como jugar al Lara Croft, y reflexionar al mismo tiempo sobre la idea de obra, de expectativas, del papel del espectador… no sé, igual he flipado solo, pero me ha parecido muy inteligente y muy irónica…
¿Cómo ves la creación contemporánea en el lugar donde trabajas?…
En cataluña hemos pasado una época en que las instituciones dentro de sus limitaciones (económicas e intelectuales) apoyaban bastante, y eso parece que se ha terminado, sin embargo sigue habiendo gente con ganas, buenas ideas y capacidad de sacrificio, así que surgen nuevas iniciativas, aunque también hay gente que se está bajando del carro, agotada…
¿Alguna idea para seguir creando en tiempos de crisis?…
El streaming! en el 2010 hice una pieza, «felicidad.es», que usaba el skype como medio escénico: el público estaba en el teatro y yo actuaba desde casa… así que te ahorrabas costes de hotel, viajes, etc…jajaj ahora hay muchas iniciativas como tvtron de teatron o playdramaturgia que promueven el arte escénico en la red…
¿Proyectos?…
Pues me gustaría incluir en la instalacion, Hekinah Degul, en la escena del autocine, una superproducción de Hollywood, «Mi Gran Obra 2 (un proyecto aún más ambicioso)»… ya estoy comprando dinosaurios de plástico en el chino…
¿Qué nos espera en la próxima temporada en los Teatros oficiales?…
Centro Dramático Nacional
Más info: cdn.mcu.es
Compañía Nacional de Teatro Clásico
Más info: teatroclasico.mcu.es
Teatro Español
Más Info: http://www.teatroespanol.es
Teatros del Canal
Más info: http://www.teatroscanal.com
Teatro de la Abadía
Más info: http://www.teatroabadia.com
Teatro Real
Más info: http://www.teatro-real.com
Teatro de la Zarzuela
Más info: teatrodelazarzuela.mcu.es
Eduardo Guerrero: Los artistas estamos hechos para contar cosas.
¿Cómo surge el proyecto que presentas en Suma Flamenca?…Háblanos de él…
Es un espectáculo que siempre estaba en mi mente, la idea de volver a mis raíces a mi identidad a la esencia del flamenco. Es un recorrido por los primeros palos del flamenco con los que tuve contacto pero llevados a los tiempos en los que estamos con momentos de fusión pero siempre de vuelta a mis raíces y siempre sin dejar de recordar a mis maestros de los cuales sigo aprendiendo y admirando.
¿Qué balance haces de tu trayectoria?…
El balance ha sido muy positivo desde que comencé mi carrera he tenido la suerte de poder trabajar con grandes figuras del flamenco y de la danza española mi primer contacto fue con uno de los grandes Javier Latorre del cual he aprendido mucho, luego llegue a la compañía de Aída Gómez una de mis grandes maestras a la cual admiró y sigo compartiendo escenario con ella, después la compañía de Eva Yerbabuena con ella acabo de cumplir 10 años subiéndome a los mejores escenarios del mundo, luego fue con Rocío Molina y eso es fabuloso me encanta trabajar con ella es aprendizaje día a día, luego con Antonio Canales maestro entre los maestros eso fue beber de la fuente del flamenco. Mientras trabajaba con todas estas compañías no he dejado de hacer mis proyectos en solitario algo que ha sido gracias al apoyo de todos ellos. Colaboraciones con la cantante Pasión Vega y aunque se que todavía me quedan muchísimas más cosas que hacer creo que hasta el momento es una trayectoria muy positiva.
¿En qué proyectos has participado en el último año?…
En el año 2013 termine con dos grandes proyectos y sueños cumplidos uno el del premio Desplanté en el Festival de la Unión las Minas en Murcia y la invitación del director del Teatro Bolshoi de Moscú el gran bailarín Vladimir Vasile. 2014 comenzó con una gira por New York, Miami, Japón y China. He estado presentando coreografías en el Teatro Alberts Holl de Bruselas, acabo de estrenar un espectáculo llamado «Unión» donde nos hemos reunido los ganadores del festival de la unión estrenado en Granada en el Teatro Alhambra dentro de la programación Flamenco viene del sur. Este año también he pasado por las tablas del Tablao Corral de la Moreria en Madrid.
¿Qué te parece la programación de SUMA FLAMENCA?…
Es una programación muy interesante como su título dice es el festival de la suma de todos los artistas tanto los ya consagrados como los jóvenes que queremos y necesitamos un espacio donde contar nuestras historias y es una escaparate fabuloso. Para mí es una gran oportunidad de poder mostrar a los madrileños mi arte. Suma y su programación también me ha dado la oportunidad de compartir cartel con grandes nombres del panorama del flamenco como José Merce, Carmen Linares, Jorge Pardo etc… Para mí es un orgullo poder estar dentro de la programación y poder pisar el día 27 las tablas del Teatro de la Abadía con muchas ganas de que los madrileños disfruten de mi trabajo en solitario y el día 28 en el Teatro Coliseo Carlos III de El Escorial.
¿Cómo ves el panorama del flamenco en nuestro país hoy?…
El flamenco es hoy patrimonio universal de la humanidad, nos pertenece a todos y cada uno de los que amamos y mimamos este arte y además el flamenco es embajadoro de la Marca España. Cada vez tenemos algo más de apoyo para poder hacer nuestros proyectos y el flamenco, hoy, está llegando a grandes teatros y a todos los lugares del mundo y eso es algo muy importante.
¿Están surgiendo bailarines mejor preparados en estos momentos?…
No es que estén mejor ni peor preparados, la danza como todo en la vida pasa por fases y diferentes estados habrá momentos en los que veamos una forma de baile que nos guste pero luego volvamos a buscar algo más sencillo y no tan preparado, es lo que yo pienso; al final siempre volveremos a nuestros principios, lo importante es que cada uno lo haga con su propia visión.
¿Qué es el duende para ti?…
El duende es algo muy difícil de explicar, para mí, sucede cuando estas en el escenario y te sientes como sí no existieras tu persona es algo que se apodera de ti, en ese momento la mente está fuera de sí, es un momento mágico que aparece en el baile, cante o el toque y cuando estoy como espectador lo veo en ese momento en el que descubres la transformación radical del artista, algo que nunca has visto.
¿Qué proyectos tienes en preparación?…
Preparando ahora mismo el espectáculo que presentare en suma flamenca «Re_Torno». El 3 de octubre estaré presentado «El callejón de los pecados» en la Bienal de Sevilla. Cerrando una gira por suiza con mi espectáculo D’Dolores. Trabajando con la bailaora Ursula López con su espectáculo «La otra piel» y también en la nueva producción de Rocío Molina para Francia y la bienal de Sevilla.
¿Cómo crees que están afectando los recortes y el aumento del I.V.A. a los proyectos de danza?…
Ha sido un golpe muy duro para todos los artistas, esperemos que cuando pase esta situación volvamos a un IVA que facilite a los artistas poder seguir trabajando con mayor comodidad y para que los espectadores puedan volver a ir al teatro con un precio en la entrada asequible al bolsillo de todos. Al final esto nos afecta a todos al que presenta, al programador, a quien contrata, etc…
¿Qué espectáculo has visto últimamente que te haya interesado?¿Por qué?…
Ay!! Un espectáculo de Eva Yerbabuena por qué en el descubres a la gran artista que es Eva lo recomiendo a todo el mundo.
¿Alguna sugerencia para seguir creando en tiempos de crisis?…
No pensar que estamos en crisis, los artistas estamos hechos para contar cosas ya sea en estos tiempos o en otros, la cuestión es que sigamos apostando por nuestro arte que es lo más importante .
Lebensraum (Espacio Vital) de Jakop Ahlbom en el Festival de Otoño a Primavera
La última creación de Jakop Ahlbom es una pieza arrebatadora que saca a escena a dos hombres que viven en un espacio reducido y deciden incorporar a su mundo a una criada mecánica. Pero el robot resultará tener opiniones propias y la tensión y el ritmo irán creciendo sobre las tablas mientras el espacio se va haciendo cada vez más y más pequeño. Y, todo ello, aderezado con la fabulosa música en directo sobre las tablas de la banda holandesa Alamo Race Track. La sala José Luis Alonso del Teatro de la Abadía se ha convertido durante unos días en un gran teatro de autómatas. El decorado de este montaje es la reproducción de una habitación en la que el tiempo se quedó detenido décadas atrás. Y ese transcurrir de años ha ido construyendo hilos ocultos que darán vida a los personajes que en ella habitan, seres que ya han dejado su parte humana para que aparezca la mutación hacia lo que ahora entendernos como robots. No hay lenguaje como comunicación, los gestos y peripecias físicas son el vínculo que les une. Es como si nos mostrasen la involución de la especie hacia comportamientos parecidos a los de las máquinas. Hay dos planos muy interesantes en la pieza, la parte musical perfectamente integrada en la propuesta y la interpretación gestual, rayando la genialidad, de los tres intérpretes.
Adolfo Simón
«La violación de Lucrecia» en Teatro de La Abadía
«La violación de Lucrecia» se ha prorrogado hasta el día 15 de junio en el Teatro de la Abadía.
Imprescindible. Tendríamos que utilizar millones de palabras para describir el trabajo que Nuria Espert y Miguel del Arco han realizado con este texto de Shakespeare, tendríamos que escribir tesis doctorales sobre este montaje que hace que una obra menor, de esas que no se tienen en cuenta cuando se quiere montar un Shakespeare de verdad, se convierta en la obra más importante que se puede ver ahora sobre las tablas españolas.
Espert destripa cada personaje de la obra y lo hace suyo como si estuviera poseída, pasando de uno a otro con una velocidad increíble y con una maestría que solo ella es capaz de conseguir. Podemos ver a Lucrecia y de repente se convierte en Tarquinio, Colatino, la doncella, Lucio Bruto…da igual, ella los asume de manera tan natural que es imposible no verlos. Su expresión facial, su dicción y su manera de moverse cambia como lo haría un plano de una cámara a otra si la obra estuviera interpretada por varios actores. No le hacen falta ni siquiera esas túnicas, tan acertadamente ideadas por Miguel del Arco, para transformarse. Toda una lección de teatro y de interpretación que ella imparte con total naturaridad, como si estuviera ensayando en su casa.
Miguel del Arco ha sabido rodearse de profesionales que han creado una escenografía, iluminación y ambiente sonoro dignos de tal actriz. No hace falta mucho atrezzo ni mucha innovación tecnológica para crear el ambiente preciso, pero sí mucha maestría para acompañar a La Espert y empujarla a meterse en este discurso de hora y media. Los dos han sabido sacar lo mejor del otro para concebir una obra maestra. Una cama con dosel, una silla y una mesita, varias telas y dos túnicas bastan para recrear una Roma en crisis y una mujer que cambió la Historia: la caída de los reyes y la instauración de La República.
Solo hay una cosa que me desconcierta: un cartel que anuncia la obra bastante anodino… pero eso no importa porque ahora la Historia del teatro está reescrita a través de un director y una actriz.
Adolfo Simón
Carlos Tuñón nos habla sobre su trabajo para la escena
¿Qué es el teatro para ti?… ¿Por qué haces teatro?…
El teatro me ha dado fundamentalmente la posibilidad de encontrar y definir unos principios, una manera de ver el mundo, de confrontar y analizar lo que ocurre. Antes podía posicionarme o no frente a determinados sucesos pero no podía hablar con derecho de casi nada. Eso me lo ha dado el teatro y no es poco. La posibilidad de encontrarme y encontrar a otros, de contactar, reflexionar y descubrir. Sobre todo eso, he descubierto tantas cosas y a tantas personas gracias al teatro que mirando hacia atrás no entendería el mundo del mismo modo. Hago teatro por la capacidad que tiene de redefinición constante. En cada proceso el teatro nos abre puertas para re-pensarnos una y otra vez, para ponernos contra el paredón de nuestras contradicciones, del fracaso, del abismo, de los discursos que enarbolamos como banderas y que no quedan en ningún lugar; es la posibilidad real de mirarnos de otra manera y de mirar el mundo de otro modo, y esto es, para mí, adictivo.
¿Qué balance haces de tu trayectoria teatral?… Háblanos de tus últimos trabajos…
Comencé en el mundo del cine y del Periodismo en Sevilla, estudié realización audiovisual, producción, guión, etc…, y cuando cumplí veinte años una amiga me invitó a ver «Santa Juana de los Mataderos» de Brecht dirigido por Álex Rigola. Y aluciné… Sobre todo porque descubrí que «eso se podía hacer en el teatro», sentí esa conexión brutal con el público, la lectura contemporánea sobre un texto no ilustrándolo sino agregando otro mundo, el compromiso físico, emocional e intelectual de los actores en directo, el humor, la mezcla de lo divertido y lo didáctico (Brecht en estado puro) y ahí entendí que se podía disfrutar al mismo tiempo que se cuestionaba al sistema. En fin, me enamoré del teatro cuando descubrí que no era tan aburrido ni banal como nos querían vender, que había directores jóvenes haciendo nuevas propuestas y que dirigir escénicamente era transportar al espectador a un mundo maravilloso y en directo. Me aboné al Teatro Central de Sevilla (uno de los mejores del mundo, por cierto, donde estrena media Europa) y desde entonces no he dejado de formarme y aprender de cuantos que podido. Gracias al apoyo de mis padres, compañeros y amigos he podido dirigir siete montajes en estos diez años y con cada uno de ellos el cuestionamiento y la incertidumbre han sido los pilares donde sujetarme: lo importante es lo que queremos generar en el espectador y lo que éste nos quiera devolver. El último montaje que he dirigido como proyecto final de estudios en la RESAD ha sido «La evitable ascensión de Arturo Ui» de Brecht y para mí ha sido como cerrar un ciclo que comenzó con «Santa Juana» hace diez años. En este espectáculo, como ocurre en “La cena del rey Baltasar”, hay una preocupación por crear un contexto donde el público pueda arrojar luz sobre el trabajo realizado, donde su impacto sea determinante en la pieza y en el proceso de investigación. De ahí la fundación de [ los números imaginarios ] como proyecto de investigación teatral y de LA MANADA como centro de estudios y formación para actores y directores.
¿Cómo surge el proyecto de «La cena del rey Baltasar»?… Háblanos del montaje…
El proyecto surge como trabajo de investigación sobre el género del auto sacramental. Queríamos reflexionar sobre el sentido primigenio que tenían estas representaciones en el Siglo de Oro español, su alta codificación y si tiene sentido montarlas hoy, o de qué manera hacerlo. El texto de Calderón es paradigmático en este sentido y a la vez es, rara avis en este tipo de textos, una obra que comienza con conflicto en marcha y que potencia la acción por encima de la descripción. La obra gira en torno al rey Baltasar, descendiente de Nabucodonosor, quien desafió a los dioses con la construcción de la torre de Babel. En el auto, Baltasar se erige como un heredero directo de esta estirpe mítica y no duda en considerarse un Dios en la Tierra. El contrapunto en la pieza lo representa Daniel, el profeta, que no dudará en cuestionar la osadía de Baltasar y para ello invoca a la Muerte, no para que se lleve a Baltasar sino para que le «aterrorice» y se arrepienta de todos sus pecados. Nos parecía muy revelador el uso del «terror» como medio de extorsión en el hombre, ya que Daniel, por sí solo, no dispone de suficientes argumentos para convencer a Baltasar ni al auditorio; de ahí que en la pieza la presencia de ambos (el profeta y la Muerte) sea determinante para el transcurso de la acción.
Otro de los temas ampliamente estudiados en el auto es el desdoblamiento de Baltasar en sus partes simbólicas (Vanidad, Idolatría, Pensamiento) y en nuestra puesta hemos querido ir más allá, de modo que todos los personajes que aparecen son «literalmente» las partes jóvenes y añoradas del rey, representaciones no reales de su mundo interno, incluyendo a la Muerte y a Daniel. Y por ello, el propio Baltasar necesita de ellos para vivir y para actuar, al encontrarse encerrado en un cuerpo enfermo y vencido, en un estado de parálisis que supera gracias a sus alegóricos partenaires.
Como tercera punta de lanza tenemos el dispositivo escénico creado para el público. En lugar de recibir la representación desde lo alto, en carras, sobrevolando al público en el objetivo de edificar y conmemorar el Corpus Christi, en nuestro caso hemos sentado al público alrededor de una mesa, doce comensales como en una “última cena” profana, donde compartirán pan y vino junto a Baltasar y sus alegorías; de pronto, el auto ocurre alrededor nuestra, presenciamos la disolución de la máscara del actor, tomamos partido o no de la acción en favor de Baltasar o de Daniel, contactamos con la celebración, la vida, la enfermedad y la muerte de una manera directa, sin interferencias, viviendo una experiencia donde la inmersión y la relación con el entorno es íntima y personal. Y aún así, después de todo, seguimos estando en el género, ya que se celebra la eucaristía, se sacraliza un lugar profano, se reflexiona sobre los pecados del hombre, se espectaculariza el formato con música en directo, juego de luces, números coreografiados, etc…, es decir, reflexionamos desde el género y el autor pero dándoles actualidad y sentido hoy. O al menos eso es lo que intentamos.
¿Hubo ocasión durante el proceso para que los actores aportasen ideas en la puesta en escena?… ¿Cómo ha sido el proceso creativo?…
El proceso que plantemos desde [ los números imaginarios ] y LA MANADA es considerar al actor como un creador más, un artista con voz y criterio para tomar decisiones activas a todos los niveles, no sólo en lo que se refiere a su parcela como intérprete. Hemos puesto en cuestión la propia narrativa del auto, el formato, el género, el dispositivo, la tesis… Todo lo que tiene que ver con un análisis profundo de la obra ha sido consensuado entre todos, no sólo actores, sino con el resto del equipo artístico. Aún hoy seguimos función a función reflexionando sobre las conveniencias y dificultades de la pieza, siempre hay modificaciones, matices, lugares donde arrojar luz, y siempre partimos de la misma premisa: si está vivo, se mueve. Si no se mueve, es que no está vivo. Por eso no compartimos el mecanismo del «bolo», cuando de pronto se decide que la obra de teatro ya está estrenada y sólo hay que repetirla, una y otra vez, una y otra vez. Lo que intentamos trabajar, semana a semana, es que el público viva una experiencia única, y para eso, el único camino que hemos encontrado es que efectivamente sea único también para nosotros, nuevo y vivo. Y sin reflexión, sin conciencia de lo que estamos haciendo, sin respeto por la vivencia, la experiencia y la re-actualización constante, creemos que es imposible. O al menos muy complicado de conseguir.
¿Hay algún referente técnico o artístico del que has partido para la adaptación y la puesta en escena?…
Tengo debilidad por el trabajo de Thomas Ostermeier que viene desarrollando en Berlín desde hace quince años, por sus lecturas contemporáneas sobre textos clásicos, su conexión con el público y la ruptura de fronteras, la estética dura, la música en directo con referentes pop, la expresividad en la interpretación, etc… A nivel estético hay conexiones con el trabajo de Castelluci, Pandur, Lepage, pero todos satélites lejanos; realmente estamos en la búsqueda de un lenguaje propio que parte fundamentalmente de la experiencia con el espectador y la disolución de la máscara del actor y en este sentido los dos modelos más cercanos son Álex Rigola, como ya comenté al principio, al que he tenido la suerte de acompañar en un proceso creativo para el Teatro de la Abadía, y Andrés Lima, al que acabo de asistir en prácticas de dirección con Los Mácbez y que plantea un proceso de trabajo ejemplar para mí: trabajo conjunto con todos los departamentos desde el día uno, lectura y re-lectura de la fuente original para después estirarla hasta otros mundos, el humor, el disfrute en la puesta en escena, etc…
¿Qué función crees que ha de tener hoy el teatro para la sociedad en la que vivimos?…
En lugar de generar significados para que el espectador tenga que desentrañarlos (como viene siendo tradición desde el clasicismo ilustrado) creo que la sociedad necesita un teatro que genere contextos donde el público se encuentre y comparta con los creadores mundos posibles, donde la reflexión y el impacto sean reales, donde haya intercambio de ideas y de experiencias, no un teatro escaparate que siempre se desarrolle de la misma manera, que ofrezca el mismo «producto» y el escenario sea un mero contenedor. El teatro nos obliga a repensarnos, a identificarnos y a mirar hacia al lado, hacia dentro, hacia fuera. Sólo este acto, el acto de mirar a otro haciendo o diciendo algo, es tan contundente que tiene sentido por sí mismo.
¿Cómo crees que está afectando la subida del I.V.A. y los recortes al
teatro?…
Se habla mucho de este aspecto pero me gustaría desviar la mirada hacia otro lugar. Está claro que el país donde vivimos no cree en la cultura ni en el teatro, o siendo justos, no cree en la cultura y el teatro incómodo para el propio sistema. Se castiga al espectador, se castiga a las salas de exhibición, se castiga a las compañías que vivían de subvenciones y de giras, etc… Nunca tendremos a un dramaturgo o director como presidente, (como sí ocurrió con Vaclav Havel) ni tendremos I+D+I en industria cultural ni estaremos en la vanguardia teatral europea. Ahora bien, el verdadero problema, donde habría que mirar con lupa porque es un teatro irrecuperable es el teatro “en la sombra”: las salas alternativas de nueva creación, las compañías de pequeño formato, las apuestas por el teatro postdramático, discursivo, asociativo, de investigación sin fines comerciales… Ellos tienen el verdadero problema porque nadie habla, porque los empresarios pierden espectadores, ayudas y giras pero los que nunca optaron a ellas, los que jamás existieron oficialmente, pero existen, estos son los que conforman el tejido cultural invisible y donde realmente está el futuro del teatro español, en los «jóvenes locos y raros» que hacen teatro imposible, ahí es donde está la vanguardia y esto es lo que está desapareciendo: la asunción de riesgos reales, la apuesta por el fracaso en pos de una experiencia no oficial ni oficiante, el teatro anti-sistema no porque lo critique sino porque se encuentra en sus límites, en sus fronteras. Ahí está el germen de lo que podría llamarse la «esperanza de las nuevas ideas» que se están extinguiendo, y como seguimos hablando de los que se mueren permitimos, queramos o no, que “los otros” no puedan nacer.
¿Alguna sugerencia para seguir creando en tiempos de crisis?…
Aunque suene a tópico, realmente no hay recetas ni soluciones inmediatas, el camino seguro es el de la incertidumbre y la asunción del fracaso. Sobrevivir, tener éxito, que te reconozcan…, todo esto no hace más que incrementar la frustración y la parálisis. Hay que crear y seguir creando, investigando, reflexionando, con pocos medios, con los que haya, pero seguir «haciendo», solo, con gente, con nueva gente, de nuevo solo, pero seguir en este camino si es lo que realmente quieres hacer, si es lo que te hace feliz, no esperando rendimiento, o esperándolo, pero no con hipotecas creativas. Esto de “voy a llamar a este actor o voy a hacer este texto porque así voy a poder moverlo” es algo que lamentablemente hoy ya no es garantía de nada. Puede funcionar o no, pero puestos a arriesgar tiempo, dinero y vida, mejor hacerlo con un barco en el que creas, y si te hundes, te hundes con todo, pero fiel a lo que querías compartir. Ésta es al menos mi manera de verlo, me vaya bien o mal, siempre podré decir que era lo que quería hacer y como lo quería hacer.
¿Qué obra de teatro has visto últimamente?¿Qué te pareció?…
«El banquete» dirigido por Sonia Sebastián, un montaje muy interesante y revelador sobre cómo entendemos “el amor” hoy. Me pareció muy elocuente la elección dramatúrgica: un monólogo para cada personaje escrito por un dramaturgo diferente. Traducen escénicamente la heterogeneidad del discurso platónico y me sedujo mucho los momentos patéticos, cómo presentan a Sócrates (viejo, perdido, irónico), su relación con Alcíbiades, el trabajo de Hui Chin, vamos, disfruté mucho de la puesta y creo que es un espectáculo emprendedor que ojalá pueda girar.
¿Proyectos?…
Actualmente con [ los números imaginarios ] y LA MANADA estamos inmersos en un nuevo proyecto llamado «NO EXIT», que estrenamos el próximo 30 de mayo: una reflexión sobre nuestra incapacidad para adaptarnos al otro. Partimos de «A puerta cerrada» de Jean Paul Sartre y estamos en co-producción con Atolladeros, compañía que viene trabajando desde hace años con actores con diversidad funcional (motriz, intelectual y sensorial) y con Espacio en Blanco donde residimos desde hace un año. Volvemos a generar un dispositivo especial para treinta personas que vivirán en «el infierno» durante una hora y compartirán qué supone generar espacios de incomunicación o de inaccesibilidad en el otro, en el que es diferente a mí. Será un montaje cien por cien accesible para el espectador sea cual sea su diversidad y esperamos poder moverlo por espacios no convencionales.
Éramos tres hermanas de José Sanchis Sinisterra en el Teatro de la Abadía
Uno va al teatro a recuperar la memoria y las emociones de otro tiempo…
Uno va al teatro para que le acaricien y le acunen…
Uno va al teatro para sentirse niño en un cuerpo viejo…
Uno va al teatro para saber que siempre hay que soñar con ir a Moscú.
Es complicado tratar de seguir los pasos dramáticos de las grandes obras de la literatura dramática…¿Quién no ha tenido la tentación de especular sobre lo qué habría pasado tras el portazo que dio Nora en Casa de Muñecas o si las Tres hermanas llegarían algún día a Moscú?… José Sanchis Sinisterra arriesga mucho más en su propuesta y traslada a los personajes a un espacio sin tiempo en el que las protagonistas de la obra de Chejov se han quedado atrapadas en aquella noche en la que desean ir a Moscú…pero sus cuerpos han seguido latiendo y esas jóvenes laten dentro de unas pieles marchitas que siguen soñando con huir de la casa-cárcel en la que vivieron los mejores años de su vida. Y como huéspedes de otra A puerta cerrada, conviven con sus fantasmas y les dan voz. Así transcurre un tiempo de sueños cruzados de pesadillas. Un material dramático muy sugerente que Carles Alfaro ha dirigido sutilmente, dejando a las tres espléndidas actrices: Julieta Serrano, Mariana Cordero y Mamen García, jugar en la escena como niñas que sueñan un futuro escrito ya en la geografía de sus cuerpos. Delicioso espectáculo para paladares exquisitos.
Uno sale del teatro tarareando esa canción final a tres voces, teniendo la sensación que al dar la vuelta de la esquina…aparecerá Moscú.
Adolfo Simón
PEDRO YAGÜE nos habla de su larga trayectoria como iluminador escénico.
¿Cómo surge tu participación en el proyecto del Laboratorio del CDN?…
Me llama Aitana Galán en representación del CDN para proponerme el proyecto. Tres textos diferentes del mismo autor, con tres directores diferentes, y tres propuestas diferentes… Me interesa desde el primer momento.
¿Qué balance haces de tu trayectoria como iluminador?…
El balance es muy positivo. LLevo casi veinte años vinculado al mundo del teatro, al mundo de la iluminación teatral. Mis inicios se remontan al Teatro Universitario de Murcia. El balance profesional ha sido muy bueno. Desde mis comienzos, cuando llego a Madrid, como técnico de luces en compañías privadas, pasando por mi estancia en el Teatro de la Abadía durante ocho años y ahora trabajando como diseñador de iluminación para diferentes directores. Es totalmente satisfactorio.
¿Cuáles han sido los proyectos para los que has realizado un diseño de iluminación en el último año?…
«Julio César» con dirección de Paco Azorín. He trabajado en la CNTC, realizando «El Lindo Don Diego» con dirección de Carles Alfaro. «Esperando a Godot» para el CDN con dirección de Alfredo Sanzol. «Días sin gloria» con dirección de Fefa Noya para el CDG. «No se elige ser un héroe» con dirección de Roberto Cerdá, producción de Mutis a Escena. Con la compañía Nao d´ Amores «Penal de Ocaña» con dirección de Ana Zamora. «Ejecución hipotecaría» de K Producciones, dirigido por ADolfo Fernández… Entre otros proyectos.
¿Cuando te llega la propuesta de un proyecto te dejan margen de creación o te piden lo que necesitan?…
Si. Es una combinación entre lo que te piden y lo que tu puedes aportar al proyecto. Considero que un proyecto teatral surge de una combinación de disciplinas artísticas que están coordinadas por el director. En lo que concierne a la iluminación intento aportar todo aquello que pueda ayudar al espectáculo en su conjunto.
¿A partir de qué creas los diseños de iluminación?…
Son muchos los factores que inciden para la creación de un diseño.
Comienzo el trabajo por una primera lectura del texto, una aproximación, llamémosle, limpia de intenciones, un dejarse impregnar por lo que el texto nos dice. De esta lectura se van a desprender las primeras impresiones generales, a la búsqueda de una perspectiva necesaria para más tarde, a posteriori, adentrarme en un análisis más profundo y pormenorizado.
El texto, de primeras, suele darnos un espacio y tiempo determinados que, en su interpretación, el director podrá modificar en mayor o menor medida. Será también el director el que establezca, sobre todo en el transcurso de las primeras reuniones de equipo, las pautas a seguir para mostrar lo que él defina como lo esencial del montaje. Partiendo de esta base, el devenir del proceso creativo se irá trazando en posteriores reuniones y, fundamentalmente, durante los ensayos, que para mi son esenciales para el trabajo de creación, y consistentes en lo que su propio nombre indica: ensayar, probar para desechar, y así poder encontrar los elementos artísticos que puedan confluir en la puesta en escena final. Los utilizo fundamentalmente, para hacer el guión o la dramaturgia de la luz que más tarde plasmaré en la puesta en escena, es decir, realizo bocetos de guión, una especie de story board, que durante el montaje iré perfilando hasta el mismo día de el estreno. En esta parte del proceso, el papel de la dirección artística es crucial para llegar al final del camino con una estructuración de imágenes e ideas subyacentes que estén al servicio de esa esencia del trabajo que mencionamos.
También la documentación, es decir, recabar la información que considero necesaria para el proyecto, supone uno de los puntos más importantes y divertidos a la hora de desarrollar el trabajo.
En sentido, suelo trabajar mucho con imágenes, sobre todo pintura, fotografías, y también con videos y películas que puedan estar relacionadas de alguna manera con el tema que trate el texto.
¿Qué iluminadores tienes como referencias?¿Por qué?…
Uno de mis primeros referentes cuando empece fue Robert Wilson, quizás por ese universo tan particular que crea en sus montajes, y que en un primer momento llama poderosamente la atención. Visualmente, siempre me han llamado la atención figuras como Vittorio Storaro, Gordon Williand, Gregg Tols, importantes directores de fotografía. Y en España, son referentes para mi trabajo maestros como Juan Gómez Cornejo o Francisco Leal. También lo fue el desaparecido Josep Solbes. Son las primeras fuentes en las que bebí.
¿Hay una carencia de formación a nivel iluminación en la profesión teatral de nuestro país?…
Creo que cada vez está mejor, se lucha para ello. Pero sí, es evidente que estamos muy lejos de disponer una formación adecuada y profesional en el sector del diseño de iluminación teatral.
¿Cuál ha sido tu formación en esta materia?…
Mi formación es y ha sido totalmente autodidacta. Como decía más arriba empece en el Teatro universitario de Murcia (estudiando Filología hispánica), y mis conocimientos los he adquirido a través de mi interés por aprender y por la práctica de mi trabajo, por la experiencia adquirida a lo largo de los años.
¿Qué iluminación has visto últimamente que te haya interesado?…
El último espectáculo de teatro que he visto ha sido «El viaje a ninguna parte», con iluminación de Juan Gómez Cornejo. Me gustó mucho su trabajo.
¿Están bien dotadas técnicamente las salas actualmente?…
Depende. Hay de todo. Pasas del todo a la nada. No existe un equilibrio, lo que implica que los montajes teatrales sufran fuertes adaptaciones para poder moverse.
¿Se nota la crisis actual en la demanda de iluminación?…
Si se nota, como creo que en todo. Seguimos trabajando pero las condiciones económicas y de infraestructura de montaje se han rebajado de manera considerable.
¿Alguna sugerencia para seguir creando en tiempo de crisis?…
Creo que lo importante en nuestro trabajo, tanto en tiempos de crisis como en cualquier otro, es no perder nuestra ilusión y amor por este oficio que considero una profesión tan digna como otra cualquiera, y a la que hay que dedicar todo nuestro esfuerzo.
¿Qué proyectos tienes entre manos?.
Ahora mismo estoy trabajando en el CDN en el Ciclo de José Ricardo Morales, y también en una ópera (coproducción del Teatro del Liceo y el Teatro del Canal), «La voz humana» con María Bayo y dirigida por Paco Azorín. También hay un proyecto para el Festival de Mérida. Para después del verano, una «Carmen» para el Teatro de la Zarzuela dirigida por Ana Zamora y un «Don Juan…» dirigido por Blanca Portillo.
El policia de las ratas de Àlex Rigola en el Teatro de La Abadía
Ya somos ratas, la mutación llegó, el problema para la nueva especie es continuar con hábitos poco recomendables como la poesía y el arte. Afuera de las alcantarillas la vida está seca, solo se puede sobrevivir en las alcantarillas y allí, la muerte acecha; los seres débiles y delicados son buenas presas de los depredadores. ¿Estamos en manos de otros animales salvajes o seremos nosotros mismos los que terminaremos despertando nuestra parte salvaje para destruir la sub-especie?. El relato de Roberto Bolaño es esplendido y a través de la metáfora nos sitúa en un rabioso presente. Àlex Rigola opta por mostrarnos la historia con la precisión que un científico analiza las pruebas a través del microscopio y a ello ayuda el espacio escénico que semeja un laboratorio y dos intensos actores que transita por la obra con paso firme.
Adolfo Simón
Natalia Hernández nos habla de sus últimas experiencias en la escena
¿Cómo fueron tus inicios en el teatro?…
La primera obra profesional que hice fue en el Teatro de la Abadía sobre textos de Bertold Brecht en el año 98, todavía estaba estudiando en la Resad y antes hice varios montajes con compañías amateur.
¿Qué es el teatro para ti?…
Mi profesión y mi hobbie.
¿Por qué haces teatro?…
Creo que es lo que mejor que se hacer y soy feliz haciéndolo…que más se puede pedir .
¿Qué balance harías sobre tu trayectoria?…
Decidí dedicarme a esto porque me gustaba y cada trabajo nuevo que hago hace que me guste más. Así que el balance es muy positivo.
¿Qué función crees que ha de tener el teatro para la sociedad de hoy?…
Muchas. Cada creador tiene que decidir que quiere hacer. Todas son válidas para mí.
¿En qué proyectos has participado durante el último año?…
A principios de año estrené “El Lindo Don Diego” con la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Repusimos “De buena familia”, un espectáculo propio, en el Off del Lara. En verano dirigí un montaje para Almagro Off y ahora…”Carlota” …un año perfecto . Me siento muy afortunada.
¿Qué proyectos tienes entre manos?…
Disfrutar de “Carlota” y por ahora intentar mover mi espectáculo “De buena familia”.
¿Cómo surgió tu participación en “Carlota”?…
Me llamaron para hacer el personaje de Margaret…y acepté. Ha sido un proceso de trabajo estupendo. Un gran reparto, gran equipo y gran director. Espero que se refleje en el resultado y que el público disfrute con el espectáculo.
¿Cómo crees que están afectando los recortes y el aumento del I.V.A. a los proyectos de teatro?…
Pienso como la mayoría. Creo que no es bueno ni para los que trabajamos en esto, ni para el espectador.
¿Qué montaje que hayas visto últimamente, te ha interesado?¿Por qué?…
Son varios. Lo que más me gusta, son las ganas que hay de hacer cosas nuevas, y eso se refleja en todas las pequeñas salas que se están abriendo.
¿Alguna sugerencia para seguir creando y haciendo teatro en tiempos de crisis?…
La imaginación y la creatividad son gratuitas así que…adelante.
“Distancia siete minutos” Titzina Teatro en La Abadía
La sala José Luis Alonso del teatro de La Abadía presenta estos días la producción de Titzina “Distancia siete minutos” con texto, dirección e interpretación de Diego Lorca y Pako Merino, cuya trayectoria se consolida para estar cada vez mejor. El envío y aterrizaje del robot Curiosity a Marte, la maniobra de descenso hasta posarse en la superficie dura siete minutos, este contexto externo da pie para que Félix, un joven juez, cuya casa está afectada por una plaga de termitas, se vea obligado a volver a casa de su padre, al que no ve desde hace ocho años, y en esta convivencia forzada, se enfrentan a sus miedos, tabúes y a las siempre difíciles relaciones padre/hijo. Para identificar a Félix, se suceden escenas de su vida laboral, juicios y declaraciones que recibe a diario en su Juzgado, y que salpican de sonrisas, en algunos casos carcajadas, la representación. Interesante e inteligente propuesta que se muestra con una escenografía, simple y efectiva de Jordi Soler i Prim, una muy buena iluminación de Miguel Muñoz y una espléndida interpretación de Diego Lorca y Pako Merino que nos hacen creíble todo lo que pasa, diferentes planos espaciales, un lenguaje jurídico y forense trabajado y la búsqueda constante de la paz en las relaciones familiares, que es lo que en definitiva pesa más en el individuo. Es un placer que dura una hora y media y que te hace reír y te conmueve por el reconocimiento de muchas de las cosas que se dicen y de cómo se dicen, que gusto da ir al teatro y ver cosas así.
Ángel Savín
30/40 Livingstone en el Teatro de La Abadía
La imaginación es un país necesario pero también muy peligroso. A veces, la imaginación se convierte en todos los rincones de nuestro día a día y corremos el riesgo de quedarnos a vivir allí y eso es muy peligroso, sobre todo si somos adultos. A menudo decimos aquella frase de «Me gustaría recuperar al niño que fui»…Y otras veces nos recriminamos diciéndonos…»Deja de ser niño». 30/40 Livingstone plantea de manera lúdica y lúcida la idea de lo que podría pasarle a un niño si no siguiese las líneas marcadas por la sociedad y quisiera inventarse un mundo con reglas propias o lo que es peor…¿Qué le podría pasar a un adulto si tuviese que convivir con su niño constantemente?. Sergi López que ha conseguido la popularidad en cine, demuestra aquí que es un animal escénico. No tiene límites para nada, se entrega con pasión y generosidad a todo lo que el texto y las situaciones proponen. Y juega con lo real y lo imaginario como si todo fuese lo mismo, creando situaciones delirantes. Y además, tiene a Jorge Picó que le da perfecta réplica en escena. Al final, hay que tomar una drástica decisión…Seguir en el país de la imaginación o…
30/40 Livingstone es una propuesta nada habitual en nuestra cartelera.
Adolfo Simón
El ajuar de Teresa Nieto en Compañía dentro de Madrid en danza
Sensibilidad, belleza…un poema en movimiento es el último trabajo presentado por Teresa Nieto en el Teatro de La Abadía. La creadora dice en varias ocasiones que ya no baila grande, que ahora lo hace pequeño…y que suerte para los que la hemos visto bailar en grande y seguimos disfrutando de su trabajo ahora, pequeño pero hondo. Lo pequeño no hay que confundirlo con el ínfimo, no tiene nada que ver…un haiku es un poema inmenso atrapado en pocas palabras y este tipo de poesía solo la pueden realizar los grandes, los que ya han viajado mucho por la vida y por la escena. Teresa Nieto está en un momento espléndido, no le afectan los premios ni el ruido de estos tiempos, ella sigue fiel a su lenguaje, a ese mestizaje entre flamenco y contemporáneo que tantos bellos momentos ha producido. Y además lo hace cuidando cada detalle, la música, el vestuario que, en esta ocasión es una pieza escenográfica, la luz y los precisos objetos para crear un mundo de sueños y memoria donde todos nos reconocemos de algún modo, porque este ajuar es el de todos, el que alguna vez hemos deseado tener. Y se acompaña de Sara Cano que da el contrapunto perfecto al momento maduro y de aplomo que vive Teresa Nieto. El ajuar es una exquisita pieza como hacía tiempo no se veía en nuestros escenarios.
Adolfo Simón
Fernando Sánchez Cabezudo nos habla del proyecto KUBIK FABRIK
¿Cómo surgió el proyecto de KUBIK FABRIK?…
En 2010 encontré en pleno corazón de Usera una nave industrial como sede de nuestra compañía Kubik, un espacio destinado a la creación de nuevos proyectos. Poco a poco el proyecto fue creciendo abriendo sus puertas a otros creadores. Siguiendo el pulso de otras ciudades europeas como París, Londres o Berlín donde los barrios industriales de la periferia empiezán a ser referentes culturales de nuevos creadores, el proyecto kubik se instala definitivamente en este popular barrio apostando por un proyecto de gestión cultural y social viable
¿Cuáles son las premisas para seleccionar los proyectos programados en este espacio?…
Son muchos los proyectos que han pasado por Kubik. Lo más importante a la hora de programar es apostar por propuestas emergentes y nuevas dramaturgias de mucha calidad. Son muchos los artistas con buenos proyectos que no tienen un espacio para terminar sus creaciones y donde sentirse inspirados. Por eso Kubik es más que un espacio de exhibición, es una verdadera fábrica de creación. En este sentido la idea a la hora de elegir proyectos es valorar el proceso de creación y ayudar a que lleguen a buen puerto.
¿Qué equipo conforma este proyecto a nivel producción y gestión?…
De base somos un equipo muy reducido pero el compromiso con el proyecto nos hace muy fuertes. Como fundador me encargo de la dirección del proyecto y mi mano derecha en producción es Fabian Ojeda que se unió desde el inicio y que se ha convertido en una parte fundamental del engranaje. Recientemente se ha unido al equipo Ana Sánchez de la Morena que coordina conmigo todo la parte de proyectos y públicos. Otro pilar importante del equipo es Fiama Bolaños que lleva toda la parte administrativa de la sala y apoya en las labores de producción. En prensa tenemos el lujo de contar con la colaboración de Maria Díaz y finalmente Juan Garcia Calvo se encarga del proyecto de kubik en internet.
¿Habrá talleres y actividades extras en el espacio?…
Desde el principio Kubik puso en marcha una escuela de iniciación al teatro apostando por la creación de nuevos públicos. Desde el punto de vista profesional y a lo largo de la temporada colaboramos con varios centros de formación para traer a grandes maestros internacionales y ofrecer monograficos de teatro, danza o circo. La próxima temporada tenemos grandes sorpresas preparadas desde varias partes del mundo…seguro que os van a interesar…
¿Hay colaboradores habituales en el equipo artístico y técnico?… ¿Participan del proceso de gestión y creación?…
Las colaboraciones son la clave de nuestra resistencia. Son muchos los que ponen su granito de arena para sacar adelante Kubik. Por eso es fundamental que el proyecto enamore. Yo siempre digo que cualquier compañía que viene programada a kubik es un colaborador artístico, es evidente que sin la calidad de sus creaciones kubik no tendría la identidad que tiene ahora.
pero son muchos los profesionales y amigos que estan siempre que se les necesita y son parte de la familia como Ana Cerdeiriña, Diego Santos, Esther D ‘ Andrea, Ines Enciso, Raúl Baena, Jaime Nin, José Cobrana y muchos más que entienden el proyecto como algo necesario.
¿Van a producirse espectáculos o solo se va a programar?…
Desde 2004 Kubik ha producido una docena de espectáculos. Una vez abierta la sala, ha seguido produciendo. El año pasado cerramos la trilogía del hombre moderno con la pieza «Büro», el primer infantíl: una versión Muppets basada en la segunda pieza de la trilogía «el gran atasco» con el título «Los viajes de Maya y Gallardo» y coproducimos con el Teatro de la Abadía «Mundos posibles» de Jhon Mighton. La próxima temporada produciremos nuestro siguiente espectáculo basado en las ciudades invisibles de Italo Calvino en coproducción con un teatro de Méjico y participaremos en otros proyectos cercanos a la compañía.
¿Hay una línea ética y estética prevista para la programación o habrá diferentes tipos de teatro programado?…
Las compañías que vienen a nuestra sala comparten siempre la misma visión por el teatro, circo o danza: compromiso, respeto y amor por las artes escénicas. Sin esas convicciones que compartimos no sería posible poner en pie una programación de calidad en pleno desierto cultural de Madrid. Las compañias que vienen apuestan y apoyan la manera de hacer que tenemos en Kubik y una vez entran por la puerta son parte del equipo de la sala porque estan en su casa. En la programación esta sintonía esta presente por la calidad de la propuestas, quién viene como público a Kubik sabe que va a encontrar algo de calidad y no sólo eso, también va a poder interactuar con los creadores en los coloquios y actividades abiertas.
¿Se pueden realizar propuestas combativas y alternativas en estos tiempos de crisis?…
Yes we can!!!! Llevamos dos años demostrandolo, apostando por la creación de nuevos públicos, trayendo de vuelta el teatro al barrio…Cuando empezamos muy pocos apostaban por un proyecto de calidad fuera del centro de Madrid, por un espacio que no piense solo en las taquillas. Sin duda todo esto es posible gracias a tantas y tantas horas de trabajo y sacrificio de todos los profesionales que han pasado por aquí. Ahora más que nunca dependemos de nosotros mismos y el objetivo de kubik es apoyar a todos los soñadores que como nosotros luchan por su proyecto…Son tiempos para los soñadores!!!!
¿Qué fórmulas pondréis en marcha para crear el público de KUBIK FABRIK?
Cada vez hay más público que mira hacia las salas alternativas buscando algo más. Desde Kubik intentamos ofrecer una experiencia más allá de la exhibición. La idea es que el público pueda participar desde el principio de los procesos de trabajo de los creadores con iniciativas como croquis, los coloquios después de las funciones o el canal tv de kubik donde se pueden ver una infinidad de entrevistas y comentarios de todo lo que rodea la obra que esta cada semana. Por otro lado, nuestro objetivo es fidelizar poco a poco a los nuevos públicos y al barrio. Tenemos en marcha varios proyectos con las asociaciones de vecinos, institutos y otras instituciones del barrio. Participamos activamente de las actividades vecinales e intentamos involucrarles en nuestras actividades culturales. Hace dos años kubik apenas llegaba a un 10% de ocupación vecinal, ahora la ocupación de público del barrio es del 60 %. Esto para nosotros es un logro y demuestra que vamos por buen camino.
¿Qué proyectos tenéis previstos?…
Nuestro proyecto estrella es Croquis que nos define como fábrica de creación. Conjuntamente con Juan Ayala llevamos un año poniendo en marcha los ciclos de Croquis en el que cada tres meses durante dos noches seguidas se presentan ocho trabajos de 20 min en estado embrionario, en pleno proceso creativo. El público participa con sus opiniones pudiendo cambiar el rumbo de la creación. El mejor croquis tiene derecho a una residencia Kubik y poder estrenar en la sala. A nivel internacional estamos cerrando una red con varios teatros en Méjico, Argentina y Portugal. Buscamos intercambiar proyectos con estos teatros con caracteristicas similares a Kubik y aprender conjuntamente de nuestras experiencias.
¿Crees que los recortes y el aumento del I.V.A. van a afectar a las salas de teatro?…
Indudablemente. El daño ya esta hecho. Es un momento muy oscuro para la cultura. Hay que luchar por un IVA super reducido al 4% .
¿Qué montaje que hayas visto últimamente, te ha interesado?¿Por qué?…
En méjico disfrute de «Mendoza» una adaptación de Macbeth escrita por Antonio Zuñiga, un dramaturgo genial y con mucha fuerza. Seguramente podremos disfrutar de este espectáculo en Kubik la próxima temporada.
La función por hacer en el Teatro de La Abadía
La función por hacer está en su punto. Como el buen vino, mejora con el tiempo. Los que tuvimos la suerte de ver su estreno en el hall del Teatro Lara, en aquel espacio en el que la respiración de los actores se sentía en la nuca, no olvidaremos la sensación de estar en la escena, no en el teatro. Es muy diferente cuando al público se le hace partícipe de la ficción desde la participación lúdica a cuando se le introduce en la medula del drama. La obra sigue funcionando porque introduce al espectador desde el relajo del humor, desde una situación absurda en la que se discute sobre qué es belleza…la aparición de unos seres que viene directamente de la vida provoca que se establezca un pulso entre el teatro de la vida o la vida en el teatro y ahí, el público se convierte en el protagonista, sin darse cuenta, suavemente. Al final, cuando ya hemos descubierto que la vida en la escena es la mejor experiencia posible, no querríamos que cayese nunca el telón.
Adolfo Simón
Exils dentro del Festival de Otoño a Primavera
Elegido hombre del año por una de las revistas de lifestyle más afamadas de Bélgica con tan solo 28 años, el joven director teatral Fabrice Murgia aterriza en el XXX Festival de Otoño a Primavera por partida doble, con Ghost Road, de la mano de la gran compañía flamenca LOD music theatre, y con Exils, obra que se engloba dentro de un ambicioso proyecto de la Comisión Europea llamado Ciudades en Escena, del que forma parte el Teatro de La Abadía. Clasificada como una reflexión sobre la política social contemporánea, Exils es una pieza que se basa en la imaginación y en las técnicas documentales, para situarse a caballo entre la realidad objetiva y la virtual, con un lenguaje propio de nuestro tiempo. Y es que Murgia, con su magia y sus artificios escénicos, logra enganchar a una generación que se pasa la vida en Facebook y Twitter, acostumbrada a ver películas, ir a conciertos y jugar a videojuegos. Murgia construye potentes imágenes teatrales a partir de luces, paisajes sonoros y efectos transitorios que simulan un auténtico montaje cinematográfico, cambiando de escenario cada vez que se cierra y se abre de nuevo el telón, como si de una sucesión de escenas fílmicas se tratase. El destino de tres jóvenes europeos y un exiliado clandestino se cruza sobre las tablas. Su encuentro revela sueños, ansias de huida, decepciones compartidas y opiniones contradictorias que se disuelven en una gran nube de humo blanco que, como por arte de magia, inunda la escena sobre sus cabezas. Si el sentido de que siga existiendo este Festival aunque sea como el Guadiana es la posibilidad de que llegue a nuestros escenarios una pieza tan fascinante como Exils, pues que continúe trabajando el equipo de esta muestra para localizar y acercarnos experiencias teatrales que van más allá de lo tecnológico, para contruir mundos imaginarios, llenos de emoción y crítica. De lo mejor visto en los últimos meses en Madrid. Atentos porque el próximo fin de semana se muestra otra obra de este director en el Festival: Ghost Road.
Adolfo Simón
José Manuel Mora nos habla del proyecto Draft.inn y sus últimos textos.
¿Cómo surgió el proyecto de Draft.inn?…¿Cuáles son sus objetivos y sus líneas de actuación?…¿Quiénes formáis el equipo?… Fue amor a primera vista, una experiencia muy poética. Me hablaron de un lugar muy especial en Ventas que había sido una imprenta. En cuanto lo vimos, mi socio Javier Bastías (actual director adjunto) y yo, no paramos hasta conseguirlo. Rápidamente tuvimos la visión de convertir ese espacio semi-abandonado en lo que hoy es Draftinn, un lugar para el intercambio artístico y la creación. Un espacio para dar y recibir, para modificarse profundamente a través del otro y su expresión artística. Ante todo, un espacio para lo humano y la transmisión de conocimientos y experiencias vitales transformadoras. Pretendemos que sea una “posada” para el arte en general, no solamente para las artes escénicas. Queremos albergar la semilla del arte del mañana y acoger a esas voces que formarán el tejido artístico del futuro próximo.Todos los integrantes del proyecto provenimos del mundo de las artes escénicas y, aunque hemos crecido exponencialmente este primer año, somos un grupo pequeño de personas trabajando muchas horas al día. El núcleo principal de Draft.inn lo formamos Javier Bastías y yo (director adjunto y director respectivamente), Carlota Ferrer (asesora artística), Jacob Amo y Montse Gabriel (coordinación artística), Rafaella Marques (relaciones internacionales) y Apolonia Mora (diseño). Tenemos además varios colaboradores artísticos de gran prestigio como Alejandro Tantanián, Ignacio García May, Fernando Soto o Salva Bolta. A este equipo habría que añadir a la empresa Cultproject que gracias al premio de un concurso gestionan toda nuestra comunicación a nivel internacional.
¿Cómo ha sido el proceso de puesta en marcha?…
No ha sido un proceso fácil. Ante la falta de apoyo institucional hemos tenido que levantar el proyecto literalmente con nuestras propias manos. La verdad es que sin la inmensa generosidad de las personas que han puesto su alma en Draft.inn este proyecto no hubiese despegado jamás. Estoy profundamente agradecido a ellos y, una vez más, esto me demuestra que a pesar de todo la gente es maravillosa y tremendamente generosa cuando un proyecto les ilusiona de verdad.
¿Es un espacio abierto a propuestas de otros profesionales que no formen parte de Draft-in?…
¡Por supuesto! Eso es lo que deseamos, que nos lleguen propuestas interesantes de artistas de todo el mundo que tengan cosas que decir y una voz única. En este sentido, en Draft.inn, hemos creado un programa de residencias internacionales dirigidas a profesionales de las artes escénicas (directores, dramaturgos, autores, escenógrafos, actores, bailarines…) que necesiten un lugar donde desarrollar sus trabajos. El escenógrafo sueco, Paul Sebastián, inaugurará este programa el próximo mes de julio.
¿Es necesario, hoy en día, encontrar un espacio de trabajo propio para poder desarrollar proyectos personales?¿Son necesarios equipos estables de creación y gestión para lograr realizar proyectos diferentes y alternativos?…
Draft.inn surge precisamente de esta necesidad. Es un sumidero de creadores, donde el objetivo es dar voz y proyección a los que, creemos, puedan ser referentes en el futuro. Por otra parte, nosotros también necesitamos este espacio para poder realizar nuestros proyectos personales. Draft.inn es un espacio de libertad, un terreno en el que plantar semillas y poder controlar y modificar el proceso de crecimiento y florecimiento. Con respecto a los equipos creativos y de gestión cultural, es necesario que haya un núcleo estable y sobretodo absolutamente profesional como es nuestro caso. En cada parcela contamos con profesionales que potencian y hacen más grande Draft.inn. Sin embargo, debido al rápido crecimiento que estamos experimentando, pronto será necesario también que vaya entrando sangre nueva en el equipo, gente con ideas y con fe en el proyecto que pueda hacer crecer Draft.inn y llevarlo a lo más alto.
¿Qué balance haces de tus últimos proyectos como director y autor?…
Muy positivo. Mis obras se han traducido al francés, inglés, alemán y serbio. Y la verdad es que estoy muy contento del resultado escénico de mis últimas obras: Autopsia (dirigida por Fernando Soto dentro del último Festival de escena Contemporánea) y La melancolía de King Kong (dirigida por Carlota Ferrer en el Teatro de la Abadía).
¿Cómo ves el panorama teatral en nuestro país?…¿En nuestra ciudad?…
No te voy a negar lo evidente, es una situación entristecedora y bastante oscura. Atravesamos un mal momento para las artes en general. Este sector está siendo maltratado y no hay oportunidades de trabajo para muchos artistas y creadores. El poder considera la cultura como un producto de lujo y eso es muy peligroso porque el crecimiento de un país se cimenta sobre todo en los pilares de la educación y la cutura. No obstante, creo que no hay que dejarse llevar por el desánimo, eso sería lo más fácil, y hay que mantenerse en pie como guerreros. La falta de dinero no puede paralizarnos ni ser una excusa para no hacer cosas. Estamos en un momento complejo pero maravilloso desde el punto de vista creativo y los ojos del artista deben estar alerta, bien abiertos, porque las cosas cambiarán y entonces estaremos listos para florecer. Hay que sembrar mucho y rodearse de gente con ganas y talento para dar voz a los proyectos y llevarlos adelante. Hay que atreverse y tirarse al vacío sin red.
¿Crees que el aumento del IVA y los recortes perjudicarán al teatro?…
Ya se están viendo las consecuencias tanto en el cine como en el teatro. La gente no acude a las salas porque sencillamente ir al teatro se ha convertido en un lujo que no puede permitirse. Es muy triste pero es así. Las grandes producciones que antes estaban en los teatros más importantes han pasado al off y las del off al off-off. Estamos reviviendo un florecimiento de las microsalas pero en realidad esto conlleva precariedad para los artistas y la imposibilidad de hacer montajes como deberían hacerse. Nos lo están poniendo muy difícil. Al destruir el tejido cultural hay que trabajar de otra manera, con colaboraciones, con el crowfounding, con ayudas de familiares y amigos porque sino no hay manera.
¿Qué obra has visto últimamente que te interesase?¿Por qué?…
Pues últimamente he visto “Esperando a Godot” en el teatro Valle Inclán y me ha encantado, es un montaje fantástico, muy interesante de Alfredo Sanzol. Lo recomiendo a todo el mundo. Después me pareció muy interesante “Fragmente” del sueco Lars Norén en el teatro de la Abadía. Hacía tiempo que no veía un lenguaje tan innovador sobre el escenario.
¿Alguna idea para seguir creando en estos tiempos de crisis?…
La fe, el entusiasmo, la fuerza, la seguridad absoluta de tener un lugar reservado a nuestra voz y a nuestra forma de entender el mundo. No veo otra manera de sobrevivir a la crisis que no sea a través de la creación y del trabajo en equipo. Es el mejor momento para crear. Este punto de nuestra historia encierra una libertad increíble que desconocemos y a veces no usamos a nuestro favor. El arte es una forma de vida, un antídoto contra el desánimo general y la mejor manera de mantenerse a flote, activo, para que cuando los vientos nos favorezcan estemos preparados.
¿Qué función crees que ha de tener el teatro para la sociedad de hoy?…
La principal función del teatro es, desde luego, entretener pero sobretodo permitir un espacio de libertad, de reflexión y de concienciación de uno mismo y de su entorno. No deja de ser un catalizador de la emoción, de la vida misma. Una concentración de experiencias vitales dentro de una sala bajo circunstancias imaginarias. También creo que el teatro tiene una función integradora porque permite darse cuenta de que formamos parte de este trocito de la historia y lo queramos o no debemos interactuar con él. Las preguntas que el teatro debe hacer son: ¿Qué decidimos entregar de nosotros mismos? ¿Qué vas a entregar de ti al tiempo en el que te ha tocado vivir? En ese momento se activan mecanismos muy profundos y muy personales. La revolución que pretende el teatro es muy íntima y desde esta intimidad puede crecer y extrapolarse a la sociedad pero parte de un punto muy personal.
¿Proyectos?…
Primero de todo trabajar en la expansión internacional de Draft.inn por lo que me espera un año cargado de viajes. En cuanto a la escritura tengo muchos proyectos en fase embrionaria. De citarte uno, me gustaría hablarte de una obra sobre superhéroes que estoy escribiendo y que se estrenará en septiembre. Este texto es un elogio de lo raro y lo diferente, de la necesidad del otro en un mundo individualista y de las cosas pequeñas frente a la violencia que ejerce lo inmenso en nuestras vidas. Cuando la rentabilidad económica atraviesa las fronteras más íntimas, nadie está a salvo de convertirse en un superhéroe. En este proyecto va a colaborar en la escritura un joven dramaturgo y director con muchísimo talento, Jacob Amo. Por otro lado ando inmerso en una versión libre a partir del zoo de cristal de T. Williams que dirigirá Carlota Ferrer (una directora a la que admiro profundamente y con la que aprendo muchísimo) y concluyendo un texto breve que se estrenará junto al trabajo de otros autores contemporáneos.
Tish dentro del Festival Arte Sacro en el Teatro de la Abadía
Ka’et Ensemble es un grupo de danza cooperativo formado exclusivamente por los graduados de la escuela de danza masculina, Kol Atzmotai de Jerusalén. Los miembros del conjunto Ka’et desean expresar a través de sus coreografías su identidad cultural y social, trasladando sus propuestas personales al lenguaje artístico y universal del mundo de la danza contemporánea. Para esta ocasión, trajeron a La Abadía las siguientes piezas: Highway nº 1, Tish y Nenyah, todas ellas sin estrenar aún en nuestro país. Gracias al Festival de Arte Sacro hemos podido disfrutar de un programa de danza exquisita en la que lo ritual, lo religioso y lo contemporáneo se daban la mano para crear una teatralidad en movimiento y unas imágenes estáticas de gran calado emocional.
Simón Ribes
Teatralia: Hacedores de magia
Hay algo en común en las propuestas que he disfrutado este fin de semana en Teatralia: El uso de objetos y materiales para crear una poética nueva. No solo magia, que la ha habido, si no también manejo mágico de elementos para contar historias de otra manera.
Le Miroir aux fourmis(El espejo de las hormigas) de la Compagnie pupella Nogués
Le miroir aux fourmis es un haïku (poema breve de tradición japonesa) marionético, teatral y musical para niños pequeños. Un espectáculo que habla con humor y frescura del mundo que nos rodea, marcado por el ritmo del tiempo que va pasando, de las cuatro estaciones, del paso del día a la noche. Mezcla, con excelente habilidad, sonido, vídeo, poesía y cuento. El espectáculo presentado en el Círculo de Bellas Artes mezclaba expléndidamente diferentes lenguajes escénicos sin olvidar lo lúdico como un lenguaje expresivo más. Una propuesta de gran riqueza plástica que nos trasladó a paisajes de ensoñación
Prometeu de Lafontana-Formas Animadas
Prometeu, coproducida con la Casa de Música de Oporto y el Festival Internacional de Cortometrajes de Vila do Conde, es una performance multimedia inspirada en el tradicional teatro de sombras indonesio, el Wayang Kulit y su transposición en el universo de signos y referencias occidentales. Wayang significa, en javanés, iluminación e ilusión, pero también es un término utilizado para designar a las marionetas. La práctica de este tipo de teatro es milenaria y en Java (Indonesia) está considerado como la más alta manifestación de cultura del país. En este caso, el espectáculo presentado en el Teatro de la Abadía era de una plasticidad exquisita…el juego del dibujo sobre arena que se proyectaba en una pantalla, mezclándose a veces con otras filmaciones y sobre las que se superponían sombras recortadas, nos permitía entrar en los mil y un lugares sugeridos por la mítica historia. Además, el actor que manipulaba todos estos espacios visuales, nos iba relatando las peripecias de Prometeu con toques de humor y actualidad.
La Asombrosa historia de Mr. Snow de Antonio Díaz
Descrita por algunos de sus espectadores como un espectáculo de magia, humor, emociones y buena música, La asombrosa historia de Mr. Snow es un viaje de risas y de asombro donde el ilusionismo sirve de pretexto para contar una conmovedora historia llena de imaginación, humor, nostalgia y fantasía. Un universo en el que es posible que las mariposas se toquen sin tocarse, que la nieve inunde un espacio cerrado y que un pez adivine el pensamiento de un espectador. No siempre la magia tiene su espacio en Teatralia, por suerte, en los Teatros del Canal, este año se ha programado un espectáculo que va más allá de la convención de los trucos de magia, aquí había una historia que se iba cruzando con los diferentes números de ilusionismo.
El Gallo de las Veletas de La canica teatro de títeres
El Gallo de las Veletas es un espectáculo de títeres que combina el relato poético en las voces de dos actrices con el juego teatral de los protagonistas de la historia. La puesta en escena está caracterizada por la expresividad de los objetos, el poder evocativo de la música, los momentos de coreografía corporal y otros recursos teatrales. La canica consigue, en esta propuesta presentada en La Casa Encendida, que viajemos con el gallo hacia sus lugares soñados y disfrutemos de la transformación poética que le dan a objetos cotidianos; un trabajo sencillo y emocionante, gracias a la evocación y poesía que nos genera la recuperación de la memoria de la infancia.
Adolfo simón

El café-la comedia del dinero en el Teatro de la Abadía
Se estrena en el Teatro de la Abadía una obra de Fassbinder…El café, inspirada en la obra de Goldoni. El autor alemán fue un provocador y suversivo creador, en este texto trata de denunciar una sociedad a la deriva, por tanto, hay muchas razones hoy en día para llevar a la escena este texto y es muy elogiable el empeño que los actores hacen aportando su sueldo a la producción para que esta se pudiera llevar a cabo. La posibilidad de conseguir que un espectáculo sea un acontecimiento teatral es un misterio, si hubiese una fórmula todos harían uso de ella. Aquí hay muy buenas intenciones sobre el papel pero creo que se han dejado seducir por la posibilidad de establecer un discurso formal poco habitual en la puesta en escena y la interpretación, creando un distanciamiento enorme, alejándonos de los personajes y sus circunstancias y por tanto, quedando ajenos a sus peripecias, salvo el dueño del café que es nuestro puente con la historia. Una obra como esta hay que hacerla accesible porque es muy necesaria hoy.
Adolfo Simón




















































![elpoliciadelasratas_portadaweb[2]](https://querevientenlosartistas.com/wp-content/uploads/2014/01/elpoliciadelasratas_portadaweb2.jpg?w=590)






























Debe estar conectado para enviar un comentario.