PABLO MESSIEZ nos habla de su experiencia en el teatro y de sus proyectos.
¿Cómo surge el proyecto de Las palabras?…¿De qué va la obra?…
Siempre me llamó la atención el modo en que nos vinculamos con las palabras. La forma en la que elegimos nombrar y nombrarnos. Las palabras son un arma muy poderosa y pueden afectar radicalmente nuestros cuerpos. Sin embargo, en el habla cotidiana muchas veces las usamos con un descuido realmente asombroso.
Al mudarme de país, y escuchar mi lengua natal utilizada de un modo nuevo, esto que para mí siempre había resultado inquietante, se hizo presente de modo radical.
Por eso se me ocurrió que podía estar bien montar un espectáculo en donde a la fuerza, los personajes se vieran obligados a elegir sus palabras con cuidado.
Y ahí nació «Las palabras», obra en la que una peste extraña mata a todo aquél que no piensa en lo que dice. En la obra, la peste es el marco para contar una historia de amor, ya que el amor es la experiencia que nos hace elegir las palabras con cuidado y dedicación. La declaración de amor, es como la poesía, la puesta en acto de un lenguaje nuevo y poderosísimo.
¿Hiciste algún tipo de búsqueda o documentación sobre el tema antes de empezar a escribirla?…
Leí algunos textos sobre la peste (como el «Diario del año de la peste» de Dafoe), pero no hice una investigación exhaustiva. No hay en la obra una voluntad historicista. Es una especie de fábula breve, y sin animales.
¿Cómo fue el proceso de escritura?…
Como siempre que escribo, fue largo y desordenado. Iban surgiendo ideas. Las desarrollaba. Las aprobaba o desechaba. Y luego, al ver la totalidad con los actores, volvía a editar el material si encontraba escenas que consideraba innecesarias. Así cayeron un par de escenas que me encantan, pero que resultaban redundantes en la narración total.
¿Cómo ha sido el trabajo de puesta en escena al ser autor-director?…
Escribía escenas, las probaba con actores, reescribía, editaba y así estaré hasta el estreno (e incluso después de estrenar): corrigiendo.
Con la escritura de la obra empecé hace casi dos años. Y con los actores fueron tres etapas de ensayos a lo largo de casi un año.
¿Opinas, como algunos autores, que no hay que publicar un texto hasta verlo estrenado?…
Salvo casos excepcionales, yo escribo por necesidad de ver en escena determinada idea. Por eso mis textos son muy incompletos y si pensara en publicarlos tendría que hacer un trabajo de reescritura importante. Sobre si hay o si no hay que publicar un texto antes de verlo estrenado, te diría que depende del texto. No soy muy amigo de las máximas.
¿Qué balances haces de tus últimos trabajos como autor/director?…
Veo en todos la necesidad de hablar sobre la experiencia del amor. Una continuidad temática en el intento de encontrarle la mejor forma escénica a esa idea: el amor como territorio del que se puede aprender mucho a estar en el mundo sin caer de golpe en el abismo.
¿Qué función crees que ha de tener hoy el teatro para la sociedad en la que vivimos?…
Sería extraordinario que pudiera cumplir una función reveladora -no didáctica, ni moralizante- reveladora de belleza, de modo radical, como un buen poema que te golpea te convierte en otro. A mí me ha pasado, viendo trabajos de Pina Bausch (por nombrar a la mejor).
Creo que cuándo el teatro sucede, las contadas veces que sucede, ES. No «representa» nada. No «habla» de nada. ES eso. Y es ahí cuando dialoga con su tiempo porque aparece. El resto, son cuentos mejor o peor contados, con mayor o peor eficacia, con mayor o menor gracia, pero podrían ser teatro, televisión, cine, documental. Por lo tanto no se revelan como teatro, y revelan poco o nada.
Creo que viene muy bien preguntarse al hacer una obra si esa obra puede existir sólo en el teatro para estar viva.
¿Qué te motiva o inspira para escribir/hacer teatro?…
El placer que me da hacerlo.
¿Cómo crees que está afectando la subida del I.V.A. y los recortes en las ayudas al teatro?…
Como ya todos sabemos y vemos. Mucho y mal.
¿Qué obra de teatro has visto últimamente?¿Qué te pareció?…
La última fue «Ubu Roi» de Donnellan y me pareció un gran ejemplo de puesta en escena valiente y rica. No soy fan del texto, pero disfruté mucho del diálogo que estableció con él Declan Donnellan.
¿Cómo ves la autoría teatral en nuestro país en estos momentos?…
La veo viva.
¿Qué diferencias hay entre la escena en Argentina y la Española?…
A este paso hay cada vez menos. Pero debo decir que me cuesta pensar la escena en términos de nacionalidades. Creo que para hacer ese tipo de análisis hay que borrar toda ambigüedad, y hacer pie sobre una serie de prejuicios para llegar a unas conclusiones más o menos ciertas (según la lucidez del intérprete) que dejan fuera todo lo que sucede al margen de esas generalizaciones (que suele ser lo mejor). Sólo presto atención a las nacionalidades para elegir restaurante.
¿Proyectos?…
Muchos. Algunos junto a Alberto Conejero, que es un autor que admiro y con el que espero que podamos concretar proyectos en 2014.
Y uno personal, muy en pañales, que llevará dos o tres años de trabajo. El punto de partida es el certificado de arribo a América de mi tatarabuelo que me mostró mi madre. El documento pone: «Stéfano Prato de nacionalidad italiana, procedente de Génova, llegó a Buenos Aires el 18 de Octubre de 1884 en el buque «Europa». 21 años. Soltero. Profesión: Zapatero»
Revisando papeles para sacar la nacionalidad italiana y poder seguir trabajando aquí sin pedir permiso a la policía (mira, de ahí vendrá mi tirria con las putas nacionalidades) encontré ese papel y en seguida supe que ahí estaba mi obra nueva.
Juan Pastor nos habla de su larga trayectoria en el teatro y del proyecto de La Guindalera
¿Cómo surgió La Guindalera?…¿Cuáles han sido las premisas para seleccionar los proyectos escénicos realizados y programados?…
Surgió como necesidad para poner en marcha un proyecto de creación teatral sin ningún condicionamiento, desarrollando un estilo de características muy concretas.
Hemos querido abordar textos sólidos, que permitan una inteligente reflexión y un acercamiento sensible a los problemas, inquietudes o necesidades del ser humano moderno. Clásicos o contemporáneos, con un reparto no muy numeroso y adecuados, fundamentalmente, para el ejercicio actoral.
¿Qué balance haces del viaje teatral de tu trayectoria como director y pedagogo?…
El balance es positivo, creo que ha habido cierto rigor en nuestra trayectoria, por otro lado llena de accidentes y carencias muy características de nuestro entorno. Aunque me hubiera gustado haber desarrollado mi actividad en otro país. No obstante, creo que siempre he tenido en cuenta nuestro entorno, valorando lo positivo sin ignorar lo negativo.
¿Qué evolución ha hecho La Guindalera a lo largo de esta década de existencia?
Guindalera comenzó como un proyecto familiar muy humilde. Un centro de interpretación actoral y con ocasionales montajes sin sala de representación propia. Contamos con un buen equipo de pedagogos que también colaboraban en las producciones ocasionales. Con el tiempo abandonamos la enseñanza, solo organizamos talleres ocasionales, y nos centramos en la creación artística, con el objetivo principal de ir desarrollando un estilo propio. Para ello contamos con nuestra salita en la calle Martínez Izquierdo. Lo ideal hubiera sido contar con una sala de unas doscientas butacas con el que creo hubiera sido más fácil la subsistencia, pero sin la ayuda requerida para ello es del todo imposible. Somos muy conscientes de dónde vivimos.
¿Ha sido importante tener unos colaboradores habituales en el equipo artístico y técnico?… ¿Ayuda tener un espacio estable de trabajo?…
Los colaboradores habituales, si tenemos en cuenta nuestros objetivos, son fundamentales. Guindalera no es un grupo cerrado, estamos abiertos a cualquier colaboración, pero sí estamos buscando un estilo genuino y una forma concreta de abordar nuestra actividad. Es básico que el grupo evolucione junto o por lo menos esté de acuerdo en lo básico de nuestros procesos creativos y de producción.
Indudablemente el tener un espacio propio ayuda. El problema es que un espacio tan reducido no puede mantener un grupo tan rico y amplio, por lo que todos nuestros colaboradores también tienen que desarrollar su carrea en otros ámbitos, en el cine, la televisión o con otras compañías.
¿Cómo ha sido el trabajo con el equipo artístico durante los distintos procesos?…
Nuestros equipos artístico, aunque han variado mucho en cada proyecto, naturalmente han sido muy reducidos y no porque lo deseáramos, sino por las constantes limitaciones económicas. No obstante, la armonía en el trabajo y los objetivos artísticos claros han estado siempre muy presentes en nuestro trabajo, o por lo menos así lo hemos intentado.
¿Crees que se pueden realizar propuestas combativas y alternativas en estos tiempos de crisis?…
No llego a comprender muy bien lo de “alternativo” en nuestro país. ¿Alternativo, a qué? Lo comprendería si viviéramos en un país como Gran Bretaña, Alemania, Polonia… donde sí existe una auténtica estructura teatral, pero ¿en España…? Nuestro esfuerzo está sobre todo, en la pura subsistencia sin traicionarnos a nosotros mismos.
¿Tienes proyectos en preparación?…¿Qué autores te interesan?…
Proyectos en el cajón tengo muchos, con la esperanza de que surjan los medios para poder ponerlos en marcha. Chejov y Shakespeare siempre fueros mis autores de referencia. Pinter, Wilder, Friel, Ibsen, Durrenmatt, Mayorga, Sinisterra… También los autores irlandeses en general, los rusos, los ingleses y algunos españoles vivos, sobre todo si están dispuestos a trabajar en un proceso de creación auténtico, esto es, participando activamente en los ensayos.
¿Qué función crees que ha de tener el teatro para la sociedad actual?…
No me atrevo a pontificar sobre la importante función que el teatro tiene en el ser humano, que la tiene, sin duda. Pero yo te puedo decir que busco en las salas de teatro un lugar acogedor que me permita una serena reflexión, un refugio que alivie el espíritu cansado con tanto despliegue de estímulos y también un gusto para los sentidos y la inteligencia. Un espacio de íntima conexión para compartir anhelos, deseos, temores, inquietudes, denunciar injusticias, pero también compartir goces; en definitiva, donde pueda encontrar un sentido al misterio de nuestra existencia en el universo.
¿Qué proyectos te hubiera gustado realizar y no pudiste?…
Muchísimos, tantos que no cabrían en esta entrevista…
¿Cómo crees que están afectando los recortes y el aumento del I.V.A. a los proyectos de teatro?…
Espantoso lo que está sucediendo. Ha sido terrible lo del 21%. ¿Qué pretenden, eliminar por completo la débil estructura teatral de nuestro país? Sin comentarios…
¿Qué montaje has visto últimamente que te haya interesado?¿Por qué?…
”La costa de la utopía” de Tom Stoppard, “Fragmente” de Lars Noren y casi toda la programación del Donmar Theatre de Londres con el que me identifico muchísimo.
Angélica Liddell nos habla para QRLA de su visión y experiencia en el teatro.
¿Qué es el teatro para ti?…¿Por qué haces teatro?…
.- el teatro es el lugar donde construyo mis cárceles y mis manicomios para poder ser, paradójicamente , más libre. Tal vez es el único lugar donde sé vivir y decir lo que pienso sin la presión del pacto social.
¿Qué balance haces de tu trayectoria como creadora de escena?…
.- Pues he pasado por procesos de trabajo muy distintos, desde los absurdos manifiestos que uno hace cuando es joven, la necesidad de justificarlo todo, hasta la aceptación de la creación como algo misterioso, demasiado complejo para ser explicado. Pero la angustia al meterse en una sala de ensayos es la misma que cuando empezaba.
¿Cómo surge el proyecto de Todo el cielo sobre la tierra(El síndrome de Wendy)?…Háblanos de la obra…
Justo después de la matanza de Utoya me marché de viaje a Shanghai. Fue allí donde empezó a formarse todo el sistema sanguíneo de la obra. Justo cuando quería hablar de la pérdida de la juventud, se cruzaron Breivick y Shanghai, y ambas cosas me revelaban el camino a seguir. Enseguida uní Utoya a Neverland, la isla del peter pan de barry, y en las calles de Shanghai encontré a unos ancianos que bailaban todo el día. De este modo la obra adquirió el asunto clásico de las tres edades. La juventud, representada por los muertos de Utoya, la madurez por Wendy, y la vejez por los bailarines de Shanghai.
¿Cómo fue el proceso de creación?…
Muy complicado. Había que traer a los ancianos de Shanghai, la orquesta de Viena, y a Mr Cho, el compositor, de Seúl. Tuvimos problemas como para llenar un libro. Uno de los muchachos que vino de Shanghai regresó a china a los tres días, se gastó todo el dinero en una maldita guitarra, lo sustituí por un joven alemán, que finalmente fue sustituido por una joven noruega…No estaba contenta con el resultado en Viena y cambié toda la primera parte un mes antes de estrenar en Avignon. Eso fue de infarto. Finalmente nuestra traductora de chino tuvo el coraje de enfrentarse a una escena con la que ahora estoy feliz.
¿Hay algún referente técnico o artístico del que has partido para crear este espectáculo?…
No. Le doy mas importancia a la transformación. Las obras empiezan de una manera y se transforman como si fueran seres mutantes de una pelicula de Cronenberg, o algo asi, daría igual tener un referente, a veces la distancia entre el origen y la obra acabada es abismal. Podría pensarse incluso que parten de lugares distintos. Ademas le doy mucha importancia a todo lo que se va cruzando en mi camino durante el proceso.
¿Qué ha significado para ti el premio que te han concedido en la Bienal de Venecia?…
Pues fue precioso. Lo recibí con mucha ilusión, emoción. No sé. Sobre todo fue impresionante compartir ese momento con Romeo Castellucci. No puedo explicarlo bien. La experiencia en Venecia, desde el leon de plata hasta el trabajo que hice allí con doce actores fue una de las cosas mas hermosas que me han pasado en la vida. Estoy muy agradecida.
¿Qué función crees que ha de tener hoy el teatro para la sociedad en la que vivimos?…
El teatro no tiene ninguna función social. El teatro en una experiencia intima entre la obra y cada espectador, es una experiencia estética que permite al espectador entrar en crisis con su alma y con el mundo a través de la belleza. Es una epifanía.
¿Cómo crees que está afectando la subida del I.V.A. y los recortes al teatro?…
La cultura se crea mediante un maridaje entre la sensibilidad y el dinero. Cuando una de las dos cosas falla la cultura se derrumba. Y la mayor parte de las veces no es cuestión de dinero sino de sensibilidad. Y la sensibilidad no tiene que ver con los recortes. Muchas veces son los que se creen propietarios de la cultura los que niegan a otros creadores. Eso no se soluciona con dinero. Eso es una endogamia que no tiene solución.
¿Alguna sugerencia para seguir creando en tiempos de crisis?…
La creación no es un propósito, es algo inevitable para el creador.
¿Proyectos?…
Estoy trabajando en dos obras, una versión de la Lucrezia de Shakespeare. Y quiero seguir profundizando en la carta de san pablo a los corintios. Estrené una primera versión en el festival Citemor. Es casi una obra muda. Ahora que tengo el premio nacional de literatura dramàtica me tienta mucho hacer obras silentes. Es una manera de decir que la literatura dramàtica no existe. El teatro no es literatura dramatica.
Jordi Milán nos habla de su larga trayectoria al frente de La Cubana
¿Cómo fueron tus inicios en el teatro?…
Yo nací en Sitges. Hice teatro de aficionados desde pequeño. El teatro fue desde siempre mi hobby. En Cataluña había una tradición muy arraigada de hacer teatro. Todos los pueblos, por pequeños que fueran, tenían su propio teatro. Mucha gente, dos o tres días a la semana y después de cenar se iba a ensayar un espectáculo a un centro cultural, parroquial ó una sociedad recreativa que tuviera teatro. Hacíamos espectáculos que en la mayoría de ocasiones solo se representaban una sola vez.
¿Tus proyectos en La Cubana los has compatibilizado con otros trabajos?…
Durante la primera época sí, aunque no mucho. Yo era diseñador de interiores. Mi profesión me gustaba tanto como mi hobby. Cuando decidimos tirar adelante con La Cubana, nadie se planteó que sería lo que luego ha sido. El hecho de poder mostrar por todo el país un trabajo que habíamos hecho con muchas ganas (Cubana´s Delikatessen) no nos dejó pensar mucho. Nos liamos la manta a la cabeza, y nos lo plateamos como un juego, como una gamberrada de un verano. No fue así, aquel juego duró más de un verano. Teníamos mucho éxito, pero la precariedad no daba para vivir. Cuando no había bolos lo compaginábamos con nuestros antiguos trabajos. Sólo fue durante una época y muy intermitentemente. Fue a partir del año 88 con “Cubanadas a la carta” que el interiorismo quedó olvidado y me dediqué exclusivamente al teatro.
¿Qué balance harías sobre la larga trayectoria de La Cubana?…
Cierto es que 33 años son muchos años, pero a mí se me han pasado volando, muy rápido. No sé si eso es bueno o malo pero tengo la sensación que todo pasó “antes de ayer”. En resumen, una gran satisfacción de haber hecho lo que me ha dado la gana. Lo que he querido: Teatro. Eso sí, con mucho trabajo, mucho esfuerzo, mucha dedicación. Estoy contento de no haber pensado nunca en lo arriesgado del proyecto, sino en las ganas de hacerlo y la ilusión de llevarlo a cabo. Cierto es que han cambiado muchas cosas, pero la filosofía sigue siendo la misma.
Por La Cubana ha pasado mucha gente, que después, al dejarla, se han abierto camino individualmente convirtiéndose en grandes profesionales que además de interpretar han aprendido un oficio. No me gusta que se diga que La Cubana es una escuela, porque nunca existió la pretensión de serlo. La Cubana existe gracias a todas estas personas que con su amor al teatro y también gracias al favor del público que realmente ha sido quien nos ha subvencionado y ha hecho de mecenas.
¿Qué diferencia hay para ti del teatro que se hacía en tus principios al que se hace hoy en día?…
El teatro es teatro y no creo haya diferencia en treinta y pico de años. En lo que sí hay diferencias es en las épocas. En este país a finales de los 70 y principios de los 80, estábamos saliendo de una época “un tanto especial”. No sabíamos de casi nada, pero teníamos ganar de salir adelante, dejándonos llevar por los impulsos, la ilusión, la intuición, y sin pensar mucho en las consecuencias. Teníamos ganas de salir a la calle y ventilarnos. Abrir los balcones de par en par, para que el aire circulara. Muchas ganas de jugar, de hacer barbaridades con pocos medios. Las circunstancias del país ayudaban a motivarte, a pervertirte, a volverte “loco”. La “locura” es buena para el teatro. Actualmente, la gente joven está mucho más preparada que nosotros, tienen más imaginación, más ideas, más conocimiento, pero a diferencia de nuestra época nadie les ayuda a motivarse, a pervertirse, falta locura, riesgo.
¿Cómo surgen las ideas de los proyectos que pones en marcha?…
Surgen, simplemente. Casi sin esfuerzo. Vas por la calle, ves una cosa, te impresiona y la archivas en el coco… algún día saldrá. Un creador es como una esponja que va “absorbiendo” por la vida, sin ser consciente de ello. Eso después va a parar al almacén y cuando llega el momento, sin proponértelo, sale.
¿Ha sido importante tener unos colaboradores habituales en los equipos artísticos y técnicos?…
Sí, es importante. Desde nuestros inicios hemos trabajado casi siempre con los mismos creativos. Después de tantos años es importante la complicidad. Sólo con un gesto o una sonrisa, sabes de qué estamos hablando.
¿Cómo surge Campanadas de boda?…¿Háblanos de la obra?…
“Campanadas de boda” es una vieja idea que se había quedado en un cajón. Yo tenía ganas de hacer otra cosa, pero por circunstancias no la pude llegar a hacer. Al tener que estrenar algo nuevo, desempolvé esta vieja idea, la puse al día, se la propuse a mis compañeros y decidimos tirarla adelante. ¿Cómo surgió la idea? Muy sencillo: ¿Quién no ha ido a una boda? Desde siempre una boda es un gran espectáculo de teatro. Preparar una boda, es como preparar una gran función de teatro. Es como cuando en nuestra época amateur preparábamos un espectáculo. Ensayábamos durante un año para representarlo un solo día. Una boda es igual.
¿Quién no ha vivido en su familia la preparación de una boda? Han pasado los años, han cambiado las cosas, nos hemos modernizado, pero todos continuamos haciendo lo mismo. Seguimos un guión que todos sabemos interpretar de memoria.
“Campanadas de Boda” explica la historia de una familia trabajadora pero acomodada, propietarios de una de las floristerías más conocidas de la ciudad, “ Floristería Las Catalanas”, que prepara la boda de su hija, aficionada al teatro, con un actor profesional en la India muy conocido y famoso en Bollywood. Es un espectáculo, con muchas risas, mucho color, mucha música, canciones, sorpresas y como no, participación. Nosotros para definirlo de alguna forma, decimos que es “una comedia-vodevil-costumbrista”.
¿Qué proyectos tienes entre manos?…
Proyectos muchos. De momento vamos a terminar de explotar estas “Campanadas de Boda” de las que estamos muy contentos y aún tienen recorrido. Ya veremos lo que ocurre luego. Por descontado que me gustaría continuar haciendo lo mismo que hemos estado haciendo durante estos 33 años: Teatro.
¿Hay algún proyecto que nunca pudiste realizar y te gustaría?…
Muchos, pero ahí están. Algún día los desempolvaremos y como “Campanadas” los sacaremos del cajón.
¿Cómo crees que están afectando los recortes y el aumento del I.V.A. a los proyectos de teatro?…
Mal, muy mal… Sólo hace falta ver las estadísticas de ocupación de lo teatros. No se entiende que se haya gravado de esta forma tan bestia la cultura. Yo al principio creí que era una equivocación. Que se rectificaría rápidamente, porque rectificar es de sabios, pero por lo que se ve la sabiduría brilla por su ausencia.
¿Qué montaje que hayas visto últimamente, te ha interesado?¿Por qué?…
Con esta pregunta me dejas “frito”. Me doy cuenta que últimamente no he visto nada. La gira no me ha dejado estar al día en cuanto a novedades. Déjame pensar… En Bilbao vi un espectáculo de cabaret de “Las Fellini” que me gustó mucho por su frescura.
¿Alguna sugerencia para seguir creando y haciendo teatro en tiempos de crisis?…
Ante todo dejarse llevar. Utilizar el esfuerzo y la constancia como base principal de trabajo, la imaginación contra el dinero, la ilusión contra los problemas, el riesgo contra la comodidad y la “locura” contra el miedo.
Núria González nos habla de sus proyectos teatrales
¿Cómo surge el proyecto de Taitantos?…¿De qué va la obra?…¿Y tu personaje?…
A mi me llega el texto de Olga Iglesias, lo leo y me río. Es la única manera que conozco de empezar bien con una comedia.
El asunto que aborda, el paso del tiempo y cómo lo enfrentamos cada uno, es universal: a todo el mundo le afecta, sea o no consciente de ello. Y me interesa, claro!
Y por fin está el flechazo con Susana Duarte: una mujer madura que hasta el momento se consideraba un ejemplo a seguir y de repente se siente excluída en el reino que creía haber conquistado. Con Susana todo es un «sube y baja y sube…»un rato te enfadas con ella, otro rato te ríes, otro empatizas con su vulnerabilidad…No te permite instalarte en nada…no deja respirar al espectador, ni a la actriz!.
¿Cómo ha sido el proceso de creación del montaje con el director?…
Ha sido muy interesante buscar con él a una Susana contradictoria, perdida como una amnésica en un mundo conocido, revolviéndose contra lo inevitable: con prepotencia ahora, luego con desesperación. Cómicamente desquiciada. Coté ha construido un recorrido emocional sólido por el que transita el tren Susana siempre a punto de descarrilar.
¿Qué balances haces de tus últimos trabajos como actriz en teatro?…
El balance es muy positivo para mi:»Tres» escrita y dirigida por Juan Carlos Rubio fue un gran éxito, y disfruté con Kitti Manver, Aurora Sánchez y Octavi Pujades de muchas funciones en todas partes.
Luego repetimos con «La monja Alférez» en el María Guerrero: una aventura completamente distinta: un texto de Domingo Miras, un personaje histórico… Bueno varios: aparte de la Catalina vital y seductora, interpretaba a la monja Catalina de Aliri y al Papa Urbano VIII. Trece actores… Magia, espadas, malabares, juegos de equilibrio….todo condensado, comprimido, una locura! Precioso espectáculo, muy especial.
Y ahora TAITANTOS una comedia de Olga Iglesias Durán a la que no conocía, dirigida por Cote Soler por primera vez y por primera vez sola en el escenario…Pues otra locura!!! Mayor, creo yo!
Afortunadamente las ganas le pudieron a los miedos y por si quedaba alguna duda, el público nos llena el teatro y se engancha a la peripecia de Susana Duarte desde el minuto uno haciendo las delicias de esta actriz que no puede estar más agradecida por esta respuesta.
¿Preparas de forma distinta un personaje para tv, cine o teatro?…¿Cuál es tu método de trabajo?…
Mi trabajo es buscar una persona en una montaña de palabras. Eso va primero siempre, si no la encuentro… Ni cine ni teatro ni tele, sin eso no hago «na». Mucho más tarde que eso vienen las peculiaridades del medio, las directrices…Podemos hablar de diferencias si queremos(aquí hay que proyectar la voz, aquí llevas un micrófono…) pero lo básico es lo mismo: que haya personaje.
Mi método no existe, al menos de momento. Cada vez me siento impelida a abordar las cosas de forma diferente. Pero todo el mundo tiene que empezar revolviendo entre las palabras, es lo único que tienes al principio.
¿Qué función crees que ha de tener hoy el teatro para la sociedad en la que vivimos?…
Muchas…Emocionar, hoy y siempre. Excitar nuestras mentes, hacernos pensar por nosotros mismos. Hacer que nos juntemos para disfrutar un viaje diferente.
En el caso de Taitantos ayudar a reírse de las pesadillas.
¿Cómo está afectando la subida del I.V.A. y los recortes al teatro?…
Hablando de pesadillas!!
Yo no sabría darte cifras. Pero cada vez es todo más complicado. Hay que hacer grandes esfuerzos, desde dentro y desde fuera, para que algo salga adelante. Nosotros empujando los proyectos, los teatros tratando de facilitar el acceso y el público que no nos abandona a pesar de todo. El otro día me enteré por un compañero de que un espectáculo tan lucrativo como el fútbol no paga su 21 por ciento. Un dato más de que la cosa es una maniobra indecente y dirigida a la cultura.
¿Qué obra de teatro has visto últimamente?¿Qué te pareció?…
Vi el «manual de la buena esposa» dirigida por Quino Falero, hicieron un gran trabajo, estuvieron fantásticas las actrices. Ahora estoy pendiente del estreno de «Las heridas del Viento» en el Lara. Deseando ver a Kitti y Daniel.
¿Proyectos?…
Que Taitantos esté mucho tiempo en cartel, y eso sólo se consigue si venís a verme, así que mi primer proyecto es convenceros de qué lo hagáis: hasta el 13 de octubre en el Teatro Lara todos los fines de semana, y a partir del 15 de octubre, todos los martes en el Alcázar Cofidis. Nos mudamos, pero no muy lejos, a la calle de Alcalá. Seguidnos, os vais a reír tengáis la edad que tengáis.
Natalie Pinot nos habla de sus últimos proyectos para la escena
¿Cómo surge el proyecto de Ustedes perdonen?…
Surge de Salva Bolta que es el que nos juntó a todos y nos enamoró.
¿De qué va la obra?…
Son varias obras cortas bastantes cínicas que nos muestran un abanico de personajes totalmente desquiciados y bastante patéticos, pero no muy alejados de nuestra realidad todo ello aderezado con una buena dosis de humor negro.
¿Y tu personaje?…
Son tres: una viuda inhibida, una hermana ultra perversa y una mujer torturada por su suegra.
¿Cómo ha sido el proceso de creación del montaje con el director/autor?…
Muy divertido y muy placentero.
¿Qué balances haces de tus últimos trabajos como actriz en teatro?…
Muy bueno, estoy muy feliz con mis últimos trabajos que han sido muy enriquecedores: como El banquete dirigido por Sonia Sebastián con textos de 5 dramaturgos (María Velasco, Elena Lombao, Anna Rodríguez, Alberto Conejero y Sergio Martínez Villa)
Y Louella Persons que está siendo una experiencia increíble con dirección de Benja de la Rosa y un texto de Secun de la Rosa (se puede ver todavía en Hall de Lara el lunes 7 de octubre)
¿Cuál es tu método de trabajo?…
Una combinación personal de lo que he aprendido de diferentes maestros (entre ellos Fernando Piernas) y lo que me ha enseñado la experiencia.
¿Qué función crees que ha de tener hoy el teatro para la sociedad en la que vivimos?…
Creo que es un ritual mágico necesario para la salud del alma que entre otras cosas tiene que ayudarnos a entendernos y a despertar preguntas en nosotros.
¿Cómo está afectando la subida del I.V.A. y los recortes al teatro?…
Muchíssimo es un horror y una barbaridad. Para los artistas y para el público.
¿Qué obra de teatro has visto últimamente?¿Qué te pareció?…
Me conmovió En construcción dirigida por Tristán Ulloa que vi antes del verano y disfruté mucho de Visita a una vedette y mi primer rodaje X de Benja de la Rosa.
¿Proyectos?…
Estrenar Ustedes Perdonen en la casa de la portera, crecer Louella Persons y llevarla de gira.
Javier Veiga nos habla de sus experiencias en el teatro.
¿Qué es el teatro para ti?…¿Por qué haces teatro?…
El teatro para mí es sobre todo el oficio al que decidí dedicarme hace ya más de 20 años (joder, que viejo soy), y hasta el momento lo voy consiguiendo. Hago teatro por muchas razones, pero quizás la principal es porque me hace feliz. No hay nada metafísico en ello. Es una felicidad mundana, me subo a un escenario y me siento bien, feliz, como cuando de chaval me ponían de titular en el equipo de balonmano.
¿Qué balance haces de tu trayectoria como actor?…
Buf, yo qué sé, depende en cuanto a qué. Creo que lo más positivo es que he tenido la fortuna de trabajar en más de 20 espectáculos teatrales y en un montón de proyectos audiovisuales distintos en cine y televisión. A veces te entran momentos de flojera, de insatisfacción o hasta de ansiedad… pero el principal balance que puedo hacer es que si, cuando estaba en la Escuela de Arte Dramático, alguien me hubiese dicho: «dentro de 20 años vas a haber hecho todo esto», yo hubiese firmado con los ojos cerrados y con el culo apretado.
¿Cómo surge el proyecto de El Caballero de Olmedo?…Háblanos de la obra…
A mí el proyecto me llega directamente desde la productora, Secuencia 3. Yo estaba representando ‘Amigos hasta la Muerte’ en el Teatro Muñoz Seca de Madrid. Y el productor y el director vinieron a ver la función. En realidad venían a ver a Marta Hazas para ofrecerle el papel de Doña Inés. Pero a la salida del teatro nos tomamos un vinito con el productor(Eduardo Galán); y aprovechando el estado de confraternización etílica le dije que yo era un enamorado de esta función. A los pocos días me llamaron para ofrecerme protagonizarla y aquí estoy. Y encima pagó los vinos él!!!
¿Cómo fue el proceso de creación?…
Pues la verdad es que fueron unos ensayos muy tranquilos. Tuvimos bastante tiempo para trabajar. Empezamos por el verso para intentar dar a todo una coherencia de estilo en la manera de decir. Y a partir de ahí nos pusimos en manos del señor director y a trabajar. Él tenía clara su puesta en escena y a nosotros nos tocó ir a sudar la camiseta.
¿Hay algún referente técnico o artístico del que has partido para crear tu personaje?…
Mi referente técnico es mi formación. Tuve algunos muy buenos profesores en la RESAD, que creo que es una escuela que te prepara muy bien, sobre todo para proyectos de este tipo. A partir de ahí, he seguido trabajando y, quiero suponer, perfeccionando mis recursos técnicos. Y como referente artístico no creo que haya uno concreto. El actor que soy es la suma de todos los distintos trabajos que he hecho y que he visto; y cada vez que te vuelves a subir a un escenario, te subes con la suma de todo lo anterior.
¿Cómo preparas los personajes?…¿Cuál es tu método?…
No sé si se puede llamar método. Me leo el texto 1.500 veces, normalmente nunca tengo que estudiar, me lo acabo aprendiendo de tanto leerlo. Luego pienso en el personaje compulsivamente, en la cama, en el desayuno, en el metro, mientras me habla mi cuñado… y voy apuntando cosas en papelitos que luego suelo perder. Y luego voy al ensayo preguntándome de cuánto habrá servido todo ese trabajo anterior. Y finalmente me limito a un método absolutamente revolucionario: Repetir y repetir hasta que me salga bien.
¿Qué función crees que ha de tener hoy el teatro para la sociedad en la que vivimos?…
Creo que los teatreros hemos sido un poco pretenciosos respondiendo a esta pregunta. Hasta el límite en el que hemos perdido cualquier capacidad movilizadora porque nos hemos vuelto endogámicos y autocomplacientes. El resultado es que una gran parte del público nos ha dado la espalda. Y la mayoría de la otra gran parte tienen descuento en taquilla porque hace años que peinan canas. Creo que la primera función del teatro debe ser interesar a su público. Un espectáculo sólo tiene sentido si hay espectadores dispuestos a escuchar. Lo demás es onanismo y vanidad. Y una vez que volvamos a interesar a nuestro público, allá cada uno con las ideas que quiera y tenga talento para transmitir.
¿Cómo crees que está afectando la subida del I.V.A. y los recortes al teatro?…
Creo que es una canallada impresentable. Es una tomadura de pelo que el estado nos deje de facilitar el acceso a la cultura y a la vez nos suban los impuestos. Si me acribillas con estas tasas, el estado tiene que garantizar el acceso del ciudadano a los productos culturales. Y si quieren un sistema liberal, estupendo, que nos quiten los impuestos, y que dejen la cultura en manos de la sociedad civil, yo encantado. Me fío más, a pesar de todo, de la gestión privada que de la gestión pública. Pero no hacer ni una cosa ni la otra, es una estafa.
¿Alguna sugerencia para seguir creando en tiempos de crisis?…
Yo lo que creo es que no podemos seguir trabajando en cualquier tipo de condiciones. Creo que no podemos ofrecer al público espectáculos gratuitos o a precios ridículos sólo porque preferimos subirnos a un escenario gratis que quedarnos en casa. Eso sólo conduce al amateurismo de esta profesión. Y por ese camino vamos directos al: -«¿A qué te dedicas» -«soy actor» -«ya, ya, ¿pero a qué te dedicas?»… Pero esto daría para un largo debate, y seguramente muchos de mis compañeros no estarían de acuerdo conmigo.
¿Qué obra de teatro has visto últimamente?¿Qué te pareció?…
Este verano estuve en el Festival de Almagro, actuando y como espectador. Y tuve la suerte de ver ‘Siglo de Oro, Siglo de Ahora’ de Ron Lalá. Una auténtica fiesta teatral. Creo que este grupo, con Yayo Cáceres a la cabeza, es uno de los proyectos más interesantes que hay el panorama teatral actual. Una propuesta de teatralidad, lejos del micronaturalismo que se extiende como una peste por los escenarios.
¿Proyectos?…
Por lo pronto 5 semanas en el Fernán Gómez con El Caballero de Olmedo. A finales de año espero que se estrene en Barcelona la versión catalana de ‘Amigos hasta la Muerte’. Y acabo de terminar de escribir un nuevo texto que espero estrenar a principios del próximo año.
Antonio Muñoz de Mesa nos habla de su experiencia con el teatro
¿Qué es el teatro para ti?…
El Teatro es un juego de descubrimiento de uno mismo a través del otro. Es un «pilla pilla» donde el actor se la liga y el espectador trata de que no le capturen. Si el espectáculo es bueno, el espectador se la termina ligando.
¿Por qué haces teatro?…
Por lo mismo que hago pis. Está el riñón, el uréter, la vejiga, la uretra, las glándulas sudoríparas, los pulmones, el hígado y el Teatro.
¿Cómo surgió el proyecto de La Visita?…
Leo una noticia en la prensa: «La Iglesia equipara el abuso sexual de un cura en Holanda con un accidente laboral». No me lo puedo creer. Escribo el texto entre otras cosas para «entender» esta noticia. Lo termino y se lo doy a Olga Margallo, a Iván Villanueva y a Rosa Mariscal. Les gusta y lo hacemos 🙂
¿De qué va el texto?¿Cómo ha sido el proceso de escritura?…
El Texto va de cómo el beneficio económico se coloca por encima del bien común en una institución supuestamente altruista. «La Visita» es un thriller donde se pone de manifiesto cómo el ser humano corrompe las instituciones que supuestamente le protegen. El proceso de escritura fue muy interesante porque al principio lo escribí para dos actores y terminé cambiando el personaje del agente de seguros por el de una mujer para añadirle otro conflicto más: el de la lucha de sexos. Las instituciones religiosas, en su gran mayoría, siguen imponiendo el Patriarcado. El otro día mi hija me preguntó que por qué Dios es hombre y con barba y no mujer y con minifalda.
¿Qué lectura escénica se ha hecho en la puesta en escena sobre tu texto?…
Hemos jugado básicamente con el lenguaje del thriller y con un proceso simbiótico donde ambos personajes, al principio enfrentados, se transmutan el uno en el otro. Una especie de «milagro» en el que la agente de seguros termina dando el sermón de la montaña y el sacerdote hace apología de los mercados. Desde el punto de vista plástico se juega con la metáfora del fútbol como elemento que aglutina la Iglesia y el Mercado.
¿Qué balance haces de tus últimos proyectos como autor?…
Estreno lo que escribo. No puedo pedir más. El balance es muy bueno desde este punto de vista porque me permite madurar como autor. Puedo ver físicamente lo que sólo estaba escrito en papel. Puedo observar la reacción del público a lo que escribo. Puedo sacar conclusiones de lo que funciona, de lo que emociona y también de lo que falla o es pretencioso.
¿Cuál ha sido tu evolución como autor?…¿Estás escribiendo algún texto ahora?…
Estoy escribiendo un nuevo texto que espero estrenar la temporada que viene y esta temporada estreno «La Mala Memoria», dirigida por Julián Fuentes-Reta con Ruth Gabriel, Liberto Rabal, Asunción Balaguer y Carlos Álvarez Novoa. Como autor soy cada vez menos exhibicionista y más técnico. Me interesa mucho más la carpintería teatral como medio para contar una historia y provocar emociones que encontrar un «estilo propio». Hace años mi obsesión era imponer «mi estilo» a una historia. Hoy no. Es una liberación.
¿Cómo ves el panorama teatral en nuestro país?…¿En nuestra ciudad?…
El Teatro tiene que profesionalizar aún más sus herramientas de captación de público. Desde el punto de vista artístico no tenemos tanto problema. Hay profesionales muy buenos en todas las áreas. Me preocupa más la comunión con el público. Madrid está profundizando en su relación con el público a través de nuevos espacios y propuestas, como «La Casa de la Portera» pero necesitamos renovar también los espacios «tradicionales» para que no se relacione el Teatro con la Arqueología. Mi hija me cuenta que a veces ella tiene la sensación de que la llevan al Teatro como la llevarían a ver vasijas de la Grecia Clásica. Propuestas como «Mi Primer Clásico» que ha puesto en marcha el equipo de Helena Pimenta son revolucionarias porque incluyen al espectador en la estrategia de programación. En una estrategia de programación el espectador debería tener el mismo peso que los autores, los directores y los repartos que se proponen. El público es la estrella del evento teatral. Con esto no estoy diciendo que hay que darle al público lo que quiere ver. Entre otras cosas porque el público (y me incluyo) lo que quiere es «DESCUBRIR», y este verbo se carga el argumento anterior.
¿Cómo crees que está afectando la subida del I.V.A. y los recortes en las ayudas al teatro?…
El verbo «afectar» se queda muy corto. La subida del IVA es Terrorismo de Estado. La identidad y el valor de las personas madura con la Educación, la Cultura y la Sanidad. Las consecuencias de estas «políticas de ajuste» se pueden resumir en el «sálvese quien pueda». En este país estamos secuestrados por un bipartidismo artificial que se empeña en rentabilizar las dos Españas para perpetuar unas organizaciones que ya no nos representan de manera adecuada. Se supone que «la masa» es ahora más inteligente y tiene más voz y criterio que cuando se crearon las democracias del siglo XIX. La militancia y las ideologías deben dejar paso a «las inteligencias» y a las ideas. El Teatro también vive secuestrado por su «Síndrome de la Izquierda». Los espejismos ideológicos nos impiden avanzar hacia una sociedad donde la tecnología, la educación, la economía y la cultura se pongan al servicio del bien común. Estoy hablando de una sociedad en red que a su vez sirva de red (para caídas como las que acabamos de sufrir). Lo mismo que la industria discográfica, cinematográfica y editorial están haciendo una transición de lo analógico a lo digital donde el público influye en los productos que demanda, la Democracia está obligada a abrirse y descentralizar sus centros de decisión. La clase política le tiene miedo al ciudadano en lugar de aprovecharse de su potencial. Desde este punto de vista el Teatro debe ser incluyente y no excluyente. Es una de las misiones del arte. Lo más radical que podríamos hacer ahora desde los escenarios es «desradicalizar» al espectador. Liberarle de la herencia «Izquierda vs Derecha». No hablo de ser apolítico. Hablo de actualizar unos modelos políticos que provocan mucho sufrimiento en el mundo. Desde el Teatro podemos contribuir a esta evolución contando historias que empoderen al espectador. Se ha hecho siempre. Mira «Antígona» de Sófocles.
¿Qué obra has visto últimamente que te interesase?¿Por qué?…
«Los Iluminados», «Cosas Nuestras de Nosotros Mismos» y «Feel Good». Tres espectáculos muy distintos que demuestran un altísimo nivel artístico y una comunión brutal con el público. Espectáculos muy emocionantes y comprometidos sin ser militantes. Me gusta el Teatro que tiene muchos niveles de lectura pero que nunca sacrifica el elemento popular de «enganchar» al espectador. En este sentido me encanta el Teatro Aficionado. Cuando me peleo con mi profesión voy a ver a grupos aficionados 🙂
¿Alguna idea para seguir creando en estos tiempos de crisis?…
Lo peor que podemos hacer en estos tiempos es rebajar la calidad de lo que producimos. La salvación está en seguir buscando la excelencia. Seguir teniendo como norte la calidad de los espectáculos.
Luis Luque nos habla de sus proyectos teatrales
¿Cómo surge el proyecto de Ahora empiezan las vacaciones?…
El Pelícano de Strindberg es una función que me perturba siempre que la leo, adoro las historias familiares como nido de enfermedad, Strindberg es perfecto en estas historias porque su escritura es pura enfermedad, cómo él. Le dije a Bezerra que si hacíamos una versión, le gustó la idea y la hicimos.
¿De qué va la obra?…
La obra trata sobre una familia en una época de crisis, una madre con dos hijos, acaba de morir el padre y la hija tiene que volver repentinamente de su viaje de luna de miel. Los hijos siempre han sufrido de hambre y de frío y nunca han abandonado el núcleo familiar. A través de una carta que el padre muerto deja a su hijo se desvela una historia de maltrato, corrupción y falta de amor entre los integrantes de la casa.
¿Hubo ocasión, durante el proceso, para que los actores aportasen ideas en la dramaturgia y la puesta en escena?…
Sí, también lo hicimos en La escuela de la desobediencia y lo seguiré haciendo cuando sea una dramaturgia que esté naciendo, trabajamos no sobre la idea, sí sobre la acción.
¿Hay algún referente técnico o estético del que has partido para esta puesta en escena?…
Quería hacer una puesta en escena jugando con los elementos de La casa de la portera, la función se escribió con la imagen de la casa en nuestra cabeza. Quería hacer una función nada artificiosa, solo me he permitido un juego de convención escénica a mitad de la función. Me he centrando sobre todo en el juego de los actores.
¿Cómo ha sido el proceso de creación?…
El proceso de creación siempre es lo más divertido e intenso. Con Paco me lo paso fenomenal en el proceso de escritura y luego trabajando en ensayos con los actores soy feliz.
¿Qué has querido contar desde la dirección?…
Podemos decidir cómo queremos vivir la vida.
¿Qué balances haces de tus últimos trabajos como director?…
Mi recorrido cómo director no me da para hacer balance.
¿Qué espectáculo has visto últimamente?…
Maribel y la extraña familia.
¿Qué te pareció?…
Todo el reparto es maravilloso y Lucía Quintana es lo más.
¿Cómo crees que está afectando la subida del I.V.A. y los recortes a la escena?…
Más paro, bajada de espectadores, más empresas del sector cerradas… podría seguir dando cuenta de las consecuencias de una política recaudatoria vengativa y estúpida. Por mucho que digamos, la idea de que éramos un sector que super-vivía subvencionado y que éramos unos vagos que visten de Armani ha calado. Nos han empujado a un cambio de modelo, la crisis empezó hace más de cinco años y todavía algunos de nosotros no sabemos cual es ese modelo, a parte del sálvese quien pueda. La mayoría de nuestra clase política pasa bastante del teatro, de la danza y de todos nosotros, están aquí para otra cosa, para dejar su impronta en un ejercicio ególatra que da repulsión.
¿Proyectos?…Estrenar Diario de un loco de Gógol en el Matadero en octubre. José Luis García-Pérez y yo tuvimos el deseo de montar esta función bajo las estrellas de Madrid y lo hicimos gracias a un equipo maravilloso, ahora encerramos al loco en la sala 1 del Matadero.
Alguna sugerencia para seguir creando en tiempos de crisis…
No llenarnos de mierda por dentro. Estar alerta para que ni Wert ni Wart nos alejen de lo que queremos. Todo lo que nos rodea es tan gris que es muy fácil caer en la desazón, sin saber cómo salir de esta. Hay que ponerse de pie. La acción trae la reacción, apegarnos a nuestro deseo e ir a por ello.
José Pedro Carrión nos habla sobre su larga trayectoria en el teatro.
¿Cómo fueron tus inicios en el teatro?…¿Realizaste otras facetas además de la actuación?…
A los siete años las Variedades llegaron a mi pueblo, a los doce salí voluntario para payaso, a los diecisiete hacía teatro leído, luego, con veintiuno, entré en la Resad y allí conocí en vivo y en directo a D. Manuel Dicenta y a William Layton… Salí de estampida tras él hacia el Pequeño Teatro de Magallanes 1. Y en ese teatruco eche los dientes…
¿Qué es el teatro para ti?…¿Por qué haces teatro?…
Una vocación. Creo que de servicio a los otros. Y lo hago, porque soy obediente a la voz que suena dentro…
¿Tu labor en el teatro lo has compatibilizado con otros trabajos?…
Vendí libros, hice la mili, cobré autobuses y me hice animador cultural… Me gusta mucho trabajar la madera en mi casa y los focos en el escenario… También sería cocinero…
¿Qué balance harías sobre tu larga trayectoria?…
Espero que la trayectoria de privilegio que he vivido me sirva para seguir buscando el camino hacia un sueño reparador.
¿Qué diferencia hay para ti del teatro que se hacía en tus principios al que se hace hoy en día?…
Por aquellas circunstancias nefastas, el teatro estaba más cerca de la sociedad. Ahora, que vamos directos a peor, además está en un momento de desprestigio, de conformismo, de autocomplacencia, que hace que a la mayor parte de las personas le sea indiferente.
¿Qué función crees que ha de tener el teatro para la sociedad de hoy?…
Cuando desarrollas el oficio de actor es cuando puedes darte cuenta del enorme capital humano que se pone en juego: el cuerpo, la respiración, la imaginación, la mente, el corazón, la voz, el silencio, la escucha del otro, las palabras escritas, que describen al hombre, la colaboración, la amistad, el coraje, la voluntad, la poesía… Y me extiendo con intención, aún habiendo más y más, porque es muy lamentable que en los teatros que se han hecho, o rehabilitado, los niños, los adolescentes, los mayores no lo practiquen. Y en su mayoría estén vacíos o infrautilizados. Quien en realidad hace el teatro son las personas que en el silencio y la oscuridad de la sala empiezan un sueño con nosotros, que cuando es buen teatro es transformador, también para el actor, y muy nutritivo para el espíritu y un gran antídoto contra la mediocridad.
¿En qué proyectos has participado durante el último año?…Háblanos de ellos…
Con Valery Tellechea. Además de hacer Júbilo, por ejemplo en el Corral de Almagro en Julio, hemos dado cuerpo a Marguerite Duras en La Douleur, con versión de Juan Caño y un equipazo de colaboradores, Mariano Díaz, Juan Gómez Cornejo, Elisa Sanz, Enrique Vara… Y he vuelto a trabajar con José Carlos Plaza, que me enseñó tanto sobre este oficio, y al lado de mi admirada ha Concha Velasco y con Juan Gea, con el que he compartido tantas noches en el escenario. Y soy un hombre contento, viendo que los parlamentos de Eurípides han provocado en las personas una unanimidad y un calor en el aplauso, que a mi parecer convertían Mérida en un autentico Parlamento. Quizá también era la expresión de su rabia… Seguimos la gira…
¿Qué proyectos tienes entre manos?…¿Cómo surgió “Júbilo Terminal”?…
Seguir con VIVERO, donde trabajo el arte de “largar”, que mis queridos mayores dominaban. Cerraron Garaje Lumière. Allí trabajábamos, y , al aniquilarlo injustamente, me han dado en el talón. Quiero soñar espectáculos ricos en imaginación, que quepan en una maleta. Así nació Júbilo… Por la inspiración de Joaquim Benite, un buen amigo y gran hombre del teatro Portugués.
¿Hay algún proyecto que nunca pudiste realizar y te gustaría?…
Después de veintiséis años anhelando hacer Cyrano, antes de conseguirlo, soy muy precavido. Pero Einstein me tienta cada día, viendo tanta estupidez entre los hombres.
¿Cómo crees que están afectando los recortes y el aumento del I.V.A. a los proyectos de teatro?…
Como a cualquier ciudadano los impuestos nos abrasan. En el teatro es una forma de Inquisición. ¡Todos a la hoguera! La diferencia es que ahora estamos considerados como “mamandurrios” según la propaganda que lanzan los malos farsantes en nuestra contra. Pero mi queja se dirige hacia mi propio colectivo, por no reaccionar ni ahora, ni cuando hemos sido beneficiados por lo Público, ignorando un problema común para nosotros y para la sociedad en general: la reclamación del Teatro en la Educación de nuestros jóvenes. Se acaba el público acostumbrado a acudir a las salas. Una butaca ha costado hace poco mucho más de lo que hemos acostumbrado a la gente a pagar por ella. Ahora les parece caro. Y sin ayudas sólo nos queda la Taquilla. Sin gente en las salas ese IVA es criminal. Pero confío en que toda esta provocación tendrá su reacción apropiada.
¿Qué montaje que hayas visto últimamente, te ha interesado?¿Por qué?…
A mi el teatro me gusta, hasta cuando es malo. Echo de menos no ir todos los días… Lo último fueron unos ingleses, que, siendo buenísimos, también tienen su techo creativo…
¿Alguna sugerencia para seguir creando y haciendo teatro en tiempos de crisis?…
Crisis es la forma del teatro, y su sentido más profundo, para mi. Por eso siempre está terminal sin llegar a morir. Si todo va bien, quieres dormir. Mientras haya sueños habrá teatro… Quiero despertar mi astucia, mi picardía, para encontrar la manera de interesar. Siempre nos queda la plaza pública… “La crisis trae progresos” “La creatividad nace de la angustia” “Sin crisis no hay desafíos, ni méritos…” “Callar en la crisis es fomentar el conformismo” “La verdadera crisis es la incompetencia…” EINSTEIN dixit. ¡Qué fuerte!.
Benja de la Rosa nos habla de sus trabajos y proyectos artísticos
¿Cómo surge el proyecto de Louella Parsons?…¿De qué va la obra?…
«Louella Persons» es un texto que escribió Secun y desde el momento que lo leí quedé fascinado. Al principio anduvo por otras manos, pero al dirigir mi primera obra larga «PRESENCIAS» para «La Casa de La Portera» y funcionar tan bien, yo mismo le propuse dirigirlo y él, que ya me veía madurando como director, aceptó encantado. Natalie Pinot siempre fue la propuesta elegida desde el principio.
La obra es casi un biopic (el final no es el «real») de la que fue la primera y casi la inventora de lo que actualmente llamamos «cotilleo». Ella traspasó la línea de lo que era la crónica social y lo convirtió en carnaza y destrucción pura en el Hollywood de los años 40, 50 etc…Hacía verdaderas maldades desde su programa de radio, se cargó y humilló a todo el que le dio la gana y tuvo una vida, como poco, fascinante.
¿Hubo ocasión, durante el proceso, para que la actriz aportase ideas en la dramaturgia y la puesta en escena?…
Pues la verdad es que no. Y eso que a mí me gusta dar libertad creativa ya no solo a los actores, sino a todo el que trabaja en cualquiera de mis propuestas. Soy muy consciente de que muchas veces tu equipo sabe, o puede aportar más que tu. Pero en este caso, y tras trabajar con Secun el texto, quedó tan redondo que había poco que aportar. Lo que si hacemos Natalie y yo a veces, en cada función es meter «frasecitas» nuevas. Eso es marca de la casa. Siempre meto en todas mis funciones algo nuevo. A los actores les asusta y fascina al mismo tiempo y esto da frescura, la verdad.
Con el vestuario, Natalie Pinot, sí que aportó lo que quiso y yo feliz de que todo sume.
¿Hay algún referente técnico o estético del que has partido para esta puesta en escena?… Háblanos de ello…
Al Hollywood Dorado he querido experimentar y darle con las luces un toque Pop que es algo que me fascina. En el vestuario que predominan los marrones y grises de la época le he metido con las luces colores flúor, verdes y rojos y queda fantástico. Porque estamos allí y estamos aquí, que es algo que también cuenta la obra. Referentes claros, salvo «El crepúsculo de los Dioses», no he tenido, pero supongo que inconscientemente, te sale todo lo que admiras y de ahí, muchas referencias a directores, películas y décadas de cine que admiras.
¿Cómo ha sido el proceso de creación?…¿Qué has querido contar desde la dirección?…
El proceso ha sido intenso, pero muy, muy enriquecedor. Para Natalie Pinot exhausta, claro. Es más de una hora de texto para ella prácticamente sola y pasando por todas las edades de este personaje. Desde su adolescencia hasta la vejez. Y así lo trabajamos y analizamos, bloque a bloque y sin juzgarla.
Algo para mi fascinante ha sido ponerle banda sonora a la función. He hecho un trabajo de investigación para ir acorde con los años que iban pasando que tipo de música era la del momento y es un regalo cuando alguien lo aprecia y te lo comenta. Desde el nacimiento del Jazz, el blues…Muy enriquecedor para mí porque no tenía ni idea.
Desde la dirección lo único que he querido contar es la vida de estar mujer. Con sus luces y sus sombras. Sin juzgarla. Hizo lo que hizo y vivió lo que vivió. En la obra te das cuenta de muchos más «porques», pero tendréis que venir a verla para saberlo!.
¿Qué balances haces de tus últimos trabajos como director?…
De mi trabajo como director estoy muy contento! «Louella Persons» ha significado un trabajo más maduro y un gran paso tras mi primera obra larga «Presencias» que era algo totalmente trash y underground y una gran maravilla a la vez. «Louella » ha supuesto más trabajo, mas equipo, más rigor, mas compromiso y he madurado y aprendido muchísimo. Ya soy capaz de montar «algo grande». Me dio mucho trainning trabajar tanto para Microteatro Por dinero, donde en algo más de dos años he llegado a escribir y dirigir unas nueve o diez piezas. Era un paso lógico después de esto, empezar ya a dirigir cosas más grandes y así ha sido.
¿Qué espectáculo has visto últimamente?¿Qué te pareció?…
De los trabajos que he visto últimamente tengo en la cabeza todavía tres, «El Resplandor en la Hierba», una obra experimental que presentó Secun en el festival Fringe este verano y que me pareció muy arriesgada y valiente. «Nuestro Hermano» que la vi en la Casa de la portera y me pareció un texto y unos actores de diez y ahora han saltado al Fernan Gómez, así que vayan a verla porque es estupenda. Y otra obra que me fascinó fue «La Llamada» de Javi Calvo y Javier Ambrossi. Tierna, salida, divertida…Me hizo llorar! y con unas actrices estupendas. Ahora reestrenan en la sala Grande del Lara así que vayan también, es arte!!
¿Cómo crees que está afectando la subida del I.V.A. y los recortes a la escena?…
Pues lo de la subida del IVA es una venganza, para que negarlo. Y una gran putada la verdad. Ahí están los datos y es innegable el daño que ha hecho. Un gran paso atrás y una medida vergonzosa que… ¿cómo no va a afectar?… Y justo en este momento tan malo económicamente. Es de locos.
Pero por otra parte, también estoy un poco desconcertado, porque somos muchos ahora haciendo cosas, en distintas salas y más o menos nos está funcionado bien. Y lees en la redes a compañeros que llenan salas. Así que por un lado mal, pero parece que hay movimiento y ganas por el otro, con lo que pese a todo, parece que la gente acude a ver cosas y muchos seguimos trabajando con nuestros cuatro euros para hacer y sacar adelante nuestros proyectos.
¿Proyectos?…
Proyectos muchos, gracias a Dios! Llevo ya casi tres años que no paro! A «Louella» le están saliendo novios fuera de Madrid, así que pronto anunciaremos plazas y fechas. También estoy preparando ya mi vuelta a La Casa de la Portera con lo que será la segunda parte de «Presencias» que supongo será ya a principios del año que viene. Preparando también una función con mi querido Eduardo Casanova, pero de esto no puedo decir ni mú aún. Tengo otro Microteatro pronto tambien y estoy muy feliz rodando de nuevo mis cortos «underground» a los que llamo «subproductos» porque se van a editar en un Dvd bajo el sello de la productora de Jess Franco y que se presentan en Sitges!. También ultimando lo que será mi primer rodaje «profesional» y en fin…que estoy como loco porque esto es un no parar y muy feliz que sea así!
Ah! y estamos con LOUELLA PERSONS hasta el 7 de Octubre todos los lunes en el Hall del teatro Lara.
Alguna sugerencia para seguir creando en tiempos de crisis…
La única sugerencia que se me ocurre es HACER. Hacer pese a todo. Pese a los tiempos, pese a los recortes, pese al «no tener» HACER, hacer y hacer y que nada ni nadie te lo impida. Hacer con lo que tengas. Con ganas, con esfuerzo. HACER. Lo que querías hacer con mil hazlo con diez. Porque si no eres capaz de hacer con poco o incluso con nada. Lo siento mucho, pero lo tuyo no es el arte.
Manuel Canseco nos habla de su extensa carrera teatral
¿Cómo fueron tus inicios en el teatro?…
Como muchos otros de mi generación comencé con el gusanillo del teatro durante mi tiempo de estudiante en la universidad. El TEU de aeronáuticos y luego el TEU del Distrito Universitario de Madrid fueron mis primeros puntos de enganche. Con este último se puso en marcha mi primera versión de los clásicos: “La Celestina”, que no llegó a ver la luz. Luego me inscribí en el TEM, que entonces estaba en la calle Barquillo. Allí me dieron clases: Maruja López, Ítalo Ricardi, William Layton y Miguel Narros, entre otros. Coincidimos en las clases profesionales Jose Carlos Plaza, Juan Francisco Margallo, Paca Ojea, etc.
Más tarde apareció la oportunidad de ser ayudante de dirección con José Luis Alonso Mañes y eso marcó definitivamente mi carrera. Fue una etapa maravillosa en el Teatro Nacional María Guerrero que duró más de siete años.
¿Realizaste otras facetas además de la dirección?…
Me dediqué desde el primer momento a la dirección, aunque participara como actor en diferentes ocasiones e incluso como extra en diferentes películas.
¿Tu labor en el teatro lo has compatibilizado con otros trabajos?…
Tan sólo al principio, luego, desde que salí del María Guerrero me dediqué exclusivamente a las Artes Escénicas como director y productor, con un dilatado periodo de paso por TVE en las labores de dirección y realización, que dejé para dedicarme únicamente al teatro.
¿Qué balance harías sobre tu larga trayectoria?…
Cuando miro hacia atrás, que lo hago pocas veces, suelo estar satisfecho de la labor realizada. Fueron tiempos difíciles, en los que creamos la primera compañía privada dedicada exclusivamente a los clásicos y en los que la falta de medios originaba tu principal censura artística. Algunos de aquellos montajes, hoy posiblemente caídos en el olvido al que tan proclive es nuestra profesión, tuvieron una gran repercusión y marcaron una línea de la que estoy satisfecho: La Paz, celebración grotesca sobre Aristófanes, de Francisco Nieva; El Cerco de Numancia, de Cervantes; La Orestiada, Medea, Troyanas, Casa con dos puertas mala es de guardar, Miau…
¿Qué diferencia hay para ti del teatro que se hacía en tus principios al que se hace hoy en día?…
Una diferencia abismal en cuanto a la forma de producción. Entonces el productor o las compañías privadas eran el sostén del teatro que se veía en el país, nombres propios que de año en año producían y giraban. Los teatros estaban también en manos privadas, habían de ser rentables y eso hacía que si tenías un buen producto te mejoraran fechas para la siguiente temporada. Esa forma de producción ya queda reducida a unos cuantos productores o empresas y gran parte de los empeños teatrales surgen de iniciativas grupales o esfuerzos cooperativos. Pero seguramente la mayor diferencia estribe en la falta de continuidad de esas compañías o grupos, la escasez de representaciones que obtienen la mayoría de los proyectos. Hoy nos conformamos, en el mejor de los casos, con los bolos de fin de semana. Recuerdo haber tenido que preparar maletas para dos meses porque no pasábamos por casa en ese tiempo. Ello también influía en la preparación de los actores. Los jóvenes que entraban en esas compañías tenían la oportunidad de observar día tras día a primeras figuras y de tener la posibilidad de dar el salto a papeles mayores dentro del elenco. El teatro era también escuela de práctica. Eso, desgraciadamente, se nota hoy día. En cuanto a la importancia de los montajes que se hacían creo andamos más o menos, pues si entonces había directores y empresarios con gran ambición artística también éramos sufrientes de los más burdos vodeviles. Hoy es de alabar, sin duda, el esfuerzo de esos pequeños teatros que han dado en proliferar acogiendo compañías jóvenes de gran talento.
¿Cómo surgen las ideas de los proyectos que pones en marcha personalmente?…¿Cuántos proyectos te han llegado como propuestas de otros productores?…
Uno se enamora de un texto que cae en tus manos y que te pide a gritos que lo pongas en pie, que le des vida a tu manera y te empeñas, a veces en el sentido económico de la palabra, hasta que lo sacas adelante. Creo que es una cuestión de amor… de amor y de necesidad de comunicación.
Me han llegado proyectos de otros productores, siempre privados, que eran como un gran descanso pues te permitían olvidar por un tiempo al hombre orquesta que era en mis propias producciones (productor, director, diseñador, iluminador, etc) para concentrarte sólo en el montaje escénico, en la dirección. Emilio Romero, Enrique Cornejo, Pedro Osinaga y Laura Cepeda han sido algunos de ellos. Al margen de mis direcciones en el Centro Dramático de Extremadura.
¿Ha sido importante tener unos colaboradores habituales en los equipos artísticos y técnicos?…
Nunca pude tener un equipo fijo de trabajo hasta que estuvimos en el teatro Galileo, pero siempre procuré trabajar con un reducido número de actores a los que a fuerza de coincidir ibas conociendo y por tanto formando un amplio equipo. Es verdad que lo echas de menos porque te facilitan las cosas y saben lo que quieres, pero también es verdad que la variedad enriquece. Ahora ya me rodeo de la gente con la que me entiendo bien.
¿En qué proyectos has participado durante el último año?…
Jubilado ya de la práctica activa me dediqué a escribir. Estrené una versión, por encargo, de la novela de Calvo Poyatos, El manuscrito de Calderón, y estoy embarcado en una pieza original sobre María Estuardo e Isabel de Inglaterra. Pero como la práctica escénica no se puede dejar, me lió mi querido amigo Antonio Serrano para que pusiéramos en pie una dramatización suya sobre el Libro de Buen Amor y, en unión de dos maravillosos actores y dos músicos no menos maravillosos nos embarcamos en esa aventura que ha resultado una joya escénica que está teniendo un gran éxito bajo el nombre de Coplas de Buen Amor.
Háblanos de la experiencia de Fuenteovejuna…
Apenas acabado el trabajo de las Coplas me propuso la alcaldesa de Fuente Obejuna que hiciera el montaje de la Fuenteovejuna de Lope de Vega con gente del pueblo, un montaje que se hace periódicamente con diferentes directores; me ilusionó la idea y he dedicado a ello estos tres últimos meses.
Ha sido una experiencia humana y artística maravillosa y, seguramente, el trabajo más difícil de toda mi carrera, no tanto por no ser profesionales los actores (que algunos de ellos no los cambiaría si tuviera que hacerlo en Madrid) como por las dificultades que planteaba hacerlo en el mismo lugar donde se produjeron los hechos y en una enorme plaza en la que había que ubicar escenarios múltiples y dar continuidad y espectacularidad al importantísimo texto de Lope. La grandiosidad del espectáculo ha colmado con creces las expectativas, y las modificaciones aportadas para conseguir esa plasmación de la herencia que consideran como suya los vecinos dieron un magnífico resultado. Allí quedan un montón de amigos.
¿Qué proyectos tienes entre manos?…
Si las cosas no se tuercen tal como están los tiempos, una coproducción con el CDN y el Festival de Mérida para remontar un espectáculo emblemático en mi carrera: La Paz, en homenaje a Francisco Nieva y también, desgraciadamente, a Julia Trujillo, que acaba de abandonarnos y tuvo un gran éxito junto a Carlos Lemos con esa obra.
¿Hay algún proyecto que nunca pudiste realizar y te gustaría?…
Siempre los hay, pero de forma especial dos: Electra Jonda, un texto de Juan Guerrero Zamora que está conformado no solo por la palabra sino también por el cante y el baile, es decir, un espectáculo total y para el que estamos buscando patrocinio o financiación, y un texto clásico, La gallega Mari Hernández, de Tirso de Molina, amén de un musical sobre el Tenorio en el que trabajé durante años. Son empeños caros y arriesgados…
¿Cómo crees que están afectando los recortes y el aumento del I.V.A. a los proyectos de teatro?…
Muy negativamente. La cultura no ha de ser por necesidad económicamente rentable; ha de serlo socialmente. En una sociedad en la que la preparación cultural se va debilitando y el teatro no ha calado en los hábitos de ocio de los ciudadanos como en otros países, cualquier traba de tipo económico que nos afecte sólo puede empeorar la situación. Es difícil entender que el precio de la butaca se grave mucho más que una localidad de un evento deportivo de masas. Cuando esto sucede algo va mal en los políticos y dice mucho por su falta de interés hacia la cultura.
¿Qué montaje que hayas visto últimamente, te ha interesado? ¿Por qué?…
No es uno solo, y muchas veces en teatros pequeños, pero tal vez el que recuerdo ahora con más gusto es Follies, el último montaje de Mario Gas en el Teatro Español, por ver ese plantel de actores desenvolverse con soltura en escena cantando y bailando, y como lo consiguió Mario de manera tan “natural”.
¿Alguna sugerencia para seguir creando y haciendo teatro en tiempos de crisis?…
Si alguien la tiene, por favor, que nos la diga…
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¿Cómo surge el proyecto Trilogía de Mujeres Medievales?… ¿Qué evolución ha tenido durante el tiempo que lo llevas representando?…
Hace unos años escribí las tres obras que componen la TRILOGIA: SANCHA REINA DE LA HISPANIA, ZAHRA FAVORITA DE AL-ANDALUS y RAQUEL HIJA DE SEFARAD. Las dos primeras las puse en escena cuando vivía en Madrid, cada una con 8 actores (y actrices) que se multiplicaban en una treintena personajes. Moverlas era costoso y no hicimos muchas funciones, además fui legal, transformándome en empresaria de compañía, pagando ensayos, sueldos de gira, dietas, etc… con lo cual casi me arruiné. Más tarde, las 3 obras fueron publicadas por la Universidad de Extremadura en una magnífica edición crítica a cargo de la profesora del Austin College de Texas, Lourdes Bueno. En la presentación del libro se me ocurrió hacer algo teatral, cogiendo fragmentos de las 3 obras y teatralizándolos, a la vez que expondría mi proceso de creación como dramaturga. La propuesta recibió una gran acogida. Decidí elaborarla para conformar un espectáculo de una hora de duración, donde yo como actriz recorrería las Tres Culturas encarnada en esas 3 mujeres,
¿Cómo fue el proceso de creación al participar fuera y dentro de la escena?…
Muy sugerente. Yo empecé en el Teatro como actriz, después llegué a la dirección y a la dramaturgia. Aquí he tenido la posibilidad de aunar las tres facetas… al igual que estoy hablando de las Tres Culturas. Conté con la visión desde fuera de un par de amigas directoras que me ayudaron a afinar algunos detalles, pero el conjunto lo tenía bastante claro desde el principio.
¿Hay algún referente técnico o artístico del que has partido para crear este trabajo?…
Podemos decir que es una propuesta «brechtiana». Trabajo lo caliente de las escenas y lo distanciado de las reflexiones. Aunque este dentro-fuera también está en la base del trabajo de los juglares. En gran medida soy una «juglaresa» contemporánea.
¿Cómo surgió la presentación de este proyecto en el Festival de La Habana?…
Me pareció que mi TRILOGIA DE MUJERES MEDIEVALES podría interesar en Cuba, por lo que tiene de trabajo sobre nuestra memoria común. El espectáculo clausurará el XV FESTIVAL DE TEATRO DE LA HABANA los dos últimos días, 2 y 3 de Noviembre. Además, el 29 de Octubre daré una conferencia sobre «La Mujer como protagonista» en la Casa de Las Américas, con presentación del libro con las 3 obras de la Trilogía.
¿Qué balance haces de tus últimos trabajos para la escena?…
Después de mi «ruina» con grandes montajes, últimamente me he centrado en espectáculos de pequeño formato, unipersonales, y de medio formato, como mi último estreno en Valencia LAS MIL Y UNA MUERTES DE SARAH BERNHARDT, con dos actrices.
¿Qué te mueve a poner en marcha un proyecto?… ¿Cómo preparas los personajes?… ¿Tienes algún método?…
Cuando un texto me apasiona, sea mío o de otro/a, primero lo sueño, luego intento rodearme de un equipo que también se apasione: actores, iluminadores, músicos, etc… Y nos ponemos manos a la obra. Cada vez me interesa más el minimalismo escénico, así que el proceso de creación es una búsqueda de lo esencial, despojando la propuesta de elementos de «adorno». Las búsquedas van en dos direcciones: de dentro a fuera y de fuera a dentro. Dedico tiempo a improvisar sobre los personajes, sus mecanismos internos y su fisicidad externa. Quiero que mis personajes sean complejos, pero que los signos escénicos sean diáfanos. Por eso me interesa las puesta en escena como metáfora de los conflictos. El teatro como partitura de acciones y emociones. El cuerpo del actor como base del conflicto dramático. Y el espectador como elemento activo del drama escénico.
¿Qué función crees que ha de tener hoy el teatro para la sociedad en la que vivimos?…
El teatro fue el primer ritual y lo será siempre, por su función cohesionadora social. Pero hoy considero más vital su papel como revulsivo. Es muy importante que continúe siendo ese espejo deforme en el que nos miremos y corrijamos las monstruosidades a las que a veces por costumbre nos habituamos.
¿Cómo está afectando la subida del I.V.A. y los recortes al teatro?…
Qué decir sobre lo ya dicho… De una manera brutal. Pero no podrán con nosotros. El teatrero siempre ha sabido sortear dificultades. Inventaremos nuevas fórmulas, buscaremos reinventarnos continuamente… Ladran, luego cabalgamos.
¿Qué obra has visto últimamente que te haya interesado?¿Por qué?…
«Las historias de una Saúsana (azucena) rebelde», de Nemer Salamún. Un unipersonal impactante, que fusiona lo que está ocurriendo actualmente en Siria con los cuentos mágicos árabes. Nemer Salamún, es el autor y actúa con su hija de 3 años a la que va contando las historias. Yo lo vi aquí en Valencia. Ojalá pueda llevarlo a más lugares.
¿Proyectos?…
Estoy en pleno montaje de BEL LA BELLA, otro espectáculo que presentaré en La Habana.
Por otro lado, preparo mi gira para 2014 con LAS MIL Y UNA MUERTES DE SARAH BERNHARDT.
Los días 20, 21 y 22 de Septiembre estaré en la sala BULULÚ de Madrid con la TRILOGIA DE MUJERES MEDIEVALES.
Hay un proyecto internacional que tal vez cuaje.
En breve me pondré a escribir un nuevo texto sobre el siglo XV en Valencia.
Y además, en DONESenART, asociación de Valencia de la que soy presidenta, preparamos nuestro VIII FESTIVAL OCTUBRE DONES, este año sobre el lema DES-CO-LOCA-DAS.
Chiqui Fernández nos habla de su trayectoria como actriz.
¿Qué es el teatro para ti?…¿Por qué haces teatro?…
El teatro para mí significa mis inicios y también un lugar donde me lleno de energía el teatro es un lugar donde me siento bien, es mi casa.
¿Qué balance haces de tu trayectoria como actriz?…Háblanos de tus últimos trabajos…
Mi trayectoria como actriz….Te puedo decir que ha sido muy variada y de pasito en pasito. Termine la Resad e hice cabaret, actué para niños en payasos, hice radio y por fin monte compañía y pasee nuestro Pareja abierta por todas partes acompañada de Paco Churruca y dirigida por Raquel Toledo. Entré en la tele haciendo de gancho en Inocente Inocente, después Periodistas, Un paso adelante, Mujeres, La familia mata, Cheers y La última familia. La tele es un lugar en el que me desenvuelvo bien y que me gusta. Aunque siempre hay proyectos que te gustan más que otros claro. Una de las cosas que más orgullosa me hacen sentir es mi personaje protagonista en la serie Mujeres, por el que obtuve muchos premios y muchas recompensas, pero llego a la vez que mi hijo y un protagonista y un bebe a la vez fue muy difícil de llevar (pero lo hice), todos estos años he estado combinando mi faceta de actriz con la de madre. Cuando trabajas en televisión suele ser cuando más papeles interesantes te ofrecen en teatro, pero yo decidí dedicar el tiempo a mi hijo (y no me arrepiento), he seguido trabajando aunque los últimos proyectos hasta este Maribel no hayan tenido tanta repercusión.
¿Por qué no has hecho más cine o televisión?…
No he hecho más cine o televisión…Te diré que televisión he hecho bastante casi se podría decir que no he parado, lo que ocurre es que los últimos proyectos no han tenido apenas repercusión, cine he hecho todo para lo que me han llamado, si no he hecho más es como casi cualquier actor español, porque no me han llamado.
Cuando me llamaron para Maribel y la extraña familia estaba inmersa en un proyecto personal de teatro, todo iba genial, producción, dirección, ect… pero de pronto se cayó y el mismo día me ofrecieron Maribel, a veces los duendes actúan.
Háblanos de tu personaje en Maribel…
Mi personaje es Pili, desde que lo leí me día cuenta que era uno de los mejores personajes de la función, de hecho es quien da el giro más importante a la trama. Es impresionante como el público sigue enganchando con una función de los años 50…El público ríe y llora… y yo doy gracias a diario de ver tanto público en el teatro. Me hace gracia porque muchos críticos hablan de mi como si fuese una actriz de televisión a la que nunca habían visto en teatro,(casi como una nueva revelación), en fin todo esto es muy gracioso.
¿Qué función crees que ha de tener hoy el teatro para la sociedad en la que vivimos?…
Yo creo y veo a diario como el teatro funciona como catarsis y llevo toda mi vida oyendo hablar de la crisis del teatro pero ahí seguimos. Me parece que ahora es tiempo de volver a crear, de no esperar a que nadie te llame, de agudizar el ingenio y de hacer teatro en cualquier espacio. Porque los grandes sentimientos, las emociones, siguen siendo las mismas y mientras transmitan, no importará el espacio ni para cuanto público. Cada vez hay más salas pequeñas, muy pequeñas y compañías-cooperativa y menos productores. Están siendo cuatro contados los que llevan el mercado comercial.
¿Proyectos?…
La famosa frase de lo difícil no es llegar sino mantenerse cada vez la tengo más cerca. Yo soy feliz con seguir trabajando en esta profesión, que hace años hice dos series protagonistas y ahora estoy haciendo un papel de reparto, es normal en un país en el que no existe una verdadera industria, y yo soy feliz de seguir trabajando y creando en lo que mejor se me da…
Ángel Ruíz nos habla de su trayectoria como actor.
El teatro es espejo de la sociedad, tiene por tanto el objetivo de mostrarnos las miserias del ser humano de manera que nos haga cuestionarnos nuestra actuación en el mundo real. Para mi el teatro todavía tiene algo de sagrado como en sus inicios, debe conmover y comunicar para conseguir la catarsis; bien sea por medio del drama o a través del humor. Sin olvidar que es espectáculo, y como tal debe epatar al espectador.
¿Por qué haces teatro?…
Porque tengo la necesidad de contar y de comunicar. De hacer sentir y de hacer cosquillas al público. Porque tengo alma de payaso. Porque soy un exhibicionista . Porque nada me satisface más que sentir que he hecho feliz por un momento a alguien. Porque soy una persona generosa.
¿Qué balance haces de tu trayectoria como actor?…
Mi carrera ha sido muy variopinta. Tras licenciarme en arte dramático, me busqué la vida como diseñador de vestuario. Después me metí de cabeza en el cabaret, un género que me apasiona y que me ha dotado de una capacidad de comunicación que a veces perdemos cuando nos enfrentamos a un trabajo en el que existe la cuarta pared. Al mismo tiempo compaginé mi proyecto de quesquispas con el cine, la televisión y el teatro. Mi formación como cantante me ha ofrecido la posibilidad de hacer alguna que otra incursión en géneros musicales. Aunque esto que puede ser considerado como una virtud, a veces me ha apartado de otras posibilidades dramáticas porque todavía existen muchos prejuicios con respecto a los actores que habitualmente hacen comedia, como yo. Sólo recordar que en el proyecto Youkali de Miguel de Arco o el Miguel De Molina de Ortiz de Gondra, ambas con gran éxito de critica y publico, mis papeles no eran precisamente cómicos. Pero no me quejo por no hacer drama, en absoluto, me quejo de que la comedia siga menospreciándose con respecto al drama. Pero vamos, nada nuevo, ya ocurría en la Grecia no rescatada del siglo IV a.C.
Háblanos de tus últimos trabajos…
Este año ha sido estupendo, no me puedo ni debo quejarme. He participado en mi segunda zarzuela de la mano de un grande como es Jesús Castejón y con compañeros y actores fabulosos como Cristina Serrato, Mamen Godoy y Juanma Cifuentes; el culpable de que el casto José esté en mi piel. Anteriormente en la difícil Monja Alferez en el CDN, afrontando varios personajes y antes durante unos cuantos meses ejerciendo de Maestro de Ceremonias en el cabaret circense The Hole. Como ves géneros variopintos. Nada que ver uno con el otro, pero en todos me siento como en casa.
¿Por qué no has hecho más cine o televisión?…
Pues yo creo que esta pregunta habría que hacérsela a los directores de casting, a las productoras, a los que deciden… no lo sé. Yo creo que para ellos soy un histrión y no les encajo en su chata perspectiva artística. O piensan que solo sirvo para hacer gracietas y cantar. O que no doy el perfil que buscan si es que buscan alguno. Es cierto que casi todo lo que han visto de mi ha sido de naturaleza histriónica pero yo trabajo a la medida de lo que me piden. Cuando me han pedido contención, lo he hecho y con buenos resultados. Pero ya sabes que en esto, uno no siempre es responsable del encasillamiento, normalmente son los otros quienes te encasillan.. Y por esta razón he dicho que no a muchos proyectos de Televisión que me pedían lo mismo de siempre. Recuerdo que a raíz de Los Productores, me llamaron de varias series para hacer el mismo personaje de gay recalcitrante con pluma. Por supuesto, me negué. Quizá no me lo perdonan y han dejado de llamarme. Quizá debía haber tenido menos escrúpulos y haber dicho que si… no lo sé. Llevar una carrera no es fácil. De todos modos yo estoy encantado con mi trayectoria y con lo que me está pasando. Estoy disfrutando el proceso, el camino… me da igual resultado. Mantenerse en esta profesión ya es un éxito.
¿Cómo surge el proyecto de La Corte del Faraón?…
Por lo visto cuando a Jesús Castejón le propusieron la dirección, Juanma Cifuentes le recomendó que contase conmigo. Me llamo y sin presármelo dos veces, le dije que sí. Por un lado porque es una obra divertida, con una partitura excepcional y un personaje delicioso. Y por otro porque me daba la oportunidad de trabajar con dos profesionales a quienes admiro y ahora puedo decir que además quiero, como son Cifuentes y Castejón.
Háblanos de tu personaje…
El casto José en un principio es un personaje bíblico que por su castidad se niega como esclavo a dar satisfacción a su Domina y se ve envuelto en un lio de faldas del cual no es culpable. Pero en esta versión Jesús quería quitarle esa pátina recatada y una tanto obsoleta y hacer del casto José una especie de pícaro que se inventa lo de la castidad para no verse en problemas. La idea me encantó, pues convertimos a un personaje cuyo eje es la inocencia en alguien con capacidad de decisión de su propia existencia, en un disidente sin naturaleza divina, en un busca vidas, en un Arlequino.
¿Hubo ocasión durante el proceso para que los actores aportaseis ideas en la puesta en escena?…
Todo el rato. Castejón es un actor creativo y como tal deja mano libre para la creación. Aunque ya tenia la puesta en escena muy clara, también dejó espacio para lo que pudiera rescatar de lo que aportáramos los actores, lo que creo que debe hacer todo buen director.
¿Cómo ha sido el proceso creativo?…
Debido al poco tiempo que teníamos para montarlo, nos metimos directamente en las escenas, pero los actores siempre aportábamos cosas improvisando diferentes puntos de vista de la misma. Castejón iba comprando y capitalizando y aportando cosas para enriquecer lo que proponíamos. Un lujo vamos…
¿Hay algún referente técnico o artístico del que has partido para crear tu personaje?…
Bueno, concretamente para este personaje, yo me he basado en el arquetipo de Arlequin. Adoro la comedia dell’arte y la naturaleza de la función tiene mucho de esto. Creo que le va muy bien.
¿Cómo preparas los personajes?…
Depende mucho de la naturaleza y el estilo del proyecto. En este caso debido a la forma y el lugar al que está enfocado, mi trabajo ha sido muy externo. Es un trabajo de composición física y todo lo demás parte de ahí. Si me tocara realizar un personaje mas psicológico partiría desde otro lugar. Si tengo un referente estudio el referente. Si no hecho mano de la imaginación y compongo un personaje adecuado y a la medida del conjunto.
¿Cuál es tu método?…
Primero saber cual es mi lugar en la función, qué tipo de función es, cual es el estilo que requiere el director… Eso es primordial. A partir de ahí enfoco mi trabajo como dije anteriormente. Hay que saber cual es el lugar que ocupa tu personaje en la obra y que es lo necesario para hacer lo justo, ni mas ni menos. Odio esa frase del “menos es más”, aunque la entiendo. Menos es menos, y más es más. Lo que hay que conseguir es la medida justa, y esa medida no te la da el método, si no los métodos que a lo largo de tu carrera has ido adquiriendo de otros directores y compañeros de trabajo. Un actor debe ser una esponja capaz de absorber todo aquello que le ayude ha conseguir una actuación genuina y verdadera. Desde Stanislavski siempre ha existido una pugna entre el psicologismo y el trabajo físico. Yo creo que la organicidad del movimiento no tiene sentido sin una verdad que la sustente. No se puede escindir el trabajo del actor entre lo textual y lo gestual, es absurdo y una gran mentira. Esta es una de las razones por las cuales no entiendo bien la división en la enseñanza de la RESAD. Tanto el gesto como la palabra deben estar al servicio de la verdad.
¿Qué función crees que ha de tener hoy el teatro para la sociedad en la que vivimos?…
Creo que me adelanté en tu primera pregunta, pero por añadir algo más: el teatro debe conmover, comunicar, hacernos pensar, no debe darnos respuestas bien intencionadas sino que debe lanzarnos preguntas poliédricas. Debe ser un reflejo de la sociedad mostrando aquello que la realidad nos oculta premeditadamente. Creo en un teatro social, político y existencialista. Sobre todo en los tiempo que nos toca vivir. En estos tiempos el teatro debe ser un lugar donde se vapulee al espectador para que reaccione ante la desidia y la inoperancia que domina el sistema.
¿Cómo crees que está afectando la subida del I.V.A. y los recortes al teatro?…
Puff… Intentare ser breve y claro. Una cosa es la crisis que notamos todos en cualquier faceta profesional, y otra es el castigo al que hemos sido sometidos por este gobierno con acciones desastrosas y erróneas como es la subida del IVA de la cultura. Algo que no tiene ninguna razón de ser, salvo la de acabar con nosotros. La derecha de este país, la recalcitrante, la teñida del catolicismo apostólico y romano, sigue demostrando que la mejor manera de manipular al pueblo es impidiendo que piense por sí mismo, que tenga criterio propio y sentido crítico, por eso recortan y obstaculizan que la cultura y la educación esté al alcance de todo el mundo. El teatro ha logrado durante mucho tiempo alcanzar unas cotas de público que superó en su momento al del cine, gozando de una muy buena salud. Ellos se lo han cargado de un plumazo; la consecuencia: cierre de teatros, disolución de compañías, y espectáculos de peor calidad. Hemos retrocedido casi veinte años en cuestión de derechos y honorarios. Podría seguir, pero prefiero parar aquí porque me caliento…
¿Alguna sugerencia para seguir creando en tiempos de crisis?…
Lo que están haciendo muchos con iniciativas como la casa de la portera, el micro teatro o sexto derecha. El teatro tiene mas de XX siglos y ha sobrevivido a guerras, holocaustos, a tiempos de bonanza y a tiempos de crisis, incluso ha sobrevivido a la edad media. El teatro es inherente al ser humano. Pobre de aquel que lo considere un enemigo porque está destinado al más estrepitoso fracaso.
¿Qué obra de teatro has visto últimamente?¿Qué te pareció?…
Pues mira, la ultima vez que fui al teatro fue para ver las propuestas teatrales dentro del marco de una mirada diferente en la sala Valle-Inclan del CDN hecho por diversas compañías internacionales de artistas con discapacidad…Toda una experiencia. Dentro de ese marco realicé un curso de investigación una semana impartido por el Tinglado teatro y Andrés Lima y formado por actores con y sin discapacidad. Toda una experiencia vital. Una muestra más de la ceguera de la sociedad y de que el teatro puede abrir los ojos de manera que nos haga cambiar por lo menos lo que pensábamos y dar visibilidad a un hecho que no queremos ver y forma parte de nuestra realidad.
¿Proyectos?…
El tiempo de tener proyecto con cierto tiempo se ha acabado. Ahora mismo estoy a la espera de lo que caiga…. Aunque tengo un par de proyectos de mi cosecha que tendré que sacar del cajón en vista de la sequia de propuestas. Así que ya te contaré…
Ángel Fernández Montesinos nos habla de su larga trayectoria en el teatro.
¿Cómo fueron tus inicios en el teatro?…
Ingresé en la Facultad de derecho de Murcia seguramente para tener derecho a entrar en el TEU. Allí dirigí LA PIEL DE NUESTROS DIENTES de THORTON WILDER consiguiendo los premios a “mejor dirección y mejor montaje” del Certamen Nacional de Teatro Universitario. Uno de los premios consistió en el estreno de la obra en Madrid, esa noche Carmen Troitiño, directora del Teatro de Cámara DIDO, presenció el estreno y me ofreció dirigir en Madrid cuando quisiera. ¡Como en una película!…así fue. Con DIDO monté EL LIBRO DEL BUEN AMOR Y LA VIUDA VALENCIANA en el Teatro María Guerrero de Madrid. Así y allí comenzó todo…1960.
¿Realizaste otras facetas además de la dirección?…
Dada la naturaleza creativa de nuestra profesión, y estando tan acostumbrado a leer y trabajar textos, comencé a escribir por mi cuenta, adapté obras extranjeras…estrené, con éxito tres comedias originales mías (con seudónimo por supuesto, por si las moscas…) escribí y grabé letras de canciones y los guiones de todos mis espectáculos musicales.
¿Tu trabajo en el teatro lo has compatibilizado con otros trabajos?…
Con Televisión. El año 1965 hice el curso de realizador, dirigí algunos “Estudios Uno” y “Teatro Breve”. Colaboré en programas de variedades, siempre dirigiendo espacios teatrales…Más tarde, y dentro del programa ENCANTADA DE LA VIDA, dirigí 60 adaptaciones teatrales con 129 actores…Lo último fue la serie VIDA Y SAINETE, una recopilación de los mejores sainetes.
¿Qué balance harías sobre tu larga trayectoria?…
Un buen balance, creo yo. He montado teatro clásico, comedias, dramas, sainetes, zarzuela, opereta…y como autor-director algunos de los más espectaculares éxitos del teatro musical español, como: TIO VIVO MADRILEÑO, POR LA CALLE DE ALCALÁ (2,500 representaciones en España y 500 en México),¡MAMA ,QUIERO SER ARTISTA¡(1.200 representaciones), ESTAMOS EN EL AIRE(880) y ANTOLOGIA DEL BOLERO, entre otros…
¿Qué diferencia hay para ti del teatro que se hacía en tus principios al que se hace hoy en día?…
Antes un productor privado, casi siempre dueño de un teatro y en colaboración con primeras figuras montaba la mejor comedia que cayera en sus manos, con el mejor elenco y los mejores colaboradores, con el fin de conseguir, en Madrid, un éxito artístico y económico que permitiera estar meses en la cartelera y después (siempre con permiso de la recaudación de taquilla) hacer gira, comenzando en verano por todo el norte y después gira de un año. Esto era así, dirigí comedias milenarias como LA MAMMA, PATO A LA NARANJA, TRAMPA MORTAL, FILOMENA MATURANO, etc… Ahora dedicamos todo nuestro esfuerzo para hacer 29 bolos…Diferente ¿verdad?. Otra diferencia, en verano, los teatros de Madrid permanecían abiertos, se formaban compañías para realizar temporadas a precios populares con ofertas variadas de todo género y estilo, como comedia, sainetes, variedades, revista y género chico. Las dos compañías de los Teatros Nacionales y la Cia. Lope de Vega hacían gira incluidos en la programación de los Festivales de España, por cierto estos festivales que duraban de Junio hasta Septiembre, llegaban a reunir, entre intérpretes y técnicos, dos mil puestos de trabajo y presenciaban los espectáculos millones de espectadores.
¿Cómo surgían las ideas de los proyectos que ponías en marcha?…
En principio, los productores privados me llamaban y proponían una obra o una temporada teatral, por ejemplo…Conrado Blanco para el Teatro Lara, Tirso escudero para La Comedia o la SGAE cuando era responsable del Teatro de la Zarzuela para dirigir teatro lírico. Así siempre, hasta que empecé a ser yo el que proponía espectáculos. Todo el repertorio del Teatro Nacional de Juventudes(15 obras)lo propuse yo, desde Peter Pan a Platero y yo, con los mejores colaboradores para realizar estos proyectos, como JOSE HIERTO, LOPEZ ARANDA, CARMELO BERNAOLA etc. Mi imaginación y mis conocimientos musicales eran terreno abonado. Eso se lo debo a mi imaginación.
¿Ha sido importante tener unos colaboradores habituales en los equipos artísticos y técnicos?…
Sin duda alguna, ellos han dado relieve y forma a mis ideas…gratitud eterna para EMILIO BURGO, VICTOR CORTEZO, BURMAN (padre e hijo), ARTIÑANO, PEDRO MORENO… directores musicales…coreógrafos como LORCA y PORTILLO… y por supuesto, mi gran colaborador JUAN JOSE ARTECHE con el que he firmado todos los éxitos musicales.
¿En qué proyectos has participado durante el último año?…
Una versión de LA VERBENA DE LA PALOMA en los Jardines de Sabatini. Siempre que he montado esta obra maestra(cinco veces)me dolía que nunca acudieran a la famosa verbena, ya que su propósito de acudir se malograba siempre con la gran bronca, por eso, en esta versión, como en una transición cinematográfica nos trasladábamos a la verbena antes que comenzara la bronca, así pudimos ver la verbena con sus concursos, sus chotis, sus rifas, etc., hasta que llegaban los protagonistas, y allí, ahora sí, tenía lugar la gran pelea.
¿Qué ha supuesto para ti y que has sentido al recibir el premio que te han concedido en Almagro?…
Un homenaje en vida es muy agradable, porque también lo disfruto yo. Ha sido una gran satisfacción, un acto de amistad cariño y miramiento. Estuvo magníficamente organizado por Natalia Menéndez y completado con una exposición de mi labor de 15 años como director del TEATRO NACIONAL DE JUEVENTUDES. Una exposición esplendida que ha servido para que muchos descubran lo que fueron 15 temporadas de una labor de gran calidad y repercusión.
¿Cómo crees que están afectando los recortes y el aumento del I.V.A. a los proyectos de teatro?…
El impuesto del I.V.A. es absolutamente letal para el teatro, si no lo corrigen será un indicio de lo poco que interesa la actividad teatral.
¿Qué proyectos tienes entre manos?…
Estrenar mi último musical…¡SALVADOS POR LA MUSICA¡ un musical muy asequible económicamente, sin coros ni ballet, doce cantantes y con un gran truco escénico. También espero estrenar LA MUJER QUE DECIDE, una antología de personajes históricos femeninos que han sido protagonistas en el Teatro.
¿Hay algún proyecto que nunca pudiste realizar y te gustaría?…
Muchos…pero destacaría una antología de la OPERETA ESPAÑOLA (ya escrita) y un espectáculo teatral, que es como un documento sonoro, un itinerario por el MADRID de CHUECA, sus tipos, costumbres, etc.
Eduardo Gilio nos habla de sus experiencias en el teatro…
Balance de tu trayectoria…
En estos 33 años de trabajo continuo, que empezó en 1980 en la época de la dictadura en Argentina, se sostuvo a pesar de ella, siguió ya en democracia y atravesó las más difíciles crisis sociales y económicas, puedo sentir que nuestro Teatro Acción ha podido mantenerse en vida, siempre trabajando y encontrando la manera más creativa de ir hacia adelante, a pesar de las vicisitudes y las dificultades de las épocas.
¿Cómo surge el proyecto que presentas en la sala El Montacargas? ¿De qué va la obra?…
Cuando Verónica Vélez, actriz y alumna mía desde 1988, estaba por cumplir 20 años en nuestro grupo, le propuse volver a hacer las escenas más contundentes de cada espectáculo en los que actuó y contar en qué piensa cuando crea y actúa. Cómo pasa de la inspiración a la acción y cómo concibió cada personaje.
La obra es un recorrido por el camino de su vida creativa, convirtiéndose en escena de un personaje a otro dejando ver el pasaje de mujer a actriz y de actriz a personaje, la relación aprendiz-maestro, actriz-director. Mientras nos presenta los fragmentos más significativos de los espectáculos que hemos hecho juntos, Verónica cambia de presencias, voces y vestuario en escena. Nos cuenta cómo crea, develando sus secretos artísticos y de su vida creativa. El resultado, en mi visión, es una historia de vida, de teatro y de arte, que invita a creer en los propios sueños y a trabajar para alcanzarlos.
¿Cómo fue el proceso dramatúrgico y de montaje del espectáculo?..
Partimos de volver a hacer y analizar cada uno de los espectáculos, aún los más lejanos en el tiempo. Elegimos cada uno las escenas que más nos interesaba volver a mostrar, lo que fue notable, porque en casi todas los dos coincidíamos. Paralelamente le pedí a Verónica que escriba sus experiencias antes, durante y después de cada obra. Lo que obtuvo fueron muchísimas páginas escritas llenas de anécdotas. El resultado fue una gran cantidad de material…demasiado, claro.
Me toca a mí, siempre como autor y director transformar todo el material en un espectáculo que funcione.
En mi libro Laberintos 1, escribí:

“Vivo el proceso creativo como la construcción de un desorden.
Un desorden que no es confusión sino una desorientación voluntaria.
Tengo que encontrar el justo lugar para los materiales sin matarlos, dándoles una vida nueva y distinta.
Tengo que quebrar las uniones obvias. Deshacer los nudos, soltar los lazos, derrumbar lo establecido. Buscar lo inesperado.
Construir y destruir son las dos acciones que se alternan dinámicamente durante el proceso creativo. Para que algo nazca algo debe morir.
También la forma de destruir debe ser un arte. Hay que hacer magia hasta para crear la destrucción, y la única magia que conozco es la de la precisión y la eficacia.
Hay continuamente en nuestro trabajo una alternancia entre azar y técnica. Entre dejarse ir y controlarse. Entre espontaneidad y estructura fija. Entre esos extremos ocurre la vida.
Los opuestos se suceden y crean la tensión necesaria para que las relaciones permanezcan vivas. De la estructura total del montaje salto a trabajar en un detalle y de éste voy a la búsqueda de un material que no había sido utilizado o que había sido desechado. Es esencial saber qué debe permanecer y qué debe ser dejado a un lado.
Como en todo el proceso creativo y aún más allá del teatro, el talento consiste en saber elegir”.
¿Que te motiva o inspira para realizar proyectos que mostrar en vivo?…
Sueño con las mismas cosas que soñaba a los diecinueve años. Y sigo haciendo teatro con y para esos jóvenes que todavía tienen la posibilidad de construir una vida distinta.
El teatro debe cambiar nuestras vidas, ese es nuestro desafío. Debemos contaminar la vida con nuestro teatro.
El teatro debe ser nuestro medio para poder incidir en la realidad que nos rodea.
Alguna idea para seguir creando en tiempos de crisis…
Algunas cosas que considero indispensables: Primero formarse, buscar siempre la excelencia.
El trabajo duro, siempre ha distinguido a nuestro grupo: el estar siempre en acción y hacer lo que se precisa hacer, nos ha ayudado y nos ayuda muchísimo. Y esencialmente la autogestión: Hacer todas las tareas posibles, desde las creativas hasta las de gestión. Trabajar con pasión y nunca bajar los brazos, aún en los momentos más adversos. Y saber profundamente cuál es el sentido de lo que hacemos.
María Casal nos habla de sus experencias en la escena.
¿Cómo surge el proyecto de Tre-Mendas?…¿De qué va la obra?…¿Y tu personaje?…
“Tre-mendas” se compone de cuatro obras breves y seis monólogos. Surge de una necesidad propia como actriz: cuando buscaba material para pruebas o para talleres me encontraba con que, en especial, los monólogos, tenían unas protagonistas que siempre eran víctimas, personajes acabados, tristes, resentidos, casi ninguno en tono de humor. Me puse a escribir para mí, después se lo mostré a algunas compañeras, entre ellas Lucía Alvarez, y me animó a que lo hiciéramos. Así que cada una de nosotras interpreta varios personajes, entre ellos una madre y una hija, una dejando al marido, otra que celebra su despedida de soltera… incluso unas abejas en su colmena. La única premisa era hacer reír, riéndonos de nosotras.
¿ Cómo ha sido el proceso de creación del montaje?…
Uno de los personajes yo lo había escrito pensando en María José del Valle, con la que había trabajado en “Celebración” de Pinter, y como digo Lucía Álvarez fue de las primeras en conocer los textos. Después hablé con Luis Gimeno, como sabes director de casting y en quien tengo gran confianza y admiración como director de actores, y después vino todo un poco rodado, muy pronto nos salieron salas…
¿Qué balances haces de tus últimos trabajos como actriz en teatro?…
En teatro he hecho prácticamente de todo, desde clásico hasta musical…. Pero lo cierto es que los últimos años he tenido mas actividad como actriz de televisión. Como te he contado, hace dos años estuve en “Celebración” para el CDN, ahora estoy ensayando una obra de Antonio Gala… “El hotelito” que estrenaremos el 5 de Septiembre en el Fernán Gómez. También un monólogo de Ernesto Caballero: “Solo para Paquita”. Pero debo reconocer que para mi hay un antes y un después de “Tre-mendas”, no sólo por ser la autora, sino también porque nunca había trabajado en salas alternativas, íntimas y con el público tan cerca, es otra forma de trabajar. Es como hacer teatro en primer plano.
¿Preparas de forma distinta un personaje para tv, cine o teatro?…¿Cuál es tu método de trabajo?…
Cuando es algo de imagen preparo todo por separado, es decir la memorización del texto, el estado de ánimo, el arco del personaje… y solo lo uso a la vez a la hora de rodar/grabar. Creo que así llega mas fresco y menos gastado para la cámara, que lo ve TODO. Además es un trabajo en solitario, solo ves al director y a tus compañeros el día que se hace. En teatro es otro proceso, procuro ir componiendo y haciendo lo que se me ocurre y por supuesto lo que me dice el director desde el primer día de ensayo, también cuenta mucho lo que te aportan tus compañeros en el proceso. En teatro vas acompañado a lo largo de éste, desde el primer momento.
¿Qué función crees que ha de tener hoy el teatro para la sociedad en la que vivimos?…
Creo que lo único que nos falta son mas textos, la sequía está tanto en teatro como en cine y televisión. Los autores y los guionistas deberían estar mejor considerados y pagados, habría que dignificar su cometido. Sin ellos no hay nada. También pienso que hasta que las mujeres no escriban no habrá buenos personajes para las actrices, siempre somos acompañantes de los papeles masculinos, salvando alguna excepciones… En cuanto a la temática, creo que cualquiera es buena, tanto de denuncia como de simple entretenimiento, siempre que se haga bien, con imaginación y rigor.
¿Cómo crees que está afectando la subida del I.V.A. y los recortes al teatro?… Sinceramente no entiendo esa subida, no sé quien sale ganando, no creo que recauden más, puesto que desde la subida hay menos público. Creo que el teatro y el cine deben ser menos endogámicos, tanto uno como otro están en manos de clanes, de familias, me da igual que sea privado o estatal, no puede estar siempre en manos de los mismos. La tele es un poco mas libre, me refiero a la ficción. De la otra tele prefiero no hablar.
¿Qué obra de teatro has visto últimamente?¿Qué te pareció?…
Pues la verdad es que últimamente me interesa mas el teatro alternativo que el comercial, me gustó mucho “Los ojos” y “Muda” ambas de Pablo Messiez, a raíz de ver sus obras voy a sus clases de investigación escénica, soy su alumna.
¿Proyectos?…
Unas actuaciones en la sala Triángulo con “Tre-mendas”, el estreno de “El hotelito” y si fuera posible estrenar después otra obra mía “Lobas”, que también es comedia, pero es una función completa en si misma. De lo demás… seguir aguantando, ese es mi proyecto.

































































































































































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