Humpday de Lynn Shelton en La Pensión de las pulgas
A veces deberíamos mirar por la mirilla de la puerta de la calle y al ver a según quién al otro lado, no abrir…No conviene volver sobre el pasado, reencontrarse con personajes de otro tiempo porque corremos el riesgo de tener alguna cuenta pendiente y meternos en laberintos emocionales de los que no salgamos fácilmente. Humpday de Lynn Shelton dirigida por Raquel Pérez es un juguete diabólico del que no voy a desvelar mucho para no anticipar las sorpresas que durante la función surgen. Si quieren saber los secretos inesperados que a veces se esconden en los pliegues de nuestra memoria…vayan a ver esta función.
Adolfo Simón
José Luis Sixto: Una sociedad madura es aquella que sabe entender el teatro como un instrumento de discusión a través del cual enfrentarse a su realidad.
¿Cómo surge el proyecto de “Excítame”?…
Hace algo más de dos años Alejandro de los Santos se reunió conmigo en una cafetería de Madrid y me dijo que estaba pensando en producir una obra y que quería que yo la dirigiese. Llevábamos tiempo queriendo trabajar juntos, pues sentíamos mucha afinidad, pero hasta el momento no había surgido la oportunidad. Mientras tomábamos algo me contó que durante el viaje que realizó a Londres con motivo de las pruebas de vestuario para “El rey león” había visto un musical de pequeño formato que le había encantado, “Thrill me”, que se había puesto en contacto con el autor, Stephen Dolginoff, y que tenía los derechos para producir la versión en castellano y estrenarlo en España. Me contó la trama de la función y enseguida vimos las posibilidades dramáticas y artísticas que ofrecía poder realizar una puesta en escena completamente original partiendo de cero, de nuestra propia creatividad. Simplemente viendo la ilusión, emoción y seguridad que transmitía Alejandro, no dudé ni un instante en decirle que podía contar conmigo.
Háblanos del montaje…
90 minutos de tensión ininterrumpida, diálogos inteligentes, canciones que narran una terrible historia sin florituras, una atmósfera opresiva de luces y sombras, y la actuación de dos grandes actores y un pianista de excepción (Aitor Arozamena). Esas son las bases de nuestro “Excítame”, un thriller musical nada habitual en nuestra escena. Partiendo de la premisa de que menos es siempre más, nuestro montaje tiene el sabor del mejor “teatro off” internacional, espacios y propuestas donde los actores se pueden poner a prueba e investigar sin el temor ni los condicionantes de las producciones comerciales. Alejandro de los Santos, como productor, ha reunido a un gran equipo de profesionales de primera línea (Pedro Villora, Juanjo Llorens, Sandra Vicente, Aday Rodríguez, Asier Sancho, Javier Naval, Fila Séptima, etc.) demostrando que el pequeño formato no tiene porque escatimar en calidad. Como se suele decir, muchas veces las mejores esencias se presentan en los frascos más pequeños.
¿Hubo ocasión durante el proceso para que los actores aportasen ideas en la puesta en escena?…
Continuamente. Antes de comenzar el verano pasado los ensayos para estrenar la función en el Teatro Fernán Gómez realizamos un taller de investigación de dos meses en el que probamos diferentes propuestas mientras generábamos el espacio de acción y definíamos los personajes. Fue un trabajo de colaboración muy generoso por parte de todo el equipo creativo, en el que cada elemento que conforma el espectáculo se fue generando a partir de acciones y propuestas. Realizamos mucho trabajo de mesa y mantuvimos numerosas conversaciones debatiendo cada aspecto de la función, por lo que puedo decir con orgullo que el resultado final es fruto de un verdadero trabajo en equipo.
¿Cómo ha sido el trabajo con ellos?…
Magnifico y exigente; Plenamente satisfactorio en todos los sentidos. Los cuatro (Alejandro, Marc, David y Alberto) confiaron absolutamente en mí desde el principio comprometiéndose por completo con sus personajes. Al tratarse de una historia basada en un caso real lo primero que hicimos fue empaparnos de documentación buceando en fuentes y referentes, tanto históricos como artísticos. Una vez tuvimos clara nuestra concepción de los personajes, nos lanzamos a la oscuridad para entender su atracción por lo prohibido y su búsqueda constante de límites. Profundizar en dos mentes tan brillantes como malsanas no fue tarea fácil, pero una vez dejamos atrás prejuicios y lugares comunes todo encontró su lugar.
¿Hay algún referente técnico o artístico del que has partido para crear esta propuesta?…
Desde el principio Alejandro y yo tuvimos claro que queríamos trabajar en un espacio a tres bandas, con un escenario a la alemana. Queríamos que el público rodease a los actores, que los personajes estuvieran “atrapados” siempre a vista del espectador para ayudar a generar la sensación de tensión que la obra necesita. Trabajamos movimientos y acciones dando mucho valor a los detalles en la cercanía, pues lo que en un escenario a la italiana se pierde a causa de la distancia natural entre la escena y el público aquí queda evidenciado y subrayado. El espectador es capaz de ver con claridad el sudor y el contenido de los bolsillos de los actores, siendo hasta el menor de los gestos importante para contar –y entender- nuestra historia. Y todo en un espacio único que se transforma gracias a los efectos de luz y sonido recreando en la mente del espectador los lugares donde sucedieron los hechos del espantoso crimen.
¿Por qué haces teatro?…
Siempre he tenido un espíritu inquieto y creativo. Me encanta jugar, contar historias y el trabajo en equipo. De niño me encantaba participar en obras de teatro y soñaba con trabajar en el mundo del cine. Cuando entré en la Universidad descubrí el teatro profesional gracias a la confianza de Jaime Azpilicueta, a quien no le puedo estar más agradecido. Tras realizar varios trabajos en televisión, radio, cine y prensa escrita, no tardé en decidir el sabor que más me gustaba era el teatral y que haría todo lo posible por dedicarme profesionalmente por completo a la creación escénica.
¿Qué balances haces de tus trabajos como director de teatro?…
Cada proyecto me ha puesto a prueba de forma diferente, sintiéndolos todos como pasos importantes para crecer y fortalecerme, independientemente de su tamaño o características. En estos momento el balance no puede ser más satisfactorio. En el caso de “Excítame” acabamos de ganar 3 Premios del Teatro Musical 2015 en las categorías de Mejor Iluminación (Juanjo Llorens), Mejor Actor (Alejandro de los Santos) y Mejor Director.
Háblanos de los más recientes…
Un punto de inflexión en mi carrera fue dirigir la versión en castellano del salvaje monólogo de Ricky Gervais “Animales” que protagonizó en nuestro país Juanra Bonet. Fue una experiencia muy enriquecedora trabajar codo a codo con Juanra y con Sara Pérez, mi excepcional ayudante de dirección, buscando los límites del humor sin perder nunca la elegancia. A nivel de crecimiento personal destacaría también el taller de investigación que ha supuesto para mí desarrollar proyectos para Microteatro por dinero, donde en los últimos tres años he tenido la oportunidad de conocer a grandes guionistas (Marcelo Soto, Dani Llul o Miguel Castillo, entre otros) y dirigir a actores tan maravillosos como Nacho López, Begoña Álvarez, Enrique Asenjo, Mery Cabezuelo, Antonio Albella, Jazmín Abuín, Mariola Peña, Antonio M.M., Carolina Meijer, Paqui Horcajo o mi querido y admirado socio Juan Carlos Mestre.
¿Qué función crees que ha de tener hoy el teatro para la sociedad en la que vivimos?…
El teatro es una maravillosa forma de expresión artística a través de la cual podemos contar historias, generar emociones y compartir mensajes. Históricamente, en toda sociedad siempre ha sido importante tanto la función del teatro comercial o de entretenimiento como la de propuestas más intelectuales o reflexivas. En una sociedad sana el teatro debe ser espejo de sí misma ayudándonos a conocernos y a empatizar con los demás. Hay espejos planos, espejos cóncavos, convexos, y curvos o deformantes, pero todos son útiles para mostrarnos la realidad desde diferentes puntos de vista, brindándonos sonrisas, regalándonos lágrimas y, sobretodo, haciéndonos pensar y ser más conscientes.
¿Cómo crees que está afectando la subida del I.V.A. y los recortes al teatro en España?…
Tras la subida del I.V.A. muchas han sido las pequeñas productoras, distribuidoras y salas de teatro que han cerrado. Se han cancelado para siempre infinidad de proyectos mientras que otros se posponen en el tiempo irremediablemente. Lo peor de todo es que, con esta subida, muchas empresas han encontrado la excusa perfecta para terminar de recortar sus condiciones salariales dejando un panorama desolador: por norma general la profesión hoy en día cobra menos -y en peores condiciones- que hace quince años.
¿Qué obra de teatro has visto últimamente?¿Qué te pareció?…
Hace no mucho vi en “La pensión de las pulgas” una joyita titulada “Yernos que aman”, escrita y dirigida por Abel Zamora. El verano pasado vi en “La casa de la portera” su anterior trabajo, “Pequeños dramas sobre arena azul”, y también salí fascinado. Sin duda es un autor a tener muy en cuenta y seguir de cerca.
¿Proyectos?…
Por suerte muchos y variados, con diferentes equipos de trabajo, tanto encargos como de creación propia, pero tienen que terminar de concretarse antes de poder hablar de ello. Mientras tanto, seguiremos cuidando de “Excítame” al tiempo que sigo con la gira de “The hole 2” en la que estoy de director residente.
¿Cómo ves la situación teatral en nuestro país?…
A nivel artístico, muy fortalecida en los últimos años, con un teatro comercial y de gran formato cada vez más asentado como opción de entretenimiento de masas. Si algo bueno nos está dejando la crisis económica es el renacimiento de un teatro alternativo “off”, abanderado por una nueva generación de creadores (dramaturgos, actores y directores) de voz original, contemporánea y sin prejuicios. Gente como Carlos Be, Pablo Messiez, Jordi Casanovas o José Padilla sabe que cuando se parte de cero y no se tiene nada, nada se puede perder. No les han regalado nada, y son conscientes de que apostando sin miedo tienen mucho para ganar. Y así lo están demostrando con paso sereno y firme.
¿Se pueden hacer propuestas combativas hoy en día?…
Yo soy más de “dialogar” que de “combatir”, pero sí, creo que a día de hoy las propuestas combativas son necesarias para ayudarnos a madurar como sociedad. En mi opinión, siempre será positivo para la salud de un país que sus artistas puedan expresarse social y políticamente desde las tablas, sean cuales sean sus colores o banderas. La libertad de expresión artística es la mayor virtud que una sociedad puede atesorar. Una sociedad madura es aquella que sabe entender el teatro como un instrumento de discusión a través del cual enfrentarse a su realidad. Para bien o para mal, aún nos queda camino por recorrer…
La señorita Julia y La señorita Elsa: El precio del desarraigo
Hay dos piezas de teatro en la cartelera de Madrid que coinciden a la hora tratar el tema de una mujer que intenta enfrentarse a sus deseos pero encuentra, en la sociedad, un muro infranqueable…
La señorita Elsa es la adaptación de la novela de Arthur Schnitzler realizada por Lola Blasco para la escena. En Sexto Derecha, un espacio en el que la temporada pasada disfrutamos de unas pequeñas joyas escénicas, se presenta, en la intimidad más absoluta, el periplo de esta joven que, al tratar de descubrir su propio deseo, se encuentra con que el resto de la sociedad ya ha decidido cuál será su viaje emocional. Un ejercicio arriesgado que la joven actriz, Angela Boix realiza con temple gracias a la dirección de José Luis Sáiz.
Y en La Pensión de las Pulgas, se ha estrenado una adaptación de La señorita Julia de August Strindberg, con el título de El ojo de la aguja, dirigida por Estefanía Córtez, con Esther Acebo, Sergio Pozo e Irene Escalada. La acción la han trasladado al mundo de las altas empresas donde una rica heredera, atrapada en su soledad emocional, intenta conseguir domar a su chofer ante los ojos de la secretaria. Un viaje al sometimiento físico y afectivo, sin cortapisas.
Adolfo Simón
Caza Mayor en La Pensión de las Pulgas
¿Alguna vez se han preguntado porque no hay sección de necrológicas en la revista Forbes?
Pues sencillamente porque, al igual que el Mal, los oligarcas nunca mueren. Aparecen, desaparecen y reaparecen en un sinfín de Consejos de Administración, Vicepresidencias, Asesorías de Estado o Grupos Financieros. CAZA MAYOR nos acerca al verdadero nido del crimen y de la cochambre; un chalet exclusivo en una urbanización de lujo en lo alto del Mulhacén, en Sierra Nevada.
Atrapadas en la nieve, cercadas por huskies siberianos, un número siempre excesivo de ruines personajes de solvencia contrastada, nos asoman a la intimidad de sus actividades delictivas. En un bucle dramático enloquecido, cuatro personajes mueren y sobreviven para contarnos que siempre ocurre lo mismo, y que como reza el dicho…»Son los mismos perros con distintos collares». El texto de Palmira Yubero es una sucesión de pequeñas escenas de crimen sin castigo dirigidas en clave de comic por Salva Bolta.
Adolfo Simón
Marcial Álvarez: Estoy orgulloso de haber aprendido un oficio
¿Cómo fueron tus inicios en el teatro?…
Todo comenzó cuando en el instituto de bachillerato un profesor
me convenció para que participara en las obras que se estaban ensayando , y ¡madre mía!!!! aquel mundo de disfraces, maquillajes, decorados, ensayos, literatura, toda esa artesanía me fascinó, me divertía y me ponía en contacto con la cultura, con el arte, con quince añitos, así que hacíamos de todo, todo el día, maravilloso, me puso en un camino que me interesó. Luego he hecho muchas cosas dentro y fuera de esto, pero lo que más, interpretar personajes.
¿Por qué haces teatro?…
Hago teatro porque no se me da mal hacerlo, e incluso diría que bien, eso dicen. Aunque algunas veces me gustaría ganarme la vida con otra cosa, eh. No es fácil, es un oficio precioso pero también angustioso y muy absorvente. Pero así es el amor, si te llama, acude y lucha por él. Y por diversas razones, me gustan las fiestas, me gustan los amigos, me gustan las ganas de vivir, me gustan los viajes, me gusta la pasión y la seducción, no me gusta la comodidad, no me gusta la ignorancia, si la inocencia, me gusta ser otro, me gusta ser yo, vivo en el arte y en la creatividad, todo esto y más conlleva la gran fiesta del teatro. Y no puedo evitarlo.
¿Qué balance harías sobre tu larga trayectoria?…
Me han pasado vital y profesionalmente cosas preciosas, y otras no tanto. De las malas no me acuerdo, pero sí que las he tenido muy en cuenta para provecho de mi oficio. Sobre todo estoy orgulloso de haber aprendido un oficio, como me inculcó mi padre, como me apoyó mi madre. Y ahora poderlo compartir y desarrollarlo.
¿Qué función crees que ha de tener el teatro para la sociedad de hoy?…
Para la de hoy y para la de siempre, hacer mejores a las personas. Embellecernos el alma. Incomodarnos. Hacernos mas fuertes. Reír más.
¿En qué proyectos has participado durante el último año?…Háblanos de ellos…
Ahora ando con la gira de «Pluto» de Aristófanes que se estrenó el año pasado en el Festival de Mérida y a finales de marzo entraremos en el Teatro de La Latina. Una puesta en escena semi musical del clásico sobre el reparto de la riqueza y la corrupción. El gran Gurruchaga al frente. He grabado en dos series de televisión. He participado en el espectáculo Femenino singular, que anda dando vueltas por España. Va de actrices madres y padres. Un corto con Belén Rueda aún por estrenar. También va de mujeres maltratadas.
¿Cómo surgió tu participación en el montaje que se ha estrenado en La Pensión de las pulgas?…Háblanos de este trabajo…
«La balsa de la Medusa», Por Antonio Escribano, autor de la función,y compañero actor en los dos últimos montajes que dirigió Miguel Narros. Me lo ofreció, lo leí y me encantó, me recordó a Becket, y sin prueba ni nada, jeje, me aceptó. Un proyecto humilde, del que estoy muy orgulloso, y en el que he hecho un viaje maravilloso con unos compañeros llenos de sensibilidad e inteligencia.Y como no, nos ha salido muy bien. Cuenta el recorrido emocional y físico de seis personajes que se quedan encerrados en una habitación y que aún con la puerta abierta no pueden salir. Trata sobre el miedo y el rechazo a lo nuevo, a lo distinto, a los cambios, a lo diferente, de la pérdida de la máscara social, de la posición social, del poder, del ego, de la avaricia, de la pereza y la inmovilidad, de la lucha de clases, de lo más primitivo del ser humano, de su vulnerabilidad, de sus pasiones, de la supervivencia, de su deriva en una balsa que hace aguas. Mi personaje es el capitán del barco, el señor de la casa, «burguesito» cirujano plástico, poderoso anfitrión que ante las dificultades y el naufragio se acobarda, cae de su pedestal y surge su animalidad y sus peores vicios. Vamos, unos encantos de personas.
Y todo armado con una dramaturgia, una dirección y unas interpretaciones exquisitas, y a escasos centímetros del público de la Pensión de las Pulgas!!!!!! Que más se puede pedir!!!!! Duro el asunto pero también te ríes, eh.
¿Cómo creas tus personajes?…¿Tienes un método?…
No, no tengo un método específico. Voy con la historia, con lo queremos contar, asumo el rol que me toca encarnar y con retales de aquí y de allí, con referencias de la vida o elaboradas, pelis, música, pintura. Voy trazando al personaje, su viaje emocional e intelectual, defendiéndole con uñas y dientes, echándole ingredientes y pintándole detalles, integrándole en mi fisicidad y mi voz, y a jugar, lo hago mío, para que sea creíble, para que sea espectáculo. O eso intento. Me aprendo bien el texto y la partitura, y me concentro en no aburrir al personal. Algo así…
¿Cómo crees que están afectando los recortes y el aumento del I.V.A. a los proyectos de teatro?…
Pues muy mal. Es cuestión de sensibilidades. El que nunca es sensible al teatro y a la cultura, el que no le da importancia como pilar fundamental para la educación y el desarrollo de una sociedad, el que piense que todo tiene que ser rentable, pues nunca lo podrá defender, sea cual sea su cometido. He oido que quieren suprimir en los colegios la asignatura de Naturales y alguna otra, y volver a hacer rezar a los niños, ¿es cierto? ¡Que fuerte!!!!.
¿Qué montaje que hayas visto últimamente, te ha interesado?¿Por qué?…
Lo último que he visto ha sido Las amistades peligrosas en el Matadero de Madrid, dirigido por Darío Facal. Me encantó. Una puesta en escena arriesgada y divertida, unas interpretaciones llenas de arte y un vestuario exquisito. No me acordé de la peli. Y me gustó mucho que se basara totalmente en el formato original epistolar, poniéndolo en boca de los personajes.
¿Proyectos?…
La reina de la belleza, de Martin McDonagh, dirigida por Gerardo Vera, y con Terele Pávez. ¡Casi na!.
Y un corto con Benito Zambrano.
Diana Palazón: El teatro es el espejo donde nos miramos los seres humanos, donde nos reconocemos
¿Cómo fueron tus inicios en el teatro?…
Con el Burgués Gentilhombre de Moliere, con la compañía Teatre Micalet, en Valencia, cuando tenía 18 años…
¿Realizaste otras facetas además de la actuación?…
No, siempre me he dedicado a esto.
¿Qué es el teatro para ti?…
El teatro es el espejo donde nos miramos los seres humanos, donde nos reconocemos. Tanto los que estamos en escena como los que vienen a mirar, aunque más bien vienen a compartir…
¿Por qué haces teatro?…
Me cura, me da felicidad, me hace conocerme, me muestra lo peor y lo mejor de mi. Comparto lo que vivo en cada momento, sin normas sociales, sin límites, sin juicio. Es un acto de amor hacia mi misma. De honestidad.
¿Qué balance harías sobre tu trayectoria?…
Aún es pronto para hacer balance.
¿Qué función crees que ha de tener el teatro para la sociedad de hoy?…
La que siempre tuvo. La de conectarnos con lo divino, con nuestra alma, con nuestros pensamientos. Masajear las emociones, poner en duda lo establecido, de uno mismo y de sociedad. Comunicarnos. Dar forma a lo abstracto.
¿En qué proyectos has participado durante el último año?… Estos últimos 2 años han sido tres montajes teatrales: La Dama Duende, el que fue el último montaje de Miguel Narros. Los Miércoles no Existen, primer montaje teatral de Peris Romano y Héroes, de Antonio Hernandez Centeno, que representamos ahora en La Pensión de las Pulgas. Y varias colaboraciones en televisión: La que se avecina, El Don de Alba, Sin Identidad.
¿Cómo surgió tu participación en el montaje de Héroes?… Antonio y yo somos amigos y nos apetecía volver a trabajar juntos. Esta es nuestra tercera vez. Háblanos de este trabajo…Es un trabajo de mucha intimidad, de mostrar la soledad y el conflicto que no nos deja amarnos a nosotros mismos, a los otros, porque son diferentes, porque pensamos distinto. Por las heréncias. Por las cargas, por los odios antiguos arrastrados durante generaciones.
¿Cómo creas tus personajes?…
Con análisis profundo del texto, con acercamientos a lo personal para tender un puente hacia el personaje, con referencias, con improvisación, y sobre todo con el otro.
¿Tienes un método?… Utilizo herramientas de método, pero no soy nada ortodoxa. También uso mucho mi instinto.
¿Cómo crees que están afectando los recortes y el aumento del I.V.A. a los proyectos de teatro?…
Completamente. Es abusivo, injusto y sin sentido. No se valora la cultura como tal. No se le da el sitio que merece. La cultura es un derecho, no un lujo.
¿Qué montaje que hayas visto últimamente, te ha interesado?…
El Misántropo, Lluvia Constante, Insolación.
¿Por qué?…
La magnífica dirección de las tres, el texto, los actores con una verdad y una generosidad abrumadora. Son piezas muy diferentes y con un trabajo lleno de amor, de dedicación, de profesionalidad. De las que remueven los cimientos de la conciencia.
¿Proyectos?…
Haberlos, «haylos». Nada de hablar antes de tiempo.
¿Alguna sugerencia para seguir creando en tiempos de crisis?…
Solo se puede seguir con amor y paciencia. Y con Valentía de proponer nuevas formas, nuevas estructuras. Hasta que volvamos a encontrar un equilibrio entre lo que se da y lo que se recibe…Y ahora hablo de lo puramente material.
Los ricos también lloran y por supuesto…los pobres.
Había un culebrón que se llamaba así: Los ricos también lloran; supongo que, a aquellos que les cuesta llegar a fin de mes, les consolaba un poco pensar que no solo los dioses les castigan a ellos. Y había una serie que se llamaba Arriba y abajo, en esa tv movie, podíamos ver como los ricos, que vivían arriba, tenían, en el fondo, los mismos problemas y miserias que los pobres, que vivían abajo. Toda esta introducción es para situar dos piezas escénicas que hay en estos momentos en La casa de la portera y en La pensión de las pulgas…En la primera, podría estar el sótano en el que viven los personajes de Periodo de reflexión y en el ático de la segunda, estarían a punto de disfrutar de una fiesta fashion un grupo de seres de alta alcurnia, van a iniciar un viaje en La balsa de la Medusa.
Periodo de reflexión es un texto escrito por Sergio Martínez Vila a partir de documentación sobre la trata de mujeres con fines de explotación sexual. Una propuesta cruda y directa que nos introduce hasta el rincón más íntimo de los personajes. La puesta en escena de Camilo Vásquez acentúa la estética y mundo marginal en el que tienen que convivir estas mujeres, rayando la esclavitud. Hay algo en los personajes de la madame y de la policía que desconcierta porque no queda, del todo claro, si están a un lado u otro de la línea del horror.
La balsa de la Medusa es un texto de Antonio Escribano en el que nos muestra una situación que recuerda al texto de A puerta cerrada y a El sirviente, solo que aquí carga las tintas sobre la exposición de los instintos básicos que se desatan al encerrar, en un callejón sin salida, a un grupo de aparentes triunfadores. No empatizamos con ellos porque no hay razones para que esos seres nos hagan aliarnos con su pequeña tragedia y tal vez ese horror es el que busca el autor. El director, Manu Báñez calibra con pulso el paso del tiempo del placer al del dolor. Creando una atmósfera tensa y asfixiante.
Lo más sobresaliente en ambas propuestas son los actores y actrices que están implicados al límite, en un ejercicio vivencial intenso interpretativamente.
Adolfo Simón
Oscar de la Fuente: «Me encuentro vivo haciendo teatro.»
¿Cómo fueron tus inicios en el teatro?…
La verdad que jamás me planteé ser actor, ni por asomo, con 20 años empecé haciendo teatro aficionado en mi pueblo por casualidad, tenía un amigo que estaba en el grupo de teatro y un día me dijo que fuera con él, que me lo pasaría bien, fui un sábado, mi amigo no apareció y … Ahí cambió todo, aquel día descubrí algo dentro de mí que jamás había sentido. Desde entonces actué con mi grupo de teatro aficionado, Teatro Tierra se llamaba, hacíamos muchas funciones, ahora que lo pienso más que algunas compañías profesionales ahora en los tiempos que corren, en fin, al año siguiente entré en la Escuela de Arte dramático de Valladolid y antes de acabar la escuela ya estaba trabajando profesionalmente con la compañía Rayuela Producciones, continué con otras compañías de Valladolid y castilla y león, hasta que en el 2008 me vine a Madrid a formar parte del elenco de la Abadía.
¿Realizaste otras facetas además de la actuación?…
Pues fíjate en las compañías de provincias se hacía de todo, allí decíamos que actuábamos para descansar, porque cargábamos la furgo, conducíamos, descargábamos, montábamos el escenario, pecheábamos, programábamos la mesa de luces, actuábamos, desmontábamos, cargábamos de nuevo la furgo y volvíamos a conducir de vuelta, imagínate si hacíamos otras facetas además de actuar, actuar era lo más fácil.
Pero si te refieres a que en una compañía, Guetto 12/26, hice el espacio sonoro, no se me daba mal, también hice de técnico de luces y diseños de luces para alguna compañía, hasta que un técnico me dijo que lo hacía muy bien, que me planteara que es lo que quería ser si actor o técnico, a la semana siguiente me llamaron para hacer otro diseño de luces, dije que no.
¿Qué es el teatro para ti?…
Vaya pregunta, uff, para mí es una forma de vivir, de ver la vida, seguramente suene a tópico pero es así, yo soy con el teatro, me encuentro vivo haciendo teatro.
…¿Por qué haces teatro?..
Porque no sé hacer otra cosa, porque es una necesidad vital, cuando cierro los ojos antes de entrar a escena algo dentro de mí se coloca en su lugar, siento que me transformo y mi alma comienza a respirar, todo se coloca, todo toma lugar, si pudiera compararlo a algo supongo que sería algo así como entrar en trance, el hecho de enfrentarme a retos cada vez que me proponen un proyecto me hace sentirme vivo.
Creo que si no fuera actor sería cocinero o pondría una ferretería.
¿Qué balance harías sobre tu trayectoria?…
No lo sé; gracias a amigos, profesionales y compañeros que han confiado en mí como Fefa Noia, Carlota Ferrer , Ernesto Arias, a los cuales conocí en La Abadía, gracias a ellos estoy donde estoy, y por supuesto a muchos otros, creo que la trayectoria, al menos la mía se ha ido forjando al lado y gracias a grandes profesionales.
¿Qué función crees que ha de tener el teatro para la sociedad de hoy?…
No creo que el teatro deba tener ninguna función, qué función tiene la pintura en la sociedad de hoy, o la música, o la danza, si te soy sincero no se responder a esta pregunta, creo que el teatro tiene una función por sí misma, el teatro crea ya preguntas.
¿En qué proyectos has participado durante el último año?…
LOCOS POR EL TE, protagonizado por María Luisa Merlo y Juanan Lumbreras, dirigido por Quino Falero, estuvimos 6 meses en el Alcázar, fue una experiencia maravillosa, nos lo pasábamos como enanos y el público también, teatro comercial que yo no había hecho nunca y me parece que si tengo la oportunidad volveré a repetir.
LA NARCISA para Storywalker, una maravillosa iniciativa de Kubik Fabrik que lleva el teatro a la radio. AYUDA de Maria Goos, dirigido por Fefa Noia. EL FEO esta vez de protagonista, todo un éxito, desde agosto hasta diciembre con público hasta la bandera en el Teatro Lara. AMAME una versión libre de Misery, dirigido por Adriana Roffi y donde comparto escena con Carlota Ferrer, lo creamos para la pensión de las pulgas. LOS NADADORES NOCTURNOS, una joya de texto de JM Mora, dirigido por Carlota Ferrer, en este tipo de trabajo es donde me encuentro como pez en el agua, explorando, trabajando investigando, proponiendo, jugando , me siento muy orgulloso de ser un nadador nocturno , un trabajo en el cual hemos aportado todos los actores , carlota nos ha permitido jugar y crear con ella y con Mora, creo que Carlota esta reinventando el teatro, y lo está haciendo muy bien, atención a Carlota Ferrer, y atención a Los Nadadores Nocturnos.
Ahora están de gira, yo me reincorporaré en cuanto pueda.
50 VOCES PARA DON JUAN dirigido por Mario Gas, un acto en benéfico de FEDER (Federación Española de Enfermedades Raras) donde 50 actores dábamos voz a los personajes de la obra, junto a grandes actores como Asunción Balaguer, Carlos Hipolito, Mauel Galiana, Fernando Cayo…
y LOS CUENTOS DE LA PESTE de Mario Vargas Llosa , dirigido por Joan Ollé, para el Teatro Español…
Háblanos de ellos…
Todos ellos me han dado muchas alegrías,
En Locos por el Te emprendí mi primer proyecto en un espectáculo “comercial» donde aprendí mucho, nos lo pasábamos muy bien creando con Quino, había momentos de los ensayos que teníamos que parar los ensayos porque nos meabamos literalmente de la risa, si pudiera volvería a repetir
La Narcisa, fue una mañana grabando en el bar barajas cerca de la Kubik un audio para una de las historias creadas para Storywalker junto con Fernando Soto, Ana Cerdeiriña y otros compañeros, con la dirección de Fernando Sánchez Cabezudo, una historia real del barrio de Usera.
Ayuda, fue un montaje que hicimos porque el texto nos gustaba muchísimo, habla sobre un hombre de negocios que tiene que estar postrado en la cama por una hernia y su “ayuda domestica” le atiende en ese tiempo, un texto que habla de cómo nos engañan en los negocios, sobre quien ayuda a quien, muy pronto en la cuarta pared tendréis la oportunidad de verlo, junto con David Luque.
El Feo, que ya lo habíamos hecho lo retomamos para hacerlo en el teatro Lara, habla en forma de comedia sobre la obsesión de la belleza, de las vicisitudes de Lette alguien muy feo que se opera para ser más guapo.
En Ámame, empezamos a trabajar sobre el texto original de Misery, pero nos dimos cuenta que era más interesante darle una vuelta, y es lo que hicimos, junto a Adriana Roffi y Carlota Ferrer que protagoniza esta pieza estupenda.
Con Los Nadadores Nocturnos, tengo que reconocer que tengo especial cariño, aparte de que Carlota Ferrer, la directora, se ha rodeado por un magnifico elenco, Miranda Gas, Esther Ortega, Marcos Marín, Jorge Machín, Joaquín Hinojosa, Paloma Díaz, Ricardo santana, Alberto Velasco; el trabajo y la investigación mano a mano, que en cada función cambia y está vivo, junto a Carlota y JM Mora ha sido el componente más importante de este proyecto, un texto que habla sobre la sociedad actual , con una poesía brutal , nos envuelve en una sociedad en la cual todo se vende y se compra y todo está a punto de estallar. Creo que Carlota esta reinventando el teatro con una nueva forma de trabajo, atención a Carlota Ferrer y a los Nadadores Nocturnos.
50 voces para don Juan… en todos ellos con unos compañeros formidables y es que el teatro una de las cosas más maravillosas que tiene son las familias que creas en cada proyecto.
Y ahora estoy en el Teatro Español representando Los Cuentos de La Peste…
¿Cómo surgió tu participación en Los cuentos de la peste…?…Háblanos de este trabajo…
Pues surgió porque el director, Joan Ollé vino a ver los nadadores nocturnos, y me dijo después que me quería hacer una prueba, estaban buscando a “Pánfilo”, el personaje que hago en la función, me preguntó si podía hacer mil personajes a la vez, si hacía acrobacia, malabares, yo por supuesto le dije que sí, y a la semana siguiente estaba haciendo la prueba.
El trabajo ha sido todo un lujazo, imagínate, con un premio Nobel como compañero, es todo un acontecimiento, todo el equipo tanto técnico cómo artístico hemos estado trabajando a tope para llevar a escena el texto de Mario.
Empezamos ensayando en la sala de abajo del Teatro Español, esperando a que prepararan el escenario en la sala grande del español, han levantado todo el teatro y dispuesto un escenario a cuatro bandas, nosotros actuamos en el patio de butacas, ahora convertido en una villa de Florencia, creo que hacía mucho tiempo que no se hacía algo así.
Trabajábamos e íbamos montando las escenas con el director y era muy bonito ver como a Mario se le iban iluminando los ojos y la sonrisa a medida que iba viendo como sus personajes y su obra cobraba vida. La verdad que ha sido muy fácil con compañeros como Aitana Sánchez Gijón, Pedro Casablanc, Marta Poveda y el propio Mario Vargas Llosa.
¿Cómo creas tus personajes?…¿Tienes un método?…
Depende de las necesidades del montaje, de su naturaleza, de los compañeros, va surgiendo poco a poco con los ensayos, pruebas muchas cosas y un día…¡¡Zas!! Aparece el personaje.
¿Método?, tengo mi propio método, supongo, fruto de una mezcla de aprendizajes, pero no siempre uso las mismas herramientas, como te he dicho depende de muchos factores.
Para mi crear es como cocinar, la cocina es la sala de ensayos, vas probando, utilizando los ingredientes perfectos hasta que das con la receta perfecta, y le das el perfecto toque de sal, emplatas… y sirves.
¿Cómo crees que están afectando los recortes y el aumento del I.V.A. a los proyectos de teatro?…
Están aniquilando el teatro, están acabando con las nuevas propuestas, con los nuevos talentos, sólo las grandes producciones y los viejos barcos subsisten, además nadie se arriesga, y algunos programadores de teatros menos, cuando son los que deberían arriesgarse, pero como la mayoría son funcionarios… bueno esto sería un articulo a parte, en fin… es una vergüenza que la cultura este considerada un lujo.
¿Qué montaje que hayas visto últimamente, te ha interesado? ¿Por qué?…
¿Proyectos?…Entremeses, y Hacía la alegría, los dos montajes los vi en la Abadía. El primero es una reposición por el 20 aniversario, un acto de precisión actoral, un montaje que tiene 20 años y parece nuevo.
Hacía la alegría es una lección de buen hacer de uno de los mejores actores de España, Pedro Casablanc, impresionante.
¿Proyectos?…
De momento acabo en el español y me voy al CDN pero ya te iré contando según se vayan haciendo realidad, de momento nada es seguro.
¿Alguna sugerencia para seguir creando en tiempos de crisis?…
Soñar, Sonreír y Amar, que de momento es gratis.
El plan de Ignasi Vidal en La pensión de las pulgas
Tres amigos desempleados se reúnen para ejecutar un plan y, mientras esperan a que se arregle la avería de un coche, asistimos a la caída de sus máscaras, a su último carnaval juntos. Hay varios aspectos de interés en esta pieza, por un lado, la perfecta composición psicológica de los personajes desde el papel, ahí están trazadas las líneas por las que después transitan con aplomo los intérpretes. Un espacio único con pocos elementos que es utilizado con destreza para conseguir la tensión que se crea entre esos seres enjaulados en un circo de pobrezas y miserias. Y por último y no menos importante, la atención que se instala en el público ante lo que creemos va a ocurrir y que al final, da un giro inesperado para hacernos ver que nada en la vida es lo que parece y que los héroes ya no luchan contra dioses si no que se han convertido en anti-héroes y se devoran entre ellos.
Adolfo Simón
Huéspedes extraños en La Pensión de las Pulgas
Las pensiones siempre han albergado seres extraños, viajeros de paso, trabajadores que viajan de un lugar a otro, personas solitarias, seres que han perdido la familia y amigos, eligiendo este sitio para crear un nuevo núcleo afectivo. Este mes, La pensión de las pulgas tiene, ocupando sus habitaciones, a nuevas formas familiares. Por un lado, en Lo último que quiero de Sergio Martínez Vila, una pareja femenina, ante el desenlace final que una de ellas espera, convocan a un «amigo» para que sea el voyeur de sus últimos minutos juntas, una pieza áspera y seca, donde el afecto se queda en los posos del fondo de los platos de esa peculiar última cena. En otra habitación, se encuentran los personajes de En familia, dramaturgia de Elena Olivieri, para propiciar que tres hermanos se muestren como no lo hacen frente al mundo, para tratar de ser sinceros, al menos, una vez al año. Pero no siempre da gusto oír lo que se esconde en el silencio familiar, aún así, descubrirán que el mundo que han construido entre ellos es más interesante que lo que muestran día a día a los demás. Un texto sutil permite que los actores jueguen a la cara o cruz de sus personajes.
Adolfo Simón
Héroes de Antonio Hernández Centeno en La Pensión de las Pulgas
Los héroes están muertos, todos…Se perdieron en un viaje sin retorno mientras Penélope sigue tejiendo en algún puerto o se estrellaron sobre las torres gemelas de Nueva York al quedarse su depósito sin criptonita. Ya no hay héroes ni en los sueños, ni podemos inventarlos porque los dioses han desaparecido entre mensajes en el contestador y el olor a pólvora suspendido en el aire. Héroes de Antonio Hernández Centeno habla de esos seres de hoy que en realidad son anti-héroes porque luchan contra ellos mismos, ya no hay grandes monstruos a los que destruir en alguna isla exótica o galaxia perdida. La escritura de la pieza es compleja, es una espiral constante donde se encuentran y desencuentran los personajes, a veces es más sencillo seguirles por la ciudad o por su corazón, otras veces es más difícil encontrarse con ellos frente a frente. La puesta en escena del propio autor es muy austera, sitúa a los personajes en línea como en el tres en raya, donde estos seres trazan sus sueños y pesadillas, pero también aquí, encerrados en ese laberinto sin espejos cuesta entrar a fondo en las emociones que hay escritas entre líneas. Raúl Tejón es el que está más conectado emocionalmente con lo que dice y hace, él es el Ulises que nos lleva en la oscuridad, intentando encontrar una salida del túnel.
Adolfo Simón
Transrealidades en La Pensión de las pulgas
Dentro de la programación de La pensión de las pulgas, suele haber propuestas de teatro documento como es el caso de Transrealidades. Una obra cercana a la performance y sencilla en su planteamiento dramatúrgico…el objetivo es mostrar el viaje de cada una de las cuatro participantes hacia el lugar donde encontrar su identidad definitiva. Siempre se ha dicho que los viajes son muy útiles para descubrirse uno profundamente. Aquí hay esos viajes físicos y emocionales hasta llegar a un pequeño puerto donde poder respirar y mirar a la sociedad con tranquilidad. La obra tiene una estructura de relevo de confesiones y cuando estas han terminado y parece que todo ha finalizado, es un falso final al que sucede un epílogo que prolonga la historia hacia momentos de dureza que vuelve a instalar a estos seres humanos, suspendidos en el dolor y las lágrimas.
Adolfo Simón
Carlos Lorenzo: Hago teatro para formar parte de un colectivo que trata de entender de una manera ética y estética los mecanismos humanos.
¿Cómo fueron tus inicios en el teatro?…¿Realizaste otras facetas además de la actuación?…
Mis inicios en el teatro fueron en Asturias. Estaba estudiando Psicología y me apunté a un curso de teatro con Etelvino Vázquez. Él me animó a matricularme en el Instituto del Teatro de Asturias (ITAE) y así lo hice. Inmediatamente pasé a formar parte de Teatro del Norte, liderado por Etelvino. He realizado casi todos los trabajos realizables en una compañía de teatro: ayudante de dirección, ayudante de producción, regidor, utilero, maquinista, chofer, etc. Pero cuando empezaba, siempre con la actuación, mi cometido era la escenografía y el atrezzo. Estoy muy interesado en las artes plásticas. De hecho, he seguido diseñando algunas escenografías para otras compañías profesionales.
¿Qué es el teatro para ti?…¿Por qué haces teatro?…
Para mí el teatro es una forma de vida y una necesidad. Prácticamente todo en mi vida gira alrededor del teatro: trabajo en teatro, mi principal ocio es el teatro, la mayor parte de mis amigos los he conocido haciendo teatro…sigo formándome en teatro y cuando paso tiempo sin hacer teatro me invade la tristeza. Es una pregunta que me han hecho varias veces a lo largo de mi carrera y mi respuesta suele ser bastante difusa, creo que va implícita en la respuesta anterior. Pero te diría que hago teatro para formar parte de un colectivo que trata de entender de una manera ética y estética los mecanismos humanos.
¿Qué balance harías sobre tu trayectoria?…
Me siento un privilegiado por poder vivir de esta profesión. Llevo veinte años trabajando casi exclusivamente de ella y sé que eso no es lo habitual. Siempre he sido lo que se llama un «actor de compañía», eso no todos los actores lo llevan bien, porque en un montaje tienes un papel protagonista, en otro de reparto y en otro haces la ayudantía de dirección. Yo estuve siete años formando parte del Teatro del Norte y trece años en la compañía L´Om Imprebis que dirige Santiago Sánchez. Esto te da una estabilidad laboral pero tiene una contrapartida y es que tu nombre pasa a un segundo término. En los últimos dos años y tras haber formado parte del reparto de Transición, coproducción con el CDN y en diferentes montajes del Off, en lo que va de año he participado en cinco montajes.
¿Qué función crees que ha de tener el teatro para la sociedad de hoy?…
Creo que el teatro no debe ser sólo entretenimiento, no es difícil sucumbir a esta función y más en estos tiempos difíciles Creo que el teatro debe ser un lugar para la reflexión y una experiencia poética compartida por un grupo de seres humanos.
¿En qué proyectos has participado durante el último año?…Háblanos de ellos…
Como decía antes este año ha sido muy fructífero en proyectos. Empecé el año en la sala Arte&Desmayo con 405 de Marilia Samper, dirigida por Juanma Gómez, un thriller psicológico y no falto de humor que protagonicé junto a Elia Muñoz, una partenaire de lujo. En Marzo retomamos El banquete, noche de borrachera filosófica ,que ya había sido estrenada en el Festival Fringe del año pasado; una adaptación de El Banquete de Platón hecha por María Velasco , Alberto Conejero , Sergio Martinez Vila , Ana G.Costa y Elena Lombao, con la dirección de Sonia Sebastián y acompañado por Miquel Insua , Natalie Pinot , Julio Rojas , Aarón Lobato , Hiuchi Chiu y María Ordoñez. Se reestrenó en el Ateneo de Madrid dentro del Festival Ateneo mucha vida en Marzo y continuamos en la sala Nave 73 en Abril y en junio en» La Pecera «del Círculo de Bellas Artes. Y también en Junio estrenamos Instantes en la Sala Tu, con textos de Paloma Pedrero , Nestor Villazón y Sandro Cordero , dirigida por Roberto Cerdá y acompañado por Mélida Molina , Ana Blanco Y Sergio Otegui . Formada por tres piezas breves con un denominador común encuentros que se tornan excepcionales y desembocan en la unión amorosa .
A principios de Julio participé en el festival Clásicos en Alcalá con Un cuento de invierno de W. Shakespeare , en versión y dirección de Carlos Martínez Abarca para Síosí teatro con uno de los personajes más complejos a los que me he enfrentado en mi carrera : Leontes , junto a Rocío Marín , Zaira Montes, Jimy Castro, Nuria López, David Lázaro, Oscar Ortiz de Zárate y Xoel Yañez . Participando también en los Festivales de Almagro , El Escorial ,etc. Y en Septiembre llegó Cliff / Acantilado sin duda el texto más bonito que me han ofrecido nunca, un reto y una oportunidad de enfrentarme en solitario a la descomposición de un mito. Ha ido muy bien por lo que seguimos programados en La Pensión de las Pulgas.
¿Cómo surgió tu participación en Cliff?…Háblanos de ella…
Cliff surge del empeño de Alberto Velasco de poner en pie la obra de Conejero, del encuentro de estos dos creadores, y del flechazo que tuvimos el resto del equipo con ella. Hace tres años, cuando la obra ganó el premio LAM ya pudimos comprobar su eficacia en la lectura dramatizada, dirigida por Elisa Marinas en la SGAE y que yo mismo protagonicé. Cuando conocimos La Pensión de las Pulgas nos dimos cuenta de que era el espacio ideal para albergar esta obra . Cliff /Acantilado , recurre al famoso actor Montgómery Clifft para hablar de las zonas oscuras , la cara B de las estrellas , lo que no suele salir en el papel couché , y lo hace desde la poesía del texto y la ausencia de interlocutores y con una puesta en escena que desde la sencillez y la utilización tanto de los objetos como del propio cuerpo del actor dibuja a un personaje a punto de romperse durante una hora y ocho minutos . En esta puesta en escena tiene mucho peso el trabajo de Velasco, que destaca como coreógrafo, bailarín y actor además de como director. Todo esto se apoya y complementa con el trabajo maravilloso de Mariano Marín en el espacio sonoro, quién compone parte de la música para nuestra pieza y las sugerentes imágenes que nos proporciona el videocreador Adriá Giralt.
¿Cuál es tu método de trabajo?¿Cómo creas tus personajes-propuestas?…
Lo cierto es que no tengo ningún método concreto, a lo largo de estos veinte años de profesión me he seguido formando ( casi con avidez ) con diferentes profesionales que me parecía podían aportar herramientas a la hora de interpretar y de todos ellos he ido tomando lo que me resultaba útil .
Es difícil explicar como se crea un personaje , creo el personaje va apareciendo capa a capa desde la primera lectura a la última representación , normalmente las claves te las va dando el texto y a medida que vas descubriendo los porqués de su comportamiento va surgiendo el personaje . En el caso de Cliff además del texto dramático existen biografías y una abundante filmografía .
¿Cómo crees que están afectando los recortes y el aumento del I.V.A. a los proyectos de teatro?…
Creo que se están cargando una profesión que en las últimas décadas había logrado un estatus más o menos aceptable y se está convirtiendo en una actividad amateur . Las compañías consolidadas se ven obligadas a hacer montajes de pequeño formato con uno o dos actores y la falta de incentivos hace que muchos profesionales tengamos que embarcarnos en producciones sin producción moviéndonos de sala en sala y aceptando condiciones en ocasiones miserables . Es verdad que se están creando cosas interesantísimas , pero también hay mucho hacer por no parar , un poco a la desesperada .
¿Qué montaje que hayas visto últimamente, te ha interesado?¿Por qué?…
En este último año he visto muchos trabajos interesantes y elegir sólo uno es difícil . Me gustó mucho Ahora empiezan las Vacaciones , una estupenda adaptación de El Pelícano de Stringberg hecha por Paco Becerra , con dirección de Luís Luque y cuatro actores fantásticos . Me atrapó . Una buena historia , una dirección impecable y unos actores fantásticos… ¿Qué más se puede pedir?.
¿Proyectos?
En enero empiezo a ensayar un montaje con el CDN , voy a formar parte del elenco de Salvator Rosa o el artista de Francisco Nieva que dirige Guillermo Heras .
Dario Paso: Me apasiona contar historias
¿Cómo surge el proyecto de Una extraña comedia?…Háblanos del texto y del montaje…
Surge del aburrimiento, del reto y de la necesidad. Hasta la fecha sólo había conseguido realizar cortometrajes, tanto en el guión como en la dirección. Esta es la primera obra de teatro que levanto (que no que escribo). Siempre me ha gustado la comedia absurda, surrealista, negra y dadaísta y me propuse el reto de hacer una comedia macabra y disparatada, que no tuviera ni pies ni cabeza, que no estuviera regida por normas ni pautas canónicas, sin censuras de ningún tipo. Simplemente me puse ante el teclado y dejé que saliera mi humor más enfermo y depravado, escribiendo lo que a mí me divertía y rezando porque hubiera gente tan enajenada como yo que pudiera disfrutarlo. Quería dar una vuelta de tuerca más al sinsentido, al absurdo. Además me propuse hacer una miscelánea de géneros que me encantan: la comedia, el misterio, lo siniestro y el goticismo. También llevaba mucho tiempo centrándome en la escritura de un guión de largometraje y quería descansar mi cabeza, liberarla, llevar a cabo un acto catártico, un pequeño exorcismo y de éste nació «Una extraña comedia». Tanto el texto como el montaje están realizados desde la perspectiva del «por qué no», del «porque sí», «porque me apetece». No ha habido ataduras ni autocensuras de ningún tipo. La verdad es que he tenido muchísima suerte de que En la casa de la portera hayan confiado en mí a la primera, de que les haya gustado y de que conectaran y comprendieran tan bien como lo han hecho tanto el texto como mis intenciones.
Creo que con respecto a «la necesidad» qué me llevó hacer la obra no hace falta que explique mucho: «comer».
¿Hubo ocasión durante el proceso para que los actores aportasen ideas en el texto o en la puesta en escena?…¿Cómo ha sido el trabajo con ellos?…
¡Por supuesto! He tenido una enorme suerte al poder contar con dos actores tan extraordinarios como Marta Eguilior y Tato Loché. Los actores siempre deben ser sagrados en cualquier proyecto, pero en uno de este tipo deben ser, directamente, dioses. Sin actores, y concretamente, sin estos dos actores, «Una extraña comedia» jamás hubiera existido. Un texto tan complejo y esquizofrénico requería de unas muy buenas interpretaciones. Durante el proceso de ensayos les di carta blanca para que aportaran y jugaran, para que se enfrentaran a la obra como lo harían dos niños enfermos jugando, como lo harían dos teleñecos psicópatas. Fueron tremendamente disciplinados y rigurosos y, la gran suerte para mí, es que comprendieron el código desde el principio. Un código muy personal y en el que se sumergieron sin ningún problema, casi como si la hubieran escrito ellos. Nos compenetramos de maravilla y eso ha ayudado muchísimo a poner en pie la obra.
¿Hay algún referente técnico o artístico del que has partido para crear esta obra?…
¡Buf! Tengo una enorme cantidad de referentes mezclados en mi cabeza. Ya no sólo mezclados, si no remezclados y revueltos, por eso me salen este tipo de historias. Es evidente que mi fuente máxima de inspiración ha sido el teatro del absurdo, podría citar desde Jardiel Poncela a Ionesco. También he bebido directamente de la novela y el relato gótico, autores como Edgar Alllan Poe o Lovecraft están muy presentes en la obra, eso sí, en clave de comedia, riéndome de ellos con la enorme admiración y respeto que les tengo. Pero es innegable que también me han influido mundos más pops, más cercanos, como películas, series o dibujos animados y, cómo no, mi venerado Lewis Carroll en la forma y en el fondo, maestro del Nonsense. A nivel estético (y también en su forma expresiva) me inspiré, básicamente, en las ilustraciones del dibujante «macabro» Edward Gorey, un auténtico genio.
¿Por qué haces teatro?…
Me apasiona contar historias. Tengo la pulsión, la necesidad de relatar y sobre todo de mostrar mi enfermo cerebro al resto del mundo (tal vez con la esperanza de encontrar a otros compañeros de viaje que estén tan mal de la cabeza como yo y sentirme un poco menos extraño). Y para llevarlo a cabo me gusta cualquier plataforma, desde el cine a la narrativa, pero el teatro es la madre de todas ellas. La cercanía del narrador (el actor) con el público, la espontaneidad, la autenticidad de estar viviendo durante un tiempo unos hechos aparentemente reales delante de ti, con elementos y personajes tangibles, con sentimientos y situaciones que casi puedes acariciar hacen del teatro el medio idóneo para llegar al receptor de una forma más directa, más impactante, más salvaje.
¿Qué balances haces de tus trabajos como director-autor de teatro?…
Como ya he comentado este es el primer proyecto de teatro que consigo poner en pie. Hasta la fecha sólo he escrito y dirigido cortometrajes, cosa que me apasiona. Mi corta y reciente experiencia escribiendo y dirigiendo teatro ha sido muy, muy satisfactoria y tengo más que claro que voy a repetir todas las veces que me dejen.
¿Qué función crees que ha de tener hoy el teatro para la sociedad en la que vivimos?…
A parte de las consabidas y básicas: culturizar, educar, sensibilizar, enseñar, entretener… Creo que el teatro debe de despertar conciencias, debe de convulsionar al espectador, no dejarlo jamás indiferente ante lo que vea y más en una época tan compleja y agitada como la que vivimos. El teatro debe ser un espejo de la sociedad y de la humanidad misma. Un lugar donde ver lo guapos o feos que podemos llegar a ser. Toda expresión artística tiene que hacernos pensar y retorcernos las entrañas ya sea para bien o para mal, ya sea de felicidad o de dolor.
¿Cómo crees que está afectando la subida del I.V.A. y los recortes al teatro en España?…
Es evidente que muy negativamente. Es un homicidio en plena regla, frío, calculado, cometido con alevosía, premeditación y nocturnidad. En este país hay gente que tiene alergia a la cultura (el saber, el conocimiento) y al arte (la sensibilidad, el sentimiento) y van a hacer todo lo que esté en sus manos para destruirlos. Porque la cultura y la educación son «armas» muy potentes para el pueblo y a algunos les da mucho miedo que tengamos esas «armas».
¿Qué obra de teatro has visto últimamente?¿Qué te pareció?…
Hace poco pude disfrutar en La pensión de las pulgas del montaje de «Sótano» escrita por Josep María Benet i Jornet, dirigida por Israel Elejalde e interpretada por Víctor Clavijo y Juan Codina. Me encantó el texto, el montaje y las soberbias interpretaciones de esos dos enormes actores.
¿Proyectos?…
Ahora mismo, como autor y director, estoy muy centrado en levantar mi primer largometraje, una auténtica locura de género de terror que espero poder ejecutar cuanto antes. Como actor acabo de rodar bajo las órdenes de Jesús Ponce la Tvmovie para Canal Sur «Diamantino» y en teatro hemos estado representando hasta hace poco en el off del Lara «¡Es lunes!» de Almudena Ramírez-Pantanella junto a la maravillosa actriz Sara Martín y que con un poquito de suerte podremos volver a representar.
La pensión de las pulgas, un espacio de otra dimensión
En pocos espacios escénicos de Madrid puedes viajar a otros lugares y tiempos al atravesar su puerta. La pensión de las pulgas tiene esa capacidad, cuando entras en sus salas, puedes dar un salto imaginativo y trasladarte a New York o Los Ángeles o viajar a Dinamarca sin moverte de la silla. Si, el teatro posibilita estas experiencias pero hay ocasiones en que nos hablan de otro sitio y uno no puede despegarse del barrio en el que está situado el teatro. Durante el mes de septiembre y también en octubre, hay tres propuestas nuevas en este espacio de la calle Huertas que tienen muchas razones para ir a verlas…
La Maratón de Nueva York es una obra del dramaturgo italiano Edoardo Erba, dirigida por Jorge Muñoz y protagonizada por Joaquin Mollà y Chechu Moltó.
Dos actores, calzados con unas deportivas, sobre dos metros de césped artificial y dispuestos a pasarse una hora literalmente corriendo, aunque no se muevan del lugar, reflexionan sobre por qué corren y sobre la vida.
Lo más interesante de la pieza, además del esfuerzo físico que realizan los actores durante la duración de la obra, ya que están corriendo literalmente sobre el lugar que pisan, es el juego temporal en el que nos sumergen, la carrera va transcurriendo ante nuestros ojos y les acompañamos tan solo con un movimiento angular que realicen. Pero, hay más sorpresas, porque en ese viaje imaginario descubriremos los detalles de la singular relación de los personajes y sobre todo, descubriremos un final sorprendente que hará que recompongamos de otro modo la peripecia de estos seres huyendo hacia el vacio.
Un disgusto danés es una pieza escrita y dirigida por Jumon Erra e interpretada por Elena Fortuny y Gretel Stuyck
Dos propietarias de un prestigioso restaurante y amigas inseparables, Olga y Lidia, cenan en su local vacío, una vez acabado el servicio. Inesperadamente, su relación se verá puesta a prueba. ¿Hasta dónde somos capaces de llegar por amistad? ¿Qué grado de compromiso es justo exigirle a un amigo? Cuatro años más tarde, las dos amigas se volverán a encontrar para cenar en el mismo lugar. Pero esa conversación, ese pacto alcanzado durante el postre, habrá dejado en ellas una honda huella. Olga y Lidia se verán obligadas a descubrir los auténticos límites de su relación.
También en esta obra vamos descubriendo que nada de lo que parece es, creemos que estamos antes un encuentro cordial de dos amigas pero durante el tiempo que dura la pieza, descubriremos que no están en un mismo plano físico las protagonistas, creemos que están a la misma hora y en el mismo lugar pero no, cada una está en una situación distinta que hace más rica e interesante la propuesta, pero para saber qué pasa realmente, tendréis que acudir a ver las próximas funciones.
Cliff de Alberto Conejero ha sido dirigida por el propio autor y Alberto Velasco e interpretado con entrega absoluta por Carlos Lorenzo
Días antes de la celebración de la ceremonia de los Oscar de 1961 –la cuarta y última ocasión en la que fue nominado– Montgomery Clift prepara en su apartamento de Upper East Side su regreso a los escenarios teatrales con La gaviota de Chéjov. Ha decidido abandonar su carrera cinematográfica y escapar por fin de los mandatos de los estudios y del hostigamiento de la prensa. Pero antes tendrá que cerrar las cuentas pendientes con el pasado.
Esta pieza es un trabajo exquisito desde todos los puntos de vista, Carlos Lorenzo realiza un trabajo intenso y comprometido para mostrarnos ese frágil ser que fue Cliff en el ocaso de su carrera. Para ello, se apoya en un texto complejo y sugerente ya que nos sumerge en todo lo que pasa en la cabeza del actor ante un momento en el que tiene que enfrentarse a sus deseos, miedos, sueños y fracasos…Un texto valiente, duro…como la vida misma. Todo lo que está en juego, espacialmente, sonoramente y en el video que se proyecta, está perfectamente ensamblado y al servicio de la historia que se está contando; todo esto gracias a la mano sensible con que lo han dirigido el autor y Alberto Velasco.
Adolfo Simón
Fantasmas en verano
El verano no parece la época más propicia para que se llene la casa de fantasmas, siempre nos imaginamos que estos seres aparecen en noches de invierno, de luna llena y con mucha niebla. Pero los tiempos cambian y ahora hay fantasmas a cualquier hora y en todas partes; debe estar lleno el otro lado y no hacen más que visitarnos con cualquier excusa. La otra noche tomé ración doble de fantasmas y me provocaron risas, emoción y algo de vértigo…los lugares donde hicieron acto de presencia fueron La casa de la portera y La pensión de las pulgas, sitios emblemáticos llenos de energías peculiares…
Ascensión y caída de Mónica Seles de Antonio Rojano es un partido paranormal en el que la pelota de tenis nos lleva al esplendor del personaje y también a su declive. La pieza está estructurada como si fuesen los tiempos donde realizan el pulso los personajes para ver quién gana cada set-escena, las palabras del árbitro en off nos vamos indicando el cambio de lugar para sumergirnos en la mente de la tenista antes de dar un golpe a la pelota o en otros momentos donde nos encontramos espejismos fruto de la fiebre del éxito o fracaso de Mónica Seles. Víctor Velasco dirige de manera sencilla y efectiva esta peculiar mirada a la privacidad de un personaje que captó la atención mundial durante un tiempo y para narrar esos retazos de vida y memoria, hay dos actrices: Nerea Moreno y Rocío Marín que juegan a los cambios interpretativos con destreza y efectividad, haciéndonos creer así en las múltiples realidades que pueden existir en nuestro mundo.

Yernos que aman de Abel Zamora en La Pensión de las pulgas es un collage enloquecido en el que las mujeres están atrapadas en un mundo donde la emoción se ha quedado en pause. Da la impresión de que mueven los hilos de un guiñol roto y a pesar de esto, intentan una y otra vez dar al play de su corazón pero no consiguen que los hombres cambien la figura que necesitan sea proyectada sobre el día a día que comparten. Hay una madre que quiere volver a ser niña y un muerto que quiere volver a bailar…y un hada que no está dispuesta a conceder deseos banales. Esta obra arranca con cierta perplejidad porque no queda claro a dónde nos conducen los pasillos del lugar, pero poco a poco, las piezas empezarán a encajar y al final uno se reconoce en alguna vieja foto del álbum que hay escondido al fondo del armario. El reparto es de lujo…Marta Belenguer, Juan Caballero, Manolo Caro, Mamen García, Emilio Gavira, María Maroto, David Matarín, Mentxu Romero, Ramón Villegas y el propio Abel Zamora.
Adolfo Simón
José Luis Alcobendas: «Mantenernos siempre activos y alerta»
¿Cómo fueron tus inicios en el teatro?…
Era estudiante de 3º de BUP en un colegio de curas del barrio de Hortaleza. Tenía quince años cuando, de mutuo acuerdo con el profesor de Historia, decidimos no hacer una lectura dramatizada sino representar en el teatrito del colegio Las meninas, de Antonio Buero Vallejo. A mí me tocó hacer de malo, el Marqués. Nos entusiasmó tanto la experiencia que decidimos montar otra obra más y otra y otra… Durante siete años estuvimos mostrando nuestros trabajos en centros culturales, institutos y colegios. Licenciado ya en Veterinaria, tocaba disolver el grupo y dispersarnos. Alguien me sugirió presentarme a las pruebas de ingreso en la RESAD. Lo hice y me admitieron. Allí me encontré con Ángel Gutiérrez con el que descubrí el «Teatro de Arte» y que se convertiría en mi maestro.
¿Qué balance harías sobre tu trayectoria en teatro?…
Bueno, lo que en principio pudiera parecer una vocación por descubrir, tardía y peregrina, se convirtió en mi vocación que es la que me ha mantenido y me mantiene fiel a un compromiso y apegado a una tarea exigente, gratificante aunque, por momentos, decepcionante y penosa pero siempre necesaria y hermosa.
¿Cómo surgen las ideas y los proyectos en los que te embarcas? ¿Qué te anima a participar en ellos?…
Todo lo que he hecho en teatro procede de ideas y proyectos de terceras personas, propuestas que acepto. Los actores tenemos mucho de mercenario. Yo, alguna idea y algún proyecto tengo pero pendientes de materializar. Me preocupa la salud del ser humano y el grupo. No puedo mirar para otro lado y como considero que el teatro es, como tal, un servicio a la sociedad, pongo todo mi esfuerzo y toda mi fe, sobre todo, en aquellos proyectos en los que el teatro resulta ser un medio para la reflexión, para formar conciencias, para dar luz, un bálsamo, un aguijón, un espejo donde vernos ridiculizados, una tribuna donde elevar la voz…
¿Cómo surgió tu participación en Un hombre con gafas de pasta? Háblanos de tu personaje…
Inge Martín que es una actriz muy valiente se decidió a producir este espectáculo. Un buen día me llamó y le dije que sí. Me sorprendió el texto de Jordi Casanovas. Una historia curiosa, intrigante y crítica presentada en un género teatral desconcertante porque es una mezcla explosiva e inesperada de varios géneros lo que sacude al público y le obliga a hacer un viaje de vértigo.
En Un hombre con gafas de pasta yo soy el hombre con gafas de pasta, Marcos Sarasate. Este hombre, poeta, intelectual, animal de tertulias, galerías de arte, inauguraciones, cenas honoríficas, presentaciones y eventos varios, alimenta su ego con la admiración y la envidia que provoca a su alrededor. Son personas muy dañinas, vampíricas, porque roban la energía de los incautos y generosos, sobre todo. En la historia que presentamos, este ser atractivo/odioso se encuentra con tres víctimas que intentará no desaprovechar: una ingenua y desarmada Aina recién golpeada por la ruptura con su chico y una alegre pareja, Laia y Óscar, con un hijo en camino.
¿Cómo creas los personajes? ¿Tienes un método?…
No sé si «método» Lo que tengo es una cocina donde me monto mis platos pero sin recetas. Después de más de veinte años dedicándome a esto he ido llenando el saco con cursos, talleres, ensayos, consejos, advertencias, experimentos y funciones con público. Cuando empiezo un proceso de ensayo me siento totalmente vacío, frágil, con una sensación de estar situado al borde del abismo, como de recién nacido. De verdad, es la sensación de no saber nada. La lectura atenta del texto es la que me da toda la información que se enriquece con la visión del director y de la del resto de compañeros. A partir de ahí, comienzo a hacerme con herramientas y sostenes con los que crecer y sentirme poco a poco más seguro. Necesito comprender qué es lo que pasa en la obra, por qué actúa cada personaje como actúa, que sucede en cada escena, etc. Cuanta más información obtenga mejor. Tras este análisis previo, absolutamente racional, dejo la cabeza en la mesa, me levanto, nos levantamos y nos confrontamos en escena donde dejamos que se produzca lo espontáneo y sorprendente, el conflicto, la pasión, la animalidad, los afectos, el humor, la magia.
¿En qué proyectos has participado durante el último año?…
Desde hace más de una año y hasta este mes de junio he participado en un Julio César de W. Shakespeare dirigido por Paco Azorín. Pasé en octubre por el CDN con el montaje de Doña Perfecta dirigida por Ernesto Caballero y desde el 7 de abril que estrenamos en la Pensión de las pulgas con Un hombre con gafas de pasta, escrita y dirigida por Jordi Casanovas.
¿Qué proyectos tienes entre manos?…
Pues aparte de Un hombre con gafas de pasta que esperamos tenga una larga vida, participo en un proyecto en torno a la figura de El Greco a punto de estrenar (28 de junio en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Cáceres): El Greco y la legión tebana, dirigido por Ignacio García.
¿Cómo crees que están afectando los recortes y el aumento del IVA a los proyectos de teatro?…
Pues viendo las medidas tomadas por el gobierno con respecto al teatro en particular y a la cultura en general, se diría que pretenden exterminarnos. Nos están haciendo sudar sangre. Compañías que tienen que echar el cierre y proyectos simplemente inviables por ese mordisco que supone el IVA. Esta penosa situación nos trae ruina, precariedad, inseguridad, pérdida de calidad, incertidumbre, espantada de público, paro… Pero como alguien dijo, el ministro de turno, el gobierno de turno, pasarán, el teatro quedará. Defendemos algo que tiene el peso y la trascendencia de siglos. Esa fuerza enorme es la que nos sigue impulsando y animando día a día. Pero, joder, que mal nos lo están haciendo pasar.
¿Qué montaje que hayas visto últimamente te ha interesado? ¿Por qué?…
El Misántropo de Molière en versión y dirección de Miguel del Arco. Un vivo retrato donde vernos con perplejidad los hombres y mujeres del siglo XXI, con nuestros anhelos, nuestras miserias, nuestras contradicciones, nuestras ilusiones y frustraciones.
¿Alguna sugerencia para seguir creando y haciendo teatro en tiempos de crisis?…
Perseverancia y fe. Mantenernos siempre activos y alerta, que la oferta de trabajo nos pille bien dispuestos para la creación. Y si la oferta esa no llega, propiciarla, provocarla. Y a pesar de la falta de dinero, de espacio, de tiempo, no descuidar nunca la calidad, la excelencia en todo lo que hagamos, el rigor y la exigencia evitando la autocomplacencia.
Sótano de Benet i Jornet en La Pensión de las Pulgas
Edipo intenta huir de su progenitora porque ha tenido una visión en la que se le augura que terminará engendrando el vientre de su madre, pero a veces, creemos estar huyendo de la fatalidad y sin embargo, estamos acelerando el encuentro con la misma. Benet i Jornet, aunque suene a tópico, si hubiese nacido en Inglaterra, sería un autor reconocido internacionalmente, como es de aquí, pues no se le valora lo que debería; ya es sabido por todos que España es un país que acostumbra a homenajear a sus creadores cuando han muerto o cuando tienen éxito más allá de nuestras fronteras, así de torpes somos. Pero volviendo a lo importante: el texto y la propuesta. En Sótano, de nuevo, el autor plantea una situación anecdótica a partir de la cual se van desencadenando una serie de acontecimientos que van desvelando el misterio y la complejidad de las relaciones humanas. Aquí, un hombre cree que ha encontrado el lugar donde conseguirá respuestas ante la desaparición de una persona y lo que realmente descubre es algo que ni siquiera él sabía sobre sí mismo. Eso, para los griegos era la anagnórisis, el momento en el que el personaje descubre lo que mueve su acción, a su pesar, hacia el hecho trágico. Un texto lleno de sutilezas engarzadas verbalmente, como encaje de bolillos. Un material exquisito para que los actores y el director hayan hecho un viaje hacia el misterio que se puede construir a partir de lo no escrito entre líneas. Juan Codina realiza un trabajo en el que parece que el texto fluye como si lo estuviese pensando en ese instante, Víctor Clavijo le da la réplica precisa y a los dos ha acompañado Israel Elejalde en la dirección, aportando su rica experiencia en la actuación.
Adolfo Simón
Carne viva de Denise Despeyroux en La pensión de las pulgas.
Ay! esto ya no es lo que era, ni este mundo ni el teatro, siendo como es, una pieza clave de nuestra sociedad. Por suerte ya no es lo que era, antes, el público se sentaba en un patio de butacas y se lo daban todo masticado. Ante sus ojos se cambiaban los decorados e iban transcurriendo las escenas de la obra. Bueno, es verdad que algunos colectivos incluyeron la animación en sus espectáculos y los espectadores tenían que participar quisieran o no. Lo que está cambiando de un tiempo a esta parte es el juego dramatúrgico con el espacio en lugares no convencionales como La pensión de las pulgas pero no me refiero a ir de una habitación a otra, no, aquí, la autora y directora, Denise Despeyrous crea una estructura cuántica en la que nos involucra y somos nosotros, de manera casual, los que vamos contrayendo el periplo de la acción; el público se divide en tres grupos y ninguno vivirá la misma historia aunque se esté contando lo mismo a través de los tres espacios que se recorren. En toda la propuesta hay algo de disparatado y surrealista, como los tiempos que estamos viviendo, así, durante dos horas, entramos en un bucle que por más absurdo que parece ante nuestra mirada, al salir, uno piensa…es la mejor manera de contar la realidad.
Adolfo Simón































































































































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