Enrique Cabrera responde a nuestras preguntas, en vísperas del estreno de Constelaciones en La Abadía
¿Cómo surge el proyecto de Constelaciones?…
En 2006 me plantee hacer una trilogía inspirándome en artistas plásticos, que hemos acabado llamando “Sueños”. Elegí a El Bosco, René Magritte y Joan Miró. Así surgió “Pequeños Paraísos” inspirada en el cuadro El Jardín de las delicias de El Bosco, luego “Nubes” sobre el mundo onírico de René Magritte y ahora “Constelaciones” inspirada en Joan Miró.
¿Hubo ocasión, durante el proceso, para que los bailarines u otros profesionales aportasen ideas en la dramaturgia y la puesta en escena?…
Si por supuesto. Siempre la ha habido y también en esta ocasión. Ésta es mi forma de trabajar. Implicar a todo el equipo artístico y técnico en la idea de la obra desde el principio. Bailarines y bailarinas, diseñador de vestuario y espacio escénico (Elisa Sanz), diseñador de luces (Pedro Yagüe), diseñador de atrezo (Ricardo Vergne), diseñador de video proyecciones (Álvaro Luna) y los compositores de música original (Mariano Lozano y Luis Miguel Cobo) son esenciales para la creación de la obra.
¿Hay algún referente técnico o estético del que has partido para esta coreografía?… Háblanos de ello…
Al estar inspirada la obra en Joan Miró, evidentemente nuestro referente estético es su obra. Pero en éste caso, para mí fue muy difícil decidir como mostrar a Joan Miró en el escenario en una obra que solo dura 50 minutos. Pensamos con todo el equipo artístico centrarnos en los colores y que el espectáculo sea mucho más conceptual que muchos otros de Aracaladanza.
¿Cómo ha sido el proceso de creación?…¿Qué te ha inspirado?…
Como te decía antes, nuestra inspiración ha sido puramente Miró. Y el proceso creativo (4 meses de ensayo con los bailarines y casi 1 año previamente de preproducción), ha sido particularmente muy placentero, casi te diría que de las producciones que más y mejor he disfrutado en los ensayos aunque al mismo tiempo ha sido muy complejo, ya que Miró, desde mi punto de vista, es muy difícil llevarlo a un escenario sin caer en lo tópico. Además, es mucho más conceptual y menos figurativo que Magritte y El Bosco.
¿Qué balances haces de tus últimos trabajos como creador?…
Estoy feliz, sobre todo de poder trabajar con un equipo artístico y técnico de un gran valor humano y profesional. Eso facilita muchísimo mi trabajo. Además, tenemos la suerte, la inmensa fortuna, de poder mostrar nuestro trabajo.
¿Cuál ha sido la evolución en tus trabajos de danza para niños?…
Creo que la síntesis. Intento en cada nueva obra buscar el movimiento o el elemento justo y necesario para mostrar, contar o decir lo que quiero en ese momento.
¿Qué espectáculo de danza has visto últimamente?¿Qué te pareció?…
La verdad es que he estado tan concentrado en el proceso de creación que no he podido tener ni un momento para ir al teatro.
¿Cómo ves la danza contemporánea en España?¿Crees que están mejor preparadas las nuevas generaciones de bailarines?…
Creo que los bailarines tienen una preparación cada vez más exquisita, pero mi temor es qué puede pasar en unos pocos años.
Por otro lado, creo que en España existen creadores magníficos, pero la situación actual no permite que estos creadores puedan mostrar sus trabajos con calidad. Se necesita tiempo para crear e investigar una obra, y el tiempo es dinero, y en estos momentos parece ser que la cultura no interesa, por lo que me preocupa que se pierda alguna generación de coreógrafos por no tener la infraestructura necesaria para investigar y crear y que dentro de unos pocos años nos encontremos con un vacío generacional de creadores…
¿Qué referentes internacionales tienes en la danza contemporánea?…
Uf, muchísimos! Me puede interesar desde un Philippe Genty, pasando por Pina Bauch, Sidi Larbi Cherkaoui, Hofesch, AlwinNikolais o Anne Teresa De Keersmaeker
¿Crees que afectará mucho la subida del I.V.A. y los recortes al teatro?…
Siiiiii. Muchísimo. No es que vaya a afectar. Es que está afectando. Tan sólo hay que ver las últimas cifras que se han hecho públicas tras la adopción de una medida peligrosa que, además, considera la cultura como artículo de lujo y no como un derecho. Ese desprecio por la creación acabará costando muy cara a la sociedad.
¿Proyectos?…
Después del estreno de “Constelaciones” en el Teatro de La Abadía el día 15 de diciembre la obra permanecerá hasta el 30 de diciembre, aunque yo el 21 me iré a Buenos Aires a descansar, ver a familia y amigos y a recobrar fuerzas para reanudar la gira el año próximo con “Nubes” y por supuesto con “Constelaciones”. En febrero nos vamos a Francia, luego a Australia al Perth International Arts Festival, volvemos para irnos a Gijón, Oviedo y en Marzo al Mercat de les Flors que es uno de los coproductores de “Constelaciones” junto al Teatro de la Abadía. En abril me iré a Irlanda invitado por una compañía para montar una pieza de 20 minutos, siempre para niños, y espero que tanto “Nubes” como “Constelaciones” y “Cu-cuco” (nuestra última producción para bebés) sigan su camino mucho tiempo.
Daniel Freire nos habla del proceso de creación de El veneno del teatro
¿Cómo surge el proyecto de El veneno del teatro?…
Este proyecto me llega de la mano de Concha Bustos, con quien había trabajado en la gira de «Mercado Libre» y de mi amiga Sandra Avella que es la socia de Lino Patalano, el productor argentino del proyecto, aquí en España. Me llega con todo armado, director y compañero incluidos.
¿Hubo ocasión durante el proceso para que los actores aportaseis ideas en la puesta en escena?…¿Cómo ha sido el trabajo con Mario Gas?…
Sí las hubo. Fue un proceso rápido pero con muchos permisos, más en algunos ámbitos que en otros. Una primera parte trabajamos sobre el texto, proceso en el que Mario quería invertir más tiempo, pero que nuestra particular ansiedad hizo que se redujera y empezáramos a ponerla en pie. Hay propuestas constantes y se prueba todo lo que se nos ocurre, partiendo de un esqueleto inicial que Mario había marcado. Siempre, actor-director, tienen una relación de poder bastante potente. El director manda hasta el estreno, el actor obedece hasta ese mismo día en que se convierte en el verdadero dueño de la obra. Pero siempre dentro de los límites del respeto. Aquí se ha dado de forma similar.
¿Hay algún referente técnico o artístico del que has partido para crear el personaje?…
El pavo real. Este fue el punto de partida para mi personaje. Creo que este actor tiene mucho de ese animal, inquieto, huidizo, curioso, arrogante y vanidoso. Y también algo de un toro en medio del desconcierto de la faena. El desconocimiento del juego y sus reglas; pero enfrentando su destino.
¿Cómo ha sido el proceso de ese «combate» escénico entre los dos actores?…
El trabajo con Miguel Ángel Solá es de mucha admiración y respeto mutuo. Hay un gran cariño y estamos constantemente observándonos para ver en qué punto podemos colaborar con el otro. Ha sido un trabajo con mucho intercambio y discusión entre los actores y con el resto del equipo, realmente fue una construcción colectiva.
Trabajas en televisión, cine…pero siempre que puedes vuelves al teatro…¿Es importante para ti?…¿Por qué haces teatro?…
Es muy importante el teatro para mí. Me ha gustado y me gusta experimentar y aprender en los otros medios, pero el teatro es el ámbito donde mejor me siento. Quizás al ser el medio más conocido para mí es donde estoy más tranquilo. También es donde más expuesto estoy y ese miedo me carga de adrenalina, que por ahora no me detiene. Desconozco las razones que me llevaron a decirles a mis padres, a los nueve años, que quería ser actor, en casa no había ni televisor. Pero a esa edad ya soñaba con personajes. Creo que me niego a dejar de ser niño y no jugar más.
¿Qué balances haces de tus últimos trabajos como actor en teatro?…
Mi balance es bueno. Creo que ha sido un trabajo de hormiga, constante y continúo. Un recorrido de mucho aprendizaje y de mucha observación. Y un recoger las enseñanzas que cada obra en particular te va haciendo.
¿Preparas de forma distinta un personaje para tv, cine o teatro?…¿Cuál es tu método?…
Digamos que las metodologías del actor para encarar cada personaje dependiendo del medio no varía mucho, pero la técnica con la que se realiza cada uno son diferentes. En el teatro hay una posibilidad única de hacer las cosas cada vez. En los otros medios puedo retomar y repetir. También cada personaje te implica un desafío técnico diferente. Yo intento comprender al personaje por lo que dice, lo que hace ( si lo logra o no) y que dicen de él. También la observación de tu entorno te facilita la tarea a la hora de buscar referentes. El texto aprendido será la guía.
¿Qué función crees que ha de tener hoy el teatro para la sociedad en la que vivimos?…
Creo que la que ha tenido siempre o por lo menos que ha debido tener siempre: Una provocación, una denuncia, una luz, una transgresión. Debe cumplir más que nunca una función social amplia y transformadora. Aún nos falta como teatreros encontrar la expresión en el arte que se empareje con el descontento social y el compromiso de la gente. No ha surgido aún en el teatro una expresión del 15 M, por ejemplo, y sería bueno.
¿Crees que afectará mucho la subida del I.V.A. y los recortes al teatro?…
Sí afectará. De hecho está afectando. Aunque las crisis siempre sirven para dar rienda suelta a la creatividad. Y estoy seguro que nos daremos formas alternativas para generar espacios de expresión y de trabajo.
¿Qué obra de teatro has visto últimamente?¿Qué te pareció?…
He visto «Primer acto» un unipersonal con Juan Pablo Di Pace, con mucha solvencia y talento, te mantiene entretenido e implicado en su proceso de vida corto pero lleno de ilusiones para concretar el ser actor. Las paradojas de nuestra vida en escena, por alguien que desde su juventud aporta conocimiento.
¿Proyectos?…
Proyectos varios pero que se chocan entre sí por los tiempos, ya veremos que nos permite el tiempo sacar para adelante.
Gracia Morales nos habla sobre su labor de dramaturga
El próximo lunes 10 de diciembre, a las 19 horas se realizará una lectura dramatizada de un texto de Gracia Morales: De aventuras, en la S.G.A.E.
¿Cómo surge el proyecto De aventuras?…¿De qué va la obra?…
La idea de De aventuras surge, en realidad, jugando con mis sobrinos y con los hijos de mis amigos; con ellos, re-descubrí la fascinación de los niños por los dibujos, así como su entusiasmo por (y su necesidad de) inventar y “vivir” fantásticas aventuras.
De aventuras aborda el tema de la libertad y la superación personal. Nos habla de que, sobre todo en los momentos más duros, habría que entender la vida como una aventura; asimismo trata de cómo la imaginación nos permite ser más libres y más felices también.
¿Hiciste algún tipo de búsqueda o documentación sobre el tema antes de empezar a escribirla?…
En este caso no necesité realizar un proceso de documentación muy largo, quizá por tratarse de una temática cercana a mi propia vivencia. En De aventuras Mario es un dibujante que tiene una importante enfermedad en los huesos; tuve que documentarme sobre este tipo de dolencias, pero yo, a mi alrededor, en mis padres, sobre todo, veo cada día esa lucha por seguir estando vital y alegre, a pesar de la enfermedad y de la conciencia de cómo el cuerpo va fallando a medida que uno se hace mayor. Por tanto, me basé mucho en esa experiencia próxima.
Y otro de los elementos que alimenta esta historia es el mundo de los cuentos infantiles: desde que tengo conciencia de mí misma, me veo leyendo libros, libros infantiles al comienzo, claro; aún hoy me gusta mucho compartir este tipo de literatura con los niños que me rodean, así que se trata de un lenguaje y de un tipo de historias que forman parte de mi imaginario.
Este texto ha sido premiado por la S.G.A.E…¿Ayudan los premios para la visibilidad de un texto?…
Sí, sin duda. Para mí, por ejemplo, es importante que el texto se publique. Valoro mucho eso. Ahora bien, tener un premio no quiere decir que luego sea sencillísimo llevar la obra a escena y distribuir el montaje… Incluso con un premio dando cierto prestigio al texto, montar hoy teatro contemporáneo resulta un reto importante para una compañía. Los programadores no siempre apuestan por este tipo de propuestas… Al menos esa es mi experiencia hasta ahora: el premio da visibilidad, pero visibilidad no siempre quiere decir apoyo real y concreto.
¿Tienes información de cómo se va a realizar la lectura dramatizada del próximo lunes 10 en la S.G.A.E.?…
Sé que la va a llevar a cabo la compañía Factoría Teatro, que tiene una importante experiencia en teatro para público infantil. Pero poco más. Así que asistiré a la lectura del lunes con una mirada bastante virgen.
¿Opinas como algunos autores que no hay que publicar un texto hasta verlo estrenado…?
No sé… A ver, por una parte sería lo ideal: durante el proceso de ensayos de un texto se pueden detectar elementos que no funcionan del todo bien, detalles que pueden mejorarse, etc. Eso es cierto. Pero, por otra parte, lamentablemente no suele ser fácil para el autor ver el texto en escena antes de publicarlo. Porque si uno espera a que esto ocurra… pues puede haber textos que no publicará jamás. Yo soy una amante de todos los géneros literarios y del libro como forma de comunicación. Y me parece que es importante que las obras dramáticas se publiquen, aun siendo consciente de que donde un texto teatral alcanza su mayor potencia y efectividad es en la puesta en escena. Ahora bien, ¿quiere eso decir que no merezca la pena publicar y leer teatro? No; desde mi punto de vista son formas de recepción diferentes, pero ambas legítimas. Yo nunca he visto montado Días felices de Beckett, por ejemplo, sin embargo, ¡cuánto he disfrutado y cuánto he aprendido leyendo a Winnie! Así que agradezco que dicho libro esté publicado y traducido y accesible.
¿Qué balances haces de tus últimos trabajos como autora en teatro?…
Bueno, pues que sigo buscando. Que me sigo proponiendo cada texto como un nuevo reto. No dejo de sentir un cierto vértigo al afrontar los primeros pasos de un proyecto. Ahora mismo tengo la acuciante necesidad de hablar de lo que está pasando en nuestra sociedad, de todo lo que está trayendo consigo la llamada “crisis”… Pero resulta tremendamente complicado encontrar el lenguaje, el tono y la forma adecuada para hablar de un tema tan cercano y tan urgente. Ese es el reto: no caer en la protesta fácil, en el análisis superficial…
Impartes cursos on line…¿Cómo enfocas esos talleres?¿Se puede aprender a escribir teatro?…
Yo creo que los talleres ayudan a escribir teatro, sí, sobre todo cuando se está empezando, porque la experiencia del docente te abre puertas, te ayuda a detectar errores, te sirve como acicate y estímulo. Los talleres que imparto, tanto los presenciales como los que se desarrollan a distancia, suelen ser de iniciación. Pretenden dejar muy claros algunos conceptos fundamentales de teoría sobre los textos dramáticos, incentivar al alumno a que se ponga realmente a escribir y, finalmente, despertar una mirada autocrítica sobre lo creado. No es fácil en cursos de veinte o treinta horas alcanzar todo esto, lo sé. Pero un taller es el primer paso de un largo camino que el alumno, si está realmente motivado, puede y debe seguir haciendo solo. Hay que darle herramientas para que pueda seguir buscando por sí mismo cuando le sueltes de la mano. La verdad es que siempre quedo satisfecha con el proceso que los estudiantes viven durante mis cursos y ellos también acaban con la sensación de que la experiencia les ha resultado enriquecedora.
También trabajas como actriz y ayudante de dirección…¿Te sirven estas experiencias a la hora de escribir teatro?…
Por supuesto. La experiencia como actriz me permite tener un acercamiento más personal e íntimo al personaje: me ayuda a “ponerme en su piel” mientras escribo. Como ayudante de dirección he aprendido mucho sobre los mecanismos de la puesta en escena, sobre cómo, a partir de un texto, se construye y se pone en pie un mundo coherente y concreto en el escenario. Me parece fascinante. Esto, sin duda, me ha permitido tener una mirada más rica, menos “ingenua”, a la hora de escribir.
Habitualmente trabajas en Granada…¿Se escribe y trabaja más tranquilamente alejada de los focos teatrales de Madrid y Barcelona?…
Lo cierto es que no lo sé. Nunca he estado bajo “los focos teatrales” de una gran ciudad, así que no llego a saber muy bien cómo me hubiera influido vivir en Barcelona o en Madrid… Intuyo que este situarse un poco en la periferia tiene convenientes e inconvenientes: quizá me deja más libre, más consciente de estar haciendo mi propio camino, al ritmo que yo misma me impongo; pero, por otra parte, también sé que tengo más difícil el acceso a determinadas posibilidades desde aquí. Por ejemplo, no tengo la oportunidad de asistir, como público, a todo el teatro que sí que puede ver un espectador madrileño o barcelonés… Y probablemente mi propia escritura sería más visible trabajando en una de estas ciudades. Quizá. No estoy del todo segura.
¿Qué función crees que ha de tener hoy el teatro para la sociedad en la que vivimos?…
El teatro puede y ha de tener múltiples funciones para la sociedad: desde el teatro de puro entretenimiento hasta el más crítico y arriesgado, todas las formas me parecen legítimas. Ahora bien, se tiene que ser honesto con cuál es la real pretensión del teatro que uno propone y no hacer pasar por “artístico” y “comprometido” lo que no deja de ser facilón y condescendiente….
Si me preguntas cuál es la función que querría que mi teatro tuviera en la sociedad (o qué es lo que yo, como espectadora, busco) sin duda te digo que me gustaría conseguir que el público piense más lúcida y libremente. Que se haga preguntas, que se mantenga in-quieto mientras asiste a la función y que cuando salga del teatro algo de lo que ha visto ahí dentro le siga bullendo por dentro. No es fácil conseguirlo, claro… pero esa sería mi ambición.
¿Qué te motiva o inspira para escribir teatro?…
Normalmente, el germen que me impulsa para abordar un nuevo texto me viene en dos fases: por una parte, suele haber una temática o un suceso o una circunstancia personal o social que me indigna, que me inquieta, que me duele, algo sobre lo que sé que me gustaría hablar; esta motivación, que suele ser un tanto etérea y abstracta, de pronto, en un momento de “lucidez”, se materializa en una idea concreta: una imagen escénica, un fragmento de un diálogo…, y ese es ya el acicate para empezar a investigar, a buscar, y finalmente, a escribir.
¿Crees que afectará mucho la subida del I.V.A. y los recortes al teatro?…
No es que “afectará”, es que YA está afectando. Y mucho sí. No quiero ser catastrofista: confío en que siga habiendo un público que continúe queriendo ver teatro crítico y que esté dispuesto a (y pueda permitirse) afrontar la subida del precio de una entrada, sabiendo el momento por el que se está pasando. Ahora bien, no nos lo están poniendo nada fácil. Sobre todo a los productores de teatro que queremos seguir haciendo un trabajo que no sea de mero entretenimiento… Me parece que las compañías de teatro tendremos que seguir inventado fórmulas que nos permitan sobrevivir (¿hemos dejado de hacerlo alguna vez?); habrá, como siempre, que agudizar el ingenio, que buscar espacios de exhibición alternativos, etc… Pero ciertamente vamos a vivir un retroceso en lo conseguido en este país a nivel cultural. Un retroceso importante.
¿Qué obra de teatro has visto últimamente?¿Qué te pareció?…
Bueno, lo cierto es que tengo un bebé de algo más de un año… y en estos últimos trece meses he tenido pocas oportunidades de ir al teatro. Creo que lo último que he visto ha sido Teatro para pájaros, montaje de la compañía granadina Histrión, escrito y dirigido por Daniel Veronese. Me pareció un espectáculo muy interesante, sobre todo por el ritmo, por la tensión conseguida, por la labor con los actores: ya es el segundo trabajo de Veronese con la gente de Histrión y se nota cómo han ido asimilando esa forma tan ágil, dinámica y llena de resonancias y subtextos del teatro que se está haciendo ahora en Argentina.
¿Cómo ves la autoría teatral en estos momentos en nuestro país?…
Pues veo mucha variedad de voces. Con algunas me identifico más que con otras, pero agradezco esta diversidad. Además, ahora mismo conviven, en la escena española, autores de distintas generaciones y eso también me resulta enriquecedor. Desde mediados de los ochenta y durante los noventa, se dio un impulso muy importante a la joven dramaturgia, y fruto de ello han surgido figuras tan prestigiosas a nivel nacional e internacional como Juan Mayorga o Lluisa Cunillé; no obstante, me parece que en la última década se ha ido produciendo un ligero decaimiento en este apoyo a la creación dramatúrgica. Por lo menos estoy segura de que esto ha ocurrido en Andalucía. Cuando Emilio Hernández comenzó a dirigir el CAT se gestaron muchas iniciativas que favorecieron el surgimiento de un grupo de autores, entre los que yo misma me encuentro (talleres, encuentros, premios, lecturas dramatizadas…). Pero luego este tipo de proyectos fueron desapareciendo y hoy hay mucho menos apoyo para que los jóvenes se decidan a escribir el teatro.
¿Proyectos?…
Tengo dos proyectos de escritura abiertos.
Por un lado, estoy queriendo abordar una obra que se titulará “Mal olor”. Se trata de una visión bastante metafórica de la situación actual, con este sistema social nuestro derrumbándose por momentos y con el poder “pidiéndonos” que hagamos “sacrificios” para mantenerlo a flote… Se trata de una propuesta dramática que entronca bastante con las estrategias del llamado “teatro del absurdo” (uso este término, aunque no me gusta nada): sensación de encierro, estatismo y circularidad, personajes sin casi antecedentes, presencia del silencio y el subtexto… Es una idea cuyo desarrollo me está produciendo bastantes dolores de cabeza, pero que, a su vez, también me entusiasma.
El otro proyecto es escribir en colaboración con Juan Alberto Salvatierra una serie de capítulos para una webserie, producida aquí en Granada, que se empezaría a emitir en 2013. También sobre el tema de la crisis, pero desde otra perspectiva más plural, más multiforme. ¡Todo un reto!
Marc Rosich nos habla de sus múltiples experiencias como dramaturgo.
Marc Rosich nos habla de sus múltiples experiencias como dramaturgo.
¿Cuál ha sido tu formación como dramaturgo?…
Yo provengo del mundo del teatro amateur, durante más de diez años, de adolescente, estuve en un grupo de teatro amateur en el Centro de los Lluïsos del barrio de Gracia en Barcelona. Esa fue mi verdadera escuela teatral, al tiempo que sacaba las carreras de periodismo y traducción. De ahí pasé a los talleres de dramaturgia de la Sala Beckett, donde me formé y descubrí que mis años de amateur habían dejado mella en mí, y que sin darme cuenta me había convertido en dramaturgo. Empecé a escribir a partir de hacer traducciones de Mamet, Pinter, Williams y Shaw para mi grupo de teatro amateur… Traduciendo a los maestros encontré mi voz. Como provengo de la traducción, es por eso que muchos de mis trabajos como dramaturgo son versiones o reformulaciones de textos ya existentes.
¿Qué texto propios has escrito?¿Sobre qué temáticas?…
Mi relación con el teatro es muy ecléctica. Cada nueva obra que escribo toma formas diferentes. En mi haber, tengo desde comedias pensadas para un público popular, como obras más formalistas o cultas. Mis obras de teatro más serias siempre parten de un impulso lingüístico, de un ejercicio de búsqueda de la voz y el lenguaje de una serie de personajes, así nacieron obras mías como SURABAYA, CAR WASH o VITTORIA… Por otro lado también me gusta recrear personajes no ficticios en escena, así escribí Copi y Ocaña en el Purgatorio o Rive Gauche, centrada en los personajes de Sylvia Beach y Adrienne Monnier…
¿Cuándo comienza tu relación dramatúrgica con Calixto Bieito?…
Mi relación con Calixto empieza cuando en 2006 quedé finalista al premio de la Fundación Romea con mi texto Surabaya. Él lo apoyó hasta las últimas consecuencias, y pesar de que fui sólo finalista quiso incluir el texto en la programación de su teatro ese año. Tiempo después necesitaba alguien que realizara la dramaturgia de Plataforma de Houllebecq… y yo fui el escogido. Esa experiencia fue extrema, mi primera mili con él, trabajando con sus métodos de creación a partir del caos y la intuición… Ahí aprendí cuáles eran sus obsesiones y cómo ponerme al servicio de ellas sin dejar de lado mis propios impulsos creativos. La experiencia salió fabulosamente bien. Y desde entonces he trabajado con él en ocho proyectos diferentes… en una lógica del «más difícil todavía»… Calixto te plantea retos aparentemente irresolubles… te pide milagros y eso hace que como dramaturgo estés muy activo. Mi trabajo con él es sobre todo en la sala de ensayo respondiendo a las pulsiones creativas que pasan en la habitación. Muy a menudo no empezamos con un texto cerrado. Mi trabajo de preparación de cada proyecto es eso: Preparar durante un largo periodo de tiempo materiales de todo tipo, para poder responder en vivo y en directo a lo impredecible de las cosas que pasan en la sala de ensayo.

¿En qué medida ha influido en tu trabajo como dramaturgo el tipo de procesos como los que has realizado con Calixto?…
Calixto entiende el trabajo de dramaturgia y puesta en escena desde un punto de vista muy musical y espectacular. Y para mí acoplarme a esa visión es muy cómodo, porque mi cabeza funciona de manera similar. Es decir, que en mi relación con Calixto he aprendido a no tener miedo y en creer en los retos imposibles. Y por ahora llevo una mili con él, trabajando en sitios tan diversos como Freiburg, Chicago, Mannheim, Copenhaguen, Birmingham… aprendiendo de equipos artísticos y maneras de entender la profesión tan diferentes… A cada nuevo teatro donde aterrizamos tienes que enfrentarte a una tradición actoral y dramática diferente… a unos hábitos de creación y producción también diferentes… Y eso es muy enriquecedor. Y sí, inevitablemente acaba influenciando en tu manera de enfrentarte a tus propias obras.
¿Qué evolución se ha dado en esos trabajos dramatúrgicos con Calixto?¿Qué balance haces?…
Con Calixto estamos haciendo un viaje muy interesante de experimentación de nuevas formas, donde prima la poética teatral y espectacular, en detrimento de conceptos del teatro clásico, como la trama y el personaje… En los últimos espectáculos estamos intentando hacer espectáculos huyendo de las formas más anquilosadas del teatro, las que dicta el mundo de la trama, para crear espectáculos poéticamente más abiertos, donde lo visual, lo musical, lo lingüístico está más presente que las lógicas coartantes del causa y efecto y el teatro psicologista… Las raíces de este teatro estarían en la lógica del sueño y en las herramientas de libre asociación de imágenes típicas del surrealismo… En este sentido, Calixto siempre bebe de Lorca, Dalí, Buñuel, y del juego de espejos deformantes valle-inclanesco…

¿Has trabajado con otros directores de forma parecida?…
Con cada director con el que trabajo es un mundo diferente. Cada viaje es diferente. Mi trabajo con Andrés Lima en el festín que era Falstaff fue un viaje igualmente alucinante pero de otro tipo. Cada director tiene su estilo y sus obsesiones, y por eso mismo, sus alicientes, diferentes. En la sala de ensayo de Falstaff también me lo pasé en grande!. Así como con las locuras que hemos hecho con Rafel Duran en Mort de dama o Rive Gauhe. Lo que me gusta es que por ahora con todos los directores que he trabajado han dejado que mi yo dramaturgo esté ahí.
¿Cómo surgió el proyecto de Forests?¿Qué premisas te estableció Calixto?…¿Cómo es la relación dramatúrgica durante el proceso?…
El proyecto de Forests nace como un homenaje a la obra completa de Shakespeare a partir del leitmotiv del bosque, y por extensión de la naturaleza. El proceso de preparación requirió una lectura atenta de la obra completa del bardo, buscando esos momentos donde el tema del bosque en relación a la naturaleza humana estaba más presente. Sabía que Calixto quería hacer un collage poético desatado de lógica psicologista… Al contrario, la lógica ordenadora era temática. Así empezamos con unas primeras intuiciones de estructura. Había un primer esqueleto basado en las partes de la Divina comedia: El Paraíso (correspondiente al bosque de Arden), El Purgatorio (inspirado en los bosques nocturnos de Tito Andrónico y el Sueño de una noche de verano, así como en el bosque en guerra de Macbeth y las crónicas históricas) y El Infierno (inspirado en los paisajes yermos de los actos finales del Rey Lear y Timón de Atenas). Había una segunda estructura solapada a la primera y correspondía a las siete edades de la vida que Jaques describe en su famoso monólogo «All the world’s a stage» de Cómo gustéis.

¿Cómo se fue conformando el «collage» textual final?…¿En qué medida influyó el trabajo de los actores o del equipo artístico para la dramaturgia final?…
Nosotros llegamos a la sala de ensayo con una primera propuesta textual que se fue transformando, repensando con el trabajo intuitivo de los actores. En la dramaturgia habíamos borrado todas las referencias a personajes y tramas y habíamos dejado la palabra… cada actor tenía en su haber fragmentos extraídos de personajes diferentes. Un mismo actor podía decir frases de Yago, Rosalinda, Juana de Arco, Lear, Ofelia y Macbeth… El trabajo de cada uno de ellos era crear un hilo, un nuevo personaje a partir de todos esos retazos… Y fue mágico ver como del caos textual nacía una lógica espectacular, encontrada de forma orgánica por los cuerpos y la intuición de los actores en la sala de ensayo.
¿Ha evolucionado el texto o la dramaturgia durante las funciones?…
Calixto marca un viaje muy estricto a sus actores en el paisaje que ha marcado con la escenógrafa Rebecca Ringst… pero al mismo tiempo ese viaje está lleno de una gran libertad creativa. La misma libertad que los actores han vivido en la sala de ensayo sigue presente en las funciones… de manera que el espectáculo sigue su camino, y los actores redescubren nuevos caminos dentro del diseño marcado por Calixto. Las funciones, así, se vuelven inagotables, llenas de frescura creativa.
¿Tienes proyectos propios o con otros directores en perspectiva?…
En estos momentos, tengo diferentes proyectos en cartera que todavía no puedo anunciar, tanto con Calixto como con otros directores del país. Lo que sí que puedo anunciar es el montaje que ahora estoy dirigiendo en el Teatre Nacional de Catalunya. Se trata de mi último texto, un musical para niños, llamado «La dona vinguda del futur», con música de Guille Milkyway de La Casa Azul… Esto es una muestra más de mi eclecticismo…Tanto puedo estar detrás de un infantil para niños, como de una obra eminentemente comercial como Las chicas del calendario que se podrá ver en los Teatros del Canal, como estoy detrás del equipo del Festival de Ópera de Bolsillo y Nuevas Creaciones, apoyando la creación de ópera contemporánea… como estoy haciendo una dramaturgia de alto compromiso y riesgo artístico con Calixto.
¿Has visto algún montaje de teatro que te haya interesado últimamente?¿Por qué?…
Sé de un lugar de Iván Morales, una humilde producción nacida en salas alternativas en Barcelona que ha sido una bocanada de aire fresco… Empezó en pequeñas salas como la Caldera y La Seca… pero ha acabado haciendo temporada en sesiones golfas en el mismísimo Teatro Romea. Y creo que ya están pensando su paso por Madrid.
¿Crees que afectará al teatro la subida del I.V.A.?.
No sé cómo está el panorama en Madrid. Lo único que sé es que en Barcelona la situación es desoladora. Los teatros están vacíos. Se ven claramente las intenciones de ahogar el sector por parte de los que han tomado la decisión. Están haciendo mucho daño a la profesión. Mucho. Tardaremos mucho tiempo en recuperarnos, creo. Pero no podrán con nosotros.
Ignacio Calvache reflexiona sobre su trabajo con actores y actrices ciegos o deficientes visuales.
Ignacio Calvache reflexiona sobre su trabajo con actores y actrices ciegos o deficientes visuales.
¿Cómo surge el proyecto de «Las visiones de Hildegard»?…
Surge de la atracción que Hildegard von Bingen ejercía sobre mí desde hace años. Era una mujer increíble que supo vencer las enormes dificultades, tanto externas como internas, para labrar su propio camino. Además fue una mujer cargada de talento, que destacó como compositora, médico, escritora, predicadora y visionaria.
¿Por qué decidiste montarlo con la Compañía Contando Hormigas?…
Tenía dos grandes actrices: Mamen Martín y Mariu del Amo… capaces de abordar este complicado proyecto, las dos son muy diferentes pero ambas son muy Hildegard. Por eso decidí que cada una de ellas encarnara una parte de la personalidad de Hildegard. Surgía así la posibilidad de un diálogo interno visible para el público y la oportunidad para mostrar mejor la complejidad del personaje con sus fuertes luchas internas. Además el hecho de contar con actrices ciegas ofrecía un valor añadido a la obra, pues pretendíamos abrir los ojos interiores, de las intérpretes y de los espectadores, para introducirnos en el camino del conocimiento, al igual que hizo Hildegard.
¿Cómo ha sido el trabajo con las dos actrices?…
De una intensidad permanente, a menudo agotadora. Inicié el proceso dándoles textos y música originales de Hildegard para que fuesen entrando poco a poco en la piel de una abadesa del siglo XII. Después las actrices se sometieron a un entrenamiento especial de canto y de wing chun (un tipo de arte marcial). A continuación planteamos improvisaciones para resolver escénicamente los momentos clave en la vida de Hildegard. Con todo ello elaboré una dramaturgia y llegamos al montaje definitivo.
¿En qué medida han participado en el proyecto…Escenógrafo, vestuarista y músico?…
El trabajo en equipo es esencial en todos nuestros proyectos. El músico: Werner Glaser, está presente durante toda la representación como un actor más, encarna la figura de un monje que fue secretario personal de la abadesa. Él ha compuesto la música partiendo de las canciones originales de Hildegard y las interpreta en directo con su violín y su viola. El escenógrafo: Antonio Duque, es un arquitecto que colabora con nosotros por vez primera y ha generado un espacio contemporáneo lleno de sugerencias que te llevan al interior de un monasterio medieval y al mundo literario de la protagonista. La creadora del vestuario: Monika Rühle, ha diseñado y confeccionado unos trajes pintados a mano que son piezas de arte, simbolizan hábitos de monja pero también transmiten cómo es cada una de ellas, para ello emplea imágenes surgidas de las miniaturas del siglo XII. Monika también ha creado los videos que se proyectan durante la representación y que intentan transmitir el estado emocional y espiritual en el que se haya Hildegard cuando recibe las visiones.
¿Cuál ha sido tu planteamiento como director para llevar a escena esta historia y con estas aportaciones artísticas?…
Mi planteamiento fue que el público recibiera de una manera directa, bella y armónica las vivencias, los miedos, los logros, en definitiva la esencia de este maravilloso personaje. Buscaba una empatía natural entre el espectador y la mujer visionaria.
¿Qué balance haces con el trabajo realizado hasta hoy con actores ciegos?…
He desarrollado a lo largo de 25 años un proceso de investigación sobre la interpretación con actores ciegos o deficientes visuales. He llevado una evolución continua, planteando en cada nuevo proyecto algo que aún me faltaba por explorar. He llegado a una meta con Las visiones de Hildegard, donde el tú a tú entre dos magníficas actrices ciegas ha colmado mis aspiraciones como director especializado en este tema. Ahora toca distanciarse y saber por dónde quiero seguir.
¿Por qué te has decantado por trabajar con estas personas?…
Primero por casualidad, después por convicción y por auténtica satisfacción personal.
¿Cuál es el objetivo de «Contando Hormigas»?…¿Qué has podido desarrollar en este espacio de creación?…
El objetivo es hacer arte, la calidad es nuestra meta para poder entrar sin complejos en cualquier circuito teatral.
¿Crees que hay mucho por descubrir en el trabajo con actores ciegos?…
Lo que necesitan los actores y actrices ciegas, al igual que el resto de intérpretes con diversidad funcional, son oportunidades para mostrar su trabajo en un ámbito normal. Necesitan hacerse visibles en las programaciones habituales de los teatros y ser llamados por compañías profesionales para formar parte de equipos creativos no discriminatorios.
¿Cómo ves el panorama teatral de nuestra ciudad?…
Permíteme que no opine al respecto, esto exige un análisis más profundo del que yo ahora, alejado de Madrid, puedo hacer.
¿Crees que afectará mucho en la producción y distribución los recortes que se han dado en cultura y la subida del I.V.A.?…
Afectará a las pequeñas salas, que recibirán menos ayudas y por lo tanto nos afectará a nosotros que actuamos en esas salas. Habrá menos festivales, ciclos, certámenes, a nosotros por lo tanto nos costará más participar en eventos interesantes que puedan hacernos visibles. Finalmente obtendremos aún menos dinero por nuestro trabajo.
¿Alguna sugerencia para crear en tiempo de crisis?…
La sugerencia es no parar de crear, no dejarse aplastar por el peso de lo económico, buscar nuevas vías de producción y participar en equipos creativos junto a otras personas que tengan ideas y energía.
Borja Ortíz de Gondra nos habla del proceso de Duda Razonable ante la presentación del libro y de proyectos recientes.
Borja Ortíz de Gondra nos habla del proceso de Duda Razonable ante la presentación del libro y de proyectos recientes.
¿Cómo surge el proyecto de Duda Razonable?
Fue un encargo que me hizo la actriz y productora Ana Pimenta para Vaivén, la compañía que tiene en San Sebastián. Aunque no nos conocíamos personalmente, ella había leído textos míos y se decidió a ponerse en contacto conmigo. Así que la cosa empezó como en la función: con la llamada de una desconocida que sonó en mi teléfono móvil. Me propuso que nos conociéramos y hablásemos de posibles temas para una función. Y ya en esa primera reunión el contacto fue fluidísimo entre nosotros, las ideas volaban y sentí que podíamos trabajar juntos. Eran los primeros tiempos del caso Neira y la pregunta estaba en boca de todos: ¿Hizo bien en defender a aquella chica agredida? ¿Qué habría hecho yo en su lugar? Y con ese último interrogante, yo empecé a trabajar. Luego, el caso Neira tomó unos derroteros que dejaron de interesarnos y pensamos que nuestra primera intuición era la correcta: habíamos de hablar no del maltrato en sí, sino de las opciones morales de quienes creen percibirlo. De ahí fueron saliendo otras preguntas e inquietudes: ¿Qué precio estamos dispuestos a pagar cuando esa opción moral empieza a afectar a nuestras vidas? ¿Somos todos posibles víctimas o posibles agresores?

¿Hubo ocasión durante el proceso para que los actores y el director aportasen ideas en la dramaturgia?
No solo hubo ocasión, sino que fue el motor mismo del proceso. Desde muy pronto, desde antes de que yo hubiera escrito una sola línea, se incorporó el director, Josep María Mestres, con quien yo tenía una enorme complicidad después de haber hecho juntos otra función, Algo más inesperado que la muerte. Y el proceso que establecimos era el siguiente: yo escribía las escenas en orden y cada vez que terminaba una, se la enviaba a Ana Pimenta y Josep María Mestres; ellos me enviaban sus sugerencias y yo la reescribía antes de pasar a la siguiente. Yo escribía la escena en mi casa de Nueva York, Ana estaba en San Sebastián y Josep María en Barcelona, ¡así que Skype nos salvo la vida! Teníamos enormes debates a tres bandas en los que se mezclaban el punto de vista del autor, el de la actriz y el del director. Ana fue viendo crecer su personaje a medida que yo lo iba escribiendo y me hizo sugerencias valiosísimas. Una vez que estuvo terminada la primera versión del texto, Josep María me pidió que escribiera una escena entera nueva porque necesitaba desarrollar la relación entre el profesor y la alumna, que en mi versión no se encontraban nunca. Esa escena, escrita a petición del director, se convirtió en una escena clave de la función.
¿Hiciste algún tipo de búsqueda o documentación sobre el tema antes de empezar a escribir?
Sí, en cuanto decidimos que la obra trataría, aunque fuera tangencialmente, el tema del maltrato, entré en contacto con un psicólogo especialista para documentarme. Aunque luego la obra se adentró por otros territorios, ciertas cosas que aprendí en el proceso de documentación terminaron permeando el texto: por ejemplo, el hecho de que no haya un perfil-tipo de maltratador ni de maltratado, de que cualquier persona, dependiendo de las circunstancias, pueda llegar a ser lo uno o lo otro, me sirvió mucho para sembrar dudas morales en los personajes y escribir una escena en la que, al estallar las tensiones subyacentes entre la pareja que pretende ayudar a la maltratada, el espectador comprende que esos dos personajes, que se creían perfectamente a salvo, podrían llegar al mismo extremo de violencia, si su malentendido se encona y no encuentran frenos.
¿Cómo ha sido el proceso del texto a la puesta en escena?¿Ha cambiado tu visión del texto sobre el papel?
Con la puesta en escena, el texto siguió variando, a raíz de las aportaciones que hacían los actores. Pero el cambio más radical se produjo después del estreno. Yo quería un final ambiguo, en el que entendiéramos que la relación entre el personaje de la chica y el familiar que comete los abusos no es tan fácil de comprender desde fuera, y así lo habíamos construido con lo que decía el texto y con lo que ocurría en escena. Pero estrenamos la función en el Teatro Victoria Eugenia de San Sebastián y muchas personas nos dijeron que lo que se entendía con ese final era que nos poníamos claramente de parte de quienes piensan que no hay que intervenir y que parecíamos defender al maltratador. Obviamente, eso nos hizo reflexionar mucho sobre cómo conseguir esa ambigüedad que yo pretendía pero sin permitir esa interpretación. Y entre todos, creamos un nuevo final, para el que yo aporté un texto nuevo, pero en el que también cambiaba completamente lo que se veía en escena. Creo que todos éramos conscientes de que un espectáculo no está realmente terminado hasta que se confronta con el público y que de nada sirve empeñarse en lo que uno ha pretendido si la respuesta del público te indica que no has conseguido tu objetivo.
¿Opinas como algunos autores que no hay que publicar un texto hasta verlo estrenado?
Esa sería la situación ideal… si uno pudiera estrenar sus textos con regularidad. Pero dado que publicación y estreno son dos realidades completamente independientes y que en general son más los textos que escribimos que los que estrenamos, bienvenidas sean las publicaciones sin estreno. En mi caso, lo que sí tengo claro es que si un texto publicado se estrena posteriormente, la puesta en escena modificará lo que yo he escrito. No pretendo que mi texto esté fijado en letras de molde, sino que comprendo que el proceso escénico puede aportar soluciones que a mí no se me habían ocurrido. Por eso, procuro escribir el mínimo de didascalias en mis textos, a fin de dejar muy abiertas las posibles puestas en escena.
¿Qué balances haces de tus últimos trabajos como autor en teatro?
Curiosamente, mis tres últimos trabajos han sido textos por encargo, un tipo de escritura que yo no me hubiera imaginado hace unos años y que ahora me está dando grandes satisfacciones. La más obvia es que, con un encargo, uno sabe que lo que escribe va a ser estrenado inmediatamente y por tanto, puede confrontar su escritura con el escenario y verla en boca de unos actores. Creo que, cuando hay un verdadero diálogo con quien te hace el encargo y una complicidad y generosidad por ambas partes, la fórmula puede dar unos resultados excelentes. A las pruebas me remito: aparte de Duda razonable, en los últimos años he hecho otros dos encargos, Memento mori (Cámara oscura) y Calpurnia Pisonis: sueño, premonición y muerte. La primera fue una obra que me encargó Cristina Rota para protagonizarla ella y es uno de los trabajos más satisfactorios de mi carrera; la exigencia de Cristina y su método de trabajo me obligaron a explorar un territorio en el que yo hasta entonces no me había movido mucho y ensanchó mi escritura y mi lenguaje. Calpurnia es seguramente el encargo más extraño que haya recibido nunca: había de escribir en 10 días un monólogo sobre un personaje clásico del que no sabía prácticamente nada y que empezaría a ensayarse en el Festival de Mérida en cuanto yo tuviera las primeras escenas. Con esa premisa, el director, Norberto López Amado, me dio absoluta libertad para recrear la corriente de conciencia de esa mujer mientras espera el cadáver de su esposo, César. Los ensayos con Emma Suárez, una actriz prodigiosa, dispararon mis palabras hacia lugares que yo no habría sospechado. Ese montaje dio un vuelco a mi escritura y a mi manera de entender el trabajo en escena, fue un revulsivo radical, hasta el punto de que el mismo equipo nos hemos embarcado en un nuevo proyecto para seguir trabajando con ese método y ese lenguaje.
Impartes cursos…¿Cómo enfocas esos talleres?¿Se puede aprender a escribir teatro?
Realmente, no “imparto” cursos, sino que dirijo el laboratorio de escritura teatral dentro del proyecto Espacio Teatro Contemporáneo, de la Cuarta Pared. En ese laboratorio, dirigido a dramaturgos al principio de su carrera, mi misión no es decirles cómo escribir, sino acompañarlos en su proceso de escritura para que encuentren su propia voz. Yo no creo que haya una sola manera de escribir, lo mismo que no hay un único tipo de teatro y por eso desconfío mucho de los métodos y de los manuales de escritura; pienso que cada obra que se va escribiendo va dictando su propio proceso y mi trabajo en el laboratorio consiste en escuchar el pulso de esos proyectos y, respetando las intenciones de cada dramaturgo, conseguir romper sus barreras, sus limitaciones o sus bloqueos para que escriban algo aún más radical de lo que habían imaginado.
Creo que se puede aprender a escribir teatro… escribiéndolo. Y creo que no se puede enseñar a escribir teatro como no se puede enseñar a escribir ningún otro género a quien no tenga a un escritor dentro de él. Con la mirada del escritor es algo con lo que se nace, que se tiene o no se tiene. Cultivarla y hacer que produzca los mejores frutos es el trabajo que viene después. Y en ese trabajo, alguien con más experiencia nos puede acompañar, nos puede orientar y abrir puertas, pero nunca nos podrá dotar de algo de lo que no tenemos.
¿Qué función crees que ha de tener hoy el teatro para la sociedad en la que vivimos? ¿Qué te motiva o inspira para escribir teatro?
En la descreía e irónica sociedad posmoderna en la que vivimos, ya no creemos que el teatro pueda tener una función social para impulsar el cambio. Nuestros objetivos son hoy mucho más modestos. En mi caso, pienso que el teatro es un espacio para ensanchar la realidad. Un espacio en el que el tiempo queda suspendido y el imaginario gana libertad. Un espacio en el que las grandes preguntas que el hombre se hace desde siempre resuenan hoy y le permiten elevarse por encima de la pequeñez que nos impone la cotidianeidad. Lo que me motiva para escribir teatro es plantearme en voz alta preguntas y dudas para las que no tengo respuesta y ver cómo contesta a ellas el público a quienes convocamos. En ese sentido, Duda razonable ha sido un proyecto modélico porque el eco del teatro seguía resonando mucho después de caer el telón: en las discusiones que escuchábamos entre los espectadores al salir de la función sobre cuál de los personajes tenía razón en hacer lo que hizo, a mí me parecía ver la función de ágora para el debate que siempre debería tener el teatro.
¿Has estado desde el origen en el proyecto ETC de Cuarta Pared?…¿Cómo surge este proyecto?…¿Cuáles son los parámetros de esta idea?…¿Cuál ha sido su evolución?…¿Qué posibilidades de utilidad tienen estos laboratorios para nuestra escena?…¿Seguirá ETC en el futuro tras los recortes en cultura?
Espacio Teatro Contemporáneo (ETC), que ha sido uno de los proyectos más innovadores en el panorama teatral de Madrid en los últimos años, nació de la manera más simple y pragmática. Javier Yagüe y yo habíamos coincidido en un montaje y conversábamos siempre sobre la imposibilidad en nuestro medio de hacer procesos de creación que permitiesen una investigación previa sobre el lenguaje que se iba a aplicar en el espectáculo; los modos de producción determinan siempre que el tiempo dedicado a la investigación del lenguaje escénico que necesita ese proyecto sea mínimo. Y en lugar de seguir lamentándonos por esa carencia, decidimos crear un espacio donde esas búsquedas fueran posibles. Javier sabía que yo había trabajado en Inglaterra, en Francia, en Argentina, en Nueva York y tenía muchos contactos en el teatro europeo y me encargó un análisis previo para ver qué se estaba haciendo al respecto en otros países. Y así, entre los dos, soñamos ese proyecto sin más ayuda que nuestra imaginación y una ambición enorme. Echamos a andar con la complicidad de la Cuarta Pared y con una subvención mínima. Pero los resultados desbordaron todas nuestras expectativas. Todos los profesionales con los que nos poníamos en contacto nos decían: “adelante, eso es lo que falta en Madrid, qué bien que alguien se lance a hacerlo”. Y nosotros nos preguntábamos: si todo el mundo había detectado esa carencia, ¿por qué nadie se había lanzado a cubrirla?
La idea que parecía revolucionaria en su momento es que esos laboratorios eran como el I+D del teatro; es decir, estaban enfocados a la investigación pura, no a la creación de un montaje concreto. La investigación aplicada, el utilizar lo que se hubiera descubierto en el laboratorio, vendría después y correspondería a cada integrante por su cuenta. Y puesto que los participantes aportaban su trabajo y su creatividad, todos estaban remunerados por igual, con el salario que marca la Unión de Actores. Es decir, hicimos mucho hincapié en que no era un taller que alguien impartía y otros recibían, sino un trabajo conjunto de investigación en el que cada uno contribuía con sus herramientas y se remuneraba a todos por igual.
Los laboratorios ETC han sido fundamentales en la escena madrileña en los últimos años. Al haber hecho investigaciones en todos los ámbitos de la creación escénica (dramaturgia, dirección, interpretación, etc.), sus efectos han irradiado en todo el panorama escénico. Somos muy pesimistas con respecto a la posibilidad de que puedan continuar en su forma actual, dados los recortes brutales en la cultura. Pero nos queda la sensación de que hemos abierto una vía en esta ciudad y que otros están recogiendo el testigo: en los últimos tiempos, han empezado a surgir nuevos espacios como Draftinn o La Corsetería, dedicados íntegramente a la investigación y la pedagogía. Y el modo de hacer que nosotros impulsamos se ha hecho un hueco en laboratorios que han seguido nuestra fórmula: desde los que impulsa el Centro Dramático Nacional tras la llegada de Ernesto Caballero hasta los nuevos laboratorios de escritura de la SGAE. Quizás nosotros no podamos seguir, pero hemos cumplido una función de abrir caminos y la semilla ya está sembrada.
¿Crees que afectará mucho la subida del I.V.A. y los recortes al teatro?
La subida del IVA afectará absolutamente a un tipo de teatro: el teatro de arte, el teatro en el que subir o no subir 4 euros el precio de las entradas determina si sobrevivirá o no. Las grandes empresas que copan los teatros de la Gran Vía con sus musicales mastodónticos no notarán la diferencia, porque pueden absorber los costos de la subida. Pero el pequeño productor, si es que puede seguir sobreviviendo, sí que se pensará mucho más antes de asumir un riesgo artístico. Y eso es una catástrofe para la cultura teatral de este país, que cada vez será más pequeña, más pobre y más dependiente del éxito ya probado en el extranjero.
Y allí donde no sube el IVA, en los teatros públicos, los recortes brutales van a empequeñecer el discurso artístico. El CDN ha pasado de un presupuesto de 9 millones de euros para sus cuatro salas a uno de 3 millones, ¡un recorte del 66%! ¿Cómo se puede mantener la excelencia artística y el riesgo que son inherentes a un teatro nacional con esas cifras?
¿Qué obra de teatro has visto últimamente?¿Qué te pareció?
Me ha impresionado muchísimo Un lugar invisible de este mundo, de Juan Diego Botto, dirigida por Sergio Peris Mencheta. Como actor, Juan tocaba unas cotas que pocas veces he visto, transitando toda la gama de las emociones con una verdad tan rotunda que se te clavaba en el estómago como un puño. En un momento dado, llegó a hacerme ver dos personas en escena solo con los gestos de cada una de sus manos, que pertenecían a personajes diferentes. El momento en que el Turquito es paseado por sus torturadores por Buenos Aires y descubre a la mujer que amó es uno de esos momentos turbadores de teatro que no se me va a olvidar nunca. Y el trabajo de Sergio tiene el sello de los grandes directores: no lo ves nunca, no se impone a la puesta, la acompaña y sin embargo es de una teatralidad honda y profunda. Y como autor, Juan demuestra que es una voz madura, que hay que tener en cuenta, independientemente de su fama como actor. Entre los dos, han conseguido reinventar el teatro político: su espectáculo, lejos del maniqueísmo, pero también sin rehuir abordar de frente los asuntos más candentes de la emigración, consigue hacer una crítica política demoledora sin perder un ápice de riesgo artístico y teatralidad, sin que la carga ideológica se imponga a lo espectacular. El silencio casi religioso que se produjo al terminar la función, hasta que los espectadores fuimos capaces de prorrumpir en aplausos, era una muestra conmovedora de la experiencia que acabábamos de vivir.
¿Cómo ves la autoría teatral en estos momentos en nuestro país?
Creo que la autoría en castellano empieza por fin a ocupar un lugar en el panorama escénico que otras dramaturgias, como la catalana, habían conquistado ya. Durante años nos estuvimos quejando de que los autores vivos no estrenaban. Pues bien, sin que la situación se haya resuelto definitivamente, sí tengo la sensación de que se ha asentado ya en el medio teatral la conciencia de que es indispensable contar con ellos. En ese sentido, la llegada de Ernesto Caballero al CDN ha supuesto una apuesta decidida no solo por autores españoles vivos, sino por una manera de entender la escritura para el teatro, con el proyecto “Escritos en la escena”, similar al T-6 que ya se practicaba en Barcelona. Pero además, hay iniciativas como los laboratorios de escritura de la SGAE o las ayudas a la escritura teatral del INAEM, que refuerzan esa idea de que si queremos una cultura teatral española sólida, tenemos que impulsar la nueva dramaturgia. Incluso en el teatro privado, que siempre ha sido el más reacio a los autores españoles, se van abriendo camino nuevos nombres.
Viajas a menudo fuera de nuestro país…¿Qué ves fuera que aquí no se hace, teatralmente hablando?
Vivo prácticamente la mitad del año en Nueva York y también viajo frecuentemente por toda Europa. Y esa mirada desde fuera, sorprendentemente, no te sirve tanto para admirar lo que hacen en otros países, sino para contemplar sin prejuicios lo que hacemos nosotros y darte cuenta de que nuestro complejo de inferioridad está totalmente injustificado. Dos ejemplos: hace un par de años, participé en unas reuniones de la Red Europea de Teatros TER, en la que tuve que explicar lo que estábamos haciendo en los laboratorios ETC. Lo expuse con mucha humildad, porque pensaba que nuestro proyecto era muy pequeño y allí había grandes teatros franceses, alemanes, ingleses… Pues bien, al terminar, varios teatros me pidieron una reunión aparte porque querían copiar nuestro modelo, que a ellos les parecía una cosa muy nueva. ¡Y hablo de teatros que para mí eran un referente, como el Traverse Theatre o la Comédie Française!
Por otra parte, como autor me subleva ese cliché de ciertos productores y directores de que la mejor obra de teatro es esa que ya ha triunfado en la cartelera de Londres o Nueva York. Cuando viajas y tienes reuniones en esos países, resulta que algunos productores siempre te preguntan por la nueva obra de dos o tres autores españoles que ellos conocen y cuya carrera siguen. Y tú, que conoces a esos autores porque son amigos tuyos (¡no diré nombres!) y sabes que no consiguen estrenar esa misma obra en España porque los productores quieren la del autor inglés de moda, piensas que en lugar de mirar afuera, más nos valdría valorar lo que tenemos dentro.
¿Proyectos?
Lo que ocupa ahora todas mis energías y mi tiempo es la cosa más complicada que yo he escrito nunca, el proyecto que estoy preparando con el mismo equipo con el que hice Calpurnia en el Festival de Mérida: Norberto López Amado y Emma Suárez. Es un trabajo sobre la identidad y la memoria, en el que el reto técnico que me plantearon fue cómo contar con una sola actriz esa historia, que ocurre en dos tiempos (en 1973 y en 2010) y entre cuatro personajes, sin que sea un monólogo. Es decir que una única actriz hará todos los personajes, a veces simultáneamente. Escribo con absoluta libertad y al mismo tiempo con un miedo cerval, adentrándome en un territorio desconocido para mí, sabiendo que Emma después hará fácil lo difícil y en su boca, esas palabras tendrán un sentido que a mí aún se me escapa. Pero ese riesgo es precisamente lo que me motiva: para adentrarme en un proyecto, necesito morirme de miedo al principio, pensando “esta vez, no me va a salir” y pelearme continuamente con el ángel hasta que las voces empiecen a tomar cuerpo. Y en ese viaje, es mucho mejor estar acompañado de actriz y director que luchar cuerpo a cuerpo en la soledad de mi escritorio.
Carmen Mayordomo comparte con nosotros sus últimas experiencias artísticas.
Carmen Mayordomo comparte con nosotros sus últimas experiencias artísticas.
¿Cómo está resultando el encuentro creativo con Zombie Company y Carlos Be?…
Puede parecer una provocación pero estoy feliz, muy feliz con el trabajo de la Zombie Company, el tipo de trabajo que estamos haciendo, los compañeros que nos hemos juntado y con lo que escribe y dirige Carlos Be.
¿Qué balance haces de los últimos trabajos?…
El año no ha podido ser más prolijo. Estrenamos Exhumación en Enero y nos llevamos dos premios en el Indie Festival, así, nada más empezar. Pasamos por el Festival de La Alternativa, temporada en Madrid en la Sala Triángulo, el Festival de Almagro y lo que queda… sin parar con Exhumación, estrenamos Peceras, un trabajo de producción más pequeñito, para La Casa de la Portera, un espacio que también comenzaba su andadura, y que a pesar de lo controvertido del tema que propone, hemos cosechado unas críticas estupendas y lo más estupendo, las reacciones del público… abiertas, intensas como hacía tiempo no sentía.
Con Peceras estamos de gira; ya visitamos Granada, Valencia, Vitoria y nos queda Alicante, Palencia, Santander, Barcelona, Donosti… y volveremos a Madrid.
¿Cómo fue la experiencia en el Fringe de Madrid?…
En el Fringe, the Zombie estrenó Muere, Numancia, muere con la que estamos ahora en la Sala Triángulo los viernes y los sábados…Un acercamiento contemporáneo a la tragedia de El Cerco de Numancia de Cervantes.
¿Cómo estáis pudiendo realizar todas estas producciones?…
Todo esto, como puedes imaginar, con un esfuerzo titánico, sin subvenciones, cuadrando agendas y otros trabajos, con el apoyo de amigos y salas que creen en nuestro proyecto (Triángulo, La Casa de la Portera…) y un público fiel al que queremos cuidar y darle lo mejor. De hecho, pudimos empezar gracias al crowfounding, a la aportación de muchos mecenas, así nació Exhumación.
¿Qué sugerencias haces para seguir creando en tiempo de crisis?…
Hay que buscar nuevas fórmulas, se puede hacer teatro comprometido y bueno, actual, que remueva, que haga pensar, que te replantee tu mundo y sus circunstancias sin gran alarde de producción.
¿Cómo fue el encuentro con Carlos Be?…
A Carlos Be lo conocí en el Teatro de las Aguas. Haciendo Achicorias. Fue amor a primera vista, conecté con lo que escribía y cómo lo escribía. Y lo quiero a mi lado!!!.
¿Cómo fue la experiencia de crear y gestionar un espacio como El Teatro de las Aguas?…
El Teatro de las Aguas nació como necesidad de tener un espacio propio para ensayar y mostrar nuestros trabajos y poco a poco se fue convirtiendo en el Off Off de Madrid. Se ofrecía gente muy buena que hacía un teatro muy inmediato, de pequeño formato pero mucho talento. Conocí a muchos compañeros, actores, productores, escritores, compañeros con los que después he trabajado… Secun de la Rosa, Carlos Be o Manuel De, con él estoy haciendo un Eduardo II desde hace tres años…
¿Qué te anima a implicarte en un proyecto teatral?…
Tengo un espíritu inquieto, para bien y para mal, me encanta todo lo que rodea el hacer teatro, me meto en todo, y tener compañía propia te supone defender un lenguaje teatral personal y eso es genial. Poder decidir. Oye!!!… trabajo también fuera de mi compañía mucho, me lío en proyectos que me interesen o que me den dinero!!!…Disfruto mucho con los procesos, con mi trabajo, he pasado por casi todas las metodologías y creo en el reciclaje, procuro dar a los personajes una verdad mía, muy personal, que cambia, porque yo cambio…
¿Crees que va a afectar la subida del I.V.A. y los recortes al teatro?…
A pesar de todo este optimismo, nadie vive ajeno a lo que nos ha tocado vivir. Situaciones tremendas, injustas, recortes durísimos que siempre afectan a los mismos, la subida del IVA en nuestro sector es un despropósito, el desprecio de la cultura y la educación por parte de los que mandan…un suicidio… El otro día me desayuné con el cierre de una sala de Madrid y con las declaraciones de un político del PP insultando a Bardem por sus críticas al gobierno!!! Esto sólo pasa aquí!!!…
Me gustaría vivir en un país donde la cultura fuera un bien patrimonial, a cuidar por todos, a proteger…Que ir al teatro fuese una experiencia vital para la gente… imprescindible!… pero…mañana iremos a la Huelga General convocada!!!.
¿Algo que añadir?…
Me gustaría finalizar diciendo que espero que la Zombie Company tenga una larga vida, tenemos muchos proyectos, un equipazo con Carlos Be escribiendo y dirigiendo, Jesús Antón, un soberbio creador de espacios de luz, los actores ideales… Ivan Ugalde, Fran Arraez, Juan Caballero, Mentxu Romero, Jose Gamo y Gabi Moreno, y la mamá de la Compañía… Sara Luesma, que además de adjunta a la dirección lo hace todo y todo bien!!!.
Dani Pannullo, a punto de estrenar Avalanche en Madrid, reflexiona sobre su presente y futuro artístico.
Dani Pannullo, a punto de estrenar Avalanche en Madrid, reflexiona sobre su presente y futuro artístico.
¿Cómo surge el proyecto de Avalanche?…
Avalanche en realidad estaba concebido como un espectáculo mucho más ambicioso donde reuniría diferentes generaciones de bailarines y actores que han formado parte de mi vida artística de Egipto a Japón…De Mariola Fuentes a David Delfín, Bboys madrileños de diferentes generaciones junto a Derviches o Butoh Dancers…La realidad económica que estamos viviendo lo cambio todo!!!…pero había que seguir creando…
¿Hubo ocasión durante el proceso para que los bailarines aportasen ideas en la dramaturgia y la puesta en escena?…
En todos mis espectáculos, a pesar de que soy yo la persona que lanza la idea inicial, todos mis bailarines aportan sobre todo la “Idea física” de los lenguajes que quiero establecer.
¿Hay algún referente técnico del que has partido para esta coreografía?…
El Bboying que es la técnica y forma de baile que rige gran parte de mis espectáculos; esta técnica no tiene aún un código definido de ejecución por lo cual cada bailarín llega a una conclusión del movimiento que aunque parezca igual, es muy diferente en cada uno de ellos y esto me fascina.
¿Cómo ha sido el proceso de creación…¿Qué te inspira?…
Últimamente solo me inspiran los viajes…Salir de Madrid es mi gran fuente.
¿Qué balances haces de tus últimos trabajos como creador?…
Es difícil para mí poder hacer un balance sobre mi trabajo…Creo que con un buen productor sería mucho mejor director!…Creo que si consiguiese una buena distribución y pudiese difundir correctamente mi discurso, crecería mucho más como creador.
¿Cuál ha sido la evolución en tus trabajos de danza?…
Esta es otra cuestión que me resulta difícil analizar porque mi intención siempre está en mi último trabajo…No miro atrás pero soy consciente de lo que me rodeo en cada momento de comenzar una nueva producción, digamos que mi trabajo en la urbe es mi gran tema…Fue creciendo junto a la propia ciudad, con muchos fallos claro y algunos aciertos!…No podemos olvidar que la mayoría de mis bailarines actuales provienen de las calles con sus pros y sus contras, pero me siento muy conforme con el trabajo realizado…Muchos de ellos se mueven ya, en esta profesión, como verdaderos profesionales.
¿Cómo ves la programación de la edición de Madrid en Danza de este año?… Respeto mucho el criterio de Ana Cabo que hace verdaderos malabares para conformar a un público cada vez más exigente en Madrid y con un Festival con menos recursos!, magia…que este año podamos ver a Peeping Tom, por ejemplo.
¿Qué espectáculo de danza has visto últimamente?¿Qué te pareció?…
Me ha encantado “Blush” de Gallim Dance…
¿Cómo ves la danza contemporánea en España?¿Crees que están mejor preparadas las nuevas generaciones de bailarines?…
Lo que sabemos es que hay tantos bailarines que deben salir a audicionar fuera por falta de oportunidades aquí…En cuanto a mí, me nutro de mucho producto nacional! Y doy oportunidad a bailarines que jamás cogerían en otras compañías…Aunque algunos coreógrafos ya están despertando y quieren saber más de que trata eso de la “Danza urbana” contemporánea. ¡Me gusta agregar!, en fin, estamos a la cola de la creación sinceramente…Solo hay que mirar a Inglaterra, Francia, Alemania, para mi gusto…
¿Qué referentes internacionales tienes en la danza contemporánea?…
Definitivamente Chercaoui, Vandekeybus, Peeping Tom, Fabre…Son más de este siglo!.
¿Crees que afectará mucho la subida del I.V.A. y los recortes al teatro?…
Creo?…Es un realidad!!!, terminaremos bailando en los patios, me iré antes!.
¿Proyectos?…
Dos importantes:
En Diciembre viajo a India a cumplir un viejo sueño…La oficina de cultura de la Embajada Española en Delhi me ha otorgado una residencia de investigación en Kerala. Voy a crear un espectáculo para 2013 con bailarines de Kalaripayatu-arte marcial madre de todas las artes marciales que después se desarrollaron en China o Japón; también participarán algunos miembros de mi Compañía. Y la creación se hará el año próximo en India.
En marzo de 2013 presentaré con la JORCAM, mi versión del Pájaro de fuego de Stravinsky en la Sala Roja de los Teatros del Canal, un ballet urbano-contemporáneo que empezaré a montar en enero próximo.
Ana Cabo, Directora del Festival Internacional Madrid en Danza reflexiona sobre la trayectoria y programa de este año del prestigioso festival.
Ana Cabo, Directora del Festival Internacional Madrid en Danza reflexiona sobre la trayectoria y programa de este año del prestigioso festival.
¿Qué balance haces de tu gestión en el Festival hasta el día de hoy?…
Siempre es complicado valorar uno mismo lo que uno hace y en el delicado campo de las artes escénicas siempre quedan cosas por hacer y cosas que mejorar. En concreto en el campo de la danza de actualidad, de la danza contemporánea existe siempre una interesante tensión entre las opiniones, los gustos, la apreciación, los lenguajes, las técnicas corporales y dancísticas que a mí me resulta muy estimulante. Creo que el festival se ha afianzado en una filosofía abierta y fiel a la creación coreográfica actual y tiene un lugar dentro de las programaciones especializadas que se dan en Europa. Ha habido un incremento de públicos y creo que una comprensión más amplia frente al fenómeno de la danza y sus múltiples respuestas estéticas y temáticas. Sigo siendo una programación poco habitual dentro de la generalidad de la programación de la cartelera madrileña y esto hace que la acción pública tenga sentido pues apoya así la diversidad y la diferencia. Es también muy gratificante que muchos artistas y compañías internacionales quieran estar en el Festival, incluso presentar sus nuevas creaciones en él, como fue el caso de la última creación de Merce Cunningham (hizo su presentación europea en el Festival) o el de la compañía O Vertigo de este año. He intentado hacer una programación coherente junto al impulso de creadores y también atraer a directores, productores y programadores internacionales paro los que el Festival puede ser un lugar donde descubrir artistas y propuestas.
¿La crisis te ha obligado a pensar en otras estrategias a la hora de diseñar la programación de este año?…¿Cuáles?…
Sin duda. La primera estrategia fue buscar compañías con producciones de más fácil montaje. Hay que tener en cuenta que las compañías (incluso las grandes) también se están adaptando a la crisis actual simplificando los montajes. La segunda fue rediseñar parte de la programación de manera que en el festival se presenten nuevas creaciones locales; así también contribuimos a impulsar a estos artistas. La tercera ha sido ampliar las colaboraciones, como es el caso del Certamen Coreográfico de Madrid incluyendo el proyecto ChoreoRoam Europe 2012, destinado a residencias de jóvenes coreógrafos europeos y españoles que en un futuro próximo desarrollará nuevas obras o el caso de la colaboración con la Compañía Nacional de Danza y el Matadero. La cuarta mantener la política de precios e incentivar los descuentos y los grupos. Quinta, la programación internacional es algo menor que en otras ediciones.
¿Qué líneas base hay en el programa de este año?…
Completamos la presentación de la creación contemporánea de Canadá con Chouinard y Ginette Laurin. Asumimos una línea más teatral con Peeping Tom y obras como la de Olga Mesa. Mantenemos una fidelidad a la creación madrileña celebrando los 25 años de la Compañía Provisional Danza con una producción única para veinticinco bailarines. Estrenamos los trabajos de Sharon Fridman, Pablo Esbert, Lesly Teldfor (coproducida por Korzo –Holanda-) y de Dani Panullo. Incentivamos programas especiales para familias en el Real Coliseo Carlos III de San Lorenzo de El Escorial y este año por primera vez en el Teatro Paco Rabal, con coloquios y explicaciones. En fin, intentamos por un lado afianzar líneas que consideramos importantes y por otro ser útiles a la creación de nuestros artistas
¿Afectará la subida del I.V.A. para que acuda el público a las salas?…
En el caso del Festival Internacional Madrid en Danza hemos mantenido los precios prácticamente igual que en años anteriores y proponemos múltiples descuentos y fórmulas. El objetivo desde la Comunidad de Madrid es continuar una política de accesibilidad de la cultura. Ahora bien, el impuesto del IVA no distingue entre “rentas” y por tanto afecta de manera general al precio de muchos bienes, servicios, no solo los culturales. La tendencia que vemos es que se organizan más grupos, que tienen reducciones entre el 40 y 50% de descuento y que el usuario compra entradas más baratas.
Javier Gutiérrez nos habla de sus últimos proyectos en teatro como actor y productor.
Javier Gutiérrez nos habla de sus últimos proyectos en teatro como actor y productor.
¿Cómo surge el proyecto de EL TRAJE?…
Surge de las ganas de trabajar juntos Luis Bermejo y yo, y de la necesidad de hablar del momento actual que estamos atravesando (crisis, corrupción…). Para ello le pedimos a Juan Cavestany que escribiese un texto con esos ingredientes y que a ser posible fuese una comedia. A medida que iba escribiendo, nos dimos cuenta que era el director ideal para ponerlo en pie.

¿Hubo ocasión durante el proceso para que los actores aportaseis ideas en la dramaturgia y la puesta en escena?…
Sí, durante el proceso de ensayos iban apareciendo muchas ideas tanto desde la dirección como desde los actores, que ayudaban a entender mejor la historia que queríamos contar. En el trabajo de mesa previo se creó un clima de debate muy interesante. Cavestany tuvo una actitud muy humilde e inteligente, ya que en todo momento estuvo abierto a las propuestas de los actores por descabelladas que fueran, se probaba absolutamente todo. Lo que no funcionaba se caía por su propio pie. Y así consiguió que los actores nos sintiéramos parte importante de la creación en este proceso, gracias sobre todo a ese margen de confianza y respeto en el trabajo.
¿Hay algún referente técnico del que habéis partido los actores para crear los personajes?…
Desde la época de Animalario, en la que trabajamos los tres, hay un lenguaje común y una forma de hacer que compartimos. Juan nos dio una libertad total a la hora de componer los personajes. En mi caso tan solo me pidió hacer un tipo nada sofisticado, sino todo lo contrario, lo más reconocible posible. Un personaje como «El Pocero» como referente. Luis Bermejo dice que Cavestany en esta función da voz a personajes del extrarradio.
¿Cómo ha sido el proceso de ese «combate» escénico?…
Muy placentero. No tuvimos mucho tiempo para montar la función por compromisos anteriores, sólo veinte días, así que fue un trabajo muy intenso. Disfrutamos mucho, sobre todo testando la función en la sala Kubik, con vecinos del barrio.
Trabajas en televisión, cine…pero siempre que puedes vuelves al teatro…¿Es importante para ti?…
Siempre digo que el escenario es el lugar natural del actor. Y que medirse a diario con el público creo que le hace a uno mejor actor. No me importa el medio si la historia y el personaje son interesantes. Pero es cierto que en mi caso el teatro es una necesidad.
¿Qué balances haces de tus últimos trabajos como actor en teatro?…
Muy positivo. De un tiempo a esta parte he podido elegir los proyectos. Por ejemplo en «Woyzeck», independientemente del resultado, tuve la oportunidad de enfrentarme a un personaje capital en el teatro, que me permitió trabajar algo muy diferente a lo que había hecho hasta ahora. En «Elling», pude combinar el drama y la comedia delirante en un montaje a medio camino entre lo comercial y lo alternativo. Y en «El Traje» queríamos, partiendo de un espectáculo muy sencillo, hacer un trabajo muy de actores. Y estamos satisfechos con el resultado.

¿Cómo ha sido la experiencia de producir teatro?…
Lo cierto es que le he cogido el gusanillo. Después de las experiencias de «Contraacciones» y «Elling», que fueron tan positivas, he repetido con «El Traje», en coproducción con Teatro del Zurdo. Sobre todo me interesa producir espectáculos donde el actor y la palabra sean lo más importante.
¿Qué función crees que ha de tener hoy el teatro para la sociedad en la que vivimos?…
Entiendo que tiene que ser un espejo de nuestra sociedad, del mundo en el que vivimos. Y que puede entretener, divertir pero sobre todo debe invitar a la reflexión y a ser posible remover al espectador en la butaca. Prefiero que el espectador se sienta incómodo a que salga del teatro sin que le haya pasado nada, más allá de pasar un buen rato.
¿Crees que afectará mucho la subida del I.V.A. y los recortes al teatro?…
La subida del IVA a la cultura me parece una auténtica salvajada. Además de sonarme a saldar cuentas pendientes por parte del gobierno del Partido Popular con la gente del cine y el teatro de este país por pronunciarnos en cuestiones políticas. Me emociona ver como los espectadores siguen, a pesar de esa subida brutal, acudiendo al teatro. Hoy en día, es una heroicidad levantar un proyecto al igual que acercarse a verlo.
¿Te preparas de manera distinta un personaje para tv, cine o teatro?…
Nunca dispones del mismo tiempo. Por eso prefiero el teatro, donde los procesos son más largos y donde el actor puede probar sin miedo a equivocarse. El cine es dinero, y si no lo hay eso quiere decir que tampoco hay tiempo paras ensayos. Es vital llegar y confiar en el director, además de tener clara la propuesta del personaje. Para eso ha tenido que haber con suerte algún ensayo o encuentros previos con el director, para ver cómo ve cada uno el papel. Y el mundo de la televisión ya es diferente. Mi experiencia es la de sálvese quien pueda, por eso le doy muchísimo valor a los buenos trabajos en la tele. Ahí, sí que el actor debe sacar al director que lleva dentro.
¿Cómo preparas los personajes?…
Hablar con el director es muy importante para mí. Que me dé su visión del personaje, referencias…Y a partir de ahí comienzo a trabajar. Le doy mucha importancia al vestuario, al aspecto externo y desde ahí trabajar lo interno. Suelo leer muchas veces el guión y procurar encontrar cosas nuevas en cada lectura. Y sobre todo estar muy abierto a indicaciones y pequeños hallazgos que vayan surgiendo en el trabajo.
¿Proyectos?…
Seguir con «El Traje» hasta diciembre. Después comenzaré a grabar nuevos capítulos de «Águila Roja» a la vez que ensayo el musical de «Ay, Carmela» que dirigirá Andrés Lima. Y tengo pendiente tres estrenos en en el cine, «A night in old México “ de Emilio Aragón, «Zipi y Zape y el club de la canica» de Oskar Santos y «Dos francos, 40 pesetas» de Carlos Iglesias.
Paloma Pedrero nos habla de su visión del teatro justo cuando se estrena su obra “En el túnel un pájaro” dentro del Ciclo “Una mirada del mundo” en el CDN
Paloma Pedrero nos habla de su visión del teatro justo cuando se estrena su obra “En el túnel un pájaro” dentro del Ciclo “Una mirada del mundo” en el CDN
¿Cómo surgió el proyecto de montar tu obra en Cuba?…
Pancho García ya había representado una obra mía aquí en España, «Una estrella», dirigida por la directora francesa Panchika Velez. A partir de ahí nació una gran amistad entre nosotros, basada en la admiración, la visión del mundo y el cariño. Le pasé mi obra «En el túnel…» y él se enamoró. Lo de después es luchar por un deseo. Pancho estrenó la obra en Cuba con gran y merecido éxito.
¿Cómo ha sido elegida para el Festival Una mirada al mundo?…
Supongo que para un CDN es interesante traer una obra de «este mundo» representada por una mirada de «otro mundo».
¿De qué va tu texto?¿Has podido seguir el proceso de creación del montaje en Cuba?…
El texto habla sobre la dignidad. En la vida y en la muerte. Vi la representación en La Habana. Fue una experiencia muy especial porque la puesta en escena no es realista. Me gustó ver que mis obras se pueden representar con diferentes claves estéticas.
¿Qué lectura escénica han hecho en la puesta sobre tu texto?…
Es una puesta surrealista. Una visión muy personal del director, pero sin traicionar en absoluto el alma de la obra.

¿Qué balance haces de tus últimos proyectos como autora o directora?…
Estoy contenta con los últimos trabajos. Bueno, siempre lo último es lo que más cerca está de una, ¿verdad? Sí, creo que sirve de algo la edad y la experiencia. Ahora veo mejor las obras, a los actores… Ahora sé algo más lo que quiero decir y cómo. Eso sin renunciar al juego, a la experimentación. Pero de forma más tranquila.
¿Llegas a la dirección de manera natural o para dar tu visión personal de tus obras?…
No sé cómo llego a la dirección. Pero es algo me gusta. Y no sólo montar obras mías, también me encanta trabajar con textos de otros autores. Lo que sí voy teniendo claro, aunque esté feo decirlo, es que nadie cuenta mis obras como yo lo hago, nadie las defiende como yo. Y no porque las haya escrito. Cuando comienzo a pensar en la puesta en escena me olvido completamente del proceso que viví en la escritura. Cambio el chip. Empiezo a verlo todo de nuevo. Es la única forma de que dirigir me divierta. Creo que redescubro la obra como haría cualquier director.
¿Cuál ha sido tu evolución como autora?…¿Estás escribiendo algún texto?…
Es difícil hablar de la propia evolución. Tampoco me paro mucho a pensarlo. Creo que mi propia vida ha ido haciéndome evolucionar como autora de teatro. Yo escribo siempre desde una imperiosa necesidad por contar algo. Esa necesidad ha ido cambiando con el tiempo, con mi experiencia vital… La parte formal me importa menos. Siempre he pensado que la estética ha de nacer de la ética. Yo según el tema a tratar, el argumento… busco una estructura diferente. Realmente lo único que me importa es seguir teniendo motivos profundos para ponerme a escribir. Lo demás viene o no viene, pero es secundario.
Ahora no estoy escribiendo ningún texto. Hace un año y medio me diagnosticaron un cáncer y he vivido tan intensamente, he estado tan cerca de la muerte, que ahora necesito estar en la calle, dirigir, dar cursos, estar con los otros. Ya vendrá el momento de volver a mí misma. Eso espero.
¿Cómo ves el panorama teatral en nuestro país?…
Me interesan mucho las nuevas propuestas de la gente nueva y los teatros pequeños con Compañías «grandes». El teatro institucional y el comercial, salvo raras excepciones, me llega muy poco.

Creo que es un momento muy interesante. Ahora sin ayudas estatales saldrán adelante los buenos. Y eso me crea una feliz expectativa.
¿Crees que el aumento del IVA hará mucho daño al teatro?…
Al teatro le hacen más daño otras cosas que el aumento del iva. Al teatro le hace daño la mediocridad y el egocentrismo de sus artífices. Espero que nos demos cuenta de que la comunicación con el público es fundamental. No sólo hay que escribir y hacer teatro por algo, también para algo.
¿Qué premisas planteas en tus talleres de escritura?…
En los talleres trabajo con tres planos, ¿Por qué escribir? Aspecto fundamental que olvidamos a menudo. ¿Cómo? Aquí trabajo con la técnica. ¿Y para qué y quienes? Cuando tenemos clara está pregunta el camino de la escritura encuentra un sentido.
¿Qué obra has visto últimamente?¿Qué te interesó?…
Últimamente he visto varios espectáculos. El que más me intereso fue una versión de «El diario de Adán y Eva» que vi en un bar-teatro de Lavapiés. No tenían artefactos, pero el texto y la forma de expresarlo me llegó. Me puso la cabeza en marcha. De hecho, estuve hablando con los actores y gente del público hasta las tres de la mañana. Me gusta el teatro de la autencidad. Para eso no se necesita dinero.
Javier Artiñano, el gran diseñador de vestuario y escenografía, nos habla de su larga experiencia en el medio artístico.
Javier Artiñano, el gran diseñador de vestuario y escenografía, nos habla de su larga experiencia en el medio artístico.
¿Cómo fueron tus inicios en el diseño de vestuario?…
Desde muy pequeño tuve una gran afición por el dibujo. También, en mi adolescencia, me interesé mucho por la historia y como consecuencia, del cine histórico…mis motivos principales de los dibujos eran esos temas. Cuando tuve que plantearme un poco mi futuro pensé que querría intentar abrirme camino con algo relacionado con el dibujo. Estuve trabajando en una editorial y en una empresa de publicidad, como me gustaba mucho el teatro, pensé que quizás podría hacer escenografías y vestuario para ese medio. Supe de una academia en la que Francisco Nieva impartía esas materias y me matriculé. En esa escuela, una compañera me comentó que ella colaboraba con el grupo teatral Los Goliardos como escenógrafa y figurinista pero que tenía que dejarlo pues le había salido otro trabajo y me preguntó si me interesaba sustituirla, por supuesto le dije que sí y de este modo empecé a colaborar con dicha Compañía. En este grupo conocí al director teatral Ramón Ballesteros que por aquel tiempo era ayudante de dirección de José Luis Alonso en el Teatro María Guerrero, le habló de mi y fue precisamente José Luis quien me dio mi primera oportunidad profesional al encargarme el diseño de vestuario de la obra La Hora de la Fantasía para la Compañía de Irene Gutiérrez Caba. Más tarde, trabajando para el teatro, me surgieron oportunidades de hacer cine y televisión.
¿Lo has compatibilizado con otros trabajos?…
Aparte del tiempo ya mencionado en que trabajé para una editorial y en la agencia de publicidad no lo he compatibilizado con ningún otro trabajo.
¿Qué balance harías sobre tu larga trayectoria?…
El balance no puede ser más positivo, he participado en más de cien montajes teatrales entre escenografías y vestuario, he diseñado los figurines de más de cuarenta películas, varios programas y series de TV; algunos de estos trabajos han tenido mucho éxito y he recibido varios galardones, entre ellos seis Premios Goya de la Academia.
¿Qué diferencia hay para ti a la hora de diseñar un traje para cine, tv o teatro?…
Entre cine y televisión no veo grandes diferencias. De hecho toda la televisión en la que intervenido era filmada por lo que para mí, era cine, solo que se pasaba por televisión. Para el teatro si hay diferencias pues los trajes se ven a una distancia y los detalles hay que realzarlos para que puedan apreciarse a esa distancia. También, en mi opinión, el teatro permite ser más creativo e imaginativo.
¿Cómo te surgen las ideas?…¿Cuánto margen te dejan para crear durante los procesos?…
Las ideas me surgen cuando leo los textos…Obras de teatro, guiones de cine o TV. Después, en las conversaciones con el director, buscamos la línea en la que queremos trabajar, más realista o imaginativa. Por supuesto también hay un periodo de documentación de las épocas a través de cuadros de pintores contemporáneos o fotos, si las hay de la época a tratar.
¿En qué proyectos has participado durante el último año?…
En el último año solo he intervenido en el montaje de la obra Los habitantes de la casa deshabitada dirigida por Ignacio García que actualmente está de gira por España.
¿Te ha tentado alguna vez desarrollar otras facetas más allá del diseño de vestuario?…
Aparte de las escenografías no me ha interesado desarrollar ninguna otra actividad pues mi profesión es mi gran pasión.
¿Cómo surgió la exposición que han realizado sobre tu trabajo?…
Como el Centro Cultural Mira está situado en Pozuelo de Alarcón y en este mismo municipio está la Escuela de Cine, el centro se puso en contacto con el entonces director de dicha Escuela, Fernando Méndez-Leite, para que les sugiriese un tema para una exposición sobre algo relacionado con el cine y él les propuso mi nombre.
¿Qué proyectos tienes entre manos?…
Actualmente no tengo ningún proyecto entre manos. En los últimos tiempos no tengo muchas ofertas. En cine no abundan los proyectos para los que me solían llamar y para el teatro no me suelen llamar muy a menudo. De cualquier forma asumo sin ninguna tristeza que también hay un cambio generacional y mi tiempo ya ha pasado.
¿Crees que los recortes y el aumento del I.V.A. van a afectar a los proyectos de teatro?…
Imagino que si pues las compañías de teatro tendrán menos márgenes de gasto.
¿Qué montaje has visto últimamente que te haya interesado?¿Por qué?… Por una serie de circunstancias personales que sería largo explicar no he ido al teatro últimamente por lo que no podría contestar a esta pregunta, si veo bastante TV y me ha parecido muy interesante el nivel del vestuario de Gran Hotel, serie española y de Imperium.
PALOMA PARRA nos habla del mundo de la iluminación teatral
PALOMA PARRA nos habla del mundo de la iluminación teatral
¿Cuál es el objetivo del taller de iluminación que vas a realizar?¿En qué consiste y a quién va dirigido?…
El objetivo de impartir cursos de formación técnica de espectáculos partió de la ganas de compartir los conocimientos que hemos ido adquiriendo con el paso del tiempo en la profesión. Y por la necesidad de reinventarse y explorar campos nuevos.
El curso consta de un aprendizaje ante todo práctico sobre las partes técnicas necesarias para desarrollar un montaje teatral (iluminación, sonido y maquinaria).Va dirigido a toda persona que quiera aprender una profesión, como para aquellas que dentro de las artes escénicas (actor, director, bailarín…) quieran ampliar conocimientos o conocer de cerca el trabajo de sus compañeros, los técnicos.
¿Crees que hay una carencia de formación a nivel iluminación en la profesión teatral?…
Creo que hay carencia de práctica en la formación que se está impartiendo. Mucha teoría y poca práctica, es difícil tener a disposición de un curso, un teatro acondicionado técnicamente. Y pienso que es una profesión que se aprende haciendo y ante todo gustándote lo que haces. Los centros de formación técnica que hay son, o muy caros o muy selectivos a la hora de poder entrar a recibir clases. Pienso que la docencia va más dirigida a formar a «artistas de la iluminación» que ha personal cualificado para poder montar y hacer un espectáculo correctamente y ante todo disfrutando e involucrándote con ello.
¿Cuál ha sido tu formación en esta materia?…
Mi formación parte de los audiovisuales, más centrada en la fotografía. Pero como dije antes, la práctica es lo que realmente me ha enseñado lo que se sobre esta materia.
Empecé cargando y descargando camiones (algo que aún hago) entre reportaje y reportaje y la inquietud por hacer cosas me llevo a colgar focos, montar equipos de sonido, y… ¿Esto qué es? Y… ¿Si toco aquí?… Empecé a trabajar en el Teatro Pradillo, y en este lugar gracias al espacio y la gente que pasó y pasa por el, es donde más pude y puedo desarrollar mi formación a la vez que mi profesión. Si, fui una afortunada.
¿Cuáles han sido los proyectos para los que has realizado un diseño de iluminación en el último año?…
El último que estrené en Septiembre fue para el espectáculo «Jabón de Manos» de Álvaro Frutos y anteriormente… «Peep Box» de Mey Ling Bisogno, sin olvidar «Material Inflamable» de Guillermo Weickert. Realmente no ha sido un año muy creativo… por cantidad no por calidad.
¿Cuando te proponen un proyecto te dejan margen de creación o te piden lo que necesitan?…
Pues hay de todo, coreógrafos o directores que lo tienen muy claro o creen que lo tienen muy claro e intentan explicarte lo que quieren, o (mis preferidos) los que confían en tu criterio artístico respecto a su trabajo y te dejan, y ante todo, les gusta la aportación artística que tú puedes hacer desde las luces a sus espectáculos.
¿A partir de qué creas los diseños de iluminación?…
Siempre parto de lo que me hace sentir el primer ensayo que voy a ver al local de ensayos. Aunque anteriormente me lea el proyecto o lea el texto, intento que nada me pueda influenciar, ni positiva ni negativamente, me gusta partir de nada, los bailarines/actores y yo.
¿Qué iluminadores tienes como referencias?¿Por qué?…
La verdad que muchos y ninguno. Podría decirte cantidad de nombres de iluminadores que algo me han aportado o que tengo cierta afinidad con sus trabajos o con su forma de trabajar o también me podría poner pedante y decirte grandes nombres, prefiero no nombrar a ninguno.
¿Qué iluminación has visto últimamente que te haya interesado?…
Uy! Esto no está bien decirlo, pero hace tiempo que nada me sorprende o me haya interesado y suelo ir con bastante frecuencia a ver espectáculos. El último que recuerdo del que salí muy interesada por la iluminación y la puesta en escena fue en el Festival de Otoño pasado, un espectáculo de Robert Lepage en el Price.
¿Están bien dotadas técnicamente las salas actualmente?…
Tela, la preguntita!… Tanto actualmente como antiguamente hay de todo, con la diferencia que las salas que estaban y están dotadas ahora, lo que no tienen es ni presupuesto ni personal para mantener la dotación en perfecto estado. Y en los nuevos espacios que están abriendo o han abierto hace poco, no es una prioridad la dotación técnica. Conclusión, una pena… pero también hay que decir que aún queda alguna sala por el norte de España que intenta cuidar esta cuestión.
¿Se nota la crisis actual en la demanda de iluminación?…
Ja ja ja, pues claro que sí y el que no lo esté notando que venga y me cuente como lo hace. Más que la demanda, que de esta sigue habiendo, pero menos, la crisis se nota en los presupuestos que hay, tanto para hacer diseños como para hacer bolos.
¿Alguna sugerencia para seguir creando en tiempo de crisis?…
Ante todo no perder la ilusión, aunque sea un tópico, se que cuesta… Y luego pues reinventarse, tirarse a charcos en los que jamás habrías pensado que te meterías. Y como me dijo una amiga «crisis en latín significa cambio» así que…. a cambiar.
¿Qué proyectos tienes entre manos?.
El proyecto en el que más estoy dejando mi tiempo, ganas e ilusión es en CUES, como dije antes es mi (nuestro) «nuevo invento» para lidiar con la crisis.
También estoy con diseños de iluminación para diferentes compañías, Sharon Friedman, un solo de José Luis Sendarrubias y para más adelante un nuevo proyecto con Guillermo Weickert. Y entre tanta danza una ayudantía de iluminación para un próximo proyecto del CDN.
Verónica Larios, socia de Microteatro por dinero nos habla de este particular proyecto.
Verónica Larios, socia de Microteatro por dinero nos habla de este particular proyecto.
¿Cómo surgió la idea de Microteatro por dinero?…
Surgió en Noviembre de 2009 cuando un grupo de unas cincuenta personas hicimos una intervención en un prostíbulo en reformas de la Calle Ballesta, bajo el tema Por dinero, con trece historias sobre la prostitución. Las historias duraban alrededor de los 10 minutos y las habitaciones eran minúsculas, apenas cabían cinco espectadores en algunas de ellas. Cada espectador pagaba un euro y elegía cinco de las trece historias.
Tuvimos tanto éxito y tanta repercusión contando solo con comunicación a través de las redes sociales, que los responsables de Triball nos ofrecieron un espacio fijo para poder seguir con nuestra actividad. Miguel Alcantud lideró y desarrolló esta idea y algunos de los que habíamos participado apostamos por ello y nos embarcamos en esta aventura que dura ya dos años.
¿Cuál es el balance de este tiempo que lleva funcionando?…
El balance es muy positivo. La propuesta ha sido muy bien acogida por la profesión y por el público en general. Yo siempre digo que todo el que viene repite.
¿Qué evolución ha habido?..
Al principio no sabíamos si cuando abrimos las puertas iba a venir a vernos alguien que no fueran nuestros amigos. Imagino que como somos veinte socios y tenemos muchos amigos, corrió muy rápido el boca a boca y la gente empezó a conocernos. Hoy día hemos hecho algunas acciones fuera de nuestra sede, como en La Cárcel Segovia Centro de Creación, en un Palacio del S. XV en Burgos o en el Centro Cultural de España en Miami. Y tenemos público y admiradores internacionalmente. En Miami se acaba de abrir un Microteatro y en Buenos Aires se espera su apertura para el mes de Abril.
¿Qué variedad se podría reseñar entre los proyectos presentados?…
Recibimos unos cien proyectos al mes aproximadamente y hay de todo, destacando sobre todo muchos textos de comedia, pero intentamos que la selección sea lo más variada posible.
¿Cómo se realiza la selección de proyectos?¿Qué criterios?…
Nos basamos sobre todo en el texto, que sea completo en sí mismo, arriesgado a ser posible y que tenga una propuesta escénica interesante, esto sobre todo para la sesión de tarde.
Luego intentamos que dentro del tema que proponemos haya la mayor variedad posible, eligiendo textos que aporten diferentes puntos de vista sobre el mismo tema. Es importante también que tenga un equipo profesional. A veces elegimos el texto sin más y se lo queda algún socio para dirigirlo, sin embargo lo que prima es que las propuestas vengan con un equipo. Ahora tenemos además el Microdebut para actores, directores o autores que estén en proceso de formación, las obras van con el tema del mes y se representan los martes.
¿Qué experiencias se han realizado de Microteatro fuera de Madrid?¿Cómo fue?…
En Segovia tenemos un acuerdo con el Ayuntamiento y vamos todos los meses con una selección de nuestras obras del mes anterior. Vamos a la Cárcel convertida en Centro de Creación y las funciones se representan en las celdas que antes sirvieron de prisión para algunos. La sensación es impresionante y el público de la ciudad está encantado con la experiencia de Microteatro. Tanto que la última vez se acabaron las entradas en hora y media. Hemos estado en Burgos en un Palacio del S. XV, donde buscamos lugares especiales para nuestra representación y en Miami, en dos ocasiones como una acción puntual y en esta tercera convocatoria en un lugar fijo que ha abierto sus puertas ahora gracias al éxito de público obtenido en las dos anteriores.
¿Qué proyectos hay para el futuro de Microteatro en Madrid o más allá de nuestra ciudad?…
Se abrirá próximamente Microteatro Buenos Aires y tenemos ya algunos puntos en España donde estamos empezando a buscar los espacios o donde hay gente interesada en abrir un Microteatro por Dinero. Tenemos otros proyectos que irán saliendo a la luz poco a poco, como un Festival Nacional de Microteatro.
¿Afectan los recortes y el aumento del I.V.A. a Microteatro?…
Estas decisiones afectan a la cultura en general y la hacen cada vez menos cercana a todo tipo de público y de esta forma más elitista, cuando es algo que debería estar al alcance de todos.
Aún así nosotros nos mantenemos como siempre.
¿Qué crees que ha provocado el interés por esta fórmula de teatro?…
Su dinamicidad, su cercanía con los actores y la experiencia de sentirte prácticamente dentro de la escena y no como mero espectador. Quizás también el hecho de que cada uno se pueda hacer su propio menú teatral lo convierte en algo muy atractivo.
¿Hay una experiencia en Canal 13…cómo surgió?¿Habrá otras?…
Surgió porque ellos querían celebrar su 13 Aniversario de una forma distinta y original y consideraron que la propuesta de Microteatro era la más adecuada. De momento no sabemos si se volverá a repetir, espero que la hayan disfrutado los que asistieron a estas sesiones.
¿Alguna sugerencia para seguir creando en estos tiempos de crisis?
Estos tiempos de crisis son los más adecuados para crear. Es justo ahora cuando cada uno tiene que seguir adelante, reinventándose a sí mismo. Eso sí, habrá mucha competencia sin duda alguna. Y probablemente uno se equivoque alguna vez y tenga que volver a empezar, pero creo que lo importante es seguir adelante, solucionando los errores.
En Microteatro por Dinero cada mes invitamos a esa creación abriendo nuestras puertas a veintiún equipos, así que quien se anime que nos mande su proyecto.
Eduardo Vasco nos habla de sus proyectos tras su etapa al frente de la Compañía Nacional de Teatro Clásico
Eduardo Vasco nos habla de sus proyectos tras su etapa al frente de la Compañía Nacional de Teatro Clásico
¿Qué balance haces de tu etapa como director de la Compañía Nacional de Teatro Clásico?
Mi balance es positivo. Muy positivo. Cuando llegamos a la Compañía nos propusimos recuperar una serie de cuestiones relativas al funcionamiento interno (la formación de dos elencos que se complementaran, la creación de la Joven Compañía Nacional, los proyectos de medio formato, la formación continua, etc) y otras relativas a su actividad externa (recuperación de las giras, la proyección internacional, ampliación de repertorio, apoyo y difusión por los festivales, etc.) y conseguimos todas, de una u otra manera. Creo que la Compañía es una institución que uno acaba sintiendo cerca y que tiene un objetivo tan concreto que resulta precioso desarrollarlo junto a sus miembros, los festivales, teatros, universidades y el público, que es un valor que acompaña a esa casa maravillosa.
¿Cómo surge el proyecto que vas a estrenar en La Abadía?
Queríamos volver a reunir Noviembre Compañía de Teatro como era en el momento que lo dejamos. Acabamos aquella etapa con Hamlet y queríamos volver con Shakespeare, y esta vez con una comedia. De entre todas las que barajábamos la que más nos interesaba por temática y contenidos, y mejor se ajustaba a nuestro elenco era Noche de reyes. Noviembre funciona con la complicidad de sus miembros como gasolina principal, así que nos juntamos y nos pareció una buena cosa volver a la arena teatral con esa obra tan positiva, ten bella. Teníamos muchas ideas que se fueron concretando según avanzaba el tiempo a partir de estímulos muy variopintos.
¿Cómo ha sido el proceso?…
Lo hemos disfrutado enormemente. Cada ensayo. Tenemos la suerte de conocernos desde hace mucho tiempo y de haber trabajado juntos en tantas ocasiones que nuestro nivel de confianza y de capacidad para probar y equivocarnos es muy alto. Exploramos la vía del music-hall para poder desarrollar todo el ambiente musical que está propuesto en el texto, que es mucho, y decidimos que debía ser un elemento fundamental. A partir de ahí todo apareció de una manera muy natural.
Creo que también estrenas otro montaje en Valencia…Háblanos de él…
Se trata de La gaviota de Chejov, una producción de Teatres de la Generalitat Valenciana que se estrenó en el Teatro Talía de Valencia en castellano el pasado octubre y se ha remontado en esta ocasión en valenciano. Ha sido un encuentro con un grupo extraordinario de actores y me ha dado la oportunidad de conocer parte de la profesión valenciana, que me parece un entorno con un potencial teatral tremendo. Y montar a Chejov es algo que deseaba desde hace mucho tiempo.
¿Qué proyectos tienes entre manos?…
Estreno en el CDN El malentendido de Camus a finales de enero, con un lujo de reparto: Cayetana Guillén Cuervo, Julieta Serrano, Ernesto Arias, Lara Grube… Después me tomaré un tiempo antes de comenzar el siguiente Shakespeare de Noviembre. Mi siguiente proyecto tiene que ver con la música…
¿Han cambiado tus planteamientos de trabajo y tu manera de enfocar los proyectos tras tu paso por la Compañía Nacional de Teatro Clásico?…
Seguro. Me he pasado siete años entre los clásicos, trabajando monográficamente un tipo de dramaturgia muy concreta que constituye la base de casi todo lo que se escribe hoy. Ha sido una experiencia tan enriquecedora que ya no soy la misma persona de teatro que era antes, creo que ha cambiado hasta mi manera de hacer y entender el teatro contemporáneo. Confío más en el actor y en el texto, trabajo de manera más sobria cada vez y, seguramente, de una manera más lúdica; disfruto cada vez más.
¿Has visto algún montaje de teatro últimamente?¿Qué te pareció?…
Lo último que he visto, hace unos días en Valencia, han sido siete montajes del festival Ruzafa Escénica y me ha parecido fantástico. Una iniciativa de gentes de la profesión hacia su barrio, relacionando artistas plásticos con gentes de teatro y músicos que actuaban en lugares atípicos. Mucha imaginación, calidad y rigor. Y sin ayuda pública. Es como un pulmón cultural para la ciudad. Un acto bello y valioso.
¿Crees que va a afectar la subida del I.V.A. y los recortes en el teatro?…
Sí, definitivamente. Va a cambiar nuestra manera de hacer teatro, ya lo está haciendo. Están desapareciendo compañías, cada vez es más complicado volver a los usos que han sido habituales para producir espectáculos. Hay mucha gente en la profesión que lo está pasando muy mal. Nosotros apostamos por una producción grande (11 actores) y no nos ha ido mal dadas las circunstancias, pero cada vez es más complicado.
¿Alguna sugerencia para seguir creando en tiempos de crisis?
Complicidad. Reunir equipos de gente con pasiones e intereses comunes, apostar por proyectos diferentes que merezcan la pena. Hacer teatro contra esta marea de pensamiento conformista amedrentado por la economía.
Antonio Najarro, director del Ballet Nacional de España hace balance de su gestión hasta hoy y nos habla de sus próximos proyectos.
Antonio Najarro, director del Ballet Nacional de España hace balance de su gestión hasta hoy y nos habla de sus próximos proyectos.
¿Cuál es el balance, como director del Ballet Nacional de España, desde que fuiste elegido hasta hoy?
El balance es más que positivo para mí.
Estoy logrando mis principales objetivos, que son inyectar una dosis de energía de trabajo muy potente con los bailarines, trabajando codo a codo con todos a diario y dinamizando la creación de obras y coreografías así como abriendo el BNE a nuevos públicos.
¿Tienes alguna planificación para la primera etapa como responsable del Ballet?
Mi planificación es la de abordar obras de nueva creación así como recuperar el repertorio del BNE. Mostrar al público las nuevas tendencias de la danza española y, al mismo tiempo, crear programas donde el público vea y comprendan las bases de la danza española a través de la presentación de coreografías de grandes creadores de generaciones anteriores.
¿Va a ser una constante la colaboración con otros coreógrafos o directores de escena?
Por supuesto. El BNE tiene que tener un constante diálogo con creadores, artistas invitados, diseñadores, escenógrafos, etc externos.
¿Cómo están respondiendo los espectadores con el primer programa presentado?¿Tienes pensado algún tipo de actividad para crear nuevos públicos?
La respuesta a mi primera propuesta fue excelente, conseguimos llenar todos nuestros espectáculos en el Teatro de la Zarzuela y la respuesta del público fue más que satisfactoria. Estamos haciendo muchas actividades para captar nuevos públicos, actualmente hemos realizado un día de puertas abiertas en el BNE donde todo el público interesado ha podido visitar nuestra sede y conocer nuestras instalaciones y funcionamiento interno. También haremos conferencias sobre la obra “Medea” que en breve recuperaremos en el Teatro de la Zarzuela del 25 de octubre al 4 de noviembre. Estamos continuamente mostrando en las redes sociales a través de vídeos promocionales, como se desarrollan los ensayos de nuestras nuevas producciones.
¿Cómo ha recibido la critica tus nuevas propuestas?
La crítica ha sido diversa, es complicado mostrar en una primera propuesta el objetivo de mi trabajo, la dirección del BNE la comencé hace tan solo un año y ya casi tengo estructurado el BNE como pienso que debe ser, pero lo más importante para mí es el público. Hemos conseguido captar mucho público nuevo que ha salido entusiasmado del Teatro
¿Para ti es importante tener un grupo de bailarines fijos en la Compañía?
Por supuesto, estos bailarines han sido formados y siguen formándose en todos los estilos de la danza española. Tienen que ser bailarines muy completos que puedan defender desde el flamenco, hasta la escuela bolera, el folklore y la danza estilizada, y la única estructura donde se puede afrontar una preparación continua a través de clases diarias y cursillos, es el BNE.
¿Cómo ves las nuevas generaciones de bailarines?
Las nuevas generaciones vienen con una preparación estupenda, sobre todo a nivel técnico, y mi objetivo es que esta gran preparación técnica esté perfectamente equilibrada con una preparación artística. Conseguir que el bailarín transmita a través de su técnica.
¿Cuándo será la próxima presentación de la Compañía en Madrid?¿Con qué programa y dónde?
La próxima temporada del BNE será en el Teatro de la Zarzuela, del 25 de Octubre al 4 de Noviembre.
En esta ocasión he confeccionado un programa de recuperación del repertorio de grandes creadores de la danza española, el programa será:
– Paso a Cuatro, de Antonio Ruiz Soler
– Farruca, de Juan Quintero
– Viva Navarra, de Victorio Eugenia (Betty)
– Jota de La Dolores, de Pilar Azorín en homenaje a Pedro Azorín
– Medea, de José Granero
¿Hay prevista gira?
Después de esta temporada en Madrid, visitaremos Cádiz y Francia, y el año que viene tenemos previstas giras en España, Japón, Latinoamérica y una nueva temporada con nuevo espectáculo en Madrid en el mes de Junio
¿Crees que afectará en la asistencia de público la subida de precios por el aumento del I.V.A.?
Desgraciadamente creo que sí, pienso que el mundo del espectáculo no debería sufrir esta subida ya que, debido a la situación de crisis actual en la que nos encontramos, es muy probable que repercuta directamente en una menor afluencia de público.
¿Cuál es el siguiente proyecto que pondrá en marcha la Compañía?
El siguiente proyecto es la recreación de la obra “Visiones de España” del pintor Sorolla, con dirección y puesta en escena de Franco Dragone, música de Juan José Colomer, y coreografía de Miguel Fuente, Arancha Carmona, Manuel Liñan y yo mismo.
¿Has visto algún espectáculo de danza últimamente?¿Qué te pareció?
El último espectáculo de danza que he visto es “Carmen” de Antonio Gades. Me encantó. Define perfectamente el estilo y visión de danza – teatro del gran genio de la danza Antonio Gades y considero que fundamental que exista y se apoyen a compañías privadas que tienen como objetivo defender y mantener el legado de los grandes de la danza española y el flamenco, este legado no puede perderse.
Elisa Sanz nos habla de sus recientes y próximos trabajos…
Elisa Sanz nos habla de sus recientes y próximos trabajos…
¿Qué balance haces de tus trabajos en el último año?…
El balance es estupendo. Estrené «El manual de la buena esposa», un espectáculo que se mantiene en cartel con gran éxito, «Una luna para el bastardo» me ofreció la posibilidad de trabajar con John Strasberg y estrenar en el matadero, teniendo la ocasión de trabajar con unos actores increíbles. Con Aracaladanza remontamos «Nada Nada» y continuamos con la gira con «Nubes» y con 10 & 10 Danza tuve el inmenso honor de trabajar con cinco grandes de la danza contemporánea en «Identities», una producción muy especial en el que trabajé muy duro y en la que aprendí e investigué muchísimo. En este mes de septiembre se estrenará «Si supiera cantar me salvaría. El crítico», un texto precioso de Juan Mayorga con dirección de Juan José Afonso para el que he diseñado la escenografía en la que conviven en escena Juanjo Puigcorbé y Pere Ponce. Para terminar el año estrenaré «Constelaciones» de Aracaladanza, proyecto en el que actualmente estamos en plena creación. Y para completar me dieron un Max por el vestuario de «La avería». Ahora que me doy cuenta que el balance ha sido cojonudo.
¿Hay alguno de los trabajos en el que hayas podido experimentar en el proceso o tienes que buscar habitualmente el resultado que piden?
Intento experimentar en todos. La creación para mí no es otra cosa que probar y descubrir nuevas lecturas. Habitualmente lo hago más en danza por el tipo de lenguaje. En «Identities» experimenté desde el minuto uno hasta la hora antes de estrenar. Ahora con Aracaladanza es lo único que hacemos. Esto es maravilloso. Pero en teatro también intento descubrir y encontrar nuevas formas en el proceso de creación del vestuario o de la escenografía. Nunca voy a lo que piden sin pasar por un proceso más personal, aunque luego sea el resultado que aparentemente te piden. Si no experimentáramos sería aburridísimo. Siempre hay un nuevo material que probar, un traje con el que jugar, una perspectiva diferente o una tela con la que descubrir nuevas formas.
¿Hay alguna diferencia a la hora del diseño si se trata de un espectáculo de danza o de danza para niños?
Para mí no hay ninguna diferencia. Yo trabajo en danza y en espectáculos de danza para niños. La única diferencia es que los niños son un público bastante más exigente y esto te pide trabajos más estudiados. Nos empeñamos en diferenciar públicos y eso a mí no me gusta. La diferencia es el contenido del espectáculo. Para niños las propuestas, habitualmente son más lúdicas, esto hace desarrollar diseños con más juego que los que habitualmente vemos en danza para adultos. Pero me exijo lo mismo en un tipo de espectáculo u otro.
Hablamos del proyecto Fuafua showroom
Este proyecto es algo que tenía pendiente. Y en Burgos, ciudad en la que vivo a caballo de Madrid, es más fácil. Se trata de un espacio taller en el que seguir investigando tanto para espectáculos como para diseño de moda o lo que se me ocurra. Un pequeño pisito solo para crear. Intentar realizar los trajes en mi espacio para convivir con ellos. Siempre diseño y es un taller el que se ocupa de la realización y esto te separa del proceso. También será un espacio en el que pueda realizar otro tipo de creaciones. Ahora estoy con una colección de trajes vintage y complementos. Una futura tienda online, presentación de colecciones de otros creadores. En fin, al mal tiempo buena cara.
¿Este proyecto es una prolongación del que estabas realizando en Burgos?
Bueno, viene impulsado por mi proyecto de HangarMarket. Creé un mercado alternativo y de nuevos creadores en la sala hangar de Burgos. Coordino y selecciono los cuarenta y cinco puestos que cada primer domingo de mes forman este mercado. Llevamos cinco y el éxito es total. Comencé poniendo un puesto de ropa de segunda mano y corsets…Ahora ya tengo la marca Fuafua y muchos proyectos con el mercado.
¿Estas ahora en proceso con el próximo espectáculo de Aracaladanza?…hablamos de él…
Pues está siendo fantástico. Es lo que te comentaba al principio… Experimentación…juego y creación. ¿Qué más se puede pedir?. Nos hemos metido de lleno en el mundo de Miró para este espectáculo y estamos descubriendo cosas increíbles. Ya estamos con las primeras pruebas de vestuario y creo que va a estar a la altura de los proyectos anteriores de Aracaladanza , si no mejor.
¿Que otros proyectos tienes en preparación para los próximos meses?
Los próximos y principales proyectos son Fuafua y mi colaboración con el grupo contemporáneo de Burgos para su próximo espectáculo de danza. De los demás no se puede hablar que dicen que trae mala suerte.
¿Qué prefieres diseñar vestuario o espacio escénico?…
Me gusta hacer las dos cosas en el mismo proyecto. Lo siento más mío. Si tengo que elegir, en teatro… el espacio y en danza…el vestuario.
¿Como se ve Madrid desde Burgos?
Bueno, paso de uno a dos días de la semana en Madrid. A veces más si estoy en pleno proyecto. Pero ahora para mi Madrid es solo trabajo. Burgos es calidad de vida. En Madrid parece que está todo hecho o no tienes tiempo para hacer nada. En Burgos hay mucho por hacer y te da tiempo a realizar millones de cosas en un solo día, todo es más fácil. Y con una niña de un año y medio muchísimo más sencillo y económico.
¿Crees que afectara mucho en las artes escénicas los recortes que se están dando en cultura en nuestro país?
Pues claro que va a afectar. Pero tengo la esperanza de que todos demos la vuelta a la tortilla y ante las dificultades ganemos la batalla con talento.
¿Alguna sugerencia para seguir creando en tiempos de crisis?
Hay que seguir creando. Investigar, inventar nuevas formas e intentar rodearnos de gente con talento. No hay que dejarnos llevar por el pesimismo. En época de crisis la cultura y el arte se hacen fuertes.
Guillermo Heras nos habla de los proyectos que ha dirigido o dirige en la actualidad…
Guillermo Heras nos habla de los proyectos que ha dirigido o dirige en la actualidad…
¿Cuál es el proyecto que estás realizando en MEXICO D.F?…Háblanos de él…
He realizado la puesta en escena de la obra de Juan Mayorga “Cartas de amor a Stalin”. Esta es ya la cuarta propuesta que hago de esta excelente obra. Cada una de ellas en países diferentes España, Venezuela, Portugal y ahora en el DF con la Compañía Nacional de México que dirige el maestro Luis de Tavira. La experiencia ha sido muy gratificante por el alto nivel creativo y productivo del entorno en que he podido trabajar y entra dentro de mi persistente visión de encontrar un espacio escénico iberoamericano de integración e intercambio.
¿Cómo ves el teatro en México?…
Actualmente la escena mexicana está atravesando un gran momento creativo debido a factores como:
a) Una consolidación de propuestas que provienen de los Estados (sus Comunidades Autónomas) y que van más allá de un persistente sistema institucional basado sobre todo en la producción capitalina del DF.
b) Un interesante recambio generacional en el segmento de la dirección de escena, que sigue teniendo un fortísimo discurso y personalidad entre los históricos del teatro mexicano, pero al que se unen ahora numerosos directores con ideas muy diversas a la tradición dominante.
c) Una excelente aportación dramatúrgica que abarca desde las generaciones más consolidadas a nombres que surgen en todo el país con propuestas sumamente atractivas y diversas.
¿Cómo ves desde la distancia la situación teatral en nuestro país?…
Mi vinculación a España desde el punto de vista creativo es cada vez más residual. Estoy convencido que aquí estoy en “un territorio de nadie” y por eso prefiero hacer trabajos de gestión como la Muestra de Autores de Alicante o el Programa Iberescena y volcar mi energía de dirección escénica en laboratorios y, talleres y montaje en toda América donde me siento más a gusto. Tal vez sea un desapego circunstancial porque sé que ahora más que nunca hay que arrimar el hombro, pero necesito volver a encontrar un entorno (soy muy poco individualista) para canalizar esos proyectos de creación que, sin duda, tengo en la cabeza. No obstante ahora mi sueño es contar con un grupo de integración de voces e ideas de toda Iberoamerica.
¿Cuál es tu balance de Iberescena hasta el momento?…
Muy positivo dado que solo tiene seis años de vida pero ya ha repartido una importante cantidad de dinero (en cinco años en torno a los seis millones de euros) y varios de los proyectos a los que se han ayudado están circulando y teniendo una cierta repercusión en el mundo escénico. No obstante soy consciente de lo mucho que se necesita avanzar, del presupuesto real que se debería alcanzar y los enormes retos que tenemos de dar a conocer a todos los sectores el propio Programa.
¿Cuál es tu balance del Festival de Autores de Alicante a día de hoy?…
Veinte años de Muestra de Autores es desde luego un largo trayecto. Sin duda tengo luces y sombras a mis espaldas. Por un lado, lo que sin duda se ha conseguido cuando era una experiencia que cuando empezó nadie daba un duro (no había aún el euro) por ella. Pero al cabo del tiempo y habiendo entrado en los tiempos de la crisis y los recortes siguen existiendo para mi tareas pendientes: fomento de las coproducciones, proyección exterior mayor, programaciones más sostenidas en el año, la creación de un Centro de Dramaturgia Contemporánea en un espacio singular de Alicante como son Las Cigarreras…..en fin sueños y deseos que no se si veré cumplidos en el tiempo. Pero con mi equipo seguimos luchando para que la Muestra se celebre y que cada año haya un panorama de lo que nuestros dramaturgos logran estrenar en cualquier parte del Estado y con cualquier forma de producción.
¿Qué texto o puesta en escena te ha interesado de lo que has visto últimamente?…
Sin duda la que más me ha emocionado e interesado la puesta del Teatro de La Complicité en el Festival de Otoño en Primavera de Madrid de ese excepcional texto que es “El maestro y Margarita” de Bulgakov. Además me abrió los ojos para esta nueva puesta del texto de Mayorga de “Cartas de amor a Stalin”. También me han interesado las propuestas de los colombianos de La maldita Vanidad, los mexicanos de Lagartijas al sol o la sorprendente vitalidad de la escena argentina de Buenos Aíres.
¿Qué proyectos tienes a corto plazo?…
Reponer la ópera de Tomás Marco que va al Festival Cervantino de Guanjuato. Estrenar a una nueva autora mexicana, Mariana Hartasanchez, con una obra suya “La navaja en el espejo”. Una sensible obra sobre nuestra guerra civil, bajo una óptica muy personal y que estrenaremos en octubre en la ciudad mexicana de Queretaro….Para el año próximo coordinaré un Laboratorio América de clásicos gracias a la invitación de Helena Pimenta. Este primer proyecto se hará en el teatro San Martín de Buenos Aires con jóvenes actores de allá. La dramaturgia la estoy trabajando ahora sobre un texto insólito de Rojas Zorrilla, “Los áspides de Cleopatra”. Lógicamente seguiré con mis trabajos de gestión hasta que el cuerpo aguante pues es preciso continuar el trayecto de Iberescena y ver si seguimos salvando un año más la Muestra de Autores de Alicante. También seguiré con mis talleres de investigación, espero terminar algunas de obras que tengo cocinando y publicar un libro sobre mi experiencia en la gestión
¿Cómo ves la realidad del teatro que se hace en Latinoamérica?…
Esta sí que es una pregunta que necesitaría todo un artículo en profundidad. Hablar de un continente como el americano es hablar de una extensión enorme de kilómetros pero también de sensibilidades y formas de producir y crear. Desde luego para mí es un territorio apasionante porque permite experimentar con más libertad que los clichés que últimamente han acotado la escena europea….y sobre todo, la española. La dramaturgia actual latinoamericana acumula tal cantidad de voces y expresiones que posibilitan un caleidoscopio sumamente atractivo para encarar esos textos desde puestas en escena libres de prejuicios. Cierto que las condiciones de producción son limitadas pero tal y como se ha puesto la crisis en nuestro país es mucho más fácil no sentir el peso de lo productivo como un impedimento, sino más bien como un reto a la experimentación y a la búsqueda.
¿Crees que va a cambiar el panorama de producción teatral tras los recortes en cultural?…
Pues muchos tendrán que superar el miedo escénico acostumbrándose a nuevas formas de financiación, producción y creación si quieren seguir en sintonía con las nuevas realidades que está produciendo la llamada crisis. Cuando se viene del teatro independiente esto no es muy importante porque ya hemos superado varias crisis, aunque efectivamente se notarán cambios que no sé muy bien adonde conducirán.
¿Alguna sugerencia para seguir creando en tiempos de crisis?…
Contesto con unas reflexiones que he escrito para un reciente trabajo que se me pidió sobre posibles medidas ante la situación:
1.- Abandonar los tópicos sobre bondades y defectos en las diferentes formas de producción de las artes escénicas, evitar las confrontaciones estériles entre ellas y dotarlas de medidas específicas para sus necesidades y desarrollo. Buscar las sinergias y posibles colaboraciones entre los diferentes modelos de producción.
2.- Concretar formas de colaboración, específicamente, entre el sector público y privado.
3.-Asentamiento de Compañías Residentes con una reglamentación más certera, apertura de espacios para las creaciones emergentes o la optimización de bienes y servicios de las Administraciones en fórmulas de cesión a las compañías y grupos.
4.- Replantear el concepto de subvención puntual. Apoyar proyectos a medio y largo plazo. Investigar en la línea de establecer contratos/programas en diferentes territorios de la actividad escénica,
5.- Profundizar en las estrategias de PROMOCIÓN -(distintas a las de PUBLICIDAD, pero sin olvidar estas en su justa medida)- para lograr mayor rendimiento, comunicación y relación con los diferentes segmentos de espectadores hoy existentes y los posibles por configurar.
6.-Convencer a la sociedad política y a la civil que las Artes Escénicas son una herramienta excelente para activar la economía, creando puestos de trabajo, aumentando el PIB y aportando espacios de calidad de vida.
7.- Ahondar en proyectos que promuevan la movilidad artística, fortaleciendo redes hoy en crisis y abriendo otras tanto de carácter local, nacional e internacional.
8.- Buscar nuevas formas de financiación para los proyectos escénicos. Diversificación de estrategias internas y externas que van desde la mejora de la utilización de recursos en gastos corrientes a la implantación de programas de repertorio en las compañías. Investigar en terrenos que, aparentemente, no tengan relación directa con las prácticas escénicas.
9.- Exigir desgravaciones fiscales al mundo de la cultura, rebajas de impuestos y desarrollar una Ley de Patrocinio no excluyente a cualquier tipo de proyectos.
10.- Investigar en los procesos de co-financión no solo con las Administraciones públicas y privadas consolidadas sino también con pequeños aportantes económicos -(crowdfunding)- que, incluso, puedan involucrarse en los proyectos artísticos y productivos de otras formas diferentes a las actuales.
11.- Reformar los modelos de distribución actualmente existentes. Encontrar nuevas formas de cooperación entre programadores y compañías.
12.- Situar al espectador como verdadero protagonista y eje esencial de las relaciones escénicas. Estudiar formas de vinculación mayores entre los proyectos y su recepción ciudadana.
13.- Replantear los modelos de festivales, muestras, ferias, bienales, ciclos, etc….con el objetivo de que sirvan como auténticos dinamizadores de los mercados existentes y otros por crear.
14.- Fortalecer vínculos de movilidad de artistas y proyectos con el objetivo de abrir nuevos canales y mercados de distribución.
Denise Despeyroux reflexiona en esta entrevista sobre su trabajo como autora y directora.
Denise Despeyroux reflexiona en esta entrevista sobre su trabajo como autora y directora.
Veo que has estado trabajando en diferentes países y diferentes ciudades… Cuándo has de poner tus obras en la piel de los actores… ¿En qué medida influye y se modifica que sean de un lugar u otro?
He trabajado en tres ciudades, sí. Con actores de Barcelona, con actores de Madrid (que suelen ser de cualquier parte menos de Madrid) y con actores de Buenos Aires. Todas han sido experiencias distintas y con sus peculiaridades, pero no sabría decirte hasta qué punto eso tiene que ver con ciudades y nacionalidades o no. Quizás puedo destacar algo de la experiencia con los actores de Buenos Aires que probablemente sí tenga que ver con la forma de vivir el teatro allí. La obra que escribí y dirigí en Buenos Aires, El más querido, ha sido la única que realmente he producido de forma totalmente cooperativa con los actores y creo que eso tiene que ver con varias cosas que ocurren habitualmente allí. Una es el hecho de que los actores están muy acostumbrados a generar sus propios proyectos, ya sé que es algo que también ocurre aquí cada vez más, por supuesto, pero no deja de ser un fenómeno bastante reciente, mientras que allí se da desde hace mucho tiempo. Creo que difícilmente podría haberme ocurrido en España lo que me ocurrió en Buenos Aires: que un grupo de actores a los que acababa de ver actuar y estuviera felicitando me propusieran, sin conocerme de nada, simplemente dejándose guiar por la intuición y una intensa simpatía, que nos juntáramos a ensayar para ver si salía una obra. Desde el primer ensayo fue evidente que podía salir una obra, aunque si te detenías a pensarlo la idea parecía de locos: el problema de la distancia, el hecho de que yo regresaba a España en menos de un mes, el coste de los pasajes… Parecía que lo más prudente era dejarse de locas pasiones, y sin embargo lo hicimos porque pudo la fuerza del deseo y porque todos fuimos capaces de sacrificarnos una barbaridad. Y salió una obra preciosa, la verdad que sí, y además todavía tenemos la alegría de querernos inmensamente, aunque no estamos muy seguros de sentirnos capaces de encarar un nuevo proyecto en las mismas circunstancias, por mucho que deseemos seguir trabajando juntos. Este año he pedido una ayuda a Iberescena precisamente por eso, y ahí veremos qué pasa… Para El más querido la pedimos y no la concedieron, ya que para las ayudas suelen tener prioridad proyectos que tienen ya otras ayudas. Es por el tema de la viabilidad… la idea de dar apoyo a proyectos que parezcan viables (me temo que los míos suelen parecer más bien descabellados, por más que luego salgan todos adelante). Quiero expresar mi gratitud a todos los actores con los que he trabajado por ese “que salgan adelante”, y en especial a los actores de Barcelona con los que trabajé varios años, como solíamos decir, a la intemperie.
Las historias que te interesa contar parten de dónde… ¿Qué es lo que quieres contar en teatro?
Te diría que parten de lugares del inconsciente, de una profunda necesidad de expresar lo inexpresable. Pero con esto no pretendo señalar ningún tipo de paradoja ni de singularidad… a mí me parece que el verdadero arte siempre tiene que ver con eso, con lo indecible. Un artista creador capta matices, matices que pueden resultarle irónicos, sórdidos o insoportables, no importa… pero la cuestión es que precisamente por ser matices son de algún modo inexpresables, no se dejan apresar ni reducir… Un matiz es algo para lo cual la mente no tiene palabras ni categorías, es una realidad escurridiza que pone en crisis lo conocido. Creo que el origen de toda inquietud artística está ahí, creo que sentimos una intensa necesidad de dar forma a un matiz, que es por definición una tarea imposible: ¿cómo dar forma a lo que precisamente ha captado mi atención por no tenerla? El contenido de las historias es, en mi opinión, anecdótico, lo importante es lograr en alguna medida el reto de crear vida en escena, vida que tenga, a ser posible, la intensidad de un matiz.
¿Por qué escribes y haces teatro?
Lo escribo para hacerlo y lo hago porque no tengo más remedio. Quiero decir que lo hago porque para mí es una necesidad. Y me refiero a algo que va más allá de una necesidad artística, que también existe, por supuesto, pero ésa ha ido surgiendo y creciendo a lo largo de mi vida, mientras que la decisión de hacer teatro en realidad la tomé en mi infancia. Hay decisiones que yo tomé muy prematuramente, por ejemplo la de no tener hijos. Lo decidí de niña, en serio, aunque pueda sonar un poquito raro. Y digo esto para hacer la siguiente conexión. Mi relación con las familias fue siempre complicada, pero no me refiero sólo a la mía, me refiero a que siempre me ha costado “ver familias” y lidiar con ellas. Por supuesto que hay familias preciosas, lo sé, pero también abundan las familias muy tristes, y a mí de niña me costaba mucho mirarlas. Recuerdo que al verlas pensaba: “yo no quiero crecer, yo no quiero esto”. Y un día experimenté lo que sí quería. Fue de más mayorcita, a los doce años. Yo formaba parte del coro de una obra musical infantil con la que hicimos una gira por España (Los músicos de Bremen, con dirección de Ever Martin Blanchet). El caso es que ya a punto de terminar la gira estábamos cenando y me pareció que todo era perfecto. Quería estar con todas aquellas personas (y en particular con la que tenía al lado, pero eso es ya otra historia). Por primera vez en mi vida sentí el deseo de detener el tiempo justo ahí (había sentido muchas veces antes el deseo de que no avanzara, pero no es lo mismo). Ahora quería detenerlo no para impedir que algo llegara sino para conseguir que algo se quedara para siempre. Y ahí formulé mi deseo: “yo quiero esto, yo de mayor quiero este tipo de familia”.
Para expresarlo con palabras de Camus que lo aclaran bastante: «En el teatro encontré esa amistad y esa aventura colectiva que tanto necesitaba y que sigue siendo una de las formas más generosas de paliar la soledad.»
Por supuesto que después resulta que las familias teatrales también son felices o infelices. Se pueden tener experiencias teatrales muy dolorosas en lo personal, y de hecho casi todo el mundo, alguna de esas tiene, pero quizá sea el precio para que de vez en cuando también puedan vivirse momentos preciosos. Como en el amor, es exactamente como en el amor.
¿Cómo ha sido la experiencia de poner en pie La Realidad?
Creo que la frase “poner en pie la realidad” da una pista acerca de la dimensión hercúlea de la experiencia… Nos metimos en algo un poquito descomunal, teniendo en cuenta el poco margen de tiempo que había y el hecho de que no tuviéramos apoyo a la producción (claro que eso para mí no es ninguna novedad). Recuerdo que Fernanda me llamó un lunes de finales de mayo. Me propuso si quería escribir y dirigir un monólogo para ella y sin pensarlo ni una vez por supuesto le dije que sí. La idea de escribir un
monólogo en principio no me atraía, pero trabajar con ella era cumplir un sueño. Al día siguiente quedamos en un bar que se llama “La Realidad” (de ahí por supuesto salió el título) y al otro día tuve que presentar ya el proyecto, donde incluí las primeras ocho páginas del texto (gracias a Dios sufrí un arrebato de inspiración esa madrugada). Fernanda me parece una actriz excepcional, y por eso me atreví a ofrecerle lo que realmente venía a mi cabeza, que no era un monólogo, sino un diálogo. Ella ya sabía que yo proyecto escribir una obra donde la protagonista tiene que reemplazar a su hermana gemela porque ésta va a morir, así que le sugerí que en La Realidad mostráramos el ensayo de esa transformación a través de skype. Yo tenía el imaginario de esa obra muy a flor de piel, así que era algo sólido a lo que agarrarnos: Andrómeda y su mundo. También creo que para ella como actriz era un reto fascinante: interpretar dos personajes literalmente a la vez, y no uno detrás de otro, que es bastante más habitual. La verdad es que Fernanda fue muy valiente… recuerdo que le dije: “yo no tengo ni idea de cómo se ensaya esto, lo vamos a tener que descubrir juntas”. Y así fue. Quiero aclarar que detesto tener complicaciones técnicas en un espectáculo, me encantaría poder evitarlas, pero me aparecen… la única manera de que estas dos hermanas se comunicaran en escena era a través de skype… entenderlo no fue una alegría, sino una lata… “oh, no, otra vez con proyecciones” pensé… ¿no habrá otra manera? Y no se me ocurrió otra manera, no. Te aclaro esto porque me parece importante señalar que la concepción del espectáculo no tuvo nada que ver con la idea de hacer algo original. Te juro que al principio me hubiera dado mucha tranquilidad que se me ocurriera algo más sencillo, algo que pareciera más viable. Luego empiezas y por supuesto te entusiasmas y ya es distinto… te encanta que ocurra justo así, pero al principio créeme que da vértigo. Es curioso ver cómo realmente es el procedimiento el que manda, en eso estoy de acuerdo con Javier Daulte, hay un dispositivo que imprime originalidad a la obra y que la hace funcionar (o no) más allá de sus contenidos. En este caso hizo falta que Fernanda y yo nos volviéramos un poco locas (¿o quizá ya lo estábamos?) para manejarnos con un procedimiento que exigía formas de ensayo de verdad muy complejas, pero en definitiva creo que poner en pie La Realidad valió la pena, y esta expresión (la de “valer la pena”) me gusta mucho, porque señala que algo vale el esfuerzo que costó. Lo que ocurre cuando uno ve al personaje de Luz proyectado y parece que ella esté ahí viva contestando a Andrómada es realmente muy mágico.
¿Cuál es tu valoración de la primera edición del Fringe Madrid al haber participado en ella?
Para mí ha sido una oportunidad preciosa, y agradezco enormemente haberla tenido… a quien sea que deba agradecerlo. En primer lugar a Fernanda, porque me eligió y me demostró una confianza enorme y generosa, sabiendo además que pasé una crisis fuerte el año pasado y que sigo estando bastante frágil. En segundo lugar a Guillermo Womutt, del Teatro Fernán Gómez, que apostó y apuesta por nosotras. También agradezco el espíritu de las personas que trabajaban en el festival, que fueron muy cordiales y generosas en todo momento. Ha sido además enriquecedora la oportunidad de estrenar en el marco de un festival porque es evidente que la obra adquiere así otra visibilidad y proyección, por más que hayan sido sólo dos funciones. Me ha encantado conocer el trabajo de otras compañías como más de cerca, en el sentido en que te acerca el hecho de estar participando en el mismo festival, y ha sido muy reconfortante sentir valorado mi trabajo por gente que yo valoro, he disfrutado de encontrar interlocutores.
Como contrapunto crítico te diría únicamente una cosa, aun a riesgo de que no me beneficie decirla: pienso que las convocatorias a los festivales deberían ser más abiertas, que habría que atreverse a asumir el riesgo de atender propuestas de artistas prácticamente desconocidos, tomarse el tiempo de estudiar de verdad los materiales, de recibir las propuestas en el sentido profundo de la palabra.
¿Crees que esta maldita crisis de la que no podemos dejar de hablar modificará de algún modo las historias y cómo contarlas en escena?
A mí en cierto sentido me gustaría que no, porque pienso que le conviene al arte que la necesidad de un autor por contar algo esté de alguna manera por encima de cualquier otra consideración. Incluso si como persona no pudieras dejar de hablar de la crisis, como tú dices, deberías poder dejar de hacerlo como autor si ese fuera tu verdadero deseo. Quiero decir que el arte debe ser un territorio de extrema libertad. Y que el compromiso de un autor pasa precisamente por ahí, por el ejercicio de su libertad. Un autor no debería dejar que nadie le dicte sobre qué temas se supone que ha de escribir. Creo que sería muy ingenuo pensar que el teatro va a ser más comprometido si habla de ciertos temas, por ejemplo, de eso que habitualmente se entiende por “temas sociales”, como si cualquier tema no pudiera serlo. El compromiso en el teatro no pasa por ahí, por la elección temática, en eso, las políticas culturales, hechas por gente que ni siquiera conoce la pasión de reflexionar en torno a qué es la cultura, se equivocan. Creo que el compromiso en el teatro está en un lugar mucho más profundo, mucho más difícil, también, de medir. El teatro verdaderamente comprometido y responsable lo es en primer lugar consigo mismo, con su capacidad de reinventarse y de enfrentarse permanentemente al problema de la forma, que es el gran problema del arte. Y por supuesto es capaz de incomodar, de conmover, de dar qué pensar o de maravillar, pero no a base de afirmaciones, sino con preguntas genuinas, no haciendo alarde de su saber, sino exhibiendo su ignorancia y su perplejidad. Un autor sin miedo, en rigor, nunca sabe del todo bien lo que está haciendo. Rozando la paradoja, un autor sin miedo acepta tener miedo, acepta que su obra ponga al descubierto su propia vulnerabilidad, acepta incluso que su obra lo delate. Porque de otra manera es imposible hacer algo verdadero. Me siento algo incómoda cuando alguien alude al “mensaje” de una obra. Un mensaje se deja en un contestador, se envía por mail o se mete en una botella y se arroja al océano, que a lo mejor es más útil. Quizás me estoy poniendo un poco cínica, pero lo que quiero señalar es que el teatro tal vez no debería convertirse en algo así como un vehículo transmisor de mensajes. El teatro, como todo arte, guarda una relación sutil y compleja con la verdad; creo que su grandeza está ahí, y no en su función didáctica o su intención militante.
¿Tienes algún proyecto entre manos?…Háblame de él…
Siempre los tengo, es inevitable. El más avanzado en mi cabeza es la obra a la que aludí al hablar de La Realidad, pero todavía no sé cuándo voy a escribirla, ni dónde, ni con quién la montaré. Se titula Los dramáticos orígenes de las galaxias espirales. El título apareció en enero de 2010. Leí esa frase en un artículo de periódico que hablaba sobre astronomía y decidí «en algún momento voy a escribir una obra que se titule así». El momento todavía no llegó pero desde entonces la obra no para de crecer. Enseguida vi que la protagonista iba a ser Andrómeda, la hija de un hombre obsesionado por la astronomía, y también vi que ella hacía su tesis en psicología y se había especializado en el método de las constelaciones familiares. Yo en 2010 no tenía ni idea de lo que eran las constelaciones familiares, aunque sí había leído mucho sobre psicología y terapia familiar sistémica. Hoy en día sigo sin haber hecho eso tan misterioso que llaman «constelar», pero he leído con avidez y concienzudamente a Bern Hellinger, que es el gran padre de las constelaciones familiares. Leyendo Los órdenes del amor, que es una transcripción de sus sesiones, me ocurrió algo parecido a lo que me pasó a los dieciocho años con «El yo dividido» de Ronald D. Laing, padre de la antipsiquiatría… me sentía casi como si estuviera leyendo un libro de terror… te diría que me hacía mal, pero a la vez no podía parar. El año pasado, aunque la obra que escribí, estrené, gocé y padecí fue El corazón es extraño, hubo también muchos avances con Los dramáticos orígenes de las galaxias espirales. Apareció la familia de la obra al completo: la hermana gemela de Andrómeda, que se llama Luz y alcanzó la iluminación en algún recóndito lugar de la India; el primo de ambas, Oliver, del que ni digo nada para no extenderme más todavía; la madre de Oliver, tía de las gemelas, que se hace llamar Casandra y practica todo tipo de técnicas mágicas y espirituales, con un nivel de eclecticismo muy gracioso y con la peculiaridad de que le salen todas bien, y eso va a traer consecuencias muy disparatadas en la obra, claro… Por último está la madre de las gemelas, que es todo un personaje, del que tú ya sabes algunas cosas por La Realidad… Ese personaje me apareció porque me sorprende mucho, hace ya algún tiempo, que las estrategias publicitarias apelen tanto a nuestros resortes emocionales (es muy ilustrativo el ejemplo de la campaña de recaptación de clientes de gas natural: «desde que te fuiste no hemos dejado de añorarte»… Yo vi ese sobre en casa y te juro que por un momento me sentí culpable). El caso es que imaginé un personaje que se tomaba todo esto en serio y que sufría mucho, pero que al mismo tiempo padece un tipo de credulidad entrañable que la lleva ver el lado humano en todas partes, y la paradoja que quise mostrar al final de La Realidad (y que va a estar, por supuesto, en Los dramáticos orígenes de las galaxias espirales) es que lo acaba encontrando. Ella contesta las felicitaciones navideñas y de cumpleaños del director del Corte Inglés, y el hombre, que probablemente empezaría a leer sus cartas para reírse, se acaba conmoviendo y termina por responderle, por estar de verdad ahí para alguien que no conoce pero que por una especie de «exceso de fe» creyó que una de sus acciones más enajenadas (firmar una pretendida felicitación que no es tal cosa sino sólo una estrategia publicitaria) era una acción libre y verdadera. Es decir, ella, que está siendo tratada como un medio, responde tratando al otro como un fin en sí mismo, y en cierto momento esa fe le es devuelta: el otro la acaba viendo también como a un igual, como a otro ser humano y no como a un bien útil. Me gusta creer que estos milagros pueden pasar. Me viene a la memoria algo que me pasó de niña cuando leí una obra infantil de Jacinto Benavente, El príncipe que lo aprendió todo en los libros. Es la historia de un joven príncipe que como dice el título lo aprendió todo en los libros. Cuando por fin sale a descubrir el mundo real espera encontrar princesas, caballeros y dragones, como una especie de Don Quijote, claro. Yo recuerdo estar leyendo esta obra de niña con cierto mal humor porque pensaba «sí, ya sé lo que me van a contar, la realidad lo va a decepcionar muchísimo y aprenderá la lección». El caso es que la obra tiene un giro que yo no esperaba: el príncipe acaba encontrando en el mundo exactamente todo aquello que esperaba encontrar… encuentra a su princesa y el bien que triunfa sobre el mal porque eso es lo que traía con él. En fin, es la lección de los que no quieren crecer… supongo que puede llegar a extremos enfermizos, admito que haya que tener cierto cuidado si es que uno puede, pero la verdad es que yo no creo en ninguna especie de realismo ontológico…. no puedo creer que la realidad sencillamente esté ahí y que nosotros estemos dotados de la capacidad de poder verla tal cuál es, sin alterarla… esa me parece una perspectiva francamente más ingenua que la del príncipe que lo aprendió todo en los libros o la de mis personajes. Me enrollé mucho, estamos entrando en un problema epistemológico… pero por lo menos te he dicho unas cuantas cosas de mi proyecto. Hay otros también, pero digamos que éste es el que va avanzando solo.
Alguna sugerencia para seguir haciendo teatro a pesar de estos tiempos de restricciones…
Ay Dios… Bueno, empezar por ahí, por encomendarse a Dios cada mañana… y lo digo en serio, me refiero a algo así como tener presente ese especie de fe en que Dios o Alguien o Algo proveerá… en el sentido de que uno encontrará la manera de expresar y hacer lo que verdaderamente necesita. La crisis por supuesto nos afecta a casi todos. Yo por ejemplo a veces llegaba a casa a las doce de la noche después de ensayar La Realidad y me ponía a traducir o a escribir hasta las 2 o 3 de la mañana (gano así mi dinero, con traducciones y escribiendo libros por encargo… muchísimos, por suerte, ya que el teatro hasta ahora sólo me proporciona gastos y las editoriales cada vez pagan peor). Quizás los que nos dedicamos a profesiones artísticas tenemos la “ventaja”, respecto a algunas otras profesiones, de estar acostumbrados a lidiar con la precariedad económica, o con la incertidumbre, o con el trabajo a destajo… Comprendo que son consuelos un poco tramposos, por supuesto, pero consuelos al fin. Lo que diría para tratar de dar un mensaje positivo es que creo que cuando un artista tiene la necesidad genuina de hacer una obra sabe que esa obra se hará aunque no tenga ni idea de cómo… a mí por lo menos siempre me pasa así. Tal vez no convenga que lo sepan los responsables de las subvenciones teatrales: los verdaderos teatristas (sin entrar en ningún juicio de valor, entendiendo por verdadero simplemente el que tiene una necesidad genuina de hacer teatro) no van a poder dejarlo… van a hacerlo como sea y pese a quien sea, aun pese a ellos mismos. En mis peores momentos pienso que si algún día puedo dejarlo tal vez sienta un enorme alivio, pero en mis mejores momentos me alegro mucho de no poder. Crear es resistir, decía Deleuze. También es cierto que se tiró por una ventana, pero lo hizo de muy mayor.
Pedro Villora reflexiona en esta entrevista sobre sus facetas de autor y profesor.
¿Cómo surgió el proyecto del texto tuyo que va a ser estrenado en Italia?, háblame de él…
Durante mi estancia como becario de la Real Academia de España en Roma conocí a varios dramaturgos y directores italianos. Entre otros, vi algún espectáculo de Massimo de Michele, un antiguo colaborador de Giorgio Strehler que había dirigido obras de Genet y Pasolini, precisamente dos de mis referentes. También había dirigido un texto de Rodrigo García. Me preguntó por mis obras, le hablé de varias, y se interesó por «Bésame macho». Encargó su traducción y meses después, cuando ya había regresado a España, me escribió para decirme que quería montarla. Todo ha sido sorprendentemente sencillo y fácil. Para mí es extraño porque esta obra jamás ha sido estrenada en España y, sin embargo, ha generado artículos y conferencias en Estados Unidos y Alemania, ha representado a España en el Festival de Dramaturgia Europa Contemporánea de Chile, se está componiendo en Francia una ópera usándola como libreto y ahora mismo se está traduciendo al griego para hacerse allí. Y aquí, en cambio, apenas nadie la conoce.
¿Cómo fue tu experiencia en la estancia que hiciste en ROMA?…
La Academia de España en Roma es una institución llena de posibilidades que, por desgracia, lleva demasiados años siendo dirigida por diplomáticos y políticos, y no por artistas con capacidad de gestión. Necesita una auténtica renovación tanto para que pueda volver a integrarse en la vida cultural romana como para que los becarios tengan interlocutores que comprendan los procesos creativos. Pese a ello, la experiencia ha sido maravillosa porque he tenido la oportunidad de conocer bien la que desde hace años es mi ciudad favorita. Me siento mucho más a gusto en entornos antiguos que allí donde se privilegia la actualidad, la modernidad y lo último.
¿Cómo es el teatro en ese país?…
Tan bueno y tan malo como en cualquier otro país de nuestro entorno. He visto teatro clásico sobrecargado de importancia y teatro contemporáneo de fácil provocación, pero también obras hermosísimas. Además he visitado varias escuelas y facultades y he comprobado la gran calidad de los estudios técnicos y de diseño escenográfico. Creo que en ese terreno Italia es un referente.
¿Qué conocimiento tienen ellos de nuestros autores, compañías, directores?…
Casi tan escaso como a la inversa. Si nosotros aún hablamos de Strehler, Ronconi o Pier Luigi Pizzi, ellos han avanzado un poco para llegar a Lluis Pasqual, Calixto Bieito y Álex Rigola. Como compañía, la más conocida es La Fura dels Baus gracias a los montajes de ópera. En cuanto a autores, el páramo tras Lorca y Arrabal apenas da lugar para algún texto de Belbel, Mayorga o Rodrigo García. Eso dentro del ámbito teatral y crítico más especializado. En el entorno académico y universitario es distinto, porque hispanistas y traductores se alían para publicar de vez en cuando antologías de teatro contemporáneo e incluir a gente como López Mozo o Alberto Miralles en los estudios de posgrado.
Vuelves a la RESAD como profesor…¿Qué ha cambiado en tu visión de la pedagogía en este tiempo de pausa que has tenido en las clases?…
Creo que entender la formación como simple desarrollo de las inclinaciones vocacionales da lugar a un conocimiento muy parcial de las potencialidades del individuo. Me gusta la formación global con una gran base teórica que permita no solo hacer lo que se entiende, sino entender lo que se hace. Y se puede cambiar «entender» por «gustar» o «apreciar». Me parece importante ahondar en lo que aparentemente no le va a uno: lo cómico si se es trágico, lo dramático si se tiende a lo posdramático…
¿Cómo ves el plan de formación de la RESAD a nivel dramaturgico?…
Dramaturgia y Dirección de Escena no son dos carreras distintas, sino la misma con dos recorridos diferentes. El nuevo plan de estudios, originado por el Plan Bolonia, incluye formación en escritura para los directores y en dirección para los dramaturgos. Me parece imprescindible porque, continuando con la pregunta anterior, no creo en las especializaciones en teatro. Todos debemos ser capaces de hacer de todo, aunque luego tengamos nuestras preferencias. En ese sentido, también me parece adecuado que se potencien en los primeros años las técnicas de escritura dramática aunque haya alumnos que tengan mayor interés por lo posdramático. Los ejercicios son fundamentales para conocer los orígenes y ser conscientes de qué renovación se produce con otro tipo de técnicas posteriores.
¿Estás escribiendo algún texto en este momento?¿De qué va?…
Ahora mismo estoy disponible para estudiar encargos. Me gusta trabajar en colaboración con directores o dramaturgos. Pero prefiero no hablar de proyectos no terminados porque igual los dejo en el cajón para siempre.
¿Hay algún proyecto de puesta en escena sobre algún texto tuyo en nuestra ciudad?…
No. Desde que estrené «El juglar del Cid» en el Teatro Alfil no se ha vuelto a hacer nada mío en Madrid. Por eso he decidido producir y dirigir yo mismo mi próximo espectáculo.
¿Qué te pareció la creación del FRINGE MADRID?…
Sólo he visto el trabajo de Marco Calvani, a quien había conocido en Roma, así que no puedo opinar porque no sé cómo se ha organizado el festival ni qué logros artísticos ha obtenido. Por principio, cualquier ayuda a la promoción del teatro alternativo o independiente me interesa.
¿Qué montaje de teatro has visto ultimamente?¿Qué te pareció?…
Dejé de hacer crítica teatral porque no me apetecía escribir sobre cosas que no me gustaban, así que prefiero comentar solo trabajos que me agradan. Me ha encantado «Orquesta de señoritas», como casi todo lo que hace Juan Carlos Pérez de la Fuente. Solo tuve ocasión de trabajar con él haciéndole la versión de «La vida es sueño», pero repetiría sin dudarlo porque comparto en buena medida su sentido de la ceremonia.
¿Crees que va a cambiar el panorama teatral tras los recortes y la subida de I.V.A.?…
El panorama teatral debe cambiar siempre tras cualquier circunstancia, y todavía mejor si es él el que logra cambiar las circunstancias. El excesivo dispendio en algunos teatros públicos había llevado a cierto aburguesamiento, con una pretendida modernidad muy domesticada. En ese sentido no me parece mal que se intente trabajar con menos. Ahora bien, el I.V.A. es una cuestión distinta a los recortes, porque el encarecimiento de los costes de producción acarrea una subida al consumidor que seguramente rechazará: nos costará más hacer trabajos para cada vez menos gente, con lo que la oferta tenderá a desaparecer. Dudo mucho que el teatro tenga capacidad para sobrevivir si esta situación se mantiene en el tiempo. Pero confío en que no se mantenga.
¿Alguna sugerencia para seguir creando en tiempos de crisis?…
Como he dicho antes, es precisamente ahora cuando voy a producir un espectáculo por primera vez. Prefiero que la crisis me pille trabajando que no en casa doliéndome de lo difícil que es hacer nada.
























































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